Mi Bello Durmiente

A mediados de noviembre, me fui de compras con mi nueva y reluciente tarjeta de crédito (ilimitado). Edward me la regalo una vez que se termino mi castigo, fue mi regalo atrasado de cumpleaños.

Compre ropa muy diferente a la que solía usar. Como minifaldas, vestidos ajustados, blusas con las que pudiera lucir mi nuevo escote, pantalones ajustados, zapatos y botas con tacón.

También compre pijamas. Unas lindas y coquetas, pero abrigadoras y otras algo mas reveladoras, para mis encuentros secretos con mi hermano. Aun no pasábamos de las caricias y los besos, pero quería verme bonita.

Tuve que comprar sostenes en una talla mas grande; mis senos no eran muy grandes, pero si mas que el año anterior. Ahora era 34B.

Toda la ropa, la compre pensando en Jake y en la cara que pondría al verme. Que era la misma que ponían mis compañeros de clase últimamente. Pero para mi ellos eran... como decirlo con honestidad, pero sin que suene cruel? No los veía como hombres en si. Solo eran personas. No veía sus ojos, sus labios, sus musculos. Solo tenia veía los ojos, los labios y los musculos de Jacob.

Guarde algunas de las viejas prendas de ropa que me quedaban ajustadas, pero que se veían bien en mis nuevas curvas. Las cuales adoraba.

Mis abuelos Carmen y Eleazar, me invitaron a pasar las vacaciones de navidad en Suiza. Me moría de ganas de ir, pero no ver a Jake por dos semanas me daba un no se que. Claro que no extrañaría a Edward ni a Bella y extrañamente tampoco a Esme y a Carlisle. Solo a el y nada mas que a el.

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Por la mañana cuando me estaba alistando para ir al aeropuerto, Jake entro a mi habitación por la puerta compartida.

-Feliz navidad! - puso en mi mano la cajita caracteristica de Tiffany's.

-Jake... que hiciste?

-Es solo un regalo - se encogió de hombros.

-Que es? - me mordí el labio,

-Algo sin importancia.

Solté el lacito blanco y abrí la caja.

Era una pequeña manzana hecha de diminutos rubíes y la parte de la hoja tenia esmeraldas.

-Algo sin importancia? -enarque una ceja-. Es Tiffany's!

-Te gusto?

-Me encanta.

Tomo mi mano derecha y coloco el brillante dije, a un lado de el pequeño lobo de cuarzo.

-Gracias -me colgue de su cuello y lo bese-. Yeti ya no crezcas, cada vez que te beso, termino con la columna lastimada.

Me cargo para que no me lastimara el cuello y la columna.

-Por que una manzana?

-Por que es tu fruta preferida y por que representa el fruto prohibido. Tu misma dijiste que esto era algo prohibido.

-Y tal como lo hizo Eva, ahí voy de desobediente, sin importarme las consecuencias. - concluí.

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Esquiar en los Alpes Suizos era indescriptible. La vista, ah la vista! Era tan hermosa, maravillosa. Hasta ese momento no había visto nada mas hermoso que eso. Pero no veía la hora de regresar con aquel lindo jugador estrella, del equipo de basquetball.

Cuando regrese por fin a casa, ya eran las once de la noche. Era el tres de enero, unos días antes de entrar a la escuela.

Deje mis maletas y me quite las botas para que no se escucharan mis pasos. Abrí mi puerta y gire la perilla de la de Jake. No tenia el seguro puesto.

Sin hacer ruido entre a su habitación. Estaba dormido. Sonreí al verlo dormir, roncando con suavidad.

No, los paisajes de Suiza no eran hermosos, lo era el chico que ahora estaba viendo dormir, como una acosadora.

Me quite el abrigo, la bufanda, los guantes y el suéter, me quede en pantalón y blusa. Me metí bajo las cobijas, junto a el.

Sintió mi presencia y me estrecho entre sus brazos, aun dormido.

Cual principe en un cuento de hadas, bese sus labios, para que despertara del profundo sueño y así romper el hechizo, de mi prolongada y navideña ausencia.

Abrió los ojos sorprendido.

-Feliz navidad... atrasada - murmure acariciando su rostro.

-Feliz año nuevo - beso mis labios.

-Te extrañe.

- Y yo a ti - me beso de nuevo mientras me daba la vuelta, para quedar yo arriba.

-Te quiero, Jacob.

-Y yo te quiero mas.

Su lengua sabia aun mas deliciosa que antes. Estuve tentada a quitarle la camisa y tocar sus brazos marcados, pero si el se despojaba de su ropa, yo también lo haría y no estaba segura de donde iríamos a parar. Aun no era el momento.