34
Una semana antes de que termine el primer semestre, e inicien las vacaciones de Navidad, papá se dirige al aeropuerto para recoger a Rika. Tuvimos la mala fortuna de que su vuelo aterrizó cuando Misaki y yo nos encontrábamos en la escuela (y papá se ha negado a dejarnos faltar), por lo que cuando suena el timbre que anuncia el fin de clases, salgo disparada de mi mesa, fuera del aula de química, y fuera de la escuela.
Voy corriendo por el patio principal, cuando mi celular vibra. Me detengo para coger aire, y lo miro: un mensaje de Syaoran, preguntándome porqué no lo esperé al terminar la clase. Quizá se me haya olvidado mencionarle que mi hermana llegaba hoy, pero bueno, que, si vamos a terminar pronto con esta relación de mentira, no necesitaba que se lo mencionase. No le he presentado a Rika y estoy segura de que no lo haré.
Ignoro su mensaje, pero me tomo un par de segundos para enviarle uno a Eriol. Sí, Rika habrá terminado con él, pero sé que ellos no han terminado-terminado. Quizá la distancia que hubo entre ellos durante estos meses haya ayudado a que se den cuenta de que están hechos el uno para el otro. Eso, y acompañado con las festividades Navideñas, quizá puedan ayudar a que regresen, y se animen a tener una relación a distancia.
Emprendo de nueva cuenta la carrera, y llego a casa apenas ocho minutos más tarde. Agitada, me sujeto del marco de la puerta, mientras grito a media voz:
-¡Rika!
-¡Sakura! -la veo salir de la cocina, y me abrazo de ella. Ella también me abraza a mí.
-Veo que ya pusieron el árbol de navidad -dice en un puchero.
-Misaki no podía esperar -respondo-. Ya sabes cómo se pone.
-¿Y dónde está ella?
-No corre tan rápido como yo.
Rika frunce el entrecejo, incapaz de creer que no pude esperar a mi hermana menor. Yo finjo que no me he dado cuenta de su mirada acusadora, y me dirijo a la cocina, a tomar un poco de agua.
Estoy enjuagando el vaso, cuando escucho el grito de Misaki.
-¡Rika!
Aprovechando que las dos se están derritiendo en un abrazo, vuelvo a mirar mi celular. Tengo una respuesta de Eriol "Pasaré a visitarlas más tarde." Sí, quizá lo mejor sea que primero nos visite a todas, antes de enfrentarse él solo a Rika.
También tengo otro mensaje de Syaoran. Varios mensajes en realidad, preguntando dónde me he metido. Le respondo a regañadientes.
"Estoy en casa. Mi hermana Rika ha llegado de Escocia."
Mi mensaje es leído casi automáticamente. Y del mismo modo, Syaoran responde en menos de un segundo.
"¿Puedo pasar a verlas?"
"Viene con jet-lag." Miento a toda velocidad. "Quizá otro día."
La última semana de clases se pasa volando. Rika extrañaba tantas cosas de Japón, que prácticamente Misaki y yo nos pasamos las tardes con ella yendo al centro comercial, a restaurantes de sushi y ramen, o simplemente caminando por el parque pingüino. He conversado durante las noches, antes de dormir, con Eriol, garabateando mensajes en hojas de papel, y mostrándolas por la ventana. Dice que aún es muy pronto como para acercarse a Rika, y que quizá lo mejor es que la deje pasar las festividades con su familia, antes de forzarla a nada.
Gracias a ello, he podido inventar la excusa perfecta para no pasar tiempo con Syaoran. Siento que intenta aferrarse a mí (mis sospechas de que él sospecha que voy a terminarlo pronto solo aumentan, y con eso mi paranoia), pero intento no darle oportunidad. No después de saber que ha estado con Daidouji. Me duele no poder seguir fingiendo, pero al menos ahora puedo estar con Rika, y eso me da un poco de paz. Es como mi faro en esta oscuridad asfixiante.
Rika dice que nos extrañaba horrores, y como aún tenemos regalos de Navidad que comprar, así como ingredientes para la cena, y adornos para la casa, no puedo pasar tiempo con mi novio falso, pues debo concentrarme en mi familia. Después de todo, vienen mis abuelos, a los cuales solo vemos una vez al año. Y con todo lo que se viene encima por las festividades Navideñas, solo puedo concluir que el terminar con Syaoran será mucho más fácil y mucho más creíble: un distanciamiento inevitable. Un amor que se volvió frío.
Syaoran no pone reparo, pero dice que no puede evitar sentirse fuera de mi vida. Yo solo cruzo dedos para que todo termine pronto, al tiempo que me obligo a no llorar.
He logrado mantener un buen ritmo escribiendo, así que les dejo up hoy temprano (?). Cruzo dedos porque el mismo milagro se repita el sábado.
¡Nos seguimos leyendo!
-Ribo.
