Capítulo Treinta y Cuatro
La Verdad sobre las Visiones
"Entonces¿qué está pasando exactamente?" preguntó Oliver, mirando en redondo la destrozada habitación.
"Oh, lo normal," dijo McGonagall secamente. "Potter, Granger y Malfoy tuvieron una pelea a puñetazos. Algo sobre que se estaban volviendo locos unos a otros. Eso fue justo antes de que entrara Weasley, gritando a lo Paul Revere."
Snape sonrió de oreja a oreja mientras se inclinaba para recoger una viscosa criatura verde. "Eso fue divertidísimo –'¡Malfoy se cayó de culo!'" imitó.
McGonagall se rió. "Yo creo que fue mucho mejor cuando Granger se abalanzó sobre Malfoy. Nunca la había visto a alguien golpear así."
"Me perdí esa parte," dijo Snape, reparando un tarro con su varita y soltando a la criatura dentro. El tarro automáticamente empezó a llenarse con el mismo líquido viscoso, que ahora cubría el suelo. "Eso debió ocurrir cuando alguien me aturdió."
"Lo lamento muchísimo, Severus," dijo McGonagall, tratando de no reírse y fracasando.
Oliver meneó su cabeza, demasiado cansado para ni siquiera pensar en ordenar este nuevo pedacito de confusa información. "¿Minerva dijo que tú podías tener algo para la resaca?" le preguntó a Snape.
"En el cajón de arriba," le dijo Snape, señalando su escritorio. "Encontrarás un montón de botellas; tú quieres la que pone 'sabías que no debías beberte todo eso, Severus'".
Oliver le lanzó una mirada extrañada y abrió el último cajón; su interior estaba dividido en profundos compartimentos, cada uno suficientemente grande para contener alrededor de una docena de pequeños frascos, y cada sección contenía diferentes tipos de poción. Las botellas estaban etiquetadas con extrañas cosas como 'tú sabes que no soportas la comida tailandesa, idiota' y '¿qué sería mejor para tu tensión que una poción anti estrés? Dejar tu trabajo'. La escritura no parecía la de Snape, lo cual hacía que el humor de las etiquetas pareciera mucho menos extraño.
"Así que sí que usaste ese aparato de etiquetar que Filius te regaló por tu cumpleaños," apuntó McGonagall.
"Oh, estate quieta," fingió gruñir Snape.
McGonagall soltó una risita, luego sonrió. "Así que… el señor Malfoy está teniendo visiones sobre Granger, no?"
"Interesante, verdad?" dijo Snape con una sonrisa maligna.
"Está teniendo QUÉ sobre Hermione?" inquirió Oliver.
"Oh, estate quieto, Wood, y bebe tu poción," dijo McGonagall, y se acercó para sentarse en una butaca frente al escritorio de Snape, sonriendo como una adolescente ante un jugoso cotilleo. "Por qué crees que estaba pensando en ella durante el hechizo?"
"Probablemente porque ella estaba tratando de detenerle," dijo Snape pensativo, "pero supongo que podría haber… otras razones."
"Oh, a Potter le daría un ataque¡" dijo McGonagall con diversión.
"A él también le mordió Dorwi –eh, el espíritu del queso. Dudo que haya venido todo el camino hasta aquí abajo para ayudar a Draco. Probablemente él también haya tenido algún tipo de visión sobre ella en su cabeza. O… si estaba mirando a Draco, preguntándose qué estaba haciendo Draco…"
"No HAY DUDA de por qué está perdiendo la cabeza¡" exclamó McGonagall, dando una palmada con sus manos.
"De qué estáis hablando vosotros dos?" preguntó Oliver, tragándose su poción rápidamente y mirándoles con recelo.
"Potter, Granger y Malfoy," dijo McGonagall. "No puedo recordar si te lo explicamos ayer o no, pero… verás…"
"Ayer, en mi clase, Draco liberó a un desagradable tipo de espíritu del queso-"
"Existe una cosa llamada espiritu del queso?"
"Oh, sí. Un demonio de queso, de hecho, pero ese no es el tema. En cualquier caso, este espíritu del queso se conjura con una poción de amor chapucera, una compleja poción que cuando se usa de manera adecuada, con el tipo de encantamiento adecuado, puede hacer que otros se enamoren de ti…"
"…Draco… Malfoy? ÉL trató de hacer una poción de AMOR?"
"Sí, bueno, sus motivos no tenían nada que ver con el amor, pero de nuevo ése no es el tema. Como iba diciendo, cuando se hace el hechizo correctamente, sólo funciona con la persona a la que visualizas durante el encantamiento –en este caso, un poema de amor escrito por quien lo realiza-"
"Malfoy escribió un-"
"Sí, Wood, lo hizo¡ Deja de interrumpir¡ De todos modos, cuando sale mal, el espíritu del queso es convocado. Si y sólo si te muerde, acabas teniendo sueños sobre la persona sobre la que tratabas de hacer el hechizo y pensando en ella demasiado. También te conviertes en una especie de médium, pero eso no es importante."
"Malfoy es un medium?" repitió Oliver, comprensiblemente alarmado.
"Bueno, no exactamente. La mayor parte del tiempo las visiones se centran casi exclusivamente en torno a la persona en la que estabas pensando, y mientras que las visiones son bastante precisas, realmente no tienen mucho sentido comprenderlas hasta que se vuelven reales."
"…y qué tiene esto que ver con Hermione?" preguntó Oliver.
"Bueno, Draco dijo que no estaba visualizando a nadie mientras hacía la poción… pero ahora no puede quitarse a Granger de la cabeza. Así que, o estaba pensando en ella en ese momento porque ella estaba sentada a su lado, o tratando de detenerle-"
"O le gusta Granger," le interrumpió McGonagall con una sonrisa malvada.
"-y lo mismo para Potter. Él probablemente estaba pensando en Granger en ese momento también… y posiblemente pensando en Granger Y Draco. Así que Potter estaría teniendo sueños acerca de estar enamorado de Granger, Draco o quien sea, y teniendo visiones acerca de sus futuros-"
"-y el pequeño Malfoy no puede dejar de pensar en Granger," finalizó McGonagall.
"Es una especie de Karma. Tratas de interferir en la libre voluntad de alguien, te equivocas con la magia que no estabas preparado para ejercer, y el espíritu del queso se vuelve contra tu cabeza," explicó Snape. "Los efectos sólo duran alrededor de una semana, pero es de suponer que es tiempo suficiente para que alguien aprenda la lección."
"Por qué un espíritu del queso?" preguntó Oliver, frunciendo el ceño.
"Probablemente porque a quien quiera que se le ocurriera tenía un enrevesado sentido del humor," dijo Snape encogiéndose de hombros.
"De todos modos, qué provocó que la poción saliera mal?" preguntó McGonagall.
"Por extraño que parezca, cerveza de raíz muggle."
"…Severus, tú sacaste todo esto de un libro, no?" dijo ella pensativamente.
"Sí."
"Por qué iba el mago o bruja que escribió este libro a saber los efectos secundarios de la cerveza de raíz en una poción amorosa?"
"De hecho, no es por la cerveza de raíz. Es por las hierbas añadidas. La cerveza de raíz contiene un montón de ingredientes comunes de pociones. Ciertas hierbas no se deben mezclar en ciertos casos, y éste es uno de ellos. El fenómeno del espíritu del queso sucede cuando se meten en la poción demasiadas hierbas usadas en el amor mágico y afectan negativamente a los pétalos de rosas. Fue descubierto hace unos ciento veinte años por la hermana pequeña del creador de la poción, que estaba intentando ayudarle a asegurar su éxito y añadió demasiadas hierbas. También son ellos los que ingeniaron el hechizo desvanecedor para el espíritu del queso… pero, claro, les llevó cinco años de investigación y algún tipo de búsqueda que les condujo hasta Tailandia…"
"Qué demonios te hizo investigar todo esto?" preguntó Oliver.
"Eh… morbosa curiosidad," dijo Snape inocentemente, y siguió limpiando su despacho.
"Entonces," dijo Oliver unos pocos minutos después, "cuándo planeas contarles a Harry y a Hermione la verdad sobre las visiones?"
"Qué quieres decir?" preguntó Snape, que parecía sorprendido.
"Cuándo les vas a poner al tanto? Harry y Malfoy no saben lo que está ocurriendo realmente, verdad? No saben que sus sueños son falsos y que sus pensamientos están siendo manipulados y que sus visiones…" Oliver se detuvo y miró a McGonagall, esperando que si Snape no se lo contaba, lo hiciera ella.
McGonagall y Snape se sonrieron uno a otro de una manera puramente misteriosa. "Oh, lo descubrirán," dijo Snape de manera casual. "Son chicos listos."
Harry, Hermione y Draco completaron su paseo hacia la clase de Flitwick en silencio. Sonriendo, él los hizo pasar; Ron ya estaba allí, sentado en la esquina más lejana y escribiendo con furia. Elevó la vista cuando ellos entraron… y sorprendentemente, no les miró con odio. Ni Harry ni Hermione pudieron leer su expresión antes de que él siguiera escribiendo. Harry y Hermione se miraron uno al otro con curiosidad antes de aceptar sus exámenes de Flitwick y comenzar.
Los tres hicieron muy bien el examen; con la Guerra de las bromas, Encantamientos era de hecho la asignatura más estudiada en Hogwarts. (Draco escribió dos veces la longitud requerida sobre los encantamientos de repetición de frase). Ron acabó sólo unos minutos antes que ellos y se marchó sin mirar atrás. Sin embargo, al momento de salir de clase, se encontraron con Ron esperándoles; se giró hacia Hermione con una mirada nerviosa pero esperanzada en su cara.
"Lo siento," le dijo. "De veras lo siento. Yo… yo no pretendía…"
Hermione, cuyo enfado con Ron había sido reemplazado por la tristeza, sonrió con alivio y lanzó sus brazos alrededor de él; Draco gruñó mientras era tirado hacia los lados. "Está bien," dijo ella. "No te preocupes por ello."
Ron sonrió, su alivio acorde con el de Hermione mientras la acercaba a él. Miró hacia Harry con indecisión. "En paz?" preguntó dubitativo.
Harry sonrió. "Por supuesto que sí."
"Bien," dijo Ron, abrazando más fuertemente a Hermione.
Los siguientes tres días fueron algunos de los mejores que Harry, Ron y Hermione habían tenido desde el comienzo de la guerra de las bromas. Los tres bromeaban y se reían y estudiaban juntos, como si nada hubiera pasado, y casi parecía que Draco no estaba allí. Los gemelos se fueron de Hogwarts, declarando que habían dejado a Lee al cargo de la tienda de bromas durante demasiado tiempo, aunque perdonaron a Harry y a Hermione por completo y prometieron volver el viernes para pasar tiempo juntos. Ginny se calmó bastante rápido, especialmente después de enterarse de que Ron y Hermione ya no estaban peleándose más, y después de que Oliver subiera a verla y le explicara que todo lo que había dicho sobre las gotas de limón eran palabrerías y que Dumbledore estaba tan agradable como siempre. Ginny pasaba ahora la mayor parte de su tiempo con Harry, Ron y Hermione; estudiaban juntos por las tardes e investigaban las visiones y la cadena, aunque el jueves estaban menos molestos por las visiones. Tras una larga discusión, todos concluyeron que eran faltas después de todo (aunque Harry todavía permanecía escéptico de alguna manera), y como Snape había dicho que se trataba de algo temporal, se concentraron más en la cadena y sus exámenes de final de semestre.
La cantidad de peleas pareció caer en picado de repente tan pronto Ron volvió a ser su amigo; los Gryffindors encontraron mucho más fácil ignorar a Draco. La única gran pelea había sido el martes, debido a las camas; Hermione se negaba a separarlas, y Draco se negaba a dormir en la misma cama que los demás. Al final, Draco empezó a dormir sobre el sofá, el cual habían acercado a la cama. Ahora Ron dormía en la cama de Hermione, aunque los dos se comportaban. A Harry no le importó este cambio en absoluto (lo cual era comprensible; cuando regresó a su propio dormitorio, se tiró sobre su cama de cuatro postes y se negó a salir de ella durante horas, a pesar de que fuera media tarde).
Cuando llegó el jueves por la noche, habían tenido treinta visiones más entre Harry y Draco. Las visiones de Draco a menudo eran más difíciles de explicar, ya que la mayoría de ellas se centraban en Hermione y a veces Hermione aparecía haciendo cosas Muggle. Entre Harry, Ron, Hermione, Ginny y Draco, sólo consiguieron comprender vagamente dos de sus visiones –una era sobre Hermione llorando y despotricando que estaban perdidos, y la otra era sobre ella y Draco tumbados juntos en lo que parecía una nevada cuneta. Por si no fuera suficientemente extraño, Harry había tenido también una visión de ellos tendidos en una cuneta nevada, y, cuando comparaban las dos, tanto Draco como Hermione vestían con la misma ropa. Era la única visión que habían tenido similar, sin embargo. Las visiones de Harry, que eran menos frecuentes que las de Draco, normalmente implicaban algún tipo de pelea entre Harry, Hermione y Draco.
Aunque Harry era mucho más feliz ahora que Ron era su amigo de nuevo y no se sentía obligado a permanecer con Hermione, todavía estaba molesto por las visiones y nervioso por la guerra de las bromas. Todo el mundo parecía haber identificado los momentos de médium con ilusiones inducidas por el espíritu del queso, pero él no estaba tan seguro. Por una razón, las visiones de él y de Hermione peleando con Draco normalmente tenían lugar en el número doce de Grimmauld Place (lo cual se había negado a contarle a Hermione); y por otra, él no pensaba que las ilusiones fueran tan detalladas o realistas. Además, también había algo fuera de lo normal en Ron; él estaba más alegre pero también distante de algún modo, y Harry podría haber jurado que había visto a Ron mirando con odio a Harry o a Hermione cuando pensaba que ninguno de ellos estaba observándole. Harry lo descartó como si se tratara de paranoias, pero todavía lo encontraba molesto. Lo peor de todo eran sus sueños, los cuales casi siempre eran algo horripilante que implicaba a Hermione y Draco; sus habilidades en oclumencia ayudaban, pero no eran suficiente para cerrar los sueños completamente. Estaba bastante contento de que él, junto a otros prefectos de Gryffindor, tenía patrulla el miércoles y el jueves, lo cual significaba que tendría que perder unas pocas horas de sueño y pasear por los pasillos; estar cansado era preferible que los sueños sobre tu mejor amiga y tu enemigo. Pensamientos extraños empezaban a filtrarse durante sus momentos despierto, aunque Harry hizo todo lo posible por ignorarlo, descartándolos por ser producto de sueños interrumpidos y el espíritu del queso. Aún así, en general estaba bastante contento; la única persona que no lo estaba era Draco.
Draco se sentía más y más miserable con el paso de las horas. Harry, Ron y Hermione –y Ginny, cuando se unía a ellos- se negaban a responder siempre que trataba de insultarles; sólo hablaban con él cuando era necesario, lo cual era extraño. Parecía que por fin habían aprendido a ignorarle, y eso le volvía completamente loco. Él buscaba llamar la atención por naturaleza; odiaba ser ignorado más que cualquier otra cosa. También estaba teniendo malos momentos con las visiones; a veces estaban relacionadas con cosas grotescas, como su primera visión sobre besar a Hermione, mientras que otras visiones requería siglos tratar de explicarlas a los cuatro Gryffindors. Los sueños también habían aumentado, hasta el punto de que tenía varios en una noche –muchos más que Harry, lo cual pensaban que se debían a la oclumencia y al hecho de que Draco, no Harry, había convocado al espíritu del queso. Pronto empezó a despertarse con sacudidas varias veces en una noche, y los ronquidos de Ron le hacían el doble de difícil volverse a dormir. Sus pensamientos también estaban empezando a girar en torno a Hermione, algo que él trató de culpar a la mordedura del espíritu del queso; descubrió que la mayor parte de su comunicación intrapersonal eran despotriques sobre ella, y estaba encontrando más y más difícil evitar notar que ella era, de hecho, guapa. La ira y la depresión se convirtieron en sus dos mayores emociones; parecía no poder disfrutar nada. Incluso el pensamiento de que se acercaban las vacaciones no podía animarle; cada profesor al que preguntaba sobre la cadena decía que nadie se había acercado a una solución, y la última cosa que quería Draco era pasar sus Navidades con Hermione.
El jueves por la tarde, Dumbledore se acercó a ellos en el gran comedor. (Habían decidido comer en el gran comedor tras haberse encontrado con Filch a la salida de las cocinas, conscientes de que durante algún tiempo sería demasiado arriesgado volver; sí que permanecían con sus varitas fuera la mayoría del tiempo, pero siempre que alguien había preguntado a Ginny sobre un rumor, ella había dicho que Ron le había dicho que le lanzara una maldición a cualquiera que la molestara, lo cual mantenía alejada a la gente de Ginny, Harry, Ron, Hermione y Draco). El director les había anunciado que la perspectiva de quitar la cadena era demasiado sombría, y que tendrían que pasar juntos las vacaciones de navidad después de todo. Sabiendo que no debían tener una gran pelea en frente del director, Draco y Hermione acordaron todo con una discusión mínima; se montarían en el tren hasta Kings Cross, con el resto de los estudiantes, el lunes, y estarían en casa de Draco hasta la mañana de navidad. Dumbledore esperaba enviar un coche del ministerio para llevarles a casa de los padres de Hermione el día de Navidad, y sus padres ya habían consentido en llevar a Hermione y a Draco a la reunión en la casa de los abuelos de Hermione y luego a Grimmauld Place para pasar el resto de las vacaciones. Ninguno estaba demasiado contento con este acuerdo, pero los dos lo aceptaron a regañadientes.
Ron se despertó la mañana del viernes con un sentimiento de determinación casi desbordante. Hoy era el día. Hoy era el día en el que él haría que Hermione deseara no haber jugado nunca con él.
Había sido agotador fingir que todo estaba bien, que ya no estaba enfadado, cuando todo lo que quería hacer era gritarle en su cara y sacarle los mocos a golpes a Draco. Como mucho, se había enfadado aún más durante los últimos tres días, y había tenido más ganas de vengarse. Ahora estaba convencido de que Hermione había estado jugando con él. Cada vez que se cruzaban con Snape en los pasillos o lo veían en el gran comedor, Snape les había saludado con la mano y sonreído o les había dicho hola. La cara que había puesto Oliver cuando Ron y Hermione entraron en Defensa contra las artes oscuras cogidos de la mano y sonriendo… él estaba decepcionado, y enfadado; Ron estaba seguro de ello. Oliver daba la sensación de que iba a decirles algo en un primer momento, cuando entraron, pero reculó en cuanto vio a Ron; Oliver los había estado evitando desde entonces. Y Ron no pensaba por un segundo que las visiones fueran falsas. Los delirios no iban y venían como lo hacían las visiones; la gente con delirios, que alucinaban, creían en las alucinaciones y no tenían sentido de la racionalidad como Harry y Draco. Harry y Draco no se habían vuelto locos por el espíritu del queso, y Ron no pensaba que Snape hubiera estado mintiendo sobre las visiones. Después de todo, no había mentido sobre la poción o el ritual de desterramiento. Ron sabía que tenía que tratarse de algún tipo de visiones reales –y el factor común en todas ellas, el que todo el mundo parecía haber descartado, era que Ron no estaba en ninguna de ellas. No estaba en las visiones sobre Harry y Hermione discutiendo con Draco, y tampoco estaba en las visiones que Draco tenía. Ron también estaba ausente de los sueños, aunque ni Harry ni Draco contaban demasiado sobre ellos –lo cual sólo podía significar que muy pronto Ron estaría fuera de las vidas de Harry y Hermione.
Gran alivio, pensó, aunque todavía sentía un poco de tristeza. Realmente le habían importado Hermione y Harry; eran sus mejores amigos, y una parte de él siempre les vería como tal. Aún así, eso no excusaba su comportamiento. Eso no les daba derecho a hacer lo que habían hecho.
Los gemelos habían planeado toda la broma a la perfección. Cada ángulo estaba cubierto, desde la mejor manera de engañar a Hermione hasta coartadas para conseguir una audiencia. La harían, y no serían pillados. Ni siquiera Hermione sabría quién la había hecho, lo cual la dejaría libre en un futuro.
Ron miró a Hermione, que estaba durmiendo pacíficamente dos pies más allá. Más allá de su lado de la cama, pudo ver la espalda del sofá. Draco estaba murmurando infelizmente en su sueño. Ron sonrió.
Todo saldría acorde al plan.
Notas de la traductora: Lo siento mucho por la demora!!! Como siempre, se me han pasado los días rapidísimo y he estado demasiado ocupada para publicar nada. Pero espero tomar impulso a partir de ahora y publicar las traducciones más rápido. Saludos a todos!!!
