HOLA HUMANOOOOOOOS!

¿Qué creen? He decidido que no soy una humana, soy una Exttraterrestre extraña y Freeak… bueno, eso es lo que me han dicho últimamente, jajaja… a mi y a mi mejor amiga, pero de ella es normal, no esta completa (tú tampoco lo estas encanto) Oh! Tú no te metas!.

Bueno, el caso, es que después de una semana con mi jefa y su niño, con algunos malentendidos en un pueblito hermoso y luego de que me llegara un rayo de iluminación luminosa (si, leyeron bien xD), pos he retornado al hogar (cuando menos al temporal, jajaja) y pos ahora mismo escribo esto para dejarles el próximo capítulo.

Muchas gracias por dejarme Revs, de verdad que el otro día que los leí, me puse toda feliz ¡y hasta los conteste en ese momento! (Generalmente me espero a que tenga el próximo capítulo para publicar). Así que si mas, le dejo el próximo capítulo, espero que lo disfruten mucho ^^.

Huy, capítulo laaaaaaaaaaaaaargo... y problemático. llevo semana y media tratando de publicar, veamos si ya me deja u.u.

Disclaimer: Personajes y un montón de situaciones de aquí en adelante, pertenecen a JK Rowling, la idea es original mía de mi.


CAPITULO XXXVII "Huellas del pasado"

Observe cada rostro iluminado por las mariposas de luz, sabía que uno de ellos me mostraría quien me había quitado la memoria, por fin mi búsqueda daría frutos, así que obviamente estaba aterrada.

La figura de Harry se adelanto a las demás, la mariposa que le rodeaba, volvo directamente a mí, sentí una calidez extraña en la frente y luego nada… todo se volvió negro a mi alrededor; y en ese vació, en esa oscuridad, Harry estaba a mi lado.

Ese Harry aun tenia puesto su cubre todo negro pero sus ojos volvieron a recuperar poco a poco su brillo, su voz sonó en mi cabeza.

- Yo era importante para ti, y tu lo eras demasiado para mí –me veía directo a los ojos- siempre lo fuiste y yo casi nunca te lo dije.
- Yo lo sabía.
- Sé que lo sabías –me sonrió- tu lo sabías todo, siempre supiste leer en mi rostro como me sentía, me conocías a la perfección.
- Te conozco –le corregí.
- No, me conocías, he cambiado, tu ausencia me obligo cambiar, deje de confiar en las persona, he incluso llegue a culpar a Ron, le culpe por lo que te había hecho.
- Lamento saber eso –y era verdad.
- No lo lamentes, las cosas suceden por algo, al final por fin me di cuenta que no te encontraría solo, y Ron accedió a ayudarme, es un gran chico.
- No lo entiendo –dije pensativamente- se supone que eres un recuerdo, ¿Cómo puedes decirme lo que Harry ha hecho, y pensado?
- Porque tú también lo sabes… ¿O no lo recuerdas? –lo mire incrédula- No, claro que no -prosiguió- después de todo, no estabas consiente… Draco Malfoy nos visitaba todos los días en la clínica, así fue como nos enteramos de lo que sucedía allá afuera, en el mundo real, lejos de nosotros.
- Los he extrañado muchísimo –dije mientras un par de lagrimas se escapaban de mis ojos y surcaban mis mejillas- ustedes fueron mis mejores amigos, siempre me apoyaban, sobre todo tú, tú eras paciente y comprensivo con migo. Quiero que lo sepas.
- Y lo sé, y espero oírlo alguna vez en el mundo real.

Sonreía, solo sonreía con sus labios mientras que sus ojos me decían que me conocía, que las cosas estarían bien que él era mi amigo… y fue entonces que me sentí sola, de pronto tuve una fuerte necesidad de calor humano, ya estaba cansada de vivir lejos de la gente que amaba, ya me había cansado de estar sin alguien con quien hablar, sin nadie que me escuchara y lo abrace… por unos segundos, sentí como sus brazos me rodeaban, pero luego no había nada, el había explotado en un montón de esferitas de luz que me regresaron al bosque.

El sitio de Harry estaba vació, y el tronco en el que yo estaba sentada giro hasta colocarme frente al rostro de Luna, una Luna soñadora, la misma que había visto por primera vez hacia unos años en el vagón del tren de Hogwarts. Tenía su vista clavada en el cielo.

- Una vez fuiste como yo.

Su voz era tranquila, baja y soñadora, como siempre lo había sido, ella no se movió ni un centímetro, ni siquiera despego su vista del cielo pero nuestro entorno cambio radicalmente, nos encontramos en un espacio negro azulado plagado de puntitos plateados, no había nada mas a nuestro alrededor.

- ¿Cómo tú? –pregunte restregándome los ojos, había estado llorado en los brazos de Harry, pero no me había dado tiempo de llorara lo que tenía que llorar, así que ahora tenía que aguantármelo, de nuevo. Mire a mi alrededor, ese lugar se me hacia algo familiar, era como si ya hubiese estado ahí, en un sueño, hacía muchísimos años.
- Ya estuviste aquí –afirmo- hace ya muchos años, cuando aun creías en cuentos de hadas y criaturas maravillosas.
- Si, antes creía en eso, pero madure –dije sin apartar la vista de Luna, quien no apartaba la suya del firmamento.
- No maduraste –dijo seriamente- si hubieras madurado, habrías aceptado la existencia de lo que no vez, y no necesitarías explicaciones para todo, habrías podido aceptar que los demás tenían derecho a creer en lo que querían, y que tal vez, existía la remota posibilidad de que esos cuentos, y esas criaturas en verdad existieran en algún lugar…
- Yo no necesito explicaciones para todo –la interrumpí sin importarme, era grosero, lo sabía, pero ella también era grosera al no tomarse la molestia de verme cuando me hablaba.
- Si las necesitas, siempre las has necesitado para poder vivir… algo así como: ¿En qué te basa para decir que los Nargles existen? O cosas por el estilo.

Aunque me costara aceptarlo, era cierto, hacía tiempo que yo había dejado de creer solo por creer, había dejado de soñar con cosas inexistentes, lo había dejado de hacer desde que era una niña.

- Solo piensa en esto Hermione, si los cuentos de hadas no se hicieran realidad, tu no serias hoy una bruja… Soy parte de ti –me sonrió mientras su rostro empequeñecía y se formaba el de una niña de unos cuatro años- nunca o olvides –dijo con su infantil voz clavando en mi por primera vez sus ahora enormes ojos azules.

Empequeñeció mas hasta transformarse en una radiante estrella, que voló hacia el firmamento y se confundió con el resto… de nuevo, volví al bosque.

Frente mi tenia a Victor Krum, dejo ir su mariposa, que revoloteo a mi alrededor transportándome a la biblioteca de Hogwarts, estaba de pie frente a una chica de cabellos castaños y alborotados, al chica habrá tenido unos 13 años, estaba estudiando.

Al fondo un grupo de chicas mayores hablando en susurros y con risitas de esas que molestan a las personas que tratan de estudiar, estaban escondidas y miraban fijamente a un chico que se encontraba un par de mesas más lejos que la chica, él la observaba por encima del libro que se suponía estaba leyendo.

- Recuerrdo eso –dijo Victor, su ingles era muchísimo mejor que la primera vez que lo vi- tú venias todos los días
- Tú también, y tu ruidosa escolta te seguía -dije recordando las miradas de las locas obsesivas que lo seguían como sombras a cada sitio al que fuera, aunque fuera uno como al biblioteca.
- Erra lindo verrte estudiarr –dijo sonriendo.
- Tal vez, pero no era lindo intentar estudiar con el ruido que tus escandalosas seguidoras hacían.
- Obserrva

El Victor más joven, el que hacía unos momentos espiaba a la chica se acerco a ella lentamente, me sentí jalada, y de pronto me encontré frente a un libro.

- Hola –me saludo el famosísimo Victor Krum, estrella actual de Quidditch
- Hola –dije secamente y regrese a mi lectura
- Hermosos día –trato de comenzar una conversión con migo.
- Si
- Erres Linda

"¿Qué? ¿acaso había escuchado bien, el famoso Victor Krum me había dicho que era linda? Eso tenía que ser una broma…" voltee ver a nuestro alrededor, a ver si algún Sly estaba ahí observando la escena con satisfacción, pero no había nadie, nadie más que grupo de seguidoras que nos veían con curiosidad mal disimulada- ¿Buscas a alguien?

- ¿Es una broma? -Pregunte sin irme con rodeos, el me miro extrañado, fue raro ver sus ojos tratando de encontrar un significado agradable a la pregunta.
- ¿Qué es una broma?

"¿Eres idiota o qué? Pensé enfadada- eso de que soy linda –continué armándome de paciencia- ¿Es una broma, perdiste una apuesta o algo así?

- No, solo que lo erres, no tengo que perrder una apuesta parra darrme cuenta, y menos parra decírte lo bonita que erres… Nos vemos.

Se levanto y se fue de la biblioteca, yo volví a mi lectura con la cara roja, ya comenzaba a perderme en busca de un razón por la que él me hubiera dicho linda.

- ¿Recuerdas lo que te dije la siguiente vez que te hable?
- Si –dije afirmando con mi cabeza- me dijiste que yo era muy bella a mi modo, y que te alegraba ser el primer chico que se daba cuenta
- Y luego…
- Que…. Que no permitiera nunca que alguien me dijera lo contrario.
- Siempre has tenido una memoria prodigiosa –dijo mientras sonreía, y su figura comenzaba a desvanecerse hasta desaparecer.

-¿Te diviertes? –pregunto Ron a mi lado.
- ¿Eh? –la pregunta era clara, pero la intención era un tanto confusa.

Me miro acusadoramente ¡Dios sí que era Celoso!, le ignore mientras revivía el rostro de Viktor, entonces sentí un tirón en mi estomago y perdí el suelo, cuando me recupere estábamos en la enfermería, él, yo y dos camas con las cortinas corridas, de inmediato reconocí el recuerdo.

- ¿Esto es realmente necesario? –ya era suficiente haber vivido esa experiencia dos veces, como para ahora verla un tercera.
- Calla y observa.

Bufe molesta y me aleje a la ventana, el día era hermoso, pero no lo suficiente como para poder distraerme y así no escuchar la conversación hipócrita que el pelirrojo mantenía conmigo. Por fin todo termino, y me volví al otro Ron quien me observaba crítico.

- Te dije que observaras.
- Y yo decidí no hacerlo, ¿Nos vamos?
- No, no hasta que entiendas este recuerdo –cruzo los brazos y la enfermería pareció congelarse junto con el tiempo.
- ¿Qué hay que entender? Me pusiste el cuerno, y viniste a terminar conmigo obligado por tu hermana menor, eso es todo.
- Lo has pensado mucho –una mueca se formo en su rostro, una mueca sarcástica- sin embargo y por mucho que me halagues esto no es sobre mí, sino que más bien sobre ti; te haré una pregunta que te has hecho y que cada que la haces la ignoras y la vuelves a guardar.
- A ver –le rete cruzando los brazos.
- ¿Por qué solo te dolió el hecho de que te engañara y no te dolió el hecho de que ya no estaríamos juntos?

Me quede muda, no tenía una respuesta, Ron me acababa de hacer un pregunta muy interesante, me la había hecho un par de veces luego de haber revivido el momento, pero como dijo él, la había vuelto a guardar en mi memoria molesta, me negaba a pensar en eso, y mucho mas a hablarlo, y así fue como se lo dije.

- Como quieras, tenemos toda una vida para esto, tomate tú tiempo que no nos iremos hasta que me contestes.
- Bien.

Volví a la ventana dándole la espalda molesta… era cierto, no me dolía perder a Ron, me dolía haber sido engañada, pero ¿Solo era eso? No, no era solo eso, no me dolía perderlo, porque no temía perderlo, no le amaba.

- Draco –susurre.

En él había estado pensando al ir a las mazmorras, el había sido mi paño de lagrimas secreto, hacía mucho tiempo había dejado de hablar con Harry y en realidad muy poco con Ginny, Draco se había vuelto mi isla, mi refugio, yo le quería demasiado, a él si me dolería perderlo, yo… yo… yo ¿le amaba? –Claro que no- me dije rápidamente, yo no podía amarle, era demasiado rápido para tener un sentimiento de esa magnitud, me negué a aceptarlo, no podía haber cambiado a Ron por Draco, yo no lo haría… ¿O sí?

- Así que me cambiaste -dijo el Ron que estaba mis espaldas.
- No, yo no…
- Tú no lo aceptas –era raro, parecía alegre por eso- es hora de irnos.

Me tomo la mano.

No quería volver… en sí, no quería ver a los demás recuerdos, de pronto, me dieron unas inmensas ganas de mirar a Draco, de mirarle, y hablarle y que él me hablara… No me hablo, pero si lo vi, lo mire salir de una de las camas y acercarse a la mía antes de que el bosque volviera a estar a nuestro alrededor.

Lucius Malfoy se había puesto de pie, Ron desapareció de mi lado.

- Muévete –dijo sin mirarme y comenzó a caminar, lo seguí mas a la fuerza que por gusto, seguía pensando en Draco, y estaba descubriendo que la poesía había sido de él.

Pronto los árboles comenzaron a ser menos tupidos y estar tan apretados hasta que desaparecieron, a lo lejos se veía el campo de Quidditch, al parecer había juego, al mirar al cielo para saber que equipos se enfrentaban, la luz del sol me dio directo a los ojos, vi que el Sr. Malfoy caminaba hacia ahí, así que lo seguí.

Fue cuando distinguí a los contrincantes, era un clásico Gryffindor contra Slytherin, se notaba con echarle un vistazo al campo, el color escarlata con dorado y el verde con plata inundaban todas las gradas, El Sr. Malfoy comenzó a elevarse, perecía feliz de dejarme en el suelo, divise una escoba recargada contra las gradas más cercanas y la monte, de una patada me eleve hasta alcanzar al Sr. Malfoy quien ya estaba acomodado en una grada escarlata, al ver su cara de asco no pude más que alegrarme, y ahí estaba yo, una adolescente que veía hacia el cielo en espera de los equipos.

Alrededor de mi yo menor, todos saltaban vestidos de escarlata y dorado, toda la tribuna apoyaba a Gryffindor mientras que yo observaba la cancha aprensivamente, los jugadores de ambos equipos salieron volando de los vestuarios y comenzaron a sobrevolar el campo mientras los presentaban, al nombrar a mis amigos grite con los demás y cuando nombraron a Draco… bueno, pues digamos que no lo abuchee como los demás.

Luego de un par de minutos, Draco sobrevoló la grada en la que estaba, pareció alegrarse de que yo no lo abucheara como los demás, cuando nadie se dio cuenta, volvió a pasar por la grada y dejo caer algo a mi regazo, cubrí lo que fuera que fuese y lo vi cuando creí conveniente, era una pulsera que apoyaba al equipo de Slytherin, cerré mi puño con ella sonriendo, decidí apoyar a ambos equipos… o no apoyar a ninguno, si definitivamente, no apoyaría a ninguno.

- Que hipócrita –dijo el Sr. Malfoy a mi lado.
- ¿Qué?
- Eres una hipócrita Granger, apoyas a dos casas rivales, a tus mejores amigos y a su peor enemigo.
- Decidí no apoyarlos –me defendí.
- Vamos Granger, ni intentes mentir, sé muy bien lo que estuviste pensando toda la mañana antes del partido, morías por poder apoyar a Draco.
- Pero no lo hice.
- Tal vez no conscientemente… eres una verdadera hipócrita.

Volví mi vista al partido, Gryffindor iba ganando, como siempre, mientras Harry y Draco sobrevolaban el terreno en busca de la snitch… de pronto, una bludger se estrello en la espalda de Draco.

Contuve el aire mientras lo veía caer de su escoba, no sé cómo, pero de pronto me encontré tomando la varita con mi mano derecha y alzada en dirección a Draco.

- Levicorpus –susurre, su cuerpo disminuyo la velocidad y se detuvo a un par de metros del suelo, lo deposite con cuidado en el pasto desde el sitio en el que me encontraba y escondí mi varita lo más rápido que pude.

El partido se interrumpió por unos momentos, el hecho de que el encantamiento salvador de Malfoy fuera proveniente de una grada de Gryffindor, era algo nuevo, he incluso algo impactante, incluso los profesores se habían sorprendido.

- ¡Hermione! –exclamo Neville en un susurro.
- No digas nada –le suplique, al parecer él era el único que había notado mi reacción, el resto se había entretenido celebrando el golpe en contra de Draco.

En las sospechas nadie me miro a mi, yo estaba completamente descartada de cualquier cosa que pudiera ayudar a un Slytherin, mucho menos a Draco Malfoy, incluso una chica dijo que era más probable que Neville lo salvara a Hermione Granger.

Vi como se llevaban a Draco en una camilla, Slytherin se había quedado sin buscador y sin posibilidades de ganar, Gryffindor sería el vencedor me sentía algo alicaída; de pronto desee poder ir con Draco a la enfermería, Neville se sentó a mi lado y me susurro.

- ¿Por qué?
- No me gustan los heridos –me limite a decir y a apretar con fuerza la pulsera que Draco me había lanzado.
- Eres más hipócrita que yo –dijo el Sr. Malfoy haciendo una mueca grotesca.
- Nadie es más hipócrita que usted.

Se fue volando rumbo al bosque, yo le seguí en la escoba mientras pensaba en lo que acababa de decirme, llegamos al círculo, y se coloco sobre su tronco, mientras yo aterrizaba en el mío, Comenzó a desaparecer y con una última sonrisa de burla dijo para que todos lo oyeran: "No es lo que pensaste en ese momento".

Fruncí el entrecejo molesta y decidí ignorarle así que comencé a buscar a mí alrededor para ver quién era el siguiente que me llevaría al siguiente recuerdo; mi madre, Ginny, Neville, Colagusano, Draco, Lavender, Bellatrix y la figura negra me observaban fijamente desde sus puestos, los mire interrogante.

Caí en cuenta que las mariposas de Harry, Luna, Krum, Ron y Lucius estaban quietas sobre los sitios que estos habían ocupado, mire de nuevo a la figura negra, quien señalo a Colagusano, el intimidado se acerco a mí.

- Vámonos –dijo con su voz de roedor mirándome fijamente pero sin acercarse demasiado.

De nuevo me encontré en un espacio vacío y negro, solo distinguía la figura de Colagusano que era alumbrado por su mariposa de luz, su rostro era extraño, o eso me pareció, se veía más tranquilo de lo que nunca lo había visto, aunque con una sombra de remordimiento.

- ¿Qué me vas a mostrar tú? –le pregunte curiosa, el no me causaba tanta molestia como Lucius Malfoy, y aun así no me imaginaba que me tendría que mostrar un tipo como él.
- No te mostrare nada –dijo tímidamente- No tengo nada que mostrarte.

Lo mire medio molesta ¡Eso si que era nuevo! ¿Entonces qué demonios hacia ahí?

- ¿Estamos en un recuerdo?
- Así es, tienes los ojos cerrados en este momento, por eso no vez nada.
- ¿Entonces qué hago aquí?
- Escuchar.

Mi propia voz inundo el sitio, era extraño, a pesar de tener la boca cerrada, estar en un lugar cerrado, y que parecía enorme no se escuchaba eco, y aun así era algo siniestro, se oía muy lejana pero a la vez demasiado cerca y clara.

- Soy una mentirosa –escuche- no merezco a los amigos que tengo, los estoy traicionando…

Colagusano sonreía de una forma extraña, me saque un poco de onda ¡Claro!, Colagusano había traicionado a sus propios amigos, yo sentía que traicionaba a los míos, por eso el fue el que me estaba mostrando eso, seguí escuchando con atención.

- Les tengo que decir…
- Pero, no lo van a entender, ellos creen que la gente no cambia…
- Pero lo tienen que saber, y tampoco es justo para Draco…

Parecía estar discutiendo sola, una parte sonaba muy racional, mientras que la otra sonaba con culpa.

- Se los debo, deben saberlo…
- ¿Para qué? ¿Para qué me dejen de hablar? No gracias, no quiero que me dejen, los quiero y los necesito…
- ¡Precisamente por eso!, ¡Por que los quiero debo decírselos ¡No es justo!
- ¿Aunque aun no estén listos? Ellos no están preparados para algo así, no me comprenderían, se enojarían, se alejarían y me dejarían sola…
- Siempre estará Ginny, ella lo tomo muy bien.
- Pero Ginny no es ni Harry ni Ron, no los puedo remplazar con ella, además, ellos la convencerán de que se aleje, los conoces muy bien.
- Tal vez, pero es tu responsabilidad arriesgarte.
- Pero no me quiero arriesgar, la batalla está a punto de terminar, no quiero quedarme sola…
- Lo tienes a él…
- Pero es solo uno, si llega a morir, no podré seguir sola…
- Pues si eso sucede tendrás que aprender a vivir así, tú eras la que siempre decía que puedes poner tu existencia y tu bienestar emocional en manos de una sola persona.
- Pero…
- Pero nada, ¡Se los tienes que decir!

De nuevo nos encontramos en el bosque, Colagusano desapareció y mi madre se coloco a mi lado.

- Hola corazón –Sus ojos eran alegres, hacía tiempo que no los veía así, un sentimiento de culpa me inundo al pensar que mi madre y mi padre estaban en el mundo real sin saber nada de mí, y que así habían vivido varios años, ¡Maldita conciencia! Y a pesar de ello, me alegre muchísimo de verla recibirme así, digo, para variar un poco.
- Madre –la quise abrazar, pero me alejo.
- No lo soy nena –sonrió, y me paso el brazo por los hombros, sentí un mareo.

¿Cómo que no lo era?, bueno, sabía que era una especie de recuerdo, pero ¿Por qué negarse a decir que era mi madre, nadie más lo había hecho… Me vire a verla, pero me encontré sola en un parque, muchos niños jugaban en los juegos, niños de todas las edades corrían de una lado a otro bajo el ojo vigilante de sus padres.

- ¡HERMIONE JANE GRANGER! ¡Ven aquí en este momento!

Me gire al oír mi nombre, mi primer pensamiento fue: "¡Yo no fui!", luego me di cuenta de que no era precisamente a mí a la que le hablaban, mi madre más joven tenía el entrecejo fruncido y la vista clavada en un grupo de niños de los que sobresalía una niña de unos 5 o 6 años peinada con dos enormes coletas, me acerque a ver más de cerca.

Cuando me acerque, observe mejor a la niñas, no es por nada, pero era una niña hermosa, con enormes ojos miel, y el cabello tan esponjado que parecía más grande que su cabeza, bueno, a lo mejor no era hermosa como tal, pero se veía graciosísima. Sonreía sin querer, cosa que deje de hacer en cuanto vi el motivo del grito de su madre.

- Es sencillo –decía con su voz autoritaria (que comprendí había tenido desde pequeña)- solo tienes que quitarme tu jugo y te dejaremos de molestar.

Veía a un niñito mucho más chico que ella a punto de llorar, mientras la niña seguía sonriendo con burla, yo casi me infarto, al parecer es cierto eso de que los niños son crueles. El pequeño saltaba tratando de alcanzar su objeto robado de la mano en alto de mi yo infante.

Nuestra madre, se había acercado a ver por que la niña la había ignorado, sus ojos parecían peligrosamente brillantes, le arrebato el jugo a su propia hija y se lo dio a su legítimo dueño.

- ¡Mami!, estábamos jugando –la niña hizo una rabieta.
- Vámonos –dijo seriamente jalando a la niña de la mano y caminando fuera del parque.
- ¡Mami!, ¡Me lastimas! –se quejaba.
- ¿Por qué lo hiciste? –pregunto ella seriamente a la niña- era un niño mucho más pequeño que tú ¿Por qué lo molestabas?
- Era divertido –dijo inocentemente la niña alzando los hombros.
- Entonces, eso significa que es divertido cuando tus primos te quitan tus juguetes y no te los quieren devolver.
- ¡No! –exclamo la pequeña- claro que no lo es, ellos son groseros.
- Y tú también lo eres –la corto- y la próxima vez que vea que te aprovechas de alguien más chico que tu, yo no interferiré cuando tus primos hagan lo mismo contigo.

La pequeña vio al suelo apenada, yo había prendido de esa lección, mis primos lo hacían mucho cuando éramos pequeños, siempre me molestaban cada que creían que nadie los veía; claro que lo dejaron de hacer cuando a uno le salió pelo en la manos…

Mi madre estaba de nuevo a mi lado.

- Fue bueno que aprendieras la lección.
- Si, y por eso comencé a meterme en problemas con niños mucho más grandes que yo –dije recordando mis discusiones con los niños más grandes de mi calle cuando se aprovechaban de los más chicos.
- Y yo te veía con orgullo –dijo como si leyera mis pensamientos- además, eso te ayudo mucho a crecer, comenzaste a ser feliz ayudando a los demás y gracias a eso comenzaste a notar lo especial que eras.
- Si, gracias a eso comencé a ayudar a todos los que podía, incluso lo hice en Hogwarts…

Me sentía orgullosa de ser así, de haber aprendido a respetar a los demás y a tratarlos como iguales, me sentía feliz de haber tenido una madre así.


Bueeeeeeeeeeeeno, les dejare una pequeña nota de un libro que ando leyendo (La loca de la Casa, de Rosa Montero)

"Hablar de Literatura pues, es hablar de la vida; de la vida propia y la de los otros, de la felicidad y del dolor. Y es también hablar del amor, porque la pasión es el mejor invento de nuestras existencias inventadas, la sombra de una sombra, el durmiente que sueña que está soñando."

Espero les haya gustado, a mi me puso a pensar.

PDD.- Agradecimiento a kirara, quien me ilumino para poder publicar este capitulo xD

Dejen REVS!

Les dije que era un capítulo largo xD. Saludos!