Actualizando: Lunes, 25 de Febrero.

Disclaimmer: Esta historia es mía,todo aquel que decida plagiarla pagará caras las consecuencias, me gusta cuidar lo que es mío y soy muy egoísta con mis logros.


Capítulo 33 – "Sin retorno."

Frío.

Eso era lo que podía describir lo que sentía, todo su alrededor estaba helado y su erizada piel se lo confirmaba. ¿Qué era exactamente lo que quería lograr? Ni si quiera tenía idea de por qué estaba actuando, simplemente se estaba dejando llevar y eso era algo que nunca había hecho y estaba arriesgándose demasiado. Abrió los ojos y posó la mirada en el cielo, que estaba extrañamente despejado y se podían apreciar las estrellas; juntó un poco las cejas, todo brillaba demasiado.

Apretó un poco sus hombros y miró molestó su atuendo, aquel suéter no le protegía nada del frío y le sorprendía ver que algunos grupos de jóvenes iban vestidos con prendas más ligeras, como si el viento no quemara la piel de lo frío que estaba. Metió las manos en los bolsillos y siguió caminando, ignorando por completo a un escandaloso grupo de muchachos, aparentemente ebrios, que intentaban correr por la acera contraria.

Uno de esos extraños artefactos, llamados automóviles y con los cuales ya había tenido un encuentro horas antes, pasó a gran velocidad por la calle, dentro de él iban un grupo de muchachos, que gritaban algunas cosas obscenas por la ventana. Juntó las cejas, un poco incrédulo por todo lo que había vivido en aquella ciudad tan extraña; dejó salir un suspiro y regresó su atención a los rostros de las personas que iban caminando por la calle, aunque no esperaba que Hinata fuera a estar entre ellos.

Juntó un poco más las cejas y se codeó con un muchacho que le dirigió una mirada cargada de furia; tan solo le sostuvo la mirada y bastó con activar el Sharingan para que el muchacho se alejara de él… demasiado conmocionado para su gusto. Comenzaba a creer que la ridiculez era un virus y que Naruto los había contagiado a todos, de alguna manera. Sonrió de medio lado al recordar al rubio y detuvo su andar unos momentos, ignorando a las personas que se viraban para observarlo, molestos, y luego seguir caminando.

– Neji y Hanabi no deben tardar.

Observó al rubio en silencio, sin entender a que se refería, pero prefirió no preguntar, el rubio estaba demasiado nervioso como para poder responder tranquilamente. Se cruzó de brazos y observó al muchacho caminar de un lado a otro, mientras se rascaba la cabeza de vez en cuando y levantaba la mirada en dirección a la puerta.

Escuchó un sonido extraño y al desviar la mirada hacia el frente, pudo ver dos siluetas dibujarse sobre el vidrio de la puerta principal de la casa del rubio. Regresaron sus manos a los costados y siguió a Naruto, que se lanzó hacia la puerta, la cual comenzó a sonar debido a los golpes que Hanabi le estaba propinando. La puerta dejó de sonar en el momento en que Naruto la abrió.

– Tardaste demasiado en abrirnos. – Se quejó la castaña, mientras entraba a la casa. – No tenemos mucho tiempo.

Sasuke observó a Neji rodar la mirada y adoptar un semblante un tanto fastidiado, al parecer Hanabi podía ser el ser más fastidioso sobre la faz de la tierra cuando se lo proponía. Notó la mirada que el castaño le dedicaba al rubio y luego el interés con el que se dirigía hacia él, como si no esperara verlo ahí en ese momento; enarcó una ceja y volvió a cruzarse de brazos.

– ¿Y bien?

Preguntó el rubio, mientras se frotaba las manos. Sasuke volteó a ver Hanabi y notó que sacaba un pergamino de su bolsillo y se lo tendía al rubio.

– Aquí está todo. – Comentó la castaña en tono serio. – Es lo único que pudimos conseguir…

– Necesitamos tiempo para desarrollar un nuevo jutsu y para asegurarnos que es seguro. – Comentó Neji, un poco alterado. – Creo que tiempo es lo que menos hay.

Naruto le tendió el pergamino a Sasuke y luego les agradeció a los primos por su ayuda. Sasuke también le agradeció a los integrantes de la familia Hyuuga, tomó el rollo y comenzó a leerlo, pero sus expectativas cayeron al suelo de inmediato, eso no lo ayudaba mucho. El pergamino explicaba como devolver a alguien, pero para devolverlo, se necesitaba de algún objeto que sirviera como canal de chakra. Levantó la mirada y vio la pequeña sonrisa en los labios de Hanabi.

– Esto no me ayudará a regresarla. – Comentó fastidiado.

– Lo se. – Contestó la muchacha. – Pero te puede ayudar a llegar a ella.

Parpadeó un par de veces y siguió con su caminata; sintió el pergamino en su mano y cerró los ojos, frustrado, apretó la mano en la que llevaba el pergamino… aquello era un embrollo en verdad y lo peor era que ahora no tenía la más remota idea de que debía hacer.

Todo era tan diferente, molesto y fascinante a la vez.

Escuchó un chillido femenino y levantó la mirada, ahí estaba de nuevo el grupo de muchachos ebrios que había visto momentos antes; uno de ellos tenía en sus manos un aparato que le iluminaba la cara y después de unos momentos se lo llevó a los oídos, para después observarlo molesto y decirle algo a una de las muchachas que iba con ellos, que de inmediato se llevó una mano a la frente y empezó a ver en todas las dirección.

Todos eran demasiado extraños en ese lugar, continuó con su caminata al darse cuenta que se había detenido y después de algunos pasos pudo escuchar algo de lo que estaban comentando. Rodó la mirada, habían perdido a alguien y las muchachas estaban haciendo un drama; estuvo a punto de ignorarlos por completo cuando una de las muchachas dijo algo que lo obligó a detenerse y casi atravesar la calle, sin fijarse que un auto iba pasando.

Había escuchado que decían Hinata. El corazón le palpitó con fuerza, de solo pensar que no podían encontrarla y sin saber exactamente que era lo que había pasado en el tiempo que había estado alejado de ella. Se quedó plantado en la acera, viendo hacia el frente y escuchando atento la conversación que estaban sosteniendo.

– No puedo llamar a su casa… si no está sus padres van a preocuparse.

– Aun así no pierdes nada…

– Ronald, ¿estás loco? ¡Nadie llama a estas horas!

– ¡Estoy tratando de ayudar, Danielle, no me grites!

Sasuke apretó los puños y los dientes, no podía creer que estaban perdiendo el tiempo con esos dramas, deberían estar buscando a la muchacha, no discutir en la calle, en plena madrugada. Se relajó un poco y comenzó a analizar la situación, conociendo a Hinata ya hubiera hecho lo posible porque ellos supieran que se encontraba bien… tal vez habían dicho otro nombre y el se había confundido, en un desesperado intento por dar con la Hyuuga. Negó un poco y comenzó a caminar, sin dejar de escucharla conversación, esperanzado.

– Su móvil ya no da tono…

– Ay, no, ¡sus padres van a matarme! Contesta por favor…

Levantó la mirada, molesto por no poder dejar de escuchar esa estúpida conversación que no lo estaba llevando a ningún lado. Se despeinó el cabello y escuchó el sonido de las zapatillas de las muchachas al correr y después de unos segundos sintió que lo tomaban por el hombro y lo obligaban a girarse.

Estuvo a punto de dedicar una de sus miradas fulminantes, pero los ojos vidriosos y el rostro empapado en lágrimas de una muchacha de cabello rojo lo hicieron recapacitar. La observó sin demostrar ninguna emoción los segundos que ella duró en silencio.

– Amigo… disculpa que te moleste. – Dijo con la voz cortada y amenazando con romper en llanto. – Pero no encuentro a mi amiga… es así como de mi estatura, piel blanca, cabello largo y azul… y tiene los ojos perlados, ¡¿la haz visto?!

El mundo se le vino abajo y el corazón se le partió con cada palabra que escuchaba. Observó a la muchacha en silencio, tragó saliva con dificultad y negó; no tenía idea de que decirle, así que solo se alejó de ella y observó a los demás jóvenes, uno de los muchachos estaba platicando con una pareja a unos diez metros de ahí. Vio a la muchacha ser abrazada por un joven de cabello castaño y los observó alejarse de ahí, corriendo, mientras decían que debían visitar los lugares favoritos de Hinata.

El tan solo se quedó parado, viendo al grupo de muchachos alejarse de ahí, pero su mente era otro cuento, estaba intentando recordar cada una de las conversaciones que había sostenido con la muchacha y por primera vez le molestó que no fueran tan comunicativos. Apretó los puños, molesto, y empezó a seguir al grupo de muchachos, se daría una idea en cuanto viera a donde se dirigían.

– Creo que voy a llevarla al mirador… le encanta pararse ahí y fingir que está en el Titanic, me parece buena…

La imagen de Hinata recargada en la baranda del mirador de Konoha regresó a su mente y no pudo evitar que su corazón latiera erráticamente en su pecho.

"Me gusta mucho venir aquí… me siento libre, siento que nada puede tumbarme…"

Caminó en dirección al hombre que había escuchado hablar y se detuvo al ver que volteaba a verlo de manera extraña y que el otro hombre con el que conversaba estaba juntaba un poco las cejas e inflaba su pecho. Se reprimió por haberse acercado de esa manera tan brusca a esos hombres y de inmediato levantó las manos, en señal de que no tenía intenciones de pelear.

– ¿Dónde está el mirador?

Largó de pronto, notando la confusión en los rostros de ambos hombres y notando como uno levantaba la mano y apuntaba con el dedo hacia el frente; giró un poco, viendo la desolada calle a sus espaldas y al grupo de muchachos, que se le perdió de vista al girar en una de las calles. La voz de uno de los hombres lo sacó de su ensimismamiento.

– Hacia allá, todo derecho, cinco cuadras hasta llegar a la avenida… ahí gira a la izquierda y camina derecho, será un largo tramo, estamos algo lejos del mirador…

Asintió en silencio, les agradeció y después corrió lo más rápido que pudo hacia donde le habían indicado, al girar a la izquierda y, asegurarse que nadie lo veía, corrió por un edificio mediano hasta llegar al techo y de ahí comenzó a saltar. Después de varios minutos de andar saltando, dio con algo que parecía ser el mirador y le sorprendió ver que había un auto aparcado.

Pero el corazón se le congeló al ver la figura de Hinata, subirse a la baranda y después dejarse caer.

~oOo~

– Quiero volar.

Sonrió un poco ante el comentario y negó un poco. – ¿Puedes volar?

– No…

Se escuchó un ligero suspiro y después un gruñido, el silencio reinó en la habitación de nuevo, solo se escuchaba el sonido de sus respiraciones y el de la aguja y el hilo atravesar la tela.

– Si tuviera mi capa.

Escuchó de pronto, seguido de un pesado suspiro; juntó las cejas unos momentos y siguió con su tarea.

– ¿De qué hablas?

– En la historia Kito lleva una capa y puede volar. Si yo tuviera mi capa…

Sonrió un poco y negó, de nuevo escuchó solo respiraciones y el hilo al atravesar la tela; se concentró en terminar de cocer, necesitaba dejar listo el pantalón antes de que cayera la noche… y el tiempo estaba encima de ella. Bajó su costura unos momentos y estiró los brazos, si le hubieran dicho que la costura y confección era tan cansada, jamás hubiera tenido aquella alocada idea, pero no le quedaba de otra y necesitaba el dinero.

– Hay alguien en la puerta.

Se giró un poco y vio al niño correr hacia la puerta, levantó la mirada unos momentos y se levantó de la silla; caminó por el pasillo y vio al pequeño, parado frente a la puerta y viéndola con curiosidad.

– Vamos, Mani, detrás de mami.

Notó que el rostro del pequeño comenzaba a deformarse y se acuclilló frente a él, le dio un ligero pinchazo en la nariz y esta vez el niño estalló, dejando un charco de agua en donde había estado. Estiró una pierna y giró un poco el cuerpo, con fuerza, sintiendo que golpeaba algo.

Se levantó rápidamente, pero no lo suficiente y sintió que la tomaban con fuerza por la cintura y que una mano le cubrió los labios. Intentó zafarse y usó el Ojo de la mente de Kagura para saber de quien se trataba.

Se quedó helada al reconocer aquel chakra. Sus manos, al igual que sus piernas, temblaron y sintió que dejaban de sostenerla, pero el agarre en su cintura la mantuvo a salvo de caer al suelo. Estaba en estado de shock.

– No esperaba más de la, antes, guardiana de la base de Orochimaru… ni siquiera puedo percibir el chakra del chiquillo.

Sintió que la mano que estaba sobre su boca se alejaba y apretó los labios con fuerza, después de unos segundos la mano sobre su cintura se aflojó un poco, permitiéndole que se moviera, pero no podía… estaba demasiado molesta como para poder encarar a su contrincante.

– Cuanto tiempo ha pasado… pareciera que apenas ayer Sasuke nos estaba reclutando.

Su labio tembló y se llevó una mano al rostro. Sintió una mano posarse sobre su hombro, apretar delicadamente durante unos momentos y después deslizarse hasta llegar a sus dedos y entrelazarlos con los suyos. Cerró los ojos, sintiéndose mareada y sus piernas flaquearon; sintió como la tomaban en brazos y la alejaban del suelo.

Levantó la mirada y se topó con esa mirada púrpura que tenía años sin ver; no podía creerlo… era real, no era uno de esos sueños que tanto había tenido en los últimos años. Su respiración se agitó un poco y las lágrimas amenazaron con escapar de sus ojos.

– Suigetsu… qué…

El albino hizo un sonido para que la mujer guardara silencio; sonrió un poco, regresó a Karin al suelo y la abrazó con fuerza, aspiró el aroma de la mujer, el cual había extrañado por muchos años y luego le dio un beso en la frente. Karin tan solo pudo aferrarse a él y dejar que las lágrimas fluyeran, rio unos momentos y cerró los ojos al sentir que el albino le besaba la frente.

– Mami… ¿quien es ese señor y por qué te está abrazando? – Preguntó un somnoliento y celoso niño de cabello rojizo.

Suigetsu y Karin dejaron de abrazarse, el albino volteó a ver al niño, con los ojos completamente grandes y los labios separados; Karin sonrió al ver la reacción del hombre y luego volteó a ver al pequeño, sonriendo ampliamente. Suigetsu tan solo observaba al pequeño, incrédulo, no podría creer que un ser tan pequeño pudiera conmocionarlo tanto.

– ¿Mami, quién es ese señor?

Karin sonrió y apoyó su mano en el pecho del albino antes de voltear a ver al pequeño y sonreírle aun más.

– Se llama Suigetsu… ¿recuerdas que te hablé de él?

Suigetsu volteó a ver al niño y a Karin, sin saber exactamente que decir y luego observó al pequeño abrir la boca, formando una perfecta O, además lo veía con sorpresa.

– ¿¡Eres mi papá!?

Suigetsu apretó un poco los labios y asintió, sin poder hablar; observó al niño comenzar a convertirse en agua y lo único que pudo hacer fue correr a el y tomarlo en sus brazos, aferrándose con fuerza a la pequeña vida que acababa de descubrir. Las lágrimas se deslizaron por su rostro, mientras le daba un beso en la cabeza al pequeño.

Karin solo observó desde atrás la escena, con una pequeña sonrisa y las lágrimas bañando su rostro; le sonrió al pequeño que la veía incrédula y le reiteró que se trataba de su padre. Suigetsu sintió como el niño se recargaba en él y lo abrazaba con sus pequeños brazos. Se puso de pie de inmediato, sostuvo al niño con su brazo derecho y con su mano izquierda se encargó de tomar a Karin de la mano, tirar de ella con fuerza y besarle de lleno en los labios. Al separarse de ella, recargó su frente en la de la mujer y con una mano le tomó por la nuca, asegurándose que ella no apartara la vista de él.

– Te amo tanto, mujer… gracias…

Karin sonrió y le abrazó. – Yo también te amo.

Suigetsu volteó a ver al niño y de nuevo le besó la cabeza; Karin solo dejó salir una risita y hundió su rostro entre el hombro y el cuello del albino. El niño sonrió y empezó a saltar de la emoción en los brazos de su padre, mientras lo bombardeaba con preguntas y se asombraba con cada respuesta.

Se sentaron en el sillón, Suigetsu no soltó a ninguno en ningún momento al niño. Sentía una calidez que había dejado de sentir tiempo atrás. Karin tan solo los observaba en silencio, con una enorme sonrisa en el rostro… se olvidó por completo de su alrededor, no importaba el pantalón o tener que ir al trabajo.

Solo importaba su familia… que ella y Suigetsu estaban juntos, estaban felices y seguían amándose como el primer día… y eso era lo único que importaba.

~oOo~

El nombre de la de ojos perlados retumbó, con la voz de Sasuke, por todo el lugar. En un abrir y cerrar de ojos Sasuke apareció en el barandal, justo en el punto en el que había visto a Hinata; observó hacia el agua desesperado, pero solo se encontró con un pequeño punto de espuma que desapareció rápidamente.

Pero de Hinata no había señas.

Sin pensarlo dos veces e ignorando por completo el frío que había a su alrededor, solo atinó a quitarse la playera y el suéter y lanzarse al agua. La caída fue rápida y el choque de temperaturas por poco y lo ahogaba; sacó la cabeza y tomó una enorme bocanada de aire, observó en todas direcciones y gritó el nombre de la ojiperla. Tomó aire y se sumergió, el frío le calaba hasta los huesos y la sal hacía que sus ojos escocieran, pero no se detuvo en su búsqueda.

Salió de nuevo a la superficie y buscó a la muchacha, con la esperanza de que saliera de pronto a tomar aire, pero no salía y no se veían burbujas reventarse en la superficie por ningún lado. Tomó aire de nuevo y volvió a sumergirse; la desesperación estaba haciendo que el aire le durara poco en los pulmones, pero no podía dejar de buscarla.

Batió el agua desesperado y la buscó con el Sharingan por todos lados… pero no había rastro de la muchacha por ningún lado. Varias veces salió a tomar aire, en cada momento buscó con la mirada a la muchacha, la llamó más de cien veces y volvió a buscarla bajo el agua, hasta que una lancha con una enorme luz le dio de lleno en la cara. Levantó una mano para proteger sus ojos y vio la silueta de un hombre inclinarse.

– ¡Tome el salvavidas, lo ayudaremos a subir!

Negó y bajó la mano, les dio la espalda y volvió a gritar el nombre de la muchacha, sin obtener resultados. Escuchó al hombre repetirle las indicaciones que le había dado momentos antes y volvió a ignorarlo, pero cuando estuvo a punto de sumergirse de nuevo, unas fuertes manos lo tomaron por los brazos y lo obligaron a caer en una dura superficie. Abrió los ojos y volteó a ver, molesto, a los hombres que le habían sacado del agua.

– Señor, ¿se encuentra bien?

Se levantó e intentó lanzarse al agua de nuevo, pero se lo impidieron; sintió que lo cubrían con gruesas toallas e intentó quitárselas, desesperado.

– Señor, ¿está bien?

Detuvo sus movimientos y encaró al hombre que le había hablado. – ¡Mi novia saltó del puente, tengo que encontrarla!

Sintió unas fuertes manos chocar contra sus hombros y sintió algo cálido deslizarse por una de sus mejillas; apretó los dientes y observó el mar de nuevo, no se veía un solo cambio en la marea, no se escuchaba el sonido de alguien al salir del agua, mucho menos el de alguien tomando aire o nadando. Saltó al agua, pero los hombres alcanzaron a detenerlos y entre cinco lo lanzaron al suelo con fuerza, haciendo que se golpeara la cabeza con una fuerza que lo dejó mareado y desubicado unos momentos.
Sus músculos temblaban a causa del frío, se sentía completamente entumido y no podía levantarse, el frío le estaba calando tanto en los huesos que había comenzado a tiritar a pesar de llevar encima algunas toallas secas. Temblando, se sentó, a pesar de la furia y la impotencia que sentía, su cuerpo no lograba calentarse; sus ojos escocieron y negó al escuchar las palabras de un hombre, que intentaba calmarlo.

– Muchacho… no hay nada que hacer…

Negó y sintió que el cuerpo se le vaciaba, intentó golpear el suelo, pero sus músculos estaban atrofiados por el frío. Respiró con dificultad y balbuceó durante unos momentos, mientras luchaba contra dos hombres que estaban intentando mantenerlo sobre el bote. Jaló todo el aire que sus rígidos pulmones podían almacenar y gritó el nombre de la muchacha, aunque su grito fue interrumpido por la tos y los temblores que comenzaron a atacarlo.
Intentó hacer que el chakra circulara por todo su cuerpo, pero había perdido tanto calor que sus reservas peligraban. Se aferró a una de las gruesas toallas y buscó con la mirada, desesperado, algún indicio de Hinata en el agua, de nuevo. Sintió como aquel objeto comenzaba a moverse y las ganas de saltar al agua de nuevo lo embargaron, pero como momentos antes, aquellos hombres lo retuvieron con fuerza y amenazaron con sedarlo.

– Toda la semana tuvimos temperaturas bajo cero, el agua está demasiado fría, es un milagro que usted siga vivo. Por favor beba esto.

No despegó la mirada del firmamento en ningún momento, ni siquiera para observar la humeante taza de café que le estaban ofreciendo, pero no pudo evitar escuchar las palabras de aquel hombre y sentir más frío del que ya tenía. Por los temblores que sentía, era probable que un minuto más en el agua y hubiera sufrido una fuerte hipotermia, sino era que ya la padecía.

– Buscaremos el cuerpo.

Y tal como lo prometieron, buscaron el cuerpo, pero no apareció esa noche, ni el día siguiente, ni los que le sucedieron a ese.


Me odian más que antes, lo se... ¿Merezco reviews? Eso sigo sin saberlo.

Pues casi no la cuento muchachos, por poco y se quedan sin escritora por otro largo rato, pero bueno, la situación me permitió seguir escribiendo y aquí estoy. Tenía pensado que este fuera el fin, pero no soy tan mala :) Así que el próximo capítulo nos despedimos de esta historia :') Muchas gracias por su apoyo y por sus hermosos comentarios.

Contestación a Review sin cuenta:

Princesshina: Hello! Ya está la continuación y tus plegarias fueron escuchadas :) Hanabi puede ser una ternura cuando se deja c: y pues, en mi historia Hiashi es malo porque... tiene una manera distorsionada de lo que es el amor y eso es algo que encuentro fascinante, aunque no cuando me afecta e.e jajajajaja creo que a nadie le gustaría un amor distorsionado como ese jajajaja, muchas gracias por tu comentario y por tu apoyo, espero leerte pronto :D Te mando un beso y un abrazo!

Byakuhina: Hola! Tus deseos son órdenes, aquí está el siguiente capítulo y quiero aclarar que por más tiempo que tarde en actualizar, no abandonaría la historia :) Me alegra que te guste como escribo y que te guste la historia c: y todo, me alegra mucho en verdad. Y con lo de tu historia, solo se necesita un poco de practica y muchos conocimientos en redacción (que sinceramente no tengo jajajajajaja), pero si te esmeras verás que será genial :D No te agüites comparándote con otros escritores, nunca serás igual a alguien más, así que tu trabajo siempre deberá ser diferente :) Ánimo! Te mando un abrazo, muchas gracias por tu comentario!

Kattya: Que tal? :) Antes que nada, como debo pronunciar tu nombre? "Katia" o "Kat-ya" soy muy rara, lo se :( jajaja! Bueno, me alegra que la flojera haya desaparecido en este capítulo y que hayas dejado tu comentario c: en verdad me anima mucho leer a nuevos nombres en los comentarios :') Espero que este capítulo no te deje tan alterada, pero estoy segura que vas a querer ahorcarme jajajaja. Muchas gracias por tu comentario :D Espero leerte de nuevo, besos, hasta luego!

Gracias por su apoyo, a pesar de lo cruel que puedo llegar a ser :)

Chipikroou