N/A: mis niñas queridas! Después de mil años, aquí va otro capítulo. De verdad no tengo palabras para agradecer su paciencia y por seguir leyendo mi historia a pesar de que dejo pasar mucho tiempo entre cada actualización. Veo también que últimamente ha habido personitas que han seleccionado este fic entre sus favoritos y lo suscribieron a las alertas de actualización… mil gracias!
VARG22 DE LUPIN: qué gusto verte de nuevo niñaaaaaa! Cómo no me voy a acordar de ti? Tienes historias publicadas en esta página? Muchos saludos! =)
37.- Crimen y castigo
- ¡Bombarda máxima!- la puerta se derribó haciendo un gran estruendo y una cortina de polvo se levantó.
Se apresuraron a entrar… y se horrorizaron al ver la escena. Ella gritaba, lloraba y suplicaba, en tanto él estaba a punto de…
- ¡SUÉLTALA BASTARDO!- gritó furiosamente Remus y con un movimiento de varita lo apartó de Hermione. Acto seguido, se abalanzó sobre él.
Harry corrió a auxiliar a su amiga, quien temblaba y sollozaba incontrolablemente. Estaba despeinada y con el maquillaje corrido. La parte superior de su vestido estaba desgarrada. Harry se quitó la túnica para cubrir a su amiga y la apartó de ahí. Vio cómo Remus golpeaba a Malfoy y no hizo nada para detenerlo.
- ¡Te voy a matar!- gritaba frenéticamente.
- Vamos, te sacaré de aquí- le dijo Harry a la chica y comenzó a guiarla hacia la salida. Pero en ese instante…
- ¡¿QUÉ DEMONIOS SUCEDE AQUÍ?!- Severus Snape acababa de irrumpir en el lugar- ¡LUPIN! ¿TE HAS VUELTO LOCO?
Se aproximó a él y lo jaló de la túnica, recibiendo como respuesta un puñetazo en la cara.
- ¡NO TE METAS!- le ordenó el licántropo.
- ¡DETÉNGANSE TODOS!- esta vez fue la voz de Albus Dumbledore la que se impuso sobre todo el escándalo. Él, junto con Ron y la profesora McGonagall acababan de llegar a la escena para encontrarse a un rubio semi desnudo con la nariz, el labio y la ceja sangrando, a un Snape furioso por el golpe que acababa de recibir, a un Lupin completamente fuera de sí y a una Hermione aterrada.
- Pero, ¿qué es lo que ocurre aquí? ¿Qué es este lugar?- preguntó escandalizada McGonagall.
Snape iba a echarle una maldición a Remus, pero justo a tiempo Dumbledore lo desarmó.
- ¿Qué no ves que estaba agrediendo a un alumno?- reclamó Snape.
- ¡Es suficiente!- exclamó el anciano.
- Profesor Dumbledore- intervino Harry desde su lugar, sosteniendo a Hermione- Malfoy intentó abusar de ella.
- Los quiero a todos en mi oficina en este momento- dijo Dumbledore con un ligero temblor de rabia en la voz. Le era indignante que semejante falta hubiese estado a punto de cometerse en el castillo- señor Malfoy, vístase ya.
- Albus- intervino la profesora McGonagall- no creo que sea lo más conveniente para la señorita Granger. Déjame llevarla a su habitación.
- Está bien, Minerva. Alcánzanos cuando la señorita Granger esté a salvo.
- Vamos, querida… - la profesora cuidadosamente la tomó del brazo. Ella se dejó guiar, agradeciendo en silencio que la sacaran de ahí.
Ya era media noche, por lo cual los pasillos del castillo ya estaban completamente desiertos.
El director permaneció de pie detrás de su escritorio, mirando detenidamente a cada uno de los implicados, que también se hallaban parados del otro lado.
Harry y Ron aguardaban un poco más apartados, listos para salir en defensa de su amiga en caso de ser necesario. El centro de atención eran Remus y Malfoy (este último descalzo, vestido únicamente con el pantalón y la túnica, y con las muñecas esposadas mediante un hechizo). Snape estaba a su lado.
- Bien…- dijo Dumbledore pausadamente. Su mirada dura hacía juego con el severo tono de su voz- explíquense.
Nadie habló.
-…-
- Esto es indignante- dijo el anciano al ver que nadie se atrevía a romper el silencio- muchas faltas se han venido cometiendo desde hace meses y nadie dice nada. No me obliguen a usar el veritaserum…
- Si me permite decirlo, señor director- intervino Snape- creo que el profesor Lupin se excedió con el uso de la fuerza para controlar la situación…
Dumbledore lo hizo callar señalándolo brucasmente con el dedo índice.
- Tú también tienes muchas explicaciones que dar, Severus. ¡Hay un casino clandestino en las mazmorras de Slytherin! ¿Desde cuándo? ¿Y con tu consentimiento?
-…- Snape bajó la cabeza y no dijo nada. Sus propios alumnos de Slytherin tuvieron ese lugar a escondidas, a pesar de que claramente en el reglamento del colegio se prohibían ese tipo de cosas.
- Ya hablaremos más tarde de eso. Lo que más me preocupa ahora es el hecho de que un alumno haya estado a punto de cometer una violación.
Snape le lanzó también una dura mirada a Malfoy. Seguramente esto le traería consecuencias a él también por ser el jefe de Slytherin.
- Explíquese, Malfoy- le ordenó.
Malfoy sabía que estaba en graves problemas… pero no estaba dispuesto a hundirse solo…
- Tal vez Lupin pueda explicarlo mejor que yo.
Las expectantes miradas de todos los presentes estaban ahora sobre él, quien supo que era el momento de hablar con la verdad. Respiró hondo y serenamente dijo:
- Albus… si yo hubiera acudido a ti desde un principio, nada de esto habría ocurrido. Debo confesarte que… los rumores que éste- miró con odio a Malfoy y continuó- comenzó a esparcir hace poco, son ciertos: tengo un romance con Hermione Granger.
Dumbledore respiró hondo y su enojo se hizo más evidente. Malfoy sonrió maliciosamente al verlo. En ese momento entró la profesora McGonagall al despacho y fue a pararse a un lado del director.
- La señorita Granger está bien- informó en un susurro, voltendo a ver a Remus. La noticia de su relación ya no era nueva para ella.
********** Flash Back **********
Estaban ambos en su despacho, discutiendo sobre los preparativos para los EXTASIS y los TIMOS. Bruscamente entró por la puerta un muchacho pelirrojo, agitado por el esfuerzo de correr.
- Señor Weasley, ¿qué ocurre?- cuestionó Minerva McGonagall un poco molesta- estas no son horas para andar deambulando en los pasillos.
- Lo sé, profesora, lo siento… pero está pasando algo grave- se aproximó a los profesores y tomando aire dijo:- sé que soy la persona menos adecuada para decírselo, pero… Hermione Granger fue extorsionada para ir a la cama con Draco Malfoy… la chantajeó y la obligó a prometérselo con el conjuro Validus Promissum…
Dumbledore y McGonagall se miraron sin entender. Ron comenzó a impacientarse.
- Fue a cambio de la cadena de plata del profesor Lupin- agregó- Malfoy la tenía… y a cambio de ella exigió que…
- ¡¿Entonces son ciertos los rumores?!- exclamó la mujer con incredulidad. Albus Dumbledore negó con la cabeza y suspiró. Ahora entendía muchas cosas.
- Sé en dónde tiene ese desgraciado a Hermione- urgió Ron- Harry y el profesor Lupin ya van para allá… ¡vamos!
*********** Fin Flash Back **********
- Tengo con romance con ella y… - continuó hablando Remus- y fue también por esos días que perdí mi cadena de plata… antes de luna llena llegó Malfoy a decirme que la tenía. A cambio de ella me pidió acostarse con Hermione… yo no accedí, por eso pasó todo lo que pasó en Edimburgo… después de eso, él comenzó a chantajear a Hermione, mostrándole fotografías de nosotros juntos y diciéndole que te las haría llegar si no accedía a…
- Yo no la obligué a aceptar el trato- interrumpió Malfoy- pudo haberse negado.
- ¡Pero no tenías que hacer el conjuro!- exclamó Ron desde atrás. Malfoy lo ignoró y continuó hablando:
- Si este cobarde- señaló con la mirada a Remus- hubiera tenido el valor de confesarle todo, profesor, nada de esto habría ocurrido.
- Es cierto que el profesor Lupin ha cometido varias faltas y créame, señor Malfoy, que recibirá una sanción por ello- aseveró Dumbledore. El licántropo sintió una ráfaga de temor al escuchar las palabras del anciano- sin embargo, eso no le daba derecho a usted para abusar de la situación. Las faltas que ha cometido también son muy graves: al no devolver esa cadena, usted puso en gran peligro la vida del profesor. ¿Sabía que si él hubiera muerto, podría calificarse como homicidio imprudencial? Además usted ha cometido extorsión y una tentativa de violación. ¿Está conciente, señor Malfoy, de que podría ir a Azkabán por eso?
- ¡Albus!- exclamó la profesora McGonagall. A pesar de que Malfoy no era un alumno de su casa, se estremeció al pensar en la posibilidad de que fuera encarcelado en aquél lugar.
- ¡Licántropo malnacido!- gritó Malfoy con profundo odio.
- Cállate, Malfoy- le ordenó Snape- no compliques más las cosas.
- Por esta noche, no hay nada más que hacer con usted- le dijo Dumbledore al rubio- se ha comprobado su culpabilidad en estas faltas que se han cometido en contra de las leyes del colegio y de la sociedad. Permanecerá en la celda de castigo de la torre sur por lo menos hasta el lunes. En estos días se decidirá qué va a pasar con usted. Profesor Snape, le pido que en este momento escolte al señor Malfoy. Ya charlaré mañana con usted también. Minerva, cerciórate de que Severus cumpla mi orden.
- Muévete- masculló Snape y salieron del despacho, seguidos de la profesora McGonagall.
Harry y Ron se quedaron boquiabiertos. La celda de castigo de la torre sur había dejado de usarse hacía décadas…
- Jóvenes- la voz del director los sacó de su ensimismamiento- debo pedirles que se retiren a su dormitorio. Por haber sido de ayuda esta noche, pasaré por alto el hecho de que andaban fuera a horas inapropiadas.
Los muchachos dirigieron una última mirada al profesor Lupin y se retiraron.
Abrió la llave del agua caliente y se metió en la ducha. Ni siquiera se desvistió. Se sentía tan sucia… nuevamente un par de lágrimas brotaron de sus ojos. Había estado tan cerca…
No pudo más; el llanto la invadió. Se sentó en el piso, abrazándose a sí misma debajo del generoso chorro de agua, con la esperanza de que ésta se llevara consigo los rastros de los besos y las caricias de Malfoy, el odio a sí misma por haber accedido a ponerse en esa situación… y dolor de haber traicionado a Remus…
Únicamente quedaban ellos dos en el lugar.
- Siéntate- le ordenó secamente Dumbledore. Él obedeció temeroso. Sabía que había llegado el momento de asumir las consecuencias de sus actos.
El director se paseaba silenciosamente por el despacho. Durante unos minutos ignoró al joven licántropo. Parecía estar absorto en sus pensamientos jugueteando un momento con unos artefactos que tenía en una estantería.
Decepcionado… sí, así se sentía respecto al hombre lobo. Simplemente decepcionado. Finalmente fue a ocupar su silla de director. Tras soltar un suspiro, preguntó:
- ¿Por qué no me dijiste nada?
-…- Remus no se atrevía a hablar.
- ¿Tienes idea de todo lo que has arriesgado por quedarte callado? ¡Se perdió mucho del avance que teníamos con tu cura! ¡Pudiste morir!
- Lo sé- logró mascullar Remus, sintiéndose mal.
- ¿Entonces? Será mejor que hables, muchacho- advirtió Dumbledore comenzando a impacientarse- es lo menos que puedes hacer después de todo lo que acaba de pasar.
Remus asintió.
- Tienes razón, Albus… te debo muchas explicaciones. Pero antes de comenzar, quiero pedirte perdón por no acudir a ti antes. Sé que he hecho muchas cosas prohibidas…
- Y más vale que me las digas ahora que te estoy dando la oportunidad. No quisiera enterarme más adelante de algo más que me hayas ocultado.
- Bien… la primera de todas ha sido involucrarme sentimentalmente con una alumna.
Y comenzó a explicar cómo habían sucedido las cosas, incluyendo el incidente con la poción desatadora, las discusiones con Malfoy, los chantajes de éste y los encuentros de la pareja a escondidas.
Dumbledore escuchó todo el relato con atención.
- Y dime una cosa- pidió tras el breve silencio que hubo cuando Remus terminó de hablar- ¿le has dado trato preferencial a la señorita Granger en lo que a cuestiones académicas se refiere?
- No- afirmó- los buenos resultados que tiene en mi materia los ha ganado con su propio esfuerzo. En el aula siempre la trato como a alumna más.
Dumbledore entrelazó sus manos sobre su regazo y clavó sus ojos azules en el joven frente a él.
- Veo que has arriesgado mucho para poder estar con ella… ¿en verdad la amas?
- Que si la amo… - bufó Remus ante lo absurda que le sonaba esa pregunta- Albus: ella lo es todo para mí.
- En ese caso, muchacho, ¿por qué no me dijiste todo cuando ésto comenzó a pasar?
- Vamos, Albus… ¿tú habrías dado tu consentimiento para que lo nuestro sucediera? Aunque no esté explícito en el reglamento, sabemos que en ningún colegio del mundo está bien visto que los profesores se involucren con los estudiantes.
- Eso es cierto- concordó el director- pero, ¿me consideras tan inflexible como para no entender cuando de amor se trata? Te conozco, y sé que tú no eres como aquellos hombres que sólo buscan aventuras con jovencitas. Sé también que Hermione Granger es una chica muy sensata. Si bien, por obvias razones no habría permitido que hicieran público lo suyo, tampoco les habría prohibido el estar juntos.
Remus se sintió como un imbécil. Era cierto, ¿cómo pudo haber juzgado tan erróneamente a un hombre tan sabio como Albus Dumbledore? Especialmente después de todo el apoyo incondicional que siempre le había brindado.
- Soy un idiota… no debí desconfiar de ti.
Dumbledore le sonrió paternalmente.
- El amor suele nublar hasta el juicio del hombre más inteligente.
Aún había algo que inquietaba a Remus.
- Y… ¿qué hay de las sanciones de las que hablaste? ¿Hermione también recibirá alguna?
A lo que Dumbledore contestó con aire pensativo:
- Bien… que yo sepa, la señorita Granger no ha infringido ninguna regla- Remus suspiró aliviado- en lo referente al señor Malfoy… su conducta poco ética merece una sanción por parte de Hogwarts. Además, si la señorita Granger y tú decidieran presentar cargos en su contra, tendría que atenerse al veredicto de un juez del Ministerio de Magia. Y en cuanto a ti… me temo que también tendré que sancionarte, Remus. Agrediste a un alumno, y el reglamento claramente prohíbe el ejercicio de la violencia.
- Entiendo…
- Pensaré en ello durante los días siguientes. Lo único que te puedo decir por el momento es que despedirte en este momento sería una locura, pues estamos a menos de un mes de los ÉXTASIS y los TIMOS. Ya se me ocurrirá alguna otra cosa… ahora será mejor que te marches a descansar.
Pasaban ya de las tres de la mañana.
Severus Snape no podía dormir. Por no haber vigilado bien a sus alumnos enfrentaría graves cargos. Quizá su puesto como jefe de Slytherin peligraba.
Tomó de su mesita de noche el pequeño estuche rectangular que había agarrado del escritorio de Remus Lupin cuando había ido a buscarlo sin éxito.
Miró el pequeño chocolate que contenía… lucía muy apetitoso. En un bocado lo devoró y pronto comenzó a sentirse mejor. En un instante dejó de preocuparse por la charla que tenía pendiente con el director. Entonces sintió unas terribles ganas de ver a la persona que había consumido unas horas antes el otro chocolate… Rita Monaghan…
N/A: Déjenme decirles que el final se acerca... estamos ya a tan sólo 3 capítulos del desenlace de la historia!
