CAPITULO 38: DECISIONES.
Advertencia de pañuelos para la parte final del capi!
Viernes 12 de Septiembre.
Frustrada tras su ultima llamada de teléfono, Bella decidió que ya bastaba de trabajo por aquel día. Con los niños y el embarazo, Bella no podía permitirse el lujo de trabajar por la mañana temprano. Para empezar, llevaba durmiendo mejor desde que dormía con Edward. Dormía de un tirón toda la noche, cosa que era nueva para ella y el embarazo la cansaba bastante en especial después de un día completo con los niños.
Edward estaba al piano en la sala de estar, se quejaba de que el instrumento no le daba las notas que quería. Así que decidió bajar y echarse en el sofá y descansar mientras lo escuchaba tocar. Bajó las escaleras con cuidado, ahora mas que nunca, para no tropezar y se acomodó detrás de él dejando que su música la envolviera.
Le encantaba oírlo tocar y lo había hechado de menos durante los últimos años.
Edward paró de tocar al darse cuenta de que ya era hora de irse a trabajar. Cuando se dio la vuelta, Bella se había quedado profundamente dormida en el sofá. Él sabia que había estado allí todo el tiempo, pero ella siempre encontraba la manera de colarse donde él estaba sin hacer ningún ruido para no molestarlo. Daba igual las veces que se lo hubiera dicho, ella continuaba creyendo que lo distraía, cosa que no era del todo falsa. Si le hubiera dicho algo, él hubiera dejado de tocar de buena gana y se habría sentado con ella a leer y a hacerle compañía.
Edward cogió la pizarra blanca de la cocina y le escribió una breve nota, dejando una flor junto a ella en la mesa que Bella tenía delante para que la pudiera ver cuando se despertara. Puso la manta que tenían encima del sofá sobre ella, puso una mano sobre su vientre y plantó un beso en su frente.
Bella se revolvió. Estiró los brazos por encima de su cabeza, la manta se calló durante el proceso de desperezar sus extremidades. No recordaba haberse tapado con aquella manta en un principio, pero se figuró que habría sido Edward el que lo habría hecho. Sintió al recordar todas las pequeñas cosas que hacia por ella. Miró a su alrededor y se dio cuenta que se había ido y se preguntó cuanto tiempo se había quedado comida, pero antes de que pudiera contestarse a ello, las caras de los niños le vinieron a la mente. Tenia que ir al cole a recogerlos y ya llegaba tarde y lo sabía.
Se levantó de un salto, pero antes de que pudiera coger sus llaves y sus cosas, vio la nota que Edward había dejado para ella:
Cariño,
He ido a ensayar.
Llamé a mi madre para que fuera a recoger a los niños, se quedarán con ella esta noche y nosotros iremos a recogerlos mañana
Descansa.
E.
Sonrió después de leer la nota y ver la flor que la acompañaba. La olió y la dejó en el jarrón que había encima del piano.
Cuando volvió a sentarse en el sofá, llamó a Esme y después a Alice, Angela y Sue para saber si ya habían comido. Angela con toda seguridad estaría aún en la oficina, ya que era la una. Cuando ella estaba en la oficina, casi siempre solían comer tarde al entretenerse con el trabajo.
Todas ellas estaban libres. Alice había estado un buen rato al teléfono discutiendo con un distribuidor que creía que estaba bien mandar la línea de invierno una semana mas tarde. Angela llevaba entrando y saliendo de reuniones toda la mañana y Sue acababa de terminar un caso y estaba mas que lista para tomarse un descanso. Todas juntas pasaron mas de una hora y media sentadas en la terraza de un café-té descafeinado para Bella y Alice- y comiendo sandwiches mientras hablaban.
Cuando estuvieron listas para marcharse, Alice le ordenó a Bella que fuera a una tienda para bebés para que se hiciera una idea de las cosas que necesitaría o que le gustaran. Después de mirar durante un rato, Bella compró unos preciosos trajes y patucos unisex junto con unos libros de métodos de relajación para mujeres embarazadas.
Cuando salió de la tienda, se chocó contra alguien, no iba prestando atención ya que estaba muy contenta de haber encontrado algo útil sin ayuda de Alice y además algo que Alice estaría contentísima de que hubiera encontrado.
-Oh, lo siento mucho, no iba...
-Bella?
Bella alzó la cabeza mientras aquella persona le daba las cosas que se habían caído al suelo. No podía creer lo que estaba viendo. Él había crecido- más desde la ultima vez que lo vio si eso era posible- y sus rasgos eran mas maduros, pero era él, de eso no había duda.. Igual de guapo, con el pelo igual de largo aunque lo justamente corto para que le llegara a los hombros.
-Jake, qué estás haciendo aquí?
Él no se molestó en contestar, solo la abrazó fuerte contra él debido a lo contento que estaba de volver a verla después de tanto tiempo. Habían pasado seis largos años desde que había visto a su mejor amiga. Bella se mostró un poco cohibida a la hora de devolverle el abrazo y él lo notó, pero no le importó por que una vez que ella lo había rodeado con los brazos, lo había abrazado fuertemente.
Un pequeño sollozo escapó de sus labios y una lagrima le golpeó el hombro a través de la tela de su camisa.
-Bella, es genial volver a verte- dijo separándose de ella para poderla mirar con detenimiento- come conmigo y nos pondremos al día, quieres?
-Ya he comido, pero de todas maneras te haré compañía.
Contento de que ella hubiera aceptado, ambos se dirigieron hacia el mismo café donde había estado con sus amigas esa misma mañana.
-Buenos días, qué les puedo servir?- les dijo el camarero y fue entonces cuando vio a Bella- o que les puedo servir otra vez?- dijo con una sonrisa.
-Nada para mi, es él el que quiere comer- dijo con una leve sonrisa señalando a Jacob con el dedo. Pidió y le sirvieron la comida verdaderamente rápido y Bella- al estar embarazada y tener siempre hambre- pidió también un sándwich de jamón que se le había antojado.
-Y cómo has estado Jacob? Te has mudado a la ciudad?
-He estado bien. No me puedo quejar. Terminé el instituto y abrí un taller mecánico en Forks. El mas cercano estaba en Port Angeles y estoy seguro de que aún te acuerdas de que no eran muy baratos, además tengo a un par de mecánicos trabajando conmigo y son buenos. Te acuerdas de Quill y Embry, verdad?
-No los he visto en años.
-Si, ellos y un par más trabajan conmigo. He pensado abrir un taller de reparación de coches antiguos ahora que parece se han vuelto a poner de moda, pero no lo he hecho aun por papá. Ha estado enfermo y Forks no es el mejor lugar para abrir un taller de ese tipo y no quería dejarlo solo.
-Lo siento Jake, no lo sabia. Y cómo se encuentra?
Jake rió.
-Se encuentra bien ahora, estupendo. Y ha vuelto a conducir, se cree un piloto de carreras. Hace un año, cuando vinimos a la ciudad para que le operaran, conocí a una enfermera, Reneesme- llevamos saliendo un tiempo- y es por eso por lo que vengo a menudo a la ciudad. He estado pensando en abrir el taller aquí ahora que papá se encuentra mejor, además él y Sue parecen estar muy unidos aunque no lo admitirá nunca- rió al recordar como su padre siempre intentaba cambiar de tema para no admitir que él y Sue pasaban mucho tiempo juntos.
-Hecho de menos a Billy.
-Tienes que ir a hacerle una visita. Seguro que le encantará volver a verte y Quill y Embry también. Pero ya vale de hablar de mi. Cuéntame algo de ti.
-No hay mucho que contar- dijo Bella agachando la cabeza. Después de todos esos años, Bella no había cambiado nada, nunca le había gustado hablar de ella. Jake sonrió ante su respuesta.
-Y esa bolsa de la tienda de bebés? Es para ti o para otra persona, Srta. no hay mucho que contar?
Bella suspiró, pero no pudo reprimir la sonrisa de su rostro.
-Para mí, bueno para mí y para Alice. Alice está de casi 5 meses aunque parece que esté de tres y yo estoy casi de 4.
-Felicidades Bella!- dijo Jake levantándose para abrazarla.
-Gracias.
-y, quién es el padre? Te has casado?
-No, no estoy casada. Edward Cullen, el hermano mayor de Alice, él es el padre. Estamos juntos desde...hace un tiempo- Bella bajó la mirada, avergonzada por algún motivo. No sabia decir por qué se sentía así, pero lo sentía.
-Así que Alice y tú aún estáis unidas- Bella se dio cuenta de que aquello no era una pregunta. A pesar de todo, ella no había seguido manteniéndose en contacto con Jacob y Billy. Era demasiado duro para ella. Eran las personas que más le recordaban a la vida que había vivido anteriormente con ellos. No le pasaba lo mismo con los Cullen. Aunque todos eran amigos, Billy y Jake siempre habían estado más cercanos a Charlie y Henry y estar a su lado le hacia recordar lo mucho que había perdido.
Se quedaron allí sentados un rato hablando hasta que Edward llamó a Bella. Había llegado a casa y al no encontrarla se había preocupado ya que había hablado con Alice y le había dicho que hacia horas que no la veía. Bella le estaba muy agradecida por la llamada. No era que no estuviera contenta de ver a Jake, la verdad es que estaba encantada, pero los recuerdos que le venían a la mente no eran recuerdos que estuviera preparada para tener... nunca.
Estar con Jake le hacia recordar todo lo que había sucedido en el pasado. La vida que había vivido... la que tanto echaba de menos y a las personas que fueron parte de ella. Se preguntaba como seria ahora su vida si las cosas hubieran pasado de otra manera. Seria más feliz? Pues claro, se dijo mientras entraba a casa, seria más feliz. Por lo menos tendría a uno de ellos. Tendría a Charlie. No podía cambiar el hecho de que Henry tuviera cáncer, como tampoco podía cambiar el hecho de que su malvada madre apareciera de repente y la alejara de ellos, privándola así del tiempo que tendría que haber pasado con Charlie. Pero lo que sí podría haber cambiado, era lo que le sucedió a Charlie.
Había sido, en su mente, todo culpa suya.
Bella se quedó parada en la puerta de entrada, con lagrimas recorriéndole las mejillas mientras recordaba aquel fatídico día que cambió su vida. Perdió toda esperanza aquel día. Se perdió a sí misma en el dolor que dejó que la consumiera. El dolor ganó, lo sabia. Pensó que era así como se tenia que sentir, que era una forma de duelo. Que se merecía sufrir el dolor de aquel día.
-Bella- dijo Edward rodeándola con sus brazos. La había oído llegar, pero al no oírla entrar o llamarlo, fue a buscarla y la encontró sollozando en la entrada- Bella cariño, que te pasa? Ven, vamos, siéntate y cuéntame lo que ha pasado- Edward la llevó despacio hasta el sofá, sin dejarla salir de sus brazos. Ella se apoyó contra él mientras se le seguían escapando las lagrimas. Un rato después, ella se separó ligeramente de él y se secó la cara.
-No pasa nada, son solo las hormonas- dijo hablando suavemente, intentando reír y fallando estrepitosamente.
Edward empezó a asentir con la cabeza, pero se lo pensó mejor. Necesitaba saber. Algo iba mal. Algo o alguien le había causado ese estado y él iba a hacer lo que hiciera falta para calmarla. Pero necesitaba que hablara con él. Necesitaba que Bella supiera que podía contarle lo que quisiera, daba igual lo tonto o estúpido que ella creyera que fuera.
-No Bella, no son las hormonas. Lo llevas escrito en la cara. Habla con migo- le suplicó, acariciándole la cara- por qué no quieres hablar conmigo? Estoy aquí. Siempre he estado aquí. No te dejaré nunca, Bella. Confía en mi.
Una nueva ola de lagrimas inundó los ojos de Bella cuando escuchó las palabras de Edward. Cómo podía prometer... cómo podía garantizar que nunca la iba a dejar?. Quizá no lo hiciera por elección propia, pero se lo podían llevar de su lado muy fácilmente. Eso era lo que más le asustaba, que lo quisiera y que se marchara. Y la verdad es que si lo quería, pero decir aquellas palabras en voz alta, la asustaban. Como si en el momento en que las pronunciara harían que Edward desapareciera de su vida.
-No me abandones.
Edward puso sus manos a cada lado de su cara
-Por qué habría de abandonarte? Te quiero.
Bella sollozó con mas fuerza. Ella quería que él la quisiera. Alice le había dicho que la quería y ella quería desesperadamente decirle lo mismo, pero n podía deshacerse de su miedo durante el suficiente tiempo como para que esas palabras salieran de sus labios.
-Habla conmigo Bella, qué ha pasado?
-J-Jake, me he encontrado con Jake hoy- Edward se quedó quieto. Quién era Jake?
-Cón quien?
-Un amigo de Forks, el dueño de la ropa que te presté. Lo he visto hoy.
-Ha pasado algo? Te ha hecho daño?- preguntó Edward con un gruñido mientras que la furia se expandía por todo su cuerpo con tan solo pensar que alguien le pudiera haber hecho algo a Bella. No le importaba quien fuera, si le había hecho daño, lo pagaría.
-No, era uno de mis mejores amigos. Dejé de hablar con él cuando...cuando...Charlie...
-Por qué?
Sábado 12 de octubre de 2002
Maldita sea!
Bella se había despertado mas tarde de lo que hubiera querido, otra vez. Había pasado casi toda la noche en Seattle con Alice. Había insistido en ir a un club con Emmett, su novia y el hermano de esta. Alice puso la excusa de que apenas pasaba tiempo con su "querido hermano", pero la verdad es que sabia que solo lo decía porque quería ver a Jasper. Estaban saliendo juntos en secreto, después de todo. Alice creía que Bella era estúpida, pero ella podía ver las chispas que saltaban entre ellos en cualquier ocasión que Jasper estuviera presente.
Bella no se sentía muy mal por el hecho de que Alice no le hubiera dicho nada. Sabia la verdadera razón de todas formas. Jasper, como su hermana melliza y Emmett, eran 6 años más mayores que ellas. Él tenía 25 y ella iba a cumplir los 19. Estaba segura de que Alice no quería decir nada a cerca de su relación, por lo menos hasta después de su cumpleaños. Dudaba que tuviera algo que ver con Emmett, ya que Alice lo tenia dominado, lo único que quería era proteger a Jasper- ya que llevaban saliendo en secreto desde que ella tenia 17- y decírselo a sus padres de la mejor manera posible. Aunque Bella dudaba que eso resultara un problema, ya que tanto a Jasper como a su hermana los conocían bien.
Bella se vistió deprisa y cogió algo para comer en el camino, tenia que llegar al banco antes de las dos. Tendría que haber ido la semana pasada, pero se le había pasado completamente.
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Aquel era un día como otro cualquiera. Forks no era un pueblo problemático, a parte de la fiesta demasiado ruidosa o el Sr. Hanglers pasado de copas y tomando la decisión de pasear por la calle principal como su madre lo trajo al mundo. La ultima vez que la policía intentó llevarse al Sr. Hangler a casa, este cogió a Charlie e intentó enseñarle a bailar un tango, cosa que ni él sabia como hacerlo.
Charlie sonrió mientras recordaba aquella noche, había sido lo mejor que les había pasado durante todo el día... o toda la semana.
-Jefe!- le llamó Ann mientras asomaba la cabeza por la puerta- todas las llamadas sonarán en su teléfono, tengo cita con el medico, no tardaré mucho.
-No te preocupes Ann. Creo que seré capaz de mantener a salvo el fuerte mientras estás fuera. Soy el Jefe de Policía después de todo!- Ann se rió mientras se marchaba. Charlie jugó otra mano de solitario. Después de su segunda partida, uno de sus agentes entró a su despacho arrasando con todo.
-Jefe!
-Si, Duke?
-Es el banco, hay un atraco. Shelly Housemen estaba de patrulla y ha llamado.
El Jefe Swan se levantó de un salto de su silla.
-Llama pidiendo refuerzos a la central de Port Angeles.
El Jefe Swan cogió su pistola y seguido de sus otros dos agentes de guardia, se dirigió al Forks First Comunity Bank. Le dio a las luces y a las sirenas mientras recorrían la corta distancia que los separaba del banco. Eran en las raras ocasiones como aquella en las que Charlie estaba agradecido de vivir en un pueblo tan pequeño como Forks. La ultima vez que tuvo que llamar pidiendo refuerzos, fue porque necesitaron a los paramédicos. Eran una comunidad pequeña y que presumía de que todos cuidaban de todos, por lo que una muerte era una perdida para todos.
Charlie aparcó el coche en horizontal al banco. Sabia que pasarían al menos otros 20 minutos hasta que llegaran los refuerzos de Port Angeles. Así que tanto él como los agentes empezaron a montar todo lo que les seria necesario para ponerse en contacto con los atracadores. Pero antes de que pudiera hacer nada, algo en una de las plazas del parking del banco llamó su atención.
Una vieja camioneta roja.
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-Quiero que todos se tumben en el suelo y se tapen la cara con las manos, AHORA!
-Estoy embarazada, no puedo tumbarme boca abajo, por favor!- le dijo la Sra. Parker. El ladrón le apuntó con la pistola, sin importarle que estuviera embarazada o no. Bella, que estaba justo delante de ella en la fila, le cogió la mano.
-Vamos, no se preocupe- la ayudó a tumbarse en el suelo manteniendo vigilado al hombre con la pistola. Ayudo a Sheryl a tumbarse de lado y le dijo que se tapara la cara.
Se oyeron mas sirenas en la calle y Bella sabia que los refuerzos acababan de llegar. Se preocupó por Charlie y cual seria su reacción al saber que ella estaba dentro. Lo único que quería era volver a su lado de una pieza. Abrazarlo y decirle lo mucho que lo quería. Se lo decía cada día, pero ahora, aquello no parecía suficiente y rezó para que pudiera salir viva de aquello.
El teléfono sonó mientras los dos hombres caminaban por el banco. Se miraron como preguntándose si iban a descolgar o si dejarían que siguiera sonando. El que parecía ser el líder descolgó y pidió un Helicóptero y que no los siguiera nadie hasta que salieran del estado. Seguro que aquel tipo creía que con cruzar la frontera se iban a librar de todo.
-Que...no, no tienen derecho a hacer preguntas. Queremos un helicóptero esperándonos en la puerta. Les damos dos horas, dos horas o ya pueden ir pidiendo bolsas para los cadáveres- colgó con un golpe y arrancó el cable de la pared- Tenemos que largarnos de aquí. Ya no me gusta este pueblucho.
-Pues este pueblucho es lo único que nos puede proporcionar el dinero y escapar, así que no te pases ni un pelo conmigo, cierra tu bocaza y todo saldrá bien.
-Es que no ven las películas?- les dijo el Sr. Tucker. Era un hombre mayor con el pelo canoso. Parecía creer que ya había vivido lo suficiente y que estaba listo para reunirse con su mujer antes de lo que le había prometido.
Pensaba que si las personas mas jóvenes y la Sra. Parker y su bebé podían salir de allí sanos y salvos, merecía la pena perder la vida, así que sin pensarlo dos veces, habló de nuevo.
-La gente como vosotros nunca sale bien parado de estas situaciones. De verdad creen que les van a dar un heli...
-Cállese viejo, a no ser que quiera morir.
-Como has dicho, yo soy un viejo y tu solo tendrás dos formas de salir de aquí. Dentro de una de esas bolsas de las que has hablado o esposado.
-Que. Le. He. Dicho?
-Me apuesto lo que sea a que alguno de vosotros acaba en una bolsa.
-Cállese la boca!- el atracador levantó la mano con rapidez. Pasó el dedo pulgar por el lateral de la pistola, le quitó el seguro y disparó. El disparo resonó por todo el edificio, rebotando en las paredes. Mucha gente gritó al oír el ruido del disparo y se tapo la cabeza con los brazos. Un niño empezó a llorar mientras que su padre lo intentaba ocultar entre sus brazos.
-Sr. Tucker!- dijo Bella levantándose de donde estaba sin importarle el secuestrados con la pistola. Corrió hacia él- Sr. Tucker?- preguntó en un sollozo.
-Pero que mierda! Te dije que mantuvieras el seguro siempre puesto! ¿Quién te ha dado permiso para dispararle?
-La ultima vez que lo comprobé, tu no eras el que mandabas aquí!. Además, el viejo me estaba poniendo de los nervios. La próxima vez- dijo mirando al Sr. Tucker- no será tu rodilla.
-Sr Tucker- le dijo Bella en un susurro- Está...está...déjeme ver su herida- Bella quería preguntarle como se encontraba, pero no lo hizo. No tenia sentido hacerlo, sabia que no estaba bien.
-Ah, Bella, querida niña, no te preocupes por mi. El Señor se encargará de mí. Además, mi Peggy me está esperando.
-No, tiene que aguantar. Nadie se va a morir aquí- Bella miró a su alrededor- mientras los atracadores continuaban discutiendo- buscando algo para hacerle un torniquete mientras presionaba la herida con sus manos. El Sr. Tucker se quejó por la presión, Bella sabia que le estaba haciendo daño, pero era necesario si quería que la sangre dejara de manar de la herida. Y fue entonces cuando el olor de la sangre le dio de lleno en la cara. Cerró los ojos e intentó concentrarse para no desmayarse.
-Bella, está bien, puedes irte, sé que tu...
-No, estoy bien- dijo mirándolo a la cara.
-Tan cabezota como tu padre. Eres una buena chica, Bella.
Bella suspiró y asintió suavemente.
-Y usted es un hombre aún más bueno, pero con una boca demasiado grande y con ganas de palmarla.
Un teléfono de una de las mesas empezó a sonar, pero ninguno de los atracadores hizo ningún amago de contestar. Después de un minuto y aun continuar sonando, el que parecía estar al cargo, entró en el despacho para contestar mientras que los otros dos se quedaban en la puerta para vigilar a los rehenes.
-Bella, toma, usa esto para hacerle un torniquete- le dijo John, uno de los empleados quitándose la corbata- Harry, dale tu corbata también. Sr. Edwards la suya también por favor- los hombres se las quitaron con rapidez y se las pasaron a Bella que intentaba hacerle el torniquete con rapidez.
-Cerrad la boca o la siguiente bala no irá a una pierna- dijo el tío que había apretado el gatillo antes.
-Está sangrando!- gritó Bella con frustración. El Sr. Tucker había sido muy buen amigo de Henry y siempre le daba caramelos Werther´s cada vez que la veía. Incluso ahora, a su edad, también le daba uno- mírame, estoy cubierta de sangre, de su sangre- dijo con furia, ya no le importaba el color o el olor de la sangre que la rodeaba.
-Va a morir por culpa vuestra y todo porque no sois capaces de buscar un trabajo y veis mejor robar el dinero que ganan otras personas con su trabajo- Bella no podía creer que les estuviera plantando cara a aquellos tipos. Cada vez que s miraba a las personas que estaban allí con ella, a la mujer y su hijo, a la Sra. Parker que estaba embarazada y sus dos hijas y su marido que la esperaban en casa y el pobre Sr. Tucker, más enfurecida se ponía y no se podía contener.
-Tú, bocazas, vas a servir de ejemplo- le dijo el tipo que había disparado la pistola, acercándose a ella y acogiéndola por el pelo levantándola del suelo y llevándola hacia la puerta de entrada. Bella gimió de dolor mientras el secuestrador abría la puerta de una patada.
-BELLA!- gritó Charlie al ver a su hija en manos del secuestrados y con una pistola apuntándole al cuello.
-Papi...-dijo Bella con un sollozo.
-Cállate, zorra!
-SUELTA A LA CHICA!- dijo una voz a través de un megáfono.
-Si queréis que la soltemos viva y no en una bolsa para cadáveres tendréis que conseguirnos el helicóptero que pedimos- dijo con un gruñido mientras apretaba el cañón del arma contra el cuello de Bella. Ella soltó un sollozo y estiró los brazos hacia su padre mientras volvían a tirara de ella hacia dentro.
-Bella!
-Papá!- gritó Bella mientras la metieron totalmente dentro y la tiraron al suelo.
-Bella- dijo John, pero antes de que pudiera llegar hacia ella, el que parecía el jefe, le apuntó con la pistola.
-Ni lo pienses.
Pasaron otro par de horas. Los secuestradores seguían dando vueltas por la sala central del banco mientras cuchicheaban y planeaban su siguiente movimiento. Entonces, bella vio a algo moverse por encima de sus hombros. Miró a los secuestradores para comprobar que no se habían dado cuenta de lo que pasaba. Era un miembro de la brigada especial, solo uno era suficiente, pero al mirar a la entrada principal, vio a mas figuras moverse. Estaban preparados para entrar.
Antes de que Bella pudiera pensar en como iban a proceder, sonó un disparo y el jefe de los secuestradores cayó al suelo. Charlie fue el primero en entrar, seguido de la brigada especial. Él localizó a Bella y salió corriendo a su lado mientras que los demás se dispersaban por todas partes. Sonó otro disparo, y el tipo que había apretado el gatillo se escondió tras una mesa donde habían dejado una bolsa y reapareció con otra pistola. Una más grande. Empezó a disparar a discreción mientras que todos mantenían sus posiciones en el suelo con las manos en la cabeza para intentar protegerse.
Charlie se aseguró que Bella estuviera bien y se movió hacia un lugar seguro desde donde pudiera abrir fuego. Pero se dio cuenta de la mirada que el secuestrado le dirigía a Bella mientras Charlie se alejaba de su lado. Al secuestrador no le había sentado muy bien la reacción que había tenido Bella anteriormente y ahora que sabia que su padre había sido el que había matado a su hermano, lo que buscaba era... venganza.
Ojo por ojo.
El secuestrador sabia que iba a morir, pero si iban a hacerlo, quería morir a lo grande. Se puso de pie de un salto y apuntó su arma hacia Bella. Como si todo pasara a cámara lenta, Bella vio el cañón de la pistola frente a ella. Bella vio desde el rabillo de su ojo como Charlie también se ponía de pie y se dirigía hacia ella. El atracador movió los ojos de ella hacia Charlie.
Una bala le dio en el hombro, pero n fue suficiente para derribarlo mientras que Charlie seguía su rumbo hacia Bella.
-Bella al suelo!- gritó Charlie.
En ese momento sonaron dos disparos. Uno de ellos le dio a los atracados, mientras que la otra bala se dirigía hacia Bella, pero antes de que pudiera darle, Charlie se puso delante de ella.
-Papá, NO!.
Charlie cayó al suelo pesadamente mientras se agarraba el abdomen. Los demás agentes se acercaron al atracador, el cual estaba mal herido, pero no muerto como su hermano, que yacía en mitad de la sala. Hubo un movimiento rápido y todos los rehenes fueron desalojados rápidamente del banco mientras que los médicos entraban y se dirigían hacia el Sr. Tucker.
-Papi, por que? Por qué has hecho eso?- las manos de Bella se movían nerviosamente sobre la herida intentando averiguar de donde salía tanta sangre. Lo cubría completamente y se estaba formando un charco en el suelo.
-Señorita Bella, déjeme echarle un vistazo- dijo Randy.
-No, apártese de él- gritó moviendo las manos sobre Charlie- Papá, por favor...no! no, no, no, no, no no cierres los ojos. Mírame. Mírame por favor papá, mírame!- de ordenó.
Bella le quitó el chaleco y la camisa del uniforme y vio la sangre brotar del abdomen e intentó taponar la herida con sus manos, mientras unas gruesas lagrimas le recorrían la cara.
-Bella, todo va a salir bien. Te-te quiero. Después de que todo esto pase iremos a pescar-dijo Charlie para calmar a su hija. No sabia por qué estaba allí pero estaba contento de pasar los últimos instantes de su vida con su hija.
-Papi- dijo Bella entre sollozos. Su cuerpo temblaba mientras intentaba hacer que la sangre dejara de brotar. Dell intentó acercarse a ellos mientras Bella abrazaba a su padre, pero ya era demasiado tarde para él, lo sabia.
-Que alguien le ayude, por favor. Papi.
-Hey pequeñita, no te preocupes, vale? Estaré bien- Charlie intentó acercar una de sus manos a la cara de Bella, ella se la cogió a medio camino acercándola a su rostro, haciendo que su cara se llenara de sangre y se mezclara con sus lagrimas- No- dijo Charlie mirando a Dell, el jefe de paramédicos del pueblo.
-Papi por favor, por favor papá. Lo siento mucho- dijo Bella llorando más.
-Te quiero, pequeña.
-Papi- lloró Bella mientras se inclinaba sobre el cuerpo de Charlie, su cabeza reposando sobre su corazón mientras lloraba. Oyó como tomaba su ultimo aliento y lo soltaba, haciendo que su pecho se moviera por ultima vez, antes de pararse para siempre.
-Papá! No!- dijo golpeándolo con una mano en el pecho mientras que con la otra continuaba taponando la herida- No! Tienes que volver conmigo. Por favor, no me dejes tu también. Papi.
Dell dejó a Bella sola durante un momento antes de intentar separarla del cuerpo de Charlie, pero Bella estaba agarrada a él como si su vida dependiera de ello mientras lloraba amargamente por su padre. Dell la agarró fuertemente por la cintura y con un movimiento rápido la echó para atrás. Odiaba tener que hacerle eso, la había visto crecer y sabia lo mucho que quería a Charlie y lo mal que lo había pasado por la muerte de Henry.
Pero estaba haciendo aquello por ella. Él había visto una gran cantidad de vidas perdidas, pero aquella muerte en concreto le causaba mas dolor que ninguna. Había perdido a uno de los suyos.
Bella intentó volver al lado de Charlie.
-Deja que yo la coja- dijo Carlisle. Carlisle la agarró en sus brazos, mientras Dell y Randy cerraba la bolsa que contenía el cuerpo de Charlie. Mientras se llevaban el cuerpo de Charlie, Bella se escapó de los brazos de Carlisle y corrió hacia la camilla.
-No, no os lo llevéis de mi lado. Vuelve papi, por favor. Lo siento, por favor.
-Vamos, cariño- dijo Carlisle intentando calmarla. El pecho de Carlisle se encogió al ver aquella escena. Nunca se imagino que tendría que pasar por una cosa así. Nunca se imaginó que vería a Bella- que era como una hija para él- perder a su padre en aquellas circunstancias. La abrazó fuerte y la separó del cuerpo de Charlie- Vamos cariño, todo irá bien.
Mientras introducían la camilla en la ambulancia, Bella cayó de rodillas al suelo aun entre los brazos de Carlisle. Estaba doblada sobre sí misma, controlando su respiración mientras tenia un ataque de pánico.
-Vamos cariño, respira. Concéntrate en mi voz, Bella. Respira- le dijo mientras le sujetaba las muñecas- no quiero tener que ingresarte en el hospital. Respira!- le ordenó con suavidad- Respira, hazlo por mi. Vamos, estoy contigo. Respira.
Un rato después, su respiración volvió a la normalidad. Carlisle la meció entre sus brazos mientras lloraba, pidiendo perdón una y otra vez- lo siento Papi- repetía una y otra vez, mientras Carlisle la abrazaba.
Carlisle miró a su hija mientras esta lloraba en los brazos de Duke. No solo había tenido que presenciar la muerte de Charlie, sino que había visto como su hija veía como el padre de su mejor amiga morir entre sus brazos. Era mas de lo que podía soportar. Las lagrimas brotaron de sus ojos y lloró con Bella intentando calmarla, aunque sabia que lo único que podía hacerlo, era Charlie.
Presente.
-Fu-fue mi culpa. Si hubiera ido al banco antes, no habría estado allí. Charlie no habría entrado dentro para intentar salvarme- lloró Bella en el hombro de Edward mientras terminaba de contarle el día que nunca quería volver a recordar.
-No, Bella. No es tu culpa- los ojos de Edward se llenaron de lagrimas mientras escuchaba a Bella llorar. Ahora la entendía. Ahora entendía el por qué era tan cerrada, por que le tenia tanto miedo al amor. Por que había reaccionado así con los niños o por que Carlisle estaba tan preocupado cuando no tuvo noticias suyas. Él había estado allí. Él y Alice, los dos. Habían visto su vida destrozarse en pedazos delante de sus ojos sin poder hacer nada para remediarlo.
Se preguntó como Alice pudo contener las lagrimas cuando le contó lo que sabia. Sabia lo mucho que ella quería a Bella y presenciar algo como aquello no debió ser fácil.
Pero lo que le verdad le pasaba es que estaba muy disgustado consigo mismo. Se había portado como un niño malcriado durante aquel tiempo y se quejaba por su comportamiento. Nunca se había dado cuenta de por lo que estaba pasando su familia en aquellos años. Había estado demasiado atrapado en su música y no prestaba atención a nada más. Bella también era su familia, e incluso entonces, ya la quería y debería haber sabido lo que pasó. Debería haber estado allí con ella en esos momentos.
A Bella siempre le había gustado estar en su compañía cuando eran niños u ella siempre le decía lo relajante y bonita que era su música. Quizás su música la hubiera ayudado a calmarse, aunque solo hubiera sido un poquito, si hubiera estado con ella, ser el hombro en el que llorar y tocar una melodía para ella. Se sentía horrible por no haber sido mas parte de sus vidas. Del pueblo. De su pueblo.
-Bella, escúchame- dijo echándose hacia atrás para mirarla- no fue tu culpa, no hiciste nada malo, Char...
-No, es mi culpa. Yo lo maté. Tuve que abrir mi bocaza y gritarle y después intentó matarme, pero mató a Charlie. Yo lo maté.
-No, escúchame! Charlie murió para salvarte. Para que pudieras seguir viviendo. Charlie te quería. Eres su hija y cualquier padre aria lo que fuera para proteger a sus seres queridos, para proteger a sus hijos incluso si eso significa ponerse en el camino de una bala para salvar su vida- al escuchar sus palabras, Bella rompió en sollozos. Edward le acarició el pelo mientras Bella escondía la cara en su pecho.
Bella lloró hasta quedarse dormida en sus brazos. La tomó en brazos y la llevó a su habitación. Le quitó los zapatos y ropa y poniéndole una de sus camisas y un par de boxers- un atuendo al que se había acostumbrado a llevar para dormir. Antes de abrocharle la camisa, se quedó mirando a su vientre ligeramente abultado y lo acarició suavemente. Su bebé. Su vida. El bebé de los dos su vida. Con un ultimo vistazo y un beso en el vientre, Edward tomo una decisión.
Bella se despertó y enseguida supo que era demasiado temprano para estar despierta. El sol no había salido todavía. Estaba tumbada, con la cabeza apoyada en el pecho de Edward mientras que una de sus manos descansaba en el lado izquierdo de su vientre. Recuerdos de la noche anterior se dibujaron en su cabeza. Le había contado todo a Edward. Todo lo que no quería recordar nunca y la primera vez desde aquel día, se sentía un poco mejor.
Aun hechaba de menos a Charlie y deseaba haber tenido mas tiempo con él y con Henry, pero parecía sentirse un poquito mejor.
Además Edward le había dicho que la quería. Aquella pequeña información había hecho que se le encogiera el corazón de una manera buena. Lo había dicho de veras y ella lo sabia. Bella se sentó despacio y movió la mano de Edward con cuidado para no despertarlo. Bella cruzó las piernas y lo miró. Él había sido el chico más guapo que jamás había conocido y se había convertido en el hombre más atractivo que jamás había visto.
Levantó una mano para apartarle el pelo que le caía en la cara y se quedó mirando a sus ojos cerrados mientras se los imaginaba abiertos y mirándola a ella. Adoraba mirarlo a los ojos.
-Te quiero- le dijo en un susurro. Era lo única manera que tenia de decírselo- te quiero, muchísimo- repitió.
Edward se revolvió y dejó de imaginar sus ojos abiertos, porque estaba despierto. Asustada, apartó la mano de su pelo. Mientras la retiraba, el sol entró por la ventana y se reflejó en el diamante del anillo que descansaba en el dedo anular de su mano izquierda.
Ah!
-Feliz cumpleaños, cariño.
Hola!
Siento mucho el retraso a la hora de subir este capi, primeramente iba a ponerlo el día de Reyes pero no pude la verdad, así que hoy por la tarde ya lo que terminado y ahora lo subo.
Gracias a todas por los reviews y las alertas! Sois lo mejor de lo mejor!
Con este capi volvemos a ponernos a iguales con el original, la autora tiene un pequeño bloqueo con el capi nuevo pero espera tenerlo listo pronto!
Hasta entonces muchos abrazos y Feliz Año Nuevo!
