Espero que la espera haya valido la pena.

birdsandstars

Christian me sacó los jeans y el resto de la ropa y sentí como la lanzaba y caía al suelo en algún lugar de la habitación.

—Acuéstate y estira las manos hacia atrás. —me susurró en el oído.

Hice lo que me pidió mientras sentía como mi corazón golpeteaba en mi pecho. Estiré las manos hacia atrás mientras sentía a Christian moviéndose en la cama. Unió ambas manos y pasó la cinta por encima de ellas, y después las ató ambas juntas y las estiró para atarlas al cabecero de la cama suponía.

—¿Pensaba que no ibas a atarme nunca más?

—¿Te gusta estar atada Anastasia? —me dijo mientras deslizaba un dedo ligeramente por mi piel.

—He descubierto, que estar sometida a la voluntad de alguien y dejar que esa persona te posea y te seduzca, puede resultar placentero. —le dije mientras sentía su dedo deslizándose por mi pecho.

—En realidad, solo estaba esperando la oportunidad perfecta, además, no siempre puedo hacerlo, me gusta sentir tus manos recorriendo mi piel.

—Pero hoy no. —le dije con la respiración entrecortada mientras el hacía girar el dedo sobre uno de mis pezones y yo me retorcía de placer.

—Ahora solo deseo que grites de placer. —me dijo mientras continuaba deslizando el dedo ahora por mi vientre.

Se me escapó un gemido cuando lo sentí bajando hacia mi sexo. Pero entonces separó el dedo de mi piel. Sentí sus manos recorrer mis piernas y abrirlas lentamente mientras las subía un poco. Sus dedos continuaron recorriendo el contorno de las piernas hasta que sentí uno de sus dedos acariciando mi clítoris mientras el otro entraba en mí. Tiré de las manos.

—¿Alguna vez te han atado? —le pregunté mientras él movía el dedo en mi interior.

—No. ¿Quieres atarme Ana?

—Quiero…Mmmm. —es difícil concentrase en esta situación.

—¿Qué quieres Ana? —me decía mientras movía el dedo en círculos.

Sacó el dedo de mi interior y lo remplazó con algo. No tenía idea si lo que había puesto dentro de mi eran las bolas o el vibrador. La cama se movió y después Christian bajó mis piernas y se acostó sobre mí. Podía sentir su cuerpo cálido contra el mío, su miembro duro presionando contra mi vientre. Estaba desnudo.

Rápidamente sus labios estuvieron sobre los míos mientras él se movía contra mi cuerpo, haciendo que yo me moviese también.

Entonces lo sentí.

El movimiento en mi interior.

Pero este se detuvo. Christian volvió a moverse contra mi cuerpo y lo volví a sentir.

No era el vibrador, eran las bolas.

Christian separó sus labios de los míos, y bajó dando besos por mi cuerpo. Cuando su lengua rozó uno de mis pezones me moví contra él, y el movimiento de las bolas en mi interior hizo que se me escapara un gemido audible. Sus labios iban sobre mi vientre haciendo que yo arqueara mi cuerpo contra su boca y que las bolas se movieran más.

Era una deliciosa tortura.

Entonces separó sus labios de mi cuerpo. Dejé de sentir su peso sobre mí. Y entonces sentí algo deslizarse por mi cuello y comenzar a vibrar. Eso solo hizo que me moviera en la cama buscando su cuerpo.

Separó el vibrador de mí, y entonces lo sentí sobre mis labios enviando un delicioso hormigueo por todo mi cuerpo que me hacía reaccionar a su contacto y moverme en la cama, y el movimiento hacía que las bolas que tenía en mi interior se movieran.

—Necesito que te quedes quieta. —me susurró en el oído.

—Es imposible hacerlo cuando no sé dónde me vas a tocar. —le dije mientras el reía.

Y entonces sentí sus labios bajar besando mi piel hasta tomar uno de mis senos en su boca y entonces sentí el vibrador en el otro. Incliné mi cuerpo hacia arriba buscando el suyo, pero él no estaba sobre mí. Separó sus labios y el vibrador una vez más y esta vez lo puso sobre el seno que había estado en su boca al mismo tiempo que deslizaba la lengua cálida por el costado de mi cuerpo.

—¡Christian! —grité de placer al sentir mis paredes apretarse alrededor de las bolas.

—Aún no. —me dijo separando el vibrador una vez más de mi cuerpo.

Sus dedos se deslizaban suavemente por mi piel mientras yo me arqueaba contra su cuerpo buscándolo. Entonces sentí sus manos abrir mis piernas. Sus labios comenzaron a deslizarse por uno de mis muslos, en dirección a mi sexo. Y entonces sentí el vibrador sobre mi clítoris.

—¡Maldito seas Christian! ¡Termina de una puñetera vez con esto! —le grité mientras el alejaba el vibrador de mi cuerpo y su boca también.

Sentí la cama moverse.

¿Y ahora qué?

—¿Christian? —lo llamé, pero no obtuve respuesta. —¡Christian! —grité una vez más.

—Solo un poco más. —sentí que me susurró al oído.

Volví a sentir sus manos por mis piernas mientras las levantaba levemente. Y entonces metió algo en mi interior, junto a las bolas. Subió dando besos por mi cuerpo, y entonces sentí el vibrador dentro de mí, lo cual hizo que me moviera y entonces las bolas se movieron también.

Esto era muy intenso.

Sus labios subían dando besos por mi cuerpo mientras el vibrador hacía que yo me moviese, y mi movimiento hacía que las bolas se movieran dentro de mí. Apenas y podía concentrarme en una sola cosa. Apenas y fui consciente de los labios de Christian bajando sobre mi cuerpo, llegando a mi sexo, ni de su lengua deslizándose sobre mi clítoris.

Y casi convulsioné. Arquee mi cuerpo contra su boca.

—¡Por Dios! ¡Voy a morir! —grité mientras sentía su lengua caliente sobre mi sexo.

—No, no lo harás. —me dijo mientras se separaba brevemente y soplaba una leve brisa sobre mi sexo.

Debo recordar que Christian sabe cómo torturar a alguien sexualmente.

Mis paredes se apretaron aún más alrededor de las bolas y del vibrador. Ya no podía aguantar más. Estaba literalmente al borde de un abismo al cual sabía que iba a caer muy pronto y del cual no iba a haber retorno. Entonces dejé de sentir el vibrador. Las manos de Christian aferraron mi cuerpo evitando que me moviera, evitando que las bolas se movieran y vibraran en mi llevándome al precipicio.

—¡Pero serás cabrón! —le grité tratando de moverme.

Pero el me inmovilizó con su cuerpo sobre el mío. A cada instante que pasaba podía sentir como el orgasmo que estaba a punto de alcanzar se tornaba inalcanzable.

No sé cuánto tiempo estuvo reteniendo mi cuerpo, solo sé que cuando sus manos liberaron mis piernas se deslizaron por estas hasta mi sexo. Sentí el vibrador una vez más, como el orgasmo comenzó a crecer nuevamente en mi interior y entonces sentí como rápidamente el vibrador salía de mi interior.

¡Mierda no!

Arquee mi cuerpo contra él buscando el placer que necesitaba, ese toque que me llevara al éxtasis. Pero él no me dejó moverme, y detrás del vibrador rápidamente salieron las bolas haciendo que casi alcanzara el orgasmo. Y entonces lo sentí. Sentí como su miembro entraba en mí, como mi cuerpo convulsionaba de placer, como llegaba a un orgasmo estremecedor mientras él se enterraba profundamente en mí.

Mi cuerpo no podía más. Había aguantado demasiado el orgasmo. Me había llevado al borde del placer y no pude aguantar más.

Christian comenzó a moverse en mi interior mientras se aferraba a una de mis piernas con una mano y con la otra tiraba de uno de mis pezones.

Intenté resistirme, intenté contener el gemido, intenté controlar mi cuerpo. Pero fallé. No podía controlar nada de lo que mi cuerpo hacía cuando el me tocaba. Era una marioneta a su merced. El hacía lo que quería conmigo, le exigía a mi cuerpo lo que yo creía que no lo podía dar.

Y Christian Grey siempre conseguía lo que quería.

Y en estos momentos estaba exigiéndole a mi cuerpo un orgasmo más. Podía sentir como mis paredes comenzaban a apretarse, involuntariamente, a su alrededor una vez más. Christian besaba mi cuello y subió sus labios hasta los míos, mordió mi labio inferior e introdujo la lengua en mi boca imitando los mismos movimientos de su miembro en mi interior.

—¡Anastasia! —me dijo en un gemido contra mis labios mientras detenía el movimiento en mi interior.

Soltó mi pierna y dejó de torturar el pezón. Y sentí como me quitaba la blusa de los ojos. Entrecerré los ojos ante la molesta claridad y los fui abriendo poco a poco.

Cuando pude enfocarlos bien Christian me miraba fijamente.

—¿Por qué me has descubierto los ojos?

—Porque quiero verte a los ojos cuando terminé dentro de ti… —me dijo mientras comenzaba a moverse una vez más. —…quiero mirarte fijamente mientras te lleno completamente, mientras te hago mía. —sus movimientos eran cada vez más rápidos.

Y el orgasmo llegó rápidamente a mi mientras el pegaba su frente a la mía. No cerré los ojos, no podía. No cuando veía su rostro descomponiéndose de placer sobre mí.

—Quiero mirarte a los ojos cuando te diga que te amo…

¡Oh dios mío! El no acaba de decir esas palabras.

Sentí como me llenaba completamente y entonces Christian se dejó caer sobre mi cuerpo. Quería enredar mis dedos en su pelo, tomar su rostro entre mis manos y decirle que también lo amaba.

—Te amo Christian Grey. —le dije mientras sentía su risa ahogada contra mi cuello.

Christian levantó la cabeza y me sonrió.

—Déjame desatarte. —me dijo saliendo de mi interior.

Se inclinó hacia el cabecero de la cama y me desató las manos. Cuando mis manos estuvieron libres las frotó ligeramente en las muñecas y después entrelazó sus dedos con los míos. Mientras se acostaba a mi lado y yo me giraba hacia él.

—Me lo puedes decir una vez más, pero mientras me miras a los ojos. —me dijo mientras pegaba ahora su frente a la mía.

Sonreí mientras lo miraba a los ojos.

—Lo repetiré todas las veces que necesites escucharlo. Te amo Christian Grey. —le dije mientras él me sonreía y me besaba ligeramente.

—¿Y bien?

—¿Qué cosa?

—¿Que te pareció la tortura?

—Una tortura. —le dije mientras el reía a carcajadas. —Nunca imaginé que se pudiera sentir tanto placer y menos de esa forma. ¿Lo habías hecho antes? —le pregunté con curiosidad.

—No. —me dijo mientras pegaba su cuerpo al mío.

Se inclinó sobre mi haciendo que me acostara de espalda en la cama una vez más mientras el pasaba una pierna por encima de las mías. Deslizó una mano por mi rostro apartando un mechón de cabello a un lado.

—Ven a vivir conmigo. —me dijo de repente.

—¡Que!

—Lo que escuchaste. Ven a vivir conmigo.

—Ahora si te has vuelto loco.

—¿Por qué?

—No puedo irme a vivir contigo Christian, recuerda que supuestamente estoy comprometida. Además, que si lo hiciera tendríamos a los paparazzi sobre nosotros, por no decir que tu madre se opondrá.

—¿Y si logro convencerla?

—No quiero ni imaginar como la convencerías de que debo mudarme contigo. —le dije mientras subía una de mis manos hacia su rostro. —Pero si la convences, si ella lo permite, lo haré, me mudaré contigo.

—Pues está hecho. Déjalo todo en mis manos yo me encargo.

—Te gusta hacerte cargo de todo, ¿verdad?

—Pensaba que lo sabías. —me dijo entrecerrando los ojos. —Me gusta llevar el control de todo.

—Ah, no sabías que eras un controlador compulsivo.

—Solo cuando se trata de lo que es mío por derecho.

—¿Lo que es tuyo por derecho? ¿Yo soy tuya por derecho? ¿Derecho de qué?

—Tengo derecho a besarte cuando me plazca, y siempre que lo desee…—me decía mientras me besaba. —…a tocarte cuando quiera y donde quiera…—me decía mientras bajaba una mano e introducía un dedo en mi interior. —…a poseerte todas las veces necesarias hasta que tengas mi marca en tu piel…—me dijo mientras podía sentir como su miembro crecía entre los dos.

—No sabía que el contrato que firmé involucraba todo esto.

—¿Qué acaso no leíste todo él contrato?

—Completamente, y no decía por ningún lado: "Al firmar este contrato usted pasa a ser propiedad de Christian Grey y el hará con usted lo que desea"

—¿No lo decía?

—No.

—Creo que voy a tener que echarle una hojeada a tu contrato, porque supuestamente ambos deben ser iguales y el mío si tiene esa especificación.

—¡Ah sí!

—Sí. Dice que desde el instante en que firmé el contrato soy propiedad de mi coprotagonista.

—¿De veras?

—Si. Así que puedes hacer conmigo lo que desees.

—¿Lo que desee? Recuerdo que me prometiste eso mismo si usaba el vibrador durante la filmación.

—No pensé que lo fueras a utilizar.

—Así que…puedo hacer contigo lo que desee…dos veces.

—Todas las veces que lo desees. Soy todo tuyo.

—Eres todo mío. —le dije mientras lo empujaba por el pecho y hacía que quedara acostado en la cama.

Pero no pensaba desquitarme con él esta noche, ya tendría mi oportunidad de hacerlo cuando llegáramos a L.A. Y quería hacerlo como mismo había comenzado todo. En el club y con las máscaras puestas.