..^ ^..* *.._ cras manae _..* *..^ ^..

-No puede ser cierto- murmuraba una voz femenina al otro lado del teléfono. –No entiendo como…

-Nadie lo entiende, fue un accidente, el coche no iba demasiado deprisa, no había mala visibilidad, ni llovía y…

-¡Pero por qué les dejasteis…!

-¡No podían retenerles en su piso por más tiempo! Llevaban meses encerrados entre esas cuatro paredes, sin poder salir o ir a trabajar, sin poder dar un paso sin que la prensa les abordara, sin poder relacionarse con nadie por lo de los juicios…

-Ya lo sé, pero todavía eran testigos para el caso de Takamiya ¿no?. ¿Por qué puñetas no les protegisteis mejor? No merecían acabar así.

-Ha sido un accidente Anna.

-¡Qué accidente ni qué ocho cuartos! Esto es culpa de ese mafioso arrogante, les arrinconó, les reconoció, seguro, en las fotos de la prensa y…- la voz de Anna se cortó.

En su mente se sucedían las imágenes que habían salido en las portadas de todos los diarios nipones y que habían abierto todos los telediarios del país ése día. Una enorme grúa retirando el coche del fondo de la bahía donde se había precipitado tras destruir la valla de protección.

-Ha sido un accidente y además Takamiya sigue en prisión preventiva hasta el juicio…- Anna no podía entender la pasividad en su voz, después de todo lo ocurrido…

-¡El juicio! Qué importa el juicio ahora si…- exclamó alterada, pero de repente calló y murmuró -¿Akira lo sabes, verdad, sabes que nunca se terminan de pagar esta clases de favores?

Entonces Akira se dio cuenta de lo que embargaba a Anna no era el llanto por la pérdida de unos amigos, sino la rabia, la impotencia, ante lo inevitable.

-Sí. Claro que lo sé- murmuró abatido. Claro que era consciente de lo que había causado.

-¿Como estás?- preguntó suavizando su voz Anna pasados unos instantes de silencio.

-Mal- admitió. -Eran alguien muy especial para mí, y ahora no les veré más. Pero estoy más convencido que nunca de seguir adelante contra Takamiya. Y tengo a Kiyota conmigo, eso ayuda.

-Espero por tu bien que te protejan mejor que a ellos, porque sino yo misma iré allí y…

-¡Anna!- la cortó, consciente que todas las llamadas que realizaba desde la prisión eran escuchadas, y probablemente grabadas. ¡Ya solo le faltaría que Anna se metiera en algún lío por él!

-¿Podrás hacerme un favor? Comprad un ramo de camelias blancas para Hanamichi y uno de calas para Kaede, por favor y que tu abogado las lleve dondequiera que les enterréis- dijo en tono frío, enfadada, resentida con todo lo que estaba ocurriendo y que no podía evitar.

-Anna no seas así. Ha sido un accidente.

-No. Sé que todo esto ha sido por ése bastardo y espero que se lo hagáis pagar tan caro como lo han hecho Hanamichi y Kaede, me oyes, porque han dado su vida por…

-No han…- intentó evitar que Anna inculpara a Takamiya del cadente de Hanamichi y Kaede porque éste no debía ser investigado más profundamente.

-Sí, sí lo han hecho. Si no les hubiéramos metido en esto…

-Anna ya me siento bastante mal, y ya estoy pagando bastante caros mis errores- le dijo en tono de suplica Akira sintiendo que ella le culpaba de lo ocurrido y sin saber que Anna se sentía también responsable del sacrificio que habían hecho por ayudarles.

-Lo sé- murmuró ella intentando no llorar al pensar que finalmente Akira se había entregado pero que no lo había hecho por ella.

No estaba enamorada de él, pero todavía le quería de algún modo y seguía sintiéndose rechazada cada vez que Akira mencionaba al abogado. Aunque luego veía a Pau y pensaba que eso era algo que Kiyota nunca podría darle a Akira y eso la reconfortaba un poco, aunque muy en el fondo también se avergonzaba de pensar así.

-Pues deja de recordarme cada cosa que he hecho mal.

-Nunca. ¿Me oyes? Nunca dejaré que te olvides de tus errores. Háztelo como quieras pero aprende a vivir con ellos, porque no dejaré que te vayas así como así de la vida de Pau, no ahora que has vuelto.

-Nunca me iré de la vida de Pau ni de la tuya si él o tú no me lo pedís.

-No prometas lo que no vayas a cumplir Akira Sendoh.

-Nunca más. Se lo prometí a Kaede y ahora que no está para perdonarme de nuevo ya no puedo romper esa promesa. Estaré aquí para los dos, siempre que me lo pidáis.

-Fin-


Grissina: ¿Me perdonaran mis lectoras por haber acabado con la vida de mis niños de éste modo tan dramático? Resta un pequeño epilogo, para unas pequeñas almas que también dejaron su vida, aunque muy lejos de los focos de los medios.

Me lo he pasado en grande escribiendo esta historia. No es de mi estilo habitual peró ha sido divertido intentar algo nuevo. Me consta que hay quien ha disfrutado leyéndola, y solo por eso vale el esfuerzo de editarla y colgarla. Espero de corazón que el final no haya defreaudado mucho las expectativas puestas en él.

Pero si algo he aprendido con esta historia es que nunca, jamás, volveré a subir algo sin tenerlo acabado. No way!

Se acabó eso de tres años de espera para un final. Mi mente es demasiado dispersa para poder hacerlo, trabajo en demasiadas hiatoras al mismo tiempo, tengo demasiadas ideas que empiezo y no acabo hasta meses o años después, y que de vez en cuando me hacen dejar aparcadas otras historias, como para poder ser buena en esto de subir una historia que todabía no tiene un final escrito. Mi mente cambia demasiado las cosas mientras escribo, necesito retocar cosas de capitulos anteriores cada dos por tres, y cuando la inspiración no viene me dedico a terminar otras cosas dejando lo demas en pausa. Con más de 10 historias en paralelo sin finalizar, y otros 15 o más documentos con uno dos o tres capitulos de nuevas historias ya empezadas, entendereis que no me arriesgaré de nuevo, no debí haberlo hecho con esta; Aunque os prometo que cuando la empezé a subir estaba casi terminada, pero luego perdí los capitulos a partir de que llegan a Barcelona, tuve que rehacerlos, y con ello añadí cosas, nuevos personajes aparecieron, Sam, Jun, y no podía eliminarlos, eran demasiado buenos y... total que se me lió la cosa y ... pido perdón por haberos hecho esperar, no volverá a ocurrir.

Próximamente.... Volviendo a mis raices, a mi pasión por torturar a mi mono pelirrojo con sus sentimientos confndidos y situaciones realistas y nada fáciles: Una hitoria llena de escenas cuotidianas que aunque nada tiene que ver con "perderlo todo" he de reconocer que escribiéndola he recordado mucho mi, por ahora, más extensa obra, jeje. Espero que les gustará, y compensará mis retrasos en esta.