Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.


Words With Strangers

Capítulo 36

El sonido de la alarma era la peor manera de despertarme, pero esta vez, sabía lo que significaba. En el instante en que sonó, me senté en la cama y tomé la nota en la mesita de noche. Ni siquiera me molesté en apagar la alarma. Ese sonido era lo mejor del mundo, a mi parecer.

Levántate Sr. Cullen. Me temo que hoy es día de clases, pero por lo menos es viernes, así que tendrás el fin de semana libre. Veamos si podemos terminar bien la semana de clases, ¿no? Tu ropa está en el baño y las clases comenzarán a las ocho en punto. ¡No llegues tarde!

Como si fuera a llegar tarde. Quería terminar bien. ¿O debería llegar tarde? Había sido bastante caliente cuando ella había llegado tarde. Dejé la nota a un lado. Las guardaría con las otras dos para poder enmarcarlas luego o algo así. Finalmente apagué la alarma y escuché por un momento, pero no podía escuchar nada. Lo que sea que la Señorita Swan estuviera haciendo lo estaba haciendo en silencio.

Me levanté de la cama y me apresuré a ir al baño, ansioso por ver que ropa me había dejado para usar. Reí cuando vi lo que había en el tope de la pila de ropa. Gafas, ¿huh? Parecía que mi chica había elegido que sería el nerd que solía ser. Bueno, no iba a ser difícil. Me coloqué las gafas y sonreí cuando me vi en el espejo. Parecía Clark Kent, con el grueso armazón negro en mi nariz. Los dejé allí y tomé la camisa negra que estaba arriba.

"¡Santa mierda!" ¿Dónde la había conseguido, se reiría si le preguntaría? Era la camisa más genial. Era la Death Star y era increíble. ¿Qué diablos hacía la caja aquí? Apreté el botón y de repente hizo un sonido que me asustó por completo. ¡Parecía que estuviera disparando! En serio, ¿en donde conseguía estas cosas? Quería más.

Joder, necesitaba concentrarme. Tenía una profesora sexy en camino y debía prepararme en vez de preocuparme sobre donde había conseguido esta genial camisa. Tenía que preguntárselo. Tenía mis maneras para hacerlo. Jeans negros completaban el look, o eso pensé hasta que los tomé y vi que tenían tiradores. ¿Ella quería que yo usara tiradores? ¿Cuán nerd creía que yo era? Bueno, valía la pena para mi fantasía de la profesora, y eran azules así que combinaban con la remera de Death Star.

Tomé una ducha rápida intentando no concentrarme en lo que estaría haciendo Bella. Ya estaba duro; y ciertamente esa imagen no me ayudaba. Me sequé y me puse mis boxers y jeans antes de ponerme la genial camisa. Presioné el botón una vez más antes de ocuparme del resto. ¿Qué? Me puse la camisa dentro de mis pantalones, al estilo nerd, y me coloqué los tiradores encima de la remera. Lucía como ese idiota Urkel del estúpido show que le gustaba a Emmett. Ah, bueno, esto era lo que quería mi chica y se lo iba a dar. Pasé mis dedos por mi cabello, desordenándolo y me coloqué las gafas. Sí, ahora era un nerd. Bueno, siempre había sido uno, pero ya no lo veían los demás. Espero que a Bella le gustara.

Miré el reloj y faltaban siete minutos para las ocho así que me apresuré a bajar las escaleras, pasando por la cocina para tomar una manzana antes de ir a la oficina que serviría como mi clase del día. Los nerds nunca llegaban tarde; siempre eran puntuales y ansiosos por aprender. Yo estaba ansioso por aprender. Me pregunté lo que la Señorita Swan iba a enseñarme hoy.

Dejé la manzana en el escritorio y luego me senté en la silla que Bella me había dejado para mí, demasiado ansioso por empezar el día. Todavía tenía un par de minutos libres, así que mi mente se imaginó la imagen de la Señorita Swan en toda su gloria, como en la fotografía que me había enviado, la primera vez que había visto a la chica a la que amaba con todo mi corazón. Y pensar que antes la encontraba caliente. Ella había excedido todas las expectativas cuando nos conocimos. Gracias a Dios me había encontrado.

"¡Buenos días, clase!" Su voz era brillante y alegre mientras entraba a la clase. Giré mi cabeza para verla y casi trago mi lengua ante lo que veían mis ojos. Ella hacía realidad mi fantasía. Estaba usando una falda justa que llegaba a sus rodillas, una blusa blanca, más sobria que la que tenía en la foto y sus propias gafas y tacones negros. Joder. Su cabello estaba sujeto en un rodete, como el que tenía en la foto. Mis manos querían tocarla y desordenar ese perfecto cabello de bibliotecaria que estaba usando. Evité un gruñido y me moví en mi asiento mientras colocaba sus libros en el escritorio. No me había dado cuenta que estaba llevando libros; había estado muy concentrado en lo caliente que estaba. Probablemente había sido algo bueno que no hubiera tenido una profesora así en el colegio. De seguro hubiera reprobado, aunque luego hubiera tenido que tomar su clase de nuevo, así que eso era algo positivo.

Bella se giró y se apoyó contra el escritorio, descansando su hermoso culo en la madera. Ella tenía una sonrisa profesional en su rostro, no era demasiado amistosa, pero tampoco era demasiado seria. Quería atacarla, pero así no se comportaban los nerds. Miré hacia otro lado, concentrándome en mis rodillas intentando evitar atacarla tan pronto.

"Como todos saben, hoy es un día muy especial." ¿Lo era? Levanté mi mirada y vi que estaba mirando con una sonrisa en su rostro. "En vez de tener clases normales, me han pedido que les hablara de algo importante." ¿A dónde iba? Estaba desconcertado. "Inicialmente esto hubiera sido hablado en las clases de salud, pero debido a los cortes, las cosas serán un poco diferentes." ¿Clases de salud? Espera un minuto, de seguro no iba a…

"Así que consideren esto Educación Sexual 101." Oh, joder, iba a hacerlo. Sonrió brillantemente y levantó su mano. "Basta de bromas, por favor. Sé que la mayoría de ustedes han pasado por esto, espero que con sus padres en vez de sus amigos. Y no soy ingenua al saber que muchos de ustedes no tienen tanta experiencia."

Gruñí y me moví en mi asiento. Necesitaba sus manos en mí o sería demasiado tarde. Bella se alejó del escritorio y se detuvo frente a mí. Me sostuve contra la silla fuertemente para no tocarla. "¿Quién de ustedes tiene novio o novia?" Yo tenía, pero probablemente un nerd no. Bella miró alrededor de la habitación y asintió un par de veces. "Wow, ¿toda la clase? Excepto uno o dos de ustedes." Sus ojos estaban en mí y sentí mis mejillas sonrojarse. Eso apestaría, ser el único virgen en una clase llena de gente que ya había tenido sexo, usando mi remera Star Wars. Tal vez debería subir mi nivel de perdedor al presionar el botón y hacer el ruido de disparos.

"¿Cuántos de ustedes son sexualmente activos?" Hubo otra pausa y supuestas manos se levantaron. Quería reír. Como si los chicos fueran a admitirlo. Bueno, algunos lo harían, por supuesto, y otros mentirían para lucir cool, pero sabía que se suponía que no debía levantar mi mano. Después de todo, era un nerd. Yo jugaba video juegos, en vez de jugar juegos sexuales. Gracias a Dios esto no era real.

"Bueno, ya que parece que todos son expertos menos el Señor Cullen, la clase está terminada." ¿Qué? Giré mi cabeza en sorpresa y Bella señaló hacia la puerta. "Que tengan buen fin de semana. Señor Cullen, por favor quédate." Tuve que contener mi alegría al saber que me quedaría solo con la Señorita Swan. Mi falso yo se debería sentir humillado, así que mantuve mi cabeza baja, evitando su mirada.

"Edward." Ella dijo suavemente, deteniéndose frente a mí. "¿Puedes mirarme?"

Lo hice, pasando mi mirada por su hermoso cuerpo antes de llegar a su rostro. Empujé un poco mis gafas, ya que se estaban cayendo de mi nariz. "¿Así que no tienes ninguna experiencia sexual?"

Dios. ¿Y si mi profesora caliente me hubiera preguntado eso en el colegio? Mi respuesta hubiera sido completamente real. Sacudí mi cabeza, sin hablar todavía.

"¿Cómo puede ser posible?" Ella murmuró, pasando una mano por mi cabello. Chispas de electricidad corrieron por mi cuerpo ante su toque y de nuevo tuve que sostenerme contra la silla. Necesitaba un escritorio real para poder sostenerme. Eso, por supuesto, hizo imaginarme cogiendo a la Señorita Swan contra el escritorio. Concéntrate.

"Uh, no le gusto a nadie de esa manera." Logré decir.

Ella hizo un sonido y su mano tomó mi mentón con fuerza, haciendo que la mirara. "Eso no es cierto. Eres un joven muy apuesto."

Intenté sacudir mi cabeza pero ella no me dejó, todavía sosteniendo mi mentón. "Confía en mí, Edward." Ella soltó mi rostro y fue hacia su escritorio, caminando alrededor de él, dejándome ver como la falda se apretaba contra su culito apretado. Joder. Se sentó y descansó sus manos encima del escritorio, estudiándome intensamente.

"Dime, señor Cullen, ¿no tienes ninguna experiencia?" Sacudí mi cabeza de nuevo. "¿Nunca has besado a una chica?"

"Uh, bueno." Si iríamos a experiencia personal en ese entonces, había hecho bastante, aunque eso no contaba.

Sus ojos me miraron intensos. "¿Has besado a una chica?"

Me encogí de hombros e intenté lucir avergonzado. "En parte."

"¿Qué quiere decir eso, señor Cullen? O lo haz hecho o no lo haz hecho." Su voz era más intensa, como si estuviera molesta de que ya hubiera besado. Me encantaba.

"Besé a Molly Sanders en segundo grado cuando estábamos jugando al juego de la botella." Le dije, rápidamente como si estuviera avergonzado de admitírselo a una profesora. Ese había sido mi único beso hasta que logré ejercitarme. Y Molly había llorado. No me había hecho sentir un semental.

"Oh." Dijo la Señorita Swan. "¿Y nada más?"

Sacudí mi cabeza. "Okeeeey." Ella dijo, como si estuviera pensando en algo más. "¿Sabes algo de sexo, Edward?" Joder, la manera en que había dicho mi nombre, su voz derramaba el acto del que me estaba preguntando. "¿Sabes como funciona?"

"Um, ¿sí?" Dije, sonando como si fuera una pregunta más que una respuesta.

"¿Cómo lo sabes?" Preguntó, acercándose de nuevo. Fue allí cuando noté que uno de sus botones mágicamente se había desabrochado. No podía ver nada todavía, pero definitivamente veía más piel. Joder, sí.

"He, um, he visto películas antes." Fue mi respuesta. Sentí mi lengua entreverada y un poco avergonzado. Ella estaba haciendo un gran trabajo haciéndome sentir como el adolescente inexperto que se suponía que debía ser. Tampoco dolía que estuviera trayendo cosas de la vida real.

"¿Películas? ¿Películas pornográficas?" Ella preguntó, arqueando una ceja y sonando casi severa. Lucía perfecto con el rodete y las gafas.

"¡No son mías!" Le dije rápidamente. "Mi hermano tiene algunas."

"¿Y las compartió contigo?" Ella preguntó.

Por supuesto que sí. Emmett me había dado mi primera porno, mis primeros condones e incluso supo cuando fue mi primera vez. "Sí. Él creyó que debía saber como era, para cuando lo necesitara." Como si la primera vez estuviera lleno de chicas que chuparan tu verga por media hora sin ningún problema y dejarían cogerse su culo. Emmett no había elegido sabiamente.

"¿Te gustó lo que viste en esos videos, Edward?" Dios. Su voz no podía ser más sugestiva si lo intentara. Era profunda y sexy y quería tomarla ahora.

"Um, sí, ¿señorita Swan?" De nuevo con la pregunta y el tartamudeo. Ni siquiera tenía que intentarlo.

"¿Crees que eso te enseñó todo lo que necesitas saber?" Oh, Dios, se desabrochó otro botón y pude ver el encaje beige de su sostén.

"¿Qué?" Pregunté, mis ojos en sus tetas.

"¿Crees que aprendiste todo lo que necesitas saber de las películas porno o te gustaría tener un poco de mi experiencia?"

Dios. "Yo… yo no lo sé." El verdadero joven Edward probablemente se hubiera ido corriendo de la clase. El más viejo y caliente Edward no se iría a ningún lado.

"Mmm, bueno, ¿por qué no lo descubres? Ponte de pie y ven aquí, Señor Cullen."

Diablos, sí. Logré no saltar de mi silla, en vez de eso me puse de pie lentamente, intentando actuar nervioso e inseguro sobre lo que sucedía. Me moví hacia su escritorio, poniéndome de pie frente a él, a dos o tres pies de distancia entre nosotros. Ella se mantuvo sentada y pude ver perfectamente su blusa. Mis manos dolían por tocar sus senos y apretarlos.

"Los videos pueden enseñarte un montón de cosas. Pueden enseñarte a aprender a leer o aprender un nuevo idioma, o como crear algo, o ejercitar, ¿pero honestamente crees que pueden enseñarte como tocar a alguien?" Ella preguntó.

Diablos, no. Las manos era el tema. "¿Supongo que no?" Pregunté, mis ojos aun en sus senos.

Ella rio suavemente mientras se puso de pie y se recostó contra el escritorio, su hermoso rostro a centímetros del mío. "¿Recuerdas lo que sentiste cuando besaste a Molly años atrás?"

Sacudí mi cabeza. "En realidad, no. Pasó muy rápido." No agregué la parte del llanto. Un hombre tenía que mantener su dignidad.

"¿Y crees que aprendiste a besar viendo a la gente besarse en la TV?"

Me encogí de hombros. "¿Es sólo en los labios, verdad?" Pregunté, sonando inseguro.

Sus ojos brillaron de risa detrás de sus gafas. Quería lamerla y morderla toda. Ella podría usar siempre sus gafas. "El hecho de que me digas eso me dice que necesitas ayuda. ¿Quieres que te ayude, Edward?"

Esto era todo. Tragué en seco y asentí. "Sí, Señorita Swan."

Ella me sonrió de manera sexy y mi verga se despertó. "Tu beso con Molly, supongo que fue sólo un beso en los labios, ¿Cómo esto?" Antes de que pueda reaccionar sus labios estuvieron en los míos y se alejó segundos después. Me detuve allí, mirándola, como el joven Edward hubiera hecho, si no hubiera hecho algo vergonzoso como desmayarse, corriendo o acabando en mis pantalones. "¿Fue así, Edward?"

Asentí. "Sí, excepto que este fue más mojado, nuestros labios chocaron."

Bella sonrió. "No hay nada de malo con un beso mojado, pero llegaremos a eso pronto." Joder, ella era sexy. "Intentemos con un beso normal de nuevo." Y con eso, sus labios estuvieron en mí, fuertemente presionados contra ellos, su boca cerrada, pero duró más que la primera vez. "Muy bien, Edward. Eso fue mejor que tu beso con Molly, ¿verdad?"

"Sí." Le dije porque fue un millón de veces mejor.

Ella sonrió y tocó suavemente mi mejilla. "¿Te gustó?"

"Por supuesto." Le dije. Juro que me sonrojé. El joven Edward se estaba apoderando de mí.

"¿Quieres más, Edward?"

¿Cómo si tuviera alguna duda? "Sí, Señorita Swan." Sus labios estuvieron en mí de nuevo, y esta vez los abrió un poco y chupó mi labio inferior en su boca. Gruñí cuando lo mordió suavemente.

"¿Cómo estuvo eso, Señor Cullen?"

Ella me sonreía dulcemente ahora, no como si fuera una seductora dispuesta a desflorarme. ¿Tenía una flor? Bueno, lo que sea, ella me quería desvirgar y yo estaba listo, más que listo.

"Estuvo bien."

"Sí, lo estuvo." Ella respondió, lamiendo su labio y haciendo que mi verga doliera y quisiera estar enterrada en ella. "Dime, Edward, ¿estás duro?"

Como una roca, bebé. Pero esa no era la respuesta que un chico virgen le daría. "¿Estoy qué?" Tartamudeé.

Bella sonrió de nuevo. "¿Tu pene está duro?" Intenté no reírme ante eso. Bella nunca usaba la palabra pene. Pito la hacía reír. Pero la Señorita Swan me estaba enseñando, después de todo. "¿Estás sexualmente excitado?"

"Yo… ¿sí?" Hice que mi voz estuviera más aguda, para que fuera más real.

"Dime, Edward, ¿alguna vez te has masturbado?"

La botella de loción en mi mesa de noche me delataba. "Sí."

"¿Así que sabes como te gustaría que te tocaran?" Ella preguntó. Asentí en silencio mientras ella dejaba el escritorio y se paraba frente a mí. Ella me dio un empujoncito para que me sentara contra el escritorio, donde lo había hecho antes.

"Eso está muy bien." La miré mientras ella colocaba una mano en mi pierna, deteniéndose a medio camino. "Ahora, sobre esos besos mojados." Su otra mano agarró mi tirador izquierdo y me empujó contra ella. Su boca estaba caliente y húmeda contra la mía y abrí mi boca, enredando su lengua con la mía. Ella me soltó y se alejó, manteniendo su mano en mi pierna. "Eso está muy bien, Edward. Puede que seas un poco inexperto pero besas muy bien."

"Gracias, Señorita Swan."

"¿Quieres aprender algo más?" Su mano se movió hasta mi muslo, al lado de mi verga pero sin tocarla.

"¿No lo sé?" Pregunté porque me imaginé que mi joven yo no sería capaz de articular lo que quisiera aprender.

"¿No quieres saber lo que se siente hacer otras cosas, como las que viste en las películas?" Su mano rozó mi verga y no pude evitar el gemido o darle una estocada. "¿Es un sí?"

"Diablos, sí." Gruñí mientras su mano apretaba el bulto en mis jeans.

"¡Lenguaje, Señor Cullen!" Le dio un golpecito a mi verga y se sintió increíble.

"Lo siento, Señorita Swan." Me corregí. "Me excité."

"Cuando miras esas películas, ¿quieres tocar a las mujeres que ves en la pantalla?" Ella preguntó, pasando su dedo por la costura de mis jeans. Quería que los desabrochara y liberara mi verga.

"Sí." Susurré, intentando estar avergonzado.

"¿Qué quieres tocar, Edward?" Su voz, Dios, esta mujer era letal.

"No lo sé." Tus senos, tu coño, tu culo, tus muslos, ese pequeño lugar en tu baja espalda que te hace temblar… podría seguir, bebé.

"¿No lo sabes o no quieres decirlo?" Joder, se había desabrochado otro botón. Hacerme el vergonzoso me hacía perderme de cosas.

"Tu pecho." Le dije suavemente.

"¿Mi pecho?" Ella preguntó, riendo ligeramente. "¿Quieres decir mis senos?" Asentí, manteniendo mi vista en sus perfectas tetas. "¿Entonces por qué no lo haces?" Ella tomó mi mano derecha y la colocó en su seno izquierdo. Gemí e intenté pretender que era la primera vez que la tocaba. Todavía tenía su sostén pero podía su blusa estaba casi desabrochada así que podía ver sus senos.

Flexioné mis dedos y lo apreté. Ella sonrió y colocó su mano sobre la mía. "Así." Ambos bajamos la copa y revelamos su rosado pezón erecto. Ella guio mis dedos, tomando el pezón entre sus dedos, mostrándome como le gustaba. Copié el movimiento y ella tiró su cabeza hacia atrás mientras yo llevaba mi otra mano hacia su seno derecho y hacía lo mismo. "Perfecto, Edward. ¿Quieres hacer algo más que tocarlos?"

Quería enterrar mi cabeza entre ellos y lamerlos, chuparlos y morderla en todas partes. El Edward tímido probablemente hubiera acabado tres veces antes de esto. "Sí."

"¿Quieres probarme, Edward? ¿Quieres chupar mi pezón?"

"Dios, sí."

Ella sonrió mientras desabrochaba su blusa, aunque no se la quitó. "Tómame en tu boca, Edward." Esta era la mejor clase de todas. Pagaría un billón de dólares por tomar esta clase, así de buena era. Me agaché y chupé su pezón con mi boca mientras Bella gemía suavemente. "Sí, así está bien, Edward. Mueve tu lengua sobre ellos." Hice lo que me decía. Esto era demasiado caliente. Yo seguía sus órdenes como un campeón. Bella era una gran directora, no había duda de eso. O una gran profesora, supongo. "Mmm, perfecto." Sus manos estaban en mi cabello, tirándolo, volviéndome loco. "Ahora muérdelo, suavemente." Hice lo que me dijo, no iba a dejar que mi inexperiencia la lastimara.

"Eso se siente muy bien, Edward. Tu boca es muy talentosa." Ambos lo sabemos, bebé. Continué lamiéndolo y chupándolo. Sentí sus manos en mis jeans y recé que ella me fuera a liberar de la prisión de ellos. "¿Quieres que te toque también, Edward?"

La solté y asentí. "Sí, por favor, Señorita Swan."

Ella sonrió y abrió mi bragueta. Luego puso sus manos en mis tiradores y me empujó del escritorio. Quería salir del personaje y hacerle una broma sobre porque me hizo usarlos, pero no iba a hacer eso. Tal vez me castigaría. Los quitó y quitó mis jeans junto con mis boxers. Pateé mis zapatos mientras ella los terminaba de quitar. Ahora todo lo que tenía era mi tonta pero increíble remera.

"Estás lleno de sorpresas, Señor Cullen."

"¿Lo estoy?" Le pregunté, inseguro de hacia donde iba.

"¿Quién iba a decir que estarías tan dotado debajo de esa ropa?" Ella tocó mi verga y gruñí, sin poder decir nada. "¿Es así como te tocas?" Movió su mano de arriba hacia abajo.

"Sí." Logré decir. Joder, iba a acabar antes de poder tener mi lección final, lo cual esperaba que fuera como coger a mi profesora caliente. "Eso se siente tan bien, Señorita Swan, no puedo…" Ella dejó de tocarme e inmediatamente quise llorar.

"¿Alguna vez has querido que te la chupen, Edward?" Múltiples veces al día. Asentí. "¿Quieres que lo haga ahora?"

Joder, sí. "Sí, por favor, Señorita Swan." Ella se arrodilló y lamió mi verga. "¡Joder!" Grité, sorprendido de que se haya movido tan pronto.

"¡Señor Cullen, continúas sorprendiéndome! Que lenguaje tan malo. Y yo que pensaba que eras un chico bueno."

"Estoy bien." Gruñí mientras ella me tomaba en su boca, girando su lengua y pasándola por mi verga. Puse mis manos en su cabello y tiré las horquillas que lo sostenían. Solté su cabello y lo moví contra mis muslos mientras ella trabajaba en mí con su boca. "Me encanta tu cabello. Es tan sexy." Le dije.

Ella me soltó y sonrió. Las gafas necesitaban irse. Se los quité y los dejé en el escritorio a mi lado. "¿Quieres acabar en mi boca, Edward?"

Dios. Una palabra más y acabaría en su rostro, ya que estaba allí. "Sí, me gustaría."

Ella rio. "Apuesto que sí." Me tomó en su boca de nuevo y gruñí cuando sus labios sexys se apretaron en mí. Ella era tan caliente. Mantuve mis manos en su cabello mientras ella trabajaba en mí. Ella rodó mis bolas entre sus dedos y joder, se sentía increíble.

"Señorita Swan, voy a…" Ella me chupó de nuevo y acabé en su boca. Bella lo tomó todo, tragando y soltándome. La ayudé a ponerse de pie. "Gracias." Le dije, porque parecía apropiado agradecerle a una profesora que te la había chupado.

Ella sonrió. "De nada, Edward. Creo que estás en camino de convertirte en mi estudiante estrella."

Claro que sí. Nunca tendría un mejor estudiante que yo. "¿Cómo me convierto en tu estudiante estrella?" Le pregunté, intentando sonar tímido.

"Mmm, podrías besarme de nuevo." Ella sugirió. "Muéstrame lo que has aprendido." Así que la besé, primero con mi boca cerrada, luego chupé su labio inferior como ella lo había hecho con el mío antes de que mi lengua entrara en juego. Ella suspiró contra mis labios, pasando sus dedos por mi cabello y besándome también. "Eso estuvo muy, muy bien. Tienes una A por besar."

Sonreí. "También me mostrarte como tocar tu pecho."

"Lo hice." Llevé mis manos a sus pechos y toqué sus pezones. "Y te enseñé como probarlos." Así que tomé su pezón derecho con mi boca, pasando mi lengua por él, amando los sonidos que hacía y la manera que sostenía mi cabeza, guiándome. "Muy, muy bien, Edward. Otra A."

Me alejé y le sonreí. Ella empujó mis gafas hacia mi nariz. "¿Quieres aprender algo más o sientes que estás a la par de tus compañeros ahora?"

Tenía tanto para aprender y hacer. "Me gusta aprender cosas nuevas." Le dije, dándole una mirada esperanzadora.

"Bueno, es mi trabajo enseñarte. ¿Qué más quieres aprender?" Ella preguntó, sonriéndome y dándome ánimo.

Ella iba a hacer que lo dijera. Okey. Podía hacerlo como el nerd tímido que era. "Quiero saber como te sientes."

Ella movió su cabeza. "¿Qué quieres decir?"

"Quiero tocar tu, tu…" Me callé y la señalé. "Allí abajo." No te rías, Cullen. No lo arruines.

"Mi coño, Edward. ¿Quieres saber como se siente mi coño?" Dios, me estaba poniendo duro de nuevo al escucharla decir eso. Gracias a Dios. No tenía el tiempo de recuperación que tenía a los dieciséis años, pero Bella me ayudaba.

"Sí."

"Dilo, Edward. Si quieres tocarlo, tienes que decir la palabra."

"Coño." Susurré suavemente.

"Ayúdame a quitarme la falda." Ella se giró y vi el cierre. Rápidamente lo abrí, bajando el cierre, revelando su sexy y blanco muslo. Pasé mis dedos por la piel que había revelado y Bella dio un grito ahogado. "Muy buena iniciativa, Señor Cullen, estoy impresionada. Quítala, ahora." Pasé la falda por sus piernas, revelando que estaba usando esas medias con liga y unas bragas pequeñas color beige. Ella no se quitó sus zapatos, por suerte, y pateó la falda. Se recostó contra el escritorio. "Tócame."

Tan putamente caliente. Me estaba dando permiso y era tan sexy. Pasé mis dedos por su muslo y ella gimió mientras llegaba a su coño, tocando la sedosa tela que la cubría, sintiendo su humedad. "¿Te gusta, Edward?"

"Sí. Se siente increíble." Era la pura verdad.

"Pasa tus dedos por debajo de la tela y tócame." Era increíble tener a Bella guiándome así. Pasé mis dedos por debajo de la tela y toqué su clítoris. "¿Cómo se siente?" Me preguntó.

"Tan bien. Tan húmedo y suave." Respondí.

Ella arqueó sus caderas hacia mí. "Mete tu dedo en mí y dime como se siente."

Ella iba a matarme, en verdad. Hice lo que me dijo, deslizando un dedo en ella, gruñendo mientras la humedad y el calor me envolvían. "Caliente, muy caliente. Se siente bien."

"Mmm, ¿te gusta eso, Edward? ¿Quieres sentir más?"

"Mucho más."

"Quítame las bragas." No había problema. Las deslicé y las quité segundos después. Ella sonrió y separó sus piernas recostándose más contra el escritorio. "Tócame así." Ella pasó su dedo por su clítoris y no pude evitar gemir ante esa imagen. Diablos. Frotó en pequeños círculos antes de meterse dos dedos "¿Puedes hacer eso, Edward?"

"Sí." Ella movió su mano y la remplacé con la mía, haciendo lo que me había mostrado, frotando esos pequeños círculos sobre su delicada piel antes de deslizar dos dedos en ella. Tan putamente bien y estrecha. Gruñí.

"¿Te gusta, verdad?" Claro que sí. Su piel estaba sonrojada y respiraba entrecortada. Lucía tan putamente sexy con sus zapatos, sus medias y su camisa abierta con sus sostén corrido. Dios.

"Mucho." Continué cogiéndola con mis dedos.

"¿Quieres aprender algo más, Edward?"

"Dios, sí."

Ella sonrió. "¿Te gusto cuando puse mi boca en ti?"

Diablos, sí. "Más que a nada."

"¿Por qué no haces lo mismo para mí?"

Intenté lucir como que no estaba seguro, aunque estaba más que listo. "¿Te gustaría eso?"

"Mucho, Edward. Me haría sentir tan bien como a ti."

"¿Me gustará?" Le pregunté. Como si esa fuera una pregunta.

Bella sonrió lentamente y sus dedos se movieron por su clítoris, frotando su humedad. Luego ella los sostuvo contra mí. "¿Por qué no pruebas y ves?"

Tan putamente caliente. Iba a acabar de nuevo. Me acerqué, aun con mis dedos en ella y chupé los suyos con mi boca. Sabía a mi Bella allí y lamí y chupé, tal como lo iba a hacer con su clítoris en cualquier momento. "¿Qué piensas, Edward?"

Solté sus dedos y sonreí. "Creo que me gusta, Señorita Swan."

"Bueno, ¿entonces por qué no lo intentas?"

No había problema. Me puse de rodillas frente a ella y ella separó sus piernas para mí. Tan putamente sexy. Dudé por un momento y ella puso sus manos en mi cabeza y me guio hacia su coño. "Lámeme allí, donde me estabas tocando." Lo hice, lamiendo cuidadosamente su clítoris. Bella me premió con un suave gemido, así que lo hice de nuevo, con más fuerza. "Perfecto, así. Puedes hacerlo en círculos, como lo estabas haciendo con tus dedos." Y lo hice. "Y puedes poner tus dedos de nuevo dentro de mí. ¿Sientes lo mojada que estoy por ti, Edward?" Asentí y metí mis dedos en ella. "Ohh, eso se siente bien." Asentí de nuevo y mi lengua se movió conmigo.

"Chupa mi clítoris con tu boca, Edward." Pude haberme hecho el tonto pero elegí que no, queriendo premiar a mi chica por lo maravillosa profesora que era. Me pregunté si podría ser nominada a Profesora del Año antes de que fuera oficialmente profesora. Aunque no iba a explicar porque la quería nominar. Chupé su clítoris con mi boca. Bella dijo mi nombre. "Sí, haz eso de nuevo y dobla tus dedos dentro de mí." Mi chica quería acabar pronto y rápido. No había problema.

Doblé mis dedos, dándole al lugar perfecto. Bella me sostuvo contra su coño, mientras ella acababa alrededor de mí, apretando mis dedos y mi lengua. Tan putamente sexy. Lamí y chupé hasta que se calmó. "Eso fue perfecto, Edward. Tienes una A por tus habilidades orales."

Reí mientras me ponía de pie, duro y con ganas de estar en ella. "Usualmente no soy muy bueno con los discursos."

Bella rio. "Sólo deja que tu lengua te guie, Señor Cullen. Tendrás una A siempre." Intenté sonar vergonzoso pero no pude evitar la sonrisa en mi rostro. "Tienes una cosa más que aprender para estar más avanzado que tus compañeros de clase. ¿Sabes que es, Señor Cullen?"

Por Dios, que sea lo que estoy pensando. "¿Sexo?" Pregunté, de nuevo más agudo.

Ella sonrió. "Sí, ¿te gustó como se sintieron tus dedos dentro de mí, verdad?" Asentí vigorosamente y ella rio. "¿No crees que se sentirá mejor con tu verga dentro de mí?" Me alegraba tanto que no haya dicho pene esta vez. Me hubiera reído.

"Creo que sí." Todo ese calor a mi alrededor. Sí, por favor.

Me acercó a ella y me besó fuertemente. Podía sentir su sabor y el mío mezclados y era embriagador. "Sostén mis piernas." Me dijo cuando nos separamos. Hice lo que me dijo, apretándola y acercándola a mí. "Así es; sabes lo que hacer ¿verdad? Alinea tu verga y empújala dentro de mí." Finalmente. Quemaba por ella.

Me empujé contra ella, sólo la cabeza de mi verga y gemí ante la sensación. Si hubiera sido virgen, probablemente hubiera acabado enseguida. Aunque no iba a imitarlo al pie de la letra. "Así es. Todo el camino." Ella murmuró roncamente mientras me deslizaba en ella. "¿Cómo se siente?"

"Tan bien." Era todo lo que podía decir sin maldecir ni decir nada que la Señorita Swan no aprobaría. "Ahora muévete dentro y fuera de mí, Edward. Tómate tu tiempo." No quería hacerlo. Quería cogerla pero ahora lo haríamos a su manera. Me moví lentamente dentro y fuera, haciendo lo imposible para no acabar. "¿Te gusta? ¿Quieres ir más rápido?"

"Sí, más rápido." Le dije. Ella sonrió y movió sus caderas, lo cual hizo que pudiera penetrarla con más profundidad. Gruñí fuerte mientras la llenaba.

"Cógeme más rápido, Edward. Consigue esa A+." La penetré, empujándola contra el escritorio, sus piernas envueltas en mi cintura. "Toca mi clítoris." Ella ordenó mientras dábamos juntos las estocadas. Lo hice, frotándolo en círculos como me había enseñado. "Sí, Edward. ¡Sí!" Sus dedos se enterraron en mis hombros mientras la cogía con fuerza. Toqué su clítoris mientras acababa, apretándose en mí mientras me vaciaba en ella. Dios. No había palabras.

La sostuve mientras ambos nos calmábamos y ella se alejó y me sonrió. "Diría que no estás más detrás de tus compañeros, Edward."

"No, supongo que no. Gracias por enseñármelo, Señorita Swan."

Ella me besó suavemente. "Cuando quieras."

Tomé eso como una clave de que ya habíamos terminado. "Joder, bebé, ¿sabes que me enloqueciste?"

Bella rio y me abrazó. "¿Sabes lo putamente caliente que te ves con esas gafas? Dios me ayude si alguna vez tienes que usarlas en alguna película."

Sonreí y la levanté, llevándola hacia la silla de la oficina y sentándonos allí. "Puedo decir lo mismo de ti, Señorita Swan. Esas gafas, ese cabello, ese conjunto ¿y esos zapatos? Espero que nunca uses eso en clases. Usarás grandes vestidos y sweaters."

Ella rio y descansó su cabeza en mi hombro. "Creo que no tendrá que preocuparte, no le repetiré a nadie esta lección."

"Espero que no, bebé. Moriré si alguna vez me dices que tienes que enseñar educación sexual."

Rio mientras besó mi cabello. "Moriría si tuviera que enseñar educación sexual, porque recordaría esto y hablar de ovarios y trompas de Falopio arruinarían mi humor."

Ella me mataba. Reí y besé su cabeza. "Gracias por superar con creces mi fantasía de la profesora. Siempre las mejoras."

"Es mi trabajo."

"¿Dónde conseguiste la remera?" Le pregunté. Era la única pieza de ropa que tenía y lucía ridículo, pero no me importaba.

"ThinkGeek. Y puedes agradecerle a Alice por eso. A ella se le ocurrió tu vestuario nerd."

"Amo a Alice." Le dije, haciendo reír a Bella. Me giré y le sonreí a su hermoso rostro. "Pero te amo más."

"Claro que sí." Ella me besó y se acurrucó contra mi pecho. "Te amo más."

Sonreí. "¿Tendremos un concurso sobre esto?"

Ella sacudió su cabeza. "Diré que es un empate, ¿no?"

Perfecto. "Amo empatar contigo."

"Yo también." Sabía que empataríamos una y otra vez. "Gracias por mi A+."

Ella rio. "Gracias por tu trabajo A+. Puedes trabajar para tener crédito extra más tarde."

Sonreí. "¿Cómo supero una A+?"

Sus ojos brillaron. "Supongo que tendrás que esperar y ver." Algo que esperaba con ansias.

"No puedo esperar, bebé." No podía esperar por cada cosa que nos venía. Había tantas cosas increíbles en camino y le iba a dar el mundo a Bella, tal como ella me lo había todo cuando se convirtió en mi chica.


Espero que les guste el nuevo capítulo! :)

Que tengan un lindo fin de semana :D

Besos,

Romi