Disclaimer: Los personajes no son míos,.. ¡ya quisiera!,.. son de la fantástica S. Meyer, yo, simplemente , los tomo prestados para soñar con ellos….pero la trama y algunos de ellos si…
¡Hola, mis niñas preciosas!...acá estoy de nuevo con otro capítulo ¡espero que os guste!
¡Disfrútenlo!
XXXVII.
Edward abrió los ojos perezosamente al oír el sonido del teléfono a bordo.
-¿Si? - preguntó con voz pastosa.
-Perdone que le moleste, Señor; pero es la hora.- Dijo la voz de Britney, la azafata de vuelo.
-No se preocupe. Gracias Britney - contestó él. - Si es tan amable, vaya preparando el desayuno, por favor - dijo esto último casi bostezando.
-Si claro, Señor - y cortó la comunicación.
Edward colocó el teléfono en su sitió y volvió a posar la cabeza en la almohada. Se sentía verdaderamente cansado aunque una sonrisa se dibujó en su cara al recordar el motivo. Giró al instante su rostro y su sonrisa se ensanchó.
Jamás… nunca… se cansaría de contemplarla. Bella dormía serenamente a su lado; su cuerpo, bocabajo, le permitía disfrutar de la desnudez de su esbelta espalda; las sábanas apenas cubrían sus nalgas lo que lo hizo suspirar al recordar lo mucho que había disfrutado de su hermoso trasero la noche anterior y es que Bella le sorprendía cada día más. Aunque era tímida e inexperta, en cuanto la tocaba, su fogosidad salía a raudales, convirtiéndola en el ser más erótico y pasional que había tenido el placer de conocer.
Se incorporó apoyándose sobre su codo para poder así tener mejor visión y no pudo evitar recorrer con su dedo la línea que, sutilmente, marcaban esos pequeños lunares que adornaban su piel. Sintió como la piel de Bella se estremecía al contacto con su dedo lo que provocó que su propio cuerpo reaccionara. Era increíble, cómo después de haber estado haciendo el amor apasionadamente casi toda la noche, aún su cuerpo reaccionaba a cualquier estímulo por parte de ella. Incluso si sólo se tratase, como en este caso, de ver su piel de gallina. Y envuelto de nuevo en una ola de deseo, acercó sus labios a su piel, y con verdadera delicadeza, comenzó a dejar besos a lo largo de toda su espalda.
Bella se retorció ante esa cálida y húmeda sensación, además de comenzar a sentir el peso del cuerpo de él cubriéndola lentamente. Sintió como sus labios, que habían comenzado casi al principio de su trasero a dejar una línea húmeda, iba ascendiendo lentamente hasta llegar a su cuello. No pudo evitar encogerse, en un movimiento de lo más tierno, al sentir las cosquillas que sus besos le proporcionaba.
Edward, que en un principio no había querido ir más allá que a degustar su piel, fue sintiendo una verdadera necesidad de poseerla de nuevo. Sus latidos, espontáneamente, habían comenzado a acelerase; su miembro, que en un principio palpitó entusiasmado, ahora estaba completamente erguido y necesitado.
-Bella… mi amor- susurró Edward cerca de su oído pero sin dejar de mover sus caderas, frotando deliciosamente su erección por el trasero de Bella. - Oh, Bella… -gimió sin poder evitarlo. La presión en su estomago se acrecentaba en cada vaivén, los latidos de su propio corazón golpeaban en sus oídos y el deseo se apoderaba de él a cada segundo.
Bella, que aún permanecía con los ojos cerrados, no pudo evitar jadear al sentir tan deliciosa fricción. Al principio se creyó soñando, otro más de los húmedos sueños que tenía con su recién estrenado marido, pero al sentir su cálido aliento golpear contra la piel de su cuello y el peso de su cuerpo sobre el suyo, supo que no era un sueño, sino una deliciosa realidad. Edward, sin duda, era un hombre insaciable. No podía creer que aún tuviera fuerzas para buscarla nuevamente, y su propio cuerpo, inexplicablemente, reaccionaba con la misma premura.
-Bella… despierta mi amor… te necesito - susurró Edward con voz ronca, manteniendo los ojos cerrado y desfrutando de ese sensual movimiento que lo tenía al borde de la locura. Tan absorto estaba que no se había dado cuenta que ella hacía tiempo que había despertado.
-Lo estoy… mi amor - murmuró ella. Edward mordió su hombro al escuchar su voz y la gran necesidad de poseerla se convirtió en una verdadera necesidad de verla; de ver sus ojos, de sentir sus labios; así que con un movimiento lento, se separó y la hizo girar, quedando Bella esta vez con la espalda sobre el colchón.
Ella al principio gimoteó al sentir como el peso del cuerpo de Edward la abandonaba y en su lugar, un frío estremecedor lo sustituyó. Pero cuando sintió que la giraba, ella misma facilitó el movimiento, quedando frente a frente al hombre de su vida.
Edward no tardó en separar las piernas de Bella con su rodilla y posicionarse entre ella, mientras se perdía en ese mar chocolate, que en ese mismo momento, lo traspasaba con la mirada; una mirada llena de deseo y sin poder soportarlo por más tiempo… se lanzó sobre sus labios.
Bella no dudó en recibirlo, sus labios se movieron lentamente, delicadamente, sus alientos chocaban entre cada roce haciendo el momento mucho más turbador.
De pronto… sus ojos conectaron… sus miradas abrasadoras transformaron el deseo demencial de un principio, en una necesidad de sentirse despacio, de amarse sin prisas. Edward se alejó de sus labios aún sintiendo su aliento golpear en su rostro, mientras se deleitaba en la belleza de sus ojos, esos ojos que lo miraban con tanto amor y tanto deseo, y su necesidad de poseerla volvió de golpe. -Te quiero - gesticuló con sus labios sin dejar de mirarla mientras se adentraba lenta y deliciosamente en ella.
Ella contuvo el aliento durante la intromisión sin apartar ni por un segundo sus ojos de los de él, admirando la belleza masculina de su hombre. -Edward…-gimió ella cuando por fin la llenó por completo y la exquisita sensación la obligó a cerrar los ojos para disfrutarla en toda su totalidad.
Cuando sintió que él, con la misma lentitud retrocedía sacando su miembro casi por completo, un gemido profundo y necesitado se liberó de sus labios antes de que de nuevo, él volviera a sumergirse en ella lenta y tortuosamente.
Ese movimiento deliberado, la estaba llevando a un estado de éxtasis total, su cuerpo tomando vida propia, se arqueó bajo los espasmos que el enorme placer que estaba sintiendo la azotaba dejando su pecho expuesto de tal manera, que para Edward, fue imposible no tomarlos con su boca. Sus lentas y profundas arremetidas la mantenían en el límite pero sin cruzarlo, creando una necesidad impetuosa por acelerar y llegar a ese punto sin retorno, pero Edward mantenía ese delicioso y ya casi doloroso ritmo, disfrutando al máximo de la sensación increíble que su miembro, al salir casi completamente de ella para volver a hundirse hasta lo más profundo, le proporcionaba.
-Dios, Bella…. - susurró extasiado.- Te amo..
-Edward…- gimió ella volviendo a encorvarse y sintiendo como por todo su cuerpo recorría una y otra vez, esa electrificarte corriente que desembocaba en su centro, haciendo que algo fuerte y poderoso aumentase en cada embestida.- Por favor… más..- susurró entre jadeos incapaz de terminar su petición. Su cuerpo se estremecía, temblaba, estaba tan a limite que necesitaba esa liberación ya…-...no lo soporto - lloriqueó febril.
Edward, incapaz de soportarlo tampoco por más tiempo, complació su petición y comenzó a acelerar sus embestidas de una manera enloquecedora. Bella jadeaba cada vez más fuerte, más rápido, apenas el aire llegaba o se mantenía en sus pulmones. Y su orgasmo se presentó de una manera bestial. Miles de luces con formas indeterminadas llenaron su cerebro en una explosión de placer infinito . Y su enorme liberación, hizo que él la siguiese en el acto derramándose ardientemente en su interior intensificando al máximo su placer hasta tal punto, que le fue imposible evitar que sus lágrimas se desbordase por sus ojos.
-Bella, mi Bella, mi niña - susurraba él con la respiración entrecortada, colmado de amor y bebiendo cada una de las lágrimas que recorrían el rostro de su mujer.
Más de cinco minutos les llevó acompasar nuevamente sus respiraciones y en todo ese tiempo, él no dejó de susurrarle y besarle tiernamente. -Te amo, Sra. Cullen -le dijo finalmente haciéndola sonreír mientras refregaba su nariz tiernamente con la de ella.
-Te amo, mi vida.- respondió ella de vuelta dándole un último beso.
-¿No tienes hambre?- preguntó él con una sonrisa besándola otra vez.
-¡Mnnh, estoy famélica!- dijo haciéndolo sonreír.
-Pues será mejor que nos alistemos ya, apenas deben de quedar dos horas de vuelo.
Bella gimoteó llorosamente - Me acabas de recordar que vamos en un avión - dijo haciendo un adorable puchero. El sonrió y no pudo evitar morder su labio inferior que sobresalía invitadoramente.
-Te acostumbrarás, verás - le dijo sonriente. - Y... ¡ahora vamos!, te prometo que merecerá la pena.
Dos horas y media más tarde y tras varías protestas de parte de Bella, la avioneta que los trasladaba de la capital hasta la Isla de Mafia , amerizaba sobre las aguas cristalinas de la playa. Ya en el embarcadero el personal del Pole Pole Resort, les daba la bienvenida uniformados con la vestimenta típica del lugar.
Bella quedó maravillada por la belleza del lugar, sentir la textura fina de la arena bajo sus pies, o el encantador sonido de la naturaleza en todo su esplendor. -¡Es fantástico, Edward! - exclamó conteniendo la emoción. El sitio no podía ser más idílico y sin dudas prometía unas placenteras y descansadas vacaciones.
-Si que lo es - dijo dejando un tierno beso en su sien mientras la mantenía sujeta por su cintura.
-Bienvenidos a Pole Pole, Señor y Señora Cullen- los saludó en un perfecto ingles uno de los encargados del Resort. Bella no pudo evitar suspirar al oír que los llamaban de esa forma y es que a pesar de todo, le parecía mentira que fuera la Sra. Cullen, la esposa de Edward.
Edward por su parte, sonrió satisfecho al oírlo; al igual que a Bella, le costaba creer que al fin ella era su esposa, lo que más había deseado en la vida.
- Mi nombre es Kikanae y seré desde este momento su asistente personal. Estaré a su completa disposición para facilitarle todo lo que requieran para que su estancia aquí sea de lo más placentera.
Edward le extendió la mano y los presentó. Sin más, Kikanae los llevó hasta el Bungalow en el que residirían durante su estancia allí. Edward no perdió detalle al igual que Bella del camino que recorrían, maravillándose con el entorno, riendo cuando de camino, veían saltar entre las palmeras y los baobab a los divertidos monos que habitaban el lugar despreocupadamente. Kikanae les iba explicando las distintas especies que podrían encontrarse a la vez que le daba las indicaciones de la utilización de los servicios del Resort.
Cuando llegaron, Bella volvió a exclamar impresionada por el lugar. Era un cabaña con la decoración típica del lugar y situada en altos pilares. Era toda de madera y con una gran terraza abierta, permitiendo así una panorámica espectacular tanto de la playa como del mar y las islas más próximas. En ella, unas cortinas que permanecían recogidas, les proporcionaba intimidad, aunque kikanae les aseguró que no les haría falta, ya que la privacidad en cada villa era asegurada.
Una vez que Kikanae terminó de indicarles todas las instalaciones y todo lo necesario para el disfrute de la estancia, los dejó solos para que pudieran empezar a disfrutar del lugar.
-Oh, Edward.- susurró Bella emocionada mirando al horizonte mientras Edward la abrazaba por la espalda. -Esto es increíble… gracias mi amor.
-Tu te mereces esto y más, mi niña. - dijo dejando un suave beso en su cabeza - Además… sé de uno que lo va a disfrutar muchíiiiiiiiiiiiisimo - le susurró estremeciéndola pero haciéndola reír por su entusiasmo.
Los siguientes cuatro días disfrutaron como locos de la tranquilidad, la serenidad, y la intimidad que la villa les ofrecía. Se amaron apasionadamente, no hubo lugar que no los acogieran mientras yacían desnudos, amándose, queriéndose, disfrutando de cada palmo del cuerpo del otro. Pero sobretodo, disfrutaron de una paz y una felicidad infinita. Cada día veían el atardecer lo dos abrazados sobre la hamaca, paseaban a través de la espesa vegetación descubriendo nuevos parajes idílicos donde seguir amándose. El tiempo no existía, estaba como suspendido; solo existían las mareas, el sol y la luna. Disfrutaron el uno del otro en toda su plenitud.
Nadaron desnudos entre aguas cristalinas, sin dejar de sentirse en esa inmensidad azul; la arena también los envolvió confundiendo sus jadeos y gemidos con el sonido de la propia naturaleza salvaje. Y de una manera salvaje se amaron hasta saciarse si es que podía ser posible, ya que cualquier mirada, cualquier caricia los hacía entregarse de nuevo a la pasión.
Bella estaba rebosante de felicidad, sus ojos brillaban con una intensidad abrumadora, todo con él le parecía perfecto, único, inigualable. Ese hombre la llevaba a lo más alto, cada vez, en cada encuentro y la envolvía en sensaciones inolvidables que aumentaba su amor y adoración por él.
Edward por su parte, se sentía completamente dichoso, su felicidad sólo era igualada por la de ella, y eso lo hacía sentir más feliz aún. Sentirla, poseerla, amarla, hacerla reír e incluso rabiar, era todo su cometido. Estaba completamente enamorado de su esposa. Una esposa que no ponía barreras a su amor por él, que se ofrecía por entera dejándolo deleitarse con su cuerpo, sus sonidos, su olor. Su estomago daba un vuelco en el momento en el que aparecía; si por un casual ella se separaba de él, ansiaba volver a verla, casi llegaba a ser enfermizo la necesidad de tenerla, de adorarla.
-Kikanae acaba de traer la invitación a la cena de gala de esta noche.- dijo Edward entrando a la habitación donde Bella trataba de desenredar su cabello.-¿Te apetece ir?, creo que aparte de nosotros hay tres parejas más.
-Claro, mi amor -dijo mirándolo a través del espejo.- además será divertido.
-Lo cierto es que tengo muchas ganas de ir. - dijo acercándose a ella y apoyando sus manos en sus hombros. Bella arqueó una ceja al oírlo. - No me mires así. Me muero de ganas de presumir de esposa.
Bella no pudo evitar rodar los ojos.- No soy un trofeo, Edward - contestó en un tono un poco molesto.
-Y no lo eres, mi amor - contestó él traspasándola con la mirada pero una mirada de autentica adoración. - Eres un joya, la más hermosa de todas, mi joya más preciada; por eso has de ser admirada. - le susurró acercándose a su oído sin dejar de mirarla a través del espejo.
Bella no pudo evitar que el sonrojo apareciese de nuevo en sus mejilla, por más que él la halagaba, nunca llegaba a acostumbrarse, y si encima lo hacía mientras la traspasaba con la mirada, la pena era mucho mayor.
-¿Y no temes que te la puedan robar? - preguntó Bella aún con el sonrojo pero con una pequeña sonrisa ladina.
-¡Mmhh! - gimió él antes de besar su delicado cuello.-Descuida, no pienso quitarle el ojo de encima. - la besó nuevamente antes de sonreír.
Como Edward había vaticinado, Bella brilló en todo su esplendor en la cena de honor que la Dirección del Resort ofrecía a sus visitantes…
A parte de ello, tres parejas más disfrutaban de la estadía allí.. Eran mucho mayores que ellos… pero al igual, eran muy simpáticos y amables…
Los Anderson, dentro de las tres parejas las más joven, enseguida los acogieron con alegría.. Mili Anderson, era una mujer de unos cuarenta años, aunque no lo parecía, tenía una envidiable figura, no como las otras dos mujeres más avanzadas en edad, en las cuales las arrugas se dibujaban como un mapa de sus vidas y sus cuerpo habían perdido las curvas que antes poseían… aún así, eran hermosas y Bella las observaba deseando llegar ella también a esa edad junto al hombre de su vida, ya que se veían plenamente felices..
John Anderson, era un hombre de unos cincuentas años y también se veía que se preocupaba por su físico. Realmente tampoco los aparentaba…
Estaban todos al rededor de unas de las mesa tomando unas copas y conociéndose mejor cuando a la sala llegó el responsable del Resort y los hizo bajar hasta la playa…
Edward y John caminaba por delante sumidos en una agradable conversación sobre barcos de lujos, ya que John era un experto navegante y al saber que Edward era ingeniero naval, prácticamente se la pasaron hablando de eso…
Bella lo miraba y sonreía cada vez que sus ojos se cruzaban… Aunque adoraba estar todo el rato con él, también le encantaba verlo disfrutar de una de sus pasiones…
- Son increíbles Bella, - dijo de pronto Mili sacándola de sus pensamientos..
- Perdona Mili, ¿decías? - se excusó ella…
- Digo que son increíbles ustedes dos. En serio… ni en mí, recuerdo haber estado tan pendiente de mi marido cuando nos casamos como lo están ustedes. Y lo digo por los dos… es increíble verlo mirándote, eres afortunada Bella, tienes un hermoso hombre postrado a tus pies…
Bella como siempre se sonrojó, aunque le caía bien Mili, el que le hablara de esa manera la hacía sentir vergüenza…
- No te sientas tímida Bella, en realidad quería invitarte a que me acompañaras a un lugar…
Bella dejó de mirar a su marido que aunque de vez en cuando volteaba para verla, seguía enfrascado en la conversación a la que se les había sumados los otros dos…
- ¿dónde quieres que te acompañe? - le preguntó con curiosidad…
- ¿Bella, conoces a Mara, la masajista?- le preguntó mientras caminaba sobre la fina arena camino de la playa…
- ¡Aah… no! - Bella se enrojeció, lo cierto era que no habían usado aún ese servicio ya que todo el tiempo lo pasaban juntos…
Mili le sonrió y le dio una mirada cómplice - No te avergüences Bella, estáis en vuestra luna de miel… créeme, yo tampoco saldría de la habitación si tuviera un hombre así…- dijo rompiendo en carcajada pero haciendo que Bella se avergonzara más aún…
- Mili…. - se quejó ella mortificada..
- Perdóname, pero se os ve tan adorables juntos… En fin. Verás, Mara es una mujer muy sabia y a parte de hacer los mejores masajes de la zona, es una chaman.
- ¿Chaman? - preguntó Bella con curiosidad..
- Si Bella, digamos que Mara practica la magia blanca, o vudú, pero del bueno… no el que nos han hecho temer los de Holywood.
- Aaahhh…- de pronto se sintió nerviosa. No le gustaba mucho esas cosa, en realidad, como bien decía temía ese tipo de ritos.. - No sé Mili, no me gustan esas cosas…
- Tranquila Bella, sólo me gustaría que me acompañases, tú no tienes porque participar..
- Es que…- realmente no le apetecía nada ir donde Mara, no creía en esas cosas y todo lo que lo envolvía le resultaba, como poco, inquietante…
- No me gusta ir sola, no es la primera vez y Mara es estupenda pero… no me gusta ir sola y la verdad, no me veo a la Sra Preston ni a la Sra. Swanson como acompañantes…
- Mili…- intentó quejarse Bella..
- Sólo será por media hora, regresaremos antes de que termine la función, les diremos que vamos al aseo ya que a John no le gusta que vaya….
- Entonces, ¿por que lo haces? - le preguntó confundida…
- No sé Bella, soy muy supersticiosa y la primera vez que vine, mientras estaba en una de esas sesiones de masajes, Mara de pronto comenzó a decirme cosas… sin que yo le preguntara ni nada… y aunque no le creía mucho, cuando regresé a Chicago, las cosas comenzaron a suceder como ella predijo…
Bella entrecerró los ojos mirándola, no quería ser descortés sobretodo viendo la cara de Mili que hablaba con tristeza…
-Mili… sigo sin estar segura…- le dijo intentando persuadirla.
- Yo tenía un hijo Bella, se llamaba Adam, tenía 12 años cuando murió en un accidente escolar…- le confesó Mili con los ojos humedecidos…
- Ese año fue el primero que pasamos aquí y Mara me lo previno… me dijo que sufriría una gran perdida. Sin especificar, sólo eso.. Y me dijo que tenía que ser fuerte, porque mi matrimonio se tambalearía después de eso…- dijo bajando su mirada..- y así fue Bella… Cuando pocos meses después, Adam moría al colisionar el autobús escolar con otro vehículo que se saltó un semáforo… mi matrimonio se resintió mucho. Yo me sumí en una drástica depresión y John no lo podía soportar. Pero entonces recordé lo que Mara me había dicho, y al final conseguí que él no se marchara… mi propia actitud lo estaba lanzando directamente a los brazos de su secretaria, una chica desarmada que sólo quería meterse en sus pantalones…
- Mili…- susurró Bella llevándose una mano al corazón mientras seguía escuchando el relato.
- Desde entonces, le he pedido a John que me trajese aquí al menos una semana al año, y siempre visito a Mara para que me guíe.
- Pero John no está de acuerdo ¿verdad? - dijo Bella mientra pasaba de nuevo una vista sobre los hombres que seguían conversando ajenos a ellas…
- El no cree en estas cosas. Dice que no son más que palabrerías y que somos sugestionadas..
-¿Y no piensas que puede que tenga razón? - le preguntó Bella…
- Yo no sugestione la muerte de mi hijo, Bella… ni siquiera pensaba en ello cuando Mara me dijo que sufriría una gran perdida, pensé que sería con referente al estado económico…
- Sigo pensando que no es buena idea… no sé, me asusta un poco..
-Sólo será un momento y Mara es encantadora, verás como no te asustarás…
Después de sopesarlo por un momento y viendo la cara suplante de aquella mujer, finalmente accedió. Se acercaron a los hombres que ya tomaban sus asientos en los bancos que rodeaban una gran fogata y se preparaban para disfrutar del espectáculo de los bailes típicos de allá.
- Edward, vengo en seguida - le susurró al oído nada mas llegar a su lado. Este la miró extrañado.
- ¿Dónde vas?, ¿necesitas algo?, te acompaño mejor… - le respondió él.
- No..no.., no necesito nada , sólo voy a acompañar a Mili a su villa, - le mintió, no se sentía a gusto con eso, pero sabía que si le decía la verdad, definitivamente le impediría ir…
- Pero…
- Vuelvo enseguida amor. - le dijo besando suavemente sus labios…-No te preocupes, diviértete…
El se quedó mirándola por un tiempo pero finalmente accedió a disgusto..
Ella le sonrió y volvió a besarlo, pero esta vez, él la tomó de la cintura e hizo que cayera en su regazo…
- Edward… - se quejó Bella avergonzada. - Nos están mirando…
- Pues que miren - dijo y volvió a besarla - Sólo quiero despedirme de mi mujer como Dios manda…- dijo sonriendo sobre su labios y volviendo a atraparlo entre los suyos..
- Ya déjame, Mili me espera. - dijo señalando con la mirada hacia el lugar dónde Mili esperaba.
- Esta bien… No tarde mi amor - dijo dándole un nuevo beso para ayudarla después a ponerse de pie…
- Volveré en seguida, amor… ni lo notarás siquiera..
- Déjame que lo dude, Bella. Ya te estoy extrañando y aún no te has ido..- Bella rodó los ojos pero finalmente le sonrió. - No tardes ¿si? - dijo con un pucherito en sus labios…
- No, no tardaré, acaparador..- le dijo sonriente.
Edward no pudo evitar darle una nalgada cuando se levanto.
- Edward…- se quejó Bella y el rubor volvió a teñir sus mejillas cuando vio que todos miraban divertidos la escena…
- Eso por insultarme… - le contestó él entre divertido y…¿excitado?.
Ella entrecerró los ojos pero acabo negando con la cabeza….- Mejor me voy o sé que Mili tendrá que ir sola - dijo Bella antes de echar a andar hacia Mili…
Ambas caminaron sonrientes hablando sobre lo acaparadores que eran sus maridos, por los caminos de piedras que eran iluminados por antorchas, hasta llegar a una edificación de piedra que quedaba al lado Este del edificio principal del Resort…
Bella no pudo evitar tensarse mientras Mili golpeaba suavemente la puerta de madera…
Al minuto, una mujer de color enfundada en una túnica de vistosos colores y con un turbante del mismo color que la túnica sobre la cabeza, las recibía. En un perfecto ingles, las saludo y en especial a la Sra. Anderson, y las hizo pasar al interior de una habitación iluminada por un número considerable de velas. Toda la estancia estaba rodeada de objetos extraños; huesos, frutos, instrumentos… las varitas de incienso impregnaban el lugar de un extraño olor almizclado y el ambiente estaba cargado con una nube de humo procedente de un gran puro que la mujer posó sobre un recipiente..
Bella miraba todo con una mezcla de temor y fascinación.. En un principio, sopesó la idea de irse corriendo de allá, pero Mili se agarró a su brazo y la llevó junto a ella al centro de la sala donde había varios cojines esparcidos de forma circular..
Le pidió que tomara asiento junto a ella y al poco tiempo, Mara regresó vestida con una túnica igual a la anterior solo que de color blanca al igual que el turbante…
Tomó asiento al frente de ellas dos y con una solemne ceremonia de apertura, le pidió a Mili que tomara unas caracolas sobre su mano izquierda para que los agitase y volviera a lanzarlos sobre el terreno que quedaba entre ellas…
Bella no perdía detalle de nada, por un lado le parecía demasiado teatral, muy típico, pero la incesante mirada de Mara sobre ella la sobrecogía…
La chaman volvió su mirada sobre las caracolas que habían quedado esparcidas y comenzó ha decir algo en su lengua natal. Bella miró a Mili alarmada sin comprender lo que estaba sucediendo, pero esta le devolvió la mirada y le hizo un asentamiento con la cabeza para que se tranquilizara… De pronto, Mara abrió los ojos y los enfocó en Bella.
A Bella se le erizó la piel al notar la penetrante mirada de la mujer, un escalofrío le recorrió y prácticamente brincó en el sitió. Pero cuando pensaba que esa mujer definitivamente la traspasaría con la mirada, su vista se alejó de ella y volvió a centrarse en las caracolas…
Para Mili tampoco había pasado desapercibida la situación y un tanto inquieta tomó de la mano a Bella, que seguía temblando de pies a cabeza y que era incapaz ni siquiera de mirarla…
Al instante, Mara comenzó a hablar sobre lo que la tirada de la Sra Anderson le contaba… Bella era incapaz de procesar lo que salía de sus labios, seguía perdida en la intensidad de esa mirada y cuando finalmente terminó de hablar con Mili, Mara volvió a fijar la vista sobre Bella…
- Tu alma está atormentada.. - dijo de pronto sacándola del embrujo inicial. Bella enfocó de nuevo la vista en la mujer, que en esta ocasión la miraba con infinita ternura…- Una gran luz está iluminando ahora tu camino, pero las tinieblas volverán a cernirse sobre ti…- pronosticó ante la mirada aterrada de Bella.. - Tendrás que enfrentar tus temores, y tus ojos te engañaran… - le decía con excesiva pena en su mirada. Bella trataba de hablar para decirle que se callara que no quería oír nada pero su lengua estaba paralizada. Mili intentó decir que ella no quería saber… pero Mara parecía no ser conciente de lo que estaba diciendo… sólo permanecía mirándola compungida aunque de pronto, su mirada triste cambió - Pero el que llevarás en tu vientre te devolverá la luz… - dijo finalmente.
Fue entonces cuando Bella consiguió salir del embrujo de su mirada y mirándola con verdadero dolor y rabia le gritó que se callase. La ira la poseyó y comenzó a proferir insultos hacia la mujer que parecía impasible ante las palabras dolidas de Bella… Mili trataba de tranquilizarla pero Bella parecía poseída…
- ¡No diga eso..!- gritaba - ¡No mienta…¿por qué? ¿por qué me dice eso?, todo es mentira…! - seguía gritando mientras zarandeaba a la gruesa mujer…- Yo no puedo tener hijos… no puedo tener hijos… no puedo… tener… hijos- decía mientras los gritos se convirtieron en llanto y su cuerpo comenzó a caer a los pie de la mujer totalmente rota de dolor…
Mili intentó ir hacia ella para sostenerla pero Mara le hizo una señal para que se detuviese. Ella misma se fue inclinando hasta llegar a la altura de ella y maternalmente la meció entre sus brazos…
Bella que hacía bastante que no lloraba de esa manera, sintió una paz infinita en sus brazos… incomprensiblemente, esa mujer emanaba paz…
- No… puedo tener… hijos - sollozó una última vez entre sus brazos..
- Pero lo tendrás… - le aseguró tajantemente.
- Pero….
- No te pido que me creas Bella, - le respondió la mujer sorprendiéndola por conocer su nombre. - Sólo recuerda esto, será importante… tus ojos te engañaran…
Bella la miraba sin comprender, sus pupilas se movían incesantes en sus ojos tratando de descifrar a esa mujer… pero no lo conseguía.
Finalmente, Mili consiguió sacarla de allí y caminó sosteniéndola por la cintura hasta llegar a mitad de camino de la playa…
- No Mili… no quiero ir - decía Bella sollozando…- Ve y dile a Edward que no me sentí bien y me fui a la casa…
-Bella.. - susurró Mili mortificada. - Yo no sabía que pasaría esto… - decía verdaderamente apenada, -…jamás Mara actuó así con ninguna de las chicas que me acompañaron.
-No… no es tu culpa Mili,- dijo intentando forzar una sonrisa…- Sólo avisa a Edward ¿si?- sin más se liberó de los brazos de Mili y corrió entre el camino empedrado hasta llegar a su villa..
No había pasado ni diez minutos cuando Edward irrumpía en la habitación.
- Bella…- la llamaba alarmado. - Bella ¿dónde estás? - gritaba hasta que entraba en la habitación y corría hasta situarse a su lado. -¿Qué te ocurre Bella?, ¿Qué es eso que me ha contado Mili? ¿Dónde habéis ido? - su voz sonaba entre preocupada y furiosa…
Mili llegó corriendo y cuando le dijo que Bella no se encontraba bien, John comenzó a reprenderla por haberla llevado allí. Edward escuchaba todo confundido, hasta que al fin Mili confesó lo ocurrido y entonces salió despavorido hacia la villa…
-¿Qué pasó Bella? ¿Qué te hizo esa mujer? - Bella al oírlo, dejó escapar el sollozo que intentaba ahogar para no asustarlo, pero las palabras de esa mujer seguían en su cabeza… " Tus ojos te engañarán" "El pequeño que crecerá en ti, te devolverá la luz".
Finalmente, Bella le confesó a Edward lo que había pasado y este muy molesto por la situación, pidió que cancelaran su cuenta cuanto antes que se marchaban al día siguiente..
Desde dirección intentaron disculparse pero cuando fueron a buscar a Mara, ella ya no estaba, había desaparecido. Edward denunció lo ocurrido y prometió no volver más allá.. No entendían como pudo ocurrir, se suponen que los chamanes sólo hablaban con lo que querían y no de una manera tan brusca..
Al día siguiente, volaron de nuevo a la capital de Tanzania y de ahí, prosiguieron con la ruta que había preparado para su luna de miel… Aunque los primeros días en el Serengeti el ánimo de Bella había decaído, a la vuelta de una semana, Edward consiguió que se olvidara, supuestamente, del desafortunado incidente y así desde entonces continuaron disfrutando de la luna de miel que con tanto amor había preparado…
Continuará…
N/A.
Os lo prometo, este capítulo me dejó el alma en un vilo. ¿No os ha pasado igual?. ¿En que le mentirán sus ojos? Y ¿será posible que pueda llevar un hijo en su seno?..Aaahhh, ya os lo dije una vez, esta historia parece escribirse sola y como una espectadora más espero ansiosa su desarrollo…
AGRADECIMIENTO
Alicia; Ana; ammyriddle; Crystal Butterfly92; Pam3.C.S; Shibubi; Li; mairethchiba; Danae allen; Nataliaright;Marina Cullen87; VICKY08; arrianna mansen; themis78,Claudi17; EdithCullen; Dreams Hunter; L'Amelie; sophia18; Lucimell; Kute-Chan; Jolie Cullen; Yasmin-Cullen; Cullen Vigo, crismery; lexa0619; Vale; Kalikw; pekascullen; Impossible love; Milhoja; EdwardKaname; Kira masen; Pao; LUCYarg; titaangel30; KarlaMasenRossSalvatoreCullen; Chemita; beluchiss; alijas1002; Kahtzathroph-VK; madaswan; Ara Cullen; ImPoly; Aleisa Black; Nicole Alexa Cullen; Salyluna; Anónimo; Kellys; Danika20; isabela91; ; Aiiram; Tania Solis; deandramari; Paolastef; Elyta; Iare; Kapri-SatrawwBerries; Angye; ChayoRCM; TinaCullenSwan; Tata XOXO; Idta; carlita16; Katlyn Cullen; Ely Cullen M; NuRySh; Aspasie29; Emma Isabella de Cullen; Yevi08; Aime Cullen; nany87; Lauri R; carmen Cullen 116; Leila Cullen Masen; AleLupis; larosaderosas; rebenkita; yoya11; green'splace; vanscat; Noelle XD; mariclau; delitah cullen; Jos WeasleyC; bellaliz; yolabertay; msteppa; Ericastelo; lucia2176; lili2543; MgCullen; PattyQ; alliebebe; Johis.U; -Tsukino; ADICULLEN; sophie cullen swan; EmilioLT; FENIXGIRL83; calalis; MillaPattzn; Lynn;Smile79; Maiy; CullenKika16; MyGypsyPauletta; Lorena; Denisse-Pattinson-Cullen;Yose; Ally Mansen; Karin Cullen; Pilar ralip; Edward-Bella-Manson; Yeya Cullen; Jorgi; AbbyNicole; Jesiry Beaitaly; LienCullenPotter;Adry; Carmen Cullen; audreybaldacci; Patrinix; chikiday; BiankisMasen; Nikki Swan; Klaiva;Sandra1; Laura Castiblanco; BeeLaDarcy; solangegonzalez; maireth SM cullen; Joss Alvarado; XkanakoX; roscidius cullen; nafcullen; fabi91; LeidaJim; princesaamy; Kahah; Mon de Cullen; the rainbowgirl; cecy wayland; hilarycullen17; Suiza19; VanpiresDoItBetter; rubygloomsp; Addy Ortiz; MillaPattzn; Luz Cullen Chiva; ileidan; eli1901; Nardillita; Twilighter930; Yeray; TinaCullenSwan; ZAVACULLEN; NinnaCullen;CINTIA EL NEMER; Beth71; miraura ; Mapi Hale; Genesis Torres; gracie Alexa; Elu-QuiDieuExalter; julimechitas; supattisondecullens; Edward Cullen's Pauli; Angie C Cullen ; Naobi Chan; Fran Cullen Masen; Julimuliluli De Cullen; BETTY CULLEN; fantwilight1; Kiran Masen; Maxipau; Kitty678; jaavii; NADUSOLE; Natasha Granger; twifanMarie; xelatwi; Lola; MaryC24; Jaslice Hale Cullen; Yulibar; paz15; Maya Cullen Masen; Pamela Cullen S; TGKiran; Karen O'Shea; tlebd; Klaxi; BKss; Estefaiaalicecullen; ROXXI88;WeRa CuLleN;Vyda; JiaoMalu; Nikkioo; FABME; Paaameeelaaa; Bella Masen86; sisi bunny; Magtam1830; Ebrume; Lauriss; Estrie; Libelula19; Wawis cullen; Adry'XoxO; AleCullenn; Andreiita-crepuZ; Ludwika Cullen; jhkkhmm; Cristina; Carol; paz15;Paolita93; Dama89;lEOna gUAraNi CUllEN SWan; anónimo;annimo but con estilo; annabolena; aridkell12; fantwiligh1; Dulcynea; Ginegine; Lizzie Cullen Black; Samy Cullen Black; chloe patt; AnnieKP; PriScElLa9; Sayuri1980; maria; Allie Brandon Whitlock; YuliBar; Branstone Rose; ISACOBO; Haeliithaa; M1979; mgcb; Alex;maría andreina; Gabii; Twistofcrazy; ThoraPoison; KarenPattzCullen; lizitablackswan; Magdi Malfoy; Carito; Mrs P and C; Anybuff; Piita Masen; MissBennetDarcy; Jane000; Angie Masen; Jazmin Li; lissette cullen flores; Nani; beakis; BlackCullen; veritoxs; Ja; and Cullen; Lyhaane'Swan; Maya Cullen Masen; Nessa610; Medialuna; CristellaWolfe; Ninaa; AlejandraZJofre; Gehry-Girl; cutita; Cherrie; Valeriax100pre; Gocha; GoAskEmily; Tamyren; Cecy; Gocha; ShiningSmile; Marceela Mac.
Espero que no se me haya olvidado nadie ¡por Dios!, si es así, hacédmelo saber. ¡Bienvenidas, nuevas lectoras! me encanta saber que en cada capítulo, alguien más se sube a este barco.
Y bueno… gracias muy especialmente a ustedes, mis niñas preciosas, que dedicándome un poquito de vuestro tiempo, hacéis posible que esta historia cuente ya con … ¡3357 rr!…
Siento si me quedó algún rr por contestar, pero realmente estoy muy ocupada.
Os recuerdo que por causas de trabajo me será prácticamente imposible mantener el ritmo de actualización que había tenido hasta ahora, pero espero que entiendan que aunque me gustaría tener más tiempo, tengo que cumplir con mis obligaciones. Cullen Vigo, el despedirme me lo planteé, pero definitivamente, necesito el trabajo para seguir con mi ritmo de vida, así que, tendréis que tenerme paciencia..jajaja
¡Requesonas!, abrir las puertas de club que voy para allá. Os adoro, a todas.
¡NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO, CHICAS!.. Y aunque ha habido un sobresalto, espero que no enturbien su luna de miel.
Un abrazo enorme… HASTA PRONTO …
Besitos!
/(^_^)\ saraes.
