Hola a todos!

Antes que nada, una disculpa por no actualizar el fin de semana. De plano no tuve tiempo, el Lunes tenía un proyecto y tuve que prepararlo todo el fin de semana y el Martes tampoco me fue posible, pero aquí está.

Espero les guste el capítulo y contesto sus comentarios:

Vivi: Sobre lo que le pasó a Mustang, aquí hay un poco pero realmente lo que le pase se verá en el futuro. Y como dije, este fic tendrá dos finales, pero no es un final triste y el otro feliz, los dos tienen de todo un poco, pero eso sí, no será un fanfic donde todo termina en desgracia y el pobre protagonista ya no tiene nada qué perder (no me gustan esos fics).

aiko musume: Ntp, a todos nos pasa que se nos va un capítulo. Pues lo de curar la mente de Roy... me pusiste a pensar un poco pero lo tomaré en cuenta para capítulos posteriores XD. Y sobre lo que pasó con Ed en ese tubo... también se verá en un futuro, de hecho, fue una escena importante. En fin, espero te guste este capítulo :).

Aviso: El siguiente capítulo no sé cuándo saldrá (espero en esta semana o la siguiente) y la razón es porque este capítulo es el último de los que tengo terminados, el otro apenas lo estoy empezando y también ando con un proyecto de otro fic (si les gusta Gravity Falls y MaBill los invito a que lo lean, se llama Fragmentos), pero no dejaré este fic abandonado (y también depende de sus reviews que me apure a actualizar XD, es que así sé que tienen interés en la historia).

Ya saben, FMA NO me pertenece.

Capítulo XXXV: Al borde de la locura

Ed no escuchaba lo que decía Al. Una parte de su cerebro le decía que no debía dejarse sucumbir ante el dolor, que tenía que levantarse, pero la mayor parte de su cabeza se hundía en la pena.

Isaac le acercó un vaso de agua mientras Pinako y Al lo sentaban en una silla cercana. Al no creyó que fuese necesario que Ed viera a un doctor, aparentemente estaba controlándose, pero no sabía lo que le pasaba.

-¿Dónde has estado, Ed?

Preguntó Isaac preocupado por el estado del rubio, era obvio que algo malo le ocurría. El chico que sólo miraba al suelo de manera perdida y triste, sacó de su bolsillo el retazo de tela y el hueso de Roy y se lo ofreció a Isaac. Él los tomó sin entender. Edward por fin lo miró y comenzó a llorar nuevamente.

-Está muerto... -el cuerpo del rubio tenía pequeños espasmos. Al e Isaac lo miraban preocupados y Pinako parecía entender el dolor de Ed, pues ella también se sentía muy triste. Ed se llevó una mano a su cara y cubrió sus ojos. -Roy está muerto...

-¿Hablas del clon?

Preguntó Isaac mientras tomaba a Ed de los hombros. El chico se limitó a asentir.

-Pensé que había sido un sueño... yo...

-Hermano. -Interrumpió Al. -Todos creíamos que era un sueño, pero cuando vimos al verdadero coronel Mustang casi muerto en el cuartel, lo trajimos de prisa aquí. Ha estado internado. Él es la prueba de que todo fue real. -Al bajó la vista con tristeza. -Aunque ya estuvo al borde de la muerte dos veces desde que lo trajimos y eso no es lo peor.

Ed no contestaba, siendo sincero, su prioridad en ese momento era el clon de Roy. Su mirada continuaba perdida. Estaba escuchando a Al, pero realmente no le prestaba atención.

-¿Qué es peor?

Preguntó Pinako. Al miró a la mujer de manera muy seria.

-Tiene marcas en su cuerpo que demuestran que lo tenían en muy malas condiciones, quizá fue torturado.

Una cosa pasó por la mente de Ed y levantó la cabeza rápidamente.

-El coronel... -Dijo como si por fin hubiese encontrado la respuesta a un acertijo muy difícil. -Él quizá sabe los planes de ese sujeto... quizá sabe dónde encontrarlo... ¡Necesito verlo!

Newton sentó nuevamente a Ed de manera suave en el asiento, pues por la sorpresa se había levantado sin darse cuenta.

-Ed, no puedes verlo. De hecho, nadie puede verlo por el momento.

-¡¿Por qué?!

Edward no entendía, comprendía que el coronel estaba mal, pero nada le quitaba contestar unas cuantas preguntas.

-Su mente está muy mal. Se torna violento y a veces tiene alucinaciones creyendo que está en su encierro. Lo mantienen sedado para que esté tranquilo. Quieren curar sus heridas físicas primero, pues su cuerpo está muy mal, para después pasar a la parte mental. Tiene que sanar su mente, pero primero debe ser su cuerpo.

Ed calló y comprendió. Le frustraba la situación, pero nadie en esa habitación sabía lo que ocurría con el coronel más que él mismo Roy. Su cuerpo estaba magullado, lastimado y débil, y su mente no estaba mejor, quizás, estaba mucho peor.

Después de un momento de silencio, el rubio volvió a hablar.

-Pero se recuperará, ¿No es así? El coronel será un bastado y un manipulador, pero él tiene la suerte de su lado, por más cosas que le pasen al final obtiene lo que quiere, ¿No es así?

Dijo el chico con un deje de esperanza. Pero él era el único que parecía optimista.

-Ed, -dijo Isaac con un tono triste. -el coronel estuvo mucho tiempo encerrado, no sabemos a ciencia cierta cuánto tiempo, y no tuvo acceso a nada placentero durante ese periodo. A veces grita y su voz se escucha hasta los pasillos, parece asustado y no puede defenderse, algo bloquea su mente. Hicieron la prueba de que viera caras familiares para que se tranquilizara, pero no funcionó. Entraron sus subordinados y Al también. No parecía reconocerlos. Gritó, pero a pesar de estar sin ataduras, no se movía. -Isaac suspiró con derrota. -A veces creemos que partirá en cualquier momento, y dadas las circunstancias, tal vez sea lo mejor.

-Por favor, Isaac. Permíteme ver a Roy, aunque esté medicado.

Al suspiró triste, creía saber el rumbo que esto tomaba.

-Hermano, el Roy que está aquí no es el Roy con el que tuviste una relación. El clon está muerto, y el coronel está en una situación delicada. No son la misma persona.

Ed puso una mano en su cara, ya se estaba enojando. Aunque por una parte si deseaba ver al coronel para ver a su Roy, aunque no fuesen la misma persona. Isaac quiso distraer a Ed y habló nuevamente.

-Ed, no quiero que te molestes, pero cuando tu Roy murió, de sus ojos empezaron a salir lágrimas que parecían alquimia gastada; tomé una muestra y la analicé. Quizá fue una falta de respeto, pero lo hice para averiguar más cosas de él.

-¿Ya lo analizaste?

El rubio miró interesado a Isaac.

-Sí.

-¿Y qué encontraste?

El alquimista del átomo dejó escapar el aire de sus pulmones mientras miraba al piso.

-Junto con el círculo que me mostraste y quizá analizando las pruebas que me acabas de dar, quizá encontremos más.

-¡Entonces vamos al laboratorio!

Newton asintió y ambos salieron del hospital dejando solos a Pinako y Al. Ella esperó a que ambos se fueran y luego volteó hacia el chico.

-Para que ese alquimista se llevara a Ed con un pretexto para no ver al coronel, es que pasó algo grave, ¿Me equivoco?

Al la miró con tristeza. No podía ocultarle nada a Pinako.

-Sí... es cierto lo que dijo Isaac. -Al se sentó en el lugar donde Ed estaba antes y puso sus brazos en sus rodillas. -Por una parte no quisimos decirle mucho a Ed porque insistiría más en ver al coronel y quizá vea al clon en él. -Luego bajó la cabeza. -Además me siento culpable. El coronel sufrió mucho.

Pinako tocó la espalda de Al.

-Esa no es tu culpa. Tú no sabías nada.

-Pero cuando supe que del clon no hice nada... sabíamos que el coronel... o quizá su cadáver debía estar en algún lado, pero no hicimos nada...

-¿Desde cuándo han estado con el clon?

-No lo sé... -Al se jalaba a veces algunos cabellos en señal de frustración e impotencia. -Hubo un tiempo en el que el coronel se comportaba un poco paranoico... pero hay dos posibilidades: una que el coronel sabía o tenía el presentimiento de que alguien lo perseguía y por eso no confiaba en nadie y estaba de mal humor todo el tiempo, o que fuese el clon...

-¿Hace cuánto tiempo fue eso?

Al intentó hacer memoria.

-Tres años... quizá un poco más o un poco menos.

-¿Y hace cuánto tiempo tu hermano tenía algo con el clon?

-¿Tú sabes de eso? -Preguntó Al sorprendido. Pinako asintió con seriedad. Él no tenía muchas ganas de saber cómo Pinako se enteró de lo sucedido, quizá Ed se lo había contado, pero por el momento quería desahogarse. -Mi hermano tenía algo con el clon desde hace más de un año... quizá año y medio.

-Entonces el Roy que está vivo tenía al menos año y medio encerrado... -analizó Pinako. -Un tiempo así destruye a cualquiera en las circunstancias que aparentemente pasó.

-Sí... y aunque hemos querido hablar con el coronel, éste simplemente no responde... hoy vendrán a verlo unos psiquiatras para hacerle un diagnóstico... aunque deben despertarlo... y quieren que tanto yo como Riza estemos presentes para ver su reacción... empezarán con dos personas, mi hermano podría verlo, lo conoce más que yo... pero mi hermano no está preparado...

-Las heridas de guerra y muerte tampoco son un buen aliado, Al. -Dijo Pinako recordando la guerra de Ishbal. -Quizá haya bloqueado él mismo su mente para no sufrir, es un mecanismo de defensa.

Al puso sus manos en su cara preocupado. Nadie se merecía lo que le pasó al coronel y lo compadecía, deseaba ayudarlo. Esto sólo aumentaba su enojo contra el clon; por él habían encerrado y torturado al coronel, por él su hermano sufría, por él se distanció de Ed... aún muerto ese tabú ocasionaba daño. En su mente sólo pensaba que no se lo perdonaría.

Mientras, en el laboratorio, Isaac analizaba el hueso de Roy que Ed le había entregado. El rubio esperaba ansioso los resultados mientras miraba a la nada sentado en una silla cercana. Un tic en su ceja se dejaba notar, pero el chico no le prestaba atención a eso.

Isaac ya estaba al corriente de todo lo ocurrido en el pequeño viaje de Ed, éste se lo había contado en el camino.

-Ed. -Habló el alquimista mayor, el rubio lo volteó a ver como si hubiese esperado horas a que dijeran su nombre. -Quizá Hohenheim tenía razón... este hueso está creado de manera artificial. No pertenece a un cadáver, le faltan algunos componentes y tiene otros de más.

-¿Qué quieres decir con eso?

El rubio se levantó de la silla y se acercó a Isaac.

-El hueso fue creado para ser resistente, más que un hueso normal. Además, lo que recolecté de sus ojos no era alquimia gastada, pero era similar. Cuando perdió su piedra, seguramente todo lo que estaba unido a esa piedra explotó.

-No entiendo, Isaac.

Ed era un prodigio para su edad, pero su shock y su duelo le impedían pensar con claridad.

-La piedra era como su corazón. Tenía venas que daban energía a todo su cuerpo, pero al ser arrebatada, fue equivalente a que a una persona le hubiesen quitado el corazón, ya nada funcionaba. La poca energía que quedaba en esas venas salió en forma de lágrimas... y es lo que está aquí.

-¿Por eso encontré algo similar a un cadáver de años y no de hace unos días? El proceso de descomposición dura un tiempo... en pocos días no pudieron haber quedado sólo sus huesos.

-Seguro fue por la piedra... por lo que veo, quizá ese hombre tenía el esqueleto y las características del coronel muy definidas para dar la instrucción en la piedra, pero aún así debió ser difícil crearlo.

Ed seguía en negación, no quería creer lo de Roy, aunque hubiese muerto en sus brazos y luego encontrado su cadáver.

-¿Y qué dices del retazo de ropa?

-Seguramente suyo... no puedo investigar mucho pero se parece al del uniforme de los militares.

En el hospital, ya había llegado el psiquiatra y analizaba a Roy primero a solas. Al, los militares y Pinako esperaban en la sala. Una vena en la frente de Riza saltaba debido a la preocupación y el estrés.

Después de una hora, el doctor salió con una cara que no denotaba nada bueno. Todos, excepto Pinako se acercaron a él.

-¿Cómo está, doctor?

Preguntó Havoc.

El doctor se quitó sus lentes y suspiró.

-Nada bien... el señor Mustang está en una etapa post-trauma. Debe ser atendido inmediatamente con terapia y medicamentos para que se recupere. Sería una recuperación muy lenta. -Miró a los presentes. -Haré lo posible... pero este tratamiento no depende del todo de mí, una gran parte depende del señor Roy.

-¿A qué se refiere, doctor?

Preguntó Riza que parecía ser la más desesperada.

-Si el señor Roy no desea recuperarse, no puedo hacer nada.

-¿Cómo que "si no desea recuperarse"?

Dijo la rubia alzando un poco la voz sin darse cuenta. El doctor comprendía su dolor así que ignoró su tono.

-A veces, por mecanismo de defensa, los pacientes no se recuperan. Lo hacen para olvidar. Como dicen: "El que vive en la ignorancia es feliz". El evento debió ser realmente perturbador para que el señor Roy se muestre así.

-¿Qué pasa si no desea recuperase, doctor?

Preguntó Al. El doctor que estaba serio, cambió su semblante a uno triste.

-En el caso del señor Mustang, se volvería catatonia.