Capítulo 35 Gracias George.

El ambiente de terror, de actos heroicos y actos ruines seguían en el casi extinto Mauretania. La tripulación corria de un lado a otro tratando de salvar al mayor número de personas, pero se estaba convirtiendo en una tarea colosal pues ya no solo debían pelear contra el tiempo sino también con pasajeros quienes en su desesperación los lastimaban por ganar un lugar en los botes.

Antes de que la comunicación se perdiera, el Mauretania logro dar el mensaje de socorro a algunos barcos. El Lusitania fue el primero en recibirlo, después el Olimpyc los cuales con la orden de sus capitanes aceleraron para llegar lo antes posible. El mensaje también llego al Adriatic, pero al igual que el Britannic se encontraba demasiado lejos para poder ir a su rescate. El último mensaje que pudieron enviar llego al Carpathia que aceptó ir en su rescate tal como lo hicieron con el Titanic.

Ahora el Capitán Niven junto con Cookie trataban de mantener funcionando el generador para mantener la electricidad para que las personas que seguían en los pasillos de tercera y segunda clase pudieran subir sin dificultad y poder llegar hasta los botes que estaban ubicados en estribor y babor.

Pero era imposible para los pasajeros de estas clases poder seguir avanzando hacia la cubierta, pues algunos pasajeros de la primera clase obstruían a propósito las entradas para tener más oportunidad de poder subir a algún bote. Habia peleas entre pasajeros, Robby en uno de los accesos junto con sus marineros trataban de poner fin a una de tantas peleas. Mientras que Brian que regresaba de verificar la tercera clase, subía corriendo por las escaleras hacia la cubierta, no podía entender porque la fila no avanzaba, temió que estuviera pasando lo mismo que en el Titanic. Cuando llegó a los botes del área de babor se dio cuenta que sus temores eran ciertos.

El caos era el mismo, botes casi vacíos estaban comenzando a bajar, personas brincando para alcanzarlos algunas lo lograban otras caían al agua. Ahora se daba cuenta porque en la tercera y segunda clase seguían sin poder subir a cubierta. Los marineros no podían controlar a la multitud enloquecida, "Botes bajando sin llenarse". No podía creer que se estuvieran cometiendo los mismos errores.

Brian corrió al primer bote y dirigiéndose al marinero a cargo lo tomo de la solapa - ¿qué diablos pasa? ¿Por qué están bajando sin llenar los botes?

-Oficial no podemos, están locos, no dejan subir más gente quieren bajar de inmediato – respondido otro marinero que se acercó junto con otros 3 marineros a su primer oficial. Los marineros estaban esperanzados a que su Oficial pusiera el orden.

-Se supone que están entrenados para este tipo de emergencias, no tendrían por qué estar siendo doblegados por los pasajeros – mencionaba Brian sumamente enojado.

-Lo sabemos, pero mírelos – apuntaba otro marinero a 3 hombres que se negaban a ceder su lugar en el bote y forcejeaban con los marineros de dicho bote.

Brian se aflojó el botón del cuello, respiraba rápido pero poco a poco contenía la calma y no dejaba de ver a esos ruines hombres que ya se hacían de un lugar en uno de los botes sin importarles que aun habia niños, algunos buscando a sus padres pues en medio del caos se habían perdido. Los marineros que rodeaban a Brian no sabían que pasaba por la cabeza de su Primer oficial. Un par de segundos después el pelirrojo se dirigió a los 5 marineros

-Perfecto, les voy a enseñar cómo se pone en orden a una multitud que no quiere entrar en razón- Brian se acercó al bote que apenas estaba subiendo pasajeros, se subió en él y se paró en la orilla, desenfundo su arma, alzo su mano apuntando hacia el cielo y dio 3 disparos al aire.

Las personas alrededor gritaron y se tiraron al suelo, al ver esto Brian volvió a disparar 3 veces, cuando tuvo toda la atencion de la multitud que ahora estaba tumbada en el suelo asustada por los disparos comenzó a hablar.

-¡Escúchenme bien todos! ¡NINGUN bote bajara hasta que esté COMPLETAMENTE LLENO! ¡¿queda claro?! Y me importa un carajo si son los hijos de aristócrata, funcionarios o los mismos reyes. Hay miles de personas abajo que no pueden subir porque ustedes son un caos, así que con el Poder que me dar ser el Primer Oficial del Mauretania, pongo en marcha la Ley Marcial y doy la orden a mis marineros a cargo que cualquier pasajero que se niegue o impida que el bote se llene le den un tiro y lo arrojen al mar. ¡¿Me escucharon marineros?!

-¡Al orden Oficial! -respondieron al unísono los marineros.

-¡Desenfunden armas Ahora! Y llenen esos botes de prisa. Niños y mujeres primero, sin importar condición social así que ningún caballero sube antes que ellos ¿está claro? – ordenaba Brian a sus marineros después se dirigió a los caballeros que estaban en el bote – Ustedes ¿serán tan amables de ceder su lugar a las damas y esperar su turno o prefieren ser llamados por la prensa como los cobardes del Mauretania?

Los tres hombres no dijeron nada solo bajaron la cabeza, salieron del bote y comenzaron a ayudar a los marineros para subir mujeres y niños.

-¡Rápido no se queden parados a llenar esos botes! – seguía gritando el Primer oficial a sus marineros que estaban orgullosos por semejante muestra de autoridad y de inmediato comenzaron a llenar los botes.

Brian volvió a enfundar su pistola, mientras las personas lo seguían con la mirada el seguía caminando serio y sin mirar a nadie. Camino de prisa hacia los pasillos del barco, caminaba y caminaba su respiración otra vez se hacía más rápida, busco el primer rincón desolado y una vez ahí se recargo en la pared y hecho a llorar de impotencia. Robby que estaba en el otro extremo cuando Brian disparo alcanzo a darse cuenta de todo y lo siguió.

-Brian cálmate, no te decaigas ahora, has hecho lo que tenías que hacer para mantener el orden. -decía el segundo oficial tomando el hombro de su compañero.

-¿Como diablos pudo pasar? ¿Por qué el Mauretania se está hundiendo? – decía Brian lleno de impotencia, pasando sus dedos sobre su cabello.

-Calma Brian debemos sacar el temple y salvar a los pasajeros, algunos no quieren y prefieren saltar eso no está en nuestras manos, pero a los que siguen en este barco si.

-Los habíamos atrapado, tiramos todo el embarque ¿Por qué no pudimos ver esas bombas?

-La maldad humana no tiene límites, pero eso ahora no importa llegando a Londres lo averiguaremos.

-¡¿Cómo si todos quedaron libres? seguro con este caos los muy malditos aprovecharán para dar otros nombres y huir! -gritó el pelirrojo alzando las manos. A lo que Robby con sonrisa maliciosa contestó.

-Te equivocas, muchos se hundirán con el Mauretania y otros rendirán cuentas en Londres.

-¿Qué? -pregunto sorprendido el pelirrojo.

-Antes de la primera explosión Peter y Paul arrestaron a 5 de la lista que me dio el idiota de Frank, después los encerraron en un camarote. Bastian, Lukas y compañía se han encargado de hacer la cacería del resto de los 50 traidores para también encerrarlos en algún camarote.

-¿Estás diciendo que…? – dijo sorprendido Brian.

-Lo sé es… inhumano, pero hice un juramento, si se hundía el Mauretania esos malditos se hundían con él.

-¿Cuántos faltan?

-Aún les faltan quince traidores tal vez ya estén en algún bote o siguen aquí no lo sé. Pero te aseguro que a Frank y al Sr. Maxwell ya los subí a un bote, pienso pedir sus cabezas en Londres, además de que uno es el testigo número uno y el otro el cómplice de la mente maestra.

Brian resoplo, se paso sus manos por la cara, la nuca y comenzó a reír – Dios estás loco Rooby… ¡están locos!

-No me vengas con baños de pureza.

-No, no es eso, es que honestamente me hace ver que definitivamente eres hijo del Almirante de la honorable Royal Navy la cual no perdona a los traidores…

-Olvidas mencionar que fui el mejor de mi generación -mencionó orgulloso el pelinegro.

-…bueno ya veremos cómo encubrimos esto de dejarlos morir dentro del barco.

-No tengo por qué.

-Robby, si la prensa se entera nos tacharan de verdugos, no estamos en el siglo pasado para tirar al mar a quien comenta un delito.

-No, disculpa, pero no. Recuerda que estamos en una emergencia y bajo la ley marcial que tú mismo acabas de promulgar hace unos momentos. Además, soy el Segundo Oficial del Mauretania y también tengo autoridad, por lo que puedo y he ordenado que no voy a llenar botes con esos traidores sino darle prioridad a mujeres y niños. Si sobra espacio que lo dudo tal vez me apiade de ellos y los suba al último bote que quede – termino diciendo con arrogancia Robby.

-Definitivo, eres hijo de un Almirante. Esta bien, como sea yo también quiero venganza para el Mauretania.

-Ese temple me gusta más. Y así como actuaste en babor podrías hacer lo mismo en estribor.

-Déjate de bromas. Pero tienes razón, debemos ir al otro lado que seguramente es un caos. La tercera clase Charlie ya logro quitar los escombros, pero apenas pueden avanzar.

-… pensándolo bien yo iré a estribor me encanto eso de disparar – decía el segundo oficial riéndose de su primer oficial.

-Idiota. Entonces yo voy a ver al Capitán. Te quedas a cargo en lo que regreso.

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Lusitania 1:25 am

Eleonor Baker estaba en su camarote junto a Rose y Lord Hamilton conversando sobre las palabras que habia dado el Capitán Juskin después que sonaron las doce campanadas del Año Nuevo. Se sentían felices de saber que Gabrielle y Terry en un par de horas subirían al Lusitania. Pero una hora después el capitán anunció la desgracia que ahora embargaba al Mauretania. Así que daba la orden a los pasajeros de volver a sus camarotes pues aumentaría la velocidad a 29 nudos.

Lord Arthur de inmediato fue a hablar con el Capitán Juskin para saber que habia pasado realmente. Gracias a que se trataba de un reconocido abogado, el mejor de Londres, Juskin le hizo saber sobre el atentado y quienes eran los culpables, claro pidiendo discreción y no decirles a los pasajeros quien fue la mente maestra de tan ruin acto.

El padrino de Terry ahora volvía al camarote de Eleonor Baker para comunicarle lo que pasaba, trataba de mantener la calma para que la madre de su querido ahijado no perdiera la fe, aunque era difícil pues su amada Gabrielle estaba en peligro y su querido Terry a quien quería como un hijo también.

-¡Arthur, Arthur! – gritaba Eleonor Baker a Lord Hamilton que llegaba de la cabina de mando y ahora entraba al camarote de Eleonor -¡¿Qué está pasando en el Mauretania?! Por favor dímelo – la pobre mujer no podía con su preocupación.

-Sufrió un atentado, 2 explosiones una en la parte media y otra por debajo de la proa.

-Pero llegaremos ¿verdad?, el capitán ya aceleró – Eleonor no dejaba de apretarse los dedos y hablar con angustia.

-El Capitán Juskin cree que por los daños ya solo quedan… - Arthur miraba los ojos de una madre angustiada y decidió mentir – le quedan dos horas aproximadamente.

-¿Dos horas? -la actriz volteo a mirar su reloj de pared y nerviosa comenzó a hacer cuentas en voz alta - Es la 1:25am… a las 3:25 se hundirá …y nosotros llegaríamos a las 3 pero dado que aumento la velocidad llegáremos antes… ¡si Arthur llegaremos antes!– dijo finalmente llena de esperanza.

-Si Eleonor llegaremos antes – apenas pudo fingir una sonrisa el padrino de Terry.

-¡Vamos Rose ayúdame a ponerme algo más cómodo!, debo prepararme para ayudar a los pasajeros cuando arriben.

-Si señora, el capitán ya solicito enfermeras y voluntarios para ayudar a los heridos - aceptaba Rose.

-Ya volvemos Arthur, por favor siéntate y toma algo, -decía Eleonor que junto a Rose ya se dirigían a su cuarto de vestir.

Lord Hamilton tomo asiento y ahora no dejaba de sobarse su nuca. Estaba angustiado porque él sabía la verdad, la angustiosa verdad. El Capitán Juskin realmente no tenía idea de cuanto quedaría tal vez una hora o tal vez menos. Juskin le confeso que después de la llamada de auxilio, intento comunicarse de nuevo al Mauretania, pero ya no reciba respuesta la comunicación se había perdido.

-¡Eleonor iré a cambiarme también, para ayudar a subir a los botes salvavidas! -gritaba al cuarto de vestir mientras se dirigía a la salida.

-¡Si Arthur, te veré en la cubierta!

Lord Hamilton salió del camarote serio y preocupado. Oraba porque su amada Gabrielle estuviera a salvo. Caminaba y caminaba por los pasillos sin expresión solo pensaba y pensaba en las palabras del Capitán Juskin.

"Perdimos la comunicación y eso solo puede ser por dos razones, o el barco ya se hundió o ya no tienen energía, lo cual aumentará el terror en los pasajeros y cobrará más vidas. Dios los proteja"

-¿Señor se siente bien? – preguntaba un marinero al ver a Lord Hamilton casi blanco como el papel.

-Si estoy bien, gracias.

-¿Gusta que lo acompañe a su camarote Señor?

-No, puedo caminar, estaré bien, créame.

Angustiado entró a su camarote apenas y tenia ánimos de cambiarse pues la horrible idea en su cabeza de que podrían llegar ya que el barco estuviera en el fondo del mar y que no diera tiempo de salvar a nadie rondaba en su cabeza una y otra vez. En la oscuridad de su camarote se sentó en una silla y escondiendo su rostro entre sus manos – No debí dejarte ir Gabrielle, no debí dejarte subir al Mauretania.

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Mauretania área de estribor 1:35 am

Entre tanto alboroto las pelirrojas Madeleine y Gabrielle lograron encontrarse en la parte del estribor. La Duquesa sintió un gran alivio, de hecho, en más de una ocasión quiso separarse de Martha para buscar a su mejor amiga, pero no fue necesario pues se encontraron bajo la segunda chimenea del barco.

Y es que cuando Gabrielle estuvo en la tercera clase buscando a su ahijado supo por Charlie que Terry estaría en la segunda chimenea junto a Candy. Así que decidió ir a dormir, pero cuando estaba por llegar a su camarote sucedió la primera explosión, y en cuanto escucho la alarma se dirigió rápida hacia la segunda chimenea.

Ahora el clan Canderry estaba otra vez unido y subía a uno de los botes. Para su fortuna la orden del Primer Oficial se estaba haciendo valer "Mujeres y Niños primero" además de esperar hasta que los botes se llenaran.

Durante el tiempo que estuvieron esperando su turno para subir, Gabrielle no podía mantenerse tranquila miraba a todos lados, de hecho, en más de una ocasión corrió hacia el primer joven que se pareciera a Terry.

-¡Gabrielle ya súbete al bote por el amor de Dios! – gritaba desesperada la Duquesa desde el bote que ya estaba por descender.

-¡No! ¡Terry no esta no lo veo! – respondía preocupada Gabrielle que no dejaba de voltear a todos lados.

-Por el amor de Dios te lo suplico súbete, el bote no puede seguir esperándote – suplicaba Madeleine.

-¡Pues me iré en otro! No me iré hasta encontrarlo - dijo enérgica la madrina pelirroja.

-Pero Terry ya debe estar en otro bote no seas necia. Ven dale la mano al marinero y sube.

-No, Terry jamás subiría habiendo niños aun, seguiré buscando – termino diciendo Gabrielle alejándose y dirigiéndose hacia la popa para buscar a Terry.

-¡Gabrielle! ¡Gabrielle! -gritó la Duquesa levantándose y queriendo salir del bote para correr tras su amiga.

-¡Señora siéntese! Y ustedes suban, aún queda espacio para otros 10 más, háganlo de prisa que el tiempo corre -ordenaba el marinero a cargo del bote salvavidas.

-Calma Madeleine, será lo que Dios quiera -decía Martha abrazando a Madeleine.

-Es una necia… -comenzó a llorar la Duquesa en el hombro de Martha.

-Mas bien es una madre buscando a su hijo. Mejor oremos porque ella y todos logren ponerse a salvo – dijo la abuela O´Brien tomando su rosario.

El bote numero 8 donde estaban Martha O'Brien y la Duquesa Madeleine Baviera ahora bajaba con 50 pasajeros de 65 que podían subir. No llegaron al tope pues el marinero al mando temía que el peso y la inclinación pudieran romper las sogas que los sostenían, así que decidió llenarlo ya estando en el mar con pasajeros que hubieran saltado o caído al agua. La dos mujeres y demás pasajeras y niños que ya iban en el bote ahora estaban a salvo en el mar orando por los que aún seguían en el Mauretania.

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Área de Cubierta lado de estribor cerca de la popa.

Candy, Terry, Albert y George después del incidente con los Leagan decidieron ir al área de estribor cruzando por el interior del barco ya que, en cubierta era casi imposible entre tanta multitud que se jalaba y empujaba. Para cuando llegaron Robby ya habia repetido la orden de Brian. Ahora la multitud estaba más organizada y subían más rápido a los botes afortunadamente ya eran menos pasajeros a bordo.

Terry mantenía de la mano a Candy, Albert delante de ellos y George al final. Sonrieron al darse cuenta que el caos habia desaparecido. Ahora solo debían buscar al cual subir y esperar su turno.

-Genial aún quedan botes y miren ya en algunos suben caballeros - dijo Candy sonriente y llena de esperanza, pues podría subir al bote junto a su querido Terry y por supuesto también con Albert, George y claro la pequeña Puppet.

-Si pecosa, vamos pisa con cuidado – dijo aliviado Terry. Ahora los 4 estaba en estribor justo a la orilla de la popa.

-Espera Terry suéltame, quiero subirme el vestido me cuesta trabajo caminar. ¿me prestas tu corbata? ¿Albert tú también podrías por favor?

-Por supuesto tu ponte cómoda. – dijo burlón Terry dándole su corbata a Candy y mirándole las piernas.

-Terry deja de intentar verle las piernas a Candy – Ahora también se burlaba Albert.

-¿Acaso no escuchaste que ella es la que intenta seducirme?

-Muy graciosos los dos, dejen de burlarse de mí – reclamó la pecosa.

Terry, George y Albert reían por la cara de enojona de la pecosa, pues la tranquilidad volvió a ellos desde que vieron los botes y más organización. Ahora los 3 caballeros ya solo esperaban a que Candy estuviera lista para esperar su turno y subir a un bote. Ella se subía su vestido ligeramente arriba de los tobillos. Con las corbatas de Terry y Albert se hizo un cinturón para amarrarse el dobladillo que se hizo en la cintura.

Mientras tanto Puppet comenzó a olfatear el perfume de su pelirroja favorita. Intranquila empezó a intentar salir del chaleco de Albert.

-¿Qué pasa Puppet? Calma, no, no te dejaré salir es peligroso – decía Albert sujetando a su mofeta para evitar que saliera, pues temía que pudiera perderse.

-No deja de mirar hacia el otro extremo de la popa -comento George a lo que el resto volteo para ver hacia donde intentaba ir la mofeta. Que miraba al otro extremo justo en la popa de lado de babor.

-Es… ¡es Gabrielle! -dijo sorprendido Terry - Pecosa quédate con Albert, ahora vuelvo no tardaré – el castaño corrió hasta donde estaba su madrina, Puppet se soltó del agarre de Albert y se lanzó al hombro de Terry.

-¡Puppet no…!

-Tranquilo Albert va con Terry, además de aquí los podemos ver. Mejor vayamos acercándonos a un bote para cuando ellos regresen ya estar listos.

-Tienes razón – acepto el rubio, pero sin perder de vista a su cuñado-yerno.

-¡Gabrielle! ¡Gabrielle!

Gabrielle tenía los ojos rojos e hinchados de que no habia parado de llorar al no encontrar a Terry. Cuando escucho que la llamaba se lanzó a sus brazos.

-¡Terry por fin! ¡por fin te encontré! – Madrina y ahijado se abrazaban fuertemente.

-Pero… ¿Por qué estás sola?... ¿por qué sigues aquí? – preguntaba Terry que dejo de abrazarla para empezar a revisarla de pies a cabeza. Quería cerciorarse que estuviera bien.

-No podía irme sin cerciorarme que estuvieras a salvo -las lágrimas de felicidad salían por los ojos celestes de la pelirroja.

-Que imbécil soy, perdóname pensé que estarías con tus amigas y subirías rápido a uno de los botes. No debí olvidarme de ti, perdóname – Ahora él la abrazaba de nuevo fuertemente y besaba su cabeza.

-No te culpes. Es normal, tu corazón ya solo piensa en Candy.

-Vamos con los demás, allá están, mira – Apuntaba Terry hacia Candy, que ya estaba haciendo fila en uno de los botes que se encontraban en estribor muy cerca de la popa.

-Si, ya los veo. – comenzó a sonreír Gabrielle saludando al grupo.

-Te llevare del brazo y la cintura, la popa está ligeramente inclinada por estribor y podrías resbalar – Gabrielle acepto y Puppet se lanzó a los brazos de su pelirroja favorita.

-Hola Puppet me alegra ver que estés a salvo, pronto subiremos a un bote y esta pesadilla se acabará.

Candy, George y Albert ya estaban haciendo fila para subir al bote A de los más pequeños con capacidad para 45 personas pues era primero cerca de la popa. El rubio seguía mirando hacia donde estaba su mofeta que se retorcía de felicidad en los brazos de Gabrielle y esta no dejaba de sonreírle.

-Albert, ¿sonríes por Puppet o por Gabrielle? -ahora Candy se burlaba de su tío abuelo.

-¡Candy! -gritó Albert que se puso rojo de pena.

-Ahora que lo pienso, si tienes sonrisa de príncipe. Ahora entiendo porque me ilusione a los 6 años.

-¡Candy deja de decir eso! ¡Me da escalofríos lo de príncipe! Eres como mi hermana – decía el rubio sintiendo escalofríos - George no te burles tú también. Y sí, si estoy feliz de ver que Gabrielle está bien, ya sé que no debo intentar nada con ella y créanme la respeto, pero eso no quita que la estime somos amigos después de todo.

-Lo sé solo estaba bromeando no te enojes TIO ABUELO -seguía burlándose la rubia.

Albert la miro con desaprobación después se dirigió a su fiel amigo – George, recuérdame pedirle a la directora del colegio poner a Candy hacer una plana que diga, "No debo llamar príncipe ni tío abuelo a Albert"

-Por supuesto que se lo recordaré… TIO ABUELO.

Candy reía a carcajadas al escuchar que George le hacia segunda para embromar a Albert. El pobre rubio solo esperaba la oportunidad para desquitarse. Pero al fin de cuentas no podía enojarse, en medio de la tragedia en pocos minutos ya estarían a salvo. Y todo solo seria una anécdota más en su vida.

El orden y la organización que lograron los marineros liderados por sus Oficiales Brian y Robby hizo que pudieran subir rápidamente a los pasajeros a los botes salvavidas. Ya solo quedaban pocas personas en el barco. De hecho, ya habia espacio para que los caballeros pudieran subir a los botes, por fin la calma volvía al Mauretania.

Pero dicen que la vida puede cambiar de un momento a otro, que en un segundo todo puede dar un giro, que nadie sabe lo que puede pasar en cualquier instante. Y ese momento de felicidad no fue la excepción. Las sonrisas de los rebeldes del Mauretania que se miraban a la distancia en menos de un segundo se desvanecieron.

A la 1:55am otra explosión hizo cimbrar el Mauretania. La explosión se dio por debajo del área de popa, muy cerca de las hélices dañando por completo la parte trasera. Un hoyo se formó en esta parte haciendo que el agua comenzara a filtrarse y el barco comenzara a inclinarse sobre la popa.

La tercera explosión fue más fuerte que las dos anteriores por lo que el temblor se sintió aún más, tanto que el mástil de la bandera de la Cunard Line se quebró. Terry al ver que el mástil estaba por caerles encima se aventó junto a su madrina para evitar el golpe.

El mástil partió en dos el piso de la cubierta y el peso destrozo el barandal de seguridad de la popa. Ocasionando que las personas que estaban sostenidas en este cayeran al agua. Ahora el barco estaba a 25 grados de inclinación sobre su popa. Y conforme el agua entraba al barco la inclinación crecía.

En una fracción de segundo todo cambio para empeorar la situación.

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Segunda Clase misma hora de la tercera explosión

Charlie y demás caballeros de la tercera clase habían logrado hacer una apertura para lograr salir y comenzar a subir a los botes salvavidas pues ya se habia escuchado la alarma de evacuación y por supuesto la segunda explosión.

Como era de esperarse la salida fue un caos. Por lo que el Sr. Carson prefirió quedarse en un rincón esperando que la estampida de personas terminara y así no lastimaran a sus hijos. Charlie decidió quedarse con ellos y sus amigos Ryan, Julian y Ben también, pues correr por las escaleras hasta la cubierta iba ser bastante cansado para un señor y sus tres niños.

Ahora el pequeño grupo corrían por las ya desoladas escaleras de emergencia, pues todos los pasajeros estaban en cubierta esperando subir a los botes. Ya eran pocos los que quedaban.

-Vamos con cuidado, pisen bien, los escombros podrían hacerlos resbalar – decía Charlie pues las escaleras parecían cascadas.

-Vamos niños vayan con cuidado – ordeno el sr. Carson a sus hijos quienes obedientes seguían las instrucciones de Charlie y su padre - Susie, déjame cargarte para que vayamos más rápido. Dale tu muñeca a Samuel.

-No, yo puedo cuidarla.

-Está bien pero no la sueltes. No pienso regresar por ella si se te cae.

Por fin llegaron a la segunda clase, pero los niños estaban cansados así que Ryan cargo en su espalda al pequeño Jefrey y Charlie a Samuel. Mientras que Julian y Ben iban por delante quitando cuanto escombro u objeto estorbara a su paso y sobre todo cuidando que las paredes con grietas no terminaran por caerse.

Cuando por fin llegaron a la puerta para acceder a la primera clase esta estaba sellada. Julian y Ben comenzaron a patearla, pero sin éxito al parecer algo la obstruía.

-Vamos Charlie vayamos a la otra escalera, habrá que bajar otra vez, pero no hay otra opción -dijo Ben.

-No, si la hay regresemos a la segunda clase y subamos, pero por la escalera principal, la que lleva al Gran Reloj, porque la otra escalera de emergencia esta hasta el otro extremo y tendríamos que cruzar por la piscina donde fue la explosión y dudo que haya paso. -objeto Charlie

-Tienes razón vamos entonces.

Así lo hicieron, de prisa volvieron a bajar, pero ahora corrieron hacia la escalera principal para llegar a cubierta. Faltaba ya solo dar vuelta en uno de los pasillos así que Ben se adelanto para ver si no habia peligro y afortunadamente encontró que estaba libre, pero el agua de la tercera clase ya estaba llegando a la segunda clase. Regreso a gritarles que estaba bien pero no habia mucho tiempo.

Aliviados por la noticia comenzaron a correr para alcanzar a Ben y llegar a las escaleras. Cuando justo en ese momento la tercera explosión hizo cimbrar de nuevo el Mauretania, esta desafortunadamente fue más fuerte ocasionando que las paredes que ya estaban agrietadas por el agua terminaran por caer y hacer que el agua entrara. Las escaleras de servicio se estaban inundando, prácticamente la tercera clase del lado de popa estaba completamente inundada.

Todos cayeron al suelo y entraron en pánico al ver como el agua comenzaba a filtrarse también por los conductos del aire acondicionado. Después de unos segundos se pusieron de pie y comenzaron a correr. Excepto Ryan que comenzó a quejarse.

-¿Qué tienes Ryan? -preguntaba Charlie.

-Mi pierna resbale quería evitar caer sobre Jefrey pero caí mal. Creo que me rompí el tobillo,

-Tranquilo, Julian llevara a Jefrey y yo te llevaré a ti – Dijo Ben

-¿Los demás están bien? -preguntaba Charlie, después vio que las luces comenzaban a parpadear – Rápido ya no hay tiempo.

Ryan recargándose en el hombre de Ben, Samuel cargado por Charlie, Jefrey por Julian y la pequeña Susie estaba por ser abrazada de nuevo por su padre cuando esta se negó pues con la caída sin querer había lanzado a su muñeca.

-Vamos de prisa esto se va a llenar -seguía gritando Charlie al Sr. Carson. Mientras corria con los demás para dar vuelta por el pasillo y llegara a las escaleras del Gran Reloj.

-No Tendy, falta Tendy – Susi se soltó del agarre de su padre y corrió para recoger a su muñeca que estaba a unos metros de ellos. Se agacho para tomarla y ya una vez en sus manos se giró y sonrió a su padre feliz de haberla recuperado.

-Vamos Susie vuelve acá de prisa – dijo el Sr. Carson al ver que todos ya habían dado la vuelta por el pasillo.

Charlie al ver que Susie y su padre no llegaban a las escaleras se detuvo y bajo a Samuel - Samuel sigue corriendo tras Ben y los demás, yo veré porque se tarda tu padre – ordeno Charlie a lo que el pequeño obediente corria escaleras arriba. El chico por su parte corrió de nuevo escaleras a bajo. Se detuvo a solo faltarle un escalón pues comenzó a escuchar un extraño sonido que venía de las paredes de los pasillos donde aún estaban Susie y el sr. Carson.

De pronto miro que ya daban vuelta y estaban a unos metros frente a él – Gracias Dios, de prisa esto no tarda en inundarse. Ya se escucha la presión del agua en las ventanas de los camarotes.

La pequeña le sonreía a Charlie mientras iba en la espalda de su padre y abrazaba a su querida Tendy, pero tal como lo dijo el joven, la presión del agua hizo estallar las ventanas de los camarotes cercanos, la furia del agua de inmediato se apodero de los pasillos tragándose a padre e hija.

-¡Susie! … ¡Sr. Carson!

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En el instante de la tercera explosión Candy fue de las personas que resbalaron y por la inclinación estaba a punto de caer al mar. De inmediato George la tomo de la mano, pero era su mano lastimada por lo que el dolor lo doblego cayendo al suelo también. Los dos llegaron hasta la orilla, pero milagrosamente Albert logro tomarlos a los dos.

Ahora el rubio estaba en el suelo de la orilla de la popa donde el barandal se destruyó por el mástil de la bandera. Albert tratando de sostener con su mano derecha los cuatro dedos de la mano de su pequeña Candy pues ni siquiera alcanzo a tomarla de la mano. Mientras que con su mano izquierda sostenía la mano de su mentor.

El Sr. Villers podría con su otra mano tratar de subir, pero si lo hacia su peso podría hacer que Albert también se resbalara y cayeran los tres, ya que Albert no estaba sostenido con nada solo estaba en el suelo esperando un milagro, alguien que lo ayudara a subirlos.

-Resistan Terry ya viene, seguro nos vio - decía Albert orando porque su amigo regresara - Candy, tú no pesas ¿crees poder balancearte para llegar a ese tubo? – señalaba con su mirada el rubio un tubo de barandal que colgaba cerca de Candy.

-No Albert, ella no está sostenida, tu eres quien la tienes sujeta de sus dedos, a la mínima inclinación que haga se te puede resbalar. Mejor suéltame para que puedas sujetarla.

-Albert por favor no lo sueltes. Puedo hacerlo – la rubia intento balancearse, pero al hacerlo tal como dijo George casi se le resbala a Albert. Esté apretó más fuerte los pequeños dedos de su hermanita, pero no sabía por cuanto tiempo podría, pues el frio le estaba entumiendo las manos.

-¡Albert hazlo! - gritó George al ver como la mano de Candy se comenzaba resbalar, pues no era lo mismo mantenerse colgando de un árbol con ambas manos que solo con 4 dedos.

-No puedo soltarte… no me pidas eso- el rubio suplicaba.

-Hazlo Albert, confía en mi -insistía sereno George.

-Terry llegará.

-No Albert, no la arriesgues.

-George… puedo hacerlo… yo … - decía triste Candy mientras que con su otra mano trataba de alcanzar la mano de Albert, pero el barco se inclinaba más y más.

-Señorita Candy estaré bien lo prometo.

-No te sueltes George. Ella puede hacerlo.

-¡William Albert es una orden!

Albert no quería perder a su mentor y amigo George Villers, pero tampoco quería arriesgar a su pequeña Candy.

-Albert entre más se incliné el barco, hay más riesgo de que tu también resbales, por favor, toma a Candy.

Albert miraba a George era la misma mirada de confianza de aquel hombre que una tarde en Lakewood le presentaron como su nuevo amigo y quien le enseñaría todos los negocios de su Padre, un hombre que sería su mano derecha, pero al final se convirtió en su fiel amigo.

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Flashback

-No tengas miedo Bert, el Sr. Villers es un buen amigo ¿recuerdas que trabajo con papa?, bien pues ahora él te enseñara todo lo que necesites – presentaba Rosemary al buen George.

-Pero yo no quiero ser la cabeza de la familia quiero jugar con mis animales – respondía Albert que apenas tenía 9 años.

-Y lo harás, pero para todo hay tiempo. Ahora debes estudiar, anda saluda al Sr. Villers.

-Es un placer señorito William Albert, mi nombre es George Villers, puedes llamarme George si así lo desea señorito.

-Hola George puedes llamarme Albert.

-Así lo haré y sépase que puede confiar en mi Albert.

-Gracias George – dijo el pequeño con una sonrisa de príncipe.

-Bert puedes confiar en él, es muy inteligente y fiel. Por eso papá confiaba tanto en él además es un gran amigo mío y de Vincent.

-¡¿En serio?! entonces ahora podrás ser amigo.

-Gracias joven Albert.

-Ven te llevaré con mis animales si mis amigos te aprueban seremos amigos del todo. ¿Nos acompañas hermana?, ¿sí? di que sí no has ido al bosque conmigo desde que nació Anthony.

-Te prometo que en cuanto me recupere iré contigo, ahora ve con George el seguro te llevara más rápido.

Camino al bosque Albert se quejaba con George de que su hermana ya no lo acompañaba a jugar con sus animales.

-Eso es porque esta delicada de salud y debe recuperarse, además Anthony esta recién nacido y necesita que su madre esté cerca – decía George para calmar al pequeño Bert.

-Pero ni en la casa juega conmigo.

-Si me lo permite, eso no es porque no lo ame sino porque Anthony la necesita más que tú. Usted ya es un hombrecito que puede protegerse solo. En cambio, Anthony está muy pequeño y necesita de su madre para crecer y ser fuerte como todo un Andley.

-Tienes razón George no debí ser egoísta, mi sobrinito necesita más a Rosemary, es más llegando a casa la ayudaré a cuidarlo.

-Pero no descuide sus deberes. Debe aprender que siendo la futura cabeza de los Andley en ocasiones deberá tomar decisiones difíciles.

-Pero tu estarás ahí para aconsejarme ¿verdad?

-Así lo haré. Se lo prometo.

Fin del Flashback

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-George… – pronunciaba Albert mirando con sus ya humedecidos ojos celestes a su mentor y fiel amigo.

-Hazlo Albert, sálvala a ella – decía el Sr. Viller con esa voz serena y mirada llena de tranquilidad. La misma que siempre hacía para brindarle seguridad a su protegido y esté pudiera tomar una decisión.

-George por favor... espera.

-¿Alguna vez me equivoque en un consejo William Albert? – preguntaba el fiel George a lo que Albert negaba con la cabeza – Cuídala mucho, recuerda que tus sobrinos se lo pidieron al Tío Abuelo.

-George... ¡George!

George Villers se sacrificó soltándose de Albert para permitirle a esté que pudiera tomar a Candy con sus dos manos y salvarla a ella. A la pecosa que rescato camino a México, a la que le habia tomado afecto durante el camino del Hogar de Pony a Nueva York. La llevo de compras, se contaron su vida y experiencias con los Andley. En esos días y hasta la última noche del Mauretania George protegió a Candy como todo un caballero blanco.

Continuará…

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Lo sé, lo sé seguro quieren aventarme la laptop en la cabeza, pero les advertí que tuvieran pañuelos listos, si se limpiaron las lágrimas con la manga de su suéter no me culpen. Aunque si pusieron atencion a todo el capítulo seguro imaginan que George se salva. ¿Recuerdan que harán los botes 8 y 13?

Y antes de darles más spoilers. Gracias y mil gracias por sus comentarios tan lindos, de verdad me hacen muy feliz y me motivan a escribir por la madrugada para terminar cada capítulo lo más rápido posible y no tenerlas tantos días con la duda: Natalia, Astana, CCG, Lydia Grandchester, Yesi Hernandez, Eli, Anieram, Monchi, Genesis, Skarllet Northman, Blanca G, Nally Graham, Miriam 7, Grandchesterandry, Rous JD, Gladys y todos los Guest.

A quienes comienzan a leer la historia y me agregan a favoritos Jakdhale Gutierrez, Maryr456, Caro Caraballo, AyameDV, Lposadas12, London28 y quienes me leen de forma Anónima también gracias.

Respondiendo a sus comentarios como hoy !/ es mi cumpleaños lo haré con un toque de spoiler :)

Natalia tus papis ya deben preguntarse de que trata la historia que te tiene tan fascinada. Agradezco tu entusiasmo y el de todas al leer mi fic. Sobre una continuación, me la han pedido tanto que ya la estoy considerando.

Genesis: Me siento halagada que mi historia te inspire a escribir la tuya. De hecho, este es el primer Fic que escribo y público. Te recomiendo animarte a compartir la tuya por este medio, podrías empezar por un minific.

CGG: Es curioso, la mayoría de Ustedes en los comentarios del capítulo anterior me pidió que George no muriera, pero como leyeron justo en este capítulo cayo al mar. De verdad me hubiera gustado no hacerlas sufrir, pero si no quitaba a este personaje del barco no podría continuar con el hilo de la historia.

Lydia Grandchester: No es que me guste asustarles es que así deben ser las historias, con drama emoción, suspenso, comedia y no monótonas, para que leer una historia si no te emociona. Y eso deseo con este fic que lean sin parar de tan emocionadas que están. En cuanto a Gabrielle, don´t worry el trio canderry se salva, de hecho, el esposo de esta hermosa pelirroja le salvara la vida al guapo rubio con sonrisa de príncipe. Dios, esto sí que fue un spoiler :)

Eli: No te puedo decir el final solo te puedo decir que no olvides los deseos de papi Brower y el que pedirá Archie en el próximo capítulo. Los deseos a veces se cumplen y cuando se cumplen es en vida.

Rous JD / Miriam7 / Nally Graham: Oh si Candy es toda una guerrera, y quise darles un poco de humor en medio de tanto drama.

Blanca G: Terry siempre tan noble y es capaz de sacrificarse por otros. Tanto que en el anime dejo la escuela para salvar la reputación de su amada Candy y en Broadway acepto dejar ir a su pecosa para cuidar a la Gusana Marlow. El Mauretania no será la excepción.

Grandcheterandry: Gracias por lo del sombrero, el día que leí tu comentario estaba muy triste, pero me levantaste el ánimo. Espero seguir logrando despertar sus emociones alegría, tristeza, enojo, suspenso y miedo en los capítulos restantes.

Gladys: No puedo prometerles no hacerlas llorar, de hecho, sigan comprando pañuelos. Recuerden que ya estamos en la recta final y para desenmarañar esto habrá encuentros, reclamos y verdades que saldrán a la luz. Eso ocasionara lágrimas también en algunos personajes.

*¿Qué será de los Leagan? Tod s me piden castigo para ellos y que no pase lo del anime que ni una gripa les dio. ¿Recuerdan lo que dijo David sobre qué haría el Duque si Terry no subía al bote? ¿y lo que grito Albert? Entonces ya se imaginaran lo que les espera a los Leagan.

Les mando un fuerte abrazo y buenas vibras a todas las canderry. Gracias otra vez por leerme :)