Martes 11 de abril de 2017; Bosque de Tulivia; 18:47 Hora local.
Era inevitable sentir una maraña de sensaciones; un mareo que llegaba a la base del estómago, la presión que posteriormente rodeaba la boca… ganas de vomitar quizás. No, era algo más que eso. El soldado de nombre ya irreconocible en su marbete, bajo la tenue luz roja proveniente de un foco ubicado a treinta centímetros de sus cabezas, que Sombra tenía en frente se rascaba las rodillas como muestra de esos sentimientos. Era miedo, era un ansia por luchar y no quedar abatido, era una suerte de expectativa de que todo el futuro próximo pintara bien para él. El temblor evitaba que pudiese leer el nombre de él o de cualquier otro dentro.
El veterano asomó una de sus manos, levantándose de su lugar para darle una palmada en el hombro. Mirándolo con seguridad, una seguridad que solo unos pocos podían tener en momentos como aquellos, bastó para que dejara el ademán. Claro que Sombra era una leyenda en casi cualquier cuerpo armado con privilegios altos.
El ruido de los rotores motores del avión de transporte militar en el cual se hallaban imposibilitaban cualquier charla entre dos personas; dejando posibilidad solo para gritar.
Cuando la luz roja comenzó a parpadear fue la señal que todos esperaban. Sombra fue el primero en levantarse del lugar. Debía dejar en claro las órdenes que tenían. Pese a que todos las conocían con antelación.
- ¡Nuestra misión es simple; aseguramos todo el perímetro alrededor de la gema esa y un grupo abre paso a las tropas coalicionadas! ¡Abran fuego solamente a todo lo que no sea humano…- Sus instrucciones, aunque vagas, no podían ser más específicas. Solo la experiencia les mostraría a qué se refería exactamente.
Por razones del destino… mentira… era a causa del odio de un inepto que solo sabía ascender en rango con todo tipo de zalamerías a sus superiores, que Sombra se hallaba en ese lugar. En fin, al igual que algunos de los hombres y mujeres que descenderían en paracaídas, tenía un fusil de asalto, granadas, un chaleco antibalas, un casco, botas de combate con un cuchillo pequeño en la pantorrilla; algunos medicamentos todavía mantenidos en secreto; la infaltable nueve milímetros, unos cuantos explosivos. El equipo de comunicación cerca del oído, al igual que un exo-145 A una nueva prótesis que daba una fuerza bestial, además de brindar un blindaje en uno de los brazos.
Tenía también los infaltables lentes del departamento cero, junto al auricular. Tenían chances de lograrlo. Así que se levantó para acercarse a la plataforma de lanzamiento.
- ¡Sigan mis órdenes y todo debería salir bien! – Ordenó poco antes de apretar un botón a su derecha ubicado en una columna de metal.
La puerta de la aeronave comenzó a moverse; dejando abierta la que muchos llamaban "la boca" que daba una vista plena del cielo que estaba cubierto de un blanco, cruzaban un altocúmulo lo cual les daba algo más de seguridad al bajar o al menos eso se podía creer. Pero era el mismo manto blanco el que hacía imposible, por el momento, observar tierra alguna. Debían confiar en que la medición establecida por el piloto el cuartel general eran correctas. En línea, los agentes se posicionaban en dos filas. Sombra levantó la mano izquierda a noventa grados en un primer momento; al siguiente la bajó para dar la orden de saltar. Con un orden perfecto, ambas filas comenzaron a saltar por la boca. Lanzándose a una fría y veloz caída.
Sombra saltó al último, para asegurar que ningún agente se echara atrás en un último segundo. En las ocasiones que pudo ingresar al campo de operaciones de aquella forma, siempre tuvo algo que escuchar; esta no fue la excepción, algo de música pop bastaba. Eso y observar los confines del cielo, que, desde allá arriba se hacían ya infinitos. Recordaba a la perfección aquel rostro, aquella mujer que le ayudó a encontrar un sentido en la vida.
"No hablemos más del destino. Sombra, nunca creí en eso. Tú eres lo único en lo que he creído" [NA: el diálogo corresponde a un comic del arco de "Shadows" ]
Con aquellas palabras, esa mujer gravó mucho más que un momento para recordar por siempre. Su alma, si es que la tenía, estaba imbuida de su significado.
Hope, volviste a donde pertenecías… Se animó pensar, un pensamiento recurrente al evocar su imagen. Quizás en la otra vida ambos podrían reencontrarse… tan solo quizás.
Al observar finalmente abajo, entró en cuenta de que había penetrado la capa de nubes; la tierra era relativamente visible; allá abajo estaba un demonio de verdad y el objetivo era claro: eliminarlo.
Los breves minutos que permanecerían en el aire servían como última preparación mental. La comunicación en ese instante era inusual; muchos, al igual que él seguramente tenían esos pensamientos al ras de la violencia y los límites que suponían los combates armados, en los cuales, la mayoría de los agentes tenían ya algo de experiencia.
- Abran paracaídas. – Ordenó a través del micrófono adecuadamente implantado en su pasamontañas.
En el preciso instante, todos accionaron, con una sincronía solo posible con entrenamiento, las correas.
- Las instrucciones son claras, eliminar al demonio y destruir el cristal. Los seres con los cuales nos enfrentaremos y que nos arremeterán no son criaturas estúpidas, tienden emboscadas y están sincronizadas. Les recuerdo que nos dirigimos al centro del bosque de Tulivia, el lugar más peligroso de estos operativos. Tenemos que asegurar e lugar y abrir espacios desde el corazón del enemigo. No está decir de más que lo último que necesitamos son estupideces. El Mayor Flich comandará las fuerzas de avanzada desde el rio, si todo sale bien, tendremos apoyo mecanizado en menos de quince minutos.
- Señor, ¿Es cierto eso de que a los heridos debemos meterlos dentro del rio? – Escuchó de uno de los agentes.
- Es eso o dejar que mueran. El rio se ha usado todo este tiempo para curar todas las enfermedades de los locales.
- ¿Y también es verdad que los equipos eléctricos dejan de funcionar allá abajo?
- A veces… no hay causa comprobada; simplemente pasa de pronto. Estén atentos; porque cuando ocurre es que el infierno se nos viene encima.
- ¿El infierno? – Preguntó uno de los agentes.
- Sí… el cielo se pone naranja; todo se llena de una cosa grasosa y las criaturas estas se abalanzan como si estuvieran poseídas. Pero se puede mantener la posición. Ahora sabemos que esas cosas están vivas por la gema; una vez destruida, todo se acaba y será cuestión de buscar al demonio.
- Señor, si es un… ejem… demonio; ¿No se supone que tendría poderes o algo así?
Algunos de los agentes comenzaron a reír.
- Mire, agente, suena increíble al principio, incluso yo me reí cuando me lo dijeron. Pero estas cosas son reales, tan reales que te cagas de miedo cuando las ves la primera vez. – Explicó sombra, era como una iniciación en el departamento CERO el tener una de esas misiones en las que el miedo era cosa diaria.
Lamentablemente, la mayoría de aquellos agentes tendrían su primera vez sin instrucción previa ni contextualización. Bueno, con tal de que obedecieran sus órdenes era suficiente para que tuvieran una chance de lograrlo.
- Sombra, aquí Flich, los blindados han ingresado dentro del bosque, diez minutos tal vez quince hasta su posición. Cómo van sus operaciones… cambio.
- Bastante bien Mayor, mantendremos el lugar seguro todo el tiempo que podamos… en el momento en que los aparatos eléctricos no dude en enviar a todos los soldados que disponga empezando por la infantería pesada.
- Eso haré… nos vemos pronto. Fuera.
Tan pronto como el comandante del ejército coalicionado abandonó la comunicación, el sonido de otra voz llamó la atención del agente.
- Aquí Yargoj, hay movimiento; repito, hay movimiento. Esas cosas se están moviendo. Cambio. – El acento de Yargoj alargaba las erres; Sombra, así como casi todos, incluso el pico en general, conocían el apellido del agente famoso que fue un dolor de cabeza durante y después de las guerras globales. Hasta donde sabían, el agente Yargoj nunca existió realmente. Era una identidad ocupada solo por la élite de la élite de los agentes del Saak.
- Dirección. – Solicitó Sombra poniendo particular atención; faltaban menos de cincuenta metros para aterrizar.
- Área Este; envié las coordenadas.
- Bien, Flich, no dude en utilizar la artillería; maten a tantos como vean. Ahora no serán muy agresivos. Pero cuando venga el infierno serán las cosas más endemoniadas con las que hayan combatido.
- Coronel Sombra; los satélites indican un patrón de movimiento de diferentes direcciones hacia el Mayor Flich.
- Activen el sistema de defensa y preparen la artillería de retaguardia. Entre más de esas cosas eliminemos en la primera etapa será mejor. – Indicó el director operativo del departamento CERO.
Finalmente sus pies hicieron contacto con tierra, cortó el paracaídas y se quitó la mochila donde este venía; revisó que su fusil de asalto estuviera cargado y listo para dispararse.
- Todos son nuevos en esto, así que lo repetiré de nuevo. Escuchen mis órdenes al pie de la letra y saldrán con vida de aquí.
El aterrizaje, en general se dio cerca de la lagunilla donde estaba la gema; la mayoría no podía creer su tamaño, ni el color blanquecino que tenía. Los primeros segundos y esas cosas todavía no salían del bosque con demencia completa.
- Agrúpense alrededor de la gema, el equipo de explosivos, preparen el plan B por si todo falla. Los francotiradores busquen posiciones; infantería pesada cerca a los bosques, el resto en la orilla – Entonces, el coronel tapó el micrófono, indicando que el resto hiciera lo mismo. – atentos, la maquinaría que pedí estará a punto de llegar. Tendremos con qué defendernos. Pero rueguen porque el infierno no baje hasta ese momento.
*/ Martes 11 de abril de 2017; CHS, Canterlot; 15:50 Hora local.
Diez minutos, Sunset me citó a las cuatro; se supone que tiene un descanso de toda una materia durante ese periodo de tiempo, yo me salté la mía. Estoy algo nervioso, quiero decir, vi el laboratorio de magia o como le llamen cuando todavía no estaba funcional. No sé qué tipo de cosas están pasando allá abajo, ni lo que hay.
En todos estos días apenas conseguí algo de información, nada que valga lo suficiente para evitar que los operativos en Tulivia se detengan. Aunque, después de lo que escuché anoche… creo que ya han empezado. Y van contra el hermano de Sunset Shimmer... no sé qué hacer exactamente, ya ni sé lo que esperan que haga hoy. No me dieron ninguna instrucción aparte de recolectar toda la información que pueda, memorizar lugares, corredores, habitaciones, aparatos… todo lo que pueda, porque allí adentro ningún equipo de los nuestros funciona.
Me quedé hasta las tantas escuchando todo lo que esos sujetos y el presidente dijeron. Creo que aquí hay algo importante, lo suficiente para que todavía pueda hacer que reconsideren las cosas. Ese tal Gloom Wane es un demonio verdadero, trataran de eliminarlo por el bien de todos. Pero todavía no saben bien si Sunset lo permitirá o si ganarán siquiera. Después de lo que vi en los pocos videos a los que tengo acceso, no parece que sea un hueso fácil de roer.
Me pregunto ¿Qué pasaría si le digo ahora mismo a Sunset qué es lo que he estado haciendo durante todo este tiempo? ¿Y si le advierto que su hermano está bajo peligro? Y después qué… estaría jugando con Sunset Shimmer, la maldita Shimmer, esa tipa es otro demonio escondido bajo esa sonrisa de niña buena que tiene… me paralizo de miedo de solo pensarlo. Por muy bonita que sea, sé que es un jodido demonio, no sé qué rayos podría hacerme si le digo todo esto…
El plan es… salir con vida de aquí, yo… tengo que pensar algo para salir de toda esta mierda. Apenas pude dormir pensando en una salida. No estoy dispuesto a ser el chivo expiatorio de esos viejos imbéciles.
Finalmente escucho el sonido de unas botas. Es ella, me volteo para verla. Me sonríe mientras levanta la mano para saludarme.
- Hola. – Le digo lo más tranquilo que puedo. Ahora mismo estoy hecho un manojo de nervios, no sé si le sonreí; pero solo me da la mano.
- Por qué tan preocupado señorito. – Me dice con tono burlón, esta muchacha siempre me tiene confundido. ¿Realmente puede haber algo malo en ella?
- Depende ¿Qué cosas hay allá abajo? – Trata de actuar Discord, por el amor de Dios, trata de salvar tu maldito cuello.
- Ah, no te preocupes, allá abajo no te va a pasar nada. Además, tú me pediste que te mostrara todo, verás que Fluttershy está segura. – Lo dice completamente confiada, tanto que es difícil no darle la razón.
- Bien, pero prométeme que no me quemaré o que no me morderán ni nada. – bromeo lo mejor que puedo. Le saco una sonrisa.
- No te prometo nada. Pero oye, al menos verás algo que normalmente no te dejaría ver.
Se acerca a la puerta, abre el candado.
- ¿Y cómo has estado en las demás materias?
- Nada mal, trato de poner orgullosas a mis prosoras. – Le respondo tratando de fingir algo de chulería.
- Ja – Una risita con algo de sarcasmo se le sale. – ¿Enserio? Bueno, sabes que no me gusta que me digas así… y es profesora, no prosora… se nota que te tengo que enseñar más. – Me dice burlándose.
- Sabes que lo digo por molestarlas, en especial a Rarity.
- Un consejo. – abre la puerta y me indica con la cabeza que la siga; las escaleras que bajan… las he visto antes. – No bromees mucho con Rarity respecto a su edad o su aspecto y ni se te ocurra decirle algo como em… fácil o cosas similares.
- Sí ¿Cómo cuáles? – Rayos, dilo Shimmer, quiero que digas la palabra.
- Tú ya sabes, créeme es por tu propio bien. Rarity comprende las bromas, pero si te propasas con ella, pues te espera un mundo de dolor.
- Finalmente llegamos a la puerta con gemas arriba.
Acerca el dije que tiene en el cuello; la gema roja se enciende, la puerta se abre. No el interior me sorprende; allí es de noche, pero aún así, la luz de la luna penetra por los vidrios. Esto, esto es una locura.
- Por qué aquí es de noche. – Pregunto de repente. Ella voltea para mirarme mejor.
- Porque este lugar no está en Equestria… está en otra parte del mundo; no quiera que te explique más porque perderemos tiempo del recorrido.
Apenas doy el primer paso sobre la plataforma mecánica que hace de pasillo flotante hasta la otra puerta; escucho una especie de ronquido seco. ¡Qué mierda es eso! Es una cosa gigantesca que de pronto se apareció debajo de la plataforma, tiene un color verde y juro por Dios que me está mirando. Diablos no quiero imaginar que sea una cabeza y tenga una boca. Es jodidamente aterrador tener algo así de cerca.
- No te asustes, es Rexi, una planta que protege a las visitas indeseadas. – Me dice acercándose a mí, tomándome de los hombros desde atrás y empujándome.
- Tranquilo Rexi, es un amigo. – Le explica Sunset.
- me estás diciendo que esa cosa es una planta. – Estoy sorprendido de lo que veo. Es jodidamente genial y aterrador… bueno, es una chica, obvio que le gustan las flores y ahora que lo veo con más tranquilidad esta planta tiene un parecido a las flores.
Esa cosa me gruñe de nuevo y me muestra sus dientes; al carajo, deben ser del tamaño de mi brazo.
- Vamos, Rexi, solo está jugando, él no te quiso decir cosa. – Dice Sunset mientras me empuja, apenas muevo los pies, esta chica es verdaderamente fuerte. – Discúlpate, Rexi es muy sensible - me susurra. ¿Sensible esa cosa gigantesca? Esto no puede ser más extraño.
- Lo siento, es que no estoy acostumbrado a ver plantas como tú. – No entiendo cómo digo lo que digo, pero la cosa gigantesca se calma, baja del nivel de la plataforma; hay poca luz, pero puedo ver que se acurruca en algún lugar. Allá abajo.
- Y a ti, ¿Cómo te va con el muchacho estrella? – le pregunto.
- No le digas así, es bastante atento, tierno y…
- Y de seguro sabe darte lo que te… - La interrumpo.
Recibo un pellizco en el brazo, rayos, no sé por qué; pero con esta tipa y con Rainbow Dash no puedo evitar ser un poco más brusco que con las demás muchachas, que va, a veces las trato como si fueran muchachos. Claro que las dos tienen una fuerza enorme.
- Auch… pero, es verdad. – Veo de reojo que se sonroja un poco.
- Yo no soy el inseguro que no sabe besar a una chica. – Me responde; auch, eso es más doloroso. – Aunque creo que a Fluttershy le gusta tomar la delantera en estas cosas… no sé, tiene gustos que no te esperas de una chica así. – Continúa.
Supongo que puedo tomarlo como un cumplido o tal vez no. Prefiero el primero.
Finalmente llegamos a la puerta, cuando Shimmer a abre, veo que todo está cambiado. ¿Cómo rayos puede hacer esto?
Un pasillo lleva hasta una habitación enorme, donde hay una luz algo intensa, se parece mucho a la luz del sol. A ambos lados del pasillo hay habitaciones.
- Nosotros vamos a la de allá. – Me dice señalándome el final del pasillo.
- Esto es… ¿Qué es este lugar exactamente?
- Puedes decirle laboratorio mágico si quieres. Son instalaciones donde las chicas y yo podemos hacer magia sin limitaciones y donde pienso estudiar magia los próximos años…
Se queda callada por un rato.
- Bueno, tal vez meses. Eso está por verse. Como sea, vamos chico enamorado, tenemos poco tiempo para este recorrido. – Me dice, volviéndome a empujar por los hombros.
Al pasar por el pasillo, veo que las puertas a ambos lados llevan a diferentes lugares, una lleva a una habitación con un vidrio gigantesco; otra a una que tiene inscripciones brillantes en las paredes; otra tiene un libro flotando en el aire. Todas pintadas de diferentes colores. Otra es un pasillo que lleva a otro lugar; otra más donde hay una suerte de obstáculos; otra más donde hay una gran cantidad de cosas brillando. Y finalmente, una donde están varios vestuarios.
- Ah por cierto, el de la izquierda es el que usa tu novia. – Me dice con un tono de voz que no sé descifrar, es como si me lo anunciara, pero también como si quisiera provocarme algo.
No alcanzo a verlo bien, solo un vestido verde con unas cuantas partes rosas que dibujan una mariposa.
- Tú preguntaste por la seguridad de Fluttershy y te daré una respuesta.
Fluttershy, hasta ahora ni siquiera me acordé de ella. Gracias a ella pude ganarme la confianza de Sunset para traerme hasta aquí.
Llegamos al final del largo pasillo y es un lugar dividido en dos por un lado una habitación con un vidrio bastante grueso y por el otro una puerta.
- Ven conmigo. – Me dice al abrir la puerta.
Al abrirse, veo algo increíble, es… es una máquina o algo así; no hay computadoras, ni botones, ni palancas pero hay una gran esfera pegada al techo con una barra de metal; en el piso está un agujero con varias divisiones por todo su diámetro, son… ¿espejos? La cosa es que mantienen una luz en el aire alrededor de la esfera.
- Discord. Fluttershy y el resto de mis amigas han estado bajo un peligro todo este tiempo. Tiene que ver con la magia que poseen, no es suya realmente, es como si la tomaran prestada de mí. Sus cuerpos funcionan en parte con mi magia, habrás visto que son fuertes, rápidas y no se enferman, o que también regeneran rápidamente. Eso es porque la magia las ha transformado. – Observa fijamente la esfera. – pero eso es así mientras tienen mi magia; esos cambios les dan una resistencia a muchas cosas y también las ayudan en muchas cosas… tienen poderes. – Inclina la cabeza para observar sus botas – El único problema es que eso pasará siempre y cuando tengan mi magia; si me pasara algo y no pudiera darles nada, no solo perderían sus poderes. También morirían.
Escuché esa conversación hace meses atrás; pero que ella me lo diga sigue siendo igual de impactante como la primera vez que me enteré. Creo que más porque ahora Fluttershy… no sería fácil para mí. Fluttershy, no debe ocurrirle absolutamente nada.
- Entonces sí tenía razón al desconfiar.
- Sí. Pero no te preocupes. Estoy cerca de hallar la solución. – La observo a los ojos y ella a mí. – Te explico – Me dice. – yo tengo algo que llamo núcleo. Crea energía para hacer magia. Si puedo encontrar la forma de dárselo a mis amigas, entonces ya no necesitarían de mí para obtener la magia.
- ¿Y por qué no quitarles sus poderes y todos los cambios? – Le pregunto, aunque sé bien cuál será su respuesta.
- No puedo, si les remuevo sus poderes también sus cuerpos colapsarán. – Mira sus manos mientras se las frota – estoy cerca de descubrir la forma de darles partes de mi núcleo y así todas ellas no dependerán más de mi magia.
Me siento en el piso.
- ¿Es como partir un pastel a la mitad? – Le pregunto, ganándome una sonrisa de su parte.
- No, eso solo lo haces cuando… - Se calla de pronto.
- ¿Sunset? – Trato de que reacciones pero sigue pensativa, en silencio.
- Si partimos una vez son dos medios, si partimos otra vez son cuatro si partimos; otra vez son ocho… ocho partes de un núcleo. Solo es cambiar el hechizo de parasitación… y el de transferencia. – Sunset me observa con una sonrisa.
- Si Flash no fuera tan atractivo y Fluttershy; mi amiga, te besaría - de acuerdo, esto se ha puesto raro.
- Este lugar está diseñado para contener sus dijes en cuanto les enseñe a usar magia; pero ahora le puedo dar un uso completamente distinto. – Me dice con los ojos abiertos y elevando la voz un poco. Está emocionada, puedo sentirlo.
Apenas entiendo a lo que se está refiriendo; pero creo que tiene una idea o algo así.
- Bueno, nuestra visita terminó.
- ¿Y los otros lugares? – Le pregunto.
- Para otro día; tal vez. Entre menos metido estés en esto es mejor. – Me dice, ni la menor idea de cómo interpretarlo. – Lo que menos quiero es que el chico enamorado termine aplastado o algo.
- Al menos muéstrame una cosa más. – Le pido antes mientras me levanto del piso.
- Supongo que puedo mostrarte algo en lo que he estado trabajando por un rato. – Me responde, no puedo evitarlo, sonrío un poco. Sunset a veces sabe ser bastante genial.
*/ Martes 11 de abril de 2017; Bosque de Tulivia; 21:47 Hora local.
Gloom Wane trataba inútilmente de reagrupar sus fuerzas, los humanos habían dispuesto una cantidad enorme de artillería y aún con un campo de fuerza en el cielo que evitaba que sus naves aéreas ingresaran en aquel espacio o que bombardearan el lugar, se las arreglaban para lanzar proyectiles allí adentro.
Bien, bien; se dijo. No se podía perder el control de sí mismo en ese instante. Los humanos tenían una estrategia de destrucción; era evidente que lo buscaban a él, el diamante y probablemente Sunset Shimmer y era más que probable que en ese preciso instante estuviera en peligro. Sin siquiera saberlo.
A los demonios también se los pueden matar, incluso un humano podría hacerlo bajo las condiciones adecuadas y su hermana no era el tipo de demonios que mantenían la guardia alta todo el tiempo. De alguna forma llegarían a ella y cuando menos se lo esperase ya no existiría. Y si ella no existía sus posibilidades se disminuían a cero. Su núcleo reducido apenas era un peligro menor para los humanos; con una persecución constante tarde o temprano lo capturarían. Y saltar a otra dimensión requería más energía de la que podría disponer.
Entonces, le quedaba solo una opción: contactarla. Pero por mucho que trató no pudo establecer contacto con ninguna operadora telefónica, mucho menos ingresar a internet. La tecnología humana en cuanto computación era compleja, requería de tiempo para descifrarse; no podría hackear sus máquinas con magia.
En su desesperación no tuvo más alternativa que dirigirse a la gema de Tulivia, su corazón. Conectarse con ella requirió de poco tiempo; Sunset nunca pensó que él podría llegar a controlarla. Así como a las criaturas con las cuales esta estaba conectada. Y aun cuando estas superaran en número a las tropas coalicionadas que estaban empezando con la destrucción de Tulivia, los humanos destrozaban a una cantidad colosal si muchos esfuerzos.
Pronto los más grandes eran reducidos a cadáveres, los pequeños escapaban a duras penas de las ondas expansivas de los proyectiles de artillería. Además, por los ojos que tenía en el aire, sabía que los humanos estaban ingresando dentro del bosque. Su maquinaria pesada suponía un gran problema, podía encargarse personalmente de deshabilitarlos; pero supondría estar presente en un lugar. Y eso implicaba riesgos.
Las imágenes de varias aves cerca del lugar de ingreso de los humanos, a través de un puente en el rio era enviada al demonio. Este, observaba atentamente lo que ocurría. Había mandado contingentes a destruir ese puente; pero los intentos fueron frustrados en repetidas ocasiones. Incluso cuando envió a las criaturas gigantescas.
¿Cómo era posible que en el pasado ese lugar pudiese vencer frente a los humanos con tanta facilidad? La gema tenía sus propios secretos; lamentablemente, estaba ya fuera de su alcance, y por el sector estaba un equipo humano. Les llegaron refuerzos desde el aire. Cosa extraña teniendo barreras protegiendo el aire. Tenían experiencia luchando contra ese bosque. Y él todavía no conocía todos los recursos que la gema podía disponer.
Pero al menos tenía energía suficiente para mantener el lugar y recargar la suya. A esas alturas, ese lugar no importaba en lo más mínimo; la gema era la llave para salir de allí; tomó algo de energía antes de salir a cubrirse y esperar una oportunidad para plantar combate directo, esperando que esta pudiera administrarla para realizar operaciones inteligentes. Pero solo habían perdido posiciones estratégicas desde entonces.
¿En qué había pensado todo ese tiempo? Maldijo contra sí mismo antes de pensar fríamente. Para contactar con su hermana requería librar la interferencia que ponían los humanos; en ese caso debía destruir esos artefactos o salir del rango operativo de esas máquinas. Para salir necesitaba de una inmensa cantidad de energía y criaturas. Tulivia no importaba, así que tomaría toda la energía de la gema; con el uso adecuado rompería todo el plan de los humanos, se comunicaría con Sunset si no le alcanzaba para transportarse donde ella estaba.
Se concentró en dirigir a las aves para explorar el lugar donde estaban apostados aquellos hombres.
Estaban implantando dispositivos en la gema; habían varios vehículos de combate alrededor y también había una buena cantidad de unidades. Tal como estaban, no había punto ciego a menos que se transportara exactamente sobre la gema; cosa que no podía, además tomar toda esa energía requería de tiempo y aunque tuviera energía para llegar, destruirían la gema y a él junto con ella.
Dejó de observar a los humanos para contactar directamente con la gema; el demonio cerró los ojos.
La gema iniciaría un ataque general en cinco minutos; ahí estaba el secreto. La gema contenía un maleficio que consumía mucha energía; pero cambiaba las tornas de las batallas; los aparatos electrónicos eran intervenidos en su funcionamiento hasta el punto de estropearse, el metal se oxidaba de inmediato y todos los seres vivos no hechos por la gema se cubrían de una solución mágica que los adormecía y sumía bajo un estado de suspensión.
Magia avanzada; Supay le había dado a Sunset un legado de hechizos sumamente intrincados. Todavía pudo recordar el maleficio del ocaso que usó contra el Wane original. ¿Y si usaba ese maleficio para terminar con todos esos humanos de un solo golpe? No… la Sunset Shimmer humana podría estar en las cercanías. Debía vencer en un enfrentamiento frente a frente; por muy arriesgado que fuese.
La advertencia de la gema estaba dada, aunque controlase una cantidad de los esbirros generados por ella, cuando todo iniciase, estos pasarían al control absoluto de la gema. Y esta solo conocía una estrategia: atacar en masa a todos los humanos.
Dejó de comunicarse con la gema para utilizar a los pocos animales que quedaban bajo su control. Observó a través de sus diversos ojos, escuchó a través de sus oídos; entendió que la cantidad de humanos era mayor de la que la gema había atacado en el pasado. Que su armamento era diferente; llevaban armas que no pudo reconocer y además, en diversos senderos del bosque, así como árboles, rocas, incluso en charcos, estaban depositados aparatos del tamaño del tronco de un humano, no tenía forma de saber la función exacta que cumplían. Mas si venía de los humanos, era para contrarrestar la estrategia por defecto de la gema.
Entonces, esperaban que los animales se les lanzaran encima, estaban preparados para resistir las oleadas; la gema sería destruida inevitablemente si ese era el caso. No había nada que él pudiera hacer para impedirlo. Lo que sí podía evitar era que el ataque llegase a Sunset Shimmer; podía advertirle y con suerte, entre ambos podrían salvarse el pellejo.
Allí, en medio de varios árboles, en una colina bastante frondosa, observó el cielo, la gema debía iniciar su plan antes de que él pudiera entrar en acción. Tendría un tiempo indefinido para llegar a la gema y tomar toda la energía posible para huir. Después… después no importaba cómo, llegaría hasta Sunset Shimmer.
Observó el cielo esperando la señal, el inicio de la última batalla que el bosque de Tulivia, un accidente, un absurdo, una contingencia de la magia de Sunset Shimmer. En cierta forma, podía sentirse identificado con el lugar… era una pena perderlo. Pero no quedaba de otra, los humanos dejaban claro sus intenciones y haría lo posible por evitar el peor de los escenarios.
Finalmente ocurrió, el cielo nocturno, comenzaba a tornarse de un color naranja predominante con fluctuaciones violetas, azules, verdes y una que otra obscura, lanzando su propia luz y en el caso de la obscura, absorbiéndola.
El demonio no pudo evitar convertir sus ojos, para así poder analizar otra de las creaciones de Sunset Shimmer.
El maleficio era una combinación bastante peculiar: en primer lugar estaba un hechizo que cambiaba la presión atmosférica, después una que reducía la cantidad de oxígeno. No tardaría el producirse un tercer hechizo que tenía como objetivo inhabilitar los equipos electrónicos. Pero no terminaba allí, en poco tiempo, el ambiente se viciaría con la substancia, la reconocía a la perfección, era la misma que Supay usaba para mantener prisioneros los cuerpos de las criaturas trofeo que tenía en su templo. Y por último un contra hechizo que anulaba los efectos de los anteriores en todas las criaturas creadas por la gema.
A ello se debían las luces de distinto color en el cielo. Un espectáculo increíble pues el brillo de los mismos fulguraban con la mayor intensidad, llegando su luz a iluminar con fuerza la tierra, para después, con el paso del tiempo, rielar con una intensidad tan débil que apenas se podía presenciar su luz y otra tomaba su lugar al iluminar la tierra. El efecto inesperado era que todo el ambiente parecía moverse, desde el cielo hasta la tierra.
El maleficio de campo era sufrido por los humanos de una forma peculiar, para ellos y casi para la mayoría de los animales terrestres, el ambiente se hacía pesado, viciado, sus pulmones inspiraban y expiraban con mayor velocidad, sus corazones aminoraban sus latidos; después sus cuerpos se sentirían más pesados, sus reflejos y razonamientos se dificultarían. Eventualmente, la substancia cubriría sus cuerpos para dormirlos hasta que el maleficio se disipase una vez que la gema dejara de canalizarlo.
Afortunadamente, él podía anular los efectos adoptando alguna plantilla demoniaca. Prefirió usar la habitual, aunque le redujo el tamaño general, para no ser de mayor estatura ni grosor que un humano normal. Dejó su vestimenta en el lugar dispuesta para tener un chance de pasar inadvertido.
De forma sistemática, los ojos disponibles para ver y las mentes animales para controlar disminuyeron hasta llegar a cero. Las criaturas atacarían al unísono. Seguramente la gema se daría el tiempo para reunirlas y lograr un número descomunal para mandarlos en oleadas a ser acribilladas por las armas humanas.
Ahora solo quedaba el lugar donde iría primero. Si eliminaba los refuerzos que llegaban hasta la gema se ganaba mucho tiempo una vez que pudiera despejar la lagunilla de la presencia humana. No obstante, tenían pensado destruirla directamente. Ese humano de nombre Sombra era más astuto, bien… su primer objetivo impedir que ese plan se llevase a cabo. Las alas del demonio se extendieron poco antes de que partiese rumbo a la lagunilla.
Esto se va a prender desde el siguiente episodio; aunque claro faltan las partes que me han pedido, algo de Fluttercord, la parte donde Discord descubre lo que es y por supuesto la resolución del fic. [Aquí inter nos, creo habrá secuela] Nos leemos pronto.
