37»Imágenes y escáneres


23 de Enero del 2016
11:17 a.m.
Tribunal del Distrito
Sala No. 3

El primer testigo había sido llevado fuera de la sala. No fue demasiado el tiempo que pasó para que la fiscalía se disculpara por el "grave error" que cometió. Y para enmendar sus errores, Lana llamó a un testigo mucho más importante. Tanto que se le podría considerar "testigo clave". No porque había visto el delito, pero por sus opiniones profesionales sobre el caso...

-Es obvio decir que la segunda víctima, Lucas Mercer, murió dentro del laboratorio. Además de que en la escena del crimen, se halló no solo restos de sangre, el cadáver y de las armas que se usaron. La acusada estaba en el suelo, inconsciente y con un arma de fuego a la mano. La víctima poseía igualmente un arma de fuego. Además, se pudo ver que había signos de una fuerte pelea que en mi opinión, fue en defensa propia. Aunque no sabemos cómo empezó, si sabemos cómo terminó...

Ahora mismo, la doctora Weaver se hallaba en el estrado, dando su declaración sobre los hechos.

-Y vaya...terminar en éste lugar... -dijo ella, mientras que sostenía un cubo rompecabezas con su mano izquierda, y lo apretaba fuertemente.
-Lo sentimos señorita, pero era muy urgente. -dijo el juez, de manera educada y humilde.
-Lo puedo notar. Los abogados de aquí no saben hacer bien su trabajo. -dijo ella, mientras que me lanzaba una mirada fría.
-¡O-oye! -pensé rápidamente. -De todas formas...acaba de decir sobre los hallazgos dentro del laboratorio. Hay algo que quería mencionar sobre las armas de fuego. Dice que la acusada tenía un arma de fuego a la mano. ¿Significa que la usó?
-Es posible...más no probable. -dijo la doctora, mientras desarmaba y armaba el rompecabezas rápidamente.
-¿Qué quiere decir con ésto? -pregunté con cautela.
-Solo es una hipótesis…pero la acusada tenía el revólver en sus manos, con sus huellas. Y por la posición, algo no andaría bien…

"Algo no andaría bien"…
Revisé de nuevo toda la evidencia. Las fotografías de la escena…Jessica con el revólver en al alcance de sus manos me dejaba con un nudo en el estómago. Después, el reporte de autopsia de ambos: "Balas calibre .40 y 9mm"… "Se halló una bala calibre .9mm en el cuerpo de Emily Mercer"… "No se hallaron balas en el cuerpo de Lucas Mercer. Pero por el tamaño de las heridas y el rastro de quemadura, son correspondientes con las de un arma calibre .40"…
...la bala que mató a Emily provenía del arma que usó Lucas Mercer. Y si la historia de Jessica era correcta… ¿Cómo podría haber matado a Emily usando la escuadra, sin dejar huellas?

-¡PROTESTO! –de nuevo grité, apuntándole a Lana. -¡Es imposible que alguien como ella pueda usar ÉSA arma de fuego!
-¿Hmm? ¿Algo en mente, abogado? -preguntó el juez con seriedad.
-El problema radica en la escena del crimen, y en el señor Mercer…ya que, como indica el reporte de autopsia: "Se halló una bala calibre .9mm en el cuerpo de Emily Mercer".
-¿El reporte de la niña? Pero… ¿Eso que tiene que…? ¡Ah! –Lana dejó escapar el leve grito de sorpresa.
-Por lo tanto, tendríamos que cambiar la escena del crimen…

En las pantallas, apareció el mapa de dónde se hallaba la inculpada, representada por una esfera azul con una "J", y el cadáver, representado por una esfera azul con una "L". Junto a ellos, aparecieron dos pequeñas esferas más de color gris: una con una "R", y la otra una "E"; haciendo alusión al revólver y a la escuadra.

-Es imposible cambiar a la víctima y al asesino de lugar, ya que el señor Mercer murió ahí mismo. Pero el problema aquí son las armas…

La esfera de la escuadra pasó al lado de Jessica, haciendo que ella portara ambas armas de fuego.

-Por lo tanto, para que la escena tenga sentido, mi clienta debió de haber usado el revólver y la escuadra.

En el mapa, se mostró que Emily, representada por una "E", saliendo de la cabaña, perseguida por Jessica, y disparando el arma.

-Pero ocurre un gran problema. -dije previamente al final de mi argumento.
-¿Le importaría mencionar ése gran problema? -se dirigió el juez a mí.
-Por supuesto, Su Señoría. Aunque me parece que es demasiado sencillo...ya que…

Pasó por las pantallas de todos la imagen de la escuadra .9mm, y el reporte policíaco sobre ésta misma.

-¡Ésta arma carece de huellas digitales! ¡Jessica tendría que haberla tomado para dispararle a su hermana y dejado huellas en ésta, cosa que NO OCURRIÓ!

Los murmullos del público eran mínimos, mientras que Lana me veía algo pensativa, al igual que lo hacía el juez.

-¡PROTESTO! -replicó Lana. -¡La inculpada podría haber usado...!
-¿...el revólver? Sabes que es imposible, ya que la bala que fue hallada en ella era de calibre .9mm. Del arma que ella no tocó… -pensé.
-¡...podría haber usado guantes!
-...patético. -pensé. -Lamentablemente, no pudo ser así. -dije con confianza, mientras mostraba la fotografía de ella hallada en la escena del crimen. -Si miran con atención, éste es el momento en el que mi clienta fue hallada en la escena del crimen. Inconsciente...y sin guantes.

La fiscalía se hallaba impactada y acorralada, además de que tenía algo en su mirada. Un rostro de duda se le dibujó rápidamente, mientras que el juez empezaba a declinar a mi favor...

-Interesante. La defensa ha dado una nueva—
-Protesto. –dijo Lana, con calma y algo alerta.
-¿Eh? ¿F-fiscal?
-Goodman. –dijo ella.

Acto seguido, tomó algo de su cintura, y me la lanzó a mí. Logré atrapar el objeto metálico oscuro y pude identificar que era: un arma de fuego. Una escuadra de calibre de 9mm.

-¡¿P-POR QUÉ ME ARROJAS ÉSTO?! –le grité con susto de que podría haberme pegado un tiro.
-Quiero que dispares ésa arma contra mi mesa. –dijo ella seria, y concentrada.

Al decir esto, volteé a ver a Alfred…el cuál no se encontraba. Por otro lado, Gant se veía nervioso, y hasta el juez mismo se veía así. Lana era la única que me veía con determinación. O eso pensé, hasta ver a mi hermano entre el público, que miraba confiado. Era como si él ya entendiese que ocurría.
Después de ver a todo mundo como niño asustado, tomé el arma con ambas manos, y apunté a la mesa de la fiscalía.

-¡N-no se debe maltratar el inmueble de mi juzgado! –habló el juez con autoridad por primera vez en algo de tiempo.
-¡Hazlo ya! –gritó Lana con enojo.

Asustado, tiré del gatillo por reacción. Siempre pensé que al tirar del gatillo de una pistola, uno sentiría una enorme fuerza empujándote hacia atrás, haciendo que pierdas el objetivo y no puedas soportar el arma. Esperaba oír la detonación fuerte y el destello del mismo…pero nada. No pasó nada. No detonación. Solo un ligero y metálico "click". Lana se llevaba la mano a la boca, mientras que mi hermano sonreía con algo de confianza. Todas las demás personas se hallaban aliviándose del momento tenso.

-¡¿Q-QUE TRATABA DE PROBAR?! –vociferó el juez.
-Goodman. ¿Alguna vez habías disparado una de éstas armas?
-Pues…la verdad no. No lo sé…
-Tres pasos: uno, siempre retira el seguro al arma. Está del lado izquierdo del mango. Dos, revisa el cartucho que está en la parte inferior del mango. Te indica cuantas balas tienes…

Al ver el arma de cerca, noté que había una pequeña palanca que estaba en posición de la palabra "LOCK". Después, noté que debajo del arma, donde iban las balas, no había cartucho ni siquiera.

-Y tres: estira la corredera, hasta que el expulsor te deje ver si hay una bala lista en la recámara. Si no es así…no habrá disparo.

Lana se acomodó la bufanda, mientras seguía viendo desconfiada a ésta demostración…

-Un abogado de quinta no pudo disparar ésta arma. ¿Qué nos hace pensar que una joven pueda saber cómo dispararla? Es un arma complicada para una niña.

Ahí fue cuando la verdad estaba cayendo sobre mí como un balde de agua. Varios aquí lo entendían, pero yo, el juez, y el público no captábamos el mensaje.

-La otra arma es aún más sencilla de usar. -dijo Lana, mientras que se acomodaba la bufanda, pasándola detrás del hombro y dándole la espalda al juez, giraba su cabeza hacia mí y me miraba con una mueca triunfante. -Solo es de poner las balas en el barril, levantar el martillo para preparar el primer tiro, y disparar.

¿Acaso acababa de dar unos datos para poder contrariarla? Según la imagen, yo podría hacerle ver su error... ¿Era otra trampa? No podría saberlo, sino hasta saberlo.

-Su Señoría, hay un problema con éstas pruebas y los hechos que las evidencias narran. -dije severamente.
-¿Podría explicarse YA? -me pidió una explicación.
-Pues...de manera sencilla, la fiscal lo acaba de decir. Pero vamos a probarlo con una hipótesis: Imagínese a usted. Va a matar a alguien por-
-¡Jamás! -dijo él, asustado. -¡NO VIOLARÉ UNA LEY DE LA VIDA!
-...es una HIPÓTESIS. -pensé y sacudí mi cabeza. -Es un ejemplo, para probar mi punto, Su Señoría. Imagine que va a matar a alguien...A ALGUIEN QUE DE VERDAD LO MERECE.
-Oh...ya...entendido. -dijo él. Acto seguido, me miró intensamente.
-No sé si está esforzándose para entender el ejemplo, o si ya seleccionó un blanco...
-¡Ande! ¡Prosiga! -me apuró el juez.
-¡Ah...sí! -asentí. -Bueno, matará a alguien. Y para ello eligió comprar un arma de fuego. Y casualmente, compró ésta. -dije, mostrando el arma de nueve milímetros. -¿Sabría usarla?
-¡Claro! -dijo él, aún con énfasis. -Como dijo la fiscal: meter el cartucho con munición, retirarle el seguro y listo.
-Por supuesto. -respondí sonriente. -Ahora: imaginemos que usted no escuchó lo que la fiscal dijo sobre cómo usar ésta arma. ¿Seguiría sabiendo cómo funciona?
-Pues...no... ¡Ahh! -reaccionó a la epifanía.
-Exacto. ¿Cómo podría alguien joven y sin experiencia el usar un arma así? ¡ES IMPOSIBLE! –remarqué con mi mano, señalándola a ella.
-E...espera un segundo. -habló la doctora Weaver. -¡Significaría que la única arma que ella pudo usar fue…!
-El revólver, exacto. Pero hay una bala en el pecho de su hermana. Una bala de un arma, que mi clienta no pudo utilizar...

De nuevo, la foto de Emily Mercer apareció, y la información sobre la bala que la mató: calibre 9mm.
Primero, veía a Lana, quien se hallaba confusa por la situación. Después, una rápida mirada a Damon Gant, quien estaba apacible y mirando con ésa expresión seria de siempre hacia la corte.

-¿Y si...? -empecé a hablar. -¿Alguien más mató a Emily Mercer?
-¿Es que vas a culpar a otra persona? -preguntó Lana de forma fiera y algo agresiva.
-No. Pero hay alguien que todavía no ha dado su testimonio.

En las pantallas, mostré la prueba que me había entregado Jake. La nota arrugada.

-Ésta nota fue hallada en la cabaña. Y si ponen atención, podremos leer su contenido.

Por primera vez, me tocaba ver a Lana morderse el pulgar de manera intensa, mientras que sus ojos se centraban en la nota.

-"Maria Benedict. 1 Kaleido-7. Reunión: 1:47 a.m.". Ahora: si la comparamos con el reporte forense de las víctimas, podemos ver que es momentos antes de la supuesta hora reportada de las víctimas, las cuales murieron ambas alrededor de las dos de la madrugada.
-Aunque nos es imposible de indicar aquellas horas. La del doctor Mercer está ya aclarada: fue a la una con cincuenta y cinco minutos de la madrugada, pero la de la niña es difícil...debido a-
-Sí. A nosotros. ¿Verdad? -empezó la doctora Weaver a apretar la rana por mero enojo. -¡Entrar al laboratorio así, por la fuerza! ¡Pudieron haber causado una pandemia!
-Doctora. -respondió Lana de forma seria, a manera de regaño. -Nosotros nos dedicamos a hallar la verdad. Ustedes se dedican a las investigaciones de patógenos y virus. Dediquémonos a lo nuestro. ¿Va?

La doctora, algo preocupada, guardó la rana de nuevo en su bata, mientras que se cruzaba de brazos y comenzaba a jugar de nuevo con el cubo rompecabezas.

-S-si. Entendido...

Inmediatamente, Alfred había vuelto a mi lado sin que yo lo supiera. Él se veía ahora algo alegre y confiado, más todavía algo ansioso. Como si supiera lo que iba a ocurrir…

-¿Dónde estabas? –le pregunté.
-Haciendo mí trabajo. –él respondió.