Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.


Gracias a Isa por revisar y corregir este capítulo.


Capítulo 37

Edward alzó la vista, sonriendo y sosteniendo el bultito en sus brazos cerca de su corazón. Su voz sonó baja al ponerse de pie y caminar hacia el moisés.

—Bella, es perfecta —pausó—. Simplemente perfecta.

Acostó gentilmente a nuestra bebita en el moisés y se irguió, sus dedos acariciaron con gentileza su mejilla mientras ella dormía. Agachándose, besó su frente antes de venir a mi lado y hacer lo mismo. Su cálido aliento me bañó y se mantuvo cerca, su mano acunaba mi mejilla.

—Estuviste maravillosa hoy, Bella. Ni siquiera tengo palabras para describirlo. —Me besó cálidamente—. Gracias por nuestra hija.

Le sonreí cansadamente. Nuestra pequeña finalmente había llegado. Dos semanas tarde y diecinueve horas de parto después de que me llegó la primera contracción en medio de la noche. Nació con Edward sosteniéndome fuertemente, apoyándome y viéndose pasmado cuando ella finalmente hizo su entrada. El verlo cargarla por primera vez me trajo lágrimas a los ojos. Su amor por ella literalmente se derramaba de él mientras la acurrucaba contra su pecho, murmurándole una tierna bienvenida con los labios contra su carita. Sus ojos estaban llenos de lágrimas cuando me vio, trayendo a nuestra hija para recostarla en mi pecho.

—Ven a conocer a mami, bebita. Ha esperado muchísimo; igual que papi. —Luego enterró la cara en mi cuello, demasiado abrumado por la emoción para seguir hablando. Acaricié su nuca mientras veía a nuestra hija, acurrucada en mí, sus largas pestañas reposaban sobre sus suaves mejillitas. El momento era perfecto.

Ahora estábamos solos en mi habitación.

—¿Llamaste a Alice? —pregunté en voz baja.

Asintió, sentándose con cuidado en la orilla de la cama y sosteniendo mi mano.

—Está emocionada. Traerá a los niños en la mañana. Llamé a Michael y Jess y ellos les dirán a todos, al menos luego de que Jess deje de gritar. —Sonrió—. Mamá y papá también regresarán en la mañana. Papá tuvo que sacar a rastras a mamá de aquí.

Sonreí. Esme había venido temprano esta mañana y se negó a irse hasta que nuestra niñita naciera. Nos había mantenido tranquilos a los dos, especialmente a Edward, que había pasado un momento difícil mirándome durante las contracciones más intensas. Después de Edward, ella había sido la primera en cargarla. Sabía que si no fuera por la hora tan tarde y por tener a los niños, Alice también hubiera estado aquí.

—¿Estás listo para escoger su nombre?

Edward asintió lentamente. Teníamos unos pocos nombres en mente, pero queríamos esperar hasta que estuviera aquí para asegurarnos de que le quedara el que eligiéramos. Frunció los labios antes de hablar.

—Creo… creo que me gusta tu idea, Bella.

—¿Sí?

—Sí. —Sonrió—. Parece una Katharine. Los niños le dirán Kate. ¿O quizá Katy?

Me reí entre dientes, sabía que acortarían su nombre de inmediato. Pero estaba bien. Les iba a encantar ser hermanos mayores. Ya la amaban y apenas podían esperar para conocerla. Y me gustaba el nombre Katy.

—¿Katharine Alice, entonces?

Hice una mueca recordando la alegría de Alice cuando le pedimos a ella y a Jasper que fueran los padrinos de nuestra hija.

—Va a gritar, lo sabes, Bella.

—Se merece el poder gritar. Es mi mejor amiga, y mi hermana, Edward.

Sonrió.

—Entonces a la siguiente le pondremos el nombre de una de nuestras madres, ¿verdad?

Gemí, me tape los ojos con la mano y, cuidadosamente, intenté ajustar mi posición en la cama del hospital.

—No estoy lista para hablar del siguiente, Edward. No ahora.

Riéndose entre dientes, me besó suavemente.

—Considera la discusión en pausa. Ahora, mami, necesitas dormir. —Arropó la manta fuertemente a mi alrededor—. Estás exhausta y mañana va a ser un día ocupado. No puedo creer que ya te vayan a mandar a casa.

—Estaré más cómoda ahí.

—Bueno, justo ahora quiero que duermas.

—¿A dónde vas?

Sonrió y se acercó más ante el ligero tono de pánico en mi voz.

—A ningún lado. Estaré en esa silla. —Señaló una de aspecto incómodo junto al moisés de Katharine.

Aparté la manta y me moví lentamente más cerca de la orilla de la cama.

—Te prefiero aquí.

—La enfermera ya me estaba viendo feo, Bella, cuando estaba acurrucado contigo y con Katy antes. No creo que le guste encontrarme de nuevo en tu cama.

Me encogí de hombros.

—No me importa. Te quiero aquí. Dormiría mejor.

Eso lo hizo. Edward revisó a Katy, luego acercó el moisés junto a la cama para poder verla con facilidad, se quitó los zapatos y se subió junto a mí, permitiéndome acostarme en su pecho. Envolvió su brazo a mi alrededor, su labios acariciaron mi cabeza.

—Pronto se despertará para comer otra vez —murmuré adormilada.

—Iré por ella y te la traeré.

—Te amo.

Se le atoró la respiración y su brazo se apretó.

—Te amo mucho, Bella. Muchísimo. Gracias, mi hermosa esposa.

Sonriendo, me quedé dormida.

*()*

Edward POV

Miré a Bella, que estaba profundamente dormida. Mis dedos peinaron gentilmente su cabello mientras la veía dormir pacíficamente. Había sido tan valiente y fuerte durante todo el día. Incluso Dr. Carter había comentado en lo callada que estaba, sólo unos ocasionales quejidos escaparon durante las largas y duras contracciones. Sabía que ella había luchado por mantenerse callada para que yo no me volviera loco. Odiaba verla en cualquier tipo de dolor y hoy había sido muy difícil para mí. Ella había insistido en un parto natural y el verla soportar tanta agonía me volvía loco, en cierto momento le rogué para que aceptara los medicamentos. Pero esta maravillosa mujer lo había hecho a su manera.

Mi esposa.

Mi hermosa esposa, que ya había traído mucha alegría a mi vida, me había dado hoy una hija.

Mi Katy.

Me alcé ligeramente y miré a mi hija, que dormía tan profundamente como su madre, su pequeño puñito contra su boca. Sin duda alguna estaba tan exhausta como Bella por el largo parto. Casi perdí la cabeza un par de veces, pensando que algo le pasaría a alguna de ellas antes de que ella llegara de manera segura y yo fuera capaz de cargarla. Sonreí al verla dormir, su adorable carita estaba en paz. El ala de maternidad estaba sorprendentemente tranquila esta noche, de todas formas papá había usado uno de sus contactos y le había conseguido a Bella una habitación privada, por lo cual yo estaba agradecido. De otra forma, yo no hubiera podido estar así de cerca de ellas.

Ahora mis dos chicas estaban a salvo y durmiendo junto a mí. Cerré los ojos. Podía descansar por un rato también.

*()*

Movimiento en la habitación me hizo parpadear para abrir los ojos y ver a mi padre de pie, sacudiendo la cabeza y sonriéndome.

—Las camas son para los pacientes, Edward.

—Bella me necesitaba junto a ella —gruñí en voz baja y comencé a apartarme. Nos habíamos despertado dos veces con Katy para darle de comer y cambiarle el pañal, y no tenía ni idea de qué hora era.

Papá se rio entre dientes.

—Quédate donde estás. Ya luché la batalla contra la enfermera Vicky por ti. Es muy rígida con las reglas.

Me eché atrás luego de revisar a mis dos chicas.

—¿Por qué regresaste?

—Estoy de guardia. Llegó un caso urgente. Están en cirugía, así que vine aquí para ver cómo estabas.

—Me sorprende que mamá no haya venido también.

—Lo intentó. Tuve que obligarla a quedarse en casa. Estará aquí en unas horas, créeme.

—Mandarán a Bella a casa hoy en la tarde. Quizá más temprano.

Asintió.

—Ahora ese es el estándar cuando es un parto normal, Edward. ¿Estás nervioso?

—No…

—¿Pero?

Sonreí. Me conocía muy bien.

—Ha sido mucho tiempo desde la última vez que tuve que cuidar un bebé, papá. Espero no haber olvidado como cuidarlos.

—Es como montar una bicicleta. Nunca lo olvidas.

La voz somnolienta de Bella habló:

—¿Acabas de comparar a mi hija con una bicicleta, Edward?

Mi pecho vibró con risa.

—Nop. Papá lo hizo.

Bella me miró parpadeando y sonriendo.

—Lo harás genial, Edward. También ha sido mucho tiempo para mí. Puede que también esté ligeramente oxidada. —Le sonrió a papá—. Hola Carlisle.

Él le guiñó.

—Hola mi niña.

—Papá tiene razón; nunca lo olvidas —nos aseguró de repente la voz de mamá cuando entró en la habitación—. Además, yo estaré cerca. Y Alice. Todo está bien.

—Esme —habló mi papá con seriedad—. ¿Qué estás haciendo aquí? Te dije que te quedaras en casa. ¡Son las seis de la mañana! ¡Las horas de visita comienzan dentro de cinco horas!

Se encogió de hombros.

—Tengo contactos. Mi esposo y yerno son doctores aquí. Puedo ir a donde sea —sonrió alegremente—. No podía esperar para ver de nuevo a mi nieta.

—Katy —hablé—. Su nombre es Katharine.

Mamá sonrió.

—Katy. Qué perfecto.

Papá gimió.

—Esme, me vas a meter en muchas mierdas si te escabulles así.

—¡Papá! ¡No maldigas frente a mi sobrina! —gimió Alice al entrar.

Eché la cabeza atrás. ¿Qué estaba haciendo ella aquí a esta impía hora?

—¿Alice? —preguntó papá con tranquilidad—. ¿Cómo entraste aquí? ¿Y cómo pasaste por la enfermera Vicky?

—Traje café; café del bueno y galletas. Además tengo contactos. Mamá llamó y dijo que iba a venir, así que Jasper se quedó con los niños. Traerá a Jake y a Emmett para una visita rápida antes de ir a la escuela. Puede meterlos por unos minutos.

Papá gimió.

—Me van a despedir.

Alice lo ignoró y se unió a mamá en el moisés.

—Oh, Edward, es hermosa.

Me aparté de Bella con gentileza, pausando para darle un beso. Sus ojos ya se estaban cerrando, se estaba quedando dormida de nuevo. Mi dulce mujer seguía exhausta.

Me acerqué al moisés, levanté a Katy y luego la dejé en brazos de Alice.

—Saluda a la tía Alice, Katy.

Me sonrió.

—¿Katy?

—Katharine Alice Cullen.

Los ojos de Alice se agrandaron y se llenaron de lágrimas.

—Oh, Edward… —inhaló—. Gracias. Aunque, ¿por qué yo?

Besé su cabeza.

—Porque eres mi hermanita y la mejor amiga de mi mujer.

—Y la madrina de Katy —me recordó con una sonrisa llorosa.

—Es también.

Mamá sollozó y estiró los brazos, sacando hábilmente a Katy de los brazos de Alice.

—¡Mamá! —siseó Alice—. La estaba cargando. Tú ya lo hiciste antes.

Mamá sacudió la cabeza.

—Muy poco. Edward no la suelta.

Es mi hija —bufé suavemente.

—Quiero cargarla —se quejó Alice—. Edward puede tenerla cuando quiera. Él se la va a llevar a casa. Y yo tendré que regresar a trabajar y tú la verás todo el tiempo. Regrésamela, mamá.

Mamá sacudió la cabeza.

—Nop. Yo la tengo ahora.

Katy comenzó a llorar y gemí.

—Genial, la despertaron. Intento dejar dormir a Bella, por amor a Dios. Está exhausta. Dénmela.

Papá avanzó un paso.

—De acuerdo. Suficiente todos. —Estirando las manos, le quitó a Katy a mi mamá, su voz se llenó de autoridad—. Edward tiene razón. Hay demasiada gente en esta habitación. No pedí una habitación privada para que ustedes pudieran tener una fiesta. Bella necesita descansar. Yo me quedaré y estaré en silencio; ustedes dos vayan por café y dejen dormir a las chicas. Ahora. Edward, te traje ropa limpia y artículos de aseo. Ve a bañarte.

Abrí la boca para protestar. Yo no había hecho nada y no quería dejar a Bella. Me miró con severidad.

—Como su doctor, te ordeno que te vayas.

Mamá y Alice se giraron y salieron de la habitación, yo recogí las cosas que él había traído y las seguí. Estaba abriendo la puerta cuando escuché la suave risa de Bella.

—Bien jugado. Sabes que no eres mi doctor, ¿verdad, Carlisle?

Me detuve, dándome cuenta de que tenía razón. Escuché la risa que él le dio en respuesta.

—La única manera en que iba poder cargar a mi nieta era deshaciéndome de ellos por unos minutos, Bella. Usaré el método que sea necesario… ético o no. —Se rio entre dientes de nuevo—. Para cuando se den cuenta de que mentí, ellas estarán en la cafetería y Edward en la ducha.

—De acuerdo entonces. Sólo para que sepas… te tengo vigilado, papá.

La voz de él estaba llena de calidez. Adoraba a Bella y le encantaba cuando ella bromeaba con él; le encantaba especialmente cuando le decía papá.

—Por supuesto que sí. Ahora duerme. Necesito tiempo a solas con Katy. Va a ser difícil que pase más tarde.

Me giré y sonreí ante la imagen. Bella estaba acurrucada y mi papá estaba de pie, sosteniendo a mi hija y sonriendo mientras la arrullaba. Atrapé los ojos de Bella y le guiñé.

Lo dejaría ganar esta vez.

*()*

El ver a Jake y Emmett cargar a Katy era tanto emocional como aterrador. Bella estaba sentada, todavía cansada pero feliz. Los niños estaban sentados en una silla grande y se turnaban para cargarla, hacían caras e intentaban despertarla, pero ella se mantuvo dormida, ignorando completamente sus intentos. Yo estaba de pie junto a ellos, asegurándome de que sostuvieran su cabeza y no hicieran movimientos o saltos repentinos y la tiraran.

—¿Por qué no se despierta, mamá? —preguntó Emmett—. Queremos ver sus ojos.

—Son azules como los de mamá. —Les informé a los niños.

Bella se rio entre dientes.

—Los ojos de los bebés siempre son azules.

—Sí, pero son de tu tono; un azul suave. Los míos son más oscuros; más simples.

Bella sacudió la cabeza, sonriéndome cálidamente.

—Tus ojos no son simples. Son… increíbles.

—Igual que los tuyos.

Bella se rio y se giró hacia los niños.

—Estará despierta por mucho tiempo, Em. Podrás ver sus ojos y jugar con ella más tarde. Es sólo que ahora está cansada.

Acaricié su cabello.

—Espera hasta que se despierte a las dos y cuatro de la mañana queriendo ser alimentada y que le cambien el pañal, campeón. Entonces desearás que siga dormida.

Jake estiró los brazos.

—Mi turno.

Sonreí. Eran tan malos como mamá y Alice. Puse a Katy en los brazos de Jake, y sonreí cuando lo vi verla.

—Es muy pequeña, papá —susurró mirándome. Mi corazón se estrujó un poco al escucharlo llamarme así, incluso después de todos estos meses. En el minuto en que llegaron los papeles de la adopción, Jake cambió. Ahora estaba feliz todo el tiempo, y él y Emmett eran más cercanos que nunca. Em había sido prácticamente igual cuando su adopción estuvo completa e hizo que Bella fuera oficialmente "suya". Nuestros niños nos pertenecían a los dos ahora. Ambos estaban felices. Todos lo estábamos.

—Lo es. Es afortunada de tenerte a ti y a Em como hermanos mayores.

Ambos asintieron. Jasper se puso de pie y se aclaró la garganta.

—De acuerdo, chicos. Hora de irse a la escuela. Su hermana y mamá estarán en casa esta tarde. Las verán pronto. Alice los espera.

Ambos gruñeron sobre no querer ir hoy a la escuela, pero Jake me dio a Katy antes de acercarse y darle un beso de despedida a Bella. Jasper se los llevó despidiéndose con la mano y, finalmente, estaba a solas con mis chicas.

Me senté en la orilla de la cama, cargando a mi hija durmiente y buscando la mano de Bella. Me sonrió.

—Qué noche.

Sacudí la cabeza.

—Mi familia está loca.

Bella se rio.

—¿Viste la mirada en el rostro de la enfermera Vicky cuando entró y vio a todos aquí? Pensé que iba a tener un ataque de enojo.

—Vació la habitación con bastante rapidez. Creo que incluso mi papá le tiene miedo.

—Noté que dejó a Alice quedarse por más tiempo. Supongo que el café y las galletas hacen grandes cosas.

Acaricié su suave mejilla.

—Dormiste muy poco.

—Creo que probablemente así va a ser de ahora en adelante, Edward. No me molesta. Ver lo mucho que todos quieren amar a Katy… vale la pena no dormir.

—Quieren ayudar. Y yo tengo libres un par de semanas, Bella. Nos aseguraremos de que duermas mucho.

Suspiró.

—¿A qué hora puedo irme a casa?

—La enfermera V dice que Dr. Carter estará aquí pronto para revisarte y luego podré llevarte a casa. Estaremos allá para la hora de la comida.

Sus ojos comenzaron a cerrarse.

—Qué bueno.

Inclinándome, besé su frente.

—Duerme, mi dulce mujer.

—Te amo.

Apreté la mano que seguía sosteniendo.

—Te amo, Bella.

Me quedé sentado en la tranquila habitación viéndola. El amor de mi vida.

Estaba cargando a mi hija, su cálido cuerpecito estaba acurrucado en mi pecho mientras dormía.

Pronto me las llevaría a casa. La casa que Bella había convertido en un hogar feliz y lleno de amor.

Sabía que más tarde Jake y Emmett llegarían a casa de la escuela, sus risas llenarían el aire y estaríamos todos juntos.

Mi familia.

Mi mundo.

Miré a Bella de nuevo.

Mi todo.


¡Me encanta este hombre! Este es el último capítulo (¡sniff sniff!), el siguiente es el epilogo y el 39 son EPOV de varios momentos de la historia, ¡y ya! Creo que entraré en depresión.

Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus comentarios, alertas y favoritos!

Nos leemos el lunes… o antes si se me ocurre algún otro reto ;)