- Pero el juzgado ya falló a favor, y están a punto de rematarnos.
- Fugaku-san. Eso no sucedería si él nos acompaña a ver al juez para pedir una prórroga de seis meses. Sólo Naruto puede lograrlo
- Pero como quiera seguimos en manos de ESE.
- Así es señorita Sakura.
El ambiente en la sala de juntas se había vuelto tenso.
- Bien Naru, tenemos que arreglar las cosas
Harry y Naruto se encontraban en la habitación del primero planeando su próximo movimiento.
Habían hablado con Tsunade explicándole todo lo que había pasado con la empresa y de la creación de Rage Inc, obviando la razón más profunda, el que Naruto se enamorara de su jefe.
Pidiéndole tiempo para organizar ideas, se habían ido al cuarto del rubio.
- Hay algo que debes saber Naru.
- ¿Qué cosa?
- Tu madre lo sabe todo.
- Sí, ya lo sé, acabamos de contárselo.
- No Naru
Recabó Harry poniéndose serio.
- Sabe todo lo que pasó entre Uchiha y tú.
Las pupilas de Naruto se dilataron e hiperventiló.
- No... No es posible...
- Bueno, no quisiera entrometerme en los conflictos que mantienen con él, pero creo que el joven Naruto y su abogado están en la mejor disposición de ayudarlos. Por su parte, Naruto, debe de conocer las consecuencias que tendría para Akatsuki devolverle Rage Inc en estos momentos.
- En otras palabras tendrías que rogarle...
La voz de Mikoto sonaba inconforme y obviamente en contra de la idea.
- Sería una manera de decirlo.
- Creo que lo mejor será que hables con tu mamá Naru y que dejen todo en claro.
- Pero...
- Vamos Naru, es más, creo que es hora de que me vaya para que puedas hablar con tu madre.
En pocos minutos, Harry se había despedido de ambos rubios.
Naruto y Tsunade se sentaron en la mesa de la cocina. Ambos sabían que tenía n una plática pendiente.
- Naruto...
- Mamá...
Las voces salieron al unísono.
- Espera Naru, hay algo que quiero confesarte antes que nada...
Empezó la mayor con voz apresumbrada. Naruto guardó silencio.
- Naru... Leí tu diario.
Las pupilas de Naruto se dilataron. Su diario. Su confidente- aquel ejemplar donde tenía escrito sus más profundos sentimientos. Aquel compañero de vida que recordaba había dejado en ese lugar.
- Mamá. ¿Por qué leíste mi diario?
- Porque necesitaba saber que estaba pasando contigo.
- Pero mamá, el diario es algo sagrado para mí.
- Sí hijo, lo sé. Te pido perdón, pero para mí también es sagrado tu bienestar. Por eso lo leí. Y gracias a eso ahora entiendo tu rechazo por Sasuke y porque renunciaste a Akatsuki. También entiendo tu coraje y tu viaje tan repentino. Naru. Yo te veía sufrir tanto. Respeté tu silencio, pero era algo tan grave... me lo hubieras contado como has hecho otras veces.
- No pude mamá.
Contestó Naruto bajando la mirada
- Sasuke-san era mi jefe, estaba comprometido con Sakura-san, se estaba metiendo en negocios muy riesgosos y... mami... yo no tenía cara para hablarte de todo eso. Me apoyé en Harry porque con él... no sé, me daba menos vergüenza
Tsunade abrazó al ojiazul.
- Naru... soy tu madre, y no sólo para compartir las cosas buenas de la vida. Yo puedo estar contigo en todos los problemas que se te presenten y puedo darte mi opinión si de algo te sirve, pero sobre todo, no me niegues el derecho a consolarte mi amor. Si hubieras contado conmigo, las cosas serían diferentes.
- Quien sabe mamá. Pero aprendí la lección, eso sí te lo aseguro.
A la mañana siguiente, Naruto se levantó muy temprano y se arregló. Era el momento de regresar a la empresa. No sabía porqué, pero se sentía diferente. Más seguro de sí mismo. En esta ocasión no se dejaría amedrentar por esa gente amante del dinero y la clase.
Se encontraba desayunando con Harry y Tsunade cuando el teléfono sonó y contestó la mayor quien estaba más cerca del teléfono.
- ¿Bueno?
- ...
- Sí, ¿De parte de quien?
- ...
Tsunade volvió a ver a su hijo.
- Naru, es Fugaku Uchiha, quiere hablar contigo.
El rubio alejó un poco su plato y tomó el auricular.
- Bueno
- Buenos días Naruto.
- Buenos días Fugaku-san ¿Cómo se encuentra?
- La verdad, bastante preocupado.
Naruto decidió poner el teléfono en altavoz. Ya las cosas estaban claras con su madre y Harry lo sabía todo. No había razón por la cual guardar más secretos entre ellos.
- ¿Y eso porqué? Ya le han dicho mis abogados que no tengo intención alguna de quedarme con la empresa. Es más, hoy iba a ir a firmar unos papeles al juzgado pero me cancelaron la cita.
- Lo sé, yo mismo pedí que la cancelaran. Naruto... quiero a pesar de todo, agradecerle su actitud en todo este enredo y necesito verla personalmente. De preferencia usted y yo solos. Quisiera comentarle algunas cosas. Usted sabe que estamos urgidos de tiempo. Podría ser hoy mismo.
- Sí está bien y ¿Dónde quiere que nos veamos?
- Podría ser aquí mismo, en Akatsuki. En presidencia.
La voz de Naruto tembló un poco.
- Fugaku-san, no creo que sea conveniente que yo me presente en la empresa.
- Al contrario, creo que es lo más conveniente. Mire. A partir de lo que platiquemos usted y yo, tengo que tomar una serie de decisiones con la aprobación del comité. No quiero retrasar más esto. Necesito decidir de una vez por todas cuál va a ser el futuro de esta empresa.
- ¿El futuro?
- Naruto escúcheme. Le estoy suplicando. Le estoy rogando que venga a hablar conmigo.
- Si es así, nos vemos en Akatsuki Fugaku-san.
- Muchas gracias Naruto. Aquí lo espero.
El rubio colgó la llamada y volteó a ver a su madre.
- Estás haciendo lo correcto Naru
- Lo sé... pero antes necesito hablar con alguien.
Ese alguien era Deidara. Se había convertido en su confidente. Su ancla. Una persona ajena a la situación que le podía dar consejos con la mente fría. Lo citó a la brevedad, aprovechando que el otro rubio tenía tiempo en un sencillo restaurant. Ahí, le contó todo lo que había hablado con Fugaku-san y de su miedo por presentarse de nuevo en la empresa.
- Naruto, te encuentras ante un gran reto. Es tu prueba de fuego. Tienes que superarla. Tienes que vencer ese miedo. Enfréntate a la realidad.
- Deidara-san, le digo algo. Siento que necesito a Gaara junto a mí para que me de fuerza. Para que me de valor.
Gaara. Ese pelirrojo ahora era una persona muy importante para él. El poco tiempo que estuvieron juntos, cerca de un mes, fue suficiente para que entre ellos se soldara una franca amistad.
El teléfono de Deidara sonó.
- Hola. ¿Cómo estás?
- Deidara. Voy llegando a Tokio y me encantaría hablar con Naruto.
- Bueno, yo creo que va a ser muy complicado, tiene un compromiso de trabajo.
- Por lo menos me gustaría halar por teléfono con él, decirle que estoy en la ciudad.
- Bueno, te lo paso.
Naruto se sorprendió cuando Deidara le ofreció el teléfono.
- ¿Bueno?
Contestó con inseguridad ante la pequeña sospecha de quien estaría del otro lado del teléfono.
Gaara lo había planeado todo con ayuda de Deidara. Una sorpresa para el rubio.
- Gaara... Gaara ¿Qué haces aquí?
Deidara notó inmediatamente el cambio en el tono de voz de Naruto. De uno inseguro a uno dulce.
- Bueno, el tráfico también tiene su encanto, además me llamó un amigo. Cedric Diggory, él maneja una galería de arte en Tokio y tiene un proyecto para proponerme.
- Qué gusto saberlo Gaara. Bienvenido.
- Qué, sólo así nada más. Me gustaría un abrazo tuyo.
Naruto sonrió para sí mismo.
- Claro que te lo doy.
- ¿Pero cuándo?
- Es que hoy tengo que ir a Akatsuki.
- ¿La empresa donde trabajabas?
- Si, pero la verdad, sólo con hablar contigo me volvió el alma al cuerpo. Creo que ahora sí tengo el valor de ir a esa junta.
- Ese es mi Naruto.
Naruto respiró profundamente mientras subía por el elevador al piso de presidencia. La pasar por recepción no encontró a Iruka ni a Kakashi, por lo que se imaginó que andarían en algún encargo de la empresa, o quizás personal...
Cuando las puertas se abrieron, se sintió mejor. Se sentía seguro de sí mismo. Caminó por el piso hasta llegar a la zona de secretarios.
- Hola...
Todos voltearon a verlo. Kiba que estaba limpiando dejó su escoba y corrió a abrazarlo. Shuichi dejó los chocolates que tanto le gustaban para ir con el rubio. Shino también se acercó y daba la casualidad que Hiro andaba por ahí.
- ¡Naruto!
Shuichi y Kiba lo abrazaron fuertemente mientras Hiro y Shino sólo lo saludaban y tocaban su hombro. Naruto se sintió feliz de estar con sus amigos nuevamente.
- Vaya... el fenómeno regresó.
Aquella voz tan sedosa y fría sólo podía pertenecer a una sola persona. Draco Malfoy.
- Sí, y este fenómeno trae armas, más te conviene que te cuides Malfoy.
El rubio bufó indignado y regresó a su terminal de trabajo en tanto que los demás reían.
Se escuchó que una puerta se cerraba y los del club callaron. Una pelirrosa caminó hacia él.
- Buenos días Sakura-san.
Fue un duelo de miradas. Todos podían sentir el aura tensa que estos dos personajes inspiraban.
- Fugaku-san me está esperando.
- Sí, ya lo sé, está en presidencia.
Sakura no aguantó más la vista y se regresó a su oficina siendo seguida por un Malfoy curioso.
- Espera Naruto, no te vayas aún.
- Shu, tengo que hacer esto primero, les prometo que luego nos desquitamos, tengo muchas ganas de irme de fiesta con ustedes.
- ¡Sí!
El pelirrosa abrazó al rubio con una sonrisa radiante, sin saber que con eso causaba celos a alguien en particular que lo veía a lo lejos.
- Naru, te vez diferente, estas vacaciones te sentaron bien
- Sí Kiba, la verdad es que estos días me cambiaron la vida. Luego les cuento.
- Sakura, es un cínico. Si anda tan campante y feliz como nunca con todo el desastre que ocasionó en esta empresa...
Sakura ni siquiera lo escuchaba. Sólo se imaginaba las implicaciones que sucederían por el regreso del fenómeno a la empresa.
- Nunca me imaginé que tendría que llamarlo a usted para pedirle, para suplicarle que no me devuelva la empresa.
Empezó Fugaku con voz seria y apresumbrada. La mirada de Naruto se tensó.
- Es absurdo, pero así están las cosas.
- Fugaku-san, usted no está enterado, pero yo tuve muchísimos problemas con algunos socios de esta empresa, con Seguchi-san, con Sakura-san y por supuesto con... Sasuke-san.
- Pero ellos están conscientes de que la única salida es esta. Están esperando que usted acepte.
- Fugaku-san...
- Naruto... Usted acepta su responsabilidad en esta crisis y a pesar de eso... ¿Quiere lavarse las manos? No lo puedo creer. Si siente remordimientos, si su consciencia le atosiga, tiene que ayudarnos. Es la única manera de salir limpio de todo esto. Su madre confía en usted. No vuelva a defraudarla... Naruto. Hagamos algo por esta empresa. Todos estamos metidos en un infierno espantoso. Podemos aligerarlo y haber si logramos salir de él.
Naruto analizaba todas las palabras que le decía el Uchiha. Era cierto. Todo era principalmente su culpa por haber cedido tan fácilmente a todo lo que su antiguo jefe le pedía.
Debía ayudar.
- Bueno, si el comité está dispuesto y usted considera que es la única forma de que yo pueda ayudarlo, acepto.
- Es lo que mejor que puede hacer.
- Sí, aunque me gustaría hablar con mis abogados. Le prometí a mi madre que los iba a consultar antes de comprometerme a cualquier cosa.
- Perfecto. Llame desde aquí y después lo espero en la sala de juntas para hablarlo con el comité.
A Naruto se le cortó la respiración. No esperaba tener que enfrenar al comité tan pronto. Bueno, tendría unos minutos para calmarse mientras le hablaba a Zabini para que viniera a representarlo.
Cuando Naruto entró a aquella sala de juntas fue como si fuera su primer día en la empresa. Estaba nervioso, pero indudablemente se sentía más fuerte que antes. Pasó la vista por todos los miembros del comité quienes lo veían con obvia incomodidad hasta que llegó a la cara de Sasuke Uchiha. No supo que pensar de aquella mirada. Totalmente seria.
¿Estaría pensando que tendría que lidiar nuevamente con él? O quizás incómodo por su regreso cuando lo que quería era casarse con Sakura. Sacó esos pensamientos de su cabeza, ahora lo más importante era la empresa. Zabini venía detrás de él, y a una orden de Fugaku ambos tomaron asiento. Al lado contrario de donde se encontraban los hermanos Uchiha.
Zabini comenzó a hablar.
- Bien. Me comentó el licenciado Naruto Uzumaki vía telefónica que ustedes tomaron una nueva decisión.
- Estamos de acuerdo.
Contestó Fugaku.
- Necesitamos que el juez nos otorgue una prórroga de seis meses. Término en el cual esperamos cubrir todas nuestras deudas.
Entonces Fugaku se dirigió a su propio abogado, Ronald Weasley.
- Para que el señor Zabini pueda comenzar sus gestiones mañana va a ir a hablar al juzgado.
- Eso por una parte mis estimados señores, pero ya que estamos de acuerdo en que Rage Inc. va a seguir en funcionamiento, por lo tanto, el licenciado Uzumaki debe hacerse cargo de la operación y del manejo financiero del corporativo Rage Inc. – Akatsuki.
Tohma reaccionó.
- Haber, haber, ¿De qué está hablando?
- Mire, aquí el licenciado Weasley me va a corregir si me equivoco, al conservarse Rage Inc. El manejo y administración de la firma Akatsuki va a depender directamente de mi cliente, el licenciado Naruto Uzumaki.
Sasuke sonrió levemente. No podía estar más feliz.
- El asunto es que para ayudarnos, el licenciado Uzumaki nos impone la condición de seguir involucrado en el manejo de Akatsuki.
Sasuke levantó su carpeta haciendo como que leía algo mientras sonreía. Las cosas estaban saliendo mejor de lo que esperaba. Sabía que eso era lo correcto.
- Un momento por favor, a mí no me interesa nada de eso. Yo no tengo ningún inconveniente en que Rage Inc. siga existiendo, pero yo no quiero seguir en Akatsuki ni en nada que se relacione con ustedes.
- Perfecto... Perfecto...Entonces que Rage Inc. siga existiendo en el papel y nosotros periódicamente le pasamos unos reportes al licenciado para que esté tranquilo.
Agregó Tohma con enojo.
- Perdone que lo interrumpa licenciado Seguchi, pero Akatsuki debe mantener el esquema de comportamiento que llevaba hasta el momento en que Sasuke-san la entregó.
- Licenciado Weasley eso es absurdo, Sasuke entregó una empresa embargada.
- Pero con evidentes signos de recuperación y por lo mismo, es indispensable que el licenciado Uzumaki continúe en esta empresa.
- Lo siento licenciado pero no puedo aceptar su propuesta.
- ¿Alguien en esta mesa tiene otra solución diferente o mejor a la del licenciado Weasley?
Preguntó Fugaku elevando la voz. Todos permanecieron callados.
- Perfecto... En ese caso, tenemos que aceptar la propuesta del licenciado y designar a Naruto Uzumaki como nuevo presidente de Akatsuki
