Hola queridos lectores aquí Halsenbert, bienvenidos nuevamente a un nuevo capítulo de esta historia. Como se darán cuanta he estado preparando la versión en inglés de esta historia por lo que es posible que la actualización de capítulos no sea tan veloz.
Sin más por el momento… ¡Coooomenzamos!
Nota del autor: MLP no me pertenece, así como tampoco sus personajes. Todos los personajes y OC's de esta historia pertenecen a sus respectivos autores, la presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único objetivo de entretener.
Advertencia: El siguiente capítulo contiene escenas violentas o de contenido sexual explicito, por lo que se recomienda discreción del lector.
Lean y comenten.
Moonbeam
Capítulo 37 – Cause and Effect.
POW
El impacto del casco en su rostro la obligo a desviar la mirada al tiempo que sus gafas volaban por los aires, podía sentir con claridad que uno de sus dientes parecía haberse roto, principalmente por la incómoda sensación de que este parecía menearse de adentro hacia afuera. En segundo lugar, le era imposible evitar reconocer el sabor metálico de la sangre que seguramente emanaba de la herida.
-No puedo creer que fueras tan descuidada y estúpida- dijo la voz de su amo, por primera vez acarreando un tono molesto hacia ella.
La yegua arrancó el diente de su cavidad y procedió a escupirlo antes de voltear la mirada nuevamente hacia su amo. Sus ojos brillaban con un inconfundible tono carmesí poco común incluso entre los suyos.
-No lo entiendo querida. Me considero un corcel bastante comprensible y tolerante. Pero mira que atacar a dos nobles en plena celebración me demuestra una falta de control de una magnitud monumental- la sermoneaba Red mientras comenzaba a pasearse por la habitación.
La sala de recepción de la mansión de los Wine era una de las habitaciones más grandes que había visto sin contar las habitaciones del castillo de las princesas.
El lugar estaba repleto de múltiples objetos de valor, desde jarrones de cerámica que le pertenecía a culturas antiguas como armas de combate que el Lord había conseguido durante años, principalmente durante los combates en los que participó durante los años más oscuros de Equestria. Años antes de que se supiera de la existencia de las princesas, épocas en las que las razas de ponis vivían en constante conflicto las unas con las otras.
La habitación contaba con una gran chimenea que permitía calentar la habitación lo suficiente aún durante el crudo invierno. A espaldas de esta se encontraba situado un sofá de color vino sobre el que se encontraba recostada Pink Wine con ambos cuartos traseros extendidos y separados mientras sujetaba entre estas la crin de una de las yeguas de la colección de su hermano obligándola a brindarle placer mientras se deleitaba con la escena que se presentaba frente a ella, después de todo era la primera vez que la unicornio albina era castigada desde su llegada a la mansión. A un lado del sillón se encontraba Viper, la yegua vestía orgullosa un esmoquin de color negro brillante que entallaba perfectamente su figura.
En la periferia había varios cojinetes sobre los que se encontraban recostadas el resto de las yeguas que ahora servían ciegamente al lord. Todas mirándola con el ceño fruncido, claramente juzgándola por sus acciones. Sin embargo, al notar el par de ojos carmesí de la yegua sobre ellas rápidamente desviaban la mirada en dirección al Lord que continuaba paseándose por la habitación.
-Tienes idea de lo grave que ha sido tu falta- continuó el corcel, tratando de mantener un tono sereno, a pesar del ovio coraje que cargaba cada una de sus palabras.
La mirada de Vinyl nuevamente se centró en su amo mientras este continuaba rechazando los intentos de las múltiples yeguas por ganar su atención. A Vinyl siempre le había parecido patético el comportamiento de aquellas yeguas, era extraño que fueran tan devotas y ciegas a su amo, a diferencia de la forma en la que Pink y Viper actuaban con él. Por lo que podía deducir fácilmente que aquel comportamiento tenia mucho que ver con el poder del "Lazo de Obediencia Absoluta", después de todo era consiente del poder que los cuatro rituales de su raza poseían.
-Dudo mucho que tu estupidez haya sido provocada por el hambre. Normalmente desobedeces mis órdenes y buscas animales para alimentarte en lugar de consumir la sangre de otros ponis. E incluso durante nuestras comidas eres la que más control muestra a la hora de enfrentarse a la necesidad de sangre- continuó el corcel levantando la voz.
-Amó por favor tengo ganas de beber algo- dijo una de las yeguas mientras trataba de alcanzar a su amo con el casco.
La mirada de Vinyl se desvió entonces a una figura que se encontraba atada en el centro de la habitación. Se trataba de una poni terrestre. Vestía un a única prenda blanca que la cubría de los hombros a los flancos. Su pelaje lucía un color verde claro y su crin tenía una mezcla entre azul pastel y gris claro. Sus cuartos traseros estaban torcidos en direcciones contrarias y sus cascos frontales permanecían atados entre sí. Debido a que su pecho subía y bajaba rítmicamente se podía saber que la yegua continuaba con vida.
-Pudiste haberles roto un par de cascos o el cuello, no me importa- continuó el corcel ignorando las constantes suplicas de esa y muchas otras de las yeguas -Pero noooooo- dijo haciendo especial énfasis en la palabra final -Tenías que arrancarle el cuello a uno y beberte al otro por completo- le reprochó meneando la cabeza con desaprobación.
Vinyl dirigió nuevamente su mirada a su amo.
-No me mal interpretes querida- dijo el lord acercándose a ella para tomar su rostro con uno de sus cascos. Sus ojos magenta mirando la mejilla enrojecida de la unicornio de crin azul eléctrico -No me molesta que te alimentaras de ellos, de hecho me parece fascinante que te dignaras a beber te a un poni sin que te halla obligado a hacerlo- dijo aproximándose a la mejilla de la yegua antes de sacar su lengua y lamer el área que había golpeado.
Vinyl apartó el rostro tan pronto como sintió la áspera extensión del corcel lo que hizo que Red esbozara una sonrisa de oreja a oreja.
-El problema aquí querida, es que lo hiciste literalmente… EN EL PATIO TRASERO DE LA PRINCESA DURANTE UNA UN EVENTO A GRAN ESCALA- gritó el corcel encendiendo su cuerno, el brillo de color magenta envolvió el cuerpo de la joven intérprete estrujándolo de pronto.
Vinyl sintió que como si sus huesos estuvieran a punto de romperse. Sus músculos se tensaron como si estuvieran siendo desgarradas y sus pulmones se contrajeron impidiéndole respirar. Estaba segura de que de no ser por su resistencia sobrenatural un hechizo como ese la habría hecho pedazos en un instante.
-¿Es que acaso no podías haberte deshecho de los cuerpos? Tan ingenua eres que no se te ocurrió deshacerte de los cuerpos por lo menos. Después de todo ya te habías tomado la libertad de matarlos. ¿Por qué no se te ocurrió llevarlos hasta el extremo del jardín y arrojarlos al vacío? Por lo menos así podría ser más fácil hacerlo parecer un accidente aislado. No sé hasta es probable que algún Timberwolf terminara cenándose sus cuerpos- continuo el corcel concentrando más energía mientras la yegua se retorcía de dolor.
-Es una pena que no podamos escuchar sus gritos- murmuró Pink Wine consiguiendo que Viper riera por lo bajo. Ambas disfrutando enormemente el castigo al que era sometido la yegua.
-Ahora por tu estupidez, las princesas saben de nuestra existencia y lo que es peor esas malditas cebras saben que estamos en la capital. He matado a otras por menos que eso y lo sabes Vinyl- dijo molesto mientras continuaba incrementando la potencia del hechizo.
-Amo por favor Quiero beber un poco de sangre- Suplicó otra yegua tomando el casco del lord obligándolo a romper su concentración y por consiguiente liberando el cuerpo de Vinyl quien apenas tuvo tiempo de reponerse para evitar caer al suelo.
Su cuerpo le dolía enormemente, pero su propio orgullo no le permitía darle el placer a el o a ningún otro poni de verla en el suelo como el resto de sus trofeos, por lo que simplemente se tomó unos segundos para reunir sus fuerzas antes de volver a enderezar su cuerpo. Sus ojos carmesíes enfocaron rápidamente a Viper y Pink quienes reían a costa de su dolor.
-¿Querida Acaso no vez que estoy dando una lección importante acerca de modales?- preguntó el corcel mirando a la yegua de pelaje purpura que lo miraba como si se tratara de una potra a la que le había negado un dulce.
-Pero tengo sed amo- Respondió la yegua seguida por varias más.
-Aún no- sentenció el Lord apartando a la yegua de su casco -Por supuesto que esto podría perdonártelo a cambio de algo que pueda ser de mi interés- dijo el lord dirigiéndose a la unicornio albina.
Vinyl noto de inmediato el instante en el que Viper y Pink dejaron de reír.
-Hermano que crees que haces-
-Amo-
Ambas respondieron de inmediato. Debido al abrupto movimiento de la heredera de la casa Wine una de sus rodillas golpeo a la yegua que permanecía entre sus cuartos traseros, tras lo cual la sirvienta cayó de espaldas sobre otras yeguas que se encontraban recostadas sobre los cojines situados frente al sofá.
-¿Qué dices, es mejor que la alternativa no lo crees?-
Vinyl simplemente se levantó la cabeza mirando al lord con aquellos ojos carmesí que no dejaban de resplandecer.
-Sabes, incluso en esta situación eres bastante testaruda- comentó el corcel -Tendré que ponerte a prueba… Demuéstrame que puedes controlar tus impulsos- dijo el corcel señalando con su casco a la yegua que yacía en el centro de la habitación.
La mirada de Vinyl viajó de la yegua a su amo y de regreso.
-No puedo conservar a una yegua que no puede evitar consumir a cuanto poni se le acerca, así que necesito una prueba de que puedes controlar su hambre. Quiero que esta noche seas tú quien le dé el primer mordisco a nuestra cena- comentó el Lord mirando a la unicornio.
-¡Amó!- protestó Viper.
-¡Silencio!- ordenó el corcel encendiendo su cuerno.
La yegua retrocedió a regañadientes. Pink la miro antes de dirigirse a su hermano nuevamente.
-Dime hermano por que darle una oportunidad a esa yegua, es decir tu mismo lo haz dicho, has matado a otras por menos-
-La decisión es mía hermana- respondió duramente el Lord -Y si yo quiero puedo cambiar las reglas de mí clan cuando yo quiera, por ejemplo…- el corcel miró a la yegua que lo había interrumpido momentos antes.
Con un rápido movimiento Red descargo la energía acumulada directo sobre la yegua encendiéndola en llamas.
AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH
El desgarrador grito de la desafortunada yegua alerto al resto de su harem obligándolas a retroceder aterradas mientras gruñían y le mostraban sus afilados dientes a su amo. El sorpresivo ataque igualmente sorprendió a Viper y Pink quienes observaron con los ojos completamente abiertos como la yegua era consumida viva por las llamas.
El calor de las llamas, así como el alboroto provocado por estas, hizo que la yegua que permanecía en el suelo recuperara la conciencia.
-¿Y bien Vinyl, puedes hacerlo?- Preguntó el corcel mirando ala yegua que se encontraba en el suelo.
Vinyl miró a su víctima, observó atenta mientras la yegua miraba aterrada al conjunto de ponis que gruñían mostrando sus afilados dientes y cuyos ojos brillaban con un color rojo todas ellas observando atentas cada movimiento del corcel que se hallaba detrás de ella. Su mirada posteriormente se desvió la yegua de pelaje blanco y crin azul eléctrico que se aproximaba a su lado, bajo sus labios podían percibirse pequeños bultos mientras sus ojos carmesíes despedían un brillo mucho mas intenso que el resto de los presentes.
-Espera… por… favor- suplicó con lágrimas en los ojos.
"Lo lamento" pensó la interprete antes de lanzarse sobre su cuello. La mordida fue certera y potente rompiendo las cervicales de su victima al instante, mientras comenzaba a beber el viscoso y tibio liquido que emanaba de sus venas.
Sintió la familiar sensación de excitación y deseo, así como una terrible sed que comenzaba a invadirla. Muy pocos vampiros eran capaces de soportar aquel instinto y por primera vez Vinyl pudo notar el porqué.
-Muy bien es suficiente- dijo Red.
La yegua se aparto del cuello de su víctima al instante, de sus labios escurrían residuos de sangre y sus ojos lentamente comenzaron a cambiar a un color purpura. Red miró a la yegua con extrañeza, no era la reacción que esperaba. Conocía bien a cada una de las yeguas que convertía, pero todas incluso su hermana tenía un enorme problema controlando su sed de sangre. Él mismo no era la excepción, después de todo no fue sino hasta después de varias décadas de preparación que él mismo fue capaz de controlar sus impulsos y aún ahora existían ocasiones en la que le costaba trabajo detenerse. Pero vinyl nunca había tenido un problema similar desde el día que fue convertida.
Aquello le hizo pensar profundamente, que podría haber desencadenado aquella reacción en Vinyl que le obligó no solo a asesinar a dos ponis, sino que literalmente drenó a uno hasta la muerte asegurándose de que sintiera como su vida era arrebatada, caso contrario a lo que acababa de suceder con la yegua que yacía en el suelo.
Viper le había compartido los detalles que ella misma logro investigar después de la reunión con la princesa. La información contenida en su informe era extrañamente precisa y detallada. Ciertamente no dudaba de la capacidad de su mejor cazadora, pero le parecía poco convincente que Viper pudiera obtener tantos detalles del ataque, en especial cuando sus contactos en el equipo de investigación forense le habían entregado una copia detallada el ultimo reporte de Clover y Shayla a la princesa. Un reporte que carecía de algunos detalles que Viper había obtenido por su cuenta, en especial la facilidad con la que Vinyl se había entregado a aquellos corceles antes de lamentarse de ellos.
Estaba claro que vinyl no se los había cenado por placer o por falta de autocontrol. Y si esa parte del reporte no estaba presente era porque la investigación se había centrado en el ataque a los dos nobles tomándolos como víctimas y no como agresores. Sin embargo, el reporte forense había resaltado que ambos corceles habían entrado en una pelea con otro poni, sabia que Vinyl podría haberles roto los huesos de haberlo deseado, entonces porque tomar el riesgo de beberlos, especialmente cuando ella era, de todo su clan, la menos propensa a alimentarse de otros ponis
Algo había jalado el gatillo de la yegua y la había convertido en un depredador en ese instante. Algo que estaba claramente ausente en el reporte forense y que tenia relación con algunos de los detalles que había recibido de Viper.
-La cena está servida, asegúrense de compartirla- dijo Red.
Sin perder tiempo el harem se abalanzó al cuerpo de la yegua en el centro de la habitación mordiendo y bebiendo de la sangre de esta.
-Viper-
-¿Si amo?- respondió un poco confundida la yegua.
-Te quiero en mi habitación esta noche y asegúrate de bañarte bien- dijo el corcel.
-Pero hermano esta noche estaré con Wind Chaser- reprochó Pink Wine.
-Es precisamente por eso que necesitaré compañía esta noche- respondió el corcel con sarcasmo -En cuanto a ti Vinyl- dijo llamando la atención de la yegua cuyas heridas parecían haberse curado pro completo incluyendo el diente roto -Ya puedes regresar con Blueblood, si necesito algo más te llamaré- espero a que la yegua asintiera antes de retirarse.
-No lo disfrutes demasiado querida- le murmuró Pink a Viper.
-Descuide mi lady, después de todo no soy yo la que debería preocuparle- añadió la guardaespaldas mientras mantenía su mirada clavada en la unicornio que salía de la habitación levitando sus gafas hasta colocarlas frente a sus ojos.
Estaba hecho, sabia que en ese momento era la mejor opción para tranquilizar a la nobleza de Equestria y alejar las sospechas del ataque lejos de la corona de Equestria y por consecuente de su hermana. Ahora ella y Blueblood estaban unidos la una al otro. Esa misma tarde se había encargado de dar el anuncio a toda Equestria y aunque Bloeblood no compartiría su cama hasta después de la boda no podía evitar sentirse… Miserable.
Su cabeza le decía que era lo mejor, Blueblood no parecía un mal corcel, de hecho, era bastante atractivo, era cariñoso y se preocupaba por el reino, ciertamente carecía de algo de tacto cuando hablaba con otros ponis especialmente con los terrestres, pero eso parecía ser un problema general en la mayoría de los nobles. Su corazón sin embargo no estaba seguro de que aquello hubiese sido lo más adecuado. Esa noche sentada sobre sus flancos a los pies de su cama le hizo sentirse extremadamente sola.
Miro a su alrededor, su mirada lucia ausente. Su habitación carecía de muebles, pues la mayoría habían sido vendidos en subastas para recaudar algo de dinero para la celebración de la noche de la fogata o en su defecto ofrecidos a familias que los necesitaban. Eso le hizo notar lo enorme y vacía que lucia su habitación ahora, con excepción de su cama, las cortinas de su balcón, un ropero y algunas otras cosas, entre las cuales se encontraba el vestido que había usado en la celebración de la noche de la fogata, La habitación estaba prácticamente vacía.
Recordar aquella noche le hizo recordar irremediablemente el incidente con las familias nobles que la había llevado a su actual estado.
Ciertamente Hurricane no parecía tener intenciones de delatarlas, pero estaba segura de que tampoco estaba contenta con su decisión. Si bien la decisión de Luna había sido un duro golpe a las actividades de tráfico de esclavos y trata de ponis no podía estar de acuerdo con sus métodos.
Pensó también en los dos ponis que habían caído víctimas de lo que Shayla y Clover le habían denominado como: un Vampiro-Pony. Al parecer la cebra contaba con un extenso conocimiento del tema, pero por alguna razón había decidido darle los detalles directamente en lugar de anotarlos en los informes. Aunque eso la tomó por sorpresa, lo que realmente la distrajo en ese momento era la cercanía que la cebra parecía tener con la hechicera. Aunque era claro que Clover trató de mantener la calma durante toda la conversación, no fue sino hasta que la yegua enroscó su cola con la de la cebra que esta última se mantuvo serena.
-Me alegra que el incidente en el bosque Everfree no fuera una cosa de una noche- dijo la princesa mirando el techo de su habitación -Es bueno tener a alguien que se preocupe por ti de esa forma-
La deidad del Sol cerro los ojos recordando el beso de su hermana y Crisi. Por alguna inexplicable razón sintió como si su corazón no tuviera suficiente espacio en su pecho. Sabia que Crisi y Luna compartían un amor real, lo había visto en ese momento, la forma en la que las dos bailaban la una con la otra inmersas en su propio mundo y ajenas a las miradas que el resto de los presentes les lanzaban, hasta culminar con aquel beso que pareció sellar sus destinos.
Se negaba a pensar que Crisi realmente hubiera sido la causante de lo que había ocurrido con Épsilon. Más aún aquella profecía que Zephora le había hecho y la descripción de la criatura de sus sueños, no podía imaginar a Crisi lastimando a Luna, por lo menos no intencionalmente.
Recordó entonces a su viejo amigo quien permanecía prisionero en el jardín. Recordó el día que Discord las traicionó. Debía aceptar que en aquel entonces el dios del caos ocupaba un lugar especial junto con su hermana dentro de su corazón, pero jamás pensó que algo así funcionaría, especialmente porque ambos eran de razas distintas. Ella era una princesa alicornio y él el señor del caos, como era posible que pudiera existir una unión entre ambos.
Flashback
Luna se aproximó a Celestia, esa noche las estrellas brillaban más intensamente que en otras ocasiones.
-Hola querida hermana- hablo la deidad de la noche.
-Que tal Luna- respondió Celestia cabizbaja.
-Supongo que ya has hablado con él- comentó la alicornio índigo.
-No lo tomó muy bien-
-Lo sé, pude ver las explosiones desde mi torre. ¿Dime le dijiste lo que sentías?…- Celestia negó con la cabeza -Oh… entiendo…- respondió la princesa de la noche sentándose a su lado.
-Si le hubiera dicho no lo habría aceptado-
-Así que le mentiste- dijo luna levantando una ceja inquisitiva.
-Me confesó sus sentimientos, pero no podía correspondérselos luna. Somos las gobernantes de esta tierra y sabes que nuestros súbditos no se llevan muy bien con él. Jamás aceptarían una unión entre nosotros especialmente las familias nobles así que pensé que lo mejor era no darle esperanzas-
-Supongo que tienes razón pero que hay de ti-
-¿Sabes que muchas veces un gobernante puede llegar a tener menos libertad que sus súbditos?-
-Deberíamos imponer nuestra propia regla y mandarlos a…- se detuvo al notar la mirada desaprobatoria de su hermana -De cualquier forma, creo que es injusto-
-¿Tú has encontrado a algún poni especial?- preguntó Celestia con voz amable.
-Yo… No… aún no- mintió.
-Cuando lo hagas me gustaría conocerlo, quiero estar segura de ahuyentar a los malos candidatos- bromeo la princesa.
-¡TIA!- reprocho la princesa de la noche.
-Es broma… la verdad es que ya le he pedido ese favor a Épsilon-
-Eres el diablo-
-Lo sé… Pero ella es mucho más sobreprotectora que yo. A veces me cuesta creer que sea solo tu amiga, se comporta muy celosa en ocasiones- añadió la deidad del Sol.
-Si a veces lo es, pero creo que no tiene malas intenciones- comentó la deidad de la noche.
-Nunca dije que las tuviera- aclaró la deidad del Sol.
-Solo espero que este bien-
-¿A que te refieres Luna?-
-Solo pensaba en Discord- aclaró Luna.
-Oh… Si… Yo también…-dijo la princesa mirando al horizonte donde una gran tormenta de nubes rosadas explotaba en lo profundo del bosque Everfree.
Fin del Flashback
-Parece que solo se cometer errores- mencionó la princesa recostándose en el suelo.
Aquello la llevó nuevamente a su predicamento actual, había abandonado sus sentimientos por el draconequus, especialmente después de que este descargara su odio contra otros ponis, Podría haberlo entendido si se hubiera desquitado con ella, pero lastimar a inocentes era demasiado. Pero ¿Acaso no era eso lo que había hecho Luna? Descargar su ira y resentimeinto en familias enteras y ordenar a su propia amiga a cargar con la muerte de pequeños potros y potras en su conciencia.
-La violencia solo engendra violencia- suspiro agotada.
-Sin embargo, no puede existir el bien sin el mal, El equilibrio del mundo depende de ambas-
Celestia levantó la mirada, en el umbral de la puerta se encontraba SmartCookie , en uno de sus cascos descansaba una pequeña pegaso rosada.
-Lamento mucho dejarte esta responsabilidad a ti y a Pansy- dijo la princesa.
-No es ninguna molestia, Cadence es una dulzura una vez que logras acostumbrarte a ella. Además sabemos bien que ustedes tienen los cascos llenos con su trabajo, si podemos ayudarle al menos en esto nos damos por bien servidas.-comento la poni terrestre mientras procedía a recostar a la pegado en la enorme cama.
-Me gustaría pasar el día de mañana con ella si no te molesta SmartCookie, la mayoría de mis deberes son en el exterior y me gustaría llevarla a dar un paseo- comentó la princesa.
-Si gusta la podemos acompañar- se ofreció la yegua.
-No será necesario, además me parece que Clover quiere hablar con ustedes de un asunto-
-Si mencionó algo de eso hace unas horas. Bueno supongo que el día de mañana estaremos libres para una noche de yeguas, tiene mucho que no hacemos algo así. Gracias de nuevo princesa y buenas noches- comentó la yegua cerrando la puerta de la habitación de tras de ella.
Celestia se levantó de su posición y avanzó hasta colocarse al lado de la potra. Con un casco comenzó a acariciar a la pequeña pegaso apartando un par de mechones de su rostro para depositar un suave beso en la base de su frente.
-Dulces sueños Luna-
Al darse cuenta de su error la princesa miro nuevamente a la potra sorprendida por lo que sus ojos le mostraban. Debajo de las sabanas dormía una potrilla de pelaje índigo un pequeño cuerno se asomaba entre los mechones de pelo mientras su pequeño casco descansaba sobre el suyo.
Celestia sacudió la cabeza antes de observar nuevamente a la potra, esta vez se trataba de una pegaso rosada y melena de colores. No era la primera vez que confundía a una potra o a la misma Cadence con su hermana cuando era más joven.
-Que sucede conmigo-
Al otro lado del balcón se encontraba un búho observando atentamente la escena a través de una pequeña separación entre las cortinas.
-Te encontré- murmuró el animal antes de que las luces del interior se apagaran por completo indicando que la princesa estaba lista para viajar al mundo de los sueños.
Nota del autor:
Bien debo corregir algo con respecto a Celestia ya que es importante y no había tenido oportunidad de aterrizarlo correctamente hasta este capítulo.
Efectivamente Celestia tuvo sentimientos por Discord, al igual que él los tuvo por ella. Sin embargo, debido al miedo de Celestia por lo que sus súbditos pudieran pensar optó por rechazar al señor del caos, quien jamás se enteró de que ella también sentía algo por él. Luna era consiente de esos sentimientos que compartían mutuamente y es por eso que ella también se culpa en parte por no haberle dicho nada a Discord después de que Celestia lo rechazara (Por eso su confesión hacia él cuando estaba en el jardín esa noche). Desgraciadamente el draconequus no tomo esto bien y terminó descargando su rabia y su dolor sobre Equestria, algo que sin duda termino por molestar a Celestia quien lo culpa de atacar a ponis inocentes razón por la cual decide enterrar sus propios sentimientos que hasta ese momento aún conservaba en su corazón y al hacerlo toma la decisión de no perdonarlo por sus actos, el dilema ahora es que algo muy similar acaba de ocurrir con Luna pues nuestra princesa de la noche no solo se ha enamorado de una criatura que no es un poni sino que demás ha causado la muerte de varios inocentes usando a épsilon como su ejecutora.
Por el momento es todo mis queridos lectores y no olviden comentar si les gustó el capítulo. Yo soy Halsenbert y con esto me despido, hasta el próximo capítulo … ALLONS-Y
En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.
Marzo/1938 - Octubre/2018
