Álgebra
El pelicereza soltó perezosamente un suspiro, observando aburrido como una hormiguita atravesaba su cuaderno de álgebra. Trató de no pensar en que detrás de su libro, el tensai debía de estar matándose de la risa, sino más bien en su tarea. Cosa difícil. Oyó una pequeña risilla proveniente desde su cama, donde el peliazul se había acomodado. La hormiga ya estaba llegando al borde de la página, cuando su vidafue apagada por el dedo del acróbata.
-¡Ya no quiero seguir con esta idiotez!
-Te informo que, por el hecho de ser una idiotez, no dejará de ser tu tarea, Gakuto...
