-¿Que quieres decir con eso?-preguntó Lanie frunciendo el ceño y terminando su bebida, un cóctel de esos con nombres ridículos, sabores dulces y extraños y con diferentes colores -Pensé que estabais muy bien.

-Yo también lo pensaba-murmuró Kate y bebió su refresco.

Lanie alzó la ceja.

-¿Ha ocurrido algo?-frunció el ceño y luego abrió la boca-¡¿Estas embarazada?! Y no lo buscabais y ahora es todo...

-Lanie, Lanie, para-dijo alzando la mano reflejando en su rostro la mezcla entre sorpresa y terror- ¿Que dices? NO Estoy embarazada.

-¿Y por que bebes un refresco? Cuando quedamos...Suele haber alcohol-alzó su propia copa y la sombrilla que lo decoraba se movió.

Por suerte, el local en el que habían quedado era el sitio perfecto para ir de copas y al mismo tiempo entablar una conversación. Era un local exclusivo en la quinta avenida, con sillones por toda la sala, vistas al Empire State desde la planta treinta y cinco a través de sus grandes ventanales y música no demasiado alta que acompañaba el ambiente, iluminado por diferentes luces.

Kate bufó.

-Estoy bebiendo por que en teoría-miró su reloj- Todavía estoy de servicio.

-Ah, Ok. Buen punto-señaló la forense- Entonces... ¿Que es lo que pasa?

-Todo se nos vino encima...-suspiró- El otro día, Sophia me llamó mamá-Lanie se tapó la boca – Y tal vez eso...-Suspiró- No sé, pero lleva unos días que duerme poco y cuando me despierto le veo en su despacho si estamos en su casa...No me cuenta nada-suspiró- Y ya le has visto hoy ha salido pitando por que tenía una "Reunión en la editorial urgente"-dijo haciendo comillas.

-¿Crees que puede serte infiel?

-¿Qué?-Kate frunció el ceño. Ni siquiera había pensado esa posibilidad.

-A ver, yo tampoco lo creo, el chico escritor ha demostrado que te quiere... Que esta loquito por ti y es un padrazo... No creo que...

Kate negó moviendo la cabeza y concentrándose después en su bebida. Volvió a mirar a su amiga.

-No sé que hacer... Le pregunto y sutilmente cambia de tema... Tal vez le sentó mal eso, que Sophia me llamara Mamá, aunque ya lo hablamos...-Se encogió de hombros- Y luego están esas desapariciones...

Lanie volvió a beber de su copa y suspiró mirando a su amiga.

-Lo que tenéis que hacer es hablar... Lleváis juntos lo suficiente para conoceros y saber que no es bueno callaros lo que pensáis...

Kate asintió y se quedó pensativa mirando hacia las ventanas, contemplando las luces de la ciudad. ¿Y si el decirse te quiero había tenido que ver con ese súbito cambio de humor de Rick? O más bien decírselo en ese momento...Y eso había repercutido en la relación.

-Discutir no es bueno, aunque las reconciliaciones-rió Lanie y probablemente recordó alguna de sus discusiones recientes con Espo, alguna de ellas con sus amigos presentes...

-Ni discutimos ni tenemos reconciliaciones-se quejó la detective y se cruzó de brazos.

-Tenéis que solucionarlo...Si no los niños.

-Con los niños no hay problema-musitó y cuando fue a seguir hablando, su móvil la interrumpió sonando.

Kate miró la pantalla del móvil, esperando que fuera Rick y su rostro cambió al ver que se trataba de Ryan.

Contestó y tras una breve charla, guardó su teléfono y se levantó.

-Ves, mejor no haber bebido alcohol.

Lanie alzó una ceja preguntando.

-Tenemos una pista...Por fin un sospechoso... ¿Vienes? Puedo dejarte en tu casa antes de ir a la de Rick -Lanie le lanzó una mirada interrogante-Tommy está con él... Luego iré a la doce...

Lanie asintió y se levantó tras dejar un billete en la mesa. Tomó su bolso y siguió a la detective hacia la salida.


-¿Que ocurre?-preguntó Castle al ver a Tommy concentrado en su hoja de deberes y con sus lapices de colores a un lado. Él sabía que para escribir otro nombre que no fuera el suyo, Rick tenía que escribirlo en una hoja aparte y el lo copiaría... Sin embargo, el niño no tenía ninguna intención de comenzar por lo menos a colorear la tarea que la señorita Dunham les había ordenado.

Era casi la hora de cenar, por lo que supuso que tal vez simplemente se trataba de agotamiento.

Se giró y echó un vistazo a Sophia quien coloreaba con tranquilidad.

Rick pasó su mano por el cabello del niño en un gesto de afecto y éste le miró con los mismos ojos que su madre.

Sonrió.

-Sabes que si necesitas ayuda... Te puedo ayudar las veces que quieras, Thomas.

El niño asintió.

-¿Entonces?

-¿Por que no conoces a tu papá?-preguntó directamente, sorprendiendo a Rick y haciendo que se tensara ante el recuerdo de la falta de su progenitor.

-Bueno... Por que a veces, los papás, como el tuyo por ejemplo, trabajan viajando...Y bueno...

-Si, pero yo a mi papá si le conozco.-murmuró.

Rick asintió y no dijo nada, ante la inteligencia del pequeño y la ignorancia sobre si sus palabras causarían algo de dolor. Ya había tenido esa conversación con Sophia y sobre todo y gracias a ese ejercicio había logrado aclarar su confusión sobre su madre y sobre Kate.

-Solo pensaba que entonces tu no podías terminar estos deberes-dijo con tristeza pasandole la hoja con un extenso árbol genealógico.

Rick se quedó pensativo.

Recorrió todos los pasillos de la biblioteca corriendo, con un avión de juguete en la mano, mientras su mamá intentaba alcanzarle hasta que se encontró a una conocida del mundo del espectaculo.

El pequeño Rick se perdió por los pasillos hasta toparse con un hombre.

-Hey. Tienes que tener cuidado.

Rick se levantó con ayuda de ese hombre y se quedó mirando a sus ojos. Agachó la mirada.

-Lo...Lo siento, señor.-le tendió el libro que le había tirado. Casino Royale.

El hombre sonrió.

-No te preocupes... -le despeinó el pelo.

-Ca...Casino Royale-leyó detenidamente. Con seis años y faltando tantas veces a la escuela por los viajes de su madre y su timidez, le costaba leer. Estiró el brazo para devolvérselo.

-Deberías leerlo-le guiñó el ojo- Seguro que te gustaría...

-Creo que no es...-se quedó mirando la tapa del libro.

-Cuando tengas edad. Lo comprenderás todo, Richard.

Rick levantó la mirada al escucbar su nombre, pero el hombre acababa de desparecer. Frunció el ceño sin comprender por que sabía ese hombre su nombre y miró hacia todos lados. Echó a caminar, con el libro en una mano y el juguete en otra y se perdió por los pasillos hasta que encontró a su madre apurada buscandole.

-¡Richard!-exclamó abrazandole- ¿Donde te habías metido?-le achuchó. Rick fue a hablar pero su madre no le dejó-¿Que llevas ahí?

Martha tomó el libro y vio que no se trataba de uno para poder tomar prestado de la biblioteca.

-Lo he encontrado por ahí-comentó.

Martha frunció el ceño pero no dijo nada. Echó a caminar, pasando su brazo por los hombros de su hijo.

-No vuelvas a darme este susto, eh. No sé que haría sin ti...

-Ni yo sin ti, mamá-dijo contento- ¿Sabes qué? Cuando sea mayor... Seré un super heroe como el de este libro-dijo enseñandole la portada.

-No es un super heroe cariño, es un agente secreto.

-Pues seré agente secreto...mmm Y papá... seré un papá y no me separaré de mis hijos como tu, mami.

Martha no pudo evitar sonreir con sus ojos aguados por la emoción.

-¿Rick?-Tommy pasó la mano por delante de su cara, devolviendole a ese momento-¿A quien pongo en el nombre de mi papá?

-A Ethan.

-Pero Ethan nunca está...Como tu papá.

Rick frunció el ceño y suspiró.

-Tommy... Yo...-se mordió el labio-Siempre voy a estar para ti para lo que quieras, pero si me llamas papá, tal vez tu papá se enfade, es diferente con Sophia-la niña alzó la vista al escuchar su nombre y se acercó a ellos- Ella no tenía mamá. Y Si ella es feliz llamando mamá a Kate... No pasa nada. Igual que si tu alguna vez me llamas papá, pero creo que deberías preguntarle primero a mami.

El niño asintió comprendiendo y contagiando una sonrisa de satisfacción a su "padre". Por que realmente, Rick se estaba convirtiendo en un padre para él. Estaba orgulloso de él y de lo bien que comprendía la situación... Después de todo, hablar con Alexis y hacerle comprender la situación de su hermana pequeña había sido más complicado aun.

-¿Te parece si ponemos a Ethan y a mi aun lado con mi propio árbol genealógico y añadimos también a Sophia...? Así ella también estará como tú en el de ella.

-Siii-exclamó Sophia mientras casi traspasaba la hoja, coloreando con una cera de color verde, haciendo demasiada presión.

El niño sonrió asintiendo.

-Y también a Alexis. Y a la abuela Martha... -movió su cabeza- Apuntame sus nombres-dijo pasandole la hoja donde estaban apuntados los nombres de todos los familiares del niño para que él pudiera escribirlos y colorear en la hoja que tenía que llevar al colegio-.

Rick se puso a copiar los nombres necesarios, ayudando al pequeño, cuando Kate entró en el loft cerrando la puerta con el pie, completamente apurada.

Rick alzó la vista y dejó los colores a un lado viendo como Kate se perdía en la habitación y regresaba cambiada, vestida de negro y con unos papeles en la mano. Fue a la cocina y se sirvió un vaso de agua.

-¿Hola?

-He venido rápido para saludar, coger esto-dijo enseñándole los papeles- Y tengo que regresar a la doce.

Rick no dijo nada, pero Beckett era consciente de que no estaba cómodo.

-Pensaba que hoy... Ya sabes... Cenaríamos y...

-Castle, lo siento, así es mi trabajo, a veces tengo estos imprevistos y...

-¿Vas a una redada no? -Kate le miró duramente- He estado informándome del caso que llevas y sé que tiene que ver con una banda... ¡Con una banda!

Kate bufó molesta.

-¿Quien te ha dado permiso a fisgonear en el caso? ¿Has estado hablando con Espo no? Al parecer ahora sois muy amiguitos...

-Ese no es el tema.

-Si, si es el tema-dijo alzando la voz- Por que resulta que llevas toda la semana casi sin aparecer por la doce, pero ahora te interesa el caso... Cuando te escapas siempre que puedes...diciendo que vas a la editorial...o al Ledger... Y...

-Pensé que te molestaba que te siguiera tanto, detective.

-Maldita Sea Castle-dijo golpeando la mesa, molesta por la actitud del escritor y de como le sacaba de quicio... Suspiró al darse cuenta de que los niños habían alzado la vista de sus tareas y les miraban a ambos.

Rick apretó los dientes.

-Haz lo que quieras.

-Eso haré. -Kate se cruzó de brazos.

-Pero recuerda que tienes unas responsabilidades.

Kate se quedó callada. En otra ocasión le habría sacado el dedo prohibido -para los niños- o más comúnmente conocido como el dedo del medio, o tal vez lo hubiera abofeteado. Sin embargo, no dijo nada. Simplemente se acercó a los chicos asegurandoles que todo estaba bien, les dio un beso y les prometió que cuando regresara les iría a ver a la cama.

Miró a Rick y suspiró, sin decirle nada, se marchó de allí.


Kate miró a Ryan, en mitad de la penumbra a dos metros de ella. Se indicaron lo que tenían que hacer por señas y siguieron avanzando por el edificio abandonado del Bronx. Aquello estaba en silencio. Nadie se esperaba una incursión de la policía, sin embargo, sabían donde se encontraba reunidos y sobre todo, tenían al sospechoso principal localizado.

Se ajustó mejor el chaleco y comprobó su linterna. Decidieron divirise. Kate subió unas escaleras mientras que el equipo de Ryan avanzaron por el pasillo para subir por las escaleras exteriores.

Subieron hasta la planta cuarta cuando el sonido comenzaba a hacerse patente. Música y Risas.

Pero sin esperarlo, al girar las escaleras, Kate chocó de bruces con un hombre corpulento y se quedó paralizada.

Ambos se quedaron mirándose hasta que reaccionaron. El tipo echó a correr por el largo pasillo mientras Kate le perseguía, y el resto del grupo siguió con la misión.

Mientras corría un par de imágenes vinieron a su mente. Ella conocía a ese tipo. El Karma... El destino no podía ser así... Poniéndoselo en bandeja. Después de tantos años jamás había olvidado esa voz, ni ese tatuaje... El asesino de su madre, corría ante ella un par de metros más adelante.

El ruido de los demás agentes interviniendo y la gente, el sospechoso entre ellos, corriendo no impidieron que siguiera bajando las escaleras tras su objetivo.

-Detente-gritó Kate- y comenzó a disparar cuando el tipo sacó su arma y arremetió contra ella en una lluvia de balas. Todo pasó demasiado rápido. El tiempo se detuvo en ella. Las luces azules y rojas iluminaban todo el edificio. Varios disparos y gritos se escucharon a fuera cuando más especialistas entraron para reducirlos a la fuerza, sin embargo, no era consciente de ello... Todo había pasado demasiado rápido.


Le había costado una eternidad que se durmieran... Sin embargo, allí estaba él, bastante nervioso intentando aparentar tranquilidad mientras observaba como los dos niños dormían en la cama de Sophia. Había llegado a querer a ese niño como suyo propio... Y amaba a Kate.

Y era por eso que se encontraba así. En ese estado de angustia y en ese agujero de pesadillas e insomnio que él mismo se había metido.

Miró su reloj y salió de la habitación para bajar las escaleras y sentarse en el sofá a esperarla. No podía irse a dormir pensando que ella ya debería haber regresado.

Su móvil comenzó a vibrar sobre la mesa y respondió sin mirar.

-¿Kate? -escuchó al otro lado mientras su rostro cambió completamente- ¿Espo? ¿Qué? Pero como... Ella... Si... Si enseguida voy.


Aparcó su coche cerca de uno oficial de la NYPD. Ni siquiera le importaba haber ido al Bronx en coche y que le robaran o se lo robaran. Aunque ahora toda esa zona estaba rodeada de policías, con el ruido ensordecedor de algunas sirenas y las luces que iluminaban los edificios colindantes.

Miró hacia un lado y a otro. Su corazón iba a salirse del pecho. Entró en pánico. Empezó a dar vueltas hasta que encontró a Ryan.

-¡Ryan!-se acercó corriendo-¿Que ha pasado? ¿Donde esta ella?-su voz tembló.

A lo lejos podía ver en el suelo algunos cuerpos y algún que otro charco de sangre. Ryan le miró con cara de circunstancia y señaló detrás de él.

Su corazón volvió a latir con normalidad cuando la vio sentada dentro de una ambulancia, siendo atendida, y al parecer bastante tranquila, conversando con el doctor como si no le pasara nada.

Sus piernas reaccionaron y echó a caminar acercándose hasta llegar al vehículo.

-¡En que demonios estabas pensando!-gritó sin poder evitarlo, completamente enfadado.

El doctor que la atendía se detuvo y Kate le hizo un gesto.

-¿Nos dejas un segundo, Josh?

Josh, un viejo conocido de ella asintió. Se alejó unos segundos buscando un par de vendas y alcohol para curarla como era debido y Rick no dudó en subir a la ambulancia y sentarse frente a ella.

-Estaba cagado, Kate-masculló sin esperar a que ella hablara y se explicara- Ni te imaginas cuanto... Me has dado un susto de muerte.

Kate bajó la cabeza.

-¿Que ha pasado?-miró su brazo malherido.

-Solo me ha rozado.-susurró- No es nada... Yo...-alzó la mirada, clavandola en los ojos de Rick. Más azules que nunca.- Lo siento.

Rick la miró confuso.

-Era... Me bloquee-Rick la abrazó con cuidado de no dañarla más en la herida del brazo que estaba bastante fea.-Me quedé bloqueada y...Podría haberme matado-sintió su cuello humedecido por las lagrimas de ella y besó su cabeza.

-Kate... Si te llega a pasar algo.

Kate se separó y lo miró.

-Cuidarías de Tommy.

-No, no digas eso... No ahora...No no te ha pasado nada ¿Vale? Todo esta bien. Nos iremos a casa, nos daremos un baño y dormiremos...

-Rick tenemos que hablar-dijo seriamente.

Rick se quedó en silencio mirándola y la abrazó, sintiéndose aterrado. Besó su cabeza y se separó atrapando su rostro con sus manos y besando sus labios.

La besó varias veces sin poder evitarlo.

-Hablaremos-susurró sobre sus labios-Ahora solo...Solo quiero que vayamos a casa...

Kate asintió con los ojos llorosos y se separó para que Josh pudiera seguir curandola.

Rick salió de la ambulancia y se acercó hasta los chicos, pidiéndoles que cubrieran a Kate que se tomaría un par de días de descanso...

Espo y Ryan le apoyaron al momento, sobre todo cuando le explicaron que había pasado y de quien se trataba el culpable del disparo que Kate no había llegado a recibir y tan solo había sido un roce.

Kate se acercó hasta ellos con el brazo vendado y en cabestrillo y con las indicaciones de Josh de no hacer esfuerzos y descansar. Rick la arropó con su chaqueta y le ayudó a subir a su coche tras despedirse de sus compañeros.

Durante todo el viaje fueron en silencio e incluso al entrar en la casa del escritor, el silencio continuaba. El no quiso presionarla... Ella hablaría cuando quisiera.

Rick se acercó hasta el sofá donde estaba recostada y le tendió una taza de té. Se sentó a su lado.

Él bebía un café.

-No deberías tomar café. Llevas días durmiendo mal y...

-Y hoy tampoco dormiré...-se encogió de hombros. Kate entrecerró los ojos.

Ambos dieron un sorbo a su bebida.

-He conseguido de pura casualidad detener al culpable de la muerte de mi madre. Era un activo de esa banda.

-Pero te pusiste en peligro... Kate, Ryan me dijo, dos centímetros a la derecha y estarías muerta-suspiró sintiendo un escalofrío cuando dijo eso.

-No ha sido tanto. Solo un roce.

Rick no dijo nada. Ella era tremendamente tozuda. No podía competir con eso y tampoco tenía fuerzas para hacerlo, menos en ese momento y en la situación en la que se encontraban. Sabía que si Kate insistía acabarían discutiendo y hablando sobre por que había desaparecido y por que dormía tan mal... Pero también sabía que si no lo hacían... Si no hablaban, aquello pasaría factura a su relación y los primeros en notarlo serían los niños.

Se levantó un momento después y le tendió la mano a Kate.

-Vamos a dormir.

Kate tomó su mano -la del brazo en perfectas condiciones- Y siguió a Rick a la habitación. Una vez le ayudó a desvestirse y ponerse el pijama, se recostaron en la cama y en silencio...

Beckett se tomó un analgésico tratando de evitar sentir el dolor y así poder dormir mejor, sin embargo estuvo observando el techo durante un buen rato mientras que Rick había conseguido dormir, no sin poder evitar las pesadillas.

La detective lo miró de reojo y acarició su pelo.

-Dime...¿Que es lo que nos pasa...? ¿Que te pasa, Rick?

Rick se removió entre las sabanas. Estaba tenso y murmuraba palabras ininteligibles.

-Mer... Meredith...No...

Kate alzó las cejas e hizo una mueca.


Esto avanza ;-)