A veces qisiera congelar el tiempo...lastima que no se pueda
Rosalie Pov
El aire frio me golpeaba el rostro, salpicando mi rostro de agua salada y alborotando mi cabello, pero nada de eso me importaba ahora. Ambos estábamos disfrutando de un encantador momento a los pies de la estatua de la liberta.
-Estas muy callada.- Dijo Emmett, colocándose a mi lado.
-No es nada.- Trate de escabullirme, no obstante, su mirada funcionada al igual que un suero de la verdad, al menos en mí.- Se podría decir que tuve un pequeño enfrentamiento con Alice y me doy cuenta de que me extralimite.
Se puso detrás de mí, recargando su barbilla en mi hombro y posando sus manos en mi cintura.
-Pídele perdón, ella entenderá.- Emmett solía ver la vida del modo sencillo.
Con él paso de las horas y de los días, Emmett se había acostumbrado a mí nuevamente; ya no se sorprendía cuando me preocupaba por los demás o era modesta e incluso humilde, solo sonreía y continuaba con la conversación. Por increíble que pareciera, yo también empezaba a acostúmbrame a él y eso no me agrada del todo, si todo salía mal tendría que volver a reunir cada pedacito de mi corazón.
Emmett seguí siendo el mismo y eso me hacía dudar sobre cuanto debería de esperar para contarle la verdad.
-No he podido hablar con ella a solas.- Explique.- Cuando pase a dejar a los niños a la casa intentare hablar con ella.
-¿Cuándo podre conocerlos?
-¿A quiénes?- Su pregunta había sido tan espontanea.
-A los gemelos.
La sangre escapo de mi rostro.
-¿Rose? ¿Te sientes mal?- Emmett me tomó de los hombros, temiendo que en cualquier momento pudiera colapsar, la verdad es que no me faltaban ganas de desmayarme por un tiempo.- Parece que has visto a un fantasma.
-No te preocupes, estoy bien.- Recobre la respiración e intente tranquilizarme.- Es que no desayune.
-¿Por qué no lo mencionaste antes?- Se alarmó, como cada vez que se trataba de mi salud.
Media hora después ya estábamos en un restaurant.
Al pasar por entre las mesas la gente se nos quedaba viendo y una gran O se formaba en sus bocas. Emmett me dirigía con una de sus manos en mi espalda, hubiera preferido que tomara mi mano. Al llegar a la mesa jalo mi silla para que me sentara, él en lugar de sentarse frente a mí se sentó junto a mí.
-No debes sobrepasarte.- Me indicó, luego de que termináramos de comer. .- Podrías hacerte daño.
-No ha sido a propósito.- Coloque mi mano sobre la suya, intentando tranquilizarlo.- El problema con Alice me tiene preocupada.
La corriente eléctrica que se producía cada vez que entrabamos en contacto recorría mi cuerpo.
-No es que sea indiscreto pero ¿Qué es lo que paso?
-Estamos en desacuerdo en cuanto a algo.
Emmett noto mí reticencia para hablar sobre el tema, por lo que pregunto otra cosa, aun más complicada para mí.
-Entonces ¿Cuándo podre conocer a los gemelos?
-¿De verdad te gustaría conocerlos?-No me agradaba la sensación de esperanza en mi pecho.
-¡Por supuesto que si!- Exclamo entusiasmado.- Seria estupendo conocer a los dos angelitos que le robaron el corazón a mi princesita.
Me miraba con tanto amor que no pude hacer más que sonrojarme y sonreír enternecida.
-Déjame primero hablar con ellos.- Pedí.- Quiero saber cómo se sienten con respecto a esto.
No estaba segura de la relación que teníamos por lo que deje esa parte implícita.
-Comprendo, toma el tiempo que consideres necesario.- Accedió sin inmutarse.
Ojala aceptara así de sencillo la paternidad.
-Emmett- Me atreví a llamarlo luego de un momento de silencio, no era fácil lo que quería decir.- ¿Tú me amas?
No estaba segura de donde había salido esa pregunta, lo que so sabia es que me carcomía la duda.
Clavó sus ojos en los míos.
-Si tan solo pudiera explicarte con palabras lo importante que eres para mí- Se detuvo y dio una gran bocanada.- Y la fuerza con la que te amo.
Mis ojos se cristalizaron y de inmediato me trague las lágrimas. Mi mano seguía sobre la suya y él la apretó con fuerza.
La gente mantenía sus miradas fijas en nosotros; complicándolo todo, incluso podía notar como tomaban las fotos con sus estúpidos celulares. Mañana la gente seria un caos, si no es que desde esta misma tarde, casi podía imaginarme las fotos y su respectiva reseña en cada blog existente acerca de nosotros.
Regrese la mirada a sus ojos, tan perfectos para mí. En ellos había una sinceridad casi insultante.
-¿A pesar del tiempo y de lo que ha pasado?- Insiste, esperando ver una inexistente mínima señal de duda.
La pregunta era para mí, había pasado más en mi vida que en la de él. Estaba segura de lo que yo respondería, lo que no sabía es si era lo mejor o no.
-No habría tenido que pasar tanto tiempo si no te hubieras desaparecido de la faz de la tierra.- Se quejó, tal cual y habláramos de un tema cualquiera, y no es porque no le importara, él era así y punto.
-Lo último que necesita un corazón roto es ver al causante de su estado.- Dije, tratando de ignorar el sonido de una cámara detrás de mí.
No quería comportarme como una diva pero me moría de ganas de echarle encima lo que quedaba de mi jugo al dichoso fotógrafo.
-¿Y si fuera para curarlo? No para lastimarlo.- Emmett continuó, diciendo exactamente lo que tanto me costaba decidir.- Podríamos intentarlo, estoy seguro de que funcionaria a pesar de todo.
¡Con cuantas ganas deseaba que se cumplieran sus palabras!
-Supongo que tienes razón.- Razone, la posibilidades estaban en nuestras manos.
-¿Quieres ser mi novia?- Preguntó, mirándome a los ojos y besando mi mano.- Otra vez.
Reí con naturalidad, fue como si de repente todo fuera más ligero.
-Me encantaría.-
Jasper Pov
-Sesión de 12 a 2 para Vogue, de 3 a 5 para D&G y de 7 a 9 prueba de maquillaje y vestuario para Vanity Fair.- Jacob enlistaba la lista de deberes de Alice.
Alice había venido al estudio para pasar un rato conmigo, el problema fue que Jacob la intercepto en la entrada y decidió aprovechar para abordarla.
Ella estaba sentada de lado en una de las sillas frente al escritorio, con sus piernas colgando de un lado, su espalda recargada en el contrario y viendo a Jacob con cara de fastidio, que estaba recargado en la puerta sin molestarse en sus miradas.
-¿Vanity Fair?- Se extraño al recordar que sesión era.
-Especial trajes de baño.- Dijo Jacob.
Alice ni siquiera recordaba que sesión era, por lo tanto Jacob no le había dicho que no sería yo el fotógrafo dejándome a mí el trabajo. Lo mire con reproche y él me entendió pues solo se encogió de hombros.
-Bueno, por lo menos en esa estarás tú conmigo.- Alice dio en el clavo como si hubiera entendido nuestros gestos.
-En realidad lo rechace.- Anuncie y ella se giro a verme sorprendida.
-¿Por qué?- Preguntó, comenzando a molestarse.
-Yo los dejo solos.- Jacob salió como todo un cobarde.
-Tengo mis razones.- Me limite a decir.
-Dormimos juntos pero no quieres fotografiarme en traje de baño, perfecto.- Se puso de pie en un ágil movimiento que causaría la envidia en cualquier bailarina.
Ella misma sabía que era una razón estúpida pero lo estaba usando como cebo para hacerme hablar.
A Jacob no se lo había dicho pero teniendo en cuenta que Alice conocía una parte de la historia y que era mi novia decidí hablar.
-Tiene que ver con el asunto de María.
Alice me miró exasperada.
-¿Qué tiene que ver ella en esto?- Exigió. –Perdón si suena cruel: María está muerta.
-Netty era amiga íntima de María y ella si estará ahí.- Me puse de pie.
Ni siquiera se llegaba imaginar cuan intimas eran.
-¿Nathalie Cleveland? Y por ella no aceptaste.- Se indigno, y es que Alice podía ser muy dulce pero cuando algo le molestaba no le importaba mandar todo al demonio.
-Independientemente de ella, no veo cuál es tu molestia de que no vaya a hacer yo el fotógrafo; ahora mismo debes de ir a dos sesiones con dos fotógrafos diferentes.
-Sí, con la pequeña diferencia de que en una voy a modelar lentes y en la otra ropa ¡No trajes de baño! Ahora un maldito fotógrafo que no sé quién demonios va a ser tendrá la libertad de observarme el tiempo que quiera, con el descaro que se le antoje y desvestirme con la mirada si así le place.- Tomó su bolso y salió de la oficina azotando la puerta.
Suspire frustrado y me pase las manos por el cabello, tratando de ignorar que la sangre me hervía del coraje y el enojo mientras me imaginaba lo que ella acababa de decir.
-Ella tiene un buen punto.- Dijo Jacob entrando a la oficina y dejando sobre el escritorio un folder. Con la misma tranquilidad con la que entró volvió a salir.
Rosalie Pov
Alice llegó a la casa alrededor de las seis de la tarde.
Dejó a los niños y estaba a punto de irse cuando la detuve.
-Espera, quiero hablar contigo.
-¿Puedo ir a jugar con Ian y Emily?- Preguntó Allie, esperanzada sin soltar su manita de la de Alice.
Gracias a mí gran bocota los niños se habían distanciado durante estos días.
Alice suspiro rendida y soltó la mano de Allie.
Caminó hacia la cocina y yo la seguí de cerca.
Algo en su aspecto la hacía lucir más tensa que de costumbre.
-Quiero pedirte una disculpa.- Empecé luego de que alzara las cejas impaciente.- Me comporte como una tonta la otra mañana, sabes que nunca haría nada para lastimarte y aun así lo hice sin pensar.
-Me dolió mucho lo que dijiste.- Confesó con su voz de soprano.
-Fue una estupidez lo que dije.- Me apresure a continuar.- Ni tú ni yo creemos en lo que dije. Allison es tu hija y eso nadie puede cambiarlo.
Alice parecía dudarlo.
-¿Me perdonas?- Algo en mi aspecto debía de decir que haría lo que fuera porque me dijera que sí.
-Con una condición.- La mire nerviosa. Alice tenía una mente maquiavélica. -Allison quiere que vayamos todos a Central Park.
-No hay ningún problema con eso…-Me tranquilice y ella me interrumpió antes de que siguiera.
-Y también quiere que vaya Emmett. – Agregó.
Sentí por segunda vez en el día como la sangre escapaba de mi cuerpo.
-Creí que me darían más tiempo.- Suplique.- Les juró que se lo voy a decir.
-No te estoy diciendo que tengas que decírselo, él sabe que son tus hijos, al menos técnicamente, y sería una manera de ver como se desenvuelve con ellos.- Me explicó, pasando su mano por mi hombro.
-Hoy Emmett me pidió conocerlos.- Mencione.
Alice tenía una manera especial de ver las cosas y eso en ocasiones podía ser de mucha ayuda.
Ella no pareció sorprenderse de que me hubiera visto con Emmett, por lo tanto mis predicciones e habían cumplido acerca de las fotografías.
-Deberías estar feliz.
-Perdón por no estarlo, me hace sentir aun más insegura y nerviosa.- Replique.- Siento como si la liga que estoy estirando se fuera a romper en cualquier momento.
-Emmett quiere conocerlos; lo cual significa que le importan y que sabe lo que significan para ti y que debe ganárselos. – Opinó Alice.- Si siente eso por ellos que solo los ve como tus hijos, imagínate lo que será capaz de hacer por ellos cuando sepa que también son suyos.
-¿Por qué todo lo que sale de tu boca suena como un cuento de hadas?
-¿Te parece bien que vayamos el sábado? Yo me encargo de avisarle.- Me ignoró.
-No, yo lo hago. Es el deber de la novia.- Hable por inercia.- Aun tengo que hablar con loe gemelos.
-¿Qué fue lo que dijiste?
-Que debo hablar con los gemelos ¿Qué se supone debo decirles? Llegar y anunciar: Hola. Hijos, su mamá tiene novio nuevo.
-Técnicamente es novio repetido pero no es lo que quiero saber.- Me frenó Alice, mirándome con impaciencia.- Explica lo de: Novios.
-Emmett me pidió que fuera su novia y dije que si.- Me sentía como una tonta adolescente con las mejillas sonrosadas, una sonrisa de oreja a oreja y con corazoncitos flotando a mí alrededor.
Alice gritó, festejó y parloteó durante un buen rato, en realidad hasta que tuvo que irse. A pesar de que se había relajado, y hasta divertido, continuaba tensa cuando se fue.
Estoy media dormida, por lo tanto lo más probable es que el titulo del cap no encaje muy bn qe digamos...en realidad ahora mismo stoy divagando, creo qe me ire a dormir temprano esta vez...temprano considerando que es media noche...
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