Capítulo 36

Ecos del pasado

-¡Hoja afilada!

-¡Cuchillada!

Antes de que las afiladas hojas se abalanzaran sobre feraligator, éste preparó sus garras y, moviéndolas frenéticamente, rompió todas y cada una de ellas hasta que ese ataque se quedó en nada, contraatacando inmediatamente después.

-¡Colmillo hielo!

Aun a pesar de su gran tamaño, el pokémon de agua se abalanzó sobre meganium para asestarle una dentellada con sus helados colmillos.

-¡Reflejo!

Una súbita pantalla brillante se interpuso entre ambos pokémon, deteniendo a feraligator en seco y evitando así ser golpeado.

-¡Corte!

Moviendo sus antenas como cuchillas, meganium le asestó un rápido corte, alejándolo así y teniéndolo a tiro.

Sin embargo hubo un súbito alto en el combate en cuanto Plata comentó.

-¿A qué viene tanta finura? Hubiera sido más efectivo una hoja aguda, no hace falta que te cortes tanto…

-¿Eso ha sido un comentario sagaz o un intento de chiste malo?

-Las dos cosas.

Ambos entrenadores se miraron por un instante para, finalmente, dejar escapar una risita divertida.

-Qué tonto eres… creo que se te ha pegado algo de Oro…

-No, por favor, me considero un tío serio…

Desde el fin de la conferencia, tanto Plara como Lira habían estado entrenando juntos para hacerse más fuertes; ella no descartaba volver a intentarlo pero en su prefectura natal, Sinnoh, y por parte del chico tan sólo quería ser más fuerte para pedirle la revancha a Oro lo antes posible. Ese día se encontraban en un claro del Encinar cerca del lago, y tras varias horas seguidas de entrenamiento decidieron tomar un descanso.

-Sigo pensando que tenías que haber ido a Kanto a tomar parte de ese programa de intercambio…

-Ya, pero… prefería pasar más tiempo contigo.

-¿Por qué?

-¿Acaso necesito una razón?

-Pues… supongo que no…-murmuró el chico, algo cohibido.

Ante eso Lira tan solo esbozó una pequeña sonrisa, a lo que Plata trató de ocultar como pudo un incipiente sonrojo.

Y es que, a esas alturas de la vida, ya no podía seguir negando lo evidente. Después de todo lo que habian pasado juntos, lo que ella hizo por él y tras ayudarle a encontrarse a sí mismo era un hecho. Se había enamorado de Lira. De la única persona que demostró tener una auténtica y genuina preocupación por él, después de mucho tiempo viajando en solitario. Recordó entonces las palabras de Oro aquella vez en la conferencia, animándole a lanzarse, sin embargo había algo en lo más profundo de su mente que le detenía en seco. No era simple orgullo o miedo, era algo más, y no estaba seguro de si compartirlo con ella o no, prefiriendo callarse al respecto. Quizás era mejor así.

-En ese caso no pasa nada si estoy aquí contigo ¿no crees? Además, seguro que Oro podrá él sólo con lo que le echen…-murmuró Lira.

-Fue algo decepcionante verle perder, aunque por otro lado fue también un tanto catártico, al menos por mi parte se refiere-admitió el chico.

-Oh, vamos, no seas así, seguro que para el próximo combate logras derrotarle.

-Sí, bueno, es por eso por lo que quería seguir entrenando, espero que no te haya sido mucho inconveniente…

-Ya sabes que no, además, si lo dices por lo de mi padre no te preocupes, tenemos una excursión para dentro de poco al lago de la Furia.

-Ah, ya…

-Lo cierto es que ha cambiado mucho, parece otro ¿llegaste a ver su mensaje de disculpa? no me lo esperaba para nada…

-Ah, sí, fue muy considerado… y parece buen tío-añadió él, sin muchas ganas de seguir hablando sobre el tema.

-Podrías presentarme el tuyo algún día, me gustaría conocerle-sugirió entonces Lira.

Hubo entonces un abrupto silencio entre los dos y el ambiente se enrareció de golpe, lo que Lira notó enseguida.

-Eh ¿Qué pasa?

-Sobre eso… será mejor que lo dejemos estar…

-¿Por qué? ¿Ocurre algo, Plata? Habérmelo dicho, tonto, sabes que me lo puedes contar…

-No, no, hablemos de otra cosa, por favor…

-Pero ¿Por qué? Sabes que puedes contármelo, tenemos confianza, yo te conté lo de mi padre. Plata…

-¡He dicho que no y es que no, y punto!

El silencio posterior cayó entre los dos como una losa pesada, Lira no pudo evitar asustarse, ya que jamás le había visto así de enfadado; el eco de su grito aún seguía resonando en la distancia y antes de que ella pudiera decir nada más, el pelirrojo cogió y se marchó de allí dejándola sola.

Por su parte Lira se quedó clavada en el sitio, incapaz de procesar el hecho en sí. ¿Por qué actuaría de esa forma tan abrupta? Desde que empezaron a entrenar juntos Plata había ido experimentando un cambio de actitud bastante notable, y ella fue en parte el motor de ese cambio, ayudándole a ver otros puntos de vista y a mejorar su estilo de combate. Y no sólo eso ya que ambos se sinceraron entre sí, estrechando lazos y creando un vínculo de confianza cada vez mayor.

Sin embargo, y de un plumazo, ese vínculo ahora no parecía tener sentido, lo que en parte la dolía especialmente. Ella se sinceró con él contándole los problemas con su padre y lo sola que se sentía. Y ahora el chico la pagaba de esa forma su bondad.

-Idiota…-pensó ella, sin poder evitar sentirse triste y preocupada por él al respecto.

Sin darse cuenta siquiera echó a andar sin un rumbo fijo, caminando entre los árboles y abandonando el camino mientras iba esquivando las anchas raíces del suelo. Eventualmente terminó llegando al famoso santuario del Encinar, contemplándolo sin pena ni gloria. Para entonces no podía contener más las lágrimas, dejándolas escapar. La dolía no tanto por ella ni su orgullo, sino por él y su incapacidad de ayudarle.

-Oh, Plata ¿por qué te alejas así sin más?-inquirió ella en voz alta.

Fue en ese mismo instante cuando, de repente, todo se detuvo. Los sonidos del bosque enmudecieron, el viento dejó de soplar y un abrupto silencio la envolvió, asustándola de seguido.

-Ah… ¿qué está pasando?

Miró a su alrededor con gesto atemorizado, sin saber muy bien qué hacer, no había nadie a la vista y, en un intento por obtener ayuda, hizo mano de su pokégear para llamar a alguien. Sin embargo, al mirar el reloj, comprobó con sorpresa que éste se había detenido y marcaba constantemente las cuatro y media de la tarde, sin avanzar en ningún momento.

-No puede ser… ¿qué es esto?

Como si hubiera sido una respuesta directa, oyó entonces un pequeño gritito y se dio la vuelta dando un vistoso bote, siendo entonces cuando lo vio; tenía un aspecto de lo más singular, era como una pequeña hadita de color verde y unos profundos ojos azules que parecían verlo todo. Flotaba en el aire moviendo rápidamente unas pequeñas alitas en su espalda y la miraba atentamente con gesto curioso.

-¿Quién eres tú?

Sin dudarlo mucho más consultó su pokédex recién actualizada.

-Celebi, el pokémon viajetiempo; este singular pokémon viaja por el tiempo y hace crecer los árboles y la hierba allá por donde pasa. Es conocido también como el guardián del bosque.

Lira se quedó ciertamente sorprendida ante la revelación, ya que no se esperaba para nada llegar a encontrarse con un pokémon así. Después de ver con sus propios ojos a los legendarios lugia y ho-oh creía que ya lo había visto todo, sin embargo el destino parecía tener otros planes.

-Vaya, así que tú eres el guardián del bosque…

Celebi asintió con gesto feliz y estuvo revoloteando a su lado, observándola con interés; se acercó entonces a unas flores marchitas cercanas y las revivió de golpe con un simple toque de su pata. Después, con unas más vivas, las transformó e hizo aparecer de ellas varias bayas meloc, cogiendo una y dándosela como presente.

-Oh, vaya, gracias…

La probó, comprobando que era dulce y muy jugosa, sin embargo los acontecimientos más recientes seguían muy presentes en su cabeza, lo que hizo arrugar un poco el gesto. Celebi la vio y la miró con gesto inquisitivo, como si no se esperara una reacción así por parte de la chica.

-Oh, no, no pasa nada, es sólo que… no sé cómo puedo ayudarle. Nunca antes lo había visto así, tan enfadado, pero al mismo tiempo noté una tristeza infinita en su mirada. Será porque me importa demasiado, aun así… se ha ido.

El pokémon singular la observó fijamente, como si de alguna forma entendiera lo que le quería decir y, tras un gesto de asentimiento cerró los ojos y comenzó a brillar con fuerza.

-¿¡Eh?!-farfulló Lira, asustada.

A su alrededor el Encinar comenzó a desdibujarse como si estuviera dejando de existir y, al segundo siguiente, un fuerte destello iluminó la zona obligándola a cerrar los ojos para no quedarse ciega. En cuanto notó que la luz se apagaba los volvió a abrir.

Ya no estaba en el Encinar sino en un sitio completamente distinto, era de noche cerrada y a lo lejos se podía observar el brillo de una ciudad cercana. Echando un rápido vistazo a su alrededor comprobó que estaba junto al puesto fronterizo Johto-Kanto, aunque en el lado de Kanto. No había nadie en las cercanías y un suave viento proveniente del este agitaba las ramas de los árboles cercanos.

-¿Por qué estoy aquí? ¿Y a dónde ha ido celebi? ¡Celebi!-exclamó la chica.

Sin embargo el pokémon singular no dio muestras de que estuviera por allí cerca, dejándola un poco más extrañada si cabía; en un intento por situarse volvió a hacer mano de su pokégear, encendiendo la radio, y para su sorpresa en ese momento se oyó el reporte del tiempo comentando.

-Buenas noches, Johto, hoy vamos a tener una tarde bastante tranquila, con los cielos despejados en la mayor parte del país, aunque con alguna que otra precipitación al norte de Honshu, y cielos nublados al oeste de Hoenn, pero las temperaturas se mantendrán estables durante toda esta semana del mes de agosto de 1997, lo cual es bueno sobre todo de cara a la inminente conferencia Añil que empezará a celebrarse a partir de mañana.

La radio siguió retransmitiendo normalmente, sin embargo Lira no escuchaba, puesto que se había quedado sin habla tras esa abrupta revelación. De alguna u otra forma había viajado en el tiempo desde el año 2000 hasta 1997. En esa época ella seguía viviendo en ciudad Canal en Sinnoh y ni siquiera había planes de mudarse aún a Johto por parte de su padre. Toda esa situación parecía una completa locura, sin embargo, y teniendo en cuenta su más reciente encuentro con celebi, el pensar que había viajado en el tiempo tenía cierto sentido, sobre todo teniendo en cuenta la descripción de la pokédex. Aunque la razón de tal viaje se la escapaba por completo. ¿Por qué celebi la traería a ese lugar tan específico? Por mucho que trataba de darle una explicación no conseguía dar con una respuesta satisfactoria.

En ese momento oyó a alguien acercarse y se escondió tras unos arbustos cercanos al camino pavimentado. En cuanto pasó al lado de una farola pudo verlo. Era un hombre de mediana edad de pelo corto moreno, el cual se encontraba enfundando una gabardina negra y un sombrero de igual color que le tapaban casi toda su cara y apenas dejaba entrever sus facciones; se le veía apurado, aunque su rostro reflejaba una furia bastante evidente, como si algo le azuzara. En ese momento, y para su infinita sorpresa, apareció un Plata tres años menor tras suyo, llegando al lugar justo cuando el hombre iba a cruzar la frontera.

-¡Espera, espera! ¿¡A dónde vas?!

-A cumplir con mis objetivos-dijo el hombre someramente.

-¿¡Objetivos?! ¡Dijiste que serías el mejor del mundo, que no tendrías rival! ¿¡Y ahora abandonas?!

El hombre se dio la vuelta y le miró fijamente; tras un corto silencio volvió a hablar.

-Un hombre que no sabe reconocer la derrota es incapaz de progresar; debo de estar solo durante un tiempo para crear una organización más poderosa.

-¡Ja! ¡Una organización de matones que no tienen ni media torta y al final se deja vencer ante un chaval de mi edad, por favor, es patético!

Ante ese comentario, el hombre le contestó más duramente.

-Una organización bien estructurada y con los efectivos suficientes, debería ser capaz de ejercer un gran poder. Ése es el principal objetivo, y yo no he sabido aprovechar el potencial de mis subordinados. ¡Juro que algún día resucitaré al Team Rocket!

Ante esa jura Lira se quedó helada; y es que ese hombre era, ni más ni menos, que el líder del Team Rocket, el mismo que había estado en busca y captura desde 1997 y al que los ejecutivos que Oro derrotó esperaban.

-¿¡El Team Rocket, el Team Rocket?! ¡El Team Perdedor más bien, un atajo de cretinos! ¡No entiendo toda esa palabrería sin sentido, no entiendo nada de tus desvaríos!-gritaba ya Plata, enfurecido.

El hombre le miró por un momento y murmuró mientras le daba la espalda.

-Algún día lo entenderás, hijo mío.

Fue entonces cuando Lira se quedó boquiabierta incapaz de creérselo, tuvo que taparse la boca para no decir nada debido a la impresión. Plata era el hijo del líder del Team Rocket ¿¡cómo era posible tal cosa?!

Y, tras esas palabras, el hombre se dirigió a cruzar la frontera sin apenas volverle a mirar; sin embargo, Plata le paró.

-¿¡A dónde vas?! ¡¿Y qué pasa con mamá y conmigo, acaso no te importamos?!

Giovanni se detuvo por un instante y murmuró.

-Tu madre… ella sabe lo que tiene que hacer.

Y, tras esas palabras, se marchó; Plata se quedó en el sitio, con la cara desencajada y con los ojos vidriosos hasta que finalmente no pudo más y estalló.

-Pre… ¡Prefiero no entenderlo, no voy a acabar como tú, con esbirros inútiles y patéticos que se sienten mejor siendo del Team Rocket porque en realidad no son nadie! ¡Seré un hombre fuerte por mí mismo sin la ayuda de nadie, yo solo! ¿¡Me oyes, papá?! ¡Yo solo!

Tras esa arenga finalmente no pudo más y lo dejó escapar, aunque sin apenas hacer ruido; al verlo tan destrozado y desamparado Lira no pudo evitar sentirse mal por él, comprendiendo perfectamente la situación, ya que después de todo ella había pasado por algo parecido con su padre. No estaba seguro de cuan bueno podría ser salir a consolarle, pero sentía que debía hacerlo, mitigar su dolor de alguna forma y hacerle sentir aunque sólo fuera un poquito mejor, por lo que sin pensarlo mucho más salió de su escondite y se dirigió hacia él. Cuando Plata la vio acercarse la espetó.

-¿¡Y tú qué miras?!

-Espera, sé que puede parecer una locura, pero… lo entiendo, sé lo que sientes, no estás sólo…

-¿Qué dices? ¡No sé quién eres, déjame en paz!

Y entonces, acto seguido, el chico la dio un empujón en el hombro derecho, el mismo que le dio cuando se conocieron; Lira se quedó con la cara helada tras el gesto, comprendiéndolo todo al instante, aunque para entonces Plata comenzaba a marcharse.

-¡No, espera, no te vayas!

Le cogió del brazo derecho, el chico se volvió y, durante unos brevísimos pero intensos segundos, se miraron a los ojos fijamente; Lira fue capaz de asomarse a ellos y no pudo ver más que tristeza y desesperación en lo más hondo de su alma, lo que la dio más motivos para comprenderlo. Sin embargo, acto seguido él la rechazó de un manotazo.

-¡Que me dejes tranquilo!

Y, tras ese último grito, se marchó corriendo.

Lira se quedó tan impresionada que no pudo decir nada antes de que se fuera, dejándole marchar; ahora comprendía muchas cosas. Era precisamente por eso por lo que él insistía tanto en que la conocía de algo. Porque ya se conocieron por primera vez hace tres años, en el pasado. La situación sobrepasaba a la chica, pero de cierta forma comprendía que así debía de haber sido. No sólo salvó a Plata aquella vez en la ruta 38 compartiendo su sangre con él, sino que ahora también había dado un pequeño pero al mismo tiempo enorme paso para conocerle un poco mejor, tanto en el pasado como en el presente y en el futuro.

-Oh, Plata… si tan sólo me permitieras llegar a ti un poco más…

Fue en ese momento cuando celebi reapareció, poniéndose a su lado y mirándola con gesto sonriente.

-Pues claro, por eso se enfadó tanto, pero… sigo sin entender por qué se iría así sin más…

Ante ese comentario celebi volvió a asentir y volvió a brillar intensamente, evidenciando que volvían a viajar por el tiempo. En cuanto la luz se fue, se encontró entonces dentro de una gran cueva, concretamente detrás de una cascada que se le antojaba familiar; además del atronador ruido del agua chocando abajo, pudo oír no muy lejos de donde estaba un ruido como de estática reverberando por toda la cueva, saliendo de una pequeña abertura en la roca cercana. Se dirigió hacia allí caminando por un estrecho saliente hasta que finalmente entró en una pequeña y estrecha cueva. En un rincón entre las sombras alguien escuchaba atentamente una vieja radio, por la cual se podía oír el mensaje que el Team Rocket se puso a emitir aquel día, el de la toma de ciudad Trigal y su torre Radio. La figura se dio cuenta entonces de la presencia de alguien más, dándose la vuelta, y, al verla, murmuró.

-¿Qué haces aquí, quién eres tú? ¡Este no es lugar para mocosas!

En cuanto salió de entre las sombras y se dejó ver comprobó entonces de quién se trataba, y es que era ni más ni menos que Giovanni, el líder del Team Rocket y el padre de Plata. Lira le miró de cabo a rabo con gesto difícil de discernir, a lo que el hombre musitó de seguido.

-Esa mirada… sí, como la suya, cada vez que se metía en mis asuntos, hace tres años ya…

-¿Cómo? me parece que se equivoca usted…-murmuró Lira, extrañada.

-Ahora no puedo entretenerme, mis ejecutivos me reclaman y he de responder a su llamado-murmuró Giovanni con voz queda.

La confusión de la chica aumentaba por momentos, cada vez entendía menos; ¿no derrotó Oro al Team Rocket en ciudad Trigal? El mensaje del Team Rocket se repetía incesante en la radio, haciendo eco por todo el lugar.

-¡Escúchanos, gran Giovanni, aquí estamos, venga con nosotros!

Fue en ese momento cuando, perdiendo los papeles, Giovanni exclamó.

-¡Ahora aparta de mi camino, he de resucitar al Team Rocket!

Ante esa situación, y cada vez más y más confusa, Lira tan solo pudo decir lo más lógico que se le vino a la cabeza en una circunstancia como aquella.

-¡No!

El no resonó por toda la cueva, contundente y revelador; Giovanni se quedó de una pieza, como si no se hubiera esperado semejante contestación, y contestando furiosamente en consecuencia.

-¿¡Qué?! ¡Niña insolente! ¿¡Cómo te atreves?! ¿¡Quién te crees que eres para increparme a mí?! ¡Apártate o sufrirás mi ira!

-¡No, no le dejaré! ¡Sé quien es usted y lo que pretende, y sé también lo que hizo! ¡No dejaré que vuelva a hacer daño a nadie más!

Ante semejante perorata el hombre no pudo más y rugió mientras sacaba a un nidoking; Lira reaccionó de seguido sacando a su espeon.

-¡Se acabó! ¡No volveré a sufrir otra derrota! ¡Nidoking, deshazte de ella, garra umbría!

-¡Espeon, esquívalo con ataque rápido!

Aun a pesar del poco espacio presente, espeon se movió deprisa y pudo evadir el peligroso ataque, golpeándole de refilón entre medias.

-¡Ataque furia!

Nidoking se lanzó y golpeó repetidamente a espeon, el cual contraatacó rápidamente.

-¡Psicorrayo!

Aprovechando la cercanía, espeon lanzó el rayo dando de lleno en nidoking y haciéndole un daño considerable.

-¡Doble patada!

-¡Psíquico!

Nidoking se envolvió en un aura brillante y tras unos segundos, cayó al suelo, KO; Giovanni lo retiró y sacó a un nidoqueen, Lira dejó a espeon para seguir con el combate.

-¡Psicorrayo!

-¡Esquívalo, nidoqueen!

Espeon atacó primero, sin embargo nidoqueen demostró tener una agilidad mayor comparada con la de nidoking haciéndose a un lado en el momento justo, librándose así del peligroso ataque.

-¡Rugido!

Antes de que espeon pudiera reaccionar a tiempo, nidoqueen emitió un sonoro rugido que hizo recular al pokémon psíquico hasta que finalmente éste regresó forzosamente a su poké ball, botando otra de su cinto al azar y saliendo azumarill a combatir.

-¡Triturar!

-¡Rizo defensa!

Nidoqueen fue el primero en moverse, aunque azumarill lo hizo inmediatamente después haciéndose una bola y aumentando su defensa, lo que le permitió aguantar con más entereza la dentellada.

-¡Tierra viva!-exclamó Giovanni.

Al punto nidoqueen hundió su puño en el suelo de la cueva, el cual comenzó a temblar bajo los pies de azumarill, sacudiéndolo con fuerza y dejándole un tanto tocado. Sin embargo en ese momento un brillo blanquecino rodeó el cuerpo del pokémon agua, lo que alertó de cierta forma a Giovanni. Por su parte Lira exclamó.

-¡Eso es, ahora, venganza!

Antes de que nidoqueen pudiera reaccionar, azumarill soltó de golpe y porrazo la energía del ataque, golpeándole de lleno y dejándole un tanto tocado.

-¡No te rindas, fuerza bruta!

-¡Surf!

Nidoqueen se abalanzó sobre él como un miura, sin embargo azumarill lo esquivó con facilidad y generó una ola enorme que arrastró a su oponente, echando el resto y cayendo KO de un golpe. Giovanni lo recogió cada vez más congestionado.

-No, no… ¡vamos, kanghaskan!

Por su parte Lira siguió con azumarill, dispuesta a todo con tal de ganar. Si no hubiera sido por el detalle de Plata quizás lo hubiera dejado pasar, sin embargo ahora era algo personal. No permitiría que ese detestable hombre se saliera con la suya, no después de ver lo que hizo con su propio hijo. No se lo perdonaría jamás.

-¡Malicioso!

-¡Esquívalo y desenrollar!

Antes de que le lanzara una gélida mirada para bajarle un poco la defensa, azumarill se movió deprisa y se lanzó echo un ovillo contra él; sin embargo, en ese momento Giovanni exclamó.

-¡Ahora, golpe bajo!

Al punto un aura oscura envolvió a kangaskhan y le asestó un golpe directo a su oponente con tal fuerza que detuvo en seco su ataque, ya que apenas había empezado a moverse en el primer turno.

-¡Diablos! ¡Doble filo!

Aprovechando su cercanía azumarill se lanzó sobre él con todas sus fuerzas, logrando embestirle de refilón, pero el golpe fue tal que acabó siendo regolpeado, dejándole además expuesto ante su rival.

-¡Es tuyo, enfado!-masculló Giovanni.

Los ojos de kangaskhan brillaron entonces en un aura rojiza y se abalanzó sobre azumarill, comenzando a golpearle repetidamente y a vapulearle con una fuerza tremenda. La paliza fue tal que azumarill apenas pudo soportarla, cayendo KO de seguido.

Lira lo recogió rápidamente y sacó en su lugar a misdreavus.

-¡Sigue con enfado!

Aún dominado por una furia indescriptible, kangaskhan se acercó a él y le vapuleó de la misma forma que azumarill; misdreavus salió bastante dañado en el proceso, sin embargo Lira no se achantó y exclamó.

-¡Divide dolor!

Al punto un aura oscura envolvió al pequeño pokémon fantasma, el cual se acercó a su rival y le tocó con una de sus perlas en el cuello; por un instante no pareció suceder nada, pero entonces el aura envolvió también a kangaskhan y, de alguna forma, ésta afectó a su salud, compartiendo entonces energía con su oponente e igualándose entre los dos, consiguiendo así que misdreavus se recuperara, al menos en parte.

-¡Muy inteligente, pero no te servirá! ¡Continúa, kangaskhan!

-¡Esquívalo!

Aprovechando entonces que estaba algo mejor de salud, misdreavus se movió a tiempo y se coló entre las patas del enorme pokémon normal antes de que le golpeara, evitando así el ataque; fue en ese mismo instante cuando el efecto de enfado se detuvo, siendo entonces sustituido por una abrupta confusión que dejó al pokémon normal totalmente expuesto.

-¡Reacciona, kangaskhan!-masculló Giovanni, apurado.

-¡Ahora, psicorrayo a discreción!

Misdreavus comenzó entonces a lanzar mútiples psicorrayos en todas direcciones, golpeando a su oponente repetidamente y dañándole cada vez más.

-¡Eso es, psicoonda!

-¡No dejes que te derrote, kangaskhan, golpe bajo!

Fue en ese mismo instante cuando el aludido tuvo un instante de lucidez, contraatacando de seguido y golpeando de lleno a misdreavus, el cual apenas pudo soportar el fuerte golpe y cayendo KO rápidamente.

Lira lo recogió rápidamente y sacó en su lugar a espeon.

-¡Ataque rápido!

-¡Golpe bajo!

Espeon se movió primero, kangaskhan fue a contraatacar con la misma técnica, sin embargo antes de que le golpeara hizo un extraño amago y, en un visto y no visto, esquivó el ataque sin que Lira le indicara nada.

-¡¿Qué?! ¿¡Pero dónde?!

-¡Eso es, de frente, espeon, psíquico!

Al punto el aludido reapareció justo enfrente de su oponente y lo asió con psíquico, haciéndole gran daño en el proceso hasta que finalmente lo dejó caer al suelo, completamente KO.

-¡No, no puede estar pasando! ¡Honchkrow!-gritó Giovanni, sacando a uno.

-¡Un honchkrow! ¿¡Ha estado usted en Sinnoh?!-inquirió Lira, atónita.

-¡Pulso umbrío!-gritó el líder del Team Rocket, ignorándola.

Antes de que espeon pudiera reaccionar, el pokémon volador siniestro lanzó un súbito pulso oscuro hacia todas las direcciones que impactó directamente en él, dejándolo severamente dañado.

-¡Aguanta ahí, espeon, sol matinal!

Lo más rápidamente posible espeon recuperó parte de salud, lo que le permitió reaccionar a tiempo antes de que honchkrow volviera a atacar con pulso umbrío.

-¡Ataque rápido!

El impulso le sirvió para esquivar a tiempo el peligroso ataque y se abalanzó sobre su oponente, embistiéndolo de seguido.

-¡Contoneo!-exclamó entonces Giovanni.

Al punto un aura de color rojizo envolvió a honchkrow, el cual lanzó una áspera mirada a espeon; éste hizo un extraño amago, como si hubiese molestado particularmente, sintiéndose incluso mucho más fuerte que antes. Sin embargo un brillo rojizo se reflejó en sus ojos, obviando su súbito estado.

-¡Agh, aguanta, espeon, ataque rápido!

Aun así la confusión era tan fuerte que el pokémon psíquico se quedó parado sin saber muy bien qué hacer, lo que aprovechó Giovanni para atacar.

-¡Bola sombra!

Espeon no pudo hacer nada por evitarlo, recibiendo de lleno la bola sombra y cayendo al suelo KO más rápidamente de lo esperado.

Lira recogió a su pokémon rápidamente y sacó a pidgeot en su lugar, atacando rápidamente.

-¡Golpe aéreo!

Pidgeot se abalanzó rasgando el aire y golpeó de lleno a honchkrow, empujándolo hacia atrás.

-¡Pulso umbrío, vamos!

-¡Esquívalo y ataque ala!

Volando a gran rapidez, y haciendo varias cabriolas en el aire, pudo esquivarlo sin muchos problemas y le atacó abiertamente golpeando con sus alas brillantes.

-¡Maquinación!

El pokémon volador siniestro aumentó de esta forma su ataque especial, preparándose así para atacar con el doble de fuerza, sin embargo Lira aprovechó el inciso para contraatacar.

-¡Ataque rápido!

Volando con una rapidez pasmosa, y sobrepasando por mucho a honchkrow, pidgeot le rodeó varias veces antes de embestirle de lleno.

-¡Contoneo!

-¡Esquívalo!

Antes de que le pudiera lanzar la hosca mirada, pidgeot se movió lo suficientemente rápido como para evitar caer confuso, contraatacando inmediatamente después.

-¡Golpe aéreo!

Sin detenerse en ningún instante, pidgeot comenzó a golpearle con un golpe aéreo tras otro, sin dejarle moverse en ningún instante y dominándole rápidamente. Un golpe más sirvió para ponerle KO, cayendo al suelo derrotado.

-¡No! Pero, pero… ¿¡Quién te has creído que eres?!-musitó Giovanni, incrédulo.

Aún sin poderse creer lo sucedido, el líder del Team Rocket recogió a su pokémon y se puso contra la pared mientras mascullaba.

-¿¡Por qué?! ¡¿Tres años viajando por todo Japón para esto?! ¡Vencido otra vez por un adolescente, y esta vez por una mujer! ¡No puedo entenderlo, no puedo!

Ante tanta palabrería desesperada Lira no pudo más y opinó al respecto, particularmente enfadada.

-¡Por supuesto que no lo entiende, ése es su problema, que no entiende nada! ¡Es un egoísta, tan solo le importan sus propios intereses y deja de lado el resto! ¡Debería darle vergüenza!

-¿¡Qué?! ¿¡De qué me hablas?!

-¡No se haga el tonto, sabe perfectamente de lo que le hablo! ¡Prefiere ocuparse de sus propios asuntos en vez de ocuparse de aquellos que le quieren! ¡Prefiere abandonar a sus seres queridos antes que darles lo que necesitan!

Las duras palabras de la chica parecieron calar de cierta forma en el hombre, el cual palideció y masculló de seguido.

-Tú… ¿¡quién demonios eres?!

Lira prefirió no contestar a esa pregunta, mirándole fijamente con gesto serio e imperturbable. El líder del Team Rocket, sin embargo, la miró con desprecio y comentando acto seguido.

-Otro moralista, no os soporto… ni a ti ni a él, sois iguales, os creeis que lo sabéis todo y sin embargo no tenéis ni idea… yo aquí soy el adulto, no vosotros…

-¿Ah, sí? ¿Es adulto? Vaya, en ese caso tendría que definir mejor sus prioridades ¿no le parece? Puede que sólo tenga trece años, pero cuando sea adulta sé que deberé ser consecuente con mis obligaciones y responsabilidades, no dejar atrás a la gente que me pueda necesitar.

Giovanni se quedó callado mientras se comía su orgullo, como si supiera que, en el fondo, tenía algo de razón. La vieja radio seguía transmitiendo el mensaje del Team Rocket una y otra vez, sin embargo ahora parecía haber cambiado algo en el hombre. Apretó los puños con fuerza, mascullando de seguido.

-No puedo presentarme, no así, después de semejante derrota. Pensaba que estaba preparado y aun así… ¿qué me falta? ¿Por qué no puedo superarme? ¿Qué tienes tú que no tenga yo? Sigo sin entenderlo…

-Jamás lo entenderá si sigue anteponiendo sus ambiciones sobre todo lo demás. Es usted un hombre egoísta e interesado, y aun así tiene gente que le quiere. No se merece todo ese cariño y amor. Es una pena…

Giovanni volvió a reaccionar mirándola con infinito desprecio, como si de todas esas palabras hubiese algo que le incomodara especialmente. Quiso decirla algo, pero finalmente se quedó callado y acabó largándose, dejándose la radio, la cual seguía transmitiendo el mensaje de llamada; fue entonces cuando Lira lo comprendió todo. Giovanni jamás regresó porque ella lo derrotó antes de que se presentara; realmente Plata tenía razón en que la conocía de antes puesto que la conoció en el pasado. Porque consiguió viajar en el tiempo gracias a celebi.

Nada más pensar en él reapareció de nuevo entrando en la cueva y la rodeó, mirándola con gesto alegre.

-Ahora lo entiendo todo… gracias celebi.

Ante eso el aludido tan solo asintió, sin darle mayor importancia.

-Aunque me asalta la duda ¿por qué has hecho todo esto? De todos los entrenadores en Johto ¿por qué yo?

Por un momento el pokémon singular la miró con gesto extrañado, como si no entendiera del todo la pregunta, sin embargo algo saltó en la cabeza de Lira, al tiempo que unas palabras reverberaban en su memoria, contestándola de seguido.

¿Acaso necesito una razón?

Lira cabeceó, insegura de si había sido cosa de celebi o no, sin embargo éste sonrió y, sin decir ni hacer nada más, se elevó de nuevo mientras brillaba intensamente. Lira se dejó hacer y esperó mientras regresaban de nuevo a su tiempo.

En cuanto la luz cesó se encontró de nuevo en el Encinar, concretamente en el mismo instante en el que Plata estaba a punto de irse; parecía que todo había sido un sueño muy rápido y difuso, sin embargo Lira supo que no debía dejarle marchar y se lanzó sobre él hasta alcanzarle, abrazándole por la espalda.

-¡Plata, espera! ¡Lo siento, lo siento, no tenía ni idea!

-¿El que no tenías ni idea, de qué hablas?-inquirió él, algo rojo por el gesto.

La chica suspiró y decidió contárselo todo; no tenía sentido ocultarle algo así, siendo incluso contraproducente en ese sentido, optando por ser sincera con él. Sin embargo en cuanto terminó Plata estaba más enfadado aún si cabía.

-¿¡Cómo te atreves?! ¿¡Y pretendes hacerme creer que has viajado en el tiempo?! ¡Habrase visto semejante excusa!

-¡Pero es cierto, por favor Plata, créeme, lo que menos deseo es hacerte daño!

-¿¡Ah, sí?! ¡Pues ya lo has hecho!

Parecía que el daño estaba hecho y no había más que decir, sin embargo los dos oyeron un gritito y levantaron la mirada. Y es que celebi se encontraba revoloteando por encima de sus cabezas, bajando hacia Lira y saludándola con alegría.

-Hey, hola, has vuelto… pensaba que ya te habías ido…

El pokémon singular negó con la cabeza, sin embargo les indicó por señas que le siguieran y así lo hicieron. Plata seguía callado, sin creerse del todo que estaban con un pokémon tan raro, sin embargo no dijo nada y le siguió junto a Lira.

Eventualmente llegaron al santuario y celebi voló hasta él, volviendo entonces trayendo algo consigo; se lo dio a Plata y éste se quedó de piedra, mirando entonces una foto.

-¿¡Qué?! ¡Esta foto acabó perdida! ¿¡De dónde la has sacado?!-masculló el chico, incrédulo.

Celebi tan solo sonrió, dejando a la vista lo evidente, sin embargo Plata no lo pensó mucho más y se recreó en la foto. Lira echó un rápido vistazo, en ella salía un Plata de por lo menos unos ocho años con un Giovanni mucho más joven, tenía en brazos al niño y esbozaba una gran sonrisa junto a él.

La chica alzó la vista y vio entonces que el chico estaba llorando; fue entonces cuando Plata comenzó a relatar.

-Cuando era pequeño mi padre siempre estaba conmigo, jugábamos juntos siempre, para mí era el mejor padre del mundo. Siempre se preocupaba por mí y me atendía junto a mi madre. Y yo era feliz, todos lo éramos. Pero… el maldito Team Rocket le fue absorbiendo cada vez más y más, pasaba menos tiempo conmigo, cuando más le necesitaba menos estaba ahí. Hasta que al final acabó ignorándome… y nos abandonó tras su fracaso, a mi madre y a mí. Y nos quedamos sin casa, puesto que estaba hipotecada con los fondos del Team Rocket. El gobierno la embargó, mi madre se largó con el resto de ejecutivos y yo... me quedé solo. Me abandonaron. Todo por un maldito grupo de criminales incompetentes.

Tras eso no pudo más y se echó sobre el hombro de Lira, donde lo dejó escapar; la chica le abrazó y él la correspondió. No dijeron ni hicieron nada, tan solo dejaron pasar el tiempo mientras sus sentimientos afloraban. El corazón de Lira palpitaba sin control, sin poder evitar sentirse algo identificada y compartiendo con él su dolor. Era en ese momento cuando el chico mostraba su verdadero ser, descubriendo entonces su lado más tierno y sensible. Y ante eso la chica no podía hacer nada más que sentir un inmenso cariño y afecto hacia él.

Cuando Plata se calmó, ella le secó los ojos mirándole con gesto dulce y protector.

-Sssh, ya está, ya pasó. No estás sólo ahora, me tienes a mí…

Plata la miró a los ojos y ella le imitó; fue entonces cuando el chico, haciendo acopio de fuerzas, le quitó su gorro, la contempló y musitó.

-Te quiero…

La chica esbozó una sonrisa y se inclinó sobre él; los dos se encontraron en un suave beso que no olvidarían jamás.

Celebi les estuvo observando en todo momento y, en cuanto vio que se besaban, esbozó una satisfecha sonrisa; tras eso brilló fugazmente y desapareció, dejando solos a los dos chicos. El tiempo volvió a fluir normalmente, meciendo las ramas de los frondosos árboles del Encinar.


Oooooooy ¿no son monos? XD bueno, pues aquí termina la subtrama entre Plata y Lira, puede que algunos os lo oliérais, sobre todo teniendo en cuenta cierto evento, pero dado que era tan importante y condicionaba por completo a Plata como personaje debía abordarlo sí o sí. Básicamente es el mismo evento pero ligeramente ampliado, incluyendo además un poco de backstory por parte de Plata para complementar un poco más y algo más de arenga entre Lira y Giovanni, ya que en el evento el tío se comporta muy mecánicamente.

Y eso es todo, mañana subo la batalla final y el epílogo, por lo que me reservaré el resto de comentarios para entonces. Nos leemos en nada.