CAPITULO 36
12 de Abril de 1999
Veintitrés años de edad.
—Bella —gime Jacob, su mano se desliza debajo de mi suéter mientras trata de alcanzar mi seno.
Mis dedos se encorvan alrededor de su muñeca, sacándola mientras me inclino en el sofá, tratando de tomar un descanso. Estamos sentados en el suelo de mi sala, intentando ver una película. Sólo que Jacob tiene otras cosas en mente, y estoy bastante segura que no sólo no incluye la película, sino que tampoco incluye la ropa.
—¿Qué, qué pasa? —dice, inclinándose hacia mí, con su mano nuevamente en mi pecho.
—Jacob —digo, empujándolo lejos—. No hagas eso.
El cae contra el sofá, su mano recorre su cabello mientras exhala audiblemente.
—¿Qué demonios está pasando aquí, Bella? —pregunta, su voz llena de frustración.
—Lo lamento —digo, mis ojos en cualquier parte menos en los suyos—. No eres tú, en serio.
Sí, si lo es.
Jacob niega y veo como frota sus manos sobre su rostro.
—Si —dice, mirándome fijamente—. Soy yo.
Niego.
—No, no es así, en serio —digo, sabiendo que mis palabras son una mentira—. Lo lamente, es sólo que, no puedo ir tan rápido. Yo…
No sé cómo explicar esto, lo que sea que estoy sintiendo. Ni siquiera sé que estoy sintiendo. Jacob es un buen chico y me gusta, pero algo sobre esto no se siente correcto. Emily sigue intentando decirme que llegará, que algunas veces la atracción se toma un tiempo y que sólo tengo que darle una oportunidad. Pero no creo que algún día vaya a suceder y extrañamente, sé que no tiene nada que ver con Jacob y todo que ver conmigo.
—¿No quieres que estemos juntos? —pregunta repentinamente.
Levanto la mirada hacia él. Su codo está descansando sobre el sofá y su cabeza descansa sobre sus manos mientras me mira. No puedo leer su rostro, pero puedo ver lo suficiente como para saber que se está cansando de esto.
—¿Bella? —repite—. ¿Quieres que terminemos?
Si
—No —susurro.
Jacob me sonríe, pero es una sonrisa triste y creo que una parte de él realmente no me cree.
—Vamos —dice, deslizándose hacia mí para sentarse más cerca, pero manteniendo sus manos quietas—. Sólo veamos la película.
Me doy la vuelta para ver la TV, mi cuerpo está tan tenso que me pregunto si alguna vez seré capaz de relajarme.
¿Qué demonios me pasa?
