ntía bastante cansado. Las clases habían empezado el hace dos semanas y ve que siendo apenas sábado ya le fastidiaba, más aún con la nieve que no terminaba de desaparecer, causa misma de los últimos tropezones en el instituto. Era todo una molestia, de no ser porque estaba pasando tiempos realmente con su novia se encontraría aborreciendo todo esto.

Sakura había llegado antes esa mañana y cuando lo vio llegar, con esa bufanda y guantes sin olvidar aquella nariz roja, casi de inmediato recién él se sentó la pelirrosa sacó un termo de su pupitre y sirvió un poco de café caliente en la tapa que servía como taza. Sasuke lo agradeció eternamente, no solo el que le diera una bebida caliente, sino que era café en lugar de chocolate o té. Sakura sabía perfectamente que él no era mucho de cosas dulces o espesas, que le gustaban los sabores más fuertes y menos empalagosos, más pasables.

Era verdad que sus mañanas parecían más alegres desde que salía con ella y era así como recordaba las palabras de Ino de hace un tiempo ya: Todas las mujeres de tu vida, excepto por tu madre, te han dicho esas palabras… tampoco Sakura lo ha dicho porque no ha llegado a ese nivel y porque nunca tendrá la necesidad de decirlo. "Tus sentimientos nunca han estado aquí" porque siempre hemos sido las mujeres equivocadas… "Tus sentimientos nunca han estado aquí" porque la mujer que no es la equivocada, la mujer que es la correcta… es Sakura Y ve… ¿Cuánta razón tenía esa chica?

Recién terminó de cruzar el jardín principal de su casa con una sonrisa suave, un poco torcida pero encantadora. Se le notaba feliz, animado e incluso tenía ya mucho sin pelear con su hermano. De ésta forma estaba decidido a llegar y charlar un poco pero, cuando terminó de abrir la puerta y escuchó a su hermano en la cocina, permaneció en silencio y se asomó a ver con quién era que hablaba. Entonces se percató de que no había nadie, de que era solo el teléfono y que poco a poco a Itachi se le veía menos feliz.

—¿Qué es lo que pretendes? —Masculló iracundo, a lo que el moreno se quedó detrás de la puerta entreabierta que daba a la cocina, esa puerta doble blanca—. La vez anterior se los advertí a ambos… ¡Desaparezcan de nuestras vidas! —su tono de voz estaba calmado pero agresivo, lo cual hizo que el menor de los hermanos le diera un poco menos de atención aunque, al notar cómo Itachi golpeaba la superficie junto al lavadero se quedó observando un poco más—. ¡Escúchame muy bien, maldito animal rastrero! —Incluso estaba elevando la voz, mientras se encorvaba del coraje—, ¡te vuelves a meter en mi vida y te juro que ésta vez me encargaré de matarte! Ya he tenido suficiente compasión por ti, sabandija —entonces colgó.

La intriga en Sasuke fue terriblemente pero, a pesar de todo, decidió dejarlo pasar antes de volver a la entrada principal y fingir que recién estaba llegando. No tenía intenciones de ser descubierto espiando a su hermano y, mucho menos, de cuestionar los corajes que éste podría llegar a hacer en un día.

Capítulo Treintaisiete

Una rubia muy enérgica pegó un grito de emoción antes de saltarle encima a cierta pelirrosa que tan solo dio un respingo. Recién había estado charlando con la delegada del salón cuando aquella acción salvaje casi arrastró a Sakura hasta el suelo de no ser por la resistencia al peso de su amiga que tenía ella.

Cuando finalmente se percató del asunto, no hizo mucho más que sacarse los brazos de Ino de encima y girarse rápidamente con una cara de muy pocos amigos. Ahora todo el salón se les había quedando mirando gracias al escándalo de esa mañana de martes plantado por Ino Yamanaka quien, oficialmente, era la segunda persona más desastrosa y ruidosa del aula. En definitiva Naruto le había ganado la corona desde el primer día…

—¿Qué demonios te pasa? —cuestionó una pelirrosa enfurruñada, a la que casi le hervía la sangre. El mismísimo Sasuke y compañía miraban a las chicas hacer su escena.

—¡Solo faltan dos semanas! —Exclamó la rubia como si nada, a lo que Sakura relajó su semblante y se quedó mirando, justo cuando la otra tomaba sus manos—. ¡Dos semanas, Sakura! ¡Dos semanas!

—¿Dos semanas? —repitió Naruto, con los brazos cruzados detrás de la cabeza, sin comprender el asunto de Ino antes de que todas las chicas lo comprendieran.

—¡Dos semanas! —coincidió repentinamente Sakura con una expresión mucho más calmada y amable, a modo que todas las chicas empezaron a reunirse en sus grupos de amigas para charlar de algún mismo asunto sin sentido entre ellas.

—¿De qué están hablando? —se preguntó entonces Sasuke, ladeando el rostro mientras que Sakura e Ino parecían hablar animadamente.

—San Valentín —escucharon una vocecilla los varones, a lo que se giraron un poco.

—¡Hinata! —saludó el más enérgico del grupo, saltando por encima del pupitre en la fila de Sasuke para alcanzarla y besarle la frente, justo antes de rodearla con uno de sus brazos de forma tierna, a modo que la pelinegra se enrojeció un poco y sonrió.

—¿Qué hay con San Valentín, Hinata? —volvió al tema Sai, a lo que la pelinegra asintió y miró a los otros chicos, llevando una mano a sostener la de Naruto.

—Casi todas las chicas de tercer grado del instituto tienen novio —empezó—, a modo que para muchas este es el primer año desde que entramos y, debido a que será el último en la escuela, hay una tradición.

—¿En serio? —Enarcó una ceja el mismo chico de antes—. ¿De qué va?

—Es aquí donde se decide quién será la reina del festival de primavera y, por ende, se decide a su pareja —los tres chicos parecieron interesarse más—. Las chicas ponemos a prueba dos cosas muy importantes: nuestra fuerza en una declaración o reafirmación de amor, nuestra capacidad para retener a nuestra pareja o para arrebatarla a otra y, al final, nuestra habilidad en la repostería —poco a poco, los chicos se sumían más en su asombro—. Existen tres jueces, mismos que fueron estudiantes en este instituto.

—Oh, eso suena como una competencia reñida entre las chicas —admiró entonces el rubio, antes de ver a su novia—. Hinata, ¿tú también participarás?

—No tengo opción —contestó ella—. Si no participo corro el riesgo de que intenten separarnos, las chicas de tercero son muy desesperadas por el título de pareja del día de primavera y los resultados solo se muestran esa noche, pero los jueces son muy obvios y críticos siempre, hieren los sentimientos de las chicas.

—Pero qué bobada —rezongó el moreno, antes de llevarse una mano a la nuca—, ya comprendo por qué los de tercero eran siempre tan rebuscados a estas fechas. Además, ¿Qué los hombres no contamos?

—Sí que lo hacen —respondió Hinata—, pero la cosa es esta: las chicas siempre votarían por sí mismas, a modo que se ha decidido que los jueces sean estos tres para poder canalizar la decisión de todas las chicas hacia un solo punto, al final no les queda más que reconocer su incapacidad hacia la ganadora. Los chicos votarán pero ya estará todo decidido.

—Venga, pero no hay forma de calificar todo eso tres personas, no es como que nos estén observando a cada declaración —alegó Sai.

—En realidad —aún no parecía terminar la chica—, hay cámaras por todo el instituto y se dice que los tres jueces escogen a un grupo de personas para espiar a las chicas de tercero y asegurarse de que su trabajo sea bien hecho. Las reglas son simples aunque algo rudas.

—¿Qué tipo de reglas hay, Hinata? —curioseó el rubio.

—Las chicas con novio deben recordarles su amor, deben asegurarse de que ellos no flaqueen y demuestren que las quieren, además de que comprar o mandar a hacer chocolates está estrictamente prohibido. Todos los chocolates se harán a partir del sábado en la clase de economía. Mientras tanto, las chicas sin novio deben declarar su amor, si quieren a chicos solteros o con novia, no hay límite. Tienen que ganar el amor de un chico, igualmente sin límites, y deben ser buenas reposteras… pueden hacer diferentes chocolates para cada juez, estos se revelarán el viernes antes de salir, se les envía un correo a todas las chicas.

—Suena como algo muy difícil —murmuró el rubio—. Pero, no te preocupes, Hinata… yo solo te quiero a ti, no aceptaría a ninguna otra chica en mi vida.

—Gra… Gracias, Naruto —contestó ella, enrojecida.

—Pero, venga… ¿Qué tipo de chica haría todo ese jaleo con tal de ser la pareja reinante del año en el festival de primavera? —bufó el moreno entonces.

—Toda chica con novio —se escuchó una voz que no había estado en esa conversación hace unos instantes, a modo que todos se giraron a verla—, como nosotras tres —dijo Sakura entonces, a lo que les sonrió.

—Exacto —agregó Ino—, no es solo una pelea por un estúpido título, lo es también para defender nuestras relaciones de las chicas a las que les gustan nuestros novios o de las solitarias que se han fastidiado y solo quieren cargarse novio.

—Son pocas las chicas de tercero que salen ilesas —agregó luego la pelirrosa—. Y tomando en cuenta que mi novio es "el grandioso y sexy" Sasuke Uchiha, estoy totalmente obligada a no permitir que nadie se te acerque e incluso convertirnos en la pareja del año en el intento —bromeó, a lo que el moreno se limitó a ladear el rostro.

—Algo como eso —empezó él.

—Es todo por amor —aseguró Sakura, antes de acercarse al moreno, tomando su bufanda de su pupitre y pasándola detrás de su cuello—. Después de todo es nuestro primer San Valentín como novios… este año solo puedo hacer un chocolate con ganas puesto que ya no debo ninguno por compromiso —empezó ella, a lo que Sasuke dirigió sus manos a las muñecas ajenas, robándole una sonrisa a Sakura.

—Quizá sea más divertido reafirmar nuestro amor desde ya, ¿no te lo parece? Aunque todo su jaleo sea el martes… podrías marcar tu territorio, Sakura.

—Oh, cariño —contestó ella, jalando un poco de la bufanda para acercarlo—, no tienes una idea de en la que te metes —él se sonrió divertido, antes de sentir la suavidad de un beso de la pelirrosa—. Solo espera a verme en acción…

—Eso ha sonado tan sexy —una risa divertida se le escapó a Sakura.


Martes. 15:07 horas. Ha terminado la competencia.

Ino se arrastraba vilmente de camino de vuelta a casa, aunque recién saldrían de la escuela. Cuando al fin pudieron pasar el umbral de la puerta principal y miraron bien al frente, un grupo considerable de novios esperaban a sus respectivas chicas con una sonrisa que gritaba un "anímate" en el rostro, la emoción fue tal que todas corrieron…

Algunas otras, en lugar de un novio amable esperando, se iban con el amargo sabor de boca que les dejaba la idea de que terminarían su relación a la mañana siguiente o que, más bien, sus novios lo harían por ellas… ese evento era cosa brutal.

Cuando se encontraron a ese grupo de chicos tan suyo, las chicas sonrieron animadas… Sakura se lo esperaba, no había luchado tan duro para perder a Sasuke ante unas chicas tan comunes como esas y, mira que ella no era gran cosa, pero ninguna conocía al moreno como la pelirrosa lo hacía. Por otro lado, Naruto estaba esperando con energía a su novia antes de acercarse y levantarla por la cintura para girarla.

Pero… un momento, ¿dónde demonios estaba Sai? Cuando Ino volvió a inspeccionar la escena y notó que una pelirrosa lucía muy animada con su pareja, mientras que los otros dos no se despegaban del abrazo (más bien porque Naruto no la soltaba) fue cuando a la rubia le entró el pánico y las pupilas se le humedecieron.

—Ah, ya han salido —se escuchó detrás de ella que, de un solo impulso, se giró velozmente en 180 grados y se afianzó del cuello de su novio.

—¡Sai! —exclamó desesperada, a lo que el muchacho sonrió antes de llevar con cuidado sus manos a la cintura de la rubia, que parecía no estar segura entre besarle todo el rostro en absoluto o llorar.

—¿Cómo creen que les haya ido, chicas? —preguntó entonces Naruto, a lo que las tres reaccionaron y se volvieron a verlo mientras estaban en el café de siempre, descansando de su cansado día. Acto seguido ellas se miraron entre sí… tras la escuela habían ido muy animados a tomar algo pues estaban algo cansadas y ellos querían consentirlas.

—La única con posibilidades aquí es Sakura —los tres varones ladearon el rostro y la aludida tan solo mostró un sonrojo ante las palabras de Hinata.

—La verdad es que se ha lucido —alabó la rubia, encogiéndose de hombros—. Para la primer prueba, ninguno de los dos dudó en mostrarse un enorme afecto desde que les contamos del evento, eso ayudó muchísimo. En ello me vi superior a Sakura, mientras que Hinata se quedó atrás debido a que es muy tímida.

—En la segunda prueba —continuó Hinata por ella—, Ino incluso llegó a dudar de que su relación saliera ilesa y, bueno, mi relación con Naruto es fuerte. Pero Sakura demostró que Sasuke era solo suyo ante los continuos rechazos de éste hacia cada chica que se acercaba.

—¿Y tú como sabes eso? —preguntó la pelirrosa, enarcando una ceja.

—Lo hemos visto, Ino y yo, mientras andábamos al baño en la hora de estudio libre. Tú estabas ocupada con los jueces —aseguró la chica, que hizo sonreír un poco a Sakura.

—Y finalmente, pero lo más importante —empezó Ino—. Las habilidades en repostería de Sakura son algo de temer… para colmo, los jueces fueron la directora Tsunade, su secretaria Shizune y el profesor Kakashi, los tres conocidos de Sakura.

—¿Qué tiene que ver eso? —preguntó entonces Sai.

—Sakura hacía cada año esos chocolates amistosos para nosotros —empezó—, y cada año resultaban ser una delicia, nuestros favoritos: Sakura hizo chocolate con relleno de dulce de sake para la directora, chocolate con almendras y un trozo de fresa a Shizune y su peculiar chocolate agridulce a Kakashi. Los tres parecían querer matar por otro de esos y Sakura les dejó toda una canasta a cada uno… puntos extra a lo último, sin olvidar que los espías avisan la expresión del chico cuando come los chocolates y, todos sabemos, a Sasuke le fascinan.

—Es verdad que me encantan, son los únicos que disfruto —admitió él, a lo que Sakura reaccionó mirándolo a su lado, mismo por lo que él le sonrió de medio lado—. Sin embargo, esperaba que este año me dieras un chocolate con mi sabor favorito —entonces ella ladeó un poco el rostro, con un "¿De qué hablas?" en la frente, a lo que Sasuke tomó su cuchara con nieve de chocolate y la embarró en los labios de Sakura antes de besarlos.

—¡Sabor a chocolate de labios de Sakura! —exclamó Ino, escandalosa, entre risas.


Ese día también había sido una tortura para el moreno… perdió la cuenta de tantas declaraciones y de tanto chocolate que apenas y probó para darle el gusto a las chicas y que pudieran ser calificadas. Algunas tenían, en definitiva, una mano de la mierda para hacer chocolates pero, admitía, el sabor del chocolate de Sakura al final le hacía sentirse mejor, ella siempre sabía cómo hacerlo.

Apenas él llegó a casa se encontró con que Itachi estaba fuera y había dejado tan solo una nota que decía "llama a Sakura o pide una pizza, aunque apuesto a que quieres pasar el resto de tu San Valentín con tu novia". Ese idiota tenía una razón que casi le cabreaba… en realidad el plan inicial era ir a cenar con Sakura pero él había preferido cancelar su cita y, tan solo, enviarla a casa a descansar. El berrinche de la pelirrosa por tener que llamar y cancelar la reservación fue todo un espectáculo, pero fue sencillo callarla a base de besos.

Ahora él iría y la llamaría para pedirle que se olvidara de sus palabras y que se arreglara tan linda como pudiera pues pasaría en taxi por ella a punto de las 7:30 pm para ir al restaurante que habían prometido y tener su cena romántica. Seguro que Shizune no volvía a casa esa noche, lo cual les daría su libertad.

Estuvo a punto levantar el teléfono para marcharle cuando, "¡Ring, ring!", el aparato sonó sin siquiera ser tocado. ¿Acaso Sakura habría sido invocada por los pensamientos del moreno? Rogaba que no, estaría de miedo. Pero igual respondió.

—¿Diga? —Soltó tranquilo, recargándose contra la barra de la cocina pero sin escuchar mucho más que silencio—. ¿Quién habla? —Pero ve que era irritante responder y que no dijeran nada de esa forma—. Mierda, respondan —se quejó, antes de escuchar unos pasos apresurados y el cómo el teléfono era tomado.

—Lo siento, Sasuke. ¿Estás ahí? A Shizune se le cayeron unas cosas y me asusté, incluso me olvidé de saludar o colgar —era Sakura—. Itachi me ha enviado un texto, dice que sí iremos a cenar. ¿A la hora que quedamos?

—Ese cabrón —refunfuñó el moreno—. Vale, sí. Pasaré por ti a las 7:30, ponte guapa, Sakura. Te veo luego —dijo antes de colgar. Recién había dejado el teléfono y estaba decidido a ir y darse un baño cuando, nuevamente, el teléfono sonó—. ¿Qué te has olvidado? —dijo él sin siquiera preguntar quién era pero, al escuchar la voz que no era de su novia al otro lado, tan solo reaccionó—. ¿Quién habla?


Cuando Sasuke bajó del taxi lucía tan lindo como siempre: una camisa de cuello de tortuga en tono rojo, con un abrigo azul oscuro y un pantalón que podía pasar por uno de vestir pero no lo era, su color era gris y le venía muy bien a su novio, quien pasó a tocar la puerta de la casa antes de encontrarse a su novia y poder despedirse de su cuñada que, por lo que lograba ver, también se estaba preparando para alguna salida romántica con su respectivo novio en esa noche que pintaba a ser tan especial.

Sakura salió muy animada con esas medias negras y zapatos blancos. Usaba vestido color púrpura, igual que su diadema y su bolso, mientras que un abrigo gris le hacía el favor de cubrir sus brazos desnudos y tanto unos guantes como su bufanda blancos harían juego con los zapatos y el cinturón del aludido vestido. Se había acercado a recibir con un beso al moreno antes de cerrar la puerta y caminar hasta el taxi.

Ella lo había notado desde el principio: estaban de camino al restaurante y no paraba ella con el tema de la competencia de ese día mientras que Sasuke permanecía serio, inmutable, y una vez cada tanto reaccionaba para mirarla y asentir levemente. No… eso no le gustaba, ella podía asegurar que era el sentimientos de todas la ex novias antes de decir "eso".

Pero más tarde se percató de que él pretendía volver su interés a ella, lo cual la tenía un poco confusa a lo largo de la cena donde el moreno empezó un par de conversaciones y las sobrellevó bastante bien mientras seguía el hilo de lo que Sakura dijera.

Quizá solo estaba cansado, o quizá el asunto de la competencia ya le había hartado. O tal vez era que estaba pensando en algún asunto personal que no quería contarle, también podía ser que se estuviese sintiendo mal y se encontrase obligado a llevarla a cenar debido a la fecha o, simplemente, quería pasarla con ella a solas.

La mente de Sakura se hacía a muchas ideas demasiado pronto, lo cual era un poco exasperante. Pero, mientras mejor marchaba la cita, mejor lograba sentirse el moreno y se le veía mucho más calmado mientras ella lo distraía… al final tardaron un par de horas antes de terminar su comida y ni qué decir del postre. Sasuke pagó la cuenta y fueron a caminar un poco por el parque, tomados de la mano.

Habían tantas parejas dando la vuelta por ahí, pero seguro ninguna estaba tan unida como Sakura se sentía junto a Sasuke, caminando en silencio y mostrándose todo su cariño con un simple abrazo que los calentaba a ambos como par, aunque el frío empezó a calar dando las once menos veinte y decidieron que lo mejor era volver.

El camino en el auto fue muy silencioso. Ella estaba envuelta por los brazos del moreno que la resguardaba protectoramente contra su pecho mientras ella intentaba descansar… la tontita estaba agotada pero se había aferrado a ir a por su reservación hecha hace todo un mes atrás, con el puro fin de pasar su primer San Valentín de una forma "inolvidable" o, al menos, eso fue lo que ella le ofreció.

Habían pasado casi una hora en el taxi debido al hielo en la calle pero, finalmente, habían logrado llegar a casa de la pelirrosa y Sasuke ya había incluso pagado el taxi de forma casi mecánica. Pero se encontraba tan absorto en sus pensamientos que no era raro, mientras estaba frente a la puerta de la casa de Sakura viendo cómo ella terminaba de abrir la puerta principal debido a que Shizune no se encontraba en casa y, luego de lograrlo, se giraba un poco para mirarlo entonces.

Sakura era hermosa, no cabía duda de ello. Sasuke poseía un tesoro que deseaba fuese solamente para él, que no tuviese que compartirlo, a ella y a su gran sonrisa, a sus expresiones encantadoras, a sus gestos cariñosos. De pies a cabeza Sakura era la persona a la que él quería y misma a la que no deseaba perder.

—Sasuke —dijo ella un poco más alto, a modo que él parpadeó un poco saliendo de su ensimismamiento—. Sasuke, ¿te encuentras bien? Te he notado muy distante toda la noche.

—No, no es nada, Sakura —aseguró él, a lo que ella suspiró y se acercó—. ¿Decías?

—Sasuke —empezó luego, para mirarlo hacia arriba—. ¿Te ha interesado alguna de las chicas que se te declaró? —Entonces él reaccionó… al parecer se había comportado de forma tan fría que pareció que no la quería más—, sabes que no voy a amarrarte a nada.

—No digas tonterías —pidió él, inclinándose un poco para besarle con suavidad los labios a su novia—. Te he dicho ya que te amo, ¿recuerdas? —Entonces un sutil pero hermoso sonrojo atravesó sus mejillas, mostrándose el color incluso sobre la nariz fría de la chica antes de que él le sonriera un poco—. ¿Qué era lo que me decías antes?

—Te decía que San Valentín aún no termina —él enarcó una ceja, esperando a que continuara, a lo que ella sonrió traviesa y se mordió el labio inferior—. Vi a Shizune preparando ropa para mañana… no volverá a casa para dormir.

—Sabes que mañana tenemos escuela, ¿verdad? —cierto, no lo había considerado, mismo por lo que solo suspiró.

—Me olvidé por completo —se quejó, pero una mano la tomó por el mentón y otra por la cintura antes de besarla, caminando un poco hacia adentro de la casa y pateando tan solo la puerta principal para cerrarla.

—Al carajo… puedo levantarme temprano —una sonrisa encantadora y satisfecha se le dibujó a ella, que llevó sus manos a tomarlo por el rostro.

—Te ayudaré a despertar —susurró contra sus labios.

—Ruego porque sea con tu cuerpo.