Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
DETRÁS DEL OBJETIVO
CAPITULO 36
Bella estaba en el estudio, junto a un decorado digno de las mil y una noches, y fotografiando tres modelos vestidas de odaliscas que se cernían sobre un guapísimo sultán de piel bronceada y cabellos renegridos.
—Bella —intentó llamar su atención Alice.
—Ahora no, Alice —dijo sin mirarle mientras continuaba realizando tomas de los modelos.
—Es importante —repitió la chica con el teléfono móvil en la mano.
—Ahora no —repitió tajante
—Tengo a E en el teléfono —espetó
E. Edward. Para su amiga, llamarle E era la forma de mantener su relación encubierta.
Se volteó por fin.
—Ahora no, Alice —repitió entre dientes —Dile que le llamaré luego.
—Dice que es urgente y que querrás hablar con él sobre esto —replicó la chica comenzando a molestarse.
Bella le quitó el teléfono de las manos sin dejar su cámara fotográfica.
—Hola —saludó dispuesta a cortar la comunicación —Ahora no puedo hablar, te llamo luego.
Después de conseguir que Emmett volase con urgencia a Nueva York, Edward había llamado a Bella a su casa, a su teléfono móvil y al teléfono del estudio, pero no había habido forma de que ella contestara sus llamadas.
El teléfono de su cuñada fue su última opción.
—¡Bella, no! —gritó el chico al otro lado —Espera.
—No puedo hablar ahora, estoy en medio de una sesión.
—No puedo esperar, y tú tampoco puedes. —dijo enigmático y realmente la intrigó.
—¿Qué sucede?
—Tómate media hora. O una. Esto es importante.
Bufó furiosa pero extrañada. Edward era muy profesional en su trabajo y entendía que ella lo fuera. Nunca la interrumpía. Nunca. Sin excepción.
—¿Hablas en serio?
—Totalmente. Créeme, cariño, necesitamos hablar ahora mismo.
—De acuerdo. —aceptó volteándose hacia los modelos que reían bromeando sobre los colchones rodeados de sedas y tules. —Chicos, paramos cuarenta y cinco minutos —les dijo ganándose más de una mirada curiosa.
Se volteó saliendo del estudio, para dirigirse a su despacho.
—Bien, dime qué sucede, Edward.
—¿Tienes tu ordenador cerca?
—Sí —dijo cada vez más desconcertada —¿Se puede saber de qué va todo esto?
—Abre tu correo —ordenó el chico.
—¿Qué es lo que pasa, Edward? —indagó mientras abría su correo electrónico
En su bandeja de entrada había un correo de Edward con varios archivos adjuntos.
—¿Lo has visto? —indagó el chico consternado
—No. ¿Qué es? —preguntó a la vez que abría el mensaje y lentamente las imágenes se desplegaban en su pantalla —¿Qué coño...? —exclamó a la vez que intentaba entender lo que estaba viendo.
Allí, en su pantalla había una portada de la revista OK!
En ella se les veía a ella y a Edward juntos, en el mirador de Los Angeles por el que habían paseado en su visita a Edward, una semana antes.
Ella estaba sentada sobre la valla de frente a Edward.
Su falda levantada y Edward de pie entre sus piernas.
"Sexo en el Parque Griffith" rezaba el titular.
No hacían falta las palabras. Las imágenes dejaban claro que estaban teniendo sexo.
—¿Qué es esto, Edward? —gimió
—Lo siento, cielo. No entiendo que no les viéramos. Evidentemente utilizaron algún objetivo de largo alcance o algo así.
—Dios —se quejó —¿De dónde sacaste esto?
—Me la envió Aro. Se la hicieron llegar a él ayer, para que estuviéramos sobre aviso.
—¿Sobre aviso? ¿Qué coño significa sobre aviso? ¿Cuándo la van a publicar?
—Ha salido a la venta hoy. —informó apesadumbrado.
—Mierda —gimió recostándose en su asiento a la vez que movía el Mouse para deslizar la pantalla y ver el resto de las imágenes —Saben quien soy —murmuró cuando vio sus fotos
—¿Preferirías que no lo supieran?
—Definitivamente.
—¿Por qué? ¿Te avergüenzas?
—Desde luego que me avergüenza que me hayan cazado follando en un parque, Edward —rugió indignada —¿Sabes lo que será esto? Un escándalo en toda regla.
—Lo siento.
—No tienes porqué. Ambos estábamos ahí, ambos sabíamos los que hacíamos y ambos debimos ser lo suficientemente maduros como para imaginar las consecuencias.
—Me siguen a mí. Siempre van tras de mí.
—Yo quiero estar contigo así que también me siguen a mí. —dijo mientras veía mejor las imágenes que había en su pantalla —¿Qué coño voy a hacer ahora? Me imagino que no podemos detener la publicación.
—No. De hecho supongo que en Nueva York ya se estará vendiendo desde que abrieron los kioscos.
—Mierda. ¿Demandarles?
—Podemos intentarlo pero estábamos en un lugar público. Aro cree que tendremos suerte si no nos ponen una denuncia por atentado al pudor o alguna cosa de esas.
—Mierda. A mi padre le dará un infarto.
—Lo siento, cielo. Hablaré con Stefan, me tomaré unos días en el rodaje y volaré a Nueva York. Puedo estar allí esta tarde.
—Oh, no, Edward, no lo hagas.
—No quiero que tengas que enfrentárteles sola, Bella. Yo estaré contigo.
—No, Edward. Tú sólo traerás prensa tras de ti.
—Bella, irán a buscarte.
—Que lo hagan. No creo que vayan a lincharme.
—Bella, será desagradable.
—No creo que nada pueda ser más desagradable que saber que todo el país está viendo cómo es mi cara cuando tengo un orgasmo.
—Hablo en serio, Bella.
—¿Y crees que yo no? No vengas, Edward. Quédate ahí, yo veré cómo enfrentarme a todo esto.
—No quiero que lo hagas tú sola.
—Dame un poco de tiempo —pidió haciéndolo temblar preocupado
—¿Un poco de tiempo? ¿Qué quieres decir con eso?
—Que necesito ver qué pasa. Quizás no pase nada y no tenga mayor repercusión. Veamos qué sucede y luego decidamos con calma cómo enfrentarlo.
—¿De verdad lo piensas?
—No lo sé, Edward. Nunca he lidiado con algo así.
—Tengo que estar contigo ahora mismo, Bella.
—No. Tú tienes que terminar tu rodaje. Tienes trabajo. Hazlo. Termina con eso y luego podrás volar a Nueva York tal como habíamos previsto.
—¿Estás segura?
—Completamente.
—¿Me prometes que me llamarás si sientes que se te va de las manos?
—Lo prometo —aseguró con tono cansino.
—Bien. De todos modos, Emmett irá a recogerte al estudio hoy.
—¿Emmett? ¿A recogerme?
—Sí. Hasta tanto consigamos un guardaespaldas para ti.
—Edward, no creo que sea necesario.
—Compláceme, por favor.
—De acuerdo —suspiró —Que venga, pero sabes que no es mi persona favorita.
—Es mi persona favorita para protegerte.
—De acuerdo.
—Hay algo más.
—No, por favor —gimió sintiéndose agotada
—Dydime, mi publicista, quiere que le llames.
—¿Para qué?
—Te explicará cómo enfrentar a la prensa, qué decir, ya sabes, esas cosas…
—No hace falta, Edward, simplemente no diré nada en absoluto.
—No harás nada de lo que yo diga, ¿verdad? —se quejó
—Dame un respiro, Edward, por favor…
—Me da demasiado miedo que te asustes y me dejes. Que creas que no vale la pena…
—Sé que vale la pena, Edward —aseguró —Es solo que ahora mismo esto es un desastre.
—Lo sé.
—Bien, ahora intentaré continuar con mi día. Tú sigue con el tuyo. Hablamos luego.
—De acuerdo. Te quiero, nena.
—Y yo a ti, pero ahora mismo desearía que aún fueras conductor de autobuses.
—Nunca te hubiera conocido.
—Tal vez sí o tal vez no.
Colgó el teléfono con un suspiró mientras intentaba decidir qué hacer a continuación.
Finalmente volvió al estudio y le pidió a Alice que discretamente fuera al kiosco más cercano y comprara un ejemplar de OK!.
En sólo quince minutos terminó la sesión de fotos con los modelos que la miraron sorprendidos de que acabara tan pronto, pero era Bella Swan, la mejor fotógrafa del momento, así que nadie se atrevía a discutir con Bella Swan.
Cuando Alice regresó con el rostro pálido, la encontró sentada en su estudio, revisando su agenda y marcando el número de Dydime.
—Mierda, Bella —exclamó su amiga al sentarse frente a ella y sacar la revista de la bolsa plástica en que la había guardado
—Lo sé —reconoció cuando al otro lado la llamada fue contestada
—¿Diga?
—Hola, ¿eres Dydime?
—Sí, ¿quién es?
—Soy Bella Swan.
—Oh, Bella, hola —suspiró la mujer —Temía que fuera la prensa. Gracias a Dios que me llamas.
—Edward me pidió que lo hiciera.
—Sí, gracias. No sé qué habéis decidido hacer Edward y tú respecto a todo este… asunto.
—Nada, en realidad. Esperar a ver qué pasa.
—Empezarán a preguntar. Te perseguirán hasta que puedan sacarte lo que sea. No sé si querréis emitir algún tipo de comunicado…
—Mira, Dydime. Yo nunca me he enfrentado a algo así. Hasta ahora todas mis apariciones en la prensa han sido de lo más… naif, por así decirlo, y en general dentro del ámbito profesional, por mi trabajo. Así que no sé con certeza lo que me espera. Pero de momento, creo que no tengo que darle explicaciones a nadie sobre lo que hago con mi vida privada. Me niego a tener que explicarle a nadie, especialmente a gente que no me conoce en absoluto, si me acuesto con mi novio o no, y si lo hago en mi casa o donde se me antoje —respondió con seguridad.
—Sabes, me imaginé que estarías hecha un manojo de nervios, amedrentada, asustada, histérica. Pero veo que lo estás llevando mucho mejor de lo que imaginaba.
—Es que tú no me conoces. Cualquiera te dirá que soy una perra, y suelo serlo. Aunque no te niego que interiormente me siento histérica, me preocupa más enfrentar a mi familia que a la prensa.
—Emmett estará reuniéndose contigo en cualquier momento.
—Sí, lo sé.
—Te recomendaría que evitases tanto como te sea posible las salidas públicas, al menos por unos días. Tal como dices, eres una persona conocida y fácilmente conseguirán tu dirección y la de tu estudio, por lo que probablemente te esperen allí para abordarte.
—Esta semana podré trabajar desde casa.
—Bien, será lo más conveniente. Al menos hasta que Edward vuelva.
—De acuerdo.
—Bella, hazme saber lo que sea que necesites.
—Bien, gracias.
Alice leía y releía el artículo cuando Bella cortó la comunicación.
—Charlie va a matarte —aseguró su cuñada
—Lo sé.
—Por Dios, Bella, ¿en qué coño pensabas?
—En que estaba excitada y tenía junto a mí al chico que todas las mujeres quieren tirarse, y estaba dispuesto y encantado de hacerlo conmigo. —respondió petulante —Tú habrías hecho lo mismo.
—Tienes razón. Pero tu padre va a matarte.
—Tal vez haya llegado el momento de enfrentarme a mi padre.
—Eso quiero verlo. También puedes decir que no es lo que parece.
—No voy a hacerlo. No diré que no es lo que parece.
—¿Por qué no? Al fin y al cabo podríais simplemente haber estado allí en una posición que podría parecer comprometedora pero sin hacer nada en realidad.
—Mira, Alice, no voy a gritar a los cuatro vientos que estábamos follando, pero tampoco diré que no lo estábamos haciendo. No es de la incumbencia de nadie y no voy a negar mi relación con Edward. No me avergüenzo y no voy a decir nada que le haga pensar que lo hago. —dijo vehemente —Es mi novio. Le quiero y me quiere. Somos jóvenes y solteros, no tenemos compromiso alguno ni le debemos nada a nadie. Sólo me plantearé negarlo si la policía nos pone una denuncia o algo así.
—¿Pueden hacer eso?
—No lo sé, Edward dice que podría suceder.
Lauren le informó que Emmett había llegado y le hizo pasar a su despacho.
—Hey, chica traviesa —rió despreocupado al entrar dejándose caer en el asiento junto a Alice.
—Hola, Emmett.
—¿Qué tal, chicas? A ti ni te pregunto, Bella, porque las revistas aseguran que te lo sabes pasar muy bien.
—Vete al diablo.
—Bien, cariño, ¿qué planes tienes?
—Ninguno, en realidad. ¿Qué planes tienes tú?
—Acompañarte donde vayas y evitar que todas esos malditos moscones se te tiren encima.
—¿Crees que habrá mucho revuelo?
—A juzgar por los periodistas que hay en la entrada, creo que sí.
—No es verdad —gimió
—Me temo que sí. Si quieres mi opinión, tendrías que pedirle a Edward que regrese.
—No puedo hacer eso, Emmett.
—Él estará más que dispuesto a hacerlo, lo sabes.
—Lo sé, pero no quiero que descuide su trabajo. Le queda sólo esta semana antes de que pueda regresar.
—Como prefieras, pero él está más que acostumbrado a enfrentarse a este tipo de cosas.
—Lo sé, pero intentaré enfrentarlo sola y luego ya veremos.
—Como quieras.
Voces irritadas fuera del despacho les llamaron la atención a la vez que les preocuparon.
En el momento que Bella se ponía en pie dispuesta a ver qué sucedía, la puerta se abrió con estrépito.
Frente a ella, sus padres.
—¿En qué coño estabas pensando? —gritó Charlie Swan con el rostro desencajado.
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.
Adelanto del próximo capítulo:
—¡Que me calme! —gritó —¿Cómo coño quieres que me calme, cuando mi hija aparece en portada actuando como una puta? Llegué hoy a la ciudad y me he encontrado recibiendo cientos de llamadas para comentarme la nueva hazaña de mi hija. ¿En qué coño pensabas? Ese tío que se ha follado a la mitad del país. ¿Es que no tienes autoestima? ¿Es que no te tienes nada de respeto? Al menos podrías respetar esta familia y este apellido.
—Lo lamento, papá, pero no sé qué quieres que diga.
—¿Qué quiero que digas? Nada, desde luego. Mejor que no hagas ni digas nada que ya has hecho suficiente. Pero esto se acabó, Bella. No voy a seguir consintiendo que ensucies mi apellido. Tu hermano ya está preparando el escrito y la demanda.
—¿Qué escrito?
—Donde aclara que esas fotos son un montaje, que no eres tú y que tú no tienes ningún tipo de relación con ese cabrón.
—Pero no son un montaje —discutió
—¿Crees que me importa? Es tu palabra contra la suya. Diremos que fue un montaje orquestado por ese actor —sentenció su padre —Y luego dejarás la ciudad.
Les espero en el grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki, para comentar el capi.
Y aprovecho para recordar las nuevas actualizaciones: Lunes - RANCHO MASEN, Miércoles - DETRÁS DEL OBJETIVO, Viernes - PERVERSAMENTE PROHIBIDO.
Besitos y a leer!
pera l.t: No tengo nada que disculparte, sino todo lo contrario. Te agradezco muchísimo tus rr y espero que los sigas dejando, que me encantan. Lo de comentar los capítulos por Facebook es sólo para beneficio de los lectores, ya que siempre hay quienes dejan comentarios, fotos, imágenes, etc. alusivos a los fics, y creo que es divertido compartirlos. Pero yo, que aún no llevo un año en el Face y con el grupo, soy fiel a mis seguidores de FF y les agradezco muchísimo todos los reviews que me dejan.
