Capítulo 37
Regina se despertó y lo primero que hizo fue mirar hacia el otro lado de la cama, estaba vacío, Emma no estaba, se incorporó y volvió a mirar hacia el otro lado, Hope estaba durmiendo en su cuna, con los bracitos estirados y las piernecitas abiertas, Regina sonrió. Notó que había un papel en el lado de Emma, lo cogió y lo desdobló
"Amor, salí temprano para resolver lo que me pediste ayer, nos vemos a la tarde. Te amo, tu Emma"
Regina sonrió, se levantó intentando hacer el menor ruido para no despertar a Hope, fue al baño, se tomó una ducha, entró en su vestidor y escogió un vestido negro por encima de las rodillas, tacones negros y los cabellos sueltos, salió del vestidor y miró hacia la cuna, la pequeña aún dormía. Cogió el móvil y le escribió un mensaje a Emma
"Mi ángel, no era necesario que te despertaras tan temprano, te he echado de menos en mi cama. Te esperaré. Te amo, tu Regina"
Salió del cuarto y llamó a la puerta de su hermana, esta tardaba en aparecer, llamó de nuevo y la puerta se abrió dejando ver a una Zelena con los cabellos revueltos, en sujetador y bragas.
-¿Qué hora es Regina?- colocó la mano en su cara
-¿El sexo fue tan bueno que hasta te has olvidado de la hora, hermanita? ¿Quién diría que dedos y lengua te iban a dejan en tal estado?- apuntó hacia ella –Hora de que te vistas y vayas a trabajar, tu hija está durmiendo en mi cuarto, yo ya salgo para el hospital.
-Te odio- dijo Zelena cerrando la puerta
Regina bajó las escaleras y entró en la cocina, Granny estaba allí como de costumbre.
-Buenos días, Granny
-Buenos días, querida, ¿qué quiere desayunar hoy?
-Nada, Granny, desayunaré en el despacho. Que tenga un buen día- salió de casa en su coche de camino al hospital.
-Emma, llevamos andando horas
-Graham, no te quejes, tengo que encontrar pronto ese inmueble, Regina lo quiere lo más rápido posible
-Dijo lo más rápido posible, no hoy
-Lo quiero encontrar hoy, es importante
-Lo sé…Espera
-¿Qué?- Emma paró antes de cruzar la calle, miró al muchacho
-Una vez fui a un sitio con Neal, queda a dos manzanas de aquí, él lo había visto, estaba esperando para enseñárselo a la madre, pero infelizmente, ya sabes…
-¿Y ahora me lo dices? ¿Después de casi dos horas andando?
-Disculpa, no tengo culpa de que te hayas pasado dos horas hablando de cómo querías encontrar un inmueble perfecto, y de que me dejara de quejar por estar caminando cuando yo quería ir en coche.
-Ok, Graham, hablas demasiado, si no te quejaras tanto, lo habrías pensado antes, ahora llévame allí- Graham caminó delante de la muchacha revirando los ojos.
-Este es el sitio- se detuvo frente a un edificio pequeño, Emma miró la placa donde ponía el número para la venta, entonces cogió el móvil y marcó el número, esperó algunos segundos y finalmente fue atendida
-Buenos días, me llamo Emma, he visto que tiene un edificio en venta, me gustaría echarle un vistazo…Ok, esperaré…Gracias- colgó –Tenemos que esperar, la vendedora ya viene para enseñárnoslo
-Ok. ¿Y cómo están las cosas?
-¿El qué?
-Las cosas, con Regina, la facultad
-Bien, creo. Las clases comienzan la semana que viene
-Humm- murmuró
-Regina quiere tener un hijo- dijo con rapidez, sentándose en el suelo. Graham la miró confuso –Inseminación
-¿Y tú?
-Confusa- suspiró –La amo, pero…
-¿Pero…?
-Tengo miedo...- dejó de hablar cuando un coche paró, de él salió una mujer baja de cabellos negros cortos
-No tengas miedo, Emma, piénsalo bien, no te preocupes por Regina, ella te ama, y si te ha pedido eso es porque está segura de lo que quiere, conozco a mi jefa. Llevo con ella diez años y nunca había dejado entrar a alguien en su vida, y mira dónde estás.
-Lo sé. Gracias
-Buenos días, soy Eleanor Dunner, dueña del inmueble
-Un placer, Emma Swan y mi seguranza, Graham Humbert
-Había un señor interesado en el edificio, pero nunca me dio una respuesta y despareció, así que lo he vuelto a sacar a la venta
-¿Cuál era su nombre?
-Lo lamento, pero no puedo decírselo
-¿Era Neal Mills?- la mujer frunció el ceño
-Sí, ¿lo conoce?
-Sí, estaba buscando un sitio para abrir una clínica, pero tuvo un accidente, y murió
-No lo sabía, lo siento mucho
-Gracias. Mi seguranza me ha dicho que él había escogido este edificio y parece que iba a enseñárselo a la señora Mills para comprarlo y comenzar la reforma- suspiró –Me gustaría echarle un vistazo
-Claro, vengan- dijo caminando hacia la puerta del edificio, abrió y Emma entró junto con Graham.
El lugar era grande, amplio, tenía dos plantas. Emma lo miró todo, le preguntó a la mujer el precio y cuándo podrían volver para verlo, al final miró hacia la mujer y sonrió
-Se lo voy a comunicar a la señora Mills, la llamaré a comienzos de la semana que viene para que ella venga a verlo.
-Gracias, se lo guardaré
-Yo soy la que se lo agradece- Emma le dijo a la mujer, se despidieron y echaron a caminar hacia donde estaba aparcado el coche. Emma se detuvo –Graham, espérame aquí. Necesito comprar unas cosas.
Emma llegó al hospital a las 12:30, entró en el despacho de Regina, y no estaba. Se sentó en el sofá con un vaso de agua en las manos, se bebió el líquido helado, cogió el móvil y escribió un mensaje
"Querida, ¿dónde estás? ES
Enseguida llegó un mensaje
"Estoy en la planta de abajo, comprobando unas muestras, ¿ya llegaste? RM"
Emma se levantó y se dirigió hacia la secretaria
-Por favor, avise que en cuanto Regina llegue, no deje entrar a nadie en el despacho, tengo asuntos muy importantes que hablar con ella y necesito que nadie nos interrumpa durante las próximas dos horas.
-Claro, señorita Swan- dijo la mujer y Emma volvió al despacho de Regina, entrecerró la puerta y escribió otro mensaje
"Regina, cuando puedas, ven a tu despacho, tú sola, tengo que enseñarte una cosa…Pasa la llave cuando entres. ES"
Fue al baño del despacho, cogió la bolsa y se cambió de ropa, escuchó la puerta cerrarse.
-¿Emma? ¿Dónde estás?
-En el baño, siéntate en la silla de delante de tu mesa, y espérame- gritó desde el baño
-¿Qué estás tramando?
-Haz lo que te he dicho Regina
-No me gusta recibir órdenes- dijo seria
-Bueno, si no lo haces, no sabrás lo que tengo que mostrarte- la mujer resopló y se sentó en la silla
-Voy a caminar hacia ti y me gustaría que no mirases para atrás
-Emma Swan, ¿qué estás tramando?
-Solo haz lo que te digo- Regina reviró los ojos y continuó mirando hacia delante, escuchó los tacones resonando en el despacho –Cierra los ojos –dijo acercándose al oído de Regina, la mujer se estremeció -¿Tienes los ojos cerrados?
-Sí- Emma se pudo delante de la mujer, miró sus brazos, estaban apoyados en los brazos de la silla, Emma cogió unas esposas que había acabado de comprar en un sex-shop y se las puso en uno de los brazos, haciendo que Regina abrirá enseguida los ojos -¿Qué piensas que haces?- dijo Regina en tono serio, la rubia se puso delante de ella, Regina parpadeó varias veces para tener la certeza de que era aquello exactamente lo que estaba viendo, Emma estaba solo con unas bragas de encaje y un sujetador burdeos, tacones negros y un corbata al cuello, los cabellos recogidos en un moño y con gafas.
-Anoche casi no me dejaste dormir, casi me fui a mi cuarto para ver si así podría dormir, ahora te castigaré
-Estamos en el trabajo
-¿No dijiste que siempre has tenido la fantasía de follar en el despacho? Pues bien, voy a realizar tu deseo
-Entonces, ¿por qué me tienes presa?
-Ah, me he olvidado, tú no podrás tocarme- dijo sentándose encima de Regina, de frente.
-¿Qué?
-No te atrevas a levantarte de ahí, Regina Mills, o te ató la otra mano y me marcho dejándote ahí- la morena se calló –Ahora vamos a lo que interesa. ¿Cómo estoy?
-Jodidamente sexy- Emma sonrió
-He estado leyendo cosas, ¿sabes una cosa que nunca he hecho?
-¿El qué?
-Tocarme, nunca me he tocado- Regina se humedeció los labios –Creo que haré eso ahora- Regina desorbitó los ojos, Emma abrió más sus piernas dejando a Regina una visión de su intimidad solo cubierta por el encaje, Regina se mordió el labio. Emma se llevó la mano hasta la tela y masajeó su sexo cerrando los ojos, soltó el aire que estaba aguantando cuando abrió un poco los labios
-Emma, no me hagas esto- Regina lloriqueó, Emma abrió los ojos y se levantó, cogió el móvil y puso Crazy in love, la canción comenzó lentamente, Emma apoyó las manos en la mesa y comenzó a moverse, descendiendo lentamente y subiendo dejando a la vista de Regina su trasero. Se llevó las manos al sujetador y lo abrió, se giró hacia Regina y lo lanzó hacia su regazo, Regina gimió, solo mirar a su novia casi desnuda, solo con un corbata y bailando para ella la estaba volviendo loca, excitándola, Emma se giró de nuevo de espaldas y se llevó la mano al borde de las bragas, y lentamente las bajó, mientras se seguía moviendo, volvió a darse la vuelta, ahora estaba completamente desnuda, solo con las gafas, tacones y corbata –Joder, Emma, no me hagas esto, espera que salga de aquí- Emma se acercó
-¿Qué va a hacer cuando salga de ahí, señora Mills?- susurró en el oído
-Te voy a follar con fuerza- Emma sonrió, mordiendo el lóbulo de su oreja
-Me va a encantar- se separó de la mujer, alzó una pierna y la apoyó en la silla, dejando su vagina expuesta hacia la mujer, metió su dedo índice y corazón en los labios de Regina –Chupa- ordenó y la mujer así lo hizo, chupó los dos dedos de la muchacha con gusto, Emma los sacó de su boca y los llevó hacia su sexo, soltando un gemido.
-Joder, Emma- Emma siguió con movimientos circulares, entonces se metió un dedo, y gimió de nuevo
-Regina, esto es muy bueno- dijo con voz baja, sacó el dedo y se apartó, se sentó en la mesa con las piernas abiertas y de nuevo se llevó la mano hacia el sexo, y se penetró con dos dedos, haciendo movimientos de vaivén, apoyó la otra mano en la mesa e inclinó la cabeza hacia atrás –Ohhh, Regina, querría tanto que estuvieras tú aquí
-Suéltame, Swan, y podría hacer lo que quieras- Emma enderezó la cabeza para mirar a Regina, los labios abiertos, introdujo el dedo más adentro y sintió todo su cuerpo temblar, el orgasmo llegó provocando que el cuerpo de Emma se derrumbara sobre la mesa, fláccido, las piernas aún abiertas –Dame las llaves ahora, Emma Swan- Emma levantó la cabeza, estiró la mano hacia la esquina de la mesa y cogió una pequeña llave, se levantó lentamente y caminó hacia la silla, se sentó en el regazo de Regina y abrió las esposas. Fue rápido, demasiado rápido para que le cerebro de Emma lo procesara, Regina se fue derecha al sexo de la rubia, pasó la lengua por toda su extensión, la muchacha gimió, Regina forzó la lengua hacia dentro y hacia fuera, entrando y saliendo, Emma de nuevo sintió su cuerpo estallar en un orgasmo.
-Estoy sin fuerzas, Regina- dijo la muchacha quejumbrosamente. La mujer cogió a la rubia en sus brazos y la llevó al sofá, se acostó y la recostó sobre ella, haciendo que Emma se acostara sobre su pecho –Tu corazón está acelerado
-Así me pongo cuando estoy cerca de ti- ella miró a la mujer y sonrió
-Tiene mucha ropa puesta, señora Mills- abrió los botones de la blusa blanca de seda de Regina, dejando ver el sujetador del mismo color, Emma frunció el ceño –Pareces tan angelical vistiendo de blanco- sonrieron, Emma se levantó y bajó hacia los pantalones, quitándoselos, dejando al aire las bragas hilo dental de Regina, se detuvo un momento para contemplar la visión de esa mujer latina vestida solo con esa minúscula lencería, le quitó las bragas y llevó su boca hacia el sexo de la mujer
-Emma- Emma siguió chupando, penetrando a Regina con la lengua, ella puso sus dos manos en los cabellos rubios de Emma y la incitó a que la lamiera con más fuerza –Em…- Regina estalló en un orgasmo, su cuerpo temblando y la respiración jadeante, atrajo a Emma hacia ella, recostando su cabeza de nuevo en su pecho, Emma acarició el rostro de Regina y esta sus cabellos rubios
-¿Regina?
-Sí, querida
-Te amo- confesó
-Yo también te amo- sonrió –Y gracias por realizar mi fantasía- sonrieron, Emma alzó la cabeza para mirar a la cara -¿Qué pasa?
-Acepto- Regina frunció el ceño sin entender- Acepto ser la madre de tu bebé.
Despacho de Zelena Mills
-¿Diga? Ruby, ¿le ha sucedido algo a Hope?
-No, está bien, pero…- vaciló en hablar
-¿Pero?
-Hay un hombre aquí diciendo que quiere ver a su hija, se llama Robin
-No dejes que se acerque a Hope, ya voy para allá- colgó la llamada, y mientras cogía el bolso, Hades entraba en el despacho
-Zelena, yo…¿Qué ocurre?
-Robin está en la mansión
-Voy contigo
-No, no es necesario, yo…
-Zelena, ese desgraciado te dejo sola durante todo el embarazo, era de riesgo y nunca te llamó para saber cómo estabas tú o el bebé, Hope ya tiene casi dos años y nunca ha dado noticia, así que no te dejaré sola
-Está bien- caminó con él hacia fuera -¿Dónde está Regina?- preguntó a la secretaria
-Está en el despacho con la señorita Swan, pidió que nadie las interrumpiera
-Genial, mi hermana ha decidido follar ahora- rezongó bajito
-¿Cómo?- preguntó Hades
-Nada, ¿vamos?- se encaminaron hacia el ascensor.
Zelena entró en la mansión como un huracán, seguida por Hades, fue a la sala y estaba vacía, subió al cuarto de Hope, estaba cerrado.
-Ruby, soy Zelena, abre la puerta- la puerta se abrió, Zelena entró en el cuarto y vio a la hija durmiendo, le dio un beso a la pequeña
-¿Está todo bien?- preguntó Ruby
-No, ¿dónde está Robin?
-En tu despacho, la abuela le dijo que esperara ahí
-Ok, quédate aquí con ella, solo abre la puerta cuando yo te lo mande
-Ok- salió del cuarto y bajó
-¿Dónde está?
-En el despacho, espera aquí
-No, no te dejaré sola- ambos entraron en el despacho y el hombre estaba sentado, se levantó
-¿Qué haces aquí?
-Hola para ti también, ¿Hades?
-¿Qué quiere?- preguntó Hades
-He venido a ver a mi hija
-No es su hija- dijo Hades
-Dr. Hades, ¿qué hace usted aquí?
-Soy el padrino de Hope, he estado todo el tiempo con ella, ayudándola, dándole cariño, cosa que usted no hizo.
-Está saliendo con ella, ¿verdad?
-No, no tenemos nada, Hades está con otra persona, y yo…bueno. Hades, ¿puedes dejarnos a solas?
-¿Estás segura?
-Sí, por favor
-Ok- salió del despacho
-Siéntate Robin- señaló la silla al hombre que se sentó, ella caminó hacia el otro lado -¿Qué quieres?
-Ver a mi hija, ya te lo he dicho
-Ella no te importa, ¿por qué estás aquí?
-Te lo he dicho, he venido a ver a mi hija
-Robin, no te lo voy a preguntar de nuevo. ¿Qué haces aquí?
-Y yo ya te lo he dicho, vengo a ver a mi hija…
-¿Quieres dinero? ¿Es eso? Porque no hay otra explicación lógica para que aparezcas diciendo que quieres ver a Hope
-No quiero dinero, solo quiero a mi hija y…
-Robin, ¿recuerdas lo que dijiste? ¿Qué no estabas listo para ser padre? Dijiste que no querías y desapareciste por casi tres años. Me dejaste embarazada, sin noticias. Pues bien, ¿por qué has cambiado de idea ahora?
-Sentí añoranza, te eché de menos, y quería conocer a nuestra hija
-¿Y has tardado tres años para eso?- preguntó Zelena levantándose
-Lo siento mucho, no sabía cómo acercarme
-No tienes que acercarte, ella no te necesita
-¿Y tú?- se acercó a la pelirroja -¿No me necesitas?
-Robin…márchate
-Déjame demostrarte que os quiero a las dos, que cometí un error. Déjame probarte que puedo ser un buen padre
-Yo…
-Me conoces, sabes cómo soy, y cuánto te amé
-Me abandonaste, nos abandonaste
-Fui un idiota, Zelena, me arrepiento, déjame demostrarte lo contrario
-Tengo que pensarlo, ahora márchate
-¿Y nuestra hija?
-Márchate- fue hasta la puerta y la abrió, él caminó hacia la puerta
-No me rendiré- salió del despacho. Zelena se sentó en el sofá, entonces Hades entró
-¿Todo bien?
-Sí, solo tengo que recuperarme del shock y pensar- se llevó la mano a la cara
-¿Qué quería?
-Acercarse a Hope, y a mí
