FUTURO PROMETEDOR:
Al sonar la marcha nupcial, empezó también mi caminata hacia el altar, a lento paso, con una sonrisa en la cara y las manos sudando a más no poder, empecé el recorrido.
Veía a toda esa gente que me conocía, a toda esa gente que había visto toda mi vida, me sonreían, me saludaban, mientras yo tímidamente les mostraba una pequeña sonrisa. Pese a haber realizado varias veces el camino nupcial, esta vez se me hacía mil veces más largo, lo sentía por completo tedioso, quería cruzarlo corriendo.
Mientras fuimos avanzando, pude ir apreciando a las personas que se encontraban en primera fila y en el altar. Pude observar a mi Edward, vestido en un impecable frac negro y un adorable michi del mismo color. Se veía guapísimo. Verlo en ese momento era como verlo por primera vez; me sentía enamorada y eso no era algo que fuera o pudiera cambiar. Mi amor por Edward era gigantesco y maravilloso, había pasado por millones de obstáculos y aún seguía tan fuerte como el primer día.
Al llegar al altar, mi futuro esposo me esperaba ahí con una gigantesca sonrisa y ojos sinceros. Me sentí aún más emocionada que de costumbre; aún me resultaba increíble creer que hubiera conseguido a un hombre como Edward, él era tan bueno, tan trabajador, tan buen padre, con tantas ganas de salir adelante, mientras yo…tenía un pasado reprochable, nada digno de las típicas amas de casa "bien". Pero él haba creído en mí, en que podía cambiar, que podía mejorar, ser otra persona. Me había apoyado tanto…todo el tiempo estuvo conmigo, arriesgó su vida por salvarme. Era simplemente el amor de mi vida.
-Hola.- susurró, cuando Billy me cedió a él.- Te ves hermosa, mucho más que solo eso.
-Gracias amor, tú estás guapísimo, te apuesto que todas las chicas quisieran estar en mi lugar ahora.- bromeé, pero bien sabía que cada mujer de este recinto moría por ser la mujer que saliera de brazo con Edward.
-Que cosas dices Bella…-susurró, riéndose quedito, ante la atenta y algo renegona mirada del padre.
La ceremonia transcurrió sin contratiempo alguno, el sacerdote hablo sobre la prosperidad en nuestro futuro matrimonio, los cambios que podemos dar en la vida como seres humanos, y por supuesto, mencionaron en todo momento a mis dos padres fallecidos: Renné y Charlie.
Fue bastante emotivo cuando el padre los mencionó, no pude evitar derramar unas lágrimas de emoción y de pena, era triste no tenerlos junto a mí. Estoy segura que mi madre hubiera amado mi vestido y hubiera llorado al escucharme decir: Sí, acepto; y mi padre se hubiera puesto orgulloso de ver a su hija completamente cambiada, al lado de un buen hombre que me ama y me respeta.
-Ellos están aquí contigo Bella, nunca te abandonarían en un momento así de importante.- Edward tenía toda la razón, podía sentir su presencia, mis padres estaban más vivos que nunca en esa iglesia donde su única hija se casaba con el hombre de sus sueños.
-Los puedo sentir, sé que donde estén me están mirando, deseándome toda la suerte del mundo.- sonreí, y miré al hombre que amaba, ese hombre por el que daría todo y el que era ahora mi familia.- Te amo, por siempre.- Edward se limitó a sonreír y a sujetarle la mano con fuerza.
-Yo, Edward Cullen, te tomo a ti, Bella Swan, como mi legítima esposa, para amarte, respetarte y cuidarte, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, para compartir, para amar, hasta el día de mi muerte.- susurró mi futuro esposo, inmensamente emocionado.
Jennifer entró, con un precioso vestido blanco, y le entregó los anillos a su padre. Edward con mucha delicadeza tomó el anillo y lo puso en mi dedo. Sentía que no podía contener mis lágrimas.
-Es su turno.- dijo el cura, mirándome.
-Yo, Isabella Swan, te tomó a ti, Edward Cullen, como mi legítimo esposo, para amarte, respetarte y cuidarte, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, para compartir, para amar, hasta el día de mi muerte.- susurré. Tomé el anillo del pequeño cojín que sostenía Jenn, y le coloqué el anillo en el dedo a mi Edward.
Todo era tan mágico, sentía que volaba, solo quería guardar todos estos momentos en lo más fondo de mi memoria y nunca olvidarlos.
-Sí, acepto.- dijo seguro Edward.
Lo miré y veía al hombre de mis sueños, el príncipe con el que tanto había soñado por fin se había materializado y estaba aquí, junto a mí, diciendo que aceptaba ser mi esposo.
-Sí, acepto.- dije feliz, sonriendo en todo momento. Este era mi sueño hecho realidad.
-Yo los declaro marido y mujer, puede besar a la novia.- susurró el padre. Edward volteó hacia mí, y delicadamente empezamos a besarnos.
Fue un beso diferente, no como los que acostumbramos a darnos, este era probablemente el beso más serio que habíamos tenido, ya no eran besos furtivos o robados, ahora éramos marido y mujer. Sabía que toda la iglesia nos miraba, pero no importaba, yo me sentía en una burbuja, en mi burbuja personal con el hombre de mis sueños.
Los aplausos nos sacaron de nuestro trance, y abrazados nos dirigimos al público que nos ovacionaba de pie.
Salimos felices de la iglesia, con Jennifer delante de nosotros, tirando flores por completo emocionada.
Después de ellos, tomamos carros particulares y nos dirigimos al lugar de la fiesta. Habíamos alquilado una mansión con jardín. Estaba decorado a lo rústico, íntimamente. Todo estaba iluminado con velas y decorado con flores.
Los invitados fueron llegando, mientras nosotros nos tomábamos fotos en el inmenso jardín junto con Jennifer.
Ni bien ya entramos al salón nos recibieron con aplausos y empezamos el baile; Edward y yo habíamos pedido no bailar el tradicional vals, sino nuestra canción favorita: My Man, de Barbra Streisand, para ello habían contratado a mi actriz favorita para interpretarla en vivo, a la maravillosa Lea Michele. Me emocioné mucho cuando la vi, era como un sueño hecho realidad.
-Yo ya sabía que vendría, pero prometí que no diría nada, tu padre movió muchos de sus contactos para poder traerla.-comentó Edward a mi oído, mientras nos movíamos al ritmo que la dulce voz de Lea mandaba.
-Mi viejo.- susurré con emoción.- Él sabía cuanto me encantaba.
Al terminar de cantar Lea, empezó el baile con los otros invitados, pedimos que fuera con Clair of lune, interpretada maestralmente por la orquesta presente. Lea fue la primera en bailar con Edward.
Todos nuestros amigos y familiares fueron pasando, mientras la música seguía. Al terminar la sonata, nos dirigimos al medio del escenario para que nuestros invitados pasaran a darnos las felicitaciones del caso.
-Estás hermosa, eres una novia preciosa.- susurró Lea abrazándome.
-No sabes cuanto te admiro…es un honor que estés aquí.- dije al borde del llanto. Amaba a esta mujer, amaba su show, y admiraba la entereza que tuvo para levantarse luego de la muerte de su gran amor: Cory.
-Es un honor para mí que me admires y que me invites a la boda.- respondió sencilla y sonriendo.
-Eres más que bienvenida.- dije, volviéndola a abrazar. Rose aprovechó y me tomó una foto a su lado.
-Estoy segura que seremos grandes amigas.- susurró, para luego seguir pasando por la fila.
Le sonreí, y recibí a la siguiente persona: Rose.
La abracé como si no hubiera un mañana, mientras nos dedicábamos palabras llenas de orgullo y amor.
Después de que hasta el último invitado pasó para felicitarnos empezaron los discursos antes del brindis.
-Solo quería decir Bella, eres una personas por completo maravillosa, una increíble mujer, y ya eres una increíble madre. Estamos más que orgullosos de tenerte en la familia.- Rose me llenó de felicidad y boté varias lágrimas al escucharla.
-Es increíble la sensación que se siente al saber que pro fin lo conseguiste, conseguiste lo que tanto anhelabas. Soñaba tener un futuro con una mujer maravillosa, y ahora con Bella todo por fin se volvió realidad, en esta hermosa familia que conformamos. Es la mujer que siempre…la mujer que toda mi vida anhele tener. Te amo, por siempre.- asentí frenéticamente con la cabeza, mientras lloraba, de lejos pude ver a Lea de igual manera, recordando a Cory.
-Estoy muy emocionada…he llorado mucho hoy, pero es de emoción. Edward es el hombre que siempre quise, el hombre que soñaba con tener…nunca pensé que lo encontraría, pero…aquí está conmigo. Él sabe cuanto lo amo, es demasiado como para expresarlo con palabras, la emoción que sentí al saber que es mi esposo es… simplemente demasiado. Te amo mi vida, eres todo para mí.- lo miré y le mandé u beso volado.-Por otra parte hubiera deseado que mis padres estuvieran presentes, pero sé que lo están, sé que en esta habitación. A ambos los amo, y los amaré por siempre. Gracias pro todo.
Los padres de Edward hablaron brevemente, parecían una pareja muy hermosa y dulce, no había tenido mucho tiempo con ellos, peor sabía que nos llevaríamos bien. La última en hablar fue la pequeña Jenni.
-Solo quiero decir que estoy muy feliz de estar aquí.- todos le sonreían, era una niña tan adorable.- Quiero mucho a mi papi y a mi mami, Bella es mi mami, desde que la conocí lo ha sido.- mis ojos se inundaban de lágrimas, sentía que ya no podía más. Que esta niña me amara tanto y que me considerara su madre era sublime.- Los amo a los dos, y a mi pequeño futuro hermanito también.
Le aplaudí de pie y la vitoree para luego abrazarla fuerte. Con esta niña, con el bebé en camino y con Edward mi familia estaba completa.
La fiesta continúo toda la noche, aventé el ramo y lo atrapó Rose, que estaba que coqueteaba con una puesto joven robusto y musculoso, ya le tendría que preguntar por ello.
Bailé toda la noche, con Edward, con Jenn, con Rose, con Lea, y con no ´se quien más, fue una velada esplendida. Ya casi para finalizar la noche, me cambié de vestido, me puse uno blanco y corto para poder movilizarme con facilidad.
Al salir con Edward, todos nos tiraron arroces, pero estaba tan feliz que no me importó. Me despedí de toda la gente que amaba y me subí al coche con mi marido.
-Por el fututo.- dijo Edward mientras extendía una copa de champán en el asiento posterior.
El chofer ni nos miraba, solo sonreía.
-No, por el presente.-chocamos nuestras copas y nos besamos apasionadamente, sellando de este modo nuestro trato por el resto de nuestras extraordinarias vidas.
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Llegamos al final de esta maravillosa historia, solo me falta el epílogo y lo terminó. Gracias por su inmenso apoyo en cada capítulo. Son los mejores.
Quería pedirles que por favor lean mi otra historia: "Ámame pese a todo" y me dejen un lindo review, es preciosa, sé que les encantará, si les gusto Lolita, esta les va a fascinar. Se los aseguro.
Las adoro, son geniales, muchas, muchas, muchas gracias pro leer esta historia y mis otras también.
Con amor, Lucia Cullen.
