Hola! - Los personajes de K-ON no me pertenecen. Los que invente yo si (I_x!..
Notas:
- Cuando los dialogos este en cursiva y entre comillas, es porque se está hablando en español. asi, nos evitamos problemas de idioma.
- El protagonista no habla (y quias nunca lo haga) bien el japonés, pero para que se entienda los dialogos de él, estarán "limpios", pero cuando los lean, imaginence a un gringo intentando hablar español... y mal (xD)
- Al final está el vocabulario de modismos de mi país (cada palabra está identificada con un número) (Si se me escapó alguno, pueden avisarme x mp o buscarlo en google xD).
Son las 9 de la mañana, estás solo en casa tratando de poder dormir algo, debido a que, el resfriado no te ha dejado descansar casi nada. Escuchaste la puerta abrirse, supusiste que era tu maid, que hace varios capítulos que no aparecía, al tal punto de que el escritor casi olvida su existencia. Ella fue directamente a verte, sabía que no habías dormido nada, por lo que, te trajo un té especial para relajarte.
- Mmm, Es bueno que la fiebre haya bajado, pero sigue alta.- Dijo sacándote el termómetro y cambiándote el pañuelo de la cabeza.
- Qué bueno.
- Por cierto. Me acaban de cancelar las clases por esta semana, así que, tengo pensado quedarme a cuidarte.
- No es necesario.- Dijiste.
Como era obvio, ella te ignoró y fue a lavar ropa y ordenar la casa. Ese lado sobreprotector de ella te agradaba, era como si fuera tu madre… O tú hermana menor, ya que es muy joven para ser lo primero. A las 2 apareció en tu habitación con el almuerzo, una sopa, no sabías de qué era, pero estaba rico, aunque hubieras disfrutado más de la sopa si tu maid no hubiera insistido en darte de comer, cosa que odias desde pequeño.
- Por cierto.- Dijiste.- ¿Cuál es tu nombre?
- Soy un personaje tan extra, que ni nombre tengo.
- Eso está mal, hay que darte uno.
- Me gusta el nombre de Nicole.
- Entonces, Nicole te llamarás.
- Listo.- Dijo Terminando de pelar una naranja.- Toma.
- Puedo comer solo.
- ¡No! Déjate de hacerte el niño grande y abre la boca.
Después de una buena siesta, te sentiste mejor, es más, la fiebre se había ido. Nicole había dudado e insistido en que te acostaras, pero luego de que te midiera la temperatura, te soltó, pero no dejó que salieras a la calle, acompañándote a una partida de videojuegos.
Al rato, el cartero llegó con un álbum que habías pre-comprado el mes pasado, y debido al resfrío, olvidaste que aquel día llegaría. Como Azu tambien era fanática de la banda, le mandaste un mensaje avisándole, ademas de decirle q ya te habías mejorado, para que le diera la buena noticia a los demás.
-X-
Azusa estaba camino al salón del club, cuando recibió un mensaje de Mauricio. Estaba feliz por el fin del resfriado, que lo había dejado en cama por 3 días, además por el álbum nuevo que adquirió el chico.
- Lo más divertido.- Decía Mauricio en el chat.- Es que la banda recomendaba escuchar el álbum con audífonos.
- Entonces los rumores eran verdad.
La chica de coletas detuvo su andar y se sentó en una banca en el patio.
- Además, el álbum viene con audífonos. Ya no puedo esperar a que llegues para escucharlo.
- ¿Esperarme? No es necesario.- Escribió la chica ruborizada, imaginándose la situación.
En ese momento, Azu experimentaba una ola de emociones, otra vez. El amor que sentía por el chico y el hecho de no ser correspondido le hacían mucho daño. Sintió una lágrima caer por su mejilla, corriendo inmediatamente al baño, para que nadie la viera.
En el momento que Azusa se dirigía al baño, Mio la divisó y se percató de que lloraba. Preocupada, la siguió, pero como estaba muy lejos, perdió su rastro, y luego de un buen rato, la encontró. Su amiga estaba en la Azotea, en un rincón junto a Mugi, trató de acercarse, pero notó que estaban hablando, por lo que, decidió esconderse y escuchar, acción tan cliché, que provocó que la alarma de cliché de Mauricio reaccionara a pesar de no encontrase cerca.
- ... Y entiendo cómo te sientes, Azusa, pero...- Trataba de decir Mugi, pero la interrumpió.
- ¡Pero nada! ¿Qué puedo hacer? Me gusta mucho Mauricio-kun. Quiero confesármele, pero no quiero manchar la relación que tiene con Mio-senpai.
Obviamente, al oír aquello Mio quedó paralizada. No escuchó nada mas, en su mente se repetía una y otra vez lo dicho por su kohai. Estaba te perdida, que ni siquiera se había percatado que Ritsu estaba a su lado y la sacaba de aquel lugar.
Después de un desahogo, Azu quebró en llanto. Mugi la sentó en el suelo y trató de calmarla, pero sin resultado.
- "Vaya, que te guste ese estúpido de Mauricio si que no me lo esperaba" - dijo Daniel, asustando a las dos chicas.
- ¿Desde cuando estas aquí? - preguntó Azusa, deteniendo su llanto al seco, debido al susto.
- Desde el comienzo, estaba durmiendo en este rincón hasta que me despertaron. Pero tranquila, no dire nada a nadie.
Azusa se tranquilizó con eso último. Los tres se sentaron juntos y empezaron a hablar banalidades, mientras Daniel les contaba sus tristes experiencias de amor no correspondido, logrando subirle el ánimo a la chica.
- Lo más chistoso.- decía Azusa.- es que yo conocí a Mauricio primero y gracias a él, yo continué tocando la guitarra, hasta me esforcé para entrar en esta preparatoria.
- Creo haber escuchado esa historia antes.- Dijo Daniel mirando hacia el cielo.
- Incluso aún llevo conmigo la uñeta azul que me dio.
- ¿Uñeta azul? ¿De casualidad tiene un dibujo de una carabela negra sonriendo?
- Si.- dijo ella, preguntándose como er que él supiera por el dibujo.
Daniel se levantó y comenzó a reír. Dijo que era imposible que eso hubiera ocurrido, pero Azu le enseñó la dichosa uñeta azul que tenía aquella carabela, el chico no lo podía creer. El amigo de Mauricio les contó sobre la historia de esa uñeta. El protagonista la consiguió en un concurso de guitarra cuando aún era novato con ella.
- Gracias a esa uñeta, Mauricio siguió practicando, a pesar de que era zurdo para tocar y los profesores se negaron a enseñarle. Todo lo que él sabe hasta la fecha, lo aprendió solo. Adquirió como una especie oído mágico.
- Al igual que Yui.- Dijo Mugi riendo.- Ella puede afinar su guitarra por oído.
- A pesar de andar siempre con esa uñeta, nunca la usó.- Continuaba Daniel.- Simplemente la tenía como una especie de amuleto. Ni siquiera se la regaló a la chica que le gustaba, aún cuando esa fue la condición para que salieran.
- No tenía idea que esa uñeta fuera tan importante para él.
- Pero no entiendo por qué te la dio a ti, una chica que acababa de conocer.
- Ahora que lo pienso, creo que me la dio para que siguiera adelante y no me rindiera, al igual que él.
-x—
En un descuido de tu maid, te escapaste con tu guitarra a la preparatoria. Le dejaste una nota en la que decía que si salía persiguiéndote, le ibas a reducir la paga. Faltaban personas en el club, Mugi, Azu, Ritsu, Mio y Daniel no estaban presentes. Naru dijo que algo les tuvo que haber surgido, que no se preocuparan. Conectaste tu guitarra y empezaron a ensayar los temas que iban a tocar el fin de semana en el restaurant, donde trabajaban tocando música.
Después de las actividades del club, quisiste llamar a Mio para saber sobre qué cenar, como a ella le tocaba prepararlo, querías saber si tenía los ingredientes en casa o había que ir a comprarlos, pero Mio tenía el teléfono apagado. Luego de resignarte a volver solo a casa, te acordaste de que ella algo tenía que ir a buscar a su casa y que se iba a quedar en ella. Seguramente tiene visitas, supusiste.
Naru te mandó a comprar unas bebidas al supermercado, después de la cena. No querías ir, pero te amenazó con no darte tu porción del flan que estaba preparando. Camilo se ofreció a acompañarte, para aprovechar de comprar más comida, además dijo que pagaría un taxi para la vuelta. Ese fue el argumento que te motivó para aceptar el pedido/mandado de Naru.
Pero no pasó ni medio trayecto, cuando identificaste a Mio en una plaza. Le pediste a Camilo que siguiera sin él, que luego lo alcanzarías. Luego de que tu amigo continuara, tu apresuraste tu paso hacia ella, quién no tenía un muy buen aspecto.
- ¡Mio! – Gritaste des lejos, Mio se asustó un poco, ya que, no te había visto.
- Hola, justo te iba a llamar para que vinieras.
- Bueno, te ahorre el trabajo… Y dime, ¿Qué es lo que necesitas contarme?
-X-
Horas antes, Mio se encontraba en la casa de Ritsu. Durante el viaje a su casa, ninguna de las dos pronunció alguna palabra. Ritsu había alcanzado a escuchar lo mismo que ella, por lo que Mio no necesitaba explicarle. Ritsu le sirvió un poco de té para que le ayudara a a relajarse.
Mio se sentía mal. Si se ponía a pensar, Azusa sería una mejor chica para él. Ambos compartían los mismo gustos musicales, rara vez chocaban sus ideas, entre otras cosas que pensaba Mio. La chica se estaba torturando mentalmente, hasta que su mejor amiga la sacó de ese trance.
- Mio-chan, tranquila. Aunque Azusa se confesara a Mauricio, estoy segura que la rechazaría.
- No estoy segura de eso. Ellos dos formarían una mejor pareja que conmigo.
Mio apagó el celular, lo ultimo que quería era recibir una llamada de su novio.
- Azusa debe estar sufriendo mucho.- Dijo Ritsu.
- Sí. Creo que la única forma en la que pueda liberarse de todo ese dolor y que Mauricio sepa lo que siente por él.
- Pero está tu posibilidad de que los acepte, ¿No?- Decía Ritsu.- No creo que exista esa posibilidad. A menos que... ¿Realmente estas enamorada de él?
Mio captó al punto al que su amiga quería llegar, era un tema que habían tocado hace años y que habían retomado cuando conocieron a Mauricio.
-X-
Mio estaba frente a ti, tenía los ojos rojos, como si hubiera llorado recientemente.
- ¿Estás bien?
- Sí, pero hay algo que no está bien.
Estabas estaba preocupado, nunca la habías visto ocupar ese tono de voz. Te estabas empezando a asustar. Tu alarma de peligro emocional se activó.
- ¿Qué es lo no está bien?
- Nuestra relación. Quiero terminar contigo.- Te dijo rompiéndose a llorar.
-x-
Cuando era pequeña, Mio tuvo un pequeño accidente, por culpa de unos compañeros de clase de primaria. La dejaron encerrada en un almacén. Ella confío en ellos, pues le habían dicho que un amigo la esperaba ahí, pero ese amigo era el genio de la broma. La pobre chica estuvo 3 horas en el oscuro almacén hasta que fue encontrada.
Desde ese momento, Mio forjó una especie de fobia hacia los chicos. Haciendo que desconfiara de todos, menos de su padre, eso cambió hasta que conoció a Mauricio. A pesar de que al principio lo detestaba, el chico logró romper esa barrera.
Al escuchar la pregunta que le había hecho Ritsu, se dio cuenta de que había cometido un terrible error.
- No. No estoy enamorada de él. Ha sido todo un error.
- ¿Estás segura?
- Sí. El es el primer chico que no me ha desagradado desde aquel maldito día. Creo que confundí eso con amor. Que estúpida he sido.- Dijo llorando.- Mauricio no me merece; quiero enterrarme viva
-X-
- Y esa es la razón por la que esto debe terminar.- Terminó de explicar Mio.
- Lo entiendo, pero no logro hacerme la idea.- Dijiste aguantando las ganas de llorar.- No quiero que esto termine, o por lo menos no así.
- Creo que es lo mejor.
Mio se secó las lágrimas con sus mangas. Tomó aire y continuó.
- Pierde cuidado, sé que por ahí debe haber alguien que sí te merezca y creo que está más cerca de lo que crees.
- No te entiendo.
- No importa. Quiero que sepas que nunca olvidaré los días que pasé contigo.
- Yo tampoco, al menos que me dé un buen golpe en la cabeza.
- Idiota.- Te dijo riendo.
- Bueno, esto es un adiós, aunque nos veremos mañana en clases… y eso será muy incómodo.
Mio volvió a reír, sentiste como si la tristeza hubiera desaparecido. Por unos momentos olvidaste que estabas terminando con tu novia, que ella de verdad nunca sintió lo mismo que tú por ella y que estaba muy arrepentida por ello. Mio se acercó a ti para darte un beso en la mejilla y un fuerte abrazo.
- Gracias por cuidar de mí.
- Lo mismo digo.
Después de abrazo, Mio se fue corriendo. Hace unos instantes querías tirarte al suelo y no saber nada más del mundo, pero ese abrazo rompió con todo lo que estabas pensando. Te sentías bien, calmado. Sin perder más tiempo te dirigiste al supermercado, estabas seguro que Camilo ya terminó las compras.
Antes de llegar al supermercado, tu alarma de peligro emocional volvió a sonar. Encontraste a Azu sentada en una banca junto a Mugi y a Daniel, no habías visto a los 3 en todo el día, por lo que te relajaste al verlos sin problemas, pero luego recordaste la alarma.
- Bueno, nosotros nos vamos.- Dijo Mugi.
- Vamos a acompañar a Camilo, a quién vimos pasar hace un ratito.- Te dijo Daniel.- Por cierto, Azusa tiene algo que decirte.
Azu te llevó un poco más adentro del parque. Chocaste con ella, ya que, paró en seco sin previo aviso. Luego se dio media vuelta y sin que te lo esperaras, te besó. Si tu mente había quedado en blanco con Mio, esta vez era la nada, casi olvídate cómo respirar, tu corazón casi olvidó como bombear la sangre, los corazones de las neuronas de tu cabeza casi olvidan como respirar, los corazones de las neuronas de los corazones de tus neuronas casi olvidan como bombear sangre… creo que se entiende la idea, ¿O no?
- Me gustas.- Dijo Azu ruborizada y casi llorando.
- Sé que estas saliendo con Mio y que son felices, pero necesitaba expresarlo para poder superarlo. No tienes que responderme, ya se la respuesta.
Claramente, Azu no ha leído este capítulo. Empezaste a sentir un huracán de sentimientos extraños en tu interior, al igual que Azu, pero tú no sabías eso.
- Azu, espera.- Dijiste, evitando que saliera corriendo.- No puedo responderte ahora, acabo de salir de una relación. Dame tiempo para hacerme la idea.
- Oh, lo siento… espera… ¡¿Quéeeeeeeeeeeeeeeeee?!
- No me dejes sordo, por favor.- Dijiste sacando tu celular.- Acá está el libreto, mira, lee esto.
Azu te quitó el celular de la mano y empezó a leer este capítulo, específicamente la escena de tu ruptura. Tu alarma de estupidez se activó, por lo que, supiste de inmediato que Daniel y compañía te estaba espiando, aunque si Daniel no hubiera estado con ellos, no hubiera reaccionado. Les indicaste que salieran y que se acercaran.
- Hay algo que no entiendo.- Dijo Azu, pasándote el celular.- ¿No deberías estar triste, llorando o las dos cosas? ¿Acaso no te importa Mio?
- Pues claro que estoy triste y me importa Mio, pero esta no es una teleserie barata y cebollentas… O por lo menos, esa parte no se narrarán.
- Idiota.-Dijo Azu riendo.
- Por cierto, Camilo.- Llamaste al taxi para que nos venga a buscar.
- Nos vamos a tener que ir a pie, gasté todo el dinero que traje en esta barra de chocolate.
- ¿Por lo menos está deliciosa?
- No, fue una pérdida de dinero
Hola... espero que les haya gustado este capítulo... Créanme que estuve pensando la ruptura de aquellos dos durante años en mi cabeza. Incluso antes de crear el primer capítulo. Como dije por ahí, la esencia de esta historia la la hice mientras veía la serie y años mas tarde (2 años atras) decidí que tenía que escribirla. En un principio me había hecho la ida de hacer pareja al protagonista con Mio... pero cuando apareció Azu... bueno... cambié de parecer... Pero hasta solo unos días atrás, no tenía idea de cómo hacer que rompieran.
