Draco hizo el primer ataque con el hechizo Deprimo, haciendo un gran estallido en el suelo donde se encontraba sus contrincantes, Garín y Elayne se separaron, atacando a los Malfoy con un expulso, ellos lo esquivaron. Hermione se respaldó en la espalda de Draco, así como él de ella, atacando a Elayne y Garín. La pareja Malfoy se movían con mucha sincronización, como si estuvieran bailando pero de espalda, mostrando claramente una gran vinculación y entendimiento en ellos.

La batalla se había vuelto intensa, Hermione que atacaba a Elayne con hechizos como levicorpus, Inmobilus, Volate Ascendere y otros hechizos, todos los hechizos tenían el propósito dejarla sin movilidad, pero la francesa lo esquivaba y se protegía bien, pero la intención definitiva de Hermione no solo se trataba dejarla inmóvil, sino cansarla, objetivo que estaba logrando; ya que le enviaba repetidamente los hechizos no verbales. Draco por otro lado, solo se defendía de los ataques de Garín y de vez en cuando enviaba algún contraataque.

La multitud de las butacas, los amigos de los Malfoy, Harry, Ron y sus compañeros ingleses, estaban sorprendidos por todo lo que veían en la pelea. El estilo de pelea de cada uno de los que se encontraba en la plataforma de batalla, y la forma en que usaba hechizos básicos y conocidos, pero muy bien ejecutados en cada ataque, estaban fascinados, y entendiendo porque habían dejado lo mejor de lo mejor para lo último.

Harry y Ron estaban sorprendido por la manera tan elegante que peleaba su examiga y exnovia, Hermione. Aunque vieron que ella mantenía su esencia de pelea creativa, sus movimientos con las manos al realizar algunos hechizos eran muy refinados y suaves, se dieron de cuenta que Hermione no solo había cambiado como persona y su vida, sino todo en ella. Por otro lado, también se dieron de cuenta que Malfoy no era el mismo que conocieron en el colegio. Su forma de combatir era impecable y segura, sin una pizca de duda o de jactancia, no mostraba nada de emociones, por lo cual era difícil saber cómo actuaría en un ataque.

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Veinte cinco minutos de haber iniciado el duelo, Hermione y Draco hicieron un rápido movimiento cambiando de contrincante. Garín trato de acercarse a su compañera; ya que, percibió el agotamiento al límite de su compañera, pero antes que llegara, Draco logro elevarla y dejarla caer, dejándola aturdida. Hermione que estaba en posición de defensa con Garín, cambio de estrategia. Apareciendo algunos objetos, los transformo con el hechizo Avifors en una bandada de murciélagos, que atacaron a Garín y Elayne. El alemán rápidamente desapareció los murciélagos.

-bueno han llegado a su final de este duelo. –aseguro, Draco.

-debes saber que no nos rendiremos, sin dar la pelea. -aseguro, Elayne levantándose y colocándose armada, a lado de Garín.

-lo sabemos… por eso dejamos lo mejor para al final. –aseguro, Draco con una sonrisa satisfactoria, mirando a su esposa. –Querida… -Hermione asintió, atacándolo simultáneamente a los dos.

-que pretendes, Malfoy... –pregunto, Garín mirando con las cejas fruncidas a la castaña, ella sonrió.

-observa… -fue lo único que dijo, Hermione.

El alemán observo a Draco, que estaba parado y concentrado con su varita apuntándolos. De la varita empezó a salir fuego, el alemán distinguió rápidamente que se trataba la maldición del fuego, todos los magos y brujas que observaron y supieron de qué trataría el siguiente hechizo, jadearon horrorizados.

-están locos, Malfoy. –exclamo, Garín, alejándose junto a su compañera de la pareja, Hermione dejo de atacarlos.

Un estruendoso ruido sonó en toda la sala, los espectadores contenían su aliento, con ganas de saber el final de esa "amistosa" batalla y principalmente del equipo del alemán. Un gran dragón de fuego apareció, persiguiendo a Garín y Elayne, entretenidos con el ataque de Draco, no vieron lo que hacía Hermione. Garín se colocó frente a Elayne para encargarse de la maldición, invoco el difícil contra-hechizo Fiendlocked, terminando los efectos del fuego demoniaco.

Sin darle oportunidad de recuperarse, Hermione que había apuntado a una fuente cercana de agua, invoco el hechizo aqua volatem y muy concentrada había esperado el momento para atacar a sus contrincantes, llegando el momento justo, cuando el alemán había detenido el ataque de Draco. Elayne trato de atacar a Hermione, pero Draco bloqueo su ataque. Hermione atrapo a los dos en la bola de agua, Draco sonrió…

-bien, querida. Hemos ganado este duelo. –aseguro, Draco. Hermione asintió la cabeza mas no perdió concentración de su hechizo. –bueno, tienen dos opciones… una que se declaren vencidos o dos, perder la conciencia hasta que sean declarados vencidos. –vocifero.

El alemán y la francesa se miraron, la expresión de la francesa fue "que más remedio nos queda", asintiendo, ella soltó la varita y luego el alemán. Hermione desistió del hechizo, haciendo caer a sus "contrincantes" en la plataforma.

-¡wau!, esta pelea ha sido emocionante de principio a fin. –exclamo, Roderick. –aunque los dos equipos han demostrados un verdadero duelo, siempre hay un ganador, en este caso… -decía mirando a la pareja Malfoy con una sonrisa y señalándolos, continuo. –Ha sido los Malfoy, Draco y Hermione Malfoy, un gran aplauso para ellos… -la mayoría del público aplaudieron, la pareja asintió en agradecimiento. Mirando a su compatriota y a la francesa, Roderick continúo. –y un fuerte aplauso para Garín y Elayne. –el público también aplaudió.

Mientras las parejas eran elogiadas por su gran presentación de pelea, los presentadores terminaron de dar las gracias a los participantes y al público, la mayoría de los magos se dirigieron al comedor para la cena. Mientras cenaban, muchos comentaban sobre todas las peleas, algunos de los magos estaban impresionados y entendiendo claramente que los aurores internacionales, no por nada era conocido como los mejores.

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En la mesa de los aurores ingleses…

-Adele no nos habías dicho que los Malfoy peleaban de esa manera. –comento, Andrews con las cejas fruncidas.

-yo no lo sabía… -respondió, Daubney.

-¿Cómo qué no? Tú estuviste peleando a lado de ellos. –dijo, Corner.

-sí, pero no mucho… y no de la manera como hicieron hoy. Recuerdo que ese día a la señora Malfoy le costaba pelear contra esos mortífagos… aunque…-decía Daubney, pero se quedó callada.

-¿aunque?, ¿Qué ibas a decir? –pregunto, Harry intrigado.

-bueno, cuando luchamos contra los mortífagos más oscuros que buscaban, no pelearon como hoy. Es más, mostraban que le dificultaban pelear como ahora. Hubo un momento en que la señora Malfoy se encontró en dificultad de salvar a uno de los niños, pero la ayude, sacándola del aprieto, e hiriéndome en el paso. –aseguro, Daubney. Los aurores fruncieron las cejas, confundidos.

-eso está raro. Si verdaderamente los Malfoy pelean como pelearon hoy, entonces algo escondían para no mostrar su verdadero poder mágico. –comento, Harry serio e intrigado.

-siendo ellos, no dudaría que hayan hecho trampa hoy. –comento, Ron con burla. –seguramente algunos de sus amigos, se hicieron pasar por ellos.

-¿crees que la señora Malfoy fuera hecho eso? –pregunto, Bastián inseguro.

-por supuesto, teniendo a un marido que fue mortífagos, hasta ella puede ser corrompida por las trampas de un mago oscuro, aunque se muestre como luz. –aseguro, Ronald.

Sus compañeros no se mostraban totalmente de acuerdo con las palabras del pelirrojo. Harry por otro lado, sospecho otra cosa, pero prefirió no comentar nada y decidió hablar con Hermione, mejor. Al terminar de comer, algunos se fueron a entrenar sea con la escoba, movimientos de lucha u otros hechizos en la biblioteca. Harry decidió acercarse a Elliot; ya que, no había visto a los Malfoy en ninguna de las mesas. Elliot se encontraba con algunos de sus amigos, charlando.

-disculpen, Stephan podemos hablar. –dijo, Harry. El francés asintió, disculpándose de sus amigos se levantó.

-dime, Potter, ¿en qué te puedo ayudar? –pregunto.

-he visto que los Malfoy no vinieron a la cena, ¿sabes a donde los puedo encontrar, especialmente a la señora?

-lo siento, Potter, pero ni Draco ni Hermione, se encuentran ahora mismo, están atendiendo asuntos familiares. –respondió, Elliot con una sonrisa. – Pero sea lo que sea que quieras hablar con ella, no creo que Draco te lo valla a permitir… y principalmente por su actitud contra su esposa. –aseguro. Harry apretó los dientes pero aguanto algún comentario grosero contra Malfoy.

-sí, es por eso que quiero hablar con ella, primero. –dijo suspirando, Harry. Elliot frunció las cejas, desconfiado.

Él había visto todas las actitudes de Harry y Ron mientras entrenaban, con sus comentarios sardónicos en contra sus amigos. Dudaba que el azabache quisiera en verdad arreglar las cosas, su actitud decía todo lo contrario.

-¿Cómo conociste a los Malfoy? –pregunto, Harry. Elliot elevo una ceja inquisitiva por el cambio de tema, sentándose en una mesa libre, respondió.

-conocí a Draco en una de sus misiones hace cuatro años, él me salvo de un ataque contra mí en la casa. Y a Hermione la conocí, en un evento caritativo. Cuando supe que trabajaban como aurores encubierto por los países, decidí hacer lo mismo; ya que, tenía una vida aburrida. –dijo con simpleza, Elliot. El azabache asintió. –un consejo, Potter. –Harry lo miro. –no te metas con Hermione y Draco, si de verdad quieres hablar con ella, te sugiero que sea tranquilamente y sin insulto, así no tendrás problema con su marido. –dijo, levantándose. Harry asintió, con seriedad. –y otra cosa, dile a tu amigo que deje sus comentarios mordaces contra Draco, sino tendrá que abstenerse a las consecuencia con Hermione… ella no dudaría de hacerlo pagar por meterse con algo suyo. –añadió, antes de alejarse. Dejando a un pensativo, Harry.

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Al mañana siguiente, todos se encontraban entrenando, algunos individuales y otros en parejas. Elliot solo lo supervisaba, los Malfoy todavía no habían llegado de su asunto "familiar". A la hora del almuerzo, Harry junto a sus amigos y compañeros observaron cuando escucharon algunas exclamaciones a la entrada del comedor.

Se trataba de los Malfoy junto a Garín, y otros más que habían participado en la presentación de las batallas. Mientras escuchaban algunos comentarios desagradables que decía Ronald, Harry observo a la pareja, estudiando su forma de tratar en público…

Vio como Hermione agradecía algunos elogios con sus mejillas sonrojada por ser el centro de atención. Por otro lado, Draco tenía una pequeña sonrisa ladeada, aparte de eso no mostraba ninguna emoción. También observo que la pareja se mantenía cerca, mas no había ninguna muestra de cariño o algo, Harry se preguntó cómo Hermione se había enamorado de alguien tan frio, sin emociones como Malfoy…

-Harry, Harry. –llamo, Ron. Sacando de sus pensamiento a su amigo.

-¿Qué dijiste, Ron?, no te escuche. –reacciono, Harry. Ron miro a la dirección, donde había estado mirando su amigo e hizo una mueca.

-por favor, Harry, no pierdas tu tiempo con esos perdedores, y vamos… el francesito nos está esperando para seguir con el entrenamiento de varita. –dijo, levantándose.

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Media hora de haber seguido con su entrenamiento, aparecieron los Malfoy, saludando a sus amigos y hablando con Elliot…

-Draco, sabes a donde puedo encontrar a una hermosa bruja como Hermione para casarme. –pregunto, Elliot con una sonrisa cínica. Draco elevo una ceja.

-lo siento, Stephan… pero todo lo que tengo ha sido, es y será siempre único e inigualable, incluyendo a mi esposa –respondió, Draco en tono posesivo y ladeando una sonrisa socarrona. – así que primero vestirás santo, antes de encontrar a una mujer como Hermione. –aseguro, triunfante. Hermione rodo los ojos, negando con la cabeza. Elliot la miro.

- ¿Qué dices, Hermione?, Draco dice que eres única; así que, como ese es el caso, ¿Por qué no lo dejas y te vienes conmigo?, soy como a ti te gusta, un chico malo, rebelde que le gusta que una mujer le ponga en cintura. –pregunto, Elliot con una sonrisa sugerente. Hermione ladeo una sonrisa y miro rápidamente a Draco, antes de mirar al francés y contestar.

-lo siento, Elliot, aunque seas un chico malo, rebelde y que le gusta… -Hermione hizo una pausa intencional, Draco elevo una ceja. –la mano dura, todavía te falta algunos requisito por llenar para ser mi esposo. –respondió, Hermione. Draco frunció las cejas. Elliot sonrió

-así, poco… -Elliot miro a Draco. –escuchaste eso, Draco. Faltan pocos requisitos para ser el nuevo esposo de tu esposa… -dijo con una amplia sonrisa, socarrona. Mirando nuevamente a Hermione, ella estaba seria. –dime, querida… ¿Cuáles son esos requisitos que me faltan?

-bueno, que disfrutes de una buena lectura… -comenzó a decir, Hermione. Elliot hizo una mueca.

-puedo intentar disfrutarlo…

-que sepas atender a mis hijos como se debe, sin complacerle todo sus caprichos…

-pan comido… -aseguro, Elliot.

-hacer comidas exquisita en cada aniversario de matrimonio. Y esto es muy, muy importante en el requisito. –aseguro, Hermione con seriedad. Aunque Draco no sonrió, sus ojos mostraban lo alegre que estaba. Elliot pasó su mano por su cuello.

-bueno, nunca en mi vida he cocinado… -Hermione iba objetar. –pero puedo tomar clases de cocina… y tenerte la mejores comidas y postres para nuestros tantos aniversario. –aseguro, Elliot con una sonrisa.

-bueno estés último es más importante de todo lo demás requisitos que he dicho... -anuncio, Hermione.

-dime, querida, seguro que es algo que fácilmente te podre dar… -dijo con mucha confianza, Elliot.

-bueno, más que darme, tienes que tenerlo ya… -los dos magos miraron con atención a Hermione. –deber ser más alto, fornido; y esto no puede faltar, tener el cabello rubio platinado y unos ojos grises, que pueda heredar mis hijos. –aseguro, Hermione. Cambiando su expresión seria a apenada, miro al francés… -lo siento, Elliot, pero no eres tú, el indicado. –Elliot hizo una expresión entristecida.

-bueno, tenía que intentarlo. –dijo teatralmente. Hermione y Draco sonrieron de las tonterías de Elliot. El francés cambio de expresión al ver las miradas que tenían Ronald y Harry.

-se me olvido comunicarles… -Los Malfoy lo miraron con atención. –ayer Potter se me acerco preguntando por ustedes, en realidad por ti, Hermione. –Draco miro a su esposa.

-así, que extraño. –decía, Hermione fruncida las cejas, confundida. –desde que nos hemos visto aquí, no han mostrado interés hablar conmigo, excepto para hacer sus molestos comentarios.

-por lo que entendí, quiere disculparse o algo así... –decía, Elliot, pero fue interrumpido por un bufido de Draco.

-por favor, disculparse… eso lo dudo realmente. Además por las miradas que nos echaron, estoy seguro que no quiere disculparse o algo así. Más bien está buscando problema. –afirmo, Draco sin titubeo.

-Draco tiene razón, además conozco a Harry, y él es demasiado orgulloso para retractarse de algo. –apoyo, Hermione.

-bueno, entonces es mejor que se vallan antes que Potter alcance hablar con ustedes. –aconsejo, Elliot. –además, necesitan descansar de la exitosa misión. –la pareja asintió.

-gracias, Elliot nos vemos mañana. Y si quieres, cubrimos las primeras horas, sin tú ayuda. –se despidió, Hermione.

-una grandiosa propuesta que tomare. –dijo, Elliot con una sonrisa, quiñando el ojo derecho. Hermione sonrió, Draco salió serio.

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Cuando la pareja Malfoy entraron a su habitación privada, Draco jalo a Hermione por la muñeca haciendo que quedara frente a él…

-así que, te gustan los chicos malos, rebeldes y que le pongan mano dura… -murmuro, Draco mirándola a los ojos. Hermione ladeo una sonrisa.

-bueno ya vez, Elliot descubrió mis más oscuros gustos por los chicos malos y rebeldes, pero de la mano dura… no mucho. –susurro. Draco empequeñeció sus ojos.

-así que, mano dura, no mucho. –repitió. Hermione asintió, lentamente.

-no mucho, me gusta más que mi chico malo, saque la chica mala que hay en mí. –aseguro, pasando sus brazos por el cuello de su rubio esposo.

-así que te gusta ser una chica mala… -susurro, Draco antes de impulsar a Hermione, que rodeara su cintura con sus piernas. Hermione sonrió, gustosa. –pues, yo soy ese chico malo que le gusta sacar esa leona salvaje que hay en tu interior. –aseguro, besándola con arrolladora pasión.

Los dos iniciaron haciendo el amor con pasión y voracidad, hasta quedar en la cama haciéndolo lentamente con amor y dulzura. No solo era un acto físico para ellos, era estar unidos sin mascaras. Sin esconder lo que verdaderamente era cada uno, sabiendo los gustos y deseos del otro, tener la plena confianza de estar abierto el corazón y el alma al ser amado.

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Al terminar Harry su entrenamiento de la tarde, decidió irse al baño a cambiarse y luego buscar a Hermione. Cuando salió, evito que Ron lo acompañara para evitar algún enfrentamiento con los Malfoy. Preguntando con algunos de los amigos que había visto hablar comúnmente con los Malfoy pregunto dónde podía encontrarlo.

-buenas, alguno saben dónde puedo encontrar a Hermione Malfoy. –uno de los encargados del soporte técnico.

-sí, creo que debe estar en la biblioteca. –Harry asintió.

Dándole gracias al mago, Harry se dirigió al ascensor y presiono el botón del décimo piso. Cuando llego, comenzó a buscar entre las brujas y magos que se encontraba pero no estaba.

-¿puedo ayudarte? –pregunto una voz de mujer.

Harry se giró, viendo que era una bruja rubia de ojos castaños claros.

-sí, estoy buscando a la señora Malfoy.

-Hermione no se encuentra aquí, pero se quién puede ayudarte. –aseguro, la bruja amablemente. –espéreme un momento.

-ok.

Al poco tiempo de haberse ido la bruja a una de las habitaciones, salió por la misma habitación Draco. Harry contuvo de hacer una mueca de desagrado.

-Potter, me dijeron que buscas a mi esposa.

-sí, para un asunto importante. –Draco asintió.

-bueno, si me esperas un momento, podre llevarte donde ella esta. –dijo Draco con cortesía.

-está bien, gracia. –dijo Harry, asombrado por la manera afable del mago.

Draco se acercó a uno de los estantes y tomando un par de libros, regreso a la habitación. Minuto y medio después salió, despidiéndose de la bruja. Caminando hacia Harry, le dijo que lo acompañara. En silencio se dirigieron al elevador, entrando, Draco presiono el botón del piso tres de la planta baja. Cuando iba por el primer piso de la planta baja, se detuvo repentinamente. Harry miro a Malfoy, viendo que era el causante, pero antes que dijera algo, Draco hablo…

-antes de llegar, tenemos que hablar. –dijo mirándolo con su penetrante ojos grises.

-¿de qué? –pregunto bruscamente, Harry tratando de no hacerse notar su nerviosismo al estar a solo con el ex-slytherin.

-sobre Hermione. –respondió, tajante. –espero que no se te ocurra hacerla llorar con alguno de tus comentarios, Potter, sino hare que te arrepientas de haberlo hecho. –amenazó, siseando su voz y con una fiera mirada.

-entiendo. –respondió, Harry tragando saliva. Sorprendido por la excesiva protección de Malfoy con Hermione.

-bien. –dijo, Draco, presionando el botón para continuar la marcha del elevador.

El resto del recorrido, estuvo en silencio. Cuando llego al tercer piso, Draco lo guio al otro pasillo, donde el primer día no habían ido. Caminado por el pasillo iluminando, Draco saludo algunos de sus compañeros que se encontraba. Entrando a una gran puerta, Harry se sorprendió que en vez de haber encontrado otra sala de reuniones, en realidad era un gran hangar, donde había algunos vehículos estacionados. También podía ver desde ahí la hermosa naturaleza que rodeaba el lugar, todo era mágico y relax.

Dirigiéndose al otro extremo de la entrada, se encontraba algunos banquillos que estaba hecho para que cualquier mago disfrutara de la vista. Hermione estaba sentada con un libro, disfrutando de una enriquecedora lectura. Cuando ella escucho la pisada firme y peculiar de su esposo miro hacia donde él, brindándole una amplia sonrisa que fue borrada inmediatamente al ver que iba acompañado por Harry, volviendo su expresión impasible.

-Potter desea hablar contigo. –comunico, Draco. Hermione asintió, con las cejas fruncida. –así que, aprovechare, dando una vuelta por la ciudad. –dijo, dándole un rápido beso a Hermione. –si algo pasa, me avisas. –susurro. Hermione ladeo una pequeña sonrisa, asintiendo.

Ella se despidió, esperando cuando Draco se dirigió a su Mercedes-Benz SlK 200, plateado y salió el auto volando con mucha velocidad. Entonces volvió a mirar a Harry…

-no sabía que Malfoy supiera manejar un auto. –comento, Harry asombrado.

-hay muchas cosas que no conoces de mi esposo. –afirmo, Hermione seria. Harry lo miro, tratando de discernir sus expresiones, pero hasta no lo había logrado. – ¿de qué quieres hablar conmigo, Harry?

-de la conversación que debió ser hace años atrás, y que por mis rencores no lo permití. –respondió, sinceramente. Hermione frunció las cejas, intrigada.

-no crees que es demasiado tarde para eso. –comento, Hermione sin rodeo.

-sé que no puedo regresar el pasado y evitar cometer algunos errores. Pero sí que puedo evitar cometerlo en el futuro. –aseguro, Harry.

-¿Qué te impulsa hacer ahora las cosas diferentes? –pregunto, intrigada.

-por mis hijos. No quiero que cargue con los rencores de mi familia. –aseguro con simpleza. Hermione asintió, con entendimiento. Irguiéndose miro al azabache, directo a los ojos.

-te aviso de antemano, que no me importara lo que hablemos, Harry. Para mi seguirá siendo el mismo trato cordial contigo y con tu familia. A los únicos que podría tratar diferente seria a mis ahijados y a los inocentes que no tienen que ver con sus rencores hacia mi familia. –aseguro, Hermione sin titubeo. El azabache lo miraba sorprendido. –ahora, dime ¿Qué quieres saber, Harry?

-cuantos has cambiado. –comento, sin poder creer lo que escuchaba. – ¿no extrañas nuestra relación, Hermione?, nuestra hermandad. –pregunto, Harry. Hermione estaba mortalmente seria.