EL PUEBLO DE LA MONTAÑA
Días antes de salir de vacaciones Hikari y los Okumura van de viaje, por fortuna era la Golden Week y no tendrían problemas aunque en realidad esto a Hikari le tenía sin cuidado.
—En serio, no tienen que acompañarme, yo me las arreglo sola.
—No es cuestión de que te puedes cuidar sola, se trata de que queremos conocerte un poco más. —dijo Rin metiendo unos pantalones a su mochila.
—Pero, ¿y la escuela de exorcistas, Okumura?
—Ya sabes que sigo castigado.
—Por qué no quieres que Te acompañemos, ¿no somos tus amigos?
—Rin, no es eso, es solo que seríamos demasiados.
—¿Demasiados? ¡Pero de qué hablas! ¡Entre más seamos mejor!
—Ahhh, está bien, ya no diré nada más, vengan conmigo.
Hikari se resignó. Pese a que lo intentó por todos los medios, los Okumura le insistieron en acompañarla. Podría esperarse eso de Rin pero de Yukio era extraño; aunque pensó que tal vez el seguía con la tonta idea de que ella los abandonaría.
Emprendieron el viaje, Hikari no les había dicho hacía donde se dirigían.
Acamparon a las faldas de las montañas. Yukio fue por leña y Rin hizo la tienda de campaña mientras que Hikari buscaba frutos para comer.
Llegó la hora de dormir y ellos se sentía apenados por dormir con Hikari pero ella les dijo que así no tendrían frío, además, la montaña era fría.
Yukio durmió en la orilla Rin en medio y Hikari en el otro extremo. Ella durmió al instante y luego le siguió Rin. De alguna forma Yukio se sintió incómodo.
—¡Fue cómo una pijamada! Dijo en con entusiasmo mientras preparaba el desayuno.
—¿Pijamada? ¿Qué es eso?
—¿Eh? ¿No sabes lo que es? Preguntó Yukio mientras terminaba de desarmar la tienda.
—No, hay muchas palabras que no conozco, aún no sé cómo es que aprendí a utilizar un celular.
—Es cuando te quedas a dormir en casa y de un amigo y ven películas y juegan.
—¿Pero nosotros no hicimos nada de eso, Rin? —Confundida.
—Pero estuvimos entre amigos y nos divertimos un rato. Cuando regresemos hagamos una con los muchachos. —Dijo Rin con una radiante sonrisa.
—Pero será después de los exámenes, nii-san, recuerda que los demás nos graduaremos.
—Ya está empacado, ¿ya está lista la comida? —Hikari interrumpió a Yukio.
—Sí, vengan a comer.
Cruzaron la montaña por un túnel que la atravesaba de un extremo a otro. A medio camino un señor se mediana edad los llevó al puebloen su camioneta, le agradecieron y se dirigieron a una posada.
Un niño de unos doce años se aproximó a ellos agitando las manos.
—Hikari, ¿eres tu?
—¿Ah? ¿Quién eres?
—¿No me recuerdas? Soy Haru, el hijo del panadero.
—Creciste demasiado, ya estás más alto que yo.
—Tú te vez diferente, tu cabello...
—Ah sí, creció un poco.
—¿Y ellos?
—Son unos amigos, él es Rin y él es Okumura…
—Hola, ¿tu eres su novio? Acercándose a Rin
—¡No! Dijeron los tres al unísono, cosa que hizo reír a Hikari y dejando sorprendido a Haru.
—Ellos deben ser muy amigos tuyos.
—¿Eh?
—Nunca vi reírte se esa forma.
—… Ellos son divertidos a veces.
—¿Entonces por qué eres tan informal con él? Tú siempre eres muy formal con la gente.
—Bueno, ellos son gemelos así que...
—¡Queeeé! ¡En serio ¡Pero si no se parecen nada!
—Si bueno, estamos cansados y hambrientos, vamos a la posada.
—Ah, sí. Disculpa.
Entran a la posada y dejan sus cosas. Toman un baño y acuerdan verse a la salida para ir a comer algo.
En la fonda se encuentran con un anciano y este le habla a su hija. Ella los invita a ver sus preparativos para el festival de la cosecha.
Ya ahí, invitan a Hikari a que baile para ellos. Ella se rehúsa pero la hija del anciano la soborna con una dotación ilimitada de crurry durante su estadía en el pueblo.
—Espero cumpla su promesa, Sakamoto.
—Si, lo prometo. ¿No crees que me podrías llamar Erika? Después de todo, yo te traje al pueblo.
—Eso es demasiado familiar. Sujetándose el cabello.
—Entonces, ¿por qué tratas con tanta confianza al niño de cabello largo?
—Ellos son gemelos, no los puedo llamar igual.
—¿Ah? Pero no se parecen.
—Eso no importa, salgamos ya.
Hikari, Erika y otra doncella bailaron en la plaza, era el ensayo general.
Rin estaba maravillado con la danza y Yukio sorprendido. Aquella muchacha con los ojos violáceos parecía otra persona, se veía tan serena.
Al final Hikari terminó por ser incluida en la danza, sería dentro de un día.
—¿Cómo es que sabes bailar danza tradicional?
—Okumura, me da la impresión de que te has vuelto muy curioso...
—¡Sí, anda, cuéntanos! —Exclamó Rin.
—Bueno, Sakamoto-san me encontró perdida en el bosque y me trajo. Me dio de comer y cuando me iba una se las doncellas se enfermó y me pidió que le ayudara. Y esa es la historia.
—No entiendo cómo te convenció...
—Sé lo que debía, me enseñó el camino y me alimentó, Okumura…
—¡Muchacha! Pensé que no te volvería a ver por aquí, me enteré que participará en la danza.
—Si anciano, disculpe, tendremos prisa.
—Esperen, tengo algo para ustedes. Disculpa lo de la otra ocasión, soy viejo y no asimiló los cambios. Saca de su bolso unos espejos.
—¿Esto qué es?
—Unas artesanías, también para tus amigos.
Los espejos tenían unas pinturas de hombres cultivando del lado opuesto, eran de colores ocre y azul.
—Tengo que irme, espero que les agraden.
—Y así como apareció, el viejito se fue.
—Parece muy amable.
—Si... Rin…
Los muchachos sólo se quedarían dos días en la posada, decidieron acampar después del festival. Iban de paseo por los alrededores y se unieron al festival mientras que Hikari ensayaba.
El festival fue al día siguiente, Hikari sentía un poco de frío, pero seguro que era por los nervios.
Erika vio temblando un poco a Hikari y le regaló una pulsera, le dijo que era un amuleto. Ella se la puso y agradeció el gesto con una reverencia. Salió a bailar y después se cambió y fue a pasear con los hermanos. El festival fue todo un éxito.
Todos terminan rendidos, al día siguiente tendrían que desarmar las estructuras y preparar la segunda ofrenda, esa noche durmieron plácidamente.
Hikari termina de ayudar antes y se va al campamento, decide aprovechar y tomar un baño al lado del río.
—No pensé que trabajaría en mis vacaciones.
—No tendría quejes, nii-san, además ellos han sido muy amables.
—Tienes razón, ha sido muy divertido.
—Bueno, ya terminé. Me adelanto, hay que buscar leña para el fuego.
—Sii, yo los alcanzo. —Le dice Rin agitando la mano.
Yukio llega y ve las cosas de Hikari. Al no verla decide primero lavarse la cara y después ir por la leña.
Se aproximaba al río cuando vio a alguien, se aproximó y vio a Hikari, quien estaba bañándose. Iba a darse la vuelta cuando vio algo moverse entre los arbustos.
Grito y se vio como a una persona huía y Hikari y salía del agua por su ropa. Yukio se acercó a la orilla del río enojado.
—¡No seas tan descuidada! ¡Te estaban espiando!
—Guarda tu arma por favor.
—¡¿Acaso entiende a lo que te digo?!
—Por favor, no me gustan las armas. ¿No que te habían desarmado?
—Es mi arma personal, no cambies el...
—Estoy bien, quien sea el espiaba no era de este pueblo. Aquí todos se conocen. No tarda en llegar Rin.
El resto de la noche Yukio estuvo serio y Hikari fue a dormir, dijo que estaba cansada.
A la mañana siguiente Yukio había salido temprano y solo estaban en el campamento Rin y Hikari.
Cerca del medio día Hikari fue a buscar leña y se encontró con Rin descansando bajo un árbol. En ese instante, el espejo comienza a brillar y empieza reflejar la silueta de Hikari, ella se sienta a su lado silenciosamente, él le habla pero ella no contesta.
—Se levanta y se sienta sobre sus piernas.
—¿Te Han besado así?
Rin no supo cómo reaccionar, se quedó congelado.
Yukio estaba buscando a Rin cuando presenció tal escena, los iba a interrumpir cuando vio que Rin sujetó la cintura de Hikari, se giró y se fue.
—Espera, ¿que te pasa? —Mirándola a los ojos y sujetándola de la cintura.— ¡Tu no eres Hikari!
—Lo soy, sus verdaderos deseos.
—¡Ella no podría desear esto, ella solo quiere ser una persona ordinaria! Mira en tu corazón y dime si en verdad esto es lo que deseas.
En ese momento un espejo se rompe y ella es liberada.
Ella despierta del trance y ve la posición en la que se encuentra, se levante y le dice a Rin que vaya al pueblo a comprar un poco de arroz para la comida y se disculpa por la forma en la que actuó.
—Maldito viejo, nunca me dio confianza. Pensó mientras apretaba los puños y regresan al campamento.
Mientras tanto, Yukio solo quería golpearlos, sentía tanta rabia que no sabía que haría.
Poco después de llegar Hikari llego Yukio y este se contuvo. Como hacía falta agua, ambos fueron por ella al río.
Pese a los esfuerzos de Yukio, Hikari notaba algo extraño en él.
—¿Por qué estas actuado así?
—No sé de qué hablas.
—Hoy esta muy hostil, ¿pasó algo?
—¡Deja de fingir! ¿Por qué con mi hermano? ¿Por qué él tiene todo y yo nada? Estalló y le grito
—¿De qué hablas?
—Vi cómo se besaban, te demostraré que yo puedo ser igual o mejor que mi hermano.
Suelta la cubeta y la sujeta de las muñecas, haciendo que caiga, la mitad de su cuerpo está en el agua.
Yukio se coloca sobre ella y está a punto de darle un beso cuando ella se voltea.
—Déjame en paz.
—No hasta que te demuestre lo que soy capaz de hacer, la sujeta del rostro y la besa a la fuerza. Dejó de hacerlo al ver que Hikari soltaba lágrimas, algo dentro se le había revuelto y la soltó.
—¿Qué haces? —Continua, Yukio. Tienes que demostrarle que eres mejor que tu hermano. — Una voz en su cabeza le hablaba.
—Yo tengo que demostrarle...
Se acercó de nuevo a su rostro y la iba a volver a besar.
—¿Que te pasa? ¡Ti no eres así! Me estas dando miedo, Okumura.
—¿Okumura?
—¿Qué es eso? ¡Ese estúpido espejo de nuevo!
—Yukio, escucha, ¿tienes el espejo que nos dio el anciano?
—¿Espejo?
—Sí, el espejo con una pintura por atrás.
—No desvíes el tema, te demostraré que soy mejor que mi hermano. —Acercó peligrosamente su rostro al de Hikari.
—Está bien, demuéstramelo, pero enséñame ese espejo.
—¿Lo quieres?
—Sí, Rin no es una persona detallista, supongo que tu sí, sonrió.
—No creo lo que dices.
—Te lo demostraré.
Hikari apoya su peso sobre sus brazos y acerca su rostro al de Yukio dándoles un beso en la comisura de los labios.
Yukio se desconcertó, volvió en sí.
—¿Qué haces?
—Necesito tu espejo.
—¿Espejo? Ah, en mi moch...
Hikari lo empujó y este cayó al agua. Se levantó y corrió donde la mochila.
—¡Aquí esta! Daga, ¡blaze!
Al momento apareció una daga formada por corrientes de viento color naranja.
—¡Regresa! Al momento encajó la daga en el espejo y el viento se volvió fuego, dejando solo cenizas.
—Debo encontrar la fuente. —Se levantó y corrió hacia donde sentía una gélida presencia.
—¡Sabía que eras tú!
—¡Maldita niña! Exclamó hombre intentando escapar un torbellino de nieve pero Hikari sacó una espada de fuego, atacando al su oponente.
—Hiciste un trato con el espíritu de la nieve que habita esta montaña, ¿verdad?
—¿Y que hay si lo hice?
—¡Eres un estúpido! ¡El solo te está manipulando! Sólo te usó para acercarse a mí.
—¡No sabes nada! Le lanza una ventisca, pero su ataque es detenido por una ráfaga de fuego.
—¿Qué diablos me pasa?
Hikari empezó a sentir frío, pero a su vez sintió que el poder del fuego que mantenía suprimido se descontroló. En la desesperación, invocó su espada y atacó a su oponente con una ráfaga de fuego que calcinó al instante al hombre y algunos árboles de la zona.
—¡¿Que hice?!
Hikari estaba angustiada, había provocado un incendio, al intentar apagarlo con su ráfaga de viento salió hielo de sus manos. Apagó el fuego pero no podía parar. De alguna forma, ella había provocado una tormenta de nieve.
Cada vez sentía más frío, pese a que ya no salía hielo de sus manos, observaba como el paisaje se cubría de una sábana blanca.
Se levantó y empezó a caminar en dirección al campamento y a la vez que invocaba una llama en su mano. La nieve cesó pero el frío que ella sentía se hacía cada vez más fuerte. No pudo soportar más el frío y cayó en el suelo.
Su ropa tenía pequeños cristales de hielo, pues había mojado cuando salió corriendo tras el viejo. Se arrastró hasta que se le acabó la fuerza y perdió el conocimiento.
—No puedo morir de esta forma, no aquí...
Yukio se encontraba aturdido, se sentía desorientado y no sabía que había pasado.
Se levanta y toma las cubetas cuándo se empieza a caer una fuerte nevada. Se apresura y va a donde estaba su mochila. Al inclinarse ve algo semienterrado en la nieve, lo recoge y se da cuenta que es la pulsera de Hikari.
Ve que en el suelo hay huellas cubiertas por la nieve y las sigue, encontrándose a Hikari inconsciente. La lleva en brazos en el campamento cuando empieza a despertar.
—Rin, su maleta…
—¿Estás bien?
—Necesito su maleta.
—¿Para qué?
—El espejo está maldito, hay que destruirlo.
Corre hacia la mochila de Rin y buscan el espejo. Hikari lo toma e invoca una daga de hielo por accidente
—¡Qué es eso!
Se forma una burbuja de aire alrededor del espejo y luego es atravesado la daga de hielo para después ser incinerado.
—¿Que está pasando?
—No sé, tengo mucho frío.
Hikari empieza a congelar su alrededor, y crea un atormenta de nieve.
—¡Detén esto, nos a vas a matar a todos!
—Es demasiado poderoso... Y si...
Con su mano derecha empieza a invocar y fuego y logra equilibrar sus poderes, hasta extinguirse la tormenta y cae rendida.
Yukio la toma en brazos y la lleva al pueblo, está muy fría.
En la posada le dan alojamiento y se encuentra a Rin, la nevada fue tan fuerte que se quedó en lo que dejaba de nevar.
Yukio no le decía nada a Rin, él estaba muy preocupado. ¿Cómo es que Hikari se había puesto mal? Su hermano menor solo se limitaba a darle instrucciones para mantener caliente a Hikari.
Pasaron poco más de cuarenta minutos y Hikari despertó, pero fue un poco tiempo. Por fortuna, su temperatura había subido un poco.
Los hermanos se tranquilizarnos y vigilarían a Hikari el resto de la tarde. Pese a los cuidados que le daban, el brazo izquierdo de Hikari se había tornado morado, Yukio dijo que lo más seguro es que lo perdería. Ponían bolsas de agua caliente sobre el brazo pero nada parecía funcionar.
Había caído la noche Rin y Yukio habían bajado a comer un poco, necesitaban energía para el resto de la noche.
Hikari despertó y sintió el frío en su brazo, se asustó pero en seguida comprendió que esa cosa había absorbido un nuevo poder, y era demasiado poderoso como para que su cuerpo pudiera resistirlo.
Se vio forzada a hacer un trato si quería más tiempo para llevar a cabo su plan tendría que hacer un gran sacrificio.
—¿Te parece darme más tiempo si te doy mis recuerdos hasta los siete años? No importa que olvide a mis padres pero por favor, contén el poder del hielo, es demasiado para mi cuerpo.
—¿Estas segura? Si te quito la memoria no serás la misma. Pero eso me beneficia. ¿Tantas ganas tienes de vivir?
Titubeó un poco pero al fin contestó:
—... Mejor lleváte las memorias de mis once años, no puedo olvidar a mis padres.
—Jaja, niña estúpida, poco a poco serás mía, te ayudaré para que vivas un poco más.
Una ventisca se formó alrededor de Hikari volviendo su brazo a su tono normal y desapareciendo la sensación congelante de su cuerpo.
—Necesito que me des más si quieres quitar el hielo por completo, ¿qué me ofreces?
—Ya nada, fue suficiente.
—Vivirías más.
—No me importa, no quiero entregarme por completo.
En ese momento la puerta se abre y Hikari se desmaya.
—¡Hikari! Grita Rin angustiado. Al escuchar sus gritos Yukio correr y la revisa, pero sólo está dormida. Su brazo ha vuelto a ser normal y ya no se siente helado.
Rin cuida a Hikari la mitad de la noche y Yukio la otra.
Hikari no despierta hasta un día después.
