Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es chocaholic123, yo sólo traduzco.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is chocaholic123, I just translate.
Barely Breathing
Capítulo 35
GBINETE DE MEDICINA
La mayoría de la gente se queda dormida sin esfuerzo alguno; un tropiezo gentil en un bosque tan suave como plumas. El cordial abrazo de un amigo cálido y acogedor. Edward no. Incluso mientras duerme su cara soporta los demonios de su dolor. Hace que el sueño parezca una batalla épica; los ojos cerrados con fuerza, la boca torcida a causa del esfuerzo. Hay círculos rojos en la punta de sus pómulos.
Bella yace ahí, mirándolo, trazando los contornos de su cincelada cara con sus ojos. Se ve tan diferente al hombre que ha estado abrazándola con fuerza, susurrando dulcemente en su oído. Ella intenta reconciliar a los dos: el amante y el dormido, pero sus esfuerzos no son suficientes.
Levantándose suavemente del colchón, mueve las piernas hasta que sus pies tocan el frío piso de madera. Siente más que ver su camino en dirección al baño, cierra la puerta detrás de ella antes de encender la luz, no quiere molestar el sueño de él, sin importar qué tan miserable parezca.
Hace lo que tiene que hacer, se lava las manos, luego levanta la vista hacia la extraña que le regresa la mirada desde el polvoriento espejo. No por primera vez, se encuentra a sí misma preguntándose sobre la esposa muerta de su amante. Ella debió haberse visto en este mismo espejo, quizá se aplicó el maquillaje mientras él se rasuraba a su lado. ¿Se sonreían el uno al reflejo del otro? ¿Se agacharía él para posar sus labios en el tope de la cabeza de ella, diciéndole lo hermosa que se veía?
El estómago de Bella se retuerce, una extraña fusión entre celos y culpa tira de su abdomen, haciendo que sus ojos se llenen de agua. Es difícil no odiar el fantasma de una esposa; la mujer muerta que parece estar en todas partes a donde Bella mira. Piensa en la investigación de Maggie, sus notas, su marcada escritura. Grandes pasajes de Eurípides subrayados. No hay modo de escapar de ella. Más grande que la vida, más fuerte que la muerte. Su recuerdo parece atormentarlos a todos.
Bella jala el espejo hacia ella con curiosidad, revelando el gabinete de medicina que hay detrás del vidrio. Estrechas repisas están alineadas con pastillas, vendas, banditas, navajas para rastrillo. Junto con un paquete medio usado de tampones que está esperando a ser reclamado.
Es este pensamiento lo que hace sollozar a Bella; el darse cuenta que Edward no ha tirado las cosas de su esposa muerta, a pesar del año que ha pasado desde su muerte.
¿Es Bella sólo un sustituto de una esposa muy adorada?
Cuando se vuelve a meter en la cama, él se remueve, murmura suavemente, se da la vuelta para jalarla a sus brazos. Él parece estar medio despierto cuando comienza a besarla, bajando las manos hacia sus caderas, su cuerpo está reaccionando incluso antes de que abra los ojos.
Cuando entra en ella, Bella no se puede quitar la sensación de que todo esto es un sueño. Débil, efímero, imposible de mantener. Aun así, ella se aferra a él, deja que la pasión de él encienda la suya, responde a su toque, a su sabor, a la pequeña bola de placer que crece dentro. Luego grita, su cabeza cae hacia atrás, sus ojos se cierran con fuerza. Tiene que morderse los labios para detener que las palabras salgan, porque sabe que ninguno de los dos está listo para oírlas.
No es que eso las haga menos ciertas.
Ella se está enamorando de Edward Cullen.
Y eso la está matando.
