HOLA! QUIERO ACLARAR QUE EL FIC NO ME PERTENECE. LE PERTENECE A HIKARI X TAKERU. YO SOLO LO ESTOY ADAPTANDO
Amigos especiales
Mundo perfecto
Edward se levantó de la cama como si de un impulso se tratara. Aunque hasta ahí llegó su capacidad de reaccionar. Simplemente… se quedó parado, con los labios entreabiertos y el cuerpo temblándole.
Bella soltó el test de embarazo y llevó sus manos hacia su rostro para cubrirse. Estaba aterrorizada, muerta de miedo y de nervios. No podía calmarse.
Por fin, luego de unos segundos de inmovilidad, Edward avanzó hacia su novia y se agachó para sujetar el aparato que había caído al suelo.
Tragó pesado y bajó la mirada para mirar el resultado. Al verlo, no pudo hacer nada más que cerrar los ojos y dejarlo caer nuevamente para abrazar fuertemente a Bella.
Bella ocultó su rostro en su pecho e intentó, en vano, tranquilizarse.
- Lo siento… lo siento – repetía Edward incesantemente, sintiéndose más culpable que nunca por el estado en el que estaba su novia. Pocas veces la había visto llorando y temblando de esa manera, le preocupaba. – Que estés así… es mi culpa, lo siento…
La castaña negó con un movimiento de cabeza.
- No… n-no te culpes… ambos cometimos el error y… y… nunca más lo volvamos a hacer, por favor.
- ¿Y pasar por el mismo miedo otra vez? No, gracias. Vamos a acostarnos con el aire, capaz te sientas mejor.
Tras un asentimiento, ambos se dirigieron a la cama para descansar, dejando el test con resultado negativo tirado en el suelo de la habitación.
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- ¿Dónde habrán ido esos dos?
Emmet miró a su mejor amigo mientras terminaba de tomar la cerveza.
- Se veían algo nerviosos – aportó Rosalie, repasando el borde de su vaso de bebida.
- Llamaré a Edward para preguntarle – El pelinegro abrió la tapa de su celular y marcó el número de su cuñado.
- Emmet, ¿Qué sucede?
- Hey, ¿por donde andan?
- Estamos en casa, vinimos a buscar algo pero acá hay luz, así que nos quedaremos un rato, ¿esta bien?
- Bueno… que Bella no vuelva tarde.
- Sí, me aseguraré de que llegue sana y salva a su casa.
- Ok, cuento contigo.
- Claro, adiós.
Cortó la comunicación y miró el teléfono con rostro extrañado.
- ¿Pasa algo? – preguntó Jasper.
- La voz de Edward sonaba… extraña.
- ¿Extraña?
Levantó los hombros.
- Habrá sido mi imaginación.
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- ¿Estas mejor?
Bella asintió y pasó sus manos por sus mejillas para limpiar todo rastro de lágrimas. Suspiró por quinta vez en una hora y se acurrucó aún más contra el cuerpo de su chico.
- N-no… no sé que decir…
- No es necesario que digas nada – respondió ella, levantando un poco su rostro. – Solamente… quédate conmigo.
- Eso ni lo dudes. – respondió Edward, atrayéndola nuevamente hacia sus brazos. Como amaba a esa chica.
Pasadas dos horas, despertaron de la pequeña ensoñación en la que habían caído y miraron lo que marcaba el reloj.
- Sería mejor que volvamos a tu casa, sino Emmet se va a poder malhumorado.
- Si, tienes razón.
El cobrizo se colocó una camisa y desapareció tras la puerta del baño.
Bella se sentó frente al gran espejo colgado en la pared y comenzó a peinar su larga cabellera castaña.
Ya habían pasado varias horas pero aún no se recuperaba del susto. Las manos seguían temblándole levemente. La sola y remota idea de albergar la posibilidad de estar embarazada todavía le causaba escalofríos. Ni en mil años pudiera imaginar un hijo a esa edad; y estaba segura de que Edward tampoco lo soportaría. Pensar que dentro de ella podría estar creciendo una vida nueva de la cual ocuparse de allí en adelante. Y adiós salidas, adiós alcohol, adiós a gastar todo su tiempo en Edward y ella… no lo soportaría.
- ¿Todo bien? – preguntó Edward, abrazándola desde detrás.
- Eso creo – suspiró ella, levantándose. Se tomaron de las manos demostrando su apoyo y salieron de la pieza.
Pero, en el living, encontraron con unas personas que hacía mucho tiempo que no veían.
- Mamá, papá – se sorprendió Edward.
- ¡Hola cariño! ¿Cómo estas? – preguntó la mujer, abrasándolo amorosamente.
- Bien… ¿Ya termino la conferencia en New York?
- Sí, eran todos tan exigentes e ignorantes al mismo tiempo, argh, pero todo salió genial – en el lapso de tiempo que dijo eso, abrazó a su hijo y luego a Bella– Hacía mucho que no te veía, Bella, estás hermosa.
- Gracias Carlisle, un gusto volver a verlos – sonrió ella, sintiéndose en confianza con esa pareja.
- ¿Ahora sí tendrás vacaciones, papá?
- ¡Si, creo que por fin tendré algo de libertad! Por fin, podremos salir todos en familia y podré tener más tiempo para… - cortó la oración en la mitad de ella y sonrió con maldad.
- ¿Para…? – preguntó Bella, sonriendo.
- Para avergonzar mas tiempo a mis queridos hijos con sus novias. – terminó en voz baja, para luego soltar una gran carcajada, seguido de Bella y después por Esme, y un escalofrío recorrió la espalda de Edward. Y en una casa a unas cuadras de allí, más específicamente la casa de los Swan, Jasper también sintió un escalofrío.
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- ¡Edward, ven aquí, tengo que golpearte!
- ¡Emmet, deja a mi novio en paz!
- ¡Swan, deja de amenazar a mi hermano!
- ¡No se preocupen, ven y atrápame si puedes!
- ¡Chiquillo de…!
Todos en el grupo rieron al ver como Emmet perseguía a Edward de un lado a otro por la habitación.
"Parece que las cosas volvieron a su sitio" pensaba Bella, sentada desde un puf, con los brazos cruzados y una pequeña sonrisa surcando su rostro.
Al día siguiente, todos se habían juntado en la casa de Alice para disfrutar a full su última semana de vacaciones antes de comenzar el instituto nuevamente.
Para Bella, ese verano hacía sido perfecto, además de haber sido el más largo de su vida. Había salido y aprovechado cada día de fiesta que tuviera con su grupo. Había aprendido muchas cosas, gracias a la gran familia que eran sus amigos.
Y había descubierto el amor en todas sus formas posibles. Con Edward todo era perfecto. Su relación, su contacto, su intimidad… simplemente, perfecto. Se alegraba enormemente de haberse permitido sentir eso que ella creía prohibido por el simple hecho de tratarse de su mejor amigo.
Sintió que el puf se hundía a su lado y recobró la compostura.
- ¿Sucede algo? – preguntó un Edward sonriente, mientras que despeinaba su cabello con una de sus manos.
Bella lo escaneó con su mirada, pasando de sus perfectos ojos verdes, por su tez pálida hasta llegar a su deslumbrante sonrisa. Y sonrió ella también.
- Nada en especial. Es que este es un mundo tan perfecto…
Edward no pudo hacer más que agrandar su sonrisa al escuchar eso y estrechar a su novia entre sus brazos.
- Tienes razón…
- ¡Ya te dije que la sueltes, maldito, no pondrás nunca más un dedo sobre mi hermana! – se quejó Emmet desde su lugar, en los brazos de Rosalie, quien intentaba calmarlo luego de la corrida que se habían echado.
Una risa general se expandió por el lugar causando tranquilidad dentro de la mente de Edward.
- Definitivamente… este es un mundo tan perfecto.
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Review?
Ahora, solo falta un capitulo, y llegamos al final, prometo que de esta semana no pasa, gracias por todos los review dejados.
Bye
