CAPÍTULO 36

Edward llegó a la comisaria dónde lo estaban esperando Emmet y James. Aún no podía dar crédito a la noticia: Tania estaba muerta.

Desde que Witherlade lo había llamado, no había dejado de dar vueltas a lo que había ocurrido. James no le dio explicaciones, simplemente le comunicó lo sucedido y le dijo que su primo lo esperaba junto a él en la comisaria. Tania era una mujer sana y fuerte, o al menos lo había sido mientras estuvo con él.

En su interior, bullía una mezcla de sentimientos encontrados y confusión. No estaba enamorado de ella, pero eso no quería decir que se alegrara de su fallecimiento, al fin y al cabo, había sido su mujer y compartido parte de su vida. En el fondo, era pena lo que albergaba en su interior.

Cuando entró, encontró a un James despeinado y con la cara desencajada. Su primo, aun siendo policía, también parecía estar afectado.

—¿Qué ha ocurrido? —Preguntó cuándo llegó, tomando asiento al lado de su antiguo amigo y frente a su primo.

—Está muerta. Muerta. —Murmuró James—. Llamé a su puerta y no contestó, no respondía al teléfono, pero se escuchaba en el interior y cuando miré por la ventana…, Estaba ahí tirada.

—¿Cómo? —Seguía interrogando Edward, pues no terminaba de asimilar la noticia.

—Muerte por asfixia. —Emmet miró a su primo y continuó—. Hay que esperar a los resultados de la autopsia, pero todo parece indicar que la estrangularon, Edward.

—¿Qué? —La noticia lo impactó tanto que tuvo se levantó bruscamente de la silla— Pero ¿Cómo es posible?

—Todo parece indicar que hubo un forcejeo, por cómo se encontraba la habitación. La puerta no estaba forzada así que tuvo que ser alguien a quien conocía o esperaba. —Terminó dedicando una mirada significativa a ambos hombres.

—¿No creerás que yo…?, —Preguntó Edward. Era la segunda vez en poco tiempo que lo intentaban relacionar con un asesinato.

—No. —Aseguró Emmet—Escuchadme: alguien que la conocía entró en el apartamento, tuvo que pasar algo para que forcejearan y se descontrolara todo. Tenía la nariz rota y el pañuelo anudado al cuello. Quién lo hiciera…, tenía motivos para ensañarse con ella.

—Pero ¿Quién ha podido ser?, Tania no conocía a nadie aquí, a aparte de a vosotros, —señaló James.

—No lo sé. Tengo a varios agentes recabando pruebas en el apartamento e interrogando a los pocos vecinos que se alojan allí. Hay una cámara de seguridad en un local cercano y estamos esperando a que nos llegue la grabación, no debería tardar mucho. Había demasiado desorden y todo parece indicar que la persona que lo hizo tenía prisas por irse o no era muy cuidadosa.

—¿Ambos tenéis coartadas sólidas?

—¿A qué coño viene esa pregunta, Emmet? Ninguno de nosotros sería capaz de hacer algo así. —Gritó Edward enfurecido pues era la segunda vez en poco tiempo que la sombra de un asesinato le rondaba.

—¡Lo sé, Edward! ¡Solamente intentó hacer mi trabajo! Esto es una ciudad tranquila y en menos de dos meses han matado a dos personas en extrañas circunstancias. Tania llega a la ciudad, cosa que no produce mucha alegría. Se niega a firmar el divorcio y justo cuando su antiguo amante llega, aparece muerta. Tengo a un marido cabreado y a un amante despechado. ¡Tengo que hacer preguntas por muy incómodas que sean!

—¡Esto no puede estar pasando! —Se lamentó Edward

—¿Sabéis si tenía alguna cuenta pendiente o algún enemigo?

Edward negó con la cabeza.

—Que yo sepa no, —Respondió James—. Desapareció de Nueva York de un día para otro.

En ese momento, el sonido del teléfono irrumpió en el despacho.

—Mcarthy, —Respondió Emmet. Estuvo durante unos segundos en silencio escuchando al interlocutor—. ¿Estás seguro? —Continuó el silencio—. Está bien. Confisca la cinta y trae la documentación que habéis encontrado. No quiero ni una palabra de esto a nadie. Voy a preparar la orden de registro. Tú y Crowley venid para acá y nos pondremos en marcha.

—¿Qué pasa? —Preguntó James.

—Emmet habla. —Pidió Edward al ver cómo su primo escribía en el ordenador y poco después se enfundaba su arma.

—Esto no es lo habitual, pero confío en vuestra prudencia y discreción. Han encontrado el carné de identidad de Jane Voulturi en el apartamento de Tania junto a una pistola. Ambas estaban tiradas bajo un mueble. A parte, en la grabación de la cámara de seguridad del local de en frente se observa a una mujer que coincide con la descripción de ella y su coche.

—¿Jane Voulturi? —Preguntó Edward sin dar crédito.

—No quiero decir que haya sido ella, pero sin duda estuvo allí. Voy a visitarla para ver que me dice y llevaré una orden de registro. Será mejor que os vayáis a casa, en cuanto sepa algo os avisaré.

๗๗๗

—No lo puedo creer, es…. —Musitó mientras apretaba la taza de té entre sus manos.

Edward había llegado acompañado por James al rancho. Ambos entraron en la cocina con rostro sombrío y serio. Emily se encontraba allí junto a Bella que la estaba ayudando a preparar la cena. Al verlos llegar, ambas mujeres preocupadas corrieron a interrogarles, pero Edward, decidió llamar a Charlie y esperar a estar todos reunidos para ponerlos al día de los últimos acontecimientos.

—Y las circunstancias en las que ha ocurrido todo…, —Añadió Charlie.

—Esto es una pesadilla. —James mostraba unas oscuras ojeras bajo sus ojos señal del cansancio acumulado por el viaje y la situación. —Creo que será mejor que vaya al hotel y cuando Emmet se ponga en contacto contigo me avises, Edward.

Edward asintió apoyando su frente en el hombro de Bella. Estaba sentada encima de él, repartiendo cariñosas caricias en su cuello. La muerte de Tania había caído como un jarro de agua fría para todos, pero en especial para los dos hombres que compartieron su vida con ella.

—¡Ah, no! No te irás de aquí sin cenar, jovencito. Te cuesta mantenerte en pie, necesitas meter algo decente en ese cuerpo antes de irte a dormir. Ahora mismo nos ponemos a cenar.

—Se lo agradezco señora Coope, pero no creo que pueda comer nada.

—Ni yo Emily, no tengo hambre. —Edward le dedicó una leve sonrisa en modo de disculpa a la mujer sentada frente a él, al tiempo que acariciaba la mano de Bella.

—Haré como que no os he escuchado. Voy a poner los cubiertos. Bella, ¿Me ayudas?

Entre ambas prepararon la mesa y sin mucho apetito disfrutaron de una ligera cena. Ya estaban terminando cuando las inconfundibles luces del coche de policía se reflejaron a través de los ventanales.

Emmet entró en la casa principal y tras saludarlos y ante la evidente ansiedad por conocer las noticias comenzó a hablar.

—Acabo de llegar del rancho Voulturi. Según Aro, Jane se ha marchado de viaje con una antigua amiga. Un viaje, que al parecer surgió de manera imprevista el mismo día en que se estima la muerte de Tania. Hemos registrado su habitación y hay fuertes indicios que la vinculan con lo ocurrido.

—¿Estás seguro? —Preguntó Edward.

—Completamente. Pero ahí no acaba todo. El único motivo por el que os voy a dar esta información es porque eres mi primo y visto lo ocurrido, no sé que esperar.

—¿A qué te refieres?

—Hemos encontrado un diario donde Jane da a entender que mantenía algún tipo de relación íntima con Mike Newton. En él, hace referencia al incendio ocurrido aquí hace unos meses. Su muerte y la noticia de que estabas casado.

—¿Jane estuvo relacionada con el incendio?, —Preguntó Charlie asombrado, pues jamás pensó que de todos los Voulturis, fuera ella la implicada. Sus sospechas siempre se habían dirigido hacia su padre.

—Eso parece. Mis chicos y yo vamos a tener una noche movidita leyendo todo lo que pone en ese maldito cuaderno. De todas formas, hay algo más.

—Habla. —Pidió Edward temiendo que podría ser lo siguiente.

—Hay numerosas fotos tuyas y de Bella en su habitación. Están hechas desde la distancia, pero son bastantes. En ellas hay mensajes no muy agradables, especialmente para ti, Bella.

Al escucharlo, la respiración de la joven se cortó.

—No os lo estoy diciendo para que os asustéis, solamente quiero que estéis alerta.

—¡No me jodas, Emmet! Nos estás diciendo que una puta psicópata, que se ha podido cargar a dos personas, tiene fotos nuestras ¿Y no quieres que nos asustemos?

—Te entiendo Edward, pero aún no está confirmado que ella sea la culpable, aunque desgraciadamente todo parece indicar que sí. La forense me llamó y han encontrado unos cabellos entre las uñas de Tania que pueden pertenecer al asesino. Hemos tomado huellas y algunos efectos personales de Jane para corroborarlo. En cuanto tenga los resultados podremos decirlo con seguridad.

—¿Y mientras qué? —Gritó Edward.

—Un coche patrulla estará en el rancho haciendo guardia. Os aconsejo que no permanezcáis solos y alejados, al menos, hasta tener los resultados y dar con ella.

—¿Cuánto tardará?

—Cómo muy tarde mañana al mediodía. Lo siento, todo esto es…, no pensé que pudiera pasar algo así. Pero tened por seguro que me encargaré de resolverlo todo.

—¡Joder! —Suspiró Edward intentando asimilar todo de nuevo.

—En cuanto tenga los resultados os llamaré. Intentad descansad.

Con un ligero asentimiento de cabeza y palmeando cariñosamente a su primo en el hombro, Emmet se marchó.

En el salón del rancho Swan, los cinco permanecieron estáticos. Jane Voulturi. Esa mujer, con rostro de muñeca de porcelana y cara de ángel podía ser una asesina; una asesina que al parecer los tenía en su punto de mira.

¡Hola! ¿Qué tal todo?

Parece que a Jane se le complican las cosas.

Sé que en estos capítulos ho hay mucha acción y tampoco muchos momentos entre Edward y Bella, pero todo llegará. Es necesario dar estos pasos para llegar hasta el final.

Gracias por los reviews, favs y follos.

Espero vuestros comentarios.

Saludos.