CAPÍTULO 35- "ESPERANZA/NARRACIÓN VIII"

|Este capítulo contiene POV de Sakura y Narración.|

Qué pacífica lucía la tarde cuando caía sobre la aldea, aunque el frío me erizaba la piel mi corazón estaba tibio por la compañía de Sasuke.

Habíamos andado por aquí y por allá, ningún lugar en específico pero eso no importaba porque por vez primera sentía que entre nosotros no había barreras de odio o resentimiento.

Un ligero viento sopló estremeciéndome, me ajusté la ropa y oculté mis manos dentro de mis bolsillos de la chamarra.

—Si tienes frío podemos dejar esto para que vayas a casa.

Su tono era suave y sin reproches pero era demasiado pronto para dejarlo ir así como así. No iba a desperdiciar mi oportunidad, este tipo de milagros seguramente sucedían cada mil años.

—Estoy bien, es normal temblar un poco. A menos que seas tú quien tenga frío.

—Esto no me afecta, he experimentado climas más extremos.

Continuamos caminando por una calle solitaria que se ubicaba casi a la orilla del pueblo. No recordaba bien haber frecuentado ese trayecto. No había tiendas ni nada, sólo pequeñas viviendas.

—Dime Sasuke... ¿En verdad fuiste un ninja desertor?

Se mantuvo en silencio unos instantes como si no quisiera hablar de ello aunque al final se expresó.

—Sí, lo fui.

La forma en que lo dijo parecía tener un toque de arrepentimiento y pena, me pregunté si debería seguir tratando de saber más o dejar las cosas de ese modo, pero tenía miedo de nunca recuperar la memoria y sólo vivir en base a las historias que me contaran.

—Puedo... ¿Puedo saber por qué? ¿Por qué te fuiste de la aldea?

—Porque yo tenía sed de venganza —contestó, su rostro se mantenía firme hacia el frente—. Ya conoces la trágica historia de mi clan. Alguien decidió que sería bueno plasmarla como anécdota en un libro.

—Sí —respondí con pena, pues había leído ese libro cuando quise saber sobre él—. Lo sé todo. Lo siento.

—¿Por qué lo sientes? Eso no tiene nada que ver contigo —dio su argumento, continuamos caminando.

—Me siento mal por preguntarte cosas que sé que son heridas para ti. Yo sólo quería saber más sobre ti porque te perdí de mis recuerdos y aunque hay una pequeña esperanza de que mi mente vuelva a ser como la de antes, es mayor el porcentaje de quedarme así para siempre.

—¿Hay una posibilidad de que vuelvas a acordarte de mí? ¿Cómo sabes eso?

—Lady Tsunade me lo dijo, revisó mi cerebro y tengo una pequeña abertura que podría servir para abrir por completo el... —Sasuke me miraba de reojo y comprendí que mis términos no serían fáciles de explicar para alguien con poco conocimiento en la medicina— Mira, en resumen, me dijo que intentará ayudarme y de hecho estaba pensando en ir mañana mismo para que se hiciera cargo de mí.

—¿Por eso no quieres ir a la misión?

—Así es.

—¿De verdad quieres recordarme?

—¿Uh?

Soltó una risita, una bella y melodiosa risita.

—¿Qué pasa? ¿Qué es lo gracioso?

—Sakura, si supieras los motivos por los que quisiste olvidarme no intentarías traer de regreso tus recuerdos.

—Sé por qué lo hice, ibas a casarte con Momoka ¿no? Y yo no podía lidiar con eso.

—Es más que eso —comentó—, siempre he sido indiferente contigo. Desde niños sólo he pensado en mí y en mis propios deseos, no he sido un hombre especialmente amable y receptivo a tus sentimientos, era normal que tarde o temprano decidieras terminar con todo esto.

—Sasuke, no me importa lo que digas —lo interrumpí—, aunque no pueda hacer que me ames voy a tratar de recuperar mis memorias... Yo... Dios, no debí decir eso —me detuve y me llevé ambas manos a la cara que me estaba ardiendo ¿cuántas veces le había confesado mi amor a Sasuke Uchiha?

—¿Sakura? —También se detuvo.

—No, no... ¡No escuchaste eso!

—No te avergüences ahora, me lo has dicho desde que estábamos en La Academia. Pero pensé que te gustaba Neru.

—¡Y dale con Neru! —Lo empujé y se tambaleó— ¡Sólo sigue caminando!

Me tomó de la muñeca y me arrastró detrás de él, sus pasos dejaron de ser lentos y en cambio aumentó la velocidad.

—¿A dónde me llevas?

—Quiero mostrarte algo.

Seguimos andando unas cuadras más hasta que se paró en seco y ambos presenciamos un paisaje desolador. Una calle vacía y triste estaba ante nosotros. Abandonada, mugrienta, como si fuera otra dimensión.

—¿Y este lugar?

Mis ojos repentinamente notaron un símbolo en un muro, la pintura se había resquebrajado pero aún así era identificable.

—Aquí vivía mi clan —dijo con voz serena—, toda mi familia.

La sola simple vista panorámica de los alrededores bastaba para romperme el corazón. No podía siquiera imaginar lo que Sasuke sintió siendo tan sólo un niño y viendo todos los cadáveres de sus familiares.

Me dolía profundamente, ni siquiera sabía qué decirle porque la situación era demasiado frágil como para ser estropeada con facilidad.

Se adentró a la calle y caminó buscando algo, lo seguí. Luego se detuvo frente a una vivienda y se mantuvo observándola en silencio.

—¿Aquí vivías?

—Sí...

—¿Por qué has querido traerme a este sitio?

—Hay recuerdos así de dolorosos, muchas veces pensé que sería bueno si existía algo que pudiera sacarlos de mi cabeza. Es por eso que entiendo un poco cómo te sentías cuando decidiste olvidarte de mí.

—No Sasuke, esto que te pasó no se compara con la niñería que hice por un caprichito de desamor —con ambas manos tomé su brazo—. Tú has sufrido mucho.

—Hay diversas formas de sufrimiento, pero a fin de cuentas duelen ¿no?

Bajé la mirada.

—De todos modos voy a intentarlo, y si no funciona... Siempre podrás contarme un poco de nuestros días como genin.

Me miró.

—De todas maneras no vas a librarte de la misión. Vamos a esperarte hasta que te recuperes, no creo que Kakashi tenga problema.

—Tengo mi trabajo en Suri.

—Sakura —me miró fijamente—, tienes que ir.

—¿Por qué insistes tanto?

—¿Por qué pones tantas excusas?

—Sasuke, yo he preguntado primero.

—Le prometí a la antigua Sakura que cuando volviera a Konoha la buscaría. No pienso irme y dejarte aquí, correría el riesgo de que cometas alguna tontería.

—¿Lo prometiste? —Mi corazón se había acelerado— ¿Dijiste que me buscarías?

Ya no dijo nada, absolutamente. Se quedó mirando su antigua casa y yo tenía un montón de dudas que ansiaba aclarar pero Sasuke parecía tener arranques fugaces de honestidad.

—Vámonos, se hace tarde.

Caminó de regreso y fui tras de él hasta ponerme a su lado.

—¿Ya tan rápido? No tenemos mucho de haber llegado.

—No es como que disfrute mucho de este lugar. Un simple vistazo está bien.

—¿Por qué no le pedimos a Kakashi sensei que ordene que arreglen esta calle? El clan Uchiha es uno muy importante, sus memorias no deberían ser humilladas de esta manera.

—No hay más clan Uchiha, soy el último y el único. En realidad no importa si este lugar se queda así, tampoco es como que vaya a volver.

—¿Qué harás después de la misión?

—No lo sé. Pueden surgir muchas cosas en el camino de un shinobi.

—¿De verdad no quieres ir a tomar unos cuantos tragos? —Sugerí— Te ves muy decaído.

—Te sorprendería saber que siempre he sido así.

—Hmm... ¿Y cómo perdiste el brazo?

—Se me atoró en la boca de un oso.

—¡¿Qué?! ¡¿De verdad?!

Afirmó con su cabeza.

—Fue doloroso.

—¿Y qué hacías exactamente metiéndole la mano a un oso?

No respondió a mi interrogante, simplemente sonrió con ligereza como si se burlara de mí. ¿Qué tantas cosas pasaban por su cabeza? Había tanto que quería saber de él...

Antes de despedirnos para que cada quien fuera a descansar, Sasuke tuvo otro ataque de honestidad. Me miraba fijamente, con tanta intensidad y sus ojos parecían decirme tantas cosas. Abrió sus labios y me dejó oír aquella propuesta.

—Medita bien tu decisión, esta misión te requiere.

—Si lo dices por el cuidado de Momoka...

—No sólo hablo de Momoka, nos enfrentaremos a muchos delincuentes armados. Podría ser que alguien resulte herido. Además... ¿Tú crees que después de todo lo que pasó, alguien más querría ir de misión conmigo?

—¿Hiciste cosas muy malas? —Me abracé por el frío.

—Quise destruir la aldea. De hecho —se rascó el cuello—, intenté asesinarte.

Esta vez las piernas me temblaron y no precisamente por el frío. ¿Intentó matarme? ¡¿Qué?! Mis ojos lo veían impactada tratando de asimilar sus palabras.

—¿Por qué quisiste hacerme eso?

—Quise cortar todo lazo con este mundo, no necesitaba vínculos con nadie porque eso sólo me haría vulnerable y yo ansiaba ser fuerte a toda costa.

Retrocedí unos pasos discretamente pero de todos modos lo notó.

—Descuida, ya no tengo tales intenciones.

—Entonces... Eso ¿podría significar que de algún modo tú y yo teníamos un vínculo?

Suspiró.

—Éramos un equipo. El equipo siete se había convertido en mi segunda familia y eso para mí era malo, no quería formar lazos con nadie por temor a perder todo de nuevo.

Sasuke era tan lindo cuando hablaba de sus sentimientos, no pude evitar querer abrazarlo pero no lo hice.

—Está bien, iré a la misión. Esta noche prepararé mi mochila y mañana temprano visitaré el hospital para que Lady Tsunade se haga cargo de mí. Cuando despierte, podremos irnos todos juntos.

Movió su cabeza en un gesto de aprobación.

—Te veré luego.

(...)

—¿Estás lista?

Me había puesto una bata blanca, estaba sentada sobre la cama del quirófano mientras observaba a Lady Tsunade preparar la anestesia. Las manos me temblaban por los nervios así que las entrelacé y sostuve con fuerza para tranquilizarme.

—¿Esto demorará mucho? —Pregunté.

—Posiblemente me tome unos veinte minutos. La anestesia te hará efecto rápidamente y te quedarás profundamente dormida por lo que no serás capaz de sentir nada.

—¿Tardaré mucho en despertar?

—Esperemos que no. Aunque no puedo darte un cálculo exacto, cada cuerpo es diferente.

Sentí su mano en mi hombro, alcé la vista y sus ojos marrones eran compasivos.

—No tengas miedo, sea cual sea el resultado siempre debes ser positiva. Ahora recuéstate en la cama.

Un enfermero se acercó y me colocó un oxímetro de pulso, luego revisó el electrocardiógrafo y finalmente me colocó la mascarilla para la anestesia.

Miré a Lady Tsunade, en ella y la capacidad de mi cuerpo dejé puesta toda mi esperanza. Comenzó a darme sueño, mis párpados cada vez eran más pesados y poco a poco fui perdiendo la consciencia.

Al cerrar los ojos y antes de caer en el profundo sueño, a mi mente llegó el recuerdo del día anterior y lo feliz que me sentí de caminar junto a Sasuke.

«Por favor recuerdos, vuelvan a mí»

✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶.✶

NARRACIÓN

(...)

Kakashi leía unos proyectos con detenimiento hasta que se percató del sonido de dos golpes en la puerta.

—Adelante... Ah Sasuke, eres tú.

—Sai me dijo que me estabas buscando. No vi a Shikamaru en la entrada así que sólo ingresé.

—Le he dado dos días libres, está en preparativos de su boda con Temari.

—Entiendo. Y bueno ¿qué quieres hablar conmigo?

—Siéntate —ofreció extendiendo su brazo—, esto es algo importante.

Sasuke obedeció y se colocó frente a él. Kakashi aún sostenía la carpeta en su mano.

—He estado pensando mucho en esto, sé que un Hokage debe ser imparcial pero también somos seres humanos y debemos ser justos y usar el sentido común. No creas que no sé cómo te sientes.

—¿De qué hablas?

—Te he estado observando y me he dado cuenta que estás inquieto. Aunque aún eres joven, pareces preocupado por tu futuro ¿verdad? Pienso que tal vez por eso no has querido confesarle a Sakura tus sentimientos, ya que crees que no tienes nada qué ofrecerle ¿no es así?

Sasuke miró hacia un lado y arrugó la frente, eso sólo confirmó las sospechas de Kakashi.

—Sé que ese hijo del Señor Feudal tiene una fortuna incalculable pero aún así, Sakura no estaría con alguien sólo por ser rico.

—Él y Sakura terminaron su relación —por fin habló.

—¿Eh? ¿Tú tuviste algo que ver?

—Por supuesto que no. Al final él está buscando una mujer con buen nivel socioeconómico para casarse. Sakura y yo nos enteramos de eso hace dos días.

—Vaya, vaya —Kakashi se sobó el mentón—, ya tenía un mal presentimiento sobre ésos dos. Bien, es cruel pero es lo mejor.

—¿Puedes ser más directo y decirme el objetivo de tu charla?

Kakashi puso la carpeta frente a los ojos de Sasuke mostrándole el plano del barrio donde antes habitaron los Uchiha.

—Sabes que Konoha está creciendo aceleradamente, las constructoras requieren terrenos para crear edificios y viviendas. La zona donde antes vivió tu clan está abandonada desde hace doce años y según nuestra ley, el terreno debe pasar a manos del gobierno al cumplir los diez años sin habitantes.

—O sea que el sitio puede ser demolido para otras construcciones —Sasuke no parecía muy contento con todo eso.

—Sí, nadie querría vivir en las casas que han quedado, lo sabes. No después de todo lo que aconteció. Sin embargo —Kakashi alzó su dedo índice—, no iba a permitir que quedaras desprotegido.

Kakashi abrió uno de sus cajones y sacó un sobre de papel.

—Eres del clan Uchiha, así que la ley no puede desampararte. Al ser tú, el único miembro vivo y habitante oficial de este país y aldea, automáticamente pasas a ser el dueño indiscutible de este terreno.

—¿Disculpa? —Sasuke no entendía a ciencia cierta lo que estaba escuchando. Pasó toda su infancia y juventud con carencias y de repente ¿todo era suyo?— Especifica.

—Hablo de que todo te pertenece. Toda vivienda construida, toda la zona donde alguna vez vivió tu familia. No podemos mover nada de allí a menos que tú lo aceptes.

Kakashi sacó del sobre un documento.

—Estuve hablando con expertos en esto, así que si tú no quieres no permitiré que destruyan ese barrio.

—¿Y qué pasa si no quiero volver allí?

—Entonces puedes venderlo —el Hokage entregó a Sasuke el documento que extrajo del sobre—. Como puedes ver, ése es el valor total del inmueble. Si decides venderlo, se te pagará esta cantidad de dinero.

—Esto es... Es demasiado —Sasuke veía sorprendido aquel papel— ¿La aldea tiene tanto dinero para desembolsar esta cantidad?

—En realidad, ahora mismo estamos en crisis financiera tratando de reponernos pero no te preocupes, hay un comerciante interesado en adquirir la propiedad por eso vino a hablar conmigo. Si quieres venderlo, puedes firmar un documento y el dinero se te depositará en una cuenta, sabes que puedes confiar en mí. Yo mismo estaré vigilando que nadie toque ese dinero hasta que regreses de tu misión.

—Imaginé que al ser desertor perdería todos mis derechos.

—Naruto y Sakura no lo permitirían, y yo como antiguo sensor, tampoco. Recuerda lo que dije sobre abandonar a un amigo.

—No sé cuánto tardaré en regresar a Konoha. Sakura también nos acompañará.

—Sí, ella me lo dijo. Justamente por ese motivo es que quería hablar contigo, yo sé que estabas mortificado de tomar una decisión. Al menos ahora sabes que tienes un patrimonio asegurado. Y por cierto Sasuke —Kakashi entrelazó sus dedos y apoyó su barbilla sobre el dorso de sus manos—, hay algo más que quiero decirte.

—Hmp. ¿Aún hay más?

—No volverán en un mes —sonrió—, estoy más que convencido que les tomará más tiempo.

Sasuke se sonrojó ligeramente y trató de ocultarlo haciendo un mohín.

—No sé de qué hablas.

—Lo sabes perfectamente. Por eso decidí que no registraré esta misión del País de La Miel.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Para que no tengas que volver a dejar el pago de la misión. Sakura y tú deberán sobrevivir del algo.

—¿Estás insinuando que nos quedemos con el dinero?

—Sí.

—Acabas de decir que la aldea tiene crisis financiera.

—Pero vamos a sobrevivir. Como Hokage, mi deber es velar por el bien de los ciudadanos y eso incluye a mis shinobis y kunoichis. Por otra parte, ya sabes que Sakura es muy especial y en el camino puede tener ganas de comer algo sabroso o descansar en una buena posada y no vas a querer lidiar con su furia.

Sasuke inevitablemente sonrió al oír eso, Kakashi tenía razón.

—Cuida bien de ella —habló con seriedad—, es tu oportunidad de arreglar las cosas.

—Lo haré.

(...)

Dos días después de estar inconsciente, Sakura finalmente abrió los ojos en una habitación del hospital. Las cortinas estaban cerradas y la tenue luz las atravesaba, se enderezó despacio hasta quedar sentada sobre la cama. Le dolía la espalda y la mano donde tenía el suero.

Todavía no despertaba por completo, estaba observando a su alrededor tratando de recordar por qué estaba allí, poco a poco sus recuerdos regresaban: una conversación con Tsunade, un enfermero colocándole la anestesia... Sí, ella había sido intervenida.

La puerta se abrió dejando ver a Ino que llevaba en sus brazos un expediente. En cuanto notó que su compañera había reaccionado se apresuró a revisarla para verificar que todo estuviera bien.

—¡Sakura! ¡Ya has despertado!

—¿Qué hora es? ¿Ha pasado mucho tiempo? ¿Dónde está Lady Tsunade?

—Sólo pasaron dos días, es mediodía y Lady Tsunade ahora mismo está en otra sala pero iré a llamarla. ¿Cómo te sientes?

—Mareada, pero creo que estoy bien.

—Y... ¿Funcionó?

—¿Qué cosa?

—Tus recuerdos ¿volvieron? Sasuke le ha estado preguntando a Sai estos días para saber de ti pero como seguías inconsciente, no ha pisado el hospital.

—No lo sé, me siento extraña ¿mis padres han venido?

—Sí, pero ya se han ido. Naruto y Hinata también han venido a verte y el Hokage.

Sakura se frotó las sienes y sintió una ligera molestia, Ino apartó sus manos.

—No frotes tan fuerte, todavía es muy reciente y te puede lastimar. Iré por Lady Tsunade, no hagas nada extraño.

Al cabo de unos momentos, Tsunade ya estaba revisando la cabeza de Sakura con su ninjutsu médico. Ino observaba desde un extremo inundada de preocupación a lo que pudiera pasar.

—Sigues un poco lastimada pero la inflamación ya bajó. Me gustaría poder hacerte un TAC pero la máquina está averiada y tardarán varios días en repararla. Kakashi me dijo que prometiste ir a una misión en cuanto reaccionaras.

—Sí, se lo dije.

—Te recomiendo que no hagas muchos esfuerzos. Preferiría que esa misión se postergara un día más.

—No podemos perder más tiempo, Momoka y Kamus deben volver a su aldea. No quiero que por mi culpa esto se retrase más.

—Bueno veamos... ¿Puedes recordar a Sasuke?

Sakura se quedó callada y movió sus ojos haciendo memoria.

—Mi mente me muestra al Sasuke de hace unos días, las cosas que hablamos mientras caminábamos... Pero —movía su cabeza y fruncía el ceño—, me duele, no soy capaz de ver algún recuerdo de nuestros días de infancia.

—Tranquilízate, no entres en pánico. Posiblemente es muy pronto para esto, acabas de despertar y tu mente puede estar confundida.

Ino puso una expresión de tristeza cuando Tsunade se levantó de la silla y caminó hacia ella. Dejaron a Sakura sola en su habitación y recorrieron juntas los pasillos del hospital.

La mueca de Tsunade no era muy agradable para Ino, por ese motivo no podía evitar sentirse triste.

—Puede ser que al final en canal no haya podido abrirse y mientras se recuperaba, se selló por completo —dijo la mayor.

—Me siento tan mal por Sakura, yo nunca debí decir nada de ir con esa mujer.

—Es una mujer fuerte, por ahora sólo debemos dejarla descansar un poco más. Si quieres, avísale al Uchiha que Sakura ya despertó, él podría reconfortarla un poco.

Transcurrieron un par de horas, Sakura estaba recostada mirando hacia la ventana y pensando en la misión que tenía por delante y el trabajo que dejó pendiente en Suri. Tantas cosas habían acontecido desde que decidió marcharse de Konoha, se preguntaba una y otra vez si tomó la decisión correcta cuando quiso olvidarse de Sasuke.

«Toda acción trae una consecuencia»

Escuchó la puerta se deslizarse mas no le interesó saber quién era hasta que el silencioso visitante se sentó en la silla que estaba junto a su cama, y entonces pudo saber de quién se trataba.

Sus ojos se entristecieron con sólo mirarlo, se sentía derrotada.

—Has despertado justo a tiempo, nos iremos mañana temprano.

Sakura apretó los labios, tuvo la esperanza que con verle al rostro, sus recuerdos volverían pero no fue así. Sus ojos se humedecieron y los limpió antes de mostrarse más débil.

—No funcionó —dijo con amargura.

—Hmm... Entonces tendré que contarte de nuestros días como genin.

—Había deseado que todo volviera a ser como antes pero considero que es el castigo por mi imprudencia.

—Mientras recuerdes los aspectos más importantes de tu vida, no tienes porqué estar deprimida.

Pero Sakura sabía que Sasuke era también un aspecto importante, aunque prefirió callar.

—Me darán de alta en un par de horas. Dejé mi mochila preparada para la misión.

—Excelente. Partiremos al amanecer.

—Sasuke.

—¿Hmm?

—Lo siento.

—Deja de lamentarte, piensa que lo mejor está por venir. No tendrás recuerdos de nuestra niñez ni adolescencia, pero de ahora en delante habrá muchas experiencias para atesorar.

Sakura sintió que un sentimiento la invadía, y aunque no quería hacerlo, lloró bajito cubriendo su rostro mientras la mano de Sasuke le frotaba el hombro dándole muestra de apoyo y afecto como nunca lo hizo antes en su vida.


Infinitas gracias por su apoyo. A quienes se han quedado tras todos estos capítulos y continúan leyendo esta historia, de todo corazón: GRACIAS. No puedo decir nada más.