Buenos días, tardes, o noches, estimados lectores. Aquí Sombra de Maldad de nuevo después de una larga tardanza, y algunas complicaciones, estamos de vuelta. Agradecemos mucho sus Reviews, y pedimos disculpas nuevamente por demorarnos. Esperemos que la acción constante, tensión, y la promesa de que el final de este gran proyecto que les ofrecemos sea suficiente para que nos tengan paciencia.

Sin más preámbulos, Soldado Metaelite CET y Sombra de Maldad les presentan:


CAPITULO 37: Carrera hacia Mordans.


El cielo estaba considerablemente nublado, el sol se ubicaba en lo más alto, transmitiendo sus rayos sobre la ciudad de Mellowbrook tanto como las mismas nubes le permitieran, lo que no era mucho. Las calles de aquella zona residencial se hallaban vacías y silenciosas. Las casas todas con alguna señal de forcejeo en puertas y ventanas, y solo 6 niños en motocicletas militares como únicos testigos de aquella decadente escena. Sus miradas transmitían dos cosas: que estaban alertas a que algún individuo no deseado los percibiera, y la preocupación que sentían por los habitantes de aquellas moradas muertas.

Kick Buttowski, uno del grupo de menores, pensaba que ese sitio fue paso de las maquinas conocidas como Mechatroops, quienes sin duda se llevaron a las personas que habían en su momento por aquellas calles. Este pensamiento era compartido por el resto de sus compañeros y amigos. E inevitablemente empezaron a preguntarse, si su vecindario se encontraba bien.

Finalmente su marcha se detiene frente a una de las varias casas, que a simple vista no difería mucho del resto. Aquel domicilio era familiar para los pertenecientes a esa ciudad, pero era la primera vez que venían ahí para los metalistas.

MAX: ¿es aquí? – es el primero en hablar de todos.

KENDALL: Si. La casa de Reynaldo. – contesta, con una mirada triste fija en aquel hogar, que al igual que el resto, estaba vacío.

DJ: Esperaba que fuera un poco más… nerd. – opina sorprendido por la simplicidad de la construcción.

KICK: es porque aun no has entrado. – contesta mientras se iba a las cajas que estuvieron arrastrando todo ese camino con sus motos.

NICOLE: veamos que te regalo de cumpleaños tu abuelo. – dice al instante que empezaba a abrir los contenedores de madera.

DJ: ¡Increíble! – exclama el castaño, sacando de entre un montón de paja un rifle MP40. Además de esa arma había un subfusil Thompson, una pistola M1911, una escopeta Whinchester 1912, un fusil M1 Garand, y un PPSh-41. Además de sus municiones y una bazuca M1 con sus proyectiles.

NICOLE: Kick, tu abuelo tiene buenos gustos. – comenta, tomando el PPSh. El cumplido fue bien recibido por el acróbata con una sonrisa.

MAX: será mejor que nos apuremos. – anuncia, tomando la Thompson. – recuerden. Solo usen estas armas si ya no les quedan munición de las otras. – sus compañeros acceden, tomando cada uno una en particular. Perkins el Garand, Gunther la escopeta, Dj también tomo posesión de la bazuca, y Kick la pistola

MAX: bien. Así nos distribuiremos. DJ, Gunther, se quedaran afuera, y estarán atentos a tropas enemigas. El resto iremos al bunker. – indica, colgándose la Thompson en la espalda. Los asignados a la vigilancia asienten. – Perkins, tú conoces el terreno. Lidera.

La rubia no necesito una segunda orden para comenzar a caminar, guiando a sus amigos al interior de la casa. Para su suerte, la casa ya estaba abierta, por lo que no tuvieron problemas en entrar, pero mantenían los oídos atentos a cualquier movimiento en su interior. Todo muerto y silencioso, los miembros más fuertes toman sus lugares en la planta baja de la residencia, mientras los demás siguen a Kendall. Esta los guía hasta un pequeño gimnasio. Antes de que Nicole hiciera comentarios con respecto a lo nuevo y sin usar que estaba el equipo, su amiga empuja una repisa repleta de pesas con gran facilidad, revelando unas escaleras que daban hacia abajo.

KENDALL: son pesas de goma de muy baja densidad. – dice mientras tomaba una y jugaba con ella como si fuera de globos.

Dejando los juegos, continúa llevando a sus compañeros por las escaleras. A todos les pareció que bajaron bastante cuando se topan con una enorme puerta de acero con una manija de considerable tamaño. Kendall comienza a mover la manija como si fuera una caja de seguridad, abriéndola sin problemas. La puerta daba a un muy pequeño cuarto, con otra puerta pero de menor dimensiones, pero igualmente reforzada, y una enorme palanca que mantenía abierto un circuito. Una vez todos dentro la rubia cierra la entrada, y luego de ello tira de la palanca. Se escucha un repentino zumbido, que Perkins ignora para empezar a abrir la siguiente puerta. Una vez logrado, sus amigos se sorprenden de ver un pequeño pero bien abastecido laboratorio en buen estado. Lo único que restaba estética a aquel complejo eran las telarañas que el tiempo debió de haberle dado.

NICOLE: debo reconocerlo… ese cerebrito sí que es precavido. – dice, tomando asiento frente a uno de los ordenadores, y soltando una enorme sonrisa de alivio al verla encender.

KICK: ¿podrás encontrar a Mordans con solo esto? – pregunta, entregándole el ave mecánica a la castaña.

MAX: ella ha hecho más con menos. – responde por su camarada, dándole unas herramientas que hayo cerca.

La castaña recibe ambos, y sin perder tiempo comienza con su labor. Mientras desarmaba, y conectaba el cerebro electrónico del pájaro robot, el resto solo se dedico a esperar, distrayéndose con lo que hubiera en la sala. Maquinas a medio construir, libros de física y química avanzados, sustancias de desconocido propósito. Estos y más eran los objetos que veían en aquella pequeña pero curiosa locación. Cuando de pronto Max haya unos planos guardados en un tubo levemente oculto. Al desenrollarlo ve diseños de lo que parecía ser un robot de combate con diseño similar a un centauro; mitológica criatura mitad hombre y mitad caballo.

MAX: eh, ¿Kendall? ¿Qué son estas cosas? – pregunta con ojos curiosos en los bosquejos.

KENDALL: ah. A veces Reynaldo venia aquí para trabajar tranquilamente en algunos de sus trabajos. Pero me parece que ese no lo ha empezado por falta de recursos. – explica la rubia, asistiendo a su amiga en su labor.

MAX: ¿el estaba interesado en el diseño de…? – unos repentinos golpeteos lo calla, y desvía la atención de todos a la primera entrada. – Sigan trabajando. Kick, acompáñame.

El acróbata se levanta de su lugar y sigue al pelinegro. Estando en pleno camino escuchan un pequeño estruendo, lo que solo los hace acelerar el paso. Una vez frente a la entrada vuelven a oír los golpes, acompañado por una voz familiar: Gunther.

GUNTHER: ¡Kick! ¡Tenemos problemas! – dice con voz nerviosa, insistiendo en los golpes.

MAX: ¡aquí estamos! ¿Qué ocurre? – pregunta, empezando a preocuparse por la insistencia del vikingo.

GUNTHER: ¡Mechatroops! ¡Llegaron de pronto y empezaron a disparar lanza cohetes contra la casa! – la noticia alerta a los jóvenes.

KICK: ¿A caso los vieron? – pregunta angustiado.

GUNTHER: ni si quieran entraron. Apenas llegaron, y sacaron sus armas a atacar. – informa el rubio desde el otro lado de la puerta.

MAX: Seguro que saben de Reynaldo y su laboratorio. Quieren destruirlo. – supone analítico.

KICK: o vieron las motos afuera, y saben que estamos adentro. – da otra suposición.

MAX: tienen órdenes de capturarnos. No de acabarnos. – corrige casi en seguida. – sea como sea, debemos darnos prisa. ¡Gunther! ¡Vuelve con DJ y díganle que mantengan su posición! Si la casa ya no resiste más ataques, respondan. ¡VE! – el rubio asustado corre de vuelta con su amigo. Mientras él y el acróbata vuelven con las chicas.

KICK: ¡Chicas! ¡Nos atacan! – avisa a las féminas.

NICOLE: Aun me falta. – dice indiferente al dato, a diferencia de su amiga.

MAX: ¡Nicole! ¡Van a derribar la casa sobre nosotros si no terminas YA! – presiona a la técnica.

NICOLE: ¡Necesito más tiempo! – suplica, acelerando más el proceso. Se veía determinada en terminar su labor.

MAX: ¡Kick! ¡Preparemos la puerta para irnos! – ordena, decidiendo trabajar a su amiga.

Así, ambos chicos dejan a las mujeres hacer su trabajo. De vuelta a la puerta principal, lo único que hacen es girar la perilla, manteniendo la puerta aun cerrada para que el Pulso no afectara a los ordenadores. Los minutos pasaban, y los estruendos continuaban. De pronto se empezaron a sentir sacudidas, posiblemente causados por el debilitamiento de los cimientos. Los nervios y el miedo de quedar sepultados con solo suministros de 1 semana que contaba el bunker se hacían más grandes con cada estallido que oían. Finalmente pueden respirar con alivio al ver a las chicas correr hacia ellos con una hoja en mano.

NICOLE: ¡Ya tengo las coordenadas! – dice con una sonrisa en el rostro.

MAX: ¡Nos lo dices luego! ¡Tenemos que irnos! – ordena, empujando la puerta para irse finalmente.

No necesitaban ninguna indicación del pelinegro para correr hacia la salida. Conforme subían las escaleras, las explosiones de la munición enemiga se oían más fuertes, y pequeñas virutas de escombro se desprendían sobre ellos. Una vez fuera del corredor oculto, con cabeza abajo buscaban a sus compañeros restantes, hallándolos en el comedor con una vista con ventanas rotas al exterior.

MAX: informe de la situación. – solicita una vez todos reunidos.

DJ: ¡Que ya me quiero ir! – responde sarcástico, seguido de un misil que voló por la ventana, estallando en la cocina de la casa.

GUNTHER: ¡Soldiers con bazucas y rifles rodean las motos! – esa noticia no animo a sus amigos.

KICK: Tenemos que distraerlos con algo. – sugiere al instante, oyendo más ataques enemigos.

DJ: entonces qué bueno que me trajera esto conmigo. – dice, sacando la bazuca M1 con el escrito "Mata-Panzers" en él.

MAX: Sal por la puerta trasera, y dispara contra un vehículo. Kendall, cuando salgamos cubrirás a DJ para que vaya con nosotros a las motos.

KENDALL: Entendido. – asiente, tomando su arco. El castaño afirma igual preparando su arma.

Jaxon, con arma al hombro, se desplaza hasta la salida trasera de la casa. Aprovechando de bardas y arbustos rodea el hogar, precavido y con paso suave para que la tropa con armamento pesado no note su desplazamiento mientras continuaban disparando contra la casa. Una vez lo bastante lejos de la casa Thompson, prepara el arma, ajusta la mirilla, toma posición, y luego de un largo suspiro tira del gatillo, y el proyectil sale disparado en trayectoria espiral. Las maquinas detienen su ataque al oír un silbido, y giran hacia un auto en llamas en cuanto este estalla de pronto. Pensando en un ataque enemigo, van hacia el lugar de siniestro, esperando encontrar a alguno de los jóvenes que tenían como objetivo capturar.

Lo que no sabían era que mientras investigaban, los mismos salieron de la casa que estaban por derrumbar, e iban a las motos que los mismos Mechatroops consideraron poco relevantes. DJ viendo oportunidad, sale de su escondite con arma pesada en hombro, rápido pero algo torpe. Uno de los Soldiers equipado con un lanzagranadas ve al castaño metalista tras oír lo resbalarse un poco, y estando a punto de llamar a los otros, o de disparar su arma contra él, una munición de carabina M1 le atraviesa la cabeza, cortesía de la rubia Perkins. Sin embargo el tiro y el duro ruido de la maquina cayendo basto para que el resto notara la huida del castaño, y al resto en las motocicletas antiguas.

DJ: ¡Písenle! ¡Písenle! ¡PISENLE! – gritaba alarmado, presintiendo los disparos enemigos segundos antes que estos empezaran.

Haciendo lo mismo que cuando el abuelo de Buttowski les enseño los vehículos, arrancan las motos, y apenas Jaxon sube, aceleran, derrapan, y se van de ahí tan rápido como sus transportes les permitían. Los Soldiers se dividieron en dos secciones. Uno terminaría el trabajo de derribar la casa, y los demás volverían a subir en unas jeeps con camuflaje urbano y una ametralladora pesada con las que llegaron, y empiezan la persecución de los más jóvenes.


En las calles del distrito comercial de la ciudad de Mellowbrook, 2 motos de orígenes de los 40's eran pilotadas por jóvenes que apenas rozaban en la pubertad, con sudor en la frente, y la mirada fija hacia adelante. Algo peculiar en ellos era que en sus manos tenían armas modernas y antiguas. Los que iban de pasajeros mantenían los dedos lejos de los gatillos, pero lo suficiente como para tirar de ellos en caso de que el enemigo llegara. Y ese momento llega al oír repentinos motores acercándose a ellos.

En cuanto cruzan otra intersección, a ambos lados suyos surgen de repente un par de jeeps con ametralladoras por cada parte que apenas comienzan a seguirlos abren fuego. Los pilotos, Kick y Max, logran eludir la primera ráfaga, y aceleran, acción imitada por sus perseguidores.

MAX: ¡No podremos ir con Rex, hasta que nos deshagamos de esas maquinas! – declara, continuando con las maniobras defensivas. – Chicos, ¡quítenmelos de encima! – ordena a sus subordinados.

DJ: Estoy en eso. – responde, desplegando la ametralladora que tiene incorporada su coche y abre fuego contra los vehículos, quienes igualmente se esfuerzan para evitar recibir impactos.

NICOLE: ¡Te cubro! – dice su amiga, sacando un M-16 y abriendo fuego de cobertura, tratando de dar a los pilotos.

KICK: ¡Gunther, Kendall! ¡Hagan lo mismo! – solicita, cubriéndose con una camioneta para evitar una ráfaga de ametralladora.

GUNTHER: Enseguida, Kick. – contesta, tomando igualmente control de una ametralladora montada para repeler a los Mechatroops. En cuanto a Perkins, esta trataba de acomodarse con su arco para empezar a atacar. Pero las constantes sacudidas, y maniobras del conductor hacían prácticamente imposible que afinara bien su tiro. Es entonces que vuelve a ver la carabina, y viendo que podría apoyarse en los bordes, lo hace, y con el comienza con el fuego. Aunque lograba dar a los enemigos, no lo hacía en los puntos débiles dado que aun no lograba dominar esa mira. Su primer disparo con aquella arma fue de suerte, pensó.

Con el tiempo, el tiroteo a máxima velocidad empezó a tornarse más y más violento. Para ese punto, los artilleros han logrado averiar los vehículos enemigos, causando su detonación y destrucción, y derribando a los artilleros enemigos. Pero conforme vencían a sus acechadores, aparecían otros más que reemplazaban a los que cayeron antes de su llegada.

DJ: ¡Estas cosas no dejan de llegar! – exclama frustrado, mientras colocaba una nueva cinta de monición en su ametralladora.

MAX: ¡Resistan! ¡Aun podemos despistarlos! – trata de motivar a su amigo, haciendo un largo derrape para dar un giro muy cerrado, seguido por Buttowski y el resto de las maquinas.

KICK: ¡Volvamos a la ciudad! ¡Ahí podremos perderlos! – indica rápidamente, tomando una salida de la autopista para volver al interior de Mellowbrook.

MAX: ¡No te alejes demasiado! – responde, tomando mismo rumbo para no separarse de sus compañeros.

En la cima de unos pocos edificios que pronto iban a pasar los jóvenes héroes, se erguían varias unidades conocidas como "Mohawks", quienes al ver la persecución en progreso, y reconociendo quienes eran los perseguidos, se toman unos segundos para luego tirarse al vacío, y faltando poco para tocar suelo, de sus espaldas surgen un par de alas que evitan el choque, y una turbina que los impulsa hacia los metalistas. Estos no tardan mucho en ver quienes más se unían a la persecución.

GUNTHER: ¡Esos son Mohawks! – pregunta alarmado, viendo como los voladores tomaban sus arcos y empezaban a disparar sus flechas. Pero a diferencia de las primeras, estas estallaban apenas hacían impacto con algo.

NICOLE: ¡Peor! ¡Mohawks alados! – contesta, redirigiendo sus disparos hacia los nuevos.

Las maquinas águila esquivaban los disparos con bastante facilidad, y disparaban sus proyectiles en un intento de volcarlos. Los conductores con esfuerzo pero lograban mantener el equilibrio pese a los constantes estallidos. Pero sumándole también a que aun mantenían pisándoles los talones los jeeps Mechatroops su posibilidades de escapar se reducían bastante.

De repente, uno de los jeeps enemigos logra estar al lado de la moto del equipo Metalista, y enseguida él salta frente a Max. Este se sorprende y pierde levemente el control, pero lo repone solo para ver como la maquina se preparaba para golpearlo. Pero rápidamente DJ se levanta de su lugar, y usando su escopeta desvía el golpe, y así ambos comienzan a batirse en una batalla cuerpo a cuerpo frente al pelinegro, quien luchaba por ver a través de ambos combatientes. Ahora sin apoyo, Harrison luchaba para mantener a raya el resto de las maquinas, siendo apoyada ocasionalmente por Magnuson y Perkins. Pero eso acaba cuando al igual que con los metalistas un jeep enemigo se pone al nivel de Buttowski, y su pasajero extra los aborda.

GUNTHER: ¡Confió en ti, Kendall! – delega a su pesar a la rubia el cubrirlos mientras, con el hacha de su familia en mano, protegía a su mejor amigo.

La rubia, quien aun no dominaba en su totalidad su arma nueva, además de que se le estaban acabando las municiones de la carabina. Por breves segundos, mientras los Mechatroops asechadores recargaban, ve como sus amigos tomaban severos riesgos para impedir que el resto cayera, mientras ella se preocupaba más en mantenerse segura. Inspirándose en su valor, rápido toma una de las sogas que habían atado las cajas de suministros, se ata con ella a su carro por la cintura, y se levanta, con su arco de vuelta en su poder, y así comienza a disparar sus certeros tiros de flechas hacia las maquinas, siendo extremadamente raro el no dar daño fatal.

Poco después tanto castaño como rubio logran vencer en sus peleas, y tirar a sus oponentes hacia el frente, para luego ser arroyados por sus mejores amigos. Con eso terminado, vuelven a sus cabinas a retomar sus puestos de artilleros y volver a apoyar a sus compañeras féminas en la defensa. Ahora estando coordinados y enfocados en sus tareas principales el ser asechado se volvió un poco menos pesado, pero aun se mantenían determinados en atraparlos, aun con la notable pérdida en unidades con el paso del tiempo, sin importar que llegaran más.

Tras un buen tiempo así, los mohawks que continuaban en la cacería pronto estaban sobre los jóvenes, y preparándose para abordarlos. Pero las féminas logran derribarlos antes de lograr su cometido. Solo uno logra sujetarse del carro de Kendall con esfuerzo. Pero la rubia con su cuchillo lo vence incrustándoselo en la cara, tomando sus flechas explosivas antes de que se soltara.

KENDALL: ¡Max! ¡Siguen tras nosotros! – comenta, equipándose con la nueva munición.

MAX: ¡¿No me digas?! – responde sarcástico, tratando de burlar a los ciborgs desplazándose por un callejón junto al resto. Pero estos no les pierden la pista.

GUNTHER: oigan. ¿Oyen eso? – avisa curioso por un ligero sonido que oyó de pronto.

Justo cuando salieron de aquella estrecha ruta una enorme mole metálica surge a su lado. Apenas logran esquívalo, volviendo a la carretera, a diferencia de las unidades terrestres que son destrozadas por su golpe. Es cuando se dan cuenta que ahora, además de los voladores Mechatroops, ahora un enorme monstruo mecánico con el rostro de un rabioso toro de cuatro ojos, cuerpo de tanque, y patas metálicas que lo impulsaban más rápido, armado con lanzagranadas en la espalda y un lanzallamas en la boca los acechaba, y con potentes bramidos acompañados con fuego cada vez se acercaba más y más.

DJ: ¡Monstruo feo a las 6! – grita preocupado, disparando hacia él nuevo acechador. La maquina recibía los tiros pero parecía que no le causaban daño. Enseguida del lomo de la bestia empezaron a salir volando hacia ellos bombas que estallaban apenas tocaran algo.

NICOLE: ¡Max! ¡Acelera! – presiona preocupada, al ver como las llamas que respiraba iban perdiendo distancia de separación con ellos.

MAX: ¡Eso hago! – estalla extremadamente tenso con este nuevo enemigo.

Enseguida todos comienzan a disparar a la maquina, literalmente, a todos lados, en busca de un punto débil, mientras simultáneamente contraatacaban la ofensiva de los Mohawks que mantenían vuelo. Es en uno de esos ataque que cuando Perkins iba a disparar una de sus nuevas flechas explosivas hacia la frente del robot, pero un repentino bache hace que erre objetivo, y en su lugar de a una de las articulaciones de la maquina. Aunque al principio gruñe frustrada, se corrige al ver como la maquina brava en modo de queja, y perdía ritmo por pocos segundos.

KENDALL: ¡Denle a las articulaciones! ¡Eso lo alentara! – informa al instante, volviendo su atención a aquellos puntos.

KICK: ¡Ya oyeron a la cerebrito! ¡Sin piedad! – exclama, usando un tope para saltar al avanzar por él a gran velocidad.

No tomo mucho para que la mayor cantidad de sus municiones fueran a los puntos de articulación. Pronto una de las patas delanteras sufre pequeñas explosiones antes de detenerse por completo. Viendo eso como muy efectivo, dirigen la siguiente ronda a la pata delantera restante. Con algo de esfuerzo por la cobertura aérea que el toro cibernético recibía, logran obtener mismos resultados. Pero, cuando eso ocurre, dos de sus ojos explotan, para dar paso a un par de cañones giratorios de ametralladoras pesadas, las cuales enseguida comienzan a disparar a donde el robot gigante observara largas ráfagas de munición pesada. Con ese nuevo armamento, mas los anteriores, complico aun mas su carrera.

MAX: ¿Ahora qué? ¿Ahora qué? ¡¿Ahora QUE?! – se decía furioso, tratando de pensar en alguna forma de librarse de aquella maquina. No era el único, Buttowski también intentaba idear un medio de salvarse. Es entonces que pronto ve que a pocas calles frente, poco antes de un túnel, estaba estacionado a un lado de la calle un camión con un cargamento de gasolina remolcado.

KICK: ¡Chicos! ¡Tengo un plan! – Enseguida da un repentino freno, permitiendo a Max tomar el liderazgo antes de volver a acelerar.

KENDALL: ¡¿Qué planeas, Kick?! – cuestiona asustada por tal temeridad, pues ahora estaban a metros de ser alcanzados por la maquina.

KICK: ¡Kendall! ¡Apenas entremos al túnel, haz estallar el camión! – la rubia se voltea al frente para ver a qué se refería, es entonces que ve el vehículo cargado.

KENDALL: ¡Pero…!

KICK: ¡Solo Hazlo! - Perkins, al ver autoridad y seriedad en su mirada, se calla, y prepara su arco para el tiro.

La bestia seguía aproximándose, los mohawks mantenían sus flechas volando hacia los jóvenes. Y poco a poco la carrera hacia su salida se volvía más y más eterna. El toro mecánico iba acelerando su marcha, acercando sus llamas a Kick y compañía. El sudor empezaba a correr por sus frentes, y el calor del fuego comenzaba a impregnarse en sus pieles. Es entonces que la moto metalista ingresa al túnel, con solo minutos de diferencia con los demás.

KICK: ¡Ahora! – exclama a su compañera rubia.

Kendall no demora, y suelta su flecha. El proyectil vuela a gran velocidad hacia el remolque de gasolina. La punta perfora el muro de metal y en una fracción de segundo estalla. El monstruo mecánico, apenas capas de entrar por el túnel recibe el golpe de la explosión antes de envolverse en el fuego, al igual que los mohawks. Kick acelera tanto como su moto pudo, siendo apenas capaz de salir del otro extremo del túnel antes de que las llamas de la gasolina consumida los alcanzaran.

DJ: ¡WOOHOOOOO! ¡Eso si fue extremo! – estalla totalmente emocionado por tal hazaña de la que apenas logran librarse.

MAX: Lo reconozco, Kick… eso fue increíble. – admite con orgullo y asombro por tal estrategia.

KICK: Bien, amigos. Será mejor que nos demos prisa. – declara aun enfocado en el objetivo. – Tomare el frente. Manténganse alertas.

MAX: Entendido. – responde con cierto orgullo, permitiendo al acróbata adelantársele para seguirlo muy de cerca.

...


El tiempo pasaba, la tarde empezaba a notarse, y los dos motoristas finalmente llegan a su destino. El almacén, aunque mostraba señales de que Mechatroops pasaron por ahí, no había indicios de que fuera reciente. Seguros de eso, ingresan al almacén, viendo herramientas tiradas por todas partes, materiales desordenados, y un enorme bulto cubierto por una extensa manta. Rápidamente se dirigen a una de las varias mesas de trabajo que tenían ahí, tiran las cosas que tenia, y colocan encima unas hojas y un mapa de la ciudad.

NICOLE: no pude conseguir el nombre de la ubicación. Solo las coordenadas de donde salió esa ave robot. – explica brevemente, tomando lápices y empezando a trazar con ellos en el mapa. – estuvo en varias partes, pero el primer lugar en el que estuvo fue aquí. – dice, indicando un punto en el bosque a las afueras de Mellowbrook.

KICK: ¿Qué tan lejos está? – pregunta interesado.

NICOLE: a 3 horas al norte de aquí a pie. – contesta, volviéndose a ellos.

KENDALL: ¿y cuanto nos tomara en eso? – pregunta, volteándose a lo que mantenían cubierto con el manto.

NICOLE: la mitad, diría yo. – responde con una pequeña sonrisa.

KICK: entonces… andando. – con esa palabras, todos se dirigen hacia lo que había sido su proyecto de verano. Salvo…

MAX: ¡esperen! – dice de pronto, deteniendo a los demás. – Kick necesito decirte algo.

KICK: ¿Qué ocurre? – pregunta preocupado.

MAX: Con lo que está sucediendo… me parece lo mejor que tu nos comandes ahora. – la idea deja sin habla a todos.

KICK: ¡¿Qué?! Pero… - el pelinegro lo detiene.

MAX: Kick, hace rato, cuando yo no podía pensar en nada, tú nos salvaste rápido. – Kick y el resto se calla para oír al sargento. – puede que sea el oficial al mando del equipo. Pero esta es tu casa. Y sé que en esta misión, eres el más apto para liderarnos. ¿Qué dices? – el acróbata estaba indeciso. Si acceder o no. Entonces mira como sus amigos lo miran con confianza hacia él. Sentía que ellos creían en el en su totalidad. Si rechazaba, seria injustificar esa fe.

KICK: lo hare. – contesta decidido.

Minutos después de que el cambio de mando sucediera, empezó a haber movimiento bajo la manta protectora. Segundos después lo que se mantuvo oculto bajo ella empezó a erguirse, dejando caer aquella cobertura, revelándose como la poderosa y temible bestia jurasica de acero que era. Sus armas empezaban a replegarse, y un potente rugido acompañado de fuego expulsa de sus poderosas fauces. En la cabina e control que se ubicaba en su cabeza se hallaban en controles los 6 jóvenes, cada uno en controles distintos. Kick ocupada los principales, que le daban acceso al desplazamiento y movimientos del Neo K-Rex. Haciendo ligeros movimientos con sus brazos, cabeza, y cola del dinosaurio para medir los controles, mira decidido al frente.

Segundos después, la puerta semi cerrada del almacén es derribado por una tacleada de Rex, quien sale para erguirse todo lo que su cuerpo le permitía. Una vez mostrando todo su esplendor y poder, se gira con dirección a su objetivo, y lentamente empieza con su marcha hacia el norte, con sus ocupantes determinados, comienzan con la marcha hacia el final de su guerra.

MAX: próxima parada… Mordans…

Continuara.