• Sakura: Resolución•
─Sakura, ¿segura que quieres hacer esto? ─le preguntaron desde el asiento contrario─. Aún estamos a tiempo.
─Serán sólo un par de semanas ─respondió ella fingiendo una tonta sonrisa mientras miraba su reloj de muñeca, era casi medio día─. Necesito pensar bien las cosas antes de decir que es lo que quiero hacer además, no sólo me voy por eso, también lo hago por negocios ─la chica lo escuchó suspirar mientras este desviaba su mirada hacia el otro lado y exhalaba con cansancio─. Lo siento Naruto pero por el momento tengo que irme. Las cosas no son como las imagine.
─Sí lo entiendo ─le dijo volviendo a ella─, pero… ¿Por qué con él?
Sakura torció una mueca─. Porque al menos ya se lo que esperar de un Uchiha ─espetó─. Itachi fue el único que fue sincero conmigo desde un inicio además, no quiero estar sola cuando este bebé nazca.
─Está bien ─contestó el rubio muy a su pesar─. De todas maneras llámame cuando hayas llegado, ¿sí? ─le dijo volviendo la vista a ella.
─Claro, te llamare cuando lo haga ─le respondió agradeciéndole con un beso en su mejilla, luego, se despidió.
Sakura tomó su bolso y bajó del auto divisando el despampanante tren que estaba frente a sus ojos. Sonrió con gracia y comenzó a caminar hacia este hasta pararse en la orilla del riel que la llevaría hacia otro país. Miró el boleto en su mano y suspiro, serían sólo un par de meses; ella necesitaba irse para poder pensar lejos de sus padres y… de Sasuke, sobre todo de este último.
Itachi le había pedido irse junto con ella en el mismo tren sin embargo, por eventos ajenos a ella, esta tuvo que retrasarse.
Antes de subir al vagón Sakura exhaló un poco, en alguna parte de ella aún existía la esperanza de volver a sus espaldas y mirarlo a él pidiéndole quedarse, no obstante eso no sucedió.
Por unos instantes cerró los ojos imaginando como hubiera sido su vida si las cosas no fueran como ahora, luego, los abrió, pensando en que no existía algo como el "hubiera".
Sonrió con un pequeño humor mientras miraba hacia el cielo despejado, ella ya había tomado una decisión; acto seguido volvió a mirar atrás notando a la poca gente que se encontraba en ese lugar hasta que inconscientemente sus ojos se clavaron en la figura de una extraña mujer que llamó su atención, era Karin quien la miraba detrás de la línea amarilla con una sonrisa ladina.
Sakura frunció su ceño, pensativa. La chica estaba por acercarse a esta cuando de pronto le hablaron a uno de sus costados.
─Señorita…
Ella volteó el rostro y divisó a aquel hombre que la llamaba.
─Por favor tome asiento, estamos a punto de partir.
La chica giró por completo sobre su sitio y miró de frente al sujeto que se encontraba parado a su lado, asintió en silencio y luego regreso su vista hacia atrás para mirarla pero aquella mujer ya no estaba.
Sakura volvió a tornarse pensativa, comenzaba a tener un mal presentimiento.
─Señorita… ─repitieron de nuevo.
─Voy ─contestó con el ceño fruncido sin dejar de mirar a la poca gente aglomerada.
Cuando llego hasta su asiento se acomodó lejos del pabellón, se recargó en el cristal y espero a que el tren avanzará. Sakura estaba mirando hacia afuera aunque de vez en cuando por el rabillo del ojo observaba al sujeto que estaba sentado a su lado contrario y frente a ella; era un hombre alto, fornido y de piel oscura. Aquel chico mantenía su mirada fija en ella de una manera discreta al estarse ocultando detrás de una revista. La mujer entornó sus ojos en él mientras lo analizaba de la misma manera, ropa fina de saco y tirantes, de zapatos elegantes, sin duda, un ser pretencioso igual que todos los demás pasajeros.
Este notó su mirada y con un asentimiento presuntuoso le sonrió. Sakura rápidamente alejo la vista, carraspeó su garganta y dejo de prestarle atención al tiempo en que volvía la vista hacia la ventana.
La chica se encontraba jugando con sus dedos pellizcando sus uñas y haciendo extraños sonidos con ellos. El tiempo dentro de esa cabina se le estaba haciendo algo eterno. Discretamente miró a sus espaldas, el vagón en el que se encontraba estaba casi vacío, sólo había en él un par de personas en el fondo las cuales al mirarla se levantaron y se alejaron.
Confundida y nerviosa regreso su vista hacia aquel hombre. No le gustaba para nada esa mirada anaranjada.
─¡Deja de mirarme! ─se atrevió a ordenarle pero este no obedeció, al contrario, el sujeto sonrío aún más─. Maldición ─blasfemó ella dentro de su mente.
Contuvo la respiración y con el rostro firme se armó de valor, ella no iba a dejarse intimidar. Oprimió su puño derecho y fue entonces que antes de siquiera poder hacer algo escucho de fondo su nombre.
─¿Sasuke? ─inmediatamente pensó en él con el corazón acelerado.
Regresó la vista hacia la ventana y fue en ese momento en que lo miró. Sasuke corría entre la gente tratando de alcanzarla. Pronto, ella se despegó del cristal al querer correr hacia atrás y bajar del tren pero en eso el hombre que estaba con ella se lo impidió.
─¿A dónde crees que vas? ─le preguntó en un tono serio, la chica bajo la vista y lo miró, el hombre sujetaba una pequeña arma de bolsillo que escondía debajo de sus ropas─. No te muevas ─amenazó desde su asiento en un susurro─. Siéntate ─le ordenó.
Sakura arrugó la frente al ver el brillo de la LCP, luego miró por encima de su hombro a Sasuke quien aún corría detrás ella tratando de detener al tranvía ─. Sasuke ─murmuró en sus labios mientras contenía la calma al escucharlo.
─¡Sakura, por favor! ¡No te vayas! ─imploró desde afuera, cansado.
La chica cerró los ojos y exhaló, luego regreso al hombre─. ¿Por qué haces esto? ─preguntó tranquila sin embargo, por dentro se estaba muriendo de miedo.
─Porque le estoy pagando un favor a una amiga ─contestó taciturno─. Así que entre más rápido obedezcas más pronto terminaremos con esto ─le dijo con una nueva señal para que esta se sentará.
Ella torció el gesto y obedeció pensando en el momento perfecto para poder distraer al sujeto y escapar.
Sakura estaba quieta, observando como aquel hombre mantenía su dedo fijo en el gatillo, este le quitó el seguro y de pronto el sonido de una bala cortar el aire se escuchó.
Repentinamente todo el mundo comenzó a correr asustado dentro de la estación, la poca gente que se encontraba en el lugar comenzó a cubrirse de la lluvia de balas.
─¿Pero qué diablos…? ─murmuró el hombre divisando hacia la ventana.
Fue en ese instante en que la chica aprovecho para quitarle el arma, ambos forcejearon por un rato hasta que en cierto momento el tren se detuvo de una manera abrupta, lanzándolos a los dos contra el asiento contrario y provocando que varias balas salieran de la pequeña arma.
Sakura no pudo evitar quedarse quieta, tenía la boca abierta y sus labios estaban temblando al sentir un extraño calor y dolor en sus manos. Por unos momentos todo a su alrededor pareció detenerse, pasó un trago amargo de saliva y finalmente contuvo su respiración al tiempo en que sus manos se manchaban de rojo. Levantó el rostro y miró como aquellos ojos naranjas que estaban frente a los suyos comenzaron a perder su brillo; asustada y con el corazón desencajado se alejó de inmediato dejando caer aquel cuerpo inerte que reboto bajo sus pies temblorosos.
Durante algunos segundos sus manos vibraron, pestañeó duro y se retiró lo más lejos de este. La escena en su cabeza se repetía una y otra vez mientras caminaba ida hacia los vagones de atrás en donde esperaba poder encontrarse con alguien que pudiera ayudara sin embargo, no contó con que sus piernas la traicionaran.
Antes de poder llegar al final del pasillo se desvaneció, estaba en estado shock.
Sakura cayó al suelo mareada, con la respiración atrofiada; su visión se hizo borrosa y de repente todo bajo su cuerpo se manchó. La chica bajó su vista y diviso la herida en su pierna, una de las balas la había penetrado y ahora era que se daba cuenta de lo mucho que estaba sangrando.
Como pudo logró acomodarse cerca de un asiento, se recargó en la base y presionó con todas sus fuerzas para tratar de contener la hemorragia.
─Carajo ─se quejó furiosa mirando hacia el techo mientras aguantaba el dolor.
Tragó saliva y espero a que este la venciera pero en eso el ruido de unos nuevos disparos la alertaron. Ella fijó su vista en la puerta, luego escuchó varios gritos y murmullos más─. Sasuke─una vez más aquel nombre cruzo por su mente.
Respiró profundo, aguantó el dolor y se levantó mientras cortaba con sus dientes un pedazo de la manga de su blusa para realizar un torniquete alrededor de su muslo y, una vez que se aseguró de haberlo hecho bien caminó hacia el lugar del tiroteo.
Por alguna extraña razón sus pies se movieron sin que ella fuera totalmente consciente de ello, llegó hasta la cancela y abrió sorprendiéndose por una nueva bala perdida que cruzó por su mejilla, rasguñando apenas su piel.
El impacto logró aturdirla y desequilibrarla aunque sus reflejos la sostuvieron al detenerse contra el marco de la puerta, fue entonces que por tercera vez volvió a escuchar de fondo su nombre.
Su rostro plegado por la confusión, dolor y aquel zumbido constante en su oído derecho marcó la situación en la que se encontraba, sus ojos comenzaron a oscurecerse y pronto la debilidad por la pérdida de sangre la venció.
Ella volvió a caer al suelo, apenas si podía vislumbrar lo que pasaba a su alrededor.
─Sakura por favor. ¡Resiste! ─escuchó aquel llamado a lo lejos mientras intentaba identificar aquella imagen que recién había llegado a su lado─. Sakura…
Apretó los ojos y los abrió obligándose a sí misma a mirar con claridad aquella figura que comenzaba a limpiase─. Sasuke… ─susurró despacio para luego volver a cerrar los ojos.
.
.
.
Continuará…
