Por: Mangaanime15

Traductora: Nyanko1827

Disclaimer: KHR! pertenece a Akira Amano-sensei y la historia a mangaanime15.

Y dar gracias a xanyxhi por corregir toda la traducción y mejorarla.


Disclaimer: Hitman Reborn no me pertenece.

A/N: Aquí está el nuevo capítulo (^^). Buenas noticies a todos. Me encontré con un nuevo lector beta. Su nombre es Darkened Fire Dragon. Por eso, me gustaría agradecerle y darle el Crédito por corregir mí historia. Por favor no os olvidéis de comentar. De todos modos, los comentarios siempre me hacen feliz.


Capítulo XXXVII

Una Agridulce Verdad


—¿De verdad tenemos que hacer esto? ¿No podemos cenar e ir a la cama después? —Se quejó Lampo.

—No —habló Giotto con severidad—. Todos vamos a participar en esta actividad. Por todos, quiero decir a todos los de éste comedor.

—Urmm Giotto-san, ¿no podemos hacer esto en otro momento? —Preguntó Tsuna tímidamente.

—No. Para ser honesto, estoy cansado de tratar con todas vuestras disputas. Ya que está muy claro que todas estas estúpidas disputas son por nuestra falta de comunicación, yo digo que deberíamos solucionar este problema mediante la mejora de nuestra comunicación a través de Verdad o Desafío —Explicó Giotto.

—¿Y por eso quieres exponer nuestros secretos más oscuros y humillarnos a nosotros mismos delante de otros? —Intervino Daemon.

—¿Y por qué en la cena? Me muero de hambre. No quiero perderme la cena por éste juego —se quejó Lampo.

—Primero, no vamos a exponer nuestros secretos más oscuros y humillarnos a nosotros mismos delante de otros, sólo vamos a dejar que la gente nos conozca mejor al ser honestos y abiertos con ellos —Giotto miró a Daemon antes de pasar a Lampo—. Vamos a hacer esto en la cena, porque este es el momento perfecto para reunirnos. Y no, no vamos a saltarnos la cena. Dejaremos de jugar al juego cuando la cena se sirva

Después de su discurso, Giotto dio su mejor mirada de "Será mejor que hagáis lo que digo o sino" a todos. No hacía falta decir que fue muy eficaz. Todos tragaron sus quejas y se dispusieron a iniciar el juego.

—Entonces, ¿quién será el primero? —preguntó Tsuna nerviosamente.

Nadie podía culpar a Tsuna por estar nervioso. Ellos también estaban nerviosos. Sin embargo, uno de ellos vio esto como una gran oportunidad para completar su misión.

—¡Yo seré el primero Juudaime! —Gokudera levantó la mano con plena emoción.

—Bueno, es bueno saber que alguien está dispuesto a jugar este juego, —dijo Mukuro sarcásticamente.

—Muy bien, Gokudera empezará primero. ¿A quién quieres elegir primero? —Giotto sonrió, contento de saber que alguien estaba apoyando su idea.

—A ti —Gokudera señaló a Giotto.

—¿Yo? —Giotto parpadeó confundido. Nunca esperó que fuera el primero en ser elegido. Se encogió de hombros después de un momento—. Claro, ¿por qué no?

—Bien, entonces, ¿Verdad o Desafío? —Preguntó Gokudera.

—Verdad —respondió Giotto con confianza.

Gokudera sonrió ante la respuesta de Giotto y por alguna razón, esto incomodó mucho a Giotto. Era como si el chico de cabello plateado tuviese algo bajo la manga. Pero no podía identificar exactamente que era.

—¿Alguna vez sentiste remordimiento o enojo por haber sido obligado a crear Vongola y convertirte en el jefe? —soltó Gokudera sin dudarlo.

G se atragantó con su bebida mientras que todos se pusieron tensos. Era evidente que nadie esperaba una pregunta tan directa de Gokudera. Ellos discretamente echaron un vistazo a Giotto, preguntándose si él explotaría en ira. Sorprendentemente, Giotto no estaba enojado, en cambio, estaba abriendo y cerrando la boca como un pez dorado.

—¿Q-Qué? —Farfulló Giotto—. ¿Por qué haces ése tipo de preguntas?

—Bueno, G-san se sentía culpable por obligarte a crear Vongola. Pensó que estabas enojado con él, —explicó Gokudera.

No hacía falta mencionar que Giotto se sorprendió. Mir le preguntó—: G, ¿es eso cierto?

—¿No sé sobre que estás hablando? —Exclamó G, intentado ocultar su pánico.

—Me puedes decir cualquier cosa G. Somos buenos amigos, ¿verdad? Los buenos amigos no se ocultan algo el uno del otro —dijo Giotto en voz baja.

G apartó la mirada de Giotto y fulminó con los ojos a Gokudera

—¿Por qué haces esto? ¿Estas intentando embaucarme? —siseó G.

—Por favor, no soy lo suficientemente rastrero como para hacer eso. Tengo moral —se burló Gokudera—. Sólo quiero que demostrarte cómo una buena mano derecha actúa.

—¿Una buena mano derecha? ¿Estas insinuando que no soy una buena mano derecha? —G entrecerró los ojos.

—Una real mano derecha mantendría una buena relación con su jefe. Ellos no esconden cosas el uno del otro. De hecho, siempre confían entre si y son honestos el uno al otro. Como Juudaime y yo. No como vosotros, —habló Gokudera con confianza.

«En realidad, Gokudera, también te oculto cosas ti como G-san». Dijo Tsuna mentalmente.

—¿Y cómo es cierto eso? —Preguntó el mayor.

—Bueno, Juudaime nunca me ha mentido sobre su papeleo. Nunca intenta destruirlos, tampoco. De hecho, él hace su papeleo incluso si yo no estoy allí para recordárselo —dijo Gokudera con aire de suficiencia.

Ahora, Tsuna se sentía un poco culpable.

«Oh Gokudera, si sólo supieras la verdad».


~Flashback~

—¡XX Burner!

¡KABOOM!

Tsuna esperó pacientemente a que el polvo se disipara. Realmente esperaba que funcionase ésta vez. Después de todo, él había utilizado su ataque más fuerte en ése maldito papeleo. Seguramente, no iban a sobrevivir en contra de su ataque. Desafortunadamente, Tsuna no consiguió su deseo.

¡El papeleo sobrevivió a su XX Burner!

Tan pronto como Tsuna se recuperó de su sorpresa, su corazón empezó a llorar con desesperación.

«¿Por qué, Reborn? ¿Por qué? ¿Por qué hiciste éste papeleo indestructible?»

¡Toc! ¡Toc!

—Juudaime, ¿está todo bien? He oído algo de ruido en la oficina… —preguntó Gokudera mientras entraba en la oficina de Tsuna, con otro rimero de papeleo.

Tsuna cambió su expresión en el rostro de inmediato.

—Todo está bien. —Sonrió Tsuna. Sin embargo, su sonrisa se volvió un poco forzada cuando vio lo que estaba en la mano de Gokudera—. ¿Qué traes?

—Oh, sólo más papeleo; esta vez han sido Hibari y Mukuro —dijo Gokudera casualmente antes de mirar alrededor—. Diga Juudaime, ¿por qué se ve como si alguien hubiera incendiado su oficina?

—Ja, ja, ja, sólo algunos accidentes con fuego. Ya sabes cómo Lambo y sus bazucas pueden crear un desastre —Tsuna se rió nerviosamente. No había manera de que fuese a admitir que él estaba intentado chamuscar a su papeleo. A parte, era cierto, Lambo y sus bazucas a menudo crean desastres.

—Esa estúpida vaca —murmuró Gokudera con irritación mientras caminaba hacia la puerta para darle un sermón a Lambo—. Me asegurare de que aprenda su lección Juudaime.

—No seas muy duro con él Gokudera —exclamó Tsuna a Gokudera antes de que pudiese irse. Sin embargo, tan pronto como Gokudera salió de la habitación y cerró la puerta, Tsuna se derrumbó en el suelo y lloró—. ¿Por qué? ¿Por qué tengo que hacer más papeleo?


«La única razón por la que no destruí el papeleo es porque no puedo destruirlo. Sólo Dios sabe cómo Reborn lo hizo indestructible». Suspiró Tsuna mentalmente.

—¿De verdad, Tsuna no intentó destruirlos? ¿Y los hace sin ser forzado? —G miró a Gokudera boquiabierto—. Eres un mocoso con suerte, yo tengo que perseguir a Giotto alrededor de la mansión sólo para que firme un par de hojas, —gruñó G, obviamente sintiendo celos de Gokudera.

«Bueno, no es porque quiera hacerlo, es porque tengo qué. Mi vida está en juego». Pensó Tsuna con desesperación.


~Flashback~

Leer, firmar y sellar.

Leer, firmar y sellar.

Leer, firmar y sellar.

—Re-Reborn, ¿puedo tomar un descanso? —rogó Tsuna, mientras observaba detenidamente el arma.

—Dame-Tsuna, todavía no has terminado tu papeleo —dijo Reborn, apuntando con su arma a la cabeza de su alumno.

Tsuna gimió.

—Reborn, ¿puedes dejar de apuntarme con tu arma?

—No hasta que hayas terminado el papeleo —Reborn sonrió sádicamente—. Ahora, a hacer tu trabajo o sino…

El brillo en los ojos de Reborn fue más que suficiente para motivar a Tsuna para terminar su papeleo. Y pensar que él podría tomar un descanso mientras Gokudera estaba ausente. Que error de haber pensado así.

—Haz tu trabajo Dame-Tsuna.


Tsuna se estremeció involuntariamente.

«Suficiente Tsuna. Reborn no está aquí. Él no puede matarte en estos momentos».

G miró a Giotto.

—Giotto, ¿por qué no puedes ser como Tsuna? Mírale, él hace su trabajo como se supone que debe.

—B-Bueno, yo… —Giotto estaba perplejo antes de que se diera cuenta de algo—. Oye, no cambies de tema. ¿Por qué crees que estoy enojado contigo?

G suspiró, incapaz de mirar directamente a los ojos de su mejor amigo.

—Siempre dices que no quieres ser un jefe. Que si pudieras encontrar a un sucesor en este momento, tú dejarías tu posición de jefe y huirías a un lugar lejano de inmediato

—Bueno, eso no es cierto. Realmente no digo cosas por ese estilo —protestó Giotto.

—También dijiste que no habrías llegado a ser el jefe, si no fuera por nosotros —dijo G en voz baja.

Todos estaban mirando intensamente el drama que se desarrollaba en frente de ellos. Sólo para añadirle al estado de ánimo, Mukuro creó efectos de sonido, el mar y gaviotas con sus ilusiones, mientras que Chrome creaba una puesta de sol y la playa con su poder. Como toque final, Daemon añadió estrellas brillantes y suaves burbujas en el fondo. Alaude y Hibari se retorcieron ante las decoraciones.

—¿Qué estáis haciendo? —siseó Alaude.

—Sólo jugando un poco. Además, no es como si fueran conscientes de ellos —respondió Daemon.

Fiel a las palabras de Daemon, G y Giotto no notaron nada. Estaban demasiado ocupados con su crisis.

Giotto tomó una respiración profunda.

—G, es verdad que no quería ser un jefe de la mafia al principio. Sólo quería crear un grupo de vigilantes para defender a nuestra gente. No un grupo de la mafia.

—Entonces, estás enojado conmigo —dijo G, listo para irse del comedor.

—No maldita sea; escucha lo que voy a decir primero —Giotto casi gritó a G. Después se calmó—. Es verdad que no quiero ser un jefe. Siempre me metió en muchos problemas y el papeleo —ante esto, Giotto y Tsuna se estremecieron—. Pero tienes que saber esto G: nunca he estado enojado o te he culpado por ello. Fue decisión mía de ser el jefe. De hecho, te estoy agradecido por eso.

—¿Me estas agradecido?— Preguntó G lentamente antes de exclamar desesperadamente—. Pero, ¿por qué? ¿Por qué no estás enojado conmigo? ¡Te metí en tantas situaciones peligrosas!

—Es cierto que me metiste en muchos problemas, especialmente con el papeleo —Giotto asintió y dio una sonrisa sincera—. Pero por ello, me encontré con una familia y amigos irremplazables que no cambiaría por nada en el mundo.

—¿D-De verdad? —G se atragantó.

—De verdad —Giotto respondió con firmeza.

El resto estaban observando el intercambio de sentimientos incómodos. Era como si estuvieran molestando el momento privado de G y Giotto.

—Que sobre dramático —murmuró Daemon.

—Ma, ma, ma, no seas así. No todos los días podemos ver tal escena acaramelada —reprendió Asari con suavidad.

G sintió una sensación de calor en su pecho cuando oyó la respuesta de Giotto. Él siempre tenía sus dudad, siempre pensó que estaba arruinando la vida de su mejor amigo. Pero en este momento, estaba seguro de que no hizo tal error. Con eso, su anillo Vongola empezó a brillar con un color rojo. Los ojos de Tsuna se abrieron en eso. Discretamente miró su Equipo Vongola, y fiel a su predicción, estaba brillando con un color rojo.

«Van tres y quedan cuatro más» dijo Tsuna mentalmente.


OMAKE: La venganza de Giotto.

Capítulo 3: Otra pérdida desafortunada.

Giotto intentó consolarse por la pérdida de su súper-ultra delicioso pastel de chocolate, de su pastel de queso con arándanos y del pastel Bosque Negro a manos de Alaude, G y Lampo mientras se arrastraba fuera de su oficina. Se sintió mejor cuando recordó de su pastel de fresa y pastel de vainilla estaban escondidos con seguridad en su estudio. Esto le levantó un poco el estado de ánimo a Giotto. Él se los comería mientras planeaba su venganza. Tan pronto como llegó a su estudio, vio que alguien ya estaba allí.

Era Asari.

Y estaba a la mitad de hacer algo.

—Asari, ¿qué estás haciendo? —Giotto saludó a su Guardián de la Lluvia. Por alguna razón, su híper intuición le dijo que su Guardián de la Lluvia estaba tramando algo.

—Nada, no hago nada —Dijo Asari nerviosamente mientras intentaba ocultar algo antes de volverse para saludar a su jefe.

Giotto inmediatamente se congeló en sus pasos cuando vio la cara de Asari.

—Asari, ¿de qué son las migajas alrededor de tu boca? —Él oró profundamente en su corazón de que no fuera lo que pensaba que era.

—Oh, es tu pastel crujiente de fresa —dijo Asari en un tono despistado mientras se limpiaba la cara antes de que se diera cuenta de lo que había dicho en la cabeza. Él acababa de exponer su secreto.

Giotto inmediatamente se desplomó en el suelo y empezó a patalear.

—¡NO! Mi precioso pastel de fresa, ¿cómo pudiste comértelo?

—Giotto, por favor, no llores. Todavía tienes tu pastel de vainilla —razonó Asari mientras ponía el plato de pastel de vainilla en la mano de Giotto y ayudaba a su jefe a levantarse.

Giotto iba a calmarse cuando Knuckle de repente irrumpió en el estudio y gritó con fuerza—: Giotto, vamos a tener una pelea amistosa.

Al hacer esa ruidosa declaración, Knuckle golpeó el aire, y golpeó accidentalmente el pastel de vainilla en la mano de Giotto. Los ojos de todos se abrieron cuando el pastel se alzó por el aire. Giotto se deslizó en un intento desesperado para salvar a su pastel. Por desgracia, no fue lo suficientemente rápido. El pastel se desparramó por el suelo.

Silencio.

Silencio mortal.

Un aura oscura empezó a salir de Giotto. Asari y Knuckle lo tomaron como una señal para que salieran de allí tan rápido como pudieran. Como Giotto estaba sólo en la habitación, decidió en añadir a Asari y Knuckle en su lista.