Capítulo 5:Fiesta.

Conforme pasaban los días el humor de Alice iba decayendo cada vez más, sentía que se escapaban demasiadas cosas, y aunado a eso tenia los planes de la graduación. A la cual no nos dejo asistir, solo porque nos dejo mil tareas a todos, Carlisle y Rose recogieron los bocadillos en Port Ángeles, mientras tanto Esme y yo teníamos la tarea de colocar luces en todo el camino para ayudar que a que nadie se perdiera y Emmett se encargaba de colocar amplificadores por toda la casa.

En cuanto terminamos con la decoración del interior Alice entro como rayo, algo la agobiaba, hecho un vistazo, dio unas cuantas ordenes y subió a cambiarse; en cuanto termino bajo con dos enormes bolsas; tomé ambas y las coloque a un lado de la mezcladora de música y de inmediato los comenzamos a apilar, cuando termine, le di un breve beso el la mejilla a Alice y subí a la habitación a cambiarme y a revisar un par de estrategias que tenia en mente tanto para los entrenamientos como para la batalla. En eso estaba cuando a lo lejos oí a Edward llegar con Bella, la oí preguntar infinidad de veces en qué podía ayudar, después escuche a Edward preguntar por mi y en seguida subir a mi estudio.

-Pasen- dije con voz amistosa. Edward abrió la puerta de mi estudio y dejo pasar a Bella por delante; la cual observo con curiosidad mi estudio, deteniéndose en la amplia colección de libros en los estantes.

-¿En qué los puedo ayudar?- dije sentándome y ofreciéndoles los dos asientos frente a mi escritorio.

-¿Recuerdas que todos teníamos la sensación de que se nos escapaba algo?- me dijo Edward cauteloso.

-Si, algo muy frustrante- dije haciendo una mueca.

-Bueno, pues esta tarde Bella resolvió el misterio-abrí los ojos y levante una ceja como respuesta.

-¿A qué conclusión llegaste Bella?- La sorprendió que le hablara de manera directa. Me miro ruborizada y contesto casi tartamudeando.

-Bueno, yo le dije a Alice que me parece que tal vez el intruso en mi casa y el ejército de neófitos están conectados.- Tomó un poco de aire y continuo- Yo pienso que el intruso fue una prueba de que tanto podían evadir el poder de Alice y en cuanto a la ropa que se llevaron, creo que fue para conseguir mi aroma- dijo concluyendo. Recargue mi espalda en el asiento, meditando lo que había dicho.

-Es probable- Dije

-¿Probable?- dijo Bella.

-Aun no deja de ser una posibilidad Bella, pero debo ser honesto contigo…-sentí la mirada de advertencia de Edward- …Es más probable tu teoría que el hecho de que quieran atacarnos, salvo claro que aun así podrían ser los Volturis- se estremeció y Edward la abrazo. Nos quedamos en silencio unos segundos.

-¿Ya tienes listo el plan de entrenamiento?- Sonreí ampliamente.

-¡Por supuesto!- dije incorporándome y moviéndome a la mesa donde tenía los planos. Edward me siguió arrastrando a Bella tras de él.

-Los entrenamientos los voy a dividir en diferentes etapas, primeramente quiero tantear su técnica, así que todos combatirán contra mi, después lo haremos por grupos medianamente iguales y al final lo haremos en grupos desiguales. Aun tengo un poco de conflicto en lo que concierne a las técnicas que usaran, pero debemos suponer que no tienen un entrenador bien formado en esto- Por el rabillo del ojo vi a Bella sonreír en mi dirección.

-¿Y las estrategias de batalla?- pregunto Edward.

-Eso es otra cosa, todo va a ser dependiendo el número de neófitos, de ser muchos tendremos que batirnos con ellos de manera individual y tendremos que aprender a confundirlos, de ser un numero no tan exorbitante, podríamos pelear en parejas, incluso en tercias- Concluí con angustia, el numero iba a ser el factor que decidiera todo.

-Excelente- me dijo Edward con orgullo, le dedique una breve sonrisa- ¿Sabes donde esta Carlisle?- dijo

-En la cocina ayudando a Rose con los bocadillos- dije sin temor a equivocarme. Edward asintió y ambos salieron para encontrarse con Carlisle. Yo salí al cabo de unos minutos, cerrando todas las habitaciones con llave.

De pronto tocaron e timbre y de manera abrupta tranquilice a todos el mismo tiempo en la casa. Alice corrió a abrir la puerta, no me había percatado de lo que estaba usando, una blusa sin mangas de lentejuelas con un pantalón completamente pegado de cuero. Suspire. Mi mujer se veía imposible, me miro por un segundo antes de abrir la puerta y antes de que yo me escabullera a la cocina.

Estaba sentado en la mesa jugando cartas con Carlisle, cuando de pronto Edward atravesó la puerta con gesto aterrorizado, seguido por Alice que tenia la mirada perdida en la nada, pero con aspecto horrorizado, me incorpore y senté a Alice en una silla, me agache y tome su mano.

-¿Qué es lo que vez Alice?- De pronto me miro transmitiéndome tu pánico, le temblaba la mandíbula.

-Alice, cariño, tranquila- Le dijo Carlisle con dulzura.

-¿Algo ha cambiado?- Le pregunte, ella fundió sus ojos en los míos, lo cual parecía tener un efecto que anulaba todo estimulo exterior a nosotros dos. Ella asintió lentamente.

-¿Qué ha cambiado?- Le pregunte, sus ojos se llenaron de pánico.

-La…decisión a sido tomada- Contuve el ataque de pánico que me estaba a punto de dar.

-¿Cuánto tiempo tenemos para ir?- Ella negó con la cabeza.

-Ellos vienen para acá, con la blusa de Bella- Me incorpore en seguida.

-Ve por Bella- le dije a Alice en lo que Edward discutía algo con Carlisle.

"-Eh, no tan deprisa- " Oí la voz de Jacob Black.

"-¿Disculpa?-" vocifero Alice con incredulidad.

"-¿Qué es lo que está pasando?-"

-Eso es todo- dije con enojo sacudiéndome de encima la mano de Edward que me estaba sujetando, de pronto me encontraba del otro lado del brazo de Jacob, que se encontraba tapándole el paso a Alice y a Bella, admito que hice un poco de trampa inyectándole un poco de miedo y respeto por mi; así que bajo su extremidad de manera lenta y cuidadosa.

-Tenemos derecho a enterarnos- Refunfuño el perro fulminando a Alice con la mirada y yo hice lo propio con él, mientras me ponía entre él y Alice.

-Esta bien Jasper, en realidad tiene razón- No relajé mi postura.

-¿Qué haz visto Alice?- pregunto Bella. Alice miro a los lobos y después se giro hacia Bella poniéndola al tanto de su visión.

-La decisión ha sido tomada-

-¿Se van a Seattle?-

-No-

-vienen hacia acá- Por un momento pensé que Bella se iba a desmayar cuando dedujo aquello. Mire rápido a los perros con desaprobación, era incomodo estar discutiendo esto en frente de ellos.

—Sí.

—Vienen a Forks —susurré.

—Sí.

—¿Con qué fin?- Alice asintió.

-Uno de ellos lleva tu blusa-

—No podemos dejarles llegar tan lejos. No somos bastantes para proteger el pueblo.- dije sintiéndome incapaz de mantenerme callado.

—Lo sé —repuso Alice con el rostro súbitamente desolado, me dieron ganas de quitarle sus múltiples angustias a besos—, pero no importa dónde les plantemos cara, porque vamos a seguir siendo pocos, y siempre quedará alguno que vendrá a registrar el pueblo.-

—¡No! —murmuró Bella

—Alice, debo irme, tengo que alejarme de aquí —le dijo Bella a Alice articulando con la boca, seguramente para que Jacob no la escuchara.

—Eso no sirve de nada. No es como si nos las viéramos con un rastreador. Ellos seguirían viniendo primero aquí.- dijo Alice en voz alta.

—En tal caso, he de salir a su encuentro —por el tono de voz de Bella supuse que ese debió de haber sido un grito de desesperación—. Quizá se vayan sin hacer daño a nadie si encuentran lo que vienen a buscar.-

—¡Bella! —protestó Alice.

—Espera —ordenó Jacob con un tono de voz muy desagradable—. ¿Quién viene?- Alice lo miro.

-De los nuestros. Un montón-

-¿Por qué?- pregunto Jacob.

-Vienen por Bella, es todo lo que sabemos- Sentí la ira de Jacob inundar su cuerpo, podría jurar que yo mismo iba a entrar en fase.

-¿Los superan en número? ¿Son demasiados para ustedes?- Dijo en tono burlón.

-¡Contamos con algunas ventajas perro!-Dije casi gritándole sintiendo su ira y la mía, que no era menor a la de él- Sera una lucha igualada-

-No- soltó con una estúpida sonrisa en el rostro- no va a ser igualada-

-Excelente- exclamo detrás de mi Alice de manera exasperada- No tendré visiones si ustedes intervienen, por supuesto —comentó, muy pagada, casi desilusionada de sí misma—. Es un problema, pero, tal y como están las cosas, lo asumo.- Concluyó echándose la culpa de la estupidez de los lobos.

—Debemos coordinarnos —dijo Jacob—. No nos va a ser fácil. Éste sigue siendo más un trabajo para nosotros que para ustedes.- Bella y yo teníamos la misma expresión, ninguno de los dos podíamos creer lo que sucedía frente a nosotros.

—Yo no iría tan lejos, pero necesitamos la ayuda, así que no nos vamos a poner pesados.-

—Espera, espera, espera —los interrumpió Bella.

Alice estaba de puntillas y Jacob se inclinaba hacia ella, ambos con los rostros entusiastas, no podía creer aquello.

—¿Coordinarse? —repitió entre dientes.

—¿De veras crees que nos vamos a quedar fuera de esto? —preguntó Jacob.

—¡Están fuera de esto!- le gritó de pronto.

—No es eso lo que piensa su médium- Clave mis ojos de manera altamente amenazante contra él.

—Alice, niégate —insistió—. Los matarán a todos.- torcí la boca, no sabía si Bella no se estaba dando cuenta de lo que sus palabras podrían significar.

—Bella —contestó Alice con voz suave y apaciguadora—, todos moriremos si actuamos por separado, juntos...-

—...no habrá problema —Jacob concluyó la frase, mientras uno de los lobos se reía de forma estúpida.

—¿Cuántos son?- preguntó

—¡No! —grito Bella, nadie pareció oírla.

Alice ni siquiera la miró cuando contestó.

—Su número varía... Ahora son veintiuno, pero la cifra va a bajar.- Dijo con seguridad.

—¿Por qué? —preguntó Jacob con curiosidad.

—Es una larga historia —contestó Alice, mirando de repente a su alrededor—, y éste no es el lugar adecuado para contarla.-

—¿Y qué tal esta noche, más tarde? —presionó Jacob.

—De acuerdo —contesté con un notable tono de molestia—. Si van a luchar con nosotros, van a necesitar algo de instrucción.- Todos los lobos comenzaron a meditar más su decisión.

—¡No! —protesto Bella, debía saber que a mi tampoco me gustaba la idea.

—Esto va a resultar un poco raro —comenté pensando en algún método para poder entrenar—. Nunca había sopesado la posibilidad de trabajar en equipo. Ésa debe ser nuestra prioridad.-dije como para mi mismo.

—Sin ninguna duda —coincidió Jacob—. Tenemos que volver a por Sam. ¿A qué hora?-

—¿A partir de qué hora es demasiado tarde para ustedes?- los tres insolentes me pusieron los ojos en blanco.

—¿A qué hora? —repitió Jacob.

—¿A las tres?-

—¿Dónde?-

—A quince kilómetros al norte del puesto del guarda forestal de Hoh Forest. Vengan por el oeste y podrán seguir nuestro rastro.-

-ahí estaremos- dijo dándose la vuelta. Escuche a Bella correr tras ellos, pero mi enojo era demasiado como para poder contenerlo por más tiempo, así que de manera nada sutil atravesé la casa, hasta las escaleras, donde me desvanecí hasta llegar a mi estudio y cerrar de manera brusca y sonora la puerta, me pare frente a la ventana detrás de mi escritorio.