Disclaimer: Los personajes de Mortal Kombat no me pertenecen.
Jax bajo del auto sin ánimo, sabiendo cual sería la respuesta a porque este se había parado, no era la gasolina, el motor directamente se había quemado ante el esfuerzo continuo.
De todas formas había logrado cumplir su objetivo antes de quedar inutilizado, llevarlos a la ciudad de New York en menos tiempo del que podían permitirse.
La señal de Sonya claramente venia de allí, luego de lo que había pasado unos años antes, los Special Forces no dudaban en colocar transmisores en todos sus miembros.
No había demasiada información de que había pasado, alguien, o algo, se la había llevado de nuevo para la ciudad, si los registros del señalizador eran correctos, seguía con vida, pero aun estaba la incógnita de cómo pasaron la barrera mágica de Nightwolf, la única respuesta es que la ciencia les hubiera jugado en contra, al ser lo único contra lo que no los protegía, lo que restaba los potenciales causantes a una sola opción válida, Kano, muy probablemente a expensas del emperador, sino ya hubieran tenido ejércitos enteros atacándolos.
"No era necesario que vinieras", le dijo a Nightwolf, que salía del vehículo seguido de Kabal, dejándolo vacio, "deberías preocuparte por tu tribu más que por nosotros".
"Aunque no sea de mi sangre, Sonya ya es parte de mi tribu para mi, Jaxson Briggs", dijo el cacique, "además, sin mí no tendrían posibilidades de volver, de todas formas, si tu amigo Sub Zero es tan fuerte como dices, no tendrá problemas en proteger la aldea, y la barrera sigue activa aunque no me encuentre dentro".
"Bueno, tendremos que cuidarnos las espaldas, quien sabe que alimañas podrían estar en cualquier esquina".
El grupo no dio muchos pasos por la siniestra acera, cuando notaron tres figuras que acababan de doblar por una esquina.
Jax las reconoció perfectamente, eran tres ninjas, uno amarillo, otro rojo, y otro violeta.
"Qué bueno, aperitivos", dijo este ultimo.
Y las cosas se empezaban a complicar.
Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat Batalla de los 6 reinos tercera temporada capitulo 10: "De todos los dolores del corazón, el más grande".
Los arboles del Bosque Viviente no solían sentir miedo, principalmente por su carencia de cerebro y emociones, pero esta vez si no era miedo lo que pasaba por sus ramas, al menos era muy similar, un simple humano, había destruido en segundos a cerca de un tercio de ellos sin siquiera sudar una gota.
Y el humano no era otro que el campeón del Mortal Kombat, Liu Kang, aunque en ese momento le daba igual quién era, solo sentía furia, y los arboles tuvieron la mala suerte de meterse en su camino, o mejor dicho, de estar en medio de su camino.
Hace mucho que podría haber llegado a la fortaleza de Kanh, pero no quería eso aun, primero quería venganza, quería acabar con Motaro, pero no importaba que tanto destruyera, el maldito Centauro no aparecía, el único ser pensante que seguía estaba detrás suyo en ese momento.
"Sal de ahí, Lao", grito Kang.
Su compañero, Kung Lao, que venía siguiéndolo desde hace mucho tiempo, apareció de detrás de unos arbustos.
"Deja de seguirme".
"Liu, tienes que entenderlo, me preocupa lo que puedas hacer", intento hacerle entender Lao.
"No debes preocuparte, estoy bien".
"Llevas media hora destruyendo todos los arboles que encuentras, eso no entra en mi definición de bien".
"Tu opinión no me afecta", a continuación el guerrero lanzo una bola de fuego destruyendo varios árboles mas, "solo debo preocuparme por mi misión".
"¿Una venganza?, Eso es muy bajo para ser tu misión".
Liu Kang no respondió, sino que se quedo mirando hacia el costado.
"¿Acaso piensas ignorarme?".
"No te metas en esto", le dijo Liu Kang, y empezó a correr a gran velocidad.
Lao lo siguió, pero le costaba mantener la velocidad, nuevamente el terreno se había vuelto pedregoso, pero se estaban acercando a New York.
Y entonces Lao pudo ver que había pasado, Liu había sentido la presencia que había buscado durante todo ese tiempo.
Un enorme grupo de Centauros se encontraban formando un semi círculo, con Motaro en medio de todos ellos.
La escena duro varios segundos sin que nadie hiciera nada, hasta que un Centauro dio un simple paso, y una bola de fuego lanzada de la mano del monje lo hizo explotar en miles de pedazos.
"Que tus soldados se vayan, no tengo interés en tener que destrozarlos a todos", dijo Kang refiriéndose al líder de sus enemigos con desprecio.
"Valientes palabras, ¿Pero por que perdería mi única ventaja aquí?", dijo Motaro sin tomarse demasiado en serio a su rival.
"Créeme, no serian una ventaja, solo te entorpecerían, y para mí no hay diferencia entre ellos y un grupo de Tarkatans".
Motaro se quedo quieto unos segundos, razonando lo que acababa de escuchar, vio a sus soldados, y sintió muchas cosas, pero los que no aparentaban miedo, tampoco aparentaban demasiada lucidez.
"Soldados, váyanse todos de aquí", grito Motaro, nadie dudo un segundo, todos se marcharon, ya sea por temor, o por obediencia, pero el lugar quedo solo con ambos rivales, y Lao, que miraba todo desde lo lejos con sentimientos encontrados acerca de lo que podría pasar.
No paso mucho rato hasta que Liu Kang saliera propulsado con toda su fuerza propinando un gigantesco puñetazo al Centauro que lo hizo retroceder varios metros, destrozando rocas a su paso.
El monje pego un salto para atacarle nuevamente, pero su enemigo se había logrado teletransportar debajo de él y lanzo una de sus esferas de energía, que por estar en el aire, fue un impacto directo.
Lao se preparo para intervenir, pero vio que su compañero seguía en perfectas condiciones, y había vuelto para golpear con toda su furia.
La desventaja en esta pelea para los monjes, podría ser la piel invulnerable a la energía del Centauro, a diferencia de Lao, Kang dependía más de su energía espiritual de manera externa, pero no parecía notarse tanto este problema.
Kung Lao decidió moverse de todas formas, pero el sentir de una presencia conocida le hizo quedarse quieto.
"Esta pelea a mi entender ya está definida", la voz no dejo lugar a dudas, y al darse vuelta, vio el rostro de Shang Tsung.
El hechicero se veía un poco diferente, tenía el pelo largo, los ojos blancos, y una larga cicatriz en el pecho que parecía haberse curado hace bastante tiempo.
Lao se puso en posición de lucha, pero no sintió agresividad de su enemigo.
"Motaro es fuerte, tal vez más que cualquier otro soldado que el Emperador haya tenido alguna vez, pero la diferencia con Kang es…, abismal".
"¿Qué haces aquí?, Hechicero del mal".
"¿No es obvio?, Estoy aquí para matar a Liu Kang".
"¿Y por qué vienes conmigo?, ¿Acaso quieres matarme a mi también?".
"JAJAJA, que inocente eres, ya sé que tienes la tendencia a salir al combate contra personas más fuerte que tu, pero yo no, no importa cuanto haya aumentado mi poder desde la última vez, Kang lo supera por mucho, y no tengo ninguna razón para arriesgarme, solo veré si el Centauro logra dañarlo lo suficiente para que pueda rematarlo, además, tengo un pequeño as en la manga, aunque siendo honesto, no me gustaría usarlo aun".
"Tendrás que pasar por delante de mí".
Tsung no creyó por unos segundos lo que veía, y no pudo evitar reírse nuevamente.
"Lo siento por ti, Lao, pero aunque seguro has entrenado, no deberías creer que eso será suficiente para alcanzarme, tengo tan poco interés en matarte como en saltar ahora a la pelea de tu pequeño amigo".
"Da igual, sé que puedo vencerte".
"MMM, supongo que podrías serme de utilidad, ando necesitando sujetos de experimentos, y me interesa saber porque tu cuerpo no puede largar la energía".
Lao vio a su oponente, estaba confiado, se burlaba de él, pero no caería, no esta vez.
Continuara…
