Capítulo 37: La noche se está desmoronando-Primera parte-Tú última palabra.
―¡Onii-chan! ¡¿Dónde estás?! ―gritaba Kotori con preocupación por los alrededores.
―¡Shidou! ―gritaron todas las demás mientras buscaban por el bosque, estaban preocupadas, nunca pensaron que él se iría así como así, no era normal en él hacer eso.
―¡Shin! ―Reine creyó verlo a la lejanía, así que salió corriendo hacia esa dirección. Mientras que el chico se apoyaba en un árbol con cansancio, le dolía la cabeza y estaba mareado.
―Este dolor será momentáneo, Takamiya Shidou.
―Eso… espero… ―murmuró mientras suspiraba con dificultad―. Espera… ¿Ahora estarás dentro de mi cabeza?
―Así es, te dije que me enviaron a ayudarte, y eso es lo que haré.
―Bueno, está bien… no voy a quejarme.
―¡Shin!
―¿Eh… Reine? ―El chico alzó la mirada, solo para ver a la Oficial Analista corriendo hacia él, pero mirando más fijamente, venían todas las demás con diferentes expresiones en sus rostros, algunas enojadas, otras preocupadas y las demás con un tipo de mezcla de ambas―. ¡¿Eh?!
―¡Shi… dou! ―Kotori fue la primera en llegar, solo para darle un golpe en el estómago. Las demás pararon repentinamente de correr solo para observar a la distancia como seres curiosos de ver qué es lo que iba a pasar a continuación.
―¡O-oye! ¿Qué es lo que te pasa, Kotori? ―preguntó el chico indignado, mientras veía a su hermana cruzada de brazos y con una mirada molesta.
―¡¿Por qué te fuiste sin decir nada?!
―¡S-solo me distraje, eso es todo!
―¡Pues no te distraigas!
―Es más fácil decirlo que hacerlo, Kotori… ―suspiró, para después acariciarle la cabeza.
―¿Q-qué haces?
―¿Cómo que qué hago? Me estoy disculpando con mi linda hermanita ―dijo con una sonrisa, lo que hizo que la chica se sonrojara instantáneamente.
―Al parecer Efreet te golpeó muy fuerte, Takamiya Shidou.
―Ni me lo menciones…. Lo malo es que ya me he acostumbrado ―susurró por lo bajo mientras ladeaba la mirada, Kotori arqueó una ceja al no entender el comportamiento tan raro que su hermano estaba entendiendo, ¿cómo es que de un momento a otro cambió de ser el serio últimamente a su antiguo yo? ¿Quién le hizo esto?
―¿Shidou?
―¿Eh, qué? ―El chico volvió en sí y la miró un poco nervioso.
―¡Onii-chan-
―¡Shidou! ¿Te encuentras bien? ―gritó Tohka al volver a correr, directamente hacia él, posicionándose a un lado de Kotori.
―¿Eh? Ah, sí, Tohka. Estoy bien, no te preocupes, ¿sí? ―dijo un poco nervioso, mientras se rascaba la nuca avergonzado.
―¡Sí, Shidou!
―S-Shidou-san, ¿a dónde fuiste? ―preguntó tímidamente la pequeña niña de cabellos azules que se escondía detrás de Tohka.
―¿Yo? Solo caminé por el bosque.
―¿No será que…. Shidou-kun se fue a encontrarse con alguna chica? ―dijo la marioneta como una especie de broma, mientras se reía por lo bajo.
―¿Eh? ¿Qué? ¡No, no hice eso! ―El chico en cuanto entendió, instintivamente se defendió, mirando las caras incriminadoras de las demás―. ¡Lo juro!
―Después interrogan a Shin, chicas. Tenemos que irnos, hay que arreglar el Fraxinus lo más rápido que podamos, pero por ahora, vuelvan a casa. ―Reine intervino, mientras los demás la miraban en acuerdo―. Pero antes, necesitamos sacar las cosas importantes, vengan conmigo los que quieran ayudar.
―¡Yo quiero, yo quiero! ―Tohka fue la primera en alzar la mano.
―Yo también ayudaré, Reine ―dijo Shidou, mientras que Kotori también lo hacía.
―Kukuku… Es obvio que yo también ayudaré porque me necesitan― dijo Kaguya con aires de grandeza, mientras sonreía gratamente.
―Desacuerdo. Kaguya solo estorbaría ―dijo Yuzuru, mientras su gemela mostraba una expresión de molestia hacia ella―. Pero yo también ayudaré.
―Y-yo también quiero ayudar ―dijo la niña levantando la mano, al igual que su marioneta amiga.
―Bien, supongo que yo también ayudaré ―murmuró el chico de cabello blanco comenzando a caminar hacia el Fraxinus lentamente.
―Yo llevaré a Natsumi a la casa del Onii-san ―dijo Kaori, con la espíritu en un tipo escudo, mientras este estaba dormida.
―Está bien, entonces vamos ―dijo Reine.
―¡Entendido!
Todos se dirigieron dentro de la nave, pero en otro lugar, todo estaba oscuro, a excepción de una pequeña luz alumbrando un rincón, donde se podían apreciar varias sombras conversando gratamente.
―Solo es cuestión de unas horas, para que por fin se lleve a cabo el plan, ¿qué hacemos ahora, Onii-sama? ―preguntó una de las espíritus artificiales, Evia, quien traía una capa con capucha para ocultarse.
―Eso no me lo preguntes a mí, ya deberías saberlo ―respondió, mientras miraba a la otra espíritu entrar por la puerta―. ¿Cómo te fue, Irina?
―Todo sucedió de acuerdo a lo planeado, con algunos cambios, pero todo va acorde al plan ―respondió gélidamente, mientras se bajaba la capucha―. Pero, ahora… ¿Nightmare-sama?
―¿Si, quién me habla? ―dijo una voz femenina y burlona, mientras atravesaba la pared en donde solo había oscuridad, revelando a Tokisaki Kurumi, quién siempre ha estado presente.
―Es hora de que te encargues de ella, Valkyria ha cumplido con su trabajo.
―Bien, ya sé todo lo que tengo que hacer, ahora solo falta que los humanos le den el tiro de gracia…
―Lo harán, no hay duda de ello ―dijo la espíritu Mirage, o Irina, mientras cerraba sus ojos.
―Bien, hemos recogido todo lo que había de importancia, y también todo lo que hemos podido salvar, es hora de irnos ―dijo Reine, con grandes bolsas, igual que todos los demás―. Es hora de salir, vamos.
Todos habían salido de la nave en ruinas, mientras caminaban tratando de salir del bosque en el que se habían metido, tardaron un tiempo, pero por fin habían llegado a un claro del bosque en donde estaba casi despejado.
―Aún nos falta para llegar a la ciudad… ―murmuró Tohka con cierta molestia.
―Lle-llegaremos pronto, Tohka-san, no te preocupes…
―¡Nada es imposible para mí y Yuzuru! ―dijo Kaguya con emoción, mientras Yuzuru solo reía por lo bajo.
―¿Y si mejor volamos hacia allá? ―sugirió Shu, mientras las demás lo miraban como una gran idea.
―¡Es cierto, podemos volar!
―¿Y si hacemos una carrera? ¡El que llegue al último no comerá! ―dijo Kaguya, mientras miraba a Tohka con una sonrisa burlona.
―¡Llegaré primero que todas ustedes! ―dijo Tohka con rapidez, mientras repentinamente invocaba a su vestido astral y salía volando como rayo.
―¡Oye!
―Molestia. ¡Eso no es justo, Tohka! ―Yuzuru y Kaguya salieron volando al mismo tiempo y después de ella.
―¡N-nosotros tampoco nos quedaremos atrás! ―dijo Yoshino un poco nerviosa e insegura, invocando su vestido astral y saliendo volando junto con Yoshinon obviamente.
―¿No vas a salir volando, Shidou? ―preguntó Shu, mientras levitaba encima de él sin preocupaciones.
―La verdad es que… nunca lo he intentado… ―dijo un poco avergonzado, mientras se sobaba la nuca.
―¿Qué?
―¡Nunca lo he intentado! Deja de hacer que lo repita…
―Y entonces, ¿por qué no lo intentas?
―¿Eh?
―Vamos, inténtalo, yo sé que tú puedes.
―Shin, Kotori y yo nos iremos caminando, así que no te preocupes por nosotras ―dijo Reine, mientras se iba caminando junto con Kotori y ambas le decían adiós con la mano.
―No perderás nada intentándolo, Takamiya Shidou.
―Bueno… ―El chico cerró sus ojos, cerró sus puños e intentó concentrarse lo más que podía.
―Shidou, tienes que estar más relajado.
―¡Eso intento!
―Vamos, solo no pienses en nada y relájate… deshazte de tus preocupaciones y da un pequeño salto.
Shidou esta vez solo cerró sus ojos, relajó todo el cuerpo y lo único en lo que pensó fue en volar, pero él no sentía que ocurriese algo, así que esperó un poco más de tiempo, pero tampoco sintió que ocurriese algo nuevo, comenzó a desesperarse un poco, y aun cuando sabía que eso no lo ayudaría en nada, solo siguió intentándolo.
―Oye, Shidou, tú-
Antes de que el chico pudiera terminar, Shidou le dio una gran pisada al suelo que hasta lo agrietó, pero eso no fue lo que sorprendió a los dos, sino que, al hacer su pie contacto con el suelo, de la nada apareció una ráfaga de viento como un remolino que lo mandó a volar varios metros arriba.
―¡Shidou!
―¡¿Qué demonios?!
Shu voló hacia él, pero Shidou solo seguía y seguía subiendo, hasta que por fin se detuvo al haberse calmado un poco.
―¡Shu! ¡¿Qué hago?! ―preguntó el chico con angustia al ver toda la ciudad desde su posición, mientras que iba cayendo rápidamente sin parar.
―Solo vuela.
―¡¿Qué?! ―Él no lo entendió, ¿cómo lo haría en una situación como esta?―. ¡No puedo!
―Claro que puedes, solo relájate.
―¡¿Cómo quieres que me relaje?!
―Solo hazlo, si veo que te vas a estampar en el suelo, yo te atrapo.
Shidou ya no dijo nada, no quiso cerrar los ojos, pero lo tuvo que hacer, dejó de pensar en la caída de muerte que tendría si no lo lograba, y solo pudo pensar en una cosa, poder controlar sus poderes para proteger a los demás.
―Vamos, Shidou, yo sé que tú puedes.
El chico abrió uno de sus ojos con temor, pero solo veía como caía, lo que lo asustó más de lo que esperaba, no sabía qué hacer, veía la ciudad más y más cerca, veía un posible final de que tardaría para recuperarse más cerca.
―No te asustes, Takamiya Shidou, concéntrate.
―¡Shidou!
―¡Detente! ―gritó con todas sus fuerzas, cerrando sus ojos con fuerza y alzando su brazo directamente hacia el suelo.
―¡Shidou…! ―Dejó de hablar por un segundo, y sonrió un poco, aun sorprendido por lo que veía ante sus ojos.
―¿Eh..? ―Él solo abrió sus ojos, mirando que, delante de la palma de su mano, había un tipo de escudo de un tamaño mediano, pero lo que le sorprendió es que ya no estaba cayendo, no, estaba levitando suavemente en el aire.
―¡Lo lograste, Shidou!
―P-pero solo estoy flotando, no me muevo…
―Es un gran avance, intenta moverte.
―Intenta inclinarte un poco hacia dónde quieres moverte ―explicó el chico de cabello blanco, mientras que Shidou se inclinó hacia donde las chicas habían volado anteriormente, pero… no todo resultaba tan bien como lo esperaban.
―¡¿Q-qué es esto?! ―El chico parecía que caía, pero volvía a la misma altura en donde estaba, y cuando intentaba avanzar hacia adelante, se iba hacia atrás y hacia adelante sin control aparente.
―No te estreses, Takamiya Shidou, o sino, caerás, relájate.
―S-Shidou… vas a dejar de volar si sigues así.
―¡H-hago lo que puedo!
Shidou trató de parar el movimiento involuntario que hacía de un lado a otro, dejó de tambalearse tanto y por fin pudo "pararse" en el aire.
―Esto es más difícil de lo que creí…
―Puedo notarlo, Shidou, puedo notarlo ―murmuró el chico con un tono gracioso―. Inténtalo otra vez, vamos.
―¡Bien! ―Esta vez, Shidou estaba decidido a lograrlo, cerró sus puños con emoción e intentó abalanzarse hacia adelante, como si hubiera tocado una superficie y se hubiera impulsado para avanzar.
―Sigue así, Shidou.
Comenzó a levitar un poco hacia adelante, como si estuviera siendo jalado por alguna fuerza desconocida, lo sintió como si estuviera en el fondo del mar, dejando que la corriente lo llevara a donde quisiera, se sintió libre.
―¡Lo lograste, Shidou! Ahora volvamos a casa, ¿crees poder hacerlo?
―C-creo que sí, ¡lo intentaré!
―Bien, vamos entonces.
Shu voló de espaldas mientras veía a Shidou sin preocupaciones, Shidou respiró hondo y se abalanzó hacia delante.
―Ahora intenta hacerlo más rápido.
―Piensa que estas corriendo para alcanzar algo lejano que no tiene salvación.
―¿Qué clase de apoyo es ese? ―murmuró con cierta confusión.
―Pensé que lo entenderías.
―Bueno, no importa. ―Shidou cerró sus ojos y voló más rápido, todo iba bien, hasta que… se salió de control al confiarse demasiado―. ¡Ahhh!
―¡Shidou!
El chico salió volando como rayo, era como si hubiese sido lanzado de un golpe potente hacia algún lugar, Shu lo siguió a toda prisa con preocupación, y sin darse cuenta, habían llegado hasta el centro de la ciudad, aunque todavía a altura.
―Detente, Takamiya Shidou, no pienses en nada y detente.
―¡Es fácil para ti decirlo!
―¡¿A quién le estás hablando?!
―¡A nadie! ―Shidou cerró sus ojos y estiró sus brazos enfrente de él, como si quisiera detener algo―. ¿Lo… lo logré? ―Abrió uno de sus ojos lentamente, al parecer había parado, suspiró con alivio y el otro chico se le acercó tranquilamente.
―Sí que eres una caja llena de sorpresas.
―No sé si eso me lo debería de tomar como un cumplido, pero gracias, creo que…
―¿Shidou?
El chico había parado de hablar, para mirar con confusión debajo de él, donde se podía notar muy a lo lejos algún tipo de "espectáculo" que se estaba llevando a cabo en el centro.
―¿Y eso? ―preguntó el chico de cabello blanco un poco confundido, hasta donde él podía ver, gran cantidad de gente se había reunido alrededor de una sola persona, era extraño considerando que la persona que estaba en medio de toda esa multitud no estaba haciendo nada extraordinario, es más, no estaba haciendo nada.
―¿Quieres ir a ver de qué se trata?
―Sí… vamos.
Los dos bajaron hasta donde pudieron, Shidou con algunas dificultades pero pudo bajar, y ahí fue donde pudieron distinguir de qué se trataba todo.
―¡Ella es un monstruo! ―gritó una niña que estaba más cerca de la persona que cualquiera de ahí―. ¡Fue ella, todos ustedes lo vieron, y ahora tienen que creerme!
―Oiga, señor, lamento molestarlo, pero… ¿Qué está ocurriendo aquí? ―preguntó Shidou al acercarse por detrás hacia toda la multitud, solo que aún estaba lejos de lo que verdaderamente estaba pasando.
―Al parecer esa persona encapuchada de ahí curó a un pobre gato que estaba agonizando en medio de la calle, la niña que está ahí es la dueña del gato, pero al acercarse y, creo que ver la cara de esa persona, se asustó y comenzó a decir cosas como las que acaba de oír ―explicó amablemente el señor, Shidou se quedó con la duda, pero decidió seguir oyendo lo que vendría después.
―¿Vieron eso?
―Sí… ¡eso fue increíble! ¿Acaso es algo sobrenatural, o un ser de laboratorio como los que salen en las películas?
―Imagínate todo el dinero que ganaríamos si la vendiésemos a un laboratorio, ¡nos volveríamos ricos y famosos!
―Tienes razón, hasta los científicos de todo el mundo vendrían solo para poder estudiarla, ¡imagínate las pruebas que harían en ella!
―¿Te refieres a esas pruebas peligrosas que ocurren en las películas?
―¡Sí, a esas! Como la de disección, incluso las pruebas de dolor, o… ¡Oh, ya sé! ¿Qué tal estudiar sus órganos?
―Oye, todo lo que estás diciendo es muy bizarro…
―¡Admite que sería genial!
―¡Entre toda esta gente podríamos atraparla y venderla a algún laboratorio!
―¡Sí, será más fácil!
Y así continuó la gente hablando entre ellos, algunos tomaban fotos, otros susurraban entre sí, y otros se acercaban lentamente hacia la ya mencionada chica, y otros… la miraban como si fuese un bicho raro, un error que no debería de existir entre ellos, como algo que… Necesita ser estudiado y ver si representa una amenaza.
―¡Todo es tu culpa, no puedes ser una buena persona! ―gritó aquella niña con rencor, mientras lágrimas de furia salían de sus ojos―. ¡Por tu culpa murieron todos hace diez años!
La persona delante de ella no dijo nada, nunca dijo nada, aun cuando… había escuchado todo lo que murmuraba la gente, lo único que pudo hacer fue cerrar sus puños con enojo, y apretar los dientes en cólera.
―¡Di algo, maldición!
―Shidou…
―¿Qué pasa, Shu? ―preguntó el chico un poco preocupado al mirar su cara desesperada.
―Y-ya sé quién es…
―¿A qué te refieres…?
―Takamiya Shidou, haz algo, ¡rápido!
―¿Eh? ¿Voz de la razón? ¿Qué ocurre? ―preguntó casi susurrando, notó su voz algo preocupada, algo que normalmente no pasaba.
―¡Haz algo, rápido!
―¡Eres un monstruo, jamás debiste de haber aparecido! ―le gritó la niña, que de un ataque de ira, le jaló la capa y la capucha, dejando a la vista su rostro―. ¡Todo se arruinó por tu culpa!
―¿Kana… de? ―murmuró con impresión al ver su largo cabello blanco siendo ondulado por el viento, mientras que veía sus ojos aguamarina y turquesa tan cautivantes como siempre lo han sido, mirando aquel rostro que no denotaba ninguna emoción aparente, a pesar que hace poco tiempo había sentido una gran frustración al oír a la gente a su alrededor.
―¡Kanade-sama! ―Shu no esperó en ningún momento y rápidamente intentó avanzar entre tanta multitud, seguido de Shidou sin preguntar nada.
―Detenla antes de que sea tarde, Takamiya Shidou.
Las pupilas blancas de la chica se tornaron de un color rojo como la sangre, las personas a su alrededor se sintieron con temor al verla, otros le miraron con desagrado, y el último grupo de personas la miraron con asombro y curiosidad, hasta que hubo uno que se atrevió a tomarle una foto con el celular.
―¿Sus pupilas cambiaron de color? ¡Vaya, esto tengo que guardarlo y compartirlo por internet!
Kanade al escuchar esto ladeó su cabeza lentamente hasta mirar al chico, este comenzó a grabarla con el celular, y la chica lo miró con desprecio, señaló el celular con el dedo y entrecerró sus ojos de golpe, haciendo explotar el celular en un abrir y cerrar de ojos.
―¡¿Q-qué fue eso?!
―¡La niña tiene razón, es un monstruo!
―¡DETENGANSE! ―gritó Shu con todas sus fuerzas, pero ya era demasiado tarde, habían colmado la paciencia del espíritu delante de ellos, ya no tenían escapatoria.
Debajo de los pies de Kanade comenzó a salir una mancha negra que poco a poco comenzaba a expandirse, muy pronto todos los celulares comenzaron a fallar y a explotar solos, hasta que algunas personas fueron alcanzadas por la mancha negra y quedaron inconscientes. Aquella mancha paró de agrandarse en cuanto la espíritu se calmó, pero la cosa no acababa ahí, ella alzó su mano por lo alto con la palma extendida hacia el cielo, cerró su puño y golpeó el concreto con esta, haciendo que todos los presentes, a excepción de Shidou y Shu, se desmayaran.
―¡Kanade! ―Shidou iba a acercarse a ella sin pensárselo dos veces, pero en eso, hechiceras de la DEM y la AST aparecieron de la nada, e indudablemente, Ellen estaba con ellas.
―Kukuku… ¿Viste eso, Itsuka Shidou..? Estarás a punto de ver un espectáculo que jamás olvidarás…
―¿Qué demonios…? ―Shidou escuchó una voz en su cabeza, la reconoció un poco de tiempo después, pero cuando alzó la mirada hacia el techo de alguna tienda, los vio ahí mismo―. ¿Kuro…?
―Nos volvemos a ver, Ángel… ―dijo Ellen con una sonrisa mientras se acercaba a ella―. Veo que has causado todo esto, ¿te sientes orgullosa de ello?
Kanade no dijo nada, alzó su brazo a la altura de los hombros e hizo un movimiento horizontal cortante con este, invocando su vestido astral frente a todos y sin decir ni una palabra, las hechiceras se pusieron en guardia y todas le apuntaron con sus armas.
―Esperen, tengo con ella una pequeña disputa que arreglar, no tardará mucho.
―Ella tiene razón, ¡esto no tardará mucho! ―Kuro llegó de un salto hacia toda la conmoción, mientras miraba con una media sonrisa a Kanade, esperando a que ocurriese algo.
―¡Pendragon! ―gritó Ellen por lo alto, invocando su espada para pelear con Kanade, solo que la espíritu todavía no hacia ningún movimiento que pudiese probar que estaba interesada en la pelea, solo esperó―. ¡Hmph, prepárate para lo que viene, Ángel!
Ellen se abalanzó sobre ella, no dudó ni un segundo en darle el primer corte con su espada, pero lo que no se esperó era que la chica ya había invocado un escudo alrededor suyo, Kanade no esperó y en cuanto Ellen estuvo enfrente de ella, esta le dio una patada a un lado del torso y la mandó a volar un par de metros lejos.
―¡Ellen-sama! ―gritaron las hechiceras de la DEM, mientras que algunas se dirigían a ella para ayudarla.
―M-maldita seas… ―maldijo por lo bajo, mientras se paraba al instante―. ¡No te saldrás con la tuya!
―¡Kanade! ―Shidou corrió hacia ella, pero de repente, debajo de sus pies, algún tipo de mancha negra diferente a la que salió de Kanade lo retuvo en ese mismo lugar, para cuando buscó culpables con la vista, vio que Kuro le apuntaba con el dedo, mientras esbozaba una gran sonrisa. «Maldito…»
―¡Iré yo, Shidou! ―dijo Shu, quien no había sido atrapado por ninguna mancha negra―. ¡La detendré…! ―El chico estaba decido a salir volando directo hacia ella, pero lo que no se esperaba era que Kanade le miró y con la palma de su mano le señaló que se detuviera, y para cuando se había dado cuenta, esta le había encerrado en una especie de esfera de energía.
―¡Muere! ―Ellen llegó de repente hacia donde estaba Kanade, dándole múltiples cortes sin parar, pero por más que le daba, el escudo no parecía romperse y la mirada gélida de la chica no parecía cambiar―. ¡Maldita! ―Ellen se alejó un poco al ver que nada de lo que hacía parecía funcionar.
Kanade desactivó su escudo y caminó tranquilamente hacia Ellen.
«Kanade… ¿Realmente eres tú? Pareces tan diferente… Ahora te veo más fuerte que antes… ¿Qué te ha pasado?». Se preguntó Shidou con gran pesar dentro de su cabeza.
―Takamiya Shidou, ¡tienes que detenerla!
Kanade sin aviso corrió hacia Ellen repentinamente, la hechicera no se lo vio venir y por puro instinto activó su Territory.
―¡No podrás atravesar mis defensas! ―le gritó, pero aun así, Kanade se dirigía hacia ella, y cuando estuvo a unos solos centímetros del Territory de protección, Ellen dejó las sonrisas de victoria al ver que Kanade había roto su escudo con solo insertar la mano para poder alcanzar a la hechicera, como si fuera de simple papel, algo tan fácil de romper―. ¡Ahhh! ―La cabeza de Ellen fue agarrada por la chica, para después estamparla contra el suelo, dejando un gran cráter al simple contacto contra el concreto.
―¡Kanade, detente! ―Le gritó Shidou con todas sus fuerzas, Kanade le miró, y extrañamente pareciera que le había sonreído, Shidou reconoció inmediatamente esa expresión y recordó algo que le llenó de melancolía.
―¡Kanade! ―Shidou había entrado en la habitación en la que la chica seguía descansando, habían pasado dos días después del Tanabata y ella aún seguía un poco mal.
―¿Shidou…?
―¿Cómo te sientes hoy también, Kanade? ―preguntó un poco preocupado, la chica se veía más cansada de lo normal y hasta se le podían ver unas pocas ojeras.
―Estoy bien, pero…
―¿Pero…?
―Shidou… ¿Puedo… pedirte algo? ―Kanade le miró gélidamente, pero aun así, Shidou no la sintió como una mirada que le darías a un extraño, sino que, pudo ver una pequeña sonrisa.
―Claro, Kanade. Pídeme lo que quieras.
―Quiero… quiero ver el mar un día de estos… ¿Me llevarías a verlo…? ―Tenía una mirada triste, el chico no entendía el por qué, pero no le dijo nada y le acarició la cabeza con delicadeza.
―Claro que sí, Kanade, te llevaré a ver el mar.
―Y… una cosa más.
―¿Qué es?
¿Me prometes que… pase lo que pase, veas lo que veas, y… por más que la situación se vea horrible, seguirás siendo tú mismo hasta el final…? ¿Siempre serás tú mismo…? ―le preguntó con una mirada tranquila, pero el tono de su voz no parecía así, Shidou no entendió muy bien lo que quería decir, pero aun así, le sonrió.
―Te lo prometo, Kanade…
―Gracias… ―Ella le sonrió cálidamente, no había sido la primera vez que lo hacía, pero si fue… la última vez que lo hizo…
«Esa fue… su última palabra…»
―Dime, Itsuka Shidou… ¿Qué será lo que harás para prevenir todo este desastre, eh? ―murmuró Kuro para sí mismo mientras lo observaba con una sonrisa llena de cinismo, todo esto le estaba resultando divertido.
«Te mataré… Ellen Mira Mathers». Pensó la espíritu con detenimiento, mientras que aplastaba más y más la cabeza de la hechicera contra el suelo, ahora era el momento de su revancha.
Perdón por tardarme, lo sé, pero tuve la semana de exámenes, y tenía que estudiar al menos un poco para prepararme, además de que este capítulo es el que daría inicio a todo lo final que se verán en los siguientes capítulos y quería que saliera bien.
Espero que les haya gustado, pueden dejar cualquier duda que tengan en los reviews o por MP, gracias por haber leído hasta aquí, ¡nos vemos en el próximo capítulo!
