Para no perder la costumbre ;) los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Edward's Eternal, yo solo traduzco.
Gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por acompañarme en otra aventura.
Emma y yo esperábamos a Bella al otro lado de la puerta cuando llegó a casa. La puerta se abrió y entró deprisa, llamando mi nombre, cuando se paró en seco al vernos. Estoy seguro que éramos un espectáculo, Emma y yo, los dos sonriendo como locos al ver su confusión, bloqueando la entrada a la sala para no echar a perder la sorpresa que le esperaba.
"¿Edward? ¿Qué está pasando?" Frunció el ceño mientras miraba a Emma en confusión. "¿Pensé que Emma estaba con tu mamá? ¿No vamos a ir a la cena?" Luego, la preocupación cruzó por su rostro. "¿Todo está bien? ¿Estás enferma, pequeña?"
Bella dio un paso hacia el frente para revisar a Emma, pero le extendí mi mano. "Está bien. Los dos estamos bien."
Emma estaba sonriendo encantada, tan emocionada que se le escapó su ceceo. "¡Tenemos una solplesa pala ti, mami!"
Una sonrisa iluminó el rostro de Bella. "¿Una sorpresa? ¿Para mí?"
Emma dio un paso al frente y le dio a Bella un pequeño ramo de flores. "Eto es pala ti, mami."
Agachándose, Bella tomó las flores y luego cargó a Emma en sus brazos. Juntas las olieron. "Gracias." Bella le sonrió a Emma y besó su nariz juguetonamente.
Dando un paso al frente, besé a Bella con dulzura, asegurándome de mantenerme alejado de sus oídos o murmurarle. "Hola."
Bella me miró y sonrió mientras tocaba mi mejilla. "Hola también para ti." Sus ojos miraron detrás de mí y se abrieron de golpe por la sorpresa. "Edward…" Dijo entre su aliento. "¿Qué han hecho?"
Rodeándola a ella y a Emma con mi brazo, las acompañé a la sala. "Queríamos llevarte de picnic, pero ya que el clima no cooperó te trajimos el picnic aquí."
Bella miró alrededor, admirando todos los detalles. Sus ojos brillaban al observar la escena y sacudió su cabeza. "Esto es… oh, Edward…" Su voz se apagó.
"¿Te guta, mami?"
Bella solo asintió. Podía ver las lágrimas brillando en sus ojos y me incliné para dejar otro beso en su cabeza. Ella me miró confundida. "¿Por qué?"
Sonreí. "Porque te amamos."
Su respiración se detuvo y besó la mejilla de Emma antes de ponerla en el suelo y volverse, arrojando sus brazos alrededor de mi cuello. "Te amo, Edward. Muchísimo."
La atraje a mí, encantado de lo bien que se sentía en mis brazos. Echándome hacia atrás, levanté su barbilla. "Esta noche es para nosotros, Bella. Para nuestra familia. Tú y Emma son lo más importante en mi vida. No hubiese podido sobrevivir los últimos meses sin ti."
Bella sonrió entre sus lágrimas. "Estamos tan orgullosas de ti, Edward."
Sonreí mientras la conducía hacia la manta. Agachándome, le quité los zapatos. "No necesitas estos esta noche, Bella. Los picnics no requieren zapatos."
Emma se quitó felizmente los de ella antes de soltar unas risitas y sentarse en la manta, todo su cuerpo vibrando con anticipación. Sus ojos desviándose hacia los paquetes que me había visto ocultar antes de que llegara Bella. Sabía que había un gran riesgo de que no lográramos llegar al postre antes de se le saliera algo. Pero no me importaba. Justo ahora, tenía a mis chicas, ellas estaban felices y yo estaba eufórico. Me quité mis zapatos y me uní a ellas en la manta y examiné el festín frente a nosotros. Había estado tan nervioso todo el día que no había comido nada y de pronto estaba muerto de hambre. Sacando el jugo de uva espumoso de la hielera, sonreí. "¿Champán, damas?"
*()*
Gemí de satisfacción. Bella se rio al ver la expresión en mi rostro mientras palmeaba mi estómago bastante lleno. "¿Estás seguro que comiste lo suficiente? Perdí la cuenta después de la primera docena de sándwiches que comiste."
Me burlé de ella. "Esas cositas enrolladas no cuentan como un verdadero sándwich, Bella. Son como un bocado… tal vez un bocado y medio a lo máximo. Dudo que haya comido el equivalente de dos verdaderos sándwiches."
"Ajá… ¿y el queso y los vegetales y la fruta? ¿Esos tampoco cuentan como los verdaderos?"
Agité mi mano sin darle importancia. "Nop. ¿Todos cortados así? Engañosos. En serio, apenas si comí algo."
Emma soltó una risita junto a mí. "Papi comite muto. Abela dijo que tenes una piena hueca atí que tenía que hacel muta comida pala llenala." Emma frunció el ceño en confusión. "¿Cómo te pato eso, papi?"
Bella se rio entre dientes y se inclinó hacia adelante, levantando a Emma para ponerla en su regazo. "Nació con ella."
Emma bajó la vista a sus piernas. "¿Yo teno una?"
Acercándome, pretendí examinar sus piernas, levantándolas y doblándolas. Les di golpecitos, frunciendo el ceño y negué. "Creo que tal vez la derecha está un poco hueca. Déjame asegurarme." Agachándome para ocultar mi sonrisa, le soplé una trompetilla en las dos, provocando que Emma estallara en risitas. Asentí de manera formal. "Sip. La derecha."
Bella se rio con alegría al ver nuestras tonterías al mismo tiempo que sacudía su cabeza. Emma soltaba risitas y yo me deleitaba con el sonido. Después de haber pasado tanto tiempo desalentado pensando que nunca lo volvería a escuchar, todavía era música para mis oídos. Al verla volverse más segura cada día con Bella y yo juntos, me hizo comprender lo importante que era lo que estábamos por hacer, y de inmediato me puse nervioso otra vez. Levantando la vista, vi a Bella observándome con atención. "¿Qué pasa?" Me preguntó con gentileza, mientras sostenía a Emma, sintiendo mi repentino cambio de actitud.
Me enderecé y llevé mi mano detrás de mí, sacando un sobre y una pequeña caja delgada que tenía metidos en el sofá. Tomando una respiración profunda, le torcí mi dedo a Emma que se levantó y se quedó de pie junto a mí. Los dos miramos a Bella sin decir nada. Ella nos devolvió la mirada con una llena de curiosidad. Le di el sobre a Emma y le hice un gesto con mi cabeza. "¿Recuerdas lo que te dije, pequeña?"
Emma asintió y usó sus dos manos para sostener el sobre. Se movió para quedar frente a Bella. "Papi y yo quelemos pedilte algo, mami. Pol favol."
Bella le sonrió con dulzura. "¿Qué es lo que quieren, Emma?"
Emma miró hacia atrás hacia mí y le asentí alentadoramente. "Quelemos pedilte que seas opital."
Bella me miró, confundida.
"¿Opital?"
Mi voz sonó temblorosa. "Oficial."
La voz de Bella se volvió más suave. "¿Pueden ser un poco más claros, por favor? No estoy segura de entender."
"Abre el sobre, Bella," le indiqué en voz baja.
Su mano estaba temblando cuando tomó el sobre de Emma. Cuando lo abría, momentáneamente distraída, puse la pequeña caja en la mano de Emma, manteniendo en mi mano la segunda que había agarrado mientras me acercaba a las dos.
Los ojos de Bella volaron sobre el documento legal dentro del sobre, sus ojos se abrieron como platos y se llenaron de lágrimas a medida que leía.
Su mirada atónita se elevó hacia mí. "¿En serio, Edward? ¿Esto puede hacerse?" Su voz sonó estrangulada. "¿Los dos lo desean?"
Asentí. "Hice que Demitri iniciara la petición tan pronto como terminó el otro asunto." Respiré hondo. "Emma y yo queremos que la adoptes y te conviertas oficialmente en su mami. Porque ya lo eres en todos los sentidos de la palabra," le susurré.
Esperé. La mano de Bella se extendió y tocó la mejilla de Emma con ternura. "¿Quieres que sea tu mami para siempre, pequeña?"
Emma asintió. "Pala Sempe. Te amo, mami." Su pequeña mano sacó la caja. "Eto lo hace opital."
La sonrisa de Bella cuando abrió la caja casi detuvo mi corazón. Irradiaba amor y alegría cuando levantó la vista de los brazaletes madre e hija que había mandado hacer para ella y Emma. Bajó la vista a los papeles de adopción en su mano y rompió a llorar. La caja y los papeles cayeron cuando se inclinó hacia el frente para arrastrar a Emma a sus brazos. "Sí, mi niña," le susurró intensamente. "Quiero ser tu mami oficialmente."
Los bracitos de Emma se aferraron a su cuello y pude ver que estaba llorando también. Sentí que mi garganta se cerraba mientras veía a las dos personas que amaba más que nada en el mundo curarse la una a la otra al compartir su regalo de amor. Me moví y las envolví a ambas en mi abrazo, manteniéndolas cerca y besando sus cabezas.
Bella levantó la vista, sus ojos inundados por las lágrimas, y aun así llenos de tanta felicidad. "Gracias," me susurró.
Sonriendo, acaricié su mejilla. "Um, hay algo más, Bella."
Sacudió su cabeza. "¿Más? ¿Cómo podrías mejorar esto?"
Levantando su mano, presioné la caja del anillo en su palma, mi voz temblando mientras trataba de expresar mis sentimientos. "Somos algo así como un paquete con todo incluido, Bella. Yo también te quiero para siempre. ¿Te casarías conmigo? ¿Me harías también opital?"
Bella se me quedó mirando perpleja, su boca formando una pequeña O. Miró a Emma, que tenía una amplia sonrisa, y luego nuevamente a mí, lágrimas frescas cayendo por su rostro. Levantó su mano para tocar mi rostro. "Edward," dijo entre su aliento.
"¿Eso es un sí?"
Asintió. "También quiero ser tuya para siempre. Sí."
La atraje a mí, besándola con intensidad. Logré recordar que Emma seguía en su rodilla así que lo hice breve y estaba sonriendo cuando me aparté. Bella me sonrió alegremente en respuesta.
"Ábrela," la alenté, apretando su mano que sostenía la caja.
Su reacción fue maravillosa de ver. Sus ojos se abrieron y jadeó bajito cuando el anillo de esmeraldas y diamantes quedó al descubierto. Acercándome, lo saqué de su estuche y lo deslicé en su dedo. "Me enamoré de ti en el instante que te vi en ese vestido verde, Bella. Se convirtió en mi color favorito en ti. Tenía la esperanza de que usaras esto como símbolo de mi amor para que pudiera ver ese color en ti todos los días del resto de mi vida."
"Edward. Es el anillo más hermoso que he visto en mi vida," me susurró, extendiendo su mano para admirar el brillante anillo.
Inclinándome hacia adelante, la besé otra vez. "Tú eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida, Bella." Cogí la otra caja y coloqué con cuidado un brazalete en cada una de sus muñecas. Sonreí al ver los símbolos idénticos. "Ahora, es oficial. Me pertenecen. Para siempre." Mi garganta se cerró. "Mis chicas."
Al minuto siguiente estaba rodeado por el abrazo de Bella y Emma.
Mis oídos se saturaron de sus dulces voces diciéndome que me amaban.
Mi alma se empapó del afecto en el que me cubrieron con su calidez.
Las rodeé con mis brazos, manteniéndolas cerca.
Mi familia.
*()*
Emma se quedó dormida con su cabeza en la rodilla de Bella, sus manos fuertemente entrelazadas. Se necesitaron dos viajes para llevarla a ella y los crecidos gatitos a la cama y acomodarlos. Dejé que Bella la arropara mientras iba a la cocina y agarraba la verdadera botella de champán para nosotros. En la sala me senté de nuevo en nuestra manta y esperé a Bella. Cuando apareció me incorporé, tendiéndole mi mano y ayudándola a acomodarse a mi lado. Observó, con una sonrisa mientras descorchaba el champán y nos servía una copa a cada uno. "Por nosotros," ofrecí simplemente mientras brindábamos. "Por nuestro futuro," respondió Bella, tomando un sorbo. Inclinándome hacia el frente, la besé, acariciando suavemente sus labios con los míos.
"Gracias."
Se alejó. "¿Por qué?"
Sonreí al meter un mechón de cabello detrás de su oreja. "Por ser tú. Por entrar en nuestras vidas y enseñarnos como volver a vivir. Por amarme, por amar a Emma." Hice una pausa. "Por decir que sí… a los dos."
"Gracias por amarme en respuesta, Edward. No puedo esperar a ser tu esposa. Y la madre de Emma. Opitalmente."
Me reí entre dientes. "Sí, tuvo muchos problemas con esa palabrota."
"Como que me gusta su versión."
La besé otra vez. "Como que me gustas tú."
"Eso es bueno considerando lo que pasó aquí esta noche," susurró en broma al bajar la vista al anillo destellando en su dedo.
"¿Estás segura de que te gusta, Bella? Podemos cambiarlo por un diamante tradicional," le ofrecí en voz baja. "Aunque la argolla matrimonial son solo diamantes."
Negó. "Estoy segura que también es hermosa. Pero, Edward, amo este anillo. Es tan único y especial. Y tú lo elegiste para mí—eso lo hace aún más especial."
Sonriendo, sacudí mi cabeza asombrado. Siempre decía lo correcto; de alguna forma sabía lo que necesitaba escuchar. Mientras que nunca parecía hacer lo correcto para Tanya, con Bella, siempre se aseguraba de decirme cuánto la complacía.
Mis dedos acariciaron su mejilla. "Igual que tú, Bella."
Tomé otro sorbo de champán. "¿Hablabas en serio con lo que dijiste antes, Bella? ¿Te casarías conmigo pronto?"
Asintió. "Lo haría," me sonrió. "No quiero nada ostentoso, Edward. Tú, yo, Emma, nuestros padres y unos cuantos amigos. Cena. Algunas fotos," se encogió de hombros.
"¿Y un pastel?"
Se echó a reír. "Claro que un pastel. ¿Cómo podría casarme contigo sin un pastel?"
"Es cierto, cómo." Sonreí y tomé la copa de su mano y la coloqué junto a la mía en la mesa. La agarré por la cintura y la puse en mi regazo, besándola profundamente. Podía probar la acidez del vino en su lengua mezclada con su dulce sabor, una combinación embriagadora. Gimiendo, la puse más cerca, queriendo sentirla pegada a mí. Nuestras lenguas se acariciaron y probaron, mientras nuestras manos vagaban ligeramente, acariciando y tocando mientras nos hundíamos en los cojines debajo de nosotros en la manta. La besé una y otra vez, saboreando el momento, las sensaciones y simplemente a Bella. Arrastrando mis labios de su mejilla hacia su cuello, aparté la tela de su blusa y mordisqueé delicadamente su piel perfumada cuando sus labios encontraron mi oído, capturando mi lóbulo y acariciándome con su nariz. Gemí con fuerza, amando las sensaciones que siempre provocaba en mí y luego me detuve y me aparté mirándola con diversión cuando me di cuenta de los otros sonidos que salían de mi garganta.
"¿Qué?"
Con timidez, le conté sobre la conversación que tuve antes con mi madre y Emma. Bajé mi cabeza hacia su cuello avergonzado cuando me di cuenta que Emma tenía razón. Cuando Bella mordisqueaba mi oreja, comenzaba a murmurar de felicidad. La miré, horrorizado. "Mi hija conoce mis sonidos sexuales," le susurré. "Oh, Dios."
Bella se rio entre dientes y empujó mi pecho, sentándome, de manera que ella quedó a horcajadas sobre mí. "Tu murmullo no es uno de tus sonidos sexuales, Edward."
"¿No?"
"No. Es el sonido que haces cuando estás contento y feliz."
"Oh."
Me le quedé mirando a su sonriente rostro. No tenía idea que había sonidos de ese tipo, pero de alguna forma sus palabras me hicieron sentir mejor.
Bella se acercó y comenzó a dejar besos mojados con la boca abierta en mi cuello, sus manos se deslizaron por debajo de mi camisa y acariciaron mi pecho y abdomen con sus dedos, deslizándose y provocando mientras sus labios se arrastraban sobre la sensible piel entre mi oreja y mi hombro. Arqueé mi cuello ofreciéndole mayor acceso cuando un profundo gemido se escapó de mis labios, y mis manos apretaron sus caderas. "Ahora, ¿eso que hiciste?" Susurró lujuriosamente. "Ese es uno de tus sonidos sexuales, Edward." Sus dientes mordisquearon y siseé ante la sensación que parecía fluir directamente a mi polla. "Y ese… es uno de mis favoritos. Me encanta escuchar ese sonido."
Gruñendo, la agarré y nos rodé de manera que me estaba ahora cernido sobre ella. Sus ojos me miraron entornados con deseo profundo. "Y cuando haces ese gruñido, Dios, no tienes idea de lo que me haces, Edward."
Agachándome, la besé. "Dime," murmuré contra sus labios. "Dime lo que te hace…"
Se levantó para acercarse a mi oído. "Me pone… tan… mojada."
Atrayéndola a mí, estrellé mi boca con la suya, hundiendo mi lengua en su dulzura. Mis manos tiraron de su ropa, desesperadas por sentir su piel contra la mía. Los segundos que se necesitaron para tirar de nuestras camisas por encima de nuestra cabeza fueron demasiados y mis labios palpitaban por la necesidad de volver a los suyos al instante. Recostándola, mis labios rozaron su piel, buscando y probando cada parte de ella, cada curva adorable e inclinación con un sabor excepcionalmente especial y Bella. Mis manos tomaron sus senos al mismo tiempo que metía sus pezones endurecidos a mi boca probando y mordisqueando mientras ella se arqueaba debajo de mí, pequeños y suaves gemidos escapaban de sus labios. Sus manos acariciaban y amasaban mi carne, antes de por fin cerrarse en torno a mi palpitante erección cuando empujé hacia ella con furiosa necesidad. Presionando una pierna entre las suyas, mis dedos la acariciaron, sintiendo su disposición. "Oh, Dios, Bella, estás tan mojada para mí," gemí. "¿Me deseas, mi niña?" Murmuré, tentándola con mis dedos mientras se arqueaba, presionándose contra mi mano. "¿Quieres que te tome?" Continué provocándola, prolongando su placer. "Dime," le demandé al atrapar su lóbulo entre mis dientes y mordiéndolo ligeramente.
Se estremeció al mismo tiempo que se retorcía debajo de mí. "Sí, Edward," jadeó. "Tú… te quiero a ti… Oh Dios…" Su cabeza se sacudía con locura al mismo tiempo que sus manos se aferraban a mí. "Ahora, por favor…"
Deslizándome entre sus muslos abiertos enganché su pierna alrededor de mi cintura y entré lentamente en su calor, gimiendo cuando me cubrió. Su otra pierna subió y me envolvió con fuerza, mientras sus brazos me mantenían cerca de ella.
"Tómame, Edward, por favor," gimió cuando comencé a moverme dentro de ella. Bella encontraba mis estocadas con entusiasmo e iniciamos juntos un dulce ritmo, nuestros cuerpos uniéndose y fundiéndose en uno mientras nos aferrábamos al otro. El más suave de los gemidos se escapó de los labios de Bella cuando cambié de posición, levantando más su pierna y empujando más profundo dentro de ella, desesperado por sentir más de ella.
"Sí… oh Dios… sí… Edward…"
Podía sentir el gruñido formándose en mi pecho cuando mi cuerpo comenzó a tensarse, necesitando, deseando su liberación. "Córrete para mí, amor… por favor," gemí, deseando sentir su clímax a mi alrededor antes de dejarme llevar. Sus brazos se tensaron cuando se detuvo, sus músculos vibrando cuando se arqueó y retorció debajo de mí en un prolongado estremecimiento de éxtasis. Enterrando mi cabeza en su cuello, permití que la descarga me recorriera al decir su nombre sin aliento y derramándome dentro de ella. Ráfagas de luz explotaron detrás de mis párpados cuando mi orgasmo me golpeó y continué moviéndome dentro de ella hasta quedar agotado.
Cerniéndome sobre ella, levanté mi mano y con ternura aparté el cabello de su rostro. Sus mejillas estaban enrojecidas al devolverme la mirada, el amor y la alegría evidentes en su expresión.
"Ahora, esos fueron verdaderos sonidos sexuales," me dijo en broma con ternura mientras la besaba.
Le sonreí. "Lo mismo digo, señorita Swan, futura señora Cullen."
Sus dedos danzaron sobre mi mejilla. "Me gusta como suena eso."
"A mí también."
Me rodé a mi costado, y la puse pegada a mi pecho, mis brazos abrazándola mientras nos quedábamos callados por unos minutos. Mis dedos jugaron con sus manos, acariciando el nuevo anillo en su dedo.
"¿Qué tan pronto, Bella?"
Se giró y besó mi brazo que descansaba debajo de su cabeza.
"¿Estás de guardia la próxima semana?"
Asentí.
"La semana siguiente, entonces."
Sonreí ampliamente. "¿En serio?"
Asintió.
"¿Dónde?"
"Justo aquí."
Sonreí. Esta era la habitación donde habíamos tenido todas nuestras primeras veces. Hablar, besarnos, compartir.
"Le pediré a mi mamá que haga su magia."
Bella asintió. "Perfecto."
"¿La cena?"
Su ceño se frunció. "Pidamos un servicio de catering. Sencillo."
"¿En dos semanas a partir de mañana, entonces?"
Bella asintió. "Tu mamá y yo hablaremos mañana y llamaré a mis padres."
Acaricié su cuello con mis labios. "¿Estás segura, Bella?" Mi brazo se ciñó a su alrededor. "Esta es la única boda que tendrás, porque nunca te voy a dejar ir. Quiero que sea lo que tú desees."
Se dio la vuelta de manera que quedó frente a mí. "Siempre y cuando tú y Emma estén allí, y nos tomemos algunas fotos de todos juntos, eso es todo lo que me importa, Edward. No necesito el gran vestido o una cena carísima para hacerlo especial. Será especial porque somos nosotros."
La miré maravillado. Capturé sus labios con los míos y la besé apasionadamente. "Nosotros. Me gusta eso."
"A mí también."
"¿Podemos, um, tener una noche, solos?" Bella me preguntó titubeante.
Me aparté. "Sí, Bella, por supuesto que la tendremos. De hecho, hablaré con Jake y me tomaré un par de días. Nos iremos por unas cuantas noches y celebraremos. Solo nosotros. Mamá y papá se quedarán con Emma."
Su sonrisa fue brillante. "¿En serio?"
Asentí. "En cuanto estemos un poco más establecidos, los tres haremos un viaje, tal vez en un crucero familiar o algo así, pero te quiero solo para mí por unos días."
"No quiero que Emma se sienta excluida."
Me reí entre dientes. "No lo hará. Mamá la consentirá y hablaré con ella y me aseguraré que comprenda. Estará bien."
Se acercó a mí. "Gracias."
Levanté su barbilla. "Nunca sientas temor de pedirme algo que quieras, Bella. Tú nos das tanto, y pides tan poco. El que quieras algo de tiempo a solas conmigo no está mal. Somos una familia, pero tengo que asegurarme que siempre tengamos tiempo para nosotros también." La besé con dulzura. "Eres muy importante para mí. Nosotros, como una pareja, somos importantes. También quiero ese tiempo para nosotros. ¿Está bien?"
Sus ojos se iluminaron. "Está bien."
Agachándome, la besé nuevamente. "¿Estás lista para dormir?"
Miró alrededor a nuestra ropa regada por la habitación. "Tenemos que limpiar esto un poco."
Me reí entre dientes. "Envuelvo todo dentro de la manta y la arrojo dentro de nuestra habitación. Ordenaremos el resto en la mañana." Sonriendo, le meneé mis cejas. "No he terminado contigo todavía."
Sonrió. "No creí que así fuera, doctor Cullen." Se levantó y se estiró, su espalda arqueándose, y yo me quedé fascinado con la belleza frente a mí.
Mía.
Agachándose, rozó sus labios en los míos y luego se marchó, balanceando sus caderas. "Te dejo para que hagas eso entonces… te veo en nuestra habitación…" Me guiñó un ojo.
Me puse de pie y en unos minutos había recogido la ropa, la había envuelto, apagado las luces y llevado el champán a la cocina. La comida ya estaba guardada. El resto podía esperar hasta mañana.
Me detuve en la puerta y miré a Bella. Ella me devolvió la mirada desde su lugar en nuestra cama, sus rodillas pegadas a su pecho, su espalda apoyada en la cabecera mientras sonreía, el amor llenando sus ojos para mí. Suspiré de felicidad. Tanto amor. Y siempre para mí.
Me tendió su mano y di un paso al frente para agarrarla con la mía. Me sonrió y mi aliento se atoró en mi garganta cuando comprendí que ella estaría aquí, conmigo, todas las noches en nuestra cama. Esperando por mí. Por el resto de mi vida.
Ella era mi futuro.
Y por ella, mi futuro era brillante.
A ver, a la una, a las dos, a las tres… ¡Awwwwwww! ¿Apoco no se murieron de amor con esa propuesta doble? Así que ya es opital, o lo será pronto, Bella va a ser madre y esposa :) Solo dos capis más para el final de esta historia, espero que me sigan compartiendo conmigo sus opiniones en los capis que faltan.
Gracias a quienes comentaron en el capi anterior: patymdn, Nadiia16, INDI02, Chiarat, Marie Pattinson J, EmDreams Hunter, Anuca, liduvina, pera l.t, Marie Sellory, marieisahale, Adriu, miop, cary, Esme Mary Cullen, Yoliki, Jocelyn907, Hanna D.L, xelatwi, solecitopucheta, bellaliz, Gabriela Cullen, yessifer cullen hale, floriponcio, freedom2604, Bertlin, Sully YM, Tata XOXO, Elimar 96, jacke94, Jade HSos, veritob, Ericastelo, pili, leonor angelita, Tahiyoa, Marlecullen y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capi.
