Disclaimer: Basada en los personajes creados por Stephenie Meyer
Summary: Si Edward hubiera cambiado en esos meses, separado de Bella, dejando salir a flote su lado vampiro y, olvidando el humano ¿que pasaría? Si dañara a Bella, ¿que pasaría? ¿Si Bella decidiera darle a Jacob una posibilidad, que pasaría?
POV JACOB
Capitulo 35
Amor
Todo estaba de cabeza. Aquella mañana me había levantado con la certeza de que tenía que salvar a Bella de un vampiro… Y resultó que al que debía salvar era a mi mismo. ¿Quién lo diría? Hasta en las visiones de la médium se plasmaba mi inevitable fallo.
Maldito sea el día en que los malditos chupasangres pisaron la maldita tierra. Mi ira era tal que no podía evitar que me temblaran las manos. Aunque mi cara fuera una autentica mascara de inexpresión, no se podía ocultar el estrés del que era preso.
Si… Aquella mañana me había levantado con la certeza de que debía salvar a Bella y con la determinación de hacerla mía de una vez por todas. Pero siempre que avanzábamos un paso, retrocedíamos otros cinco.
Ya no podía contener todo lo que guardaba en mi interior. Todo ese mes sin verla fue un verdadero martirio. Todas las noches su recuerdo me atormentaba, el recuerdo de su piel desnuda rozando la mía, sus manos apretando mi espalda, las mías enredadas en su pelo, nuestras bocas unidas… Cada segundo era un infierno, y no lo padecía solo.
¿Hasta cuándo pensás hacernos ver toda esa mierda? Era la frase predilecta de Leah. ¿Podrías tener algo de compasión Leah? Estoy seguro de que sabes bien lo horrible que es esa situación. Esa y muchas otras eran las respuestas mordaces que mis amigos le daban, provocando que Sam tomara cartas en el asunto. Yo solo podía mirarlos, no decía nada, solo observaba y pensaba ¿Por qué?, pero esa respuesta jamás la obtenía. Mi cabeza no estaba echa para soportar tantas situaciones juntas, y cuando me convertía en lobo era aún peor, porque me recordaba que no era un sueño, que toda esa mierda era real. Y claro, una de las desgracias de ser lobo es que no existen los secretos, podíamos leernos las mentes, asi nos comunicábamos. Era una porquería, porque mi cabeza no podía quedarse con la manada, cada dos segundos vagaba a Bella. A Bella y su boca, a Bella y su aroma, a Bella y su cuerpo…
¿¡Otra vez!? Leah, claramente. Y asi todo el tiempo. Era pensar en Bella, pensar en mis hermanos, pensar en la molestia que yo era, pensar en que me tenían pena… Pensar en Bella.
Y si encima la pelirroja no cesaba de mandarnos mensajes… ¿Cómo rayos se suponía que no iba a pensar en ella? Era más que imposible, mi cuerpo vivía alerta, tensionado, imaginándola a ella durmiendo plácidamente en su cama mientras que la ventana de su cuarto se abría silenciosamente, y como una corriente fría le daba escalofríos, pero que antes de que pudiera abrir los ojos ya sobre ella estaba esa esbelta sombra de cabellos rojos… Me ponía enfermo imaginarlo, y por eso siempre hice guardia en su cuarto durante las noches.
Debo admitir que fue un alivio grande no ver nunca a Victoria cerca de cuarto de Bella, pero para mi egoísmo, me daba aún más alivio y placer descubrir que Edward tampoco frecuentaba a Bella. Su casa estaba libre de su efluvio, aunque algunas veces logré sentirlo en el bosque que la circundaba.
Pero aquella noche fue distinta, el peligro estaba más cerca que nunca, y a ella la extrañaba con cada célula de mi cuerpo. Aquella noche me la iba a llevar para que pudiéramos vivir juntos la vida feliz y tranquila que nos merecíamos. Estaba decidido a dejar la licantropía para poder envejecer junto a Bella… Pero esa noche no volvió sola. Edward estaba con ella e iban a pasar la noche juntos. Un gusto amargo recorrió mi boca al verlos, pero no le di importancia, su vida era más importante que mis sentimientos, que mi felicidad.
Pero en vez de sorprenderlos con mis noticias, ellos me sorprendieron a mi. Me había llegado la hora y no había forma de evitarlo. Mi mundo se había venido a bajo. Mi futuro, mis sueños, mis esperanzas de vivir y envejecer junto con el amor de mi vida.
Todo un mes cuidándola de lejos, todo un mes sin tenerla cerca, imaginando como sería nuestra vida si no existieran los vampiros, los licántropos, ni ninguna de esas mierdas. Todo un mes sufriendo por no animarme a más, por no intentarlo más, todo un mes desperdiciado. Todo un mes pensando que tendría una vida entera para redimirme, para hacerla feliz, para ser feliz… Todo se borró de mi cabeza de un plumazo, todo se desvaneció, y un gran vacío se instaló en mi pecho. Jamás había amado tanto como la había amado a Bella, con ella descubrí el dolor, pero también la felicidad. Ella era mi todo, era mi vida. Y ahora no podría vivirla, mi tumba estaba cavada.
Las lágrimas querían salir a toda costa, si en ese momento hubiera sido un lobo, hubiera aullado como nunca lo hice. No me daba miedo morir, pero no podía soportar que no pudiera estar con Bella nunca más.
Debía encontrar alguna solución, pero no podía preocuparla, por su bien debía volver a esa máscara que alguna vez usé para protegerla de este mundo de locos.
-Quiero hablar con Alice, quiero saber que coño está pasando.
Ella me daría las respuestas que buscaba. Si no había una solución, aceptaría la muerte con los brazos abiertos... Siempre y cuando eso salve a Bella.
