¡Por fin! Después de dos meses de esclavitud constante, sin poder hacer nada, ni dibujar, ni escribir, nada ¡Por fin puedo actualizar!

Bueno aunque valió la pena esos dos meses sin hacer nada, les cuento que ahora soy una médico veterinario gracias a eso :3 igual que Deni ajajaja era inevitable no meterle mi profesión a mi Oc :P

¡Así que ahora soy libre! Escribiré y dibujaré mucho. Por su puesto no todo el día porque ahora trabajo xD pero al menos aseguro que el próximo capítulo estará en menos tiempo.

Gracias a todos quienes leen y comentan. Bueno y sin más rodeo les dejo con el cap, espero les guste. Están todas las aclaraciones que no hice en el capitulo anterior. Además conocerán otra faceta de Deni, espero no sea muy shockeante xD

Aclaraciones:

"Se le murió el pajarito" es una forma de decir que el hombre no rindió en el acto sexual, o sea que su aparato (pajarito xD) no funcionó.

No quise colocar directamente la palabra p**a, ya saben haciendo referencia a Naomi xD pero es que se menciona esa palabra al menos cinco veces en el capítulo, y pensé que quizás se vería muy feo escribirlo con todas sus letras. En fin espero sus opiniones.


Law se había marchado esa misma tarde y luego la noche ya se había hecho presente dejando la cubierta del Sunny iluminado con el resplandor de la luna que se reflejaba en el océano.

Deni se paseaba de un lado a otro sin saber qué hacer. Llegaba a una esquina y decidía por fin correr hacia Zoro y darle las gracias. Llegaba a la otra esquina y se arrepentía pensando en que eso no sería de importancia para él porque ya estaba saliendo con otra.

No podía dejar de darle vueltas a la revelación que le hizo el cirujano cuando se despidió. Nadie le había dado a conocer ese hecho de la última batalla.

"En el momento que el capitán de los Heart puso un pie en la isla donde se desató la terrible batalla con Hokusai, Beppo advirtió que alguien se acercaba con paso escandaloso hacia ellos.

Cuando fijó la vista en la misma dirección que provenía el ruido, Zoro ya se encontraba de pie frente a ellos. Se dejó caer de rodillas, quizás por al agotamiento, pensó Law. Pero lo que realmente le dejó sorprendido fue que este inclinó la cabeza dejando caer los brazos a ambos costados. No cabía duda que era un acto de imploración.

Ayúdala —suplicó levantando la vista hasta que coincidió con la del cirujano— ¡Sálvala, por favor!

¿A quién se refiere?

No permitas que mue…

Sus palabras terminaron cortadas ahí mismo cuando el estado de cansancio le pasó la cuenta. Perdió la conciencia en frente de un aturdido cirujano, quien se preguntaba qué había sido tan terrible que fue capaz de desencadenar que el mismo Roronoa lo buscara para pedirle ayuda."

Antes de que Trafalgar cruzara al submarino le dejó en claro a Deni lo acontecido cuando ella estaba en peligro de muerte. Acusó a quien se encargó de agotar las últimas posibilidades para salvarla, dejando el orgullo y la rivalidad de lado. Ese no había sido otra persona más que Zoro.

Ya no había alguien que la amenazara de muerte por un pequeño descuido. Necesitaba un trago urgente. Después de todos los cuidados de Chopper y las amenazas de Law su cuerpo ya se encontraba en condiciones, y en ese momento se lo pedía a gritos con tal de olvidarse por esa noche sus malestares sentimentales. Ya luego se encargaría de ordenar tanto sus ideas como sentimientos y así finalmente entablar una conversación definitiva con el espadachín.

Emprendió marcha hacia el pueblo, dispuesta a sumergirse en el primer bar que encontrase esa noche, sin ni siquiera imaginar lo que el destino le tenía deparado para esa noche.

—Ya déjalo ya, Naomi. —comentaba Izaka: el cantinero y dueño del bar donde siempre frecuentaba la chica rubia en busca de sus presas—. Admite que volviste a perder.

Se encontraba al otro lado de la barra mientras secaba un par de copas para luego dejarlas encima del mueble y así ofrecerle un poco de vino a Naomi, quien se encontraba con el rostro tenso desde que Zoro la había dejado sola. Izaka solo le dirigió una mirada cargada de lastima y resignación.

Era como una hermana menor para él, le tenía un cariño fraternal muy grande ya que hace muchos años que la conocía y venían siendo muy buenos amigos. Pero no por eso dejaría de reconocer que Naomi tenía un vicio demasiado vulgar: que era acostarse con los piratas mejores reconocidos. Apenas hacia aparición alguno, esta ya estaba merodeando por ahí para sumarlo a su colección. Para su suerte, la minoría tenía la fuerza de voluntad de rechazarla.

—Maldito espadachín —maldijo entre dientes recibiendo la copa de vino, la cual se acabó de un solo sorbo.

—¿Te recuerdo como terminamos cuando Trafalgar Law vino a abastecerse y tú te pegaste al hombro? —recalcó con reproche Izaka, para que la rubia hiciera memoria y así dejara sus juegos sexuales de una vez— ¡Quedamos todos cortados por la mitad en el bar, incluso tú!

Aquello no era una mentira, antes de que Naomi se encontrarse por primera vez con Zoro, Law ya había ido a por unas botellas para llevarlas al submarino. Apenas terminó de hacer su pedido en caja Naomi se le trepó al hombro ofreciéndole sake gratis y compañía. Cabreado el cirujano de tanta insistencia utilizó su room abarcando toda la cantina con la burbuja, y antes de que los presenten notasen como desenfundaba su nodashi la mitad superior de sus cuerpos ya estaban clavadas al suelo.

Tomó su pedido esbozando su habitual sonrisa retorcida y antes de desaparecer por la entrada, su dedo corazón se encargó de despedirse de todos.

Aquel recordatorio no había sido para nada del gusto de Naomi, quien al revivir la escena en su mente se le desfiguró el rostro mientras un tic nervioso se instalaba en su ceja izquierda. Se bajó una segunda copa de vino y una vez la posó en la mesa tomó la determinación de que con Zoro no iba a ser igual. No estaría dispuesta a perder nuevamente.

—Este no será así, ¡antes que se marchen juro que estará en mi cama!

—Lo que tú digas —suspiró resignado, posando un vaso limpio en el estante que yacía a sus espaldas—. Pero no aquí en mi bar, no quiero que mi vida vuelva a correr peligro.

—No me ayudas en nada. Mejor iré a dar una vuelta.

Diez minutos transcurrieron para que, por la misma puerta que desapareció Naomi apareciera Deni. La chica de pelo violeta se dirigió directamente a la barra, tomando asiento frente a Izaka el cantinero.

—Señor, una botella de sake, por favor.

—¿Qué edad tienes chica? —Le miró incrédulo al notar la determinación con que pidió Deni el licor— ¿No estarás muy niñata para beber de esa manera?

—Diecinueve años.

—¿Penas del corazón? —se atrevió a preguntar al notar el tono de desgano de su nueva clienta.

—Y una muy grande —respondió descubriendo su mirada vacía en el reflejo del vaso, acto seguido alzó la copa dispuesta a tomarse hasta las molestias.

Muchos minutos transcurrieron para que en el Sunny se dieran cuenta que Deni no se encontraba por ningún lado. Debían encontrarla esa misma noche tanto para que no cometiera alguna locura como también por el hecho de que ese era el último día de estadía en la isla. A la mañana siguiente emprenderían rumbo hacia una nueva aventura.

Zoro se ofreció para buscarla por el pueblo, ante la desaprobación de algunos porque fuera solo. Sabían que las probabilidades de perderse eran del 90%, pero lo dejaron ir cuando este les dirigió una mirada asesina a todos, dando a entender que era un asunto que estaba dispuesto a arreglar esa misma noche.

Esperaba encontrarla pronto y en buen estado para poder aclarar todo y ponerle punto final a los malos episodios que vivieron como pareja y quién sabe si Deni estaría dispuesta a perdonarlo, para poder empezar otra vez.

Al fin su mente estaba más clara y quién diría que el despistado de su capitán haya sido el causante de su aclaración.

"En el instante que Law desapareció junto a Deni en frente de sus ojos, fue el momento en que Zoro aceptó su derrota. Para él no se necesitaban más pruebas que probaran lo ya evidente: Deni se había olvidado de él y estaba con otro. No volverían a estar juntos nunca más.

Ni siquiera se había quedado con una erección como era habitual en él cuando se quedaba con las ganas. Estaba simplemente paralizado y con la mayor parte de sus músculos tensos. No podía creer que todas esas sensaciones provocaban tal dolor interior. De haberlo sabido se hubiese frenado un poco más al principio, cuando dejó que sus sentimientos le ganaran la pelea.

¡Zoro! Nami dice que si no me acompañas no podré salir del barco —para su mala suerte Luffy apareció en el momento que menos tendría paciencia para cuidar que no hiciera escándalos dentro de la isla— ¡Es muy aburrido estar aquí!

Dile a esa arpía que tiene un cejas diana baboso para sus mandados, no estoy de humor, Luffy.

Zoro, nunca estás de humor.

Pero esta vez estoy menos de humor.

¿Dónde está Deni? —preguntó al notar que la chica no estaba con él, ya que Luffy también presenció el momento en que el espadachín se la raptó.

Se fue con el maldito cirujano —resopló mosqueado, ya no quería más preguntas después de ese mal momento.

¡Es verdad! —exclamó Luffy esbozando una sonrisa despreocupada—. Deni va todas las tardes hacia el submarino.

Zoro le miró extrañado al notar que Luffy lo decía con toda la normalidad del mundo. Quizás no se enteraba de nada o podía ser al revés: sabía que pasaba algo, y ese algo podía ser lo que el espadachín desconocía.

¿Qué sabes de eso?

Deni dijo que Trafy le estaba haciendo un estudio por ser vampiro —comenzó a soltar lo poco que entendió mientras introducía su dedo índice en la nariz— y que le iba a enseñar algo de medicina y las agujas con sangre, pero luego me dormí, shishishi. Trafy es un buen tipo, no le hará nada malo, Deni dijo que estaba feliz porque estaba aprendiendo algo, shishishi —continuó dejando boca abierta a su nakama por toda la información que sabía su capitán y él no—. Pero más feliz estaría si ustedes dos vuelven a estar juntos. ¿Podemos ir al pueblo ahora? Me estoy muriendo de hambre y Sanji no me quiere dar comida —terminó agarrando del kimono de un aturdido espadachín arrastrándolo hacia la salida y así presionarlo para que lo acompañase a la isla."

Mientras tanto en el bar, Deni recién se había bajado una botella y media y ya su cabeza estaba hecha un desmadre. Hace mucho tiempo que no bebía, muchos meses contando el tiempo del embarazo junto a su recuperación. Su cuerpo se había acostumbrado a esa rutina y ahora que volvía a beber solo bastó una botella para dejarla fuera de conciencia.

—¿Sabe, caballero? —se había pasado gran parte del tiempo charlando con Izaka y a medida que el alcohol en la sangre comenzó a pasarle la cuenta la charla se convirtió en desahogo—, ese hombre es una lechuga, pero literalmente: verde y descerebrado. No tiene corazón, ni sentimientos —terminó diciendo mientas descansaba su mentón en su brazo izquierdo que permanecía posado en la mesa, acto seguido alzó la copa con el poco sake que quedaba en ella—. Salud por eso.

—¿Aun no ha venido? —una voz femenina se escuchó a sus espaldas, pero no alcanzó a captar de quien se trataba—. Ah, pero si tu eres la compañera de Zoro-kun.

—¿Ah? —Deni giró el rostro hacia un lado encontrándose con Naomi, una vez que se cercioró que era ella y no una mala jugada de su mente volvió a acomodar el rostro entre sus brazos—. Mierda, la madre que me parió.

Lo que le faltaba, llegar a caer en el mismo bar en donde Zoro y la maldita ramera se juntaban a hacer sus porquerías.

¿Y podía haber algo peor que encontrase con Naomi en el mismo bar?, por supuesto: encontrarse con Naomi en el mismo bar y que además la muy víbora comenzara a comentarle todo lo que había hecho con Zoro en sus citas, de lo cual el 99% era mentira. Pero no por ello dejaba de ser desagradable para el oído de cualquiera.

Deni solo escuchaba atentamente sin mirarla, mantenía la cabeza boca abajo en la barra con los brazos cruzados por debajo. No era que estuviese llorando, es más, quería darle cara a Naomi, pero el estado de alcoholemia le había pasado la cuenta, tanto que apenas se podía mantener erguida.

—Y luego me acorraló en un callejón ¡Kya! —Esa fue una de las pocas verdades que la rubia soltó, a la vez que se cubría ambas mejillas enrojecidas por la emoción—. Perdón es que me da calor el solo recordarlo —continuó mientras tomaba la ultima botella que Deni había comprado para verter el poco contenido en su copa—. Lo hubieses visto, dudo que alguna vez hayas sentido semejante hombre cerca de ti.

Suficiente, si no tenía idea mejor que se quedara callada, eso le hubiese encantado responder Deni, pero no iba a caer en el mismo juego. Intentó incorporarse un poco o al menos inclinar la cabeza para encontrarse con los ojos de la rubia que la miraba con cinismo.

"Dudo que alguna vez hayas sentido semejante hombre cerca de ti" esa frase le quedó dando vueltas, miró la botella que había vaciado Naomi y esbozó una sonrisa demedio lado. Pidió otra ronda a Izaka, quien dudó al ver el estado de la chica, sin embargo al ver que Naomi casi se lo ordenaba con la mirada arrastró una nueva botella por la barra hasta dar con la mano de la rubia, quien se encargó de servirle otro vaso a Deni.

—¿Sabes, Naomi? —esta vez tomó la delantera en la conversación. Para ella el juego recién había empezado—, yo hace poco estaba con alguien, estuvimos a punto de tener un hijo, y ahora que lo perdí el maldito me dejó.

—¡Eso es terrible! —exclamó llevándose una mano a la boca, intentando aparentar lastima, aunque poco le importaba. Más prefería sacarle información a Deni sobre Zoro a tener que escuchar sus penas de amor.

—Sí, me dejó por una ramera —contestó revolviendo el licor dentro del vaso, concentrada más en ello que en mirarle el rostro a Naomi—, ¿Sabes? Era tan p**a que si fuera por ella sería tuerta.

—¿Tuerta?

—Sí, se sacaría un ojo para tener otro agujero.

Terminó la frase bajándose la mitad de la copa en un sorbo. Naomi le miró extrañada, sin entender en lo absoluto lo que significaba esa respuesta.

—Me da un poco de lástima —continuo—, sus piernas no llegaron a conocerse entre sí.

—¡Qué pena! —Con ese comentario Naomi se imaginaba la desgracia de esa supuesta prostituta— ¿Acaso le faltaba una pierna?

—Nunca las cerró.

—¡¿Cómo puede ser tan p**a?!

Muy bien, al fin había entendido algo.

—Puede que no sea tan p**a, quizás solo tiene un trasero demasiado sociable.

—Oh…

Una vez más, la rubia no tenía ni pito idea de lo que Deni intentaba decir. Mientras tanto Izaka que ya había atado todos los cabos comprendió todas las indirectas y sobre todo a quien iba destinada. Se vio obligado a hacerse a un lado estallando en carcajadas, ante la mirada incrédula de Naomi.

—¿Sabes algo, Naomi? —Deni estaba volviendo a perder la compostura, se vio obligada a recargar el costado de su rostro en los brazos que aun mantenía cruzados y descansando sobre la barra— Esa p**a precisamente eres tú —concluyó aquella conversación apuntándola con su dedo índice.

Hasta que Deni le dijo de manera directa de quien se trataba, Naomi recién comprendió todas las burlas que habían sido dirigidas hacia ella. Se encolerizó a tal grado de que su rostro adquirió un color rojo fuerte. Nadie se había dirigido así hacia ella y encima la primera persona que lo hace estaba involucrada con una de sus presas.

—¡¿Pero qué estás diciendo mocosa del demonio?!

Le iba a asestar un golpe en la cabeza aprovechando que su nueva enemiga se había vuelto boca abajo una vez más en la barra. Su mano estaba a punto de alcanzar su cometido hasta que la misma Deni en un acto reflejo la frenó tomándola de la muñeca. Podía estar ebria y sin mantener la compostura, pero bajar sus defensas jamás.

La rubia intentó deshacerse del agarre pero la mano de Deni aun seguía ejerciendo fuerza sobre ella. Intentó con su brazo libre asestarle otro golpe, pero esta vez fue interceptado por otra persona que yacía a sus espaldas.

—Así que aquí estabas —se dirigió Zoro a Deni una vez dejó libre la muñeca de la otra chica.

—¡Zoro-kun! —Naomi se dio vuelta y al ver al espadachín se llevó ambas manos a las mejillas emocionada, creyendo por supuesto que este venía en busca de ella— ¿Has venido a buscarme? ¡No lo puedo creer!

—¡Kya, pero si es Zoro-kun! —Deni logro erguirse nuevamente y al ver la asquerosa escena (de Zoro frente a Naomi) también se agarró las mejillas y gritó como la rubia, por supuesto burlándose de los gestos de esta y el espadachín deseó que jamás en su vida Deni volviese a imitarla.

—¡Señorita, tenga cuidado! —Izaka logró retenerla de los brazos antes de que Deni estuviese a punto de caerse de espaldas al suelo.

—Muchas gracias caballero.

—Tsk, —Zoro chasqueó la lengua molesto, tenía el leve presentimiento de que si permanecía en el lugar algo malo se desataría, por lo que optó por la retirada. Se acercó a Deni y sin prestar atención a sus alegatos la cargó sobre su hombro dejándola boca abajo— ¿ya estás satisfecha de beberte todo el bar?

—¿Pero qué haces, Zoro-kun? —preguntó Deni sin quitar el tono burlesco hacia Naomi—. SI tu damisela en peligro está allá.

—¡¿Y qué pasa conmigo?! —interrumpió Naomi enfurecida al ver que estaba siendo olímpicamente desplazada en la conversación, más si en frente de sus ojos estaba el hombre que se quería llevar a la cama con otra chica en brazos.

Antes de dar algún paso hacia la salida, Zoro le quedó mirando serio. Sentía que había sido un poco descortés cuando la dejó tirada en el callejón sin decirle nada, pero su lado frío le decía que no era algo de importancia. Sin embargo al fin y al cabo Naomi no le había hecho nada, quizás si se merecía una disculpa.

—Solo quería ofrecerte unas disculpas por lo de ayer —dijo sin poder evitar mantener su tono tajante—. Eso es todo.

—¿Disculpas? —la curiosidad le ganó a Deni, quien intentó inclinarse un poco hacia arriba para seguir burlándose de la parejita— ¿Qué te ocurrió, Zoro-kun? ¿Se te murió el pajarito?

—¡No quiero oír ni una palabra más! —le recriminó Zoro con los dientes afilados, cabreado en su máxima expresión.

—¿Por qué no se zafa de este idiota señorita linda? —comentó un hombre ebrio que estaba sentado en la mesa de al frente y presenciando todo el espectáculo—. Podría irse a mi casa, la cuidaré mucho mejor.

—Lo siento pero el prostíbulo está al otro lado —respondió la aludida apuntando a Naomi.

—¿A quién llamas idiota? —el aura sombría que desprendía el cuerpo de Zoro sumado a la mirada de "aquí-te-corto-si-la-tocas" funcionó como arte de magia: en menos de un segundo en la mesa ya no había nadie.

Al tiempo que se dio la media vuelta para encarar a los borrachos, el rostro de Deni quedó para su desgracia justo al frente de Naomi. La miró cabreada, si seguía viendo su cara en cada segundo, terminaría devolviendo todo el alcohol ingerido.

—Ya sabes lo que pienso de ti —le dijo apenas pudo apuntarla.

—Debería darte vergüenza quedar en ese estado —espetó la rubia asqueada.

—Por lo menos sé cerrar las piernas.

—¡Suficiente! —volvió a interceder Zoro dándose la vuelta, no dejando que Naomi respondiera ante esa provocación.

Estaba a punto de dejar la conversación y marcharse con Deni al barco, pero para su desgracia y la de todo el bar, apareció una persona muy peculiar por la entrada.

—¡¿Dónde está Deni?! —gritó Luffy con una sonrisa que le cruzaba todo el rostro y alzando los brazos— ¡Quiero comida!

—¡Quédate quieto Luffy! —intervino Sanji que venía detrás del— ¡Vinimos a buscar a Deni-san!

Estaba a punto de tirar del chaleco de su capitán para abandonar el lugar, pensando que aquel sería el último en donde se podría encontrar su nakama.

—¡Deni-san! —corrió hacia ella al darse cuenta que Zoro la estaba cargando boca abajo— ¿Qué haces en los brazos del marimo idiota? —reprochó queriendo quitársela de los brazos del espadachín, pero el escote de otra chica hizo que su ojo visible se transformara en corazón— ¡Wow! ¡Una rubia hermosa!

Antes de poder acercarse a coquetear con Naomi, un rugido escandaloso hizo eco en todo el lugar. La mayoría puso su atención en el centro del bar, lugar de donde provino el ruido, el cual precisamente nació desde el estómago de Naomi. Ni siquiera tuvo tiempo de enrojecer de la vergüenza cuando sintió un dolor en la zona, obligándose a correr desesperadamente hacia un baño para hacer sus necesidades básicas.

Deni al ver como desaparecía una de las personas más despreciables que había conocido en ese mundo y que iba directo al baño para no salir durante toda la noche soltó una enorme carcajada, recordando el origen del pequeño malestar de Naomi.

"Se encontraba en el submarino junto a Law después que este se llevara a Deni por la fuerza del gimnasio. El cirujano tenía la intención de hacerle análisis de sangre, para lo cual primero debía extraer la muestra. Para eso colocó un torniquete arriba del codo de Deni y así su vena se hiciese más visible, algo que hacia el procedimiento bastante fácil puesto que solo tenía que introducir la aguja y extraer la sangre.

La tarea le estaba resultando más que difícil, por no decir casi imposible al capitán de los Heart; culpa de que Deni aun sentía una rabia incontrolable hacia Zoro y Naomi. Recordaba las palabras de la rubia y no podía evitar tensar todo su cuerpo a tal punto de hacer rechinar los dientes. Algo que desconcentraba al médico al momento de querer colocar el aguja en su vena, sumado a que entre más se tensaba, más dura se le colocaba la piel a Deni.

Si no relajas tus músculos me veré en la obligación de sedarte, vampira-ya —alegó el cirujano de la muerte ya cabreado por el tiempo perdido.

Lo siento. Leer el libro de cirugía me ayudó mucho, pero no puedo evitar sentir rencor —se excusó con pesar intentando relajarse—, ¿nunca has odiado tanto a alguien que desearías devolverle aunque sea un poco lo que te ha hecho sentir?

Si lo deseo los corto, con eso se me acaba el dolor de cabeza.

¡Pero yo no puedo hacer eso! —espetó Deni colocando los ojos como plato, para ella era esperable una respuesta asó por parte del cirujano, pero de hacer algo similar a él eso estaba muy lejos de ser una opción.

Law suspiró resignado sabiendo que tenía que armarse de paciencia al tratar con alguno de los mugiwaras. Eran todos iguales: no descansaban hasta cumplir su objetivo.

Se puso de pie para buscar entre uno de sus estantes algo que era del desconocimiento de Deni. Una vez divisó una diminuta botella que fácilmente le cabía en la palma de su mano se la ofreció.

Esta cantidad vertida en una copa es suficiente, disfrutarás de la desgracia ajena si eres astuta —señaló entregándole el líquido—. Ahora te ordeno que te relajes o tendré que usar otros métodos para examinarte."

—Muchas gracias, Trafalgar-san. —murmuró con una amplia sonrisa, mientras le daba un beso de gratitud a la botellita con laxante que se había encargado de vaciar sobre la botella que había dejado con sake, con la esperanza de que Naomi se sirviera un sorbo. Algo que para su suerte marchó a la perfección.

—Eres igual de canalla —comentó Zoro mirándola de reojo y sin poder evitar esbozar una sonrisa de medio lado.

—No tanto como tú, Zoro —respondió Deni devolviéndole el gesto—. No tanto como tú.

—¿Dónde está esa tal Naomi? —Apareció nuevamente Luffy haciendo crujir sus manos en gesto de comenzar una lucha— ¡Le voy a patear el trasero!

—¡¿Eres estúpido, Luffy?! — alegó Sanji furioso asestándole una patada a su propio capitán, haciendo que este cayera encima de la mesa de atrás, llevándose con ello todo lo que había encima— ¡No permitiré que le pongas un dedo encima a una dama!

—¡A mí no me importa lo que sea! —alegó el nombrado incorporándose de la caída junto con posar el sombrero de paja nuevamente en su cabeza— ¡el otro día se llevó a Zoro y Deni quedó triste! ¡Nadie hace sufrir a mis nakamas!

—¡Oye, tarado! —un objeto pequeño llegó a dar con la cabeza de Sanji, cuando miró al suelo se dio cuenta que era una patata y que el responsable de eso había sido un borracho que estaba en la mesa donde Luffy se estrelló— ¡Ve a pelear afuera, imbécil! ¡Acabas de tirar al suelo nuestras cervezas!

Sanji haciendo como que no escuchó los insultos se inclinó para tomar la patata que le habían lanzado. La sacudió por encima con la mano, quitándole los restos de tierra que acumuló al caer al suelo. Luego extrajo un cigarro de su cajetilla y se lo llevó a la boca para encenderlo con sumo cuidado, exhaló el humo inhalado y dirigió una mirada asesina a su atacante.

—Haré que te comas esta patata a la fuerza, estúpido —amenazó poniéndola a la altura de su rostro, acto seguido estampó al ebrio contra la pared— ¡¿Acaso no te enseñaron a no desperdiciar la comida, imbécil?!

Fue así que entonces, se desató el caos dentro del local, como no, por cortesía de los mugiwaras. Comenzando con Sanji que provocó a uno de los clientes y siguiendo con Luffy que comía cuanta comida encontraba en las mesas.

Mientras tanto Zoro ya había encontrado a quien buscaba, Luffy y Sanji podían llegar por su cuenta al barco. No tenía nada más que hacer en el lugar, así que salió rápidamente por la puerta llevándose a Deni en su hombro en contra de su voluntad, pues la fiesta recién había comenzado con el alboroto armado. Y bien que la estaban pasando Luffy y Sanji dentro ya que al salir del local pudieron ver como algunos clientes salían volando por las ventanas; sin embargo Zoro ya no contaba con la paciencia como para quedarse.

La marcha hacia el Sunny durante la noche fue acompañada por un silencio incómodo. Deni por su parte aun tenía dando vueltas todas las barbaridades que le dijo Naomi que hacía con Zoro, sin saber si creerle o no.

—¿Así que realmente te acostaste con Naomi?

Se golpeó la frente en gesto de desaprobación, maldiciendo por lo bajo el sake que hacía que su lengua formulara preguntas estúpidas y directas. Aunque después de todo, quizás Zoro estaría dispuesto a decirle la verdad, pero eso dependía del estado de ánimo del espadachín y en ese momento parecía bastante cabreado.

Zoro la miro de reojo, divirtiéndose a gusto por la reacción de su compañera. Luego volvió a fijar la vista hacia el frente, sonriendo triunfante al saber que gracias a las mentiras de Naomi, Deni estaba demostrando interés en él.

—Veo que ya te fueron con el cuento.

—¿Eso significa que es verdad? —preguntó sintiendo como el corazón se le apretaba, sin estar preparada mentalmente para recibir un si por respuesta.

—Depende —No se la iba a dar tan fácil, quería saber cómo reaccionaría ante la intriga, además él tan solo el día anterior se sacó la duda si Deni estaba con Law o no y no fue porque ella se lo haya aclarado—, si le crees, entonces así fue.

—Ya puedes bajarme —resopló molesta. Aquella respuesta no había sido ni un ni un no, y si había algo que no toleraba era la intriga, más si se trataba de algo tan importante.

—Tsk, como si ya te pudieras mantener en pie —refutó Zoro no dispuesto a darle en el gusto, ni a decirle la verdad de primeras.

—¡Por supuesto que ya puedo! —alegó con las mejillas rojas de vergüenza por su estado—. Además, me marea estar boca abajo.

Finalmente decidió soltarla, a ver qué tanto tiempo podía mantenerse de pie en ese estado. Sería divertido ver como Deni intentaba seguir una línea imaginaria y no desviarse, y claro que fue divertido porque avanzó tres pasos perfectamente pero luego el cuerpo se le desvió hacia un lado.

Antes que fuera a parar al suelo o chocar con un árbol el espadachín alcanzó a tomarla y cargarla nuevamente, esta vez sobre su espalda, de modo que el rostro de Deni descansaba sobre su hombro, casi apegada al rostro de él.

Podía oler ese embriagador aroma alcohol y a ella. A pesar de que no eran las mejores condiciones al menos estaban compartiendo el camino hacia el barco juntos, sin peleas ni desprecios mutuos.

—Deberías creer menos en lo que dicen los extraños —dejó salir girando su rostro hacia un lado para quedar cara a cara con ella. La cercanía le hizo despertar un deseo gigante de besarla y así tal como lo deseó, lo hizo: depositó un beso duradero en los labios de su nakama, luego terminó de acomodarla en su espalda para llegar al Sunny de una buena vez.

Era suficiente respuesta, sumado a aquella acción para que Deni saltara de felicidad en su interior. Zoro no tuvo nada con Naomi. No quería más detalle ni saber por qué no se dio, solo quería disfrutar ese leve contacto con el espadachín hasta dar con el barco. Al menos el tiempo estaba a su favor gracias a las habilidades de orientación que poseía Zoro.

Después de todo el ajetreo en el bar y el interminable camino hacia la orilla de la isla, por fin Zoro dio con el barco. Apenas subió pensó que lo mejor sería ir al gimnasio hasta que Deni recuperara un poco la cordura.

Al entrar la acomodó en uno de los sillones apegados a la pared. La tenue luz plateada, concedida por la luna que se colaba por la ventana e iluminando el rostro de Deni le otorgaban un aspecto más sereno, ahora que ya por fin se había calmado.

El espadachín por su parte tomó asiento en el suelo quedando a un costado de las piernas de Deni. Flexionó sus rodillas para apoyar su brazo izquierdo y así poder descansar su cabeza en este. No sabía que decir, ni siquiera sabía si era buen momento para decir algo o quizás el silencio sería la mejor compañía para los dos esa noche.

Deni repasó la vista por todo el gimnasio, dándose cuenta que hace mucho tiempo que no entraba en ese lugar tan especial para ella. Muchas cosas habían ocurrido en ese lugar: sus entrenamientos diarios con Zoro antes y cuando eran pareja, el momento en que le dio la noticia de su embarazo, la última vez que habían hecho el amor, sin contar el día anterior en el baño, había sido ahí. Ahí había estado la última noche antes de llegar a la isla maldita, donde casi perdió la vida y donde perdió a su bebé, el hermoso fruto que habría nacido de su amor incondicional hacia el espadachín.

—¿Zoro? —habló inconscientemente cuando esos pensamientos asecharon fuertemente en su cabeza, el momento sentimental había comenzado—, ¿tienes idea lo que se siente perder algo que llevabas aquí dentro? —dejó salir desde su interior a la vez que posaba una mano en su vientre.

—No sigas —pidió el espadachín con tono suplicante tensando fuertemente la mandíbula. Algo dentro del estaba a punto de quebrarse cuando esos recuerdos azotaron en su mente, sin embargo no se sentía preparado para mostrarse débil ante la situación.

Deni también estaba entre la encrucijada de hablar o no hablar. Quería decirle todo lo que sentía, lo que sintió y lo que estaba dispuesta a hacer para que los problemas entre ellos dos se arreglaran. Sentía la necesidad de confesarle que lo amaba con toda su alma, sin embargo aun en su estado sabía que no era el mejor momento, que probablemente al otro día se le olvidaría aquella confesión.

—Detenme, Zoro, por favor.

Se puso de pie y posó ambas manos en la pared a cada costado del rostro de Deni. Se inclinó más hacia ella para quedar a escasos centímetros y así buscar en su mirada algo de convicción que acompañara sus palabras. Si no quería hablar en ese momento entonces estaba bien. Pero si dudaba sería irremediable que ambos terminaran por desahogarse, aunque la instancia no era la más adecuada.

—No permitas que siga hablando —imploró nuevamente arrastrando las palabras gracias al estado etílico en que estaba sumergida. Sin poder evitarlo se descargó en llanto, intentando disimularlo con el brazo que le tapaba la vista—, no en este estado.

Zoro hizo caso de sus palabras, tomándola con cariño de la nuca la cayó con sus labios, absorbiendo con ello la pena que guardaba la chica por dentro. Lo pudo notar porque al separarse, Deni ya se había dormido.


AAAAAAAYY que emoción, me emociona Zoro, Deni, sus momentos, el final que será el próximo capítulo…¡Me emociona todo! También me emociona poder incluir aun unos poquitos párrafos con Law jajaja es que me dio tanta penita que se haya ido xD

Espero les haya gustado mucho. Por mi parte quedé conforme con el resultado. No sé si quizás hice un poco de Ooc en Zoro al final, pero bueno, ¡para eso me he demorado treinta y tantos capítulos! Para ir moldeando un poquito su personalidad y no sea tan frío al final xD

Para quienes leen mi fic yaoi "Dominante" espero tener ese capítulo esta semana, que también lo tengo a la mitad x)

Nota: su review es mi sueldo, entre más sueldo tiene uno más ganas le dan de trabajar. Gracias xD