Hola *w* aquí os dejo el capítulo ^^
Trigésimo sexto capítulo
Oscuridad
El joven de ojos color rubí se encontraba en la oscuridad. Podía sentir frío a través de la madera que lo envolvía. Su cerebro lo traicionó, recordándole que aquello era parecido a un ataúd, uno realmente pequeño. Sin poderlo evitar comenzó a respirar cada vez más rápido, hiperventilando. Tenía la sensación de que se quedaba sin aire, quería salir de allí, necesitaba huir, pero a pesar de golpear la madera para salir, esta no cedía.
Sougo se estaba mareando, quería sentarse y hacerse una bola, tal y como lo hacía de pequeño, pero el espacio era tan limitado que no podía moverse.
Estaba tan fuera de sí, que incluso acabó rogando a Kagura para que lo liberase.
Había perdido la noción del tiempo, no sabía cuanto tiempo había pasado, solo se dio cuenta de que la puerta se abrió lentamente y la luz lo envolvió. Finalmente podía descansar.
Sougo se había desmayado, lo cual preocupó a todos, por la simple razón de que no pensaron ver al joven en esa situación.
- ¿Qué le hiciste? - preguntó Mutsu horrorizada
- Nada, estábamos peleando y lo encerré un rato, solo media hora - explicó la joven
Sakamoto no dijo nada y tomó el cuerpo de su amigo, para llevarlo a su habitación, esperando que pudiese descansar tranquilo de esa manera.
- Yo- quiso decir la menor, pero la mirada de odio de Sakamoto la obligó a guardar silencio
- No es a mi a quien le debes una disculpa - añadió el mayor mientras abandonaba la cocina
- Kagura, esta vez fuiste demasiado lejos - añadió Mutsu mientras se preocupaba por la salud del chico
- Yo no sabía que le daba miedo - se defendió la chica
- Él te pidió salir, pero lo ignoraste - explicó Mutsu - Lo mejor será que te quedes en tu habitación y yo intentaré ayudar -
Kagura no tuvo otra opción más que aceptar.
Mutsu se paró en el marco de la puerta, con miedo de acabar molestando a Sakamoto o al joven que aún no había despertado.
- Puedes pasar - informó Sakamoto sin girarse, pues ya sabía de quien se trataba
- ¿Puedo ayudar en algo? - preguntó Mutsu
- No, desgraciadamente no se le puede ayudar - explicó el mayor
- ¿Es una enfermedad? - preguntó Mutsu sorprendida
- Algo así, yo no estaba presente cuando ocurrió, pero el día que asesinaron a sus padres, los reyes, Sougo se escondió en un armario - explicó vagamente el mayor
Aquello era algo de lo que Sougo nunca hablaba, era algo que deseaba olvidar, pero muchas noches lo despertaba el recuerdo de aquella terrible noche.
Se habían infiltrado en el palacio con intenciones de asesinar a los reyes, pero Sougo se encontraba desgraciadamente en el peor lugar posible. Como tuvo una pesadilla, fue a buscar a sus padres y estaba durmiendo con ellos cuando todo ocurrió. Su padre no era tonto y lo obligó a esconderse en el armario mientras intentaba detener a los agresores. Al final Sougo acabó viendo por el agujero de la cerradura como sus padres fueron asesinados, mientras que se quedó durante horas allí encerrado, esperando a que alguien fuese en su busca. Cuando Hijikata logró encontrarlo después de buscarlo desesperadamente por horas, ya era demasiado tarde para el joven, jamás podría quitarse aquellas imágenes de la cabeza.
Desde entonces Sougo desarrolló terror a ser encerrado en lugares pequeños, pues su cerebro lo traicionaba y recordaba aquel miedo de ser dejado atrás, de que alguien importante fuese asesinado.
Mientras Sougo no despertaba, Mutsu y Sakamoto aprovecharon para intercambiar algunas palabras.
- Realmente siento el desastre que causó mi hermana - se disculpó la joven
- Normalmente no me importa si pelean o no, pues Sougo siempre necesita un pasatiempo y Kagura es más fuerte, pero esta vez fue demasiado y no estoy seguro de como se tomará esto Sougo una vez despierte - explicó Sakamoto
Mutsu ya se temía aquello, la reacción del chico no sería buena y probablemente aquel tiempo en el que los cuatro se divertían habría acabado para siempre, por eso mismo la mayor de las sirenas no paraba de pensar en algo para mejorar aquella situación, hasta que se le ocurrió una idea.
Kagura se encontraba mientras tanto aburrida en su habitación, por culpa de Sougo ahora estaban todos enfadados con ella, pero no era su culpa pues no sabía de la situación del chico y como siempre jugaba sucio, creyó que estaba actuando. La joven se sentía un poco culpable, por lo que intentó pensar en alguna manera de disculparse sin hacerlo realmente, pues tenía un orgullo que mantener.
La chica pensó en hacer algo de comer, pero primero no sabía cocinar, por lo que todo acabaría en desastre y segundo, la comida seguía escondida. Así que desechó esa idea, por lo que intentó pensar con todas sus fuerzas. Se le ocurrió leerle una historia de terror al joven pues seguro que con su lado sádico le encantaría aquello, pero más tarde recordó que no sabía leer. Así que entre muchas locas ideas más, optó por la que parecía más fácil, recoger un par de flores del bosque. Aquello serviría para que la perdonara y en caso de que no quisiese hacerlo podría usarlas en el funeral del príncipe. Algo dentro de ella le dijo que la segunda opción sería más divertida, siempre y cuando al final no estuviese muerto del todo.
Siguiendo su loca idea, Kagura fue en busca de las flores de los colores más llamativos que pudiese encontrar.
En el patio de la mansión, justo frente al pozo, se encontraba Mutsu intentando llevar a cabo su plan, después de todo, eso sería lo mejor para todos.
- Hechicero, me gustaría pedirte algo - llamó la joven
Lentamente parecía que todos en la mansión iban tomando su propio camino, las ruedas del destino comenzaban a moverse y probablemente se avecinaba otra tormenta, una mucho más grande y peligrosa de lo normal.
Kagura escogió las flores más grandes y llamativas que pudo encontrar, por lo que estaba de buen humor, feliz de poder arreglar su fallo y quizás así Mutsu ya no estaría enfadada con ella.
La joven abrió la puerta de la habitación de Sougo, sin siquiera tocar antes para avisar de su intromisión. Sakamoto se sorprendió, pues pensaba que sería Mutsu más no esperaba a la menor y aún seguía molesto con ella.
- Vengo en son de paz, recogí estas flores para Sougo a modo de disculpa - explicó la chica
Sakamoto dudaba de aquellas palabras, pero Kagura tenía derecho a una segunda oportunidad aunque dársela era cosa de Sougo cuando lograse despertar.
- Seguro que eso lo animará un poco - añadió Sakamoto mientras sonreía finalmente a la chica
El chico puso las flores en la mesa de luz de Sougo, para que pudiese disfrutar de ellas al despertar.
La noche cayó y todos se retiraron a sus habitaciones para poder descansar todas sus emociones, o al menos esa era la intención. A medianoche Mutsu se metió en una habitación, la cual no le pertenecía ni a ella ni a su hermana.
La sirena había estado pensando muchas cosas, demasiadas y llegó a una conclusión.
Mutsu se acercó a la cama donde yacía una persona durmiendo, o al menos eso es lo que el chico fingía. Intentando ser sigilosa, la chica dejó su libro favorito sobre la mesa de luz de Sakamoto, aquel libro sobre las leyendas de seres extraños y sirenas. Cuando fue a abandonar la habitación, Sakamoto sujetó su muñeca, evitando que escapase.
- Pensé que estabas durmiendo - dijo la joven intentando ocultar el hecho de que la asustó
- Lo estaba - añadió Sakamoto y continuó hablando - Lo que me preocupa es porque tú no lo estás y lo que te trae por mi habitación -
Mutsu tragó saliva, no quería tener esa conversación y probablemente entrar a su habitación tampoco había sido lo más inteligente.
- Una mujer no debería entrar a la habitación de un hombre a altas horas de la noche - dijo Sakamoto al notar que la joven no le respondería
- Creí haberte dicho que no debías verme como a una mujer - añadió Mutsu mientras intentaba evitar observar esos ojos azules que incluso en la oscuridad parecían ver tras su máscara
- ¿Qué haces aquí? - preguntó Sakamoto mientras su voz se veía aun más fría
- Ya lo sabes, no eres tonto - añadió la sirena
- Realmente no me gusta esta situación - murmuró Sakamoto mientras asimilaba todo
- Eres una buena persona, además de que realmente estoy orgullosa de poder llamarte mi amigo - confesó la chica
- Hazlo ya - pidió Sakamoto mientras cerraba los ojos
Mutsu lo abrazó y aprovechó la cercanía para decirle unas palabras en su oreja.
- Lo siento - se disculpó la chica
Segundos después golpeó la cabeza de Sakamoto para dejarlo fuera de combate.
- De verdad lamento todo esto - murmuró Mutsu mientras sentía su pecho doler
La joven le dio un beso en la mejilla a Sakamoto, a modo de despedida y salió de la habitación. No le quedaba mucho tiempo y debía buscar a su hermana.
Continuará
Algo me dice que me querréis matar después de este final xD pero ya era hora de que la historia avance un poco ^^
