(Punto de vista de Diego)
No pienso moverme de aquí hasta que Venoma esté curada, con lo que para aguantar, bebo más café. Es mi mezcla especial de Diego Armando, la 733. Para mucha casualidad, consulto mi reloj, y son precisamente las 7:33.
Pero algo raro pasa… Igual es cosa mía, pero… Tengo la sensación de que el humo de mi café no sigue la trayectoria que debería. En su lugar, parece envolver la cara de Venoma, que está a mi lado. Con la mano que no sujeta la taza de café, le rozo la mano izquierda.
Ahora su pelo es completamente blanco, y además está caliente. Su piel empieza a coger color, y ya no parece estar enfermiza salvo por estar tumbada en coma.
No puedo dejar de mirarle la cara. Me acerco mucho a ella, tanto que ahora ella también adoptará mi fragancia a café negro. Puedo notar todas y cada una de sus respiraciones, inhalando aroma oscuro.
Y como reacción, sus párpados se mueven. ¡No puede ser!
-¿Venoma?-le hablo.
Al llamarla, ha abierto sus dos ojos enfermos. Poco a poco, se reincorpora a tientas. Lleva plasmada una cara sorprendida, pero muy y muy tranquila.
-¡Venoma!-exclamo, dejando mi taza de café en la mesilla como reacción.
Nada más oírme, se pone a mover la cabeza como si mirara a todas partes.
-¿Se…Señor Godot? ¿Es usted?-pregunta, confusa.
-Sí, soy yo, tranquila. ¡Dios, esto es increíble! ¡Estás bien! ¿Puedes oírme bien? ¿Me entiendes?
Le estoy preguntando cosas sin sentido, pero quiero asegurarme bien.
-S-sí, le oigo, y le entiendo, pero… No… No le veo.
Esto me ha afectado profundamente.
-No le veo, señor Godot. Solo… Solo veo sombras difuminadas. No… No sé dónde está…-afirma, lentamente, moviendo los brazos, buscándome.
Le cojo las dos manos suavemente, indicándole que estoy con ella, en más de un sentido.
-¡Au! Mi… Mi mano…
-Te pondrás bien, Venoma. ¿Cómo te encuentras? ¿Te duele la barriga, la cabeza? ¿Respiras bien?
-Estoy bien, estoy bien… Pero…No veo nada…-solloza, tristona.
-¿Qué pasó, Venoma? ¿Qué pasó en la celda? ¿Quién te atacó?-le pregunto, preocupado.
-Un… Un demonio… Me llevó… Al infierno… Era todo muy oscuro… Daba mucho miedo…
Está confusa. No puede hablar coherentemente.
-Pero… Ella me ha salvado… La he visto… He podido verla… Era ella… -musita Venoma, empezando a sonreír humildemente.
-¿Quién era "ella", Venoma? ¿Quién dices que te salvó?
-La… La señorita Mia…
-¿Mia? ¿Viste a Mia?-demando, sonriendo un poco.
-Sí. Era… Era muy guapa… Me salvó de esa bruja… Llevaba el Magatama… Me dijo… Que me ayudaría en el juicio… Era muy buena, señor Godot… Muy buena…
Venoma está a punto de llorar. No sé si va a poder con los ojos así, pero aún así, lo puedo notar en su habla temblorosa.
-¡Ja…! Así es Mia, preciosidad. Lo importante es que has despertado. ¡Qué susto me has dado, Venoma! Te recuperarás pronto, ¿De acuerdo? Tranquila. Yo cuidaré de ti.
-Gracias, señor Godot… Le necesito más que nunca… Si solo pudiera verle…
Venoma mueve los brazos a tientas para intentar orientarse no viendo nada. Me pasa las manos por la cara, notando el frío de mi máscara metálica, y cuando llega a mi cuello, se impulsa para darme un abrazo. Se lo devuelvo con todo el cariño que me queda.
-Gracias, señor Godot… Gracias…-repite Venoma, con un hilo de voz.
-Está todo bien, Venoma. No te abandonaré, te lo prometo.
No puedo dejar de abrazarla. Me alegro tanto de que esté bien… Parece que mi historial ha dado su resultado. Es una parte buena del hecho que me envenenaran.
No me doy cuenta y la puerta se abre. Imagino quién será.
-Señor Godot, hemos ido a hablar con el médico y parece que… ¡Aaaah!- es la inspectora Skye.
-¡Fräulein Venoma ha despertado!-refuerza el fiscal Gavin.
-¡Ja…! Pues sí, Venoma es muy valiente, y tiene mucho aguante. Sabía que el infierno no podría con ella.
-¡Oh, Dios Mío, menos mal!-suspira Ema.
Ambos se acercan a mirar a Venoma, como si estuviese dispuesto a mentir.
-¿Quién…? ¿Quién está aquí, señor Godot?-me pregunta Venoma, moviendo de nuevo los brazos.
-Son la inspectora Skye y el fiscal Gavin. Ellos te trajeron al hospital.
-¿En…? ¿En serio? Gracias…-murmura Venoma.
-Nein, no hay problema, fräulein. Pero ahora deberíamos volver al Palacio de la Justicia, ja. Es posible que en el juicio se hable sobre el envenenamiento, y la celda necesita ser investigada.
-Eso, ¡Vamos a resolver todo esto, científicamente hablando!-se entusiasma Ema.
-Voy con ustedes.-afirma Venoma, con toda la seriedad que puede.
-Venoma, bonita, necesitas descansar. No te preocupes por nada, iré yo en tu lugar, y averiguaré quién te ha hecho esto. ¡Ya lo creo que sí! No te preocupes por nada.-le propongo yo.
-No. Quiero ir. Me da igual… Que esté cansada… Quiero ayudar… Ayudar a la señorita Mia… Ella ha hecho mucho por mí… Por favor… No se preocupen por mí… Aunque no vea… Usted me ayudará… ¿No, señor Godot?
-¡Ja…! Por supuesto que sí. Eres una niña muy valiente, Venoma. Las niñas como tú son dignas de mi respeto. Es una de mis reglas.
-Yo nunca dejo un favor sin devolver. Esa es… Una de mis reglas.-anuncia Venoma, orgullosa.
Me acaba de sonsacar una sonrisa de orgullo.
-Adelantaos vosotros. Haré que el médico la mire, y si no hay peligro grave, la acompañaré yo.
-Buena suerte, señor Godot. Y a ti también, Venoma.-le desea Ema.
-Igualmente. Es increíble, ja. Definitivamente, esta fräulein tiene un ángel de la guarda.
Ya lo creo que lo tiene. Sé de cierto ángel que está haciendo de todo por ayudarla. Incluido disfrazarse de hombre y defenderla en un juzgado.
-Bueno, Venoma… No te voy a mentir. La batalla no ha hecho más que empezar, a pesar de que a ti ya te haya afectado. ¿Lo sabes?
-Lo sé… Pero me da igual lo que me cueste… Voy… A ganarla. Ya he ganado una guerra al infierno… ¡Ahora ganaré a la muerte!
Seguro que se refiere al veredicto de culpabilidad.
-¡Ja…! Así me gusta. Y como las chicas guapas no mienten, porque es una de mis reglas, te creeré.
Cojo de nuevo mi taza de café y se la doy a Venoma para que la toque.
-¿Sientes el calor del café? Es agradable, ¿Verdad? Cuando todo esto termine, te prepararé un buen vaso de leche con chocolate, para celebrar que te has recuperado. Diría que para celebrar la victoria, pero…
-Pero no está bien echar el azúcar a la taza antes que el café. Es una de sus reglas. Y las reglas están para cumplirlas.
Con cuidado, me coge la taza de café de las manos y da un corto sorbo de ella.
-Estoy lista para pelear… Señor Godot.
Le acaricio el pelo blanco con suavidad. Yo también estoy listo, Venoma. O como se diría en un tribunal… La defensa está lista.
DE VUELTA AL TRIBUNAL… (Punto de vista de Mia)
Al saber que Venoma ha despertado, todo el mundo se alarma. El juez convoca un breve descanso para aclarar la situación. Nada más sonar el martillo para dar comienzo a dicho descanso, echo a correr hasta la sala de acusados 3.
Cuando veo a Diego con una chiquilla de pelo blanco sentada en el sofá de la sala de espera, el corazón me da un vuelco. Inmediatamente, me quito el disfraz de Godot, para que la gente no sospeche que hay dos Diego Armando, quedándome en el traje de médium de Momoiro, con el pelo blanco y las lentillas rojas, que aún no me he quitado, y sin la barba maquillada.
-¡Diego! ¡Venoma! ¡Gracias al cielo!-grito, echando a correr hacia ellos.
-Hombre, gatita. Veo que has defendido muy bien el fuerte en mi ausencia.
-Eso ahora mismo me da igual. ¿Cómo se encuentra la pobre? ¿Qué hace aquí?-bombardeo a Diego a preguntas.
-Está bastante delicada, sigue confusa y no puede ver nada. Pero ha insistido en venir a ayudar. Sobre todo… Quería conocerte.
La pobre Venoma tiene mal aspecto, pero ya no es solo su pelo blanco. Un corte diagonal le atraviesa la cara, tiene todo el cuello rojizo, otro corte más pequeño en su mano izquierda y unos ojos de un marrón muy claro, blanquecino y descolorido y casi sin pupilas. Tiene pinta de estar muy cansada.
-¿Se…Señorita Mia?-me pregunta, con su voz angelical.
-Estoy aquí, tesoro. Tranquila, ya ha pasado. El juicio no ha terminado, pero lo ganaremos por ti, Venoma. Puedes confiar en nosotros.
-Ya… Ya confío. Gracias… Gracias por todo… Por todo lo que está haciendo por mí…
-No es nada, cariño, siempre es un placer. Ahora tienes que descansar, que las has pasado muy malas, ¿Eh?
Decido preguntarle a Diego, que supongo que sabrá más sobre el tema, ya que Venoma está muy confusa todavía.
-¿Qué ha pasado, qué tal está?
-Bueno… El médico dice que sigue frágil de salud, pero que por el momento, no hay peligro. Claro que lo último que se esperaba el matasanos es que la criatura despertara.
-Es cierto, ¿Cómo lo has hecho? ¿Fue gracias a tu historial?-le pregunto.
-¡Ja…! Así es. Determinaron que el tipo de veneno fue el mismo con el que me envenenaron a mí.
-¿Estás pensando lo mismo que yo, Diego…?
-Sí, gatita. Eso creo. Pero no podemos estar al cien por cien seguros hasta que todo esto no se haya investigado más.
-Estoy de acuerdo. Venoma no puede darnos su versión, está demasiado afectada en todos los sentidos para aclararnos qué pasó.-afirmo.
-Retomaré la defensa desde donde la dejaste. Si no he visto mal, la defensa del crimen en sí no ha terminado, pero ahora se tratará el tema del envenenamiento aprovechando que por fin ha despertado Venoma.
-Sí. Yo creo que me iré a un sitio a buscar unos archivos de unos cuantos casos… A ver si tienen relación con este.
-¡Ja…! Entiendo perfectamente a qué te refieres, gatita.
Mientras dura mi conversación con Diego, aparece por allí fiscal Gavin, que me supongo que habrá ido a poner al corriente al juez de todo.
-Herr Godot y Fräulein Venoma! ¿Se encuentra mejor?-pregunta Klavier.
-Bueno, está bastante tocada, pero sobrevivirá. Gracias al cielo…-informo yo.
-Eso es fantástico, ja. Pero ahora debo irme. Voy a ayudar a Fräulein Skye con su investigación. Ya saben que se pone muy nerviosa. Tranquila, Fräulein Venoma, encontraremos al culpable, ja?
-Quiero ir a investigar.-murmura Venoma.
-¿Qué? Venoma, estás muy cansada, cariño. Deberías sentarte a descansar.-le aconsejo yo.
-Es mejor que vaya. Allí haré más servicio… Además, yo… Yo estuve allí… Eso será útil…-se argumenta Venoma.
-Eso es muy cierto.-apoya Diego.- Venoma tiene razón, ella sabe lo que pasó, seguro que eso servirá para que los investigadores entiendan mejor lo que pasó.
-Si no hay problema, yo mismo la acompañaré, ja. No teman, la trataré bien.
-… Está bien. Fiscal Gavin, procure que no haga muchos esfuerzos. Y tenga cuidado, no puede ver.-accedo al final.
-No hay ningún problema. Vamos, Fräulein Venoma, te llevo al centro de detención. Buena suerte con el juicio.-se despide Gavin.
Klavier Gavin coge a Venoma de la mano con mucha suavidad y la va orientando y camina despacio para adecuarse a su ritmo. Espero que le vaya bien, está demasiado fatigada.
-Bueno, gatita… Mi poso del café me dice que es hora de retomar el trabajo. Buena suerte con esos informes, seguro que nos vendrán muy bien para cazar al culpable.-me dice Diego.
-De acuerdo. Buena suerte a ti con el juicio, Diego.-le deseo, con una sonrisa.
-¡Ja…! Muchas gracias… Mia.
Después de despedirme, me marcho a buscar esos informes antiguos sobre mis casos contra cierta despiadada criminal. Si Diego y yo pensamos igual y sobre la misma persona, podremos demostrar que fue esa persona la que envenenó a Venoma.
Por ahora, solo le puedo desear buena suerte en la investigación.
