Siento la tardanza, pero como dije estaba haciendo un projecto real. Que gracias a Dios ha sido publicado en enero. Se llama Ocrail. en la página ya está colgado el primer capítulo. Busquen "Ocrail" en facebook. Por favor hagan click a "me gusta" :)
Ahora escribiendo el 1.5 y el segundo libro. Asi que algo ocupada, pero revisaba los archivos y vi que tenía este capitulo sin colgar. Y bueno me puse a leer otra vez el fic, y he pensado acabarlo. Me puede coger tiempo, o sea, dificil que actualice todos los dias pero intentare que no pase la semana
Por cierto Ocrail es el primer libro, y bueno me gustaría tener algo de ayuda para la promocion, que sea con ideas or colgándola en vuestros blogs o páginas sociales. Os lo agradecería mucho. Quienes quieren hacer reseñas (crítica personal y objetiva) que se pongan en contacto conmigo.
Bueno, sobre el fic, me sabía toda la historia pero despues de casi seis meses, pues lo tengo difuso. Pero no se preocupen, todas las dudas y misterios seran resulto. Este es el último escrito y bueno no me he molestado en editar: faltas ortografia ni nada. Pero el siguiente intentaré trabajarmelo más. Ok. Basta de hablar. :P que disfruten. ;)
Capítulo 36:
Penélope había pasado toda la noche en el hospital, junto a Bianca que permanecía en la UVI. La muchacha no cesaba de recordar lo sucedido el día anterior y por mucho que lo repasara, algo no encajaba: quién era aquel chico que se había llevado a su héroe? Después de que llegara la ambulancia, Penélope había ido en busca de su salvador y había visto cómo se lo llevaba otro.
La rubia daba vueltas de un lado para otro de los pasillos de la UVI pensando y recordando
-No te quema?- le preguntó una persona a sus espaldas haciendo que se volviera rápidamente. Entonces se dio cuenta que llevaba el café en la mano y le estaba quemando, lo soltó rápidamente dejándolo en una silla y miró la cara a su interlocutor: era él!
-Tú…tú te lo llevaste!
-Perdona?- preguntó éste dibujando una sonrisa
-El que se llevó al chico del bosque, ese que estaba herido. Uno con ojos color ámbar- la sonrisa del castaño se desvaneció, él se acercó peligrosamente a ella
-Dime lo que sucedió- la hipnotizó. Ésta le relató cuanto recordaba, entonces él quedó satisfecho y la dejó en paz, dándose la vuelta para salir
-Perdona!- le llamó la chica- sabes dónde está?
-Claro y está bien, tranquila- le aseguró brindándola una de sus más encantadoras sonrisas
-Puedo…puedo verle?- preguntó ésta tímidamente- es que quiero agradecerle por salvarme la vida y…-él quedó mirándola de arriba abajo, para su extrañez, él parecía divertido con la situación
-Por qué no?- dijo encogiéndose de hombros- ven conmigo
Penélope miró hacia la puerta de la sala en la que se encontraba su amiga, esta no había despertado aun y parecía que tampoco lo haría en unas horas, entonces volvió la mirada hacia el castaño que permanecía con aquella sonrisa y fue con él.
Noíl despertó en un cuarto desconocido para él, estaba un poco desorientado pero se encontraba perfectamente, demasiado bien de hecho. Se incorporó en la cama y miró su herida en el pecho: había desaparecido complemente.
Dónde estaba y qué es lo que había sucedido?
Se levantó de la cama en busca de su camiseta cuando la puerta del cuarto se abrió y Stefan entró por ella
-Por fin despiertas!- exclamó el castaño con una jovial sonrisa
-Tú qué haces aquí?
-Ni siquiera piensas agradecérmelo? Si no fuera por mí estarías muerto, sabes?
-Fuiste tú quien…?-se interrumpió solo intentando encajar las piezas- oh dios mío!- exclamó abriendo grandemente los ojos- cómo me he…?
-Sí, ahora tienes sangre de vampiro en tu sistema!- le interrumpió al borde de la carcajada al ver el semblante de asco del Novotney
-Cómo se te…- se interrumpió poniéndose rápidamente la camiseta y dirigiéndose al cuarto- preferiría haber muerto!
-Ya, ya…-dijo éste- por cierto, tienes visita
-Visita?- dijo abriendo la puerta
Penélope se puso de pie, notablemente nerviosa. Noíl frunció el ceño reconociéndola al instante, luego miró a Stefan que seguía con aquella sonrisa divertida ante la situación.
El jefe del clan la miró: Penélope era una de aquellas típicas bellezas americanas que destacan: rubia, ojos azules, delgada…pero él no perdería el tiempo, venía a por algo claro y eso haría. Ahora que lo recordaba…dónde estaría la carta? Tenía que ir a buscarla
-Quería…quería darte las gracias- dijo ésta tímidamente al verle pasar por delante de ella
-Ah, no es nada- contestó indiferentemente
-Te encuentras bien?- preguntó fijándose en su pecho- la herida de ayer parecía…grave y…
-Estoy bien- dijo levantándose la camiseta para enseñar la zona donde antes estaba herida. Tenía que ir rápido en busca de la carta y no quería perder el tiempo con cordialidades y agradecimientos inútiles
La rubia quedó sorprendida no solo por la falta de pudor del chico y su escultural cuerpo, sino porque la herida ya no estaba, ahí ya no había absolutamente nada. Tragó saliva y extendió la mano para tocar la zona se supone tenía que estar herida. Éste al sentir la mano de la muchacha sobre su piel bajó rápidamente la camiseta y carraspeó incómodo, girando la cara hacia un lado.
-Cómo es…posible?- preguntó estupefacta, clavando sus azulados ojos en él. Éste permaneció mirando a un lado, ignorando su pregunta
-Perdónale- dijo Stefan tras un silencio acercándose a la chica- es que tiene un genio de perros- agregó dirigiéndole una fugaz mirada acompañada de su divertido semblante- me llamo Stefan Salvatore, por cierto- se presentó extendiendo la mano- y él es Noíl Novotney
-Ah, encantada, yo soy Penélope Holland
Al escuchar su nombre, Noíl recordó enseguida lo que la bruja le había dicho y clavó velozmente sus maravillosos ojos en los de la joven. .-"Oh Dios mío!"- se dijo frunciendo el ceño. Ésta la miró un poco sorprendida, enrojeciéndose por la intensidad en la mirada del joven, luego le dedicó una preciosa sonrisa que hizo que el corazón del lobo diera un rápido y fuerte latido y su respiración se parase por un segundo, entonces apartó rápidamente la mirada de ella y se dirigió hacia la salida a grandes zancadas sin decir absolutamente nada
Stefan y Penélope quedaron en silencio un momento, ésta mirando apenada hacia la salida donde acababa de salir su héroe y Stefan pensando divertido en la reacción que Noíl acababa de tener. Desde luego esto sería entretenido
-A veces es así, no se lo tomes en cuenta
-Oh, soy amigos?
-Bueno, tanto como amigos…digamos que conocidos
-Amh- contestó ella sin más, entonces asintió, le dedicó otra tierna sonrisa que dio ganas a Stefan de hincarle los dientes, pero a ella no, ella sería mucho más divertida estando viva- será mejor que…- añadió la muchacha dando unos pasos hacia la salida- muchas gracias y…bueno, adiós!
-Oye!- le llamó- qué tal si me das tu número? Hablaré con él y quedaremos algún día para que le des las gracias debidamente y…bueno, conocernos mejor
Damon y Elena permanecían sentados el uno frente al otro, separados por una pequeña mesa redonda centrada por unas velas y una botella de champagne. Damon había decidido ser romántico esa noche, bueno si romántico es hipnotizar a toda la clientela de un pequeño restaurante de Nueva York
-Piensas en él, verdad?- preguntó el moreno al verla algo pensativa y callada
-No- negó dibujando una rápida sonrisa, pero él la miró fijamente y ella perdió la sonrisa- bueno, es que estoy un poco preocupada por él, la última vez que le vi parecía muy afectado y…no sé lo que haya podido llegar a…- se interrumpió sacudiéndose la cabeza y bajando la mirada a su plato. Ese no era el momento para sacar a relucir el "tema Stefan"
-Si te digo la verdad a mí también me inquieta lo que pueda llegar a hacer- dijo este con la mirada perdida. Suspiró- no me gustaría vivir lo suficiente para llegar a ser yo quien esté en su lugar. No puedo ni imaginar cómo se sentirá él ahora
-Damon…- dijo le llamó ésta alzando la cabeza y clavando sus oscuros ojos en los de él- te elegí a ti, de acuerdo? Siempre serás tú
Flashback: -"…No, no, Damon: me importas, escúchame, me importas, lo hago!, pero…amo a Stefan…y siempre será Stefan!..."
Esas palabras resonaron inconscientemente en la memoria del vampiro, recordando cómo se había sentido cuando ella le había dicho aquellas palabras. Emitió un pequeña sonrisa ladeada
-He vivido demasiado como para saber que en la eternidad no hay que dar nunca nada por sentado- contestó, luego se encogió de hombros y centró su atención en la comida
-Damon, Damon…- le llamó levantándose de la silla y poniéndose de cuclillas a su lado- escúchame, te quiero, me costó demasiado admitir esto, pero ahora que lo sé y que tú lo sabes...-negó con la cabeza acercándose a él y a haciéndole una caricia en la cara. Ahora susurraba- créeme Damon, la eternidad no es suficiente para hacerme cambiar de sentimientos
Ambos se quedaron mirándose fijamente. Damon sabía que ella en ese momento decía la verdad. Lo sabía! Pero…también decía la verdad cuando decía que estaba enamorada de Stefan y de eso tan solo habían transcurrido unas cuantas décadas, ni siquiera medio siglo…pero no, independientemente de lo que pasase en el futuro…aprovecharía su presente con ella. Se acercó un poco más y la besó, beso que no duró mucho ya que el móvil de la vampiresa comenzó a sonar interrumpiendo aquel maravilloso momento
-Quién será ahora?- preguntó Damon malhumorado por la interrupción, dejándola ir en contra de su voluntad
-Diga? Stefan- contestó la muchacha, luego miró rápidamente a Damon que permanecía con el ceño fruncido
Qué es lo que querría ahora?
Al día siguiente por la tarde, Damon y Elena llegaron a Mystic Falls, tal y como Stefan se lo había pedido
-Qué es lo que sucede?- preguntó la morena dejando sus maletas en la entrada de la mansión y cruzando la casa hasta llegar al salón. Damon iba tras ella
Un silencio absoluto y un tanto incómodo invadió en salón cuando la pareja se encontró con Stefan y Noíl que permanecía cruzado de brazos apoyado en el umbral
-tú qué haces aquí?- le preguntó Damon frunciendo el ceño. Él no contestó, le dedicó una mirada entre desafiante y aburrida y se incorporó bien, fijando sus ámbares ojos en Elena
-Querrías seguirme? Tengo algo que decirte- dijo con un tono suave y educado. Elena frunció el ceño y miró a Stefan que la había estado observando en silencio desde que entró, con la copa a medio camino de su boca
-Ahm…claro!- dijo indicándole el camino a la cocina por donde desaparecieron en cuestión de segundos ante los inquisitivos y observadores ojos azulados del vampiro. Una vez fuera de su campo de vista, Damon fijó sus ojos en su hermano, que estaba dejando lentamente la copa sobre la mesilla, en un abrir y cerrar de ojos, Stefan se encontraba delante de él y le dio un fuerte puñetazo que hizo girar la cara de Damon y que ésta empezara a sangrar
-Pegas como una nena…te has vuelto a poner en régimen, hermanito?- preguntó pasándose la lengua por el borde del labio que comenzaba a sangrar
Stefan se abalanzó sobre él sin previo aviso y le tiró al suelo dándole otro puñetazo, luego otro más, hasta que Damon decidió defenderse y le apartó de encima con un fuerte empujón
-No cantes victoria aun Damon, fui su primer amor, recuerdas? Y los primeros amores no se olvidan- dijo poniéndose en pie, adquiriendo una sonrisa vencedora
-Oh y tu plan es volver a comer ratitas y ardillitas? Pobre Stefan, con eso lo único que conseguirás es ser más débil- se burló- asúmelo, hermanito: Elena es MI chica…
-…por ahora- le interrumpió. Damon no contestó. Una parte de él sabía que su hermano tenía razón, que Stefan había sido su primer amor y ella eso no lo olvidaría, sin contar que si Stefan decidía volver a ser aquel de quien ella se enamoró…había tocado su punto débil. Damon dio media vuelta dispuesto a marcharse
-Acaso es por eso por lo que has venido aquí?- preguntó completamente serio- patético!
-He venido aquí por Alex- dijo éste tragándose su furia- está vivo
En menos de un segundo, Stefan se encontraba empotrado contra la pared y Damon delante de él agarrándole del cuello, con los colmillos fuera y un semblante de furia. La pared se agrietó
-No te atrevas a utilizarle para tus propósitos- le amenazó
-Cómo puedes pensar…? Alex es mi sobrino!- exclamó notablemente ofendido, deshaciéndose de las manos de Damon- la bruja de Los Bosques del Norte ha tenido una visión: Esther le tiene encerrado en algún sitio
-Pero nosotros…- comenzó Damon desconcertado
-Él no puede morir, Damon, es el híbrido perfecto- quedaron en un pequeño silencio- así que haremos una tregua entre tú y yo, de momento, necesitamos unir fuerzas. Cuando todo esto acabe te la quitaré, más bien haré que vuelva a su lugar
Damon le dedicó una mirada indescriptible, que fue convirtiéndose en una divertida- por eso traes al chucho?
Elena carraspeó, quitándose las últimas lágrimas de los ojos, haciendo que Damon centrara su atención en ella, cuando Elena le miró vio un semblante indescriptible, pero enseguida éste adoptó una actitud irónica
-He llamado a Bonnie, Elena- dijo Stefan cortando aquel silencio y haciendo que Elena le mirase- ella es de confianza y puede ayudarnos. Estará a punto de llegar
-Quién pregunta por mí?- preguntó una voz femenina entrando por la puerta
Bonnie no había cambiado mucho, parecía una mujer de veintitantos años en lugar de parecer una de prácticamente cincuenta. Fuera la que fuera la magia que estaba utilizando para ello, servía. La bruja quedó petrificada al entrar en la estancia y ver a Elena delante de ella.
Cuando Stefan le pidió que viniera, no había dicho prácticamente nada, solo que era urgente y que con eso ayudaría a Elena y sobre un tal Alex del que no contó absolutamente nada
Elena? Si se suponía que estaba muerta hacía varias décadas
La vampiresa se acercó casi corriendo hacia su amiga y se abalanzó sobre ella dándole un tierno abrazo, ésta salió de su ensimismamiento correspondiendo al abrazo, pero al cabo de pocos segundos, abrió repentinamente los ojos y se apartó un poco de ella
-Katherine?- preguntó adaptando una actitud defensiva
-No, no, no…te juro que soy Elena, pero…-suspiró- te acuerdas cuando morí?-la bruja asintió- bueno pues me convertí en vampiresa y luego me fui a Europa con Elijah durante quince años, sin acordarme de absolutamente nada y…
-Con Elijah?
-Sí, escucha…
-…eres vampiresa…-repitió casi en un susurro intentando asimilar la noticia. Entonces volvió de repente a sí y clavó sus ojos en los Salvatore- todo esto es culpa vuestra!- le gritó y enseguida estos comenzaron a tener un dolor de cabeza que les hizo gritar y retorcerse
-Bonnie, detente!- le gritó, pero ésta la ignoró- detente!- volvió a gritar. Noíl permanecía con las manos en los bolsillos, apoyado de nuevo en el umbral, con los ojos entrecerrados, observando la escena y analizando a la intrusa, pero también parecía algo divertido ante la situación de los hermanos. Desde luego no pensaba intervenir para ayudarles.- he dicho que te detengas!- le gritó la vampiresa colocándose delante de ella, sacando los colmillos amenazantemente y agarrándola fuertemente de los brazos
Bonnie cesó, fijando su atención, horrorizada, en la cara de su amiga, en aquellas venas oscuras que aparecían
-Oh dios mío, qué te han hecho?- preguntó desvalida. Elena volvió en sí y la soltó alejándose un poco de ella, apartando la mirada avergonzada, entonces Damon se levantó y agarró del cuello a la bruja, pillándola por sorpresa
-Damon, qué haces?- preguntó Elena alterada, al ver que a su amiga comenzaba a fallarle la respiración
-y se supone que tenemos que dejar en sus manos la búsqueda de nuestro hijo? Ni siquiera se fía de nosotros!
-Déjala, Damon, la estás ahogando!- dijo la morena y Damon la soltó, aunque dirigiéndole miradas de desconfianza, pero Bonnie siquiera le miró, tenía sus oscuros ojos clavados en su amiga con incredulidad y notable sorpresa
-Nuestro…hijo?- repitió- Elena, tuviste un hijo? Dios mío, cuándo cambiaste tanto?
-Bonnie, te lo explicaré todo…es bastante…- tragó saliva y apartó la mirada
-Oh, dios, tanto melodrama aburre!- exclamó Noíl dejando los ojos en blanco
-Tú quién eres?- preguntó Bonnie prestándole atención por primera vez
-Yo? Soy el hermano de Alex, pero se puede saber qué tipo de bruja eres…?
-Tuviste dos?!- preguntó la bruja incrédula volviendo a centrar su atención en Elena
-NO!- exclamaron Elena y Noíl al mismo tiempo
-Yo soy un hombre lobo, soy Noíl Novotney, emperador de los Novotney
-Ah, ahora los chuchos también creáis imperios?- preguntó Damon irónico
-Cuida tus palabras, chupasangre!- le amenazó clavando sus intensos ojos en él
-…o qué? Me traerás a tu manada de lobillos para acariciarme el…
-Damon!- le interrumpió Stefan, luego tuvo un intercambio de miradas con Noíl en el que éste asentía y posteriormente volvía a cruzarse de brazos impasivo. Qué era eso? Ahora eran amigos Stefan y él? Damon no pudo reprimir dejar los ojos en blanco- Bonnie, necesitamos que localices el lugar en el que tienen encerrado a Alex, tal vez Elena o Noíl puedan ayudarte con la sangre, en cuanto a las pertenencias materiales- se interrumpió mirando a Damon que permanecía escuchando, pero se había colocado al lado de Elena y ambos se miraban- tenemos muchas cosas que te puedan ser de ayuda
-De acuerdo, pero me llevará un tiempo
-De cuánto tiempo hablamos?- intervino Noíl
-Depende…quién es la bruja que le tiene guardado?
-Anastasia- intervino Elena
-La bruja de los Originales!- exclamó enseguida Bonnie
-Podrás?- preguntó Stefan
-Sí, pero eso llevará aún más tiempo. Meses.
Lo último que dijo la bruja trajo consigo un silencio largo. En el que Damon bajó la mirada y dio unos pasos hacia atrás, apartándose del grupo y Elena terminó de confirmar que las cosas no estaban bien con él
Qué es lo que rondaba su cabeza?
Noíl se retiró del cuarto, inmerso en sus pensamientos, no pensaba que fuera a llevar tanto tiempo el solo localizarlos…
-Damon…-susurró Elena acercándose a él y cogiéndole del mentón, alzó su cabeza para que la mirase directamente en los ojos, pudo ver en su semblante tristeza y preocupación
-Desde cuándo…?- preguntó Bonnie frunciendo el ceño y señalando a la pareja, luego miró a Stefan con incredulidad
-Verdad? Yo también pienso que no pegan…- susurró, luego carraspeó incómodo ante la situación y salió de la estancia a toda velocidad
