No sé cómo daros las gracias por vuestros comentarios, ¡todos me alegran el día! Cada vez que veo que hay uno nuevo lo releo mil veces como una loca, no sabéis la ilusión que me hace, muchísmas gracias por todo .

-¿Qué queréis decir con eso?-digo.-Si no soy humana, ¿qué soy?
-Eso no lo sabemos…-dice Sanji acercándose a mí.- ¡Pero no has de preocuparte! ¡Nosotros te querremos seas lo que seas!
-Lo más probable es que tengas alguna especie de transformación oculta.-dice Robin.-Algunas personas no la descubren nunca, pero si tú llegas a descubrirla tal vez te asustes un poco. A lo mejor tratas de matarnos a todos.-Como siempre, todos nos llevamos las manos a la cabeza como con todos los comentarios siniestros que Robin pronuncia con una sonrisa.-
-¡Tal vez seas un SUUUPER Cyborg!-me dice Franky apoyando su mano en mi hombro.-¡Seríamos un SUUUUPER equipo!

Yo sonrío, aunque aún no he asimilado todo aquello.
-¿No sabéis… no se os ocurre… qué puedo ser?
-La verdad es que todavía no.-dice Chopper.-¡Pero lo descubriremos!
-O tal vez tú ya lo sepas.-dice Nami, que aunque no lo dice muy alto todos la escuchamos y la miramos en silencio.- ¿Quién nos dice a nosotros que tú no lo sabes y que no nos estás mintiendo y ocultando cosas?
-Nami.-dice Chopper, se le ve molesto.- ¡Eri-chin es nuestra amiga, no empieces con eso de nuevo!
-¡Maldita sea!-dice ella, levantándose de la silla y acercándose a mí.-¡No es nuestra amiga, no sabemos nada de ella!
-¡Eres tú quien no sabe nada de ella!-dice Usopp poniéndose delante de Nami.-¡Nosotros hemos pasado los días a su lado y es nuestra amiga, tú eres la que la ha rechazado desde el principio sin ninguna razón!
-¿¡Ah, sí?! ¡Entonces, dinos dónde estabas esa noche en la que no dormiste en tu habitación, porque nadie te ha visto!

-Durmió conmigo.-escuchamos la voz de Zoro detrás de nosotros.-Esa noche de la que hablas, Eri y yo dormimos juntos.

Lo ha dicho de tal manera que todos nos ponemos colorados como tomates. Robin está sorprendida, Franky, Chopper, Brook y Usopp sangran por la nariz con los ojos como platos, con un grito en forma de "¿EEEEEH?" al unísono, Nami tiene cara de cabreo y Sanji cae a cuatro patas con la cabeza hacia abajo y una nube azul de angustia a su alrededor.

-Eri… mi dulce e inocente Eri-chan… con ese marimo…-se levanta de golpe y va hacia Zoro.-¿¡Qué cosas indecentes le has hecho, eh?!

-¡N-NO HEMOS HECHO NADA!-dice Zoro incómodo.-Solo durmió conmigo porque no quería despertar a las demás mujeres. Eso es todo.

Miro a Nami.

-Si la entregamos a la marina puede incluso que hagan un pacto pacífico con nosotros, tal vez nos dejen continuar nuestro camino sin atacarnos durante un período de tiempo. Verían que estamos de su lado y…

-¡NAMIIIIIIIII!-Luffy aparece en la cocina seguido de su brazo de goma que se había agarrado al marco de la puerta de la cocina.-COMO VUELVAS A INSINUAR ALGO ASÍ, DEJARÁS DE SER UNA MUGIWARA.

Yo me llevo las manos a la boca, pero los demás miran a Nami molestos, como si estuviesen de acuerdo con aquello.

-¡¿No ves que lo único que ha creado han sido conflictos?!
-¡De eso nada, Eri ha ayudado mucho y forma parte de nuestro equipo! ¡Es mi hermanita, ¿está claro?! ¡Si le dieses una oportunidad estarías tan bien como nosotros, así que deja ya de quejarte!

¿Qué hago?

Nami ha llegado antes a la banda, la intrusa soy YO. Es cierto que no he dejado de crear conflictos con Nami, por mi culpa Luffy la acaba de amenazar con echarla de la banda. ¿Qué se supone que tengo que hacer?

-Si un día-dice Nami en voz baja y dura- esta tal Eri se convierte en un ser asesino que nos ataque a todos nosotros, yo misma me encargaré de que te arrepientas de habernos metido en esto, Luffy.

-¡Yo también estoy dentro!-dice Chopper saltando a la mesa.-¡Yo estoy de acuerdo con defender a Eri!

-Y yo.-dice Franky, levantándose las gafas de sol sonriente.
-Y yo.-le sigue Robin.

Así todos se unen a Luffy y yo me quedo inmóvil.

Por una parte estoy emocionada. Por otra siento que realmente soy un estorbo.

Tras esto, el día transcurre con normalidad hasta la noche. No puedo dormir, así que salgo a cubierta y me apoyo en el muro. Sigo dando vueltas al tema de mi problemática intrusión-.

Enseguida aparecen Luffy y Usopp.

-¡Oh, Eri, ¿qué haces aquí?!-exclama Luffy, ignorando que los miembros de la banda están duemiendo.
-Estaba pensando.-digo sonriente.
-Ven, ¡vamos a dormir! ¡Duerme conmigo de nuevo!
-¡Ooooe, Luffy! ¡No seas pervertido!-dice Usopp propinándole una colleja.
Yo río.
-Iré más tarde, Luffy-nii. Buenas noches, chicos.-abrazo a ambos, que me devuelven el abrazo, y se van a la habitación discutiendo en voz baja.

De repente escucho un ruido detrás de mí.

-¿No vas a dormir?

La inconfundible voz grave de Roronoa.

-No, iré en un rato.

No sé muy bien cómo hablarle, ya que la última vez le grité, pero tampoco quiero dejar pasar el tema como si nada. Él se apoya a mi lado.

-Deja de darle vueltas.
-¿A qué?
-A Nami.

Bajo la vista sin saber qué responderle.

-No te preocupes por eso.-digo, aunque sé que no lo hace. Zoro se preocupa por nosotros, pero no de los agobios de una chica torpe y debilucha que se siente un estorbo porque alguien le odia.

-No eres un estorbo.-dice como si me hubiese leído el pensamiento.-No lo has sido en ningún momento, que se te meta en la cabeza.-Se da la vuelta y se coloca la toalla que llevaba en la mano en el hombro, y sube las escaleras.-Buenas noches.

Unos minutos después veo a Sanji salir de la cocina e ir al dormitorio. Me acerco a él, le beso en la mejilla y le doy las buenas noches sonriente. Él se emociona y tarda unos minutos en ir a la cama definitivamente.
Finalmente comienza a darme miedo estar ahí fuera sola, así que abro la puerta del dormitorio de mujeres y veo que Nami no está allí.

Tras unos segundos de duda, camino hacia su estudio y abro sin llamar. Allí está ella, midiendo distancias en un papel para dibujar un mapa.

-Nami.-digo.

Ella me mira como si fuese un asesino.

-¿Qué coño quieres? Vete de aquí.

Pero esta vez no huyo. Me acerco a ella, a su mesa, y coloco las manos sobre ella para que vea que voy enserio.

-Necesito que me ayudes.
-¡Que te vayas!
-Ayúdame.
-¿¡Por qué iba a ayudarte yo a ti?!
-Porque te conviene.

Ella se quita las gafas de ver y me mira desafiante.

-¿Qué me conviene?-me dice.- ¿Es que me estás amenazando o algo parecido?
Niego con la cabeza.

-No.-digo. Ella se queda callada unos segundos sin comprender.-Tú quieres entregarme a la marina, ¿no?

Ella bufa sonriendo con aires de burla.

-Nada me gustaría más.
-Bien.-respondo clavándole la mirada.-Entonces tenemos el mismo objetivo.