KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.


Capítulo 37: Nosotros

El lugar era una hermosa isla, ubicada en el caribe con una belleza natural espectacular ya que alrededor del lugar podías contemplar el bello océano en todo su esplendor, en los terrenos del lugar se podía apreciar una hermosa construcción de estilo moderna la cual poseía grandes ventanales y la estructura era de color blanco con algunos decorados en gris de una forma cuadrada pero al mismo tiempo irregular, la cual se encontraba en el centro del lugar con mucha vegetación a su alrededor la cual consistía de rosales, árboles frutales y varias palmeras, así como algunos arbustos los cuales estaban cortados en diversas figuras, varias fuentes repartidas por el lugar y a los pies de la casa se encontraba una piscina muy amplia de diversos niveles de profundidad y a su alrededor algunas sillas para tomar el sol y un bar privado; era una vista paradisiaca perfecta y hermosa donde se podía apreciar el cielo despejado… pero todo este hermoso lugar pasaba a segundo plano para los residentes actuales del lugar ya que en ese momento se encontraban ocupados…

Se podía escuchar su respiración agitada al mismo tiempo que el sonido de los cuerpos chocando entre ellos… sinceramente ya habían perdido la cuenta de cuantas veces lo habían hecho, solo sabían que paraban para descansar un poco y comer, del resto solo buscaban como seguir disfrutándose y sentir más el cuerpo del otro sobre el propio.

En esos instantes se encontraban en la cama de la habitación principal, donde Kyoya estaba montado sobre Tsuna, su respiración sonaba agitada mientras se podía apreciar el movimiento de cadera de daba el castaño para buscar penetrar más a su omega, el cual se estaba dejando hacer mientras ambos tenían sus manos entrelazadas y seguían el ritmo que ambos habían establecido donde las estocadas pasaban de lento a rápido y viceversa, por la respiración agitada del pelinegro se podía notar que ya estaba llegando a su límite, por lo cual el castaño aumento el ritmo de las embestidas y al poco tiempo ambos se corrieron de forma simultánea, donde ahora solo podías escuchar los jadeos de ambos mientras buscaban regular su respiración.

- Te amo Kyoya – le dijo Tsuna con voz ronca mientras salía con cuidado del pelinegro y lo recostaba sobre de él.

- Hmm… - se limitó a responder el pelinegro mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro y empezaba a cerrar sus ojos.

- Sabes… no me molestaría que nos quedáramos aquí un poco más – comento divertido el castaño.

- No te emociones Tsunayoshi, que aún no te he perdonado – le regaño Kyoya aun con los ojos cerrados.

- Am… vamos sigues enojado por eso – pregunto algo nervioso y divertido.

- … - Kyoya por su parte no le contesto y solo le dedico una mirada cargada de odio a su pareja, provocando que su rostro palideciera un poco.

- Ok… ok… ya entendí, soy un herbívoro malo, perdón – dijo algo nervioso, notando que el contrario solo sonreía de lado y se volvía acomodar para dormir un poco.

Tsuna ante eso sonrió de lado mientras notaba como el cansancio adormecía al pelinegro mientras recordaba él porque estaba castigado nuevamente…

- Flash Back -

La luz del sol se empezaba a colar por la ventana que había en la habitación, ante eso empezó a abrir los ojos… al principio se sintió desorientado en ello empezó a escuchar el sonido de las olas, por lo cual se levantó de golpe, al mirar a su alrededor noto que estaba en una habitación algo pequeña con poca decoración la cual solo tenía: una mesa de noche, un armario y la cama donde estaban las paredes eran de color crema con rojo y en el suelo una alfombra blanca y una puerta de madera color chocolate; en eso noto que estaba desnudo y a su lado había alguien dormido… por un momento se alarmo pero todas las preocupaciones fueron olvidadas cuando reconoció al pelinegro que dormía a su lado. En eso poco a poco fue recordando lo que había ocurrido, desde que Kyoya lo "secuestro" de su oficina hasta cuando noto que este había entrado en celo… en eso los colores se le subieron a su rostro y se le podía notar un fuerte sonrojo mientras una sonrisa de felicidad se dibujaba en su rostro, definitivamente se encontraba en el paraíso: solos ellos dos sin que nadie los moleste… pero en eso noto un detalle importante: ¿dónde estaban exactamente?, con cuidado busco levantarse de la cama en ello encontró sus boxers y se los coloca para después caminar hacia la ventana.

Su sorpresa fue grande cuando noto el enorme océano mezclado en el horizonte con el cielo y notar una hermosa isla… eso lo sorprendió un poco.

- Herbívoro… - escucho que le llamaban, por lo cual al girarse se encontró con una mirada penetrante de color azul metálico.

- Buenos días Kyoya – le contesto mientras le sonreía.

- Hmm… - le contesto el pelinegro mientras buscaba sentarse, pero entonces sintió una punzada de dolor en la espalda baja que le hizo hacer una mueca de dolor, algo que noto el contrario, por lo cual rápidamente este se acercó a verlo.

- Kyoya, ¿estás bien? – le pregunto preocupado.

- … - por su parte el pelinegro no le contesto y lo miro con el ceño fruncido, mientras buscaba sentarse en la orilla de la cama para colocarse de pie, pero en ello noto que sus pies le fallaban y le hacían perder el equilibrio, pero fue atrapado por el castaño antes de que callera al suelo… en esos momentos solo se sentía avergonzado de si mismo mientras recordaba esa conversación ridícula e incómoda que había recibido de que algunas veces tendría problemas de caminar debido a que le dolería su cuerpo después de tener relaciones… y en ese momento solo tenía ganas de golpear a Tsunayosi por eso…

Por su parte Tsuna estaba algo confundido ya que no entendía que estaba pasando, pero entonces algo en su mente hizo clic, provocando que por inercia sonriera divertido por la situación… lo malo para el que no logro disfrutar de ese momento ya que en seguida recibió un tonfaso en la cabeza.

- ¿De que te ríes herbívoro? – le reto con enojo mientras buscaba zafarse del abrazo que los mantenía unidos, logrando ponerse a duras penas de pie.

- … - por un momento pensó en contestarle, pero decidió que lo mejor sería guardar silencio o ahí se acabaría su tiempo juntos.

- Disfruta esta semana – declaro enojado Kyoya – porque al regresar estarás castigado – le indico mientras caminaba con cautela hacia el armario para buscar algo de ropa, bajo la mirada divertida del castaño.

Tal vez luego se preocuparía de ese castigo, pero por ahora disfrutaría del momento y ver que ese andar gracioso del pelinegro era su culpa, provocando que por alguna razón se sintiera orgulloso de ser el causante de ese malestar de su omega.

- Fin del Flash Back -

Ante ese recuerdo, simplemente sonrió mientras igual empezaba a cerrar sus ojos para descansar, ya que estaba consciente de que al regresar su tío le estaría esperando con un castigo ejemplar por haberse fugado del trabajo e igual que una gran montaña de papeleo le esperaría en la oficina.

Por otra parte, en Japón, había un alfa rubio platinado que se encontraba como león enjaulado en su propia casa…

Alaude había tenido que salir a atender unos asuntos urgentes al extranjero, pero fue grande su sorpresa al regresar y notar la ausencia de su hijo más sabiendo que para esos días comenzaba su celo y por lo general lo pasaba en casa bajo los cuidados de su esposa.

Al llegar a casa noto que la casa estaba en calma, algo que le agrado ya que él era un amante de la paz y tranquilidad, al encaminarse a su habitación paso para ver que hacia su hijo noto que este no estaba en la casa… de seguro estaba con el herbívoro, definitivamente luego buscaría encomendarle algo de su trabajo para mantenerlo lejos de Kyoya por un buen rato, ante ese pensamiento sonrió de lado y siguió su camino hacia su habitación donde al entrar noto que esta estaba vacía pero entonces el ruido del agua le llamo la atención y sonrió de lado mientras dejaba sus cosas sobre su escritorio, se quitaba su saco y aflojaba su corbata mientras entraba al baño.

- Hmm… parece que alguien llego de buen humor – comento risueña Giotto la cual estaba terminando de secar su cuerpo, mientras sentía como unos poderoso brazos rodeaban su cintura y unos labios sobre su cuello.

- El tenerte a mi lado siempre me pone de buen humor – le contesto Alaude, mientras la giraba para verle a los ojos notando que ella le dedicaba una sonrisa de felicidad, para después unirse en un beso, el cual paso de lento y tranquilo a uno más apasionado y desesperado.

Pero dicho beso no tardo mucho como ellos querían ya que de un momento a otro empezó a sonar una suave melodía, por lo cual el rubio platinado frunció el ceño mientras buscaba su teléfono celular del bolsillo de su pantalón y lo habría de mala gana para revisarlo. Por su parte Giotto se limitó a hacer una mueca de disgusto mientras terminaba de secarse su cabello y colocarse su bata de baño.

- ¿Y quién era? – pregunto algo molesta

- De la oficina preguntando sobre mi viaje y si iré para que empiecen a revisar los nuevos contratos.

- Hmm… - opino molesta la rubia mientras se recostaba en su cama.

- Giotto… - le llamo igual recostándose en la cama y colocándose encima de ella.

- … - la rubia no contesto, solo cerro los ojos y le giro la cara para ignorarlo.

- Ah… - Alaude dejo escapar un suspiro, definitivamente cuando ella quería podía ponerse tan infantil y sabía que no tenia de otra más que buscar contentarla – ¿y como han estado las cosas por aquí?

- Bien supongo – le contesto sin mirarle a ver.

- Giotto…

- ¿Que…?

- … - si definitivamente era uno de sus clásicos berrinches, pero ya sabía que hacer por lo cual se recostó encima de ella y empezó a repartirle besos por todo su rostro, notando que poco después ella sonreía y le miraba a ver a los ojos.

- Tramposo – le dijo divertida mientras que con sus brazos rodeaba su cuello.

- Hmm… - le contesto mientas sonreía y nuevamente se volvía a unir en un beso, al cual se le empezaron a unir algunas caricias por parte de ambos y solamente cuando el aire fue necesario se separaron ligeramente – te amo – le dijo mientras pegaba su frente a la de ella y le sonreía.

- Yo igual te amo – le contesto Giotto.

- ¿Que tal si vamos a cenamos fuera los 3 juntos? – sugirió Alaude, aun sin moverse de su posición.

- Me gusta esa idea, pero solo seriamos nosotros 2.

- Cierto, ya debió empezar el celo de Kyoya.

- Así es.

- Bueno podemos pedir algo y así no lo excluimos.

- Am… no creo que eso sea necesario – contesto divertida y nerviosa la rubia.

- Giotto…

- Si…

- ¿Que hiciste ahora? – pregunto ahora ligeramente molesto Alaude.

- Yo…

- …

- Yo… yo no hice nada…

- ¿Que fue esta vez?

- Sabes me ofende tus falsas acusaciones – dijo Giotto fingiendo inocencia.

- Aja, ¿dónde está mi hijo? – le pregunto algo molesto mientras empezaba a imaginar lo peor…

- Am… bueno digamos que… - en ese momento no sabía cómo responder a eso, debía pensar algo rápido para buscar salvarse, más al notar que este se levantó de la cama y se puso de pie – si está bien, me declaró culpable – contesto al notar la mirada acusadora que le dedicaba su alfa – tal vez… ayude un poco a Kyoya para que pase su celo con Tsu… - empezó a hablar de forma nerviosa desviando la vista.

- ¿Que tu…? ¡que! – le pregunto enfadado Alaude.

- …

- ¿Dónde están…? - volvió a preguntar el rubio platinado – ahora mismo iré por mi hijo y matare a Tsunayoshi – declaro enojado mientras empezaba a caminar en dirección a la puerta de la habitación.

- Ah no, eso si que no – declaro enfadado Giotto mientras se colocaba de pie – tú no iras a ningún lado.

- No me retes Giotto – le dijo enojado empleando de forma inconsciente su voz de alfa.

- … - Giotto hizo una mueca de disgusto al notar el tono de voz, pero tampoco rompería su palabra con su hijo – lo lamento si lo tomas a mal, pero si te estoy retando.

- Giotto…

- No, tu compréndelo de una vez Alaude – le dijo enojada.

- Lo que estoy entendiendo es que estas ayudando a ese mocoso a tomar a mi hijo.

- Es su pareja y tienen derecho a pasar tiempo juntos.

- …

- Alaude, sé que aun quieres ver a Kyoya como nuestro pequeño cachorro que aun te seguía a todos lados y buscaba captar tu atención para que lo entrenaras, pero ya no es así.

- Pero eso no te da derecho a regalárselo a ese mocoso.

- Ah… - la rubia dejo escapar un suspiro, en verdad que ahora se preguntaba quién de los dos era el más infantil… - Alaude – le llamo con calma acercándose a él, notando que la miraba con el ceño fruncido – no crees que ya es hora de aceptar la realidad.

- …

- Yo tampoco quiero que crezca, pero es algo que no podemos evitar y lo sabes.

- …

- Hehe, te comportas como niño mimado – le dijo divertida mientras colocaba una de sus manos sobre la mejilla derecha de su esposo.

- Mira quien habla – le contesto divertido mirándola a los ojos.

- Se que es duro, pero aún recuerdo una frase divertida que cierto alfa carnívoro me dijo cuando igual hicimos algo similar – dijo divertida.

- … - Alaude no comento nada y solo atino a sonrojarse ligeramente mientras se maldecía internamente para después abrazar de forma posesiva a la rubia – pero esto es diferente.

- Yo no noto la diferencia, ya que estas actuando igual a mi papá cuando hizo su drama después de que pasamos mi celo juntos – le hablo de forma calmada.

- Tch… odio cuando actúas de esta forma.

- Eh… pensé que te gustaba cuando actuaba de forma madura – se defendió divertida.

- Si, pero no cuando la usas en mi contra – dijo sonriendo de lado para después darle un beso fugaz – está bien, no le diré nada a Kyoya – comento de mala gana – pero…

- ¿Pero?

- No aseguro que no me desquitare con Tsunayoshi por esto.

- Me gusta ese plan – dijo divertida Giotto… "perdón Tsu-chan, la tendrás difícil cuando regreses… así que aprovecha tu tiempo libre" pensó de forma divertida, mientras nuevamente se unia en un beso con su pareja y sentía como la alzaba para llevarla a la cama.