Capítulo 37: Un último "Regalo" de Abel Marzo había pasado volando, al igual que Febrero, el mes de Mayo estaba por llegar y de ahí empezaría la "Venganza Final", lo habían estado planeando por mucho y sabían que debían atacar a Royal Woods cuando volvieran, pero necesitaban hacerse pasar entre la multitud, era obvio que la Policía los buscaría, así que necesitaban un buen plan y utilizar de escondite su "Segundo Hogar".
- Muy bien, este es el plan: Vamos a iniciar nuestra venganza cuando volvamos a Royal Woods en Mayo, hacia el Viernes 4 de ese mismo mes he oído que Lynn tiene otra vez la final de la Copa Local de Baseball, así que vamos a sembrar el terror en esta maldita ciudad, empezando por tu venganza contra Allan y su primo, cuando los encuentres, mátalos sin piedad, destrózalos como el Dragón del Infierno, mientras que yo me encargo de Amber en la escuela, la muy puta se reúne con su amiga en la parte de atrás del complejo para fumar antes de ir a clases, créeme, la he visto hacer eso. Dijo Lucy, quien estaba con Lincoln repasando cada paso de su operativo que harían juntos.
- Ya quiero arrancarle las tripas a Allan y al inútil de su primo, van a tener que llevarlo al Futuro para que lo analicen, ya que juro que voy a reducirlos a cenizas a ambos. Advirtió Lincoln, quien estaba harto de recordar la cara de esos dos idiotas.
Lucy sonrió, con ellos estaba Abel, quien estaba atentamente cada paso que daban y en especial ellos dos recordaban el encuentro con ese sujeto llamado Ikki en el café durante el mes de Febrero. ¿Qué era lo que quería esa persona?, tal vez quería guiarlos por el buen camino, tal vez hacerlos recapacitar, ya que él había sentido aquel Cosmo violento en su interior, había una gama de probabilidades del motivo por el cual esa persona deseaba ayudarlos.
- Una vez que estemos dentro de la escuela, nuestro punto de reunión serán las puertas, debemos estar bien vestidos para esta "Guerra Santa", je, Guerra Santa, me gusta. [Dijo Lucy y miró un lienzo que había hecho, en el cual estaba un persona, un hombre, un adulto mayor, muy bello, su piel era muy blanca y pálida, tenía cejas delgadas y un bello y frondoso cabello totalmente oscuro y brilloso, ojos turquesa, los cuales, al ser mirados por algún Mortal, éste sentía que se estaba hundiendo una laguna infinita, además de que portaba una Armadura Sapuris diferente a las suyas, ésta era de color negro con toques plateados, podían apreciarse cuatro alas del mismo color y lo último de todo, una Espada Imperial, la cual brillaba y podían apreciarse centellas y rayos rojos como el propio fuego del Inframundo.] Señor Hades, ilumina nuestro camino, sus dos Espectros: ¡Lucy de la Harpía, la Estrella Celeste de la Lamentación y Lincoln de Wyvern, la Estrella Celeste de la Ferocidad!. Pidió la gótica la protección del Emperador.
- No nos dejes caer en la desesperación y en la debilidad de los Humanos débiles, danos tu fuerza y nosotros enviaremos las almas de todos los malditos que nos han hecho daño, a los que se burlaron de la Casa de Géminis y de todos los Espectros de su Ejército Imperial, ¡enviaremos sus pútridas y malditas al Infierno! ¡Pagarán muy caro! ¡Señor Hades...! Exclamó también el muchacho y con su hermana completaron la oración.
- ¡ILUMINA NUESTRO CAMINO!. Pidieron ambos al Emperador del Inframundo.
Abel sonrió ante aquel "Juramento Imperial".
- Ojala que todas las Estrellas Celestes despierten al igual que usted, este Mundo va a ser purificado por su mano. Dijo Lincoln hacia aquella figura.
- Los Loud ya no son nuestra familia, ellos nos expulsaron, nosotros volveremos a recuperar nuestro honor manchado, su infancia que fue arrebatada y destruida por esos malditos. ¡La primera Loud que va a morir será la maldita de Lynn junto con Lori y las demás!. Gritó Lucy, quien ansiaba ver la sangre de sus hermanas regada por las calles como el agua a los jardines de rosas.
- Los Dioses del Inframundo van a despertar con Hades: Los Dioses Gemelos Hypnos y Thanatos, Kairos, Oneiros, Ikelos, Phantasos, Morfeo El Escultor, todos ellos regresarán, aunque sus cuerpos serán de Humanos, sus espíritus estarán con ellos y los guiarán.
- Mataremos a cada uno de los malditos deportistas y millonarios de la escuela, les haremos sufrir en carne propia y verán que con nosotros, los "Hermanos de la Sombra" no debieron nunca haberse metido. Añadió Lincoln, mientras que Abel sonreía más y de una forma aterradora, ya que disfrutaba lo que tenía ante sus ojos: Su proyecto, su tan ansiado proyecto estaba dando frutos, el odio, la furia, la venganza, el desprecio, la ira, todo estaba floreciendo en el interior de ambos chicos, ellos eran como él, ese deseo de poder, de maldad, de matar y causar un baño sangre en esa ciudad de malditos, todo estaba saliendo a la perfección, aunque hubiera deseado acabar con Caín pero éste qué podía a hacer, ¿qué haría contra su hermano? Si ambos estaban muertos, ¿acaso buscaría ayuda? Estaba solo en ese Tiempo, en el Presente él dominaba todo a su paso y el peli blanco estaba en una feroz desventaja. Acto seguido se sacó de encima esos pensamientos y fue hasta ellos, aplaudiendo y mostrando esa sonrisa de que todo había ido de acuerdo al plan.
- Bien, muy bien, Mis Niños, ahora es tiempo de que yo, su Maestro Abel de Géminis les muestre el último "Regalo" que tengo para ustedes dos. Pidió su atención, cosa que ambos chicos hicieron.
- Díganos, Maestro. Dijeron ambos y Abel sonrió.
- Este es mi "Regalo", el último de todos, ya que con éste les llevará a la victoria final. No teman, no les dolerá. Prometió el peli negro, mientras que apuntaba con su dedo índice de la mano izquierda hacia las cabezas de ellos dos.
- Estamos listos para todo, ya el dolor no es nada más que lo que haremos sufrir a los malditos. Dijo Lucy y de ahí sonrieron ambos al ver aquella energía salir disparada de su mano, mientras que brillaban los ojos del Caballero.
- ¿Qué es eso?. Preguntó Lincoln.
- Este es el golpe que les dará la victoria...¡"SATÁN IMPERIAL"!. Les lanzó aquel rayo, el cual no sintieron nada, pero estaba dentro de sus cerebros y de ahí se revelaría lo que iba a pasar cuando llegarán allí.
- Wow, no sentí nada. Alegó Lucy.
- Ni yo, estuvo fabuloso. Agregó Lincoln y le dieron las gracias a Abel.
- Siempre estaré orgulloso de ustedes dos, chicos, pero durante la Batalla de Royal Woods, temo que no estaré con ustedes, tengo un asunto pendiente que cumplir. Pidió disculpas el Caballero Dorado.
- ¿Por qué?. Preguntó Lucy.
- Mi hermano gemelo, Caín, se ha liberado de la "Otra Dimensión" y estoy seguro de que traerá consigo ayuda del Pasado, tengo que enviarlo de regreso allí para que nunca más vuelva. Ustedes encárguense de todos los malditos en su escuela, mátenlos a todos. Respondió y explicó aquellos inconvenientes, mientras que en el interior de la mente de ambos chicos comenzaba a sembrarse el "Satán Imperial" y ambos, al escuchar esos nombres, se pusieron serios.
- No permitiremos que nadie se interponga en nuestro camino. Juró Lincoln.
- Ni mucho menos nuestra familia, la Policía o cualquiera, que se nos cruce en nuestro camino morirá. Juró Lucy por su parte.
- ¡Así se habla!. Ahora será mejor que descansen, yo les esperaré en Royal Woods, estoy seguro de que lo lograrán. Depositó Abel todas sus esperanzas, mientras que desaparecía y las deseaba suerte en la misión.
Ambos hermanos se fueron a dormir sin saber que estaban bajo el control de Abel, pero ésto no significaba que él los traicionaba, sino que les daría una mano mientras sembraban el terror en Royal Woods.
Por otra parte, en Royal Woods, la vida transcurría normal para las personas, en especial para los Loud, pero a pesar de ello, Albert había decidido no hablar más con su hija Rita después de que no hallaran ni un solo rastro de sus dos nietos desaparecidos y a su vez, Clyde permanecía bajo los cuidados de Caín, quien temía de que la vuelta de aquellos dos prófugos terminara en un baño de sangre.
- Caín, espera, ¿no sería mejor que lo dejes? Lincoln de seguro va a matarme. Sugirió Clyde, quien temblaba del miedo al pensar que su amigo iba a volver y sería la primera víctima de una posible masacre.
- Es mi deber detenerlo a mi hermano, él ya ha causado mucho daño: Mató a tus padres, asesinó a gente inocente en un hospital, llevó a cabo una serie de ataques violentos y aún así es mi hermano y no quiero perderlo, necesito detenerlo a toda costa y no me importa si tengo que pasar toda la Eternidad con él en el Inframundo o en el Olimpo, yo voy a frenarlo. Juró Caín, mientras que desaparecía y partía a la espera de que su hermano volviera a Royal Woods.
- "Hermano, ¿así que has usado el "Satán Imperial" con esos dos niños? ¿Qué es lo que quieres hacer? Es igual que en el Siglo XVIII con el Espectro y Juez del Infierno Suikyou de Garuda, ¿acaso...acaso quieres...? ¡Debo detenerte ahora mismo!". Tuvo Caín esos pensamientos de lo ocurrido en el Pasado y en especial cuando veía imágenes de aquel encuentro en la Casa de Géminis y que había tomado el control de la mente de Suikyou, quien murió en los brazos de su amigo y Caballero Dorado Dohko de Libra.
Haiku se hallaba en su casa, podía sentir en el aire el aroma de la Muerte y la destrucción, la cual venía a reclamar lo que era suyo en aquella ciudad.
- "Así que así empieza y termina todo en Royal Woods, así que estás bajo ese control, Lincoln, tú también Lucy, entonces veré quién saldrá victorioso". Pensó la amiga de la gótica, quien dibujaba en su cuaderno y en uno de ellos retrataba a dos seres de la Mitología Europea: Un Dragón y una Harpía volando sobre una destruida e incendiada Royal Woods.
- "Dios, si estás ahí, por favor, haz que regresen mis hermanos Lincoln y Lucy a casa, por favor, te lo pido, fui una maldita con ellos, los traté mal, yo soy la culpable de todo...Si hay alguien que merezca ser castigada, esa debo ser yo, pero por favor, haz que vuelvan, quiero abrazarlos, quiero volver a todo lo que era antes de esta estupidez de la mala suerte. Por favor, Dios, quien quera que seas: Athena, Zeus, Poseidon, Hades, el que sea, por favor, guía a mis hermanos de vuelta a casa". Rezaba Lynn Loud en su habitación, hallándose en silencio y de ahí todo quedaba en el más profundo de las calmas.
Dentro de poco tiempo, en Mayo, iba a ser la final del partido de baseball, en donde las "Ardillas" se enfrentarían a los "Tiburones" de Hazeltucky, ese día era de suma importancia, había acumulado una gran cantidad de victorias pero ahora no podía concentrarse al saber que sus hermanos estaban desaparecidos y que tal vez no los volvería a ver nunca más, aún así ella se fue a dormir y a prepararse, ya que esos días de finales de Abril eran de suma importancia, ya que los entrenamientos iban poniéndose muy serios e intensos.
- Quien quiere que seas, Dios, por favor, trae de regreso a mis hermanos. Pidió ella, mientras que rezaba una vez más y de ahí se quedaba dormida.
Justo en ese momento, Lynn se sumió en los brazos de Morfeo y con ello sintió una cálida sensación de que alguien la estaba protegiendo y ese alguien era Caín, quien acariciaba los cabellos de la niña, dándole tranquilidad.
(Vuelvan a escuchar "Elyssium", OST de "Saint Seiya: Saga de Hades")
- No te preocupes, ellos volverán, te prometo que no voy a permitir que mi hermano Abel los guíe hacia la Muerte. Te lo prometo, ahora descansa, pequeña, pronto volverás a ver a tus hermanos. Le hizo aquella promesa, no sin antes tomar la forma de Lincoln y darle un beso en la mejilla y en su frente.
- Yo te perdonaría, Lynn, a pesar del daño que me hiciste, te perdonaré. Dijo aquel "Lincoln", quien desapareció y volvió a ser Caín.
Lynn, al sentir y escuchar esas palabras de perdón hacia ella, se levantó y vio a aquel chico que desaparecía.
- ¿Lincoln? ¡Lincoln...Lincoln...Lincoln...no te vayas, por favor, quédate, fui una tonta, yo soy una mala jugadora, Lincoln!. [Pidió ella pero apenas pudo tomar su mano y ésta desapareció en pequeños fragmentos de una intensa Luz Dorada, dejando a la joven deportista con el corazón más dañado que nunca y llorando a más no poder.] Lincoln...Lloró ella, mientras que tomaba aquel fragmento de Luz y luego protegía con su puño cerrado, hasta que éste desapareció por completo en la noche.
¿Acaso sería un signo o aviso de peligro aquello? ¿Acaso significaba que tal vez iba a ser así el adiós del joven Loud hacia todos ellos?.
El viaje de regreso a Royal Woods comienza en el capítulo que viene y con ello, un oscuro designio que marcará las vidas de todos los presentes.
