Ha llegado el capítulo 36, una continuación inmediata del anterior que espero les guste. Hay una aparición especial que espero no decepcione.

Dejen reviews onegai!! Recuerden que One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda, Plue es de Hiro Mashima y estas paranoias son meramente mías.

- No puedo creer que pienses en ayudarla luego de lo que te dijo. Yo creo que personas como ella no merecen esa clase de consideración – afirmaba Hikari a Lina mientras todo el grupo regresaba a la playa para dormir en el barco. Esta vez no estarían en un hotel.

- Ella sólo necesita amigos. Creo que se centra tanto en ser la mejor que se ha olvidado de que sin nadie a su lado, eso no vale nada. De alguna forma se lo haré entender, de eso estoy segura.

- Eres muy buena gente – se unió Kayla a la plática – aunque odie admitirlo, esta vez estoy de acuerdo con la cabeza de zanahoria. Esa chica merece ser aplastada.

- ¿A quién llamas cabeza de zanahoria? En tal caso, tú eres cabeza de cebolla – replicó Hikari.

- ¿Quieres pelear? - reaccionó Kayla y Lina tuvo que separarlas a ambas antes de que hubiese violencia y se quedara sin una o dos jugadoras. La costa no estaba muy lejana y el equipo llegó rápido. Lina recomendó a todos dormir temprano para tener muchas energías al día siguiente, que comenzaría el torneo, pero ella misma desacató sus propias órdenes. Llegada la noche, se sentó en la proa del barco, sin hacer nada en especial.

- Me recuerdas a alguien – le dijo su madre, quien se acercó a ella al verla sentada en tal lugar. Sin embargo, ninguna de las dos habló algo más en minutos. Se dedicaron a observar, a pensar. La navegante sabía lo que pasaba por la mente de su hija y no quiso hacer preguntas tontas. El mar estaba increíblemente calmado. Ni una sola ola hacía mover la embarcación – ni el océano quiere que estés nerviosa, mi niña. Mejor ve a dormir – Nami se retiró rumbo al camarote, aunque Lina se quedó todavía un rato en el mismo lugar, pensando, encontrando respuestas a sus preguntas vagas, pero no a las que sí tenían sentido. Se dio cuenta de que le haría bien dormir, por lo que fue a hacerlo.

Nami se levantó muy temprano al día siguiente, más que ninguno de los chicos del equipo, se adentró en la isla y regresó en unos quince minutos ya con el calendario de partidos que tendrían y el primero no le agradó mucho. En cuanto los chicos despertaron, ella, como manejadora del equipo, les ordenó bañarse y cambiarse rápido para llegar temprano a los campos. La navegante llamó a su hija y a Tiger, los capitanes, para enseñar el rol de juegos.

- ¿Nuestro primer rival es GL? No puedo creerlo, el equipo más fuerte nos toca primero, no es justo – la actitud derrotista se apoderó de Tiger al ver que ese mismo día, tendrían que enfrentarse con la preparatoria que los había apaleado el año anterior y el miedo de que sucediera lo mismo apareció en su mente; sin embargo, la otra capitana no estaba tan preocupada.

- ¡Qué bien! Si ganamos ese partido, seguro que vamos directo al campeonato – dijo – no pienses en que vamos a perder, creo que podemos lograrlo y no vamos a ir con la actitud derrotista, si es así, ya habremos perdido desde antes de ir a jugar.

- Bien dicho, mi niña. Se me acaba de ocurrir algo – Nami fue con los demás chicos que terminaban de cambiarse y les reveló su primer rival, pero antes de que ellos pudieran expresarse, ella comenzó a aplicar su teoría motivacional – ¿recuerdan Hikari y Kayla, a la chica de ayer? Pues hoy vamos a tener la oportunidad de aplastarla como se merece. Vamos a humillarla de tal grado, que jamás va a querer tomar un guante o una pelota de nuevo. Pagará por haberse atrevido a burlarse de nosotros – les dijo, terminando con una risa malvada.

- Si mi mamá sigue de maestra por más tiempo, el mundo se va a acabar...

Justo así, el equipo de la preparatoria Shin Sekai fue con mucha confianza hacia el campo. Fueron el primer equipo en llegar y los organizadores, quienes todavía estaban en espera del otro equipo, les acomodaron en la banca del equipo visitante. Aunque no era tarde aún, Hikari y Kayla tenían ya ganas de ver a Minako para, con un gesto, mostrarle lo que se venía para ella.

Pero justo en ese instante, era otro el equipo que llegaba a formarse en la banca local. No se trataba del conjunto de Minako y compañía, sino de otro. Nami entonces fue con los organizadores - ¿acaso el calendario está mal? Yo ya había motivado a mis chicos para aplastar a la preparatoria GL y ustedes cambian todo. Si es así, al menos exijo algunos berries de compensación, creo que cien mil estarán bien.

- Pero señorita...

- Bueno, bueno, cincuenta mil – rectificó por el solo hecho de escuchar ser llamada señorita, en lugar de señora.

- Ésa es la preparatoria GL, sólo que es el equipo "B". GL tiene tanto talento deportivo que inscribió tres equipos para participar en este torneo, así que sí enfrentará al rival que tiene en su calendario – le explicaron. Era algo extraño, pero los contrarios seguían siendo GL y había que vencerlos.

Coincidentemente, en las gradas, llegaron a sentarse Minako, Ichiro y los demás del equipo principal de GL - ¿realmente pensaron que ustedes y nosotros nos enfrentaríamos en la primera ronda? - les dijo la chica de cabello castaño – como nuestra escuela es la campeona por 4 años seguidos, nosotros pasamos hasta la segunda ronda de forma directa. No tiene caso que juguemos los tres encuentros de la primera ronda, si de todas maneras vamos a darle una paliza a nuestros rivales. Es mi primer paso para convertirme en una jugadora profesional.

- Me están dando ganas de darle una paliza pero a ella – apretaba Kayla un bate, como si fuese una katana. No tuvo oportunidad de intentarlo pues Nami les dio la alineación para ese encuentro. Al ser el primer partido, había que ganarlo por fuerza y Lina sería la lanzadora, con Riko como cátcher, Ozzie como primera base, Anna la segunda, Alí el tercera, Tiger el short stop, Hikari la jardinera izquierda, Kyo el central y Kayla la jardinera derecha. Sand, por ahora, se quedaría como reserva.

Minako no había ido por querer burlarse de Lina y los otros, sino para ver qué tanto había mejorado su "rival", y la iba a poder observar en su mejor faceta: como lanzadora.

El partido comenzó y la primera entrada pasó sin problemas. Aunque en su turno de batear, Lina había conectado un hit, sus compañeros no lograron que avanzara, y en el turno a la defensiva, ella había "ponchado" a los tres bateadores rivales.

- ¿Cómo la ves, Minako? - preguntó Ichiro a su capitana.

- Está mucho más veloz, pero si no ha aprendido a lanzar curvas, no será ningún problema.

El equipo de Shin Sekai empezó a tener sus problemas a partir de la tercera entrada. Los rivales ya habían observado los lanzamientos de la Princesa Pirata, y aunque no le conectaban de hit, ya no se ponchaban, por lo que comenzaron los errores de sus compañeros. Anna no pudo atrapar un roletazo pues se colocó en mala posición; Ozzie había dejado caer un tiro de Tiger para un "out" fácil; al estar distraída rechazando invitaciones de los chicos que la veían desde cerca, Hikari no pudo atrapar un elevado y entonces había tres hombres en base, la casa llena. Nami tuvo que pedir un tiempo y estaba por regañar al equipo – ¿qué les está pasando?

- Vaya banda de inútiles. Esa Lina se va a enojar con ellos y entonces de seguro va a empezar a jugar mal – aseguró Minako, pero su compañero no estuvo de acuerdo con ella - ¿de qué hablas?

- La mejor virtud de Lina no es lanzar o batear bien. Ya lo verás – sonrió el chico antes de sorber un refresco con pajilla. Ambos vieron entonces como Lina no estaba enfadada con sus compañeros, sino que los animaba a seguir y a concentrarse mejor para el partido. A pesar de la "casa llena" y no haber ningún "out", Lina pudo hacer que el equipo contrario sólo se pusiera 2-0 arriba de ellos, ayudada además porque sus compañeros no cometieron más errores.

Pero al pasar las entradas, Shin Sekai no podía anotar y ya estaban en la séptima. Le tocaba batear a Alí, luego a Kayla y más tarde a Lina, así que la Princesa Pirata trató de motivar a sus dos compañeros - ¿saben cómo le dicen a la séptima entrada? La fatídica, porque siempre suceden cosas para un equipo o para el otro. Hagamos que sea para nosotros, ¿está bien?

Si algo iba a pasar, sería mejor que ellos le dieran un empujón a la suerte, así que Alí abanicó al primer lanzamiento y conectó un roletazo que el short stop atrapó lanzándose de clavado, pero ya no pudo hacer el tiro a primera base, así que Alí ya estaba embasado y ahora era el turno de Kayla. La chica de cabello blanco y ojos azules, tenía una gran habilidad para correr rápido. Era tan veloz como Lina, sin que esta última utilizara su Tenken, por supuesto. La ojiazul entonces, no abanicó, sino que hizo un pequeño toque con su bate y dejó la pelota cerca, pero nadie pudo recogerla y lanzar tan rápido como para ponerla "out". Lina estaba por batear con dos hombres en base.

Ella sabía que era el momento, que en este turno era cuando tenía que atacar. Se acomodó en el lado izquierdo del "plato", tomó su posición y dejó pasar el primer lanzamiento del pítcher. Quería dejar pasa dos disparos para luego tratar de adivinar con qué vendría su rival. Vio acercarse la pelota luego del tercer lanzamiento, supo que era lo que buscaba, hizo su movimiento con el bate de forma rápida y conectó la esférica de forma sólida, el pítcher volteó de forma rápida hacia el jardín izquierdo, con su boca abierta, misma que se fue cerrando hasta apretarse con sus dientes. El chico cerró sus ojos y agachó la cabeza, pues la pelota voló lo suficiente como para salvar la barda. Había sido un homerun, que significaba tres anotaciones y el equipo de Shin Sekai se iba arriba en el marcador. Al dar la vuelta por todas las bases y pisar el home para acreditar su anotación, Lina recibió la felicitación de sus compañeros.

Gracias a los buenos lanzamientos de Lina, su equipo terminó ganando 3-2 y había comenzado con el pie derecho la competencia. Ya había muchos curiosos en las gradas del pequeño campo, y sin duda, el centro de atracción era la Princesa Pirata - "es muy buena", "lanza muy bien", "qué bonita es" - decían varios de los asistentes, y había uno en especial, con una sonrisa muy extraña y unos lentes oscuros poco comunes, que veía con atención a la jovencita pelinegro.

- ¿Lo ven? Les dije que sólo había que estar calmados y tener confianza. Seguro que vamos a ir mejorando poco a poco – afirmó ella mientras, junto al equipo, salía del campo.

- Te lo dije – le decía Ichiro a Minako, pues ambos todavía estaban en las gradas – ella hace que sus compañeros mejoren, porque siempre los anima y se porta muy bien con ellos – dijo mirándola a los ojos.

- ¿Qué insinúas con eso? - preguntó Minako enfadada, ya bajando los escalones de la grada, pero Ichiro prefirió escapar de ahí. La joven, sin que se diera cuenta, también era observada por el extraño de los lentes oscuros poco usuales. Cuando todos se fueron de ahí, él fue el último en retirarse.

Unos minutos pasaron, quizá veinte o treinta, cuando al lugar arribó un grupo de personas. Eran ocho en total sin contamos a un niño y a un "tanuki", o mejor dicho, un reno. Se pararon frente al campo a ver a uno y a otro lado sin encontrar a nadie - ¿nos equivocamos de isla? Ni que Zoro hubiera tenido el timón – rió con fuerza el capitán de la banda mientras su primero a bordo lo mataba con la mirada e iba a hacer realidad sus pensamientos si su pareja, la arqueóloga, no lo detiene con su mano izquierda, puesto que con la derecha tenía de la mano a su niño.

- Yo creo que hemos llegado tarde – dijo Robin lo evidente.

- Lo mejor será buscar su barco en el puerto y luego tal vez ahí nos informen en qué hotel están hospedados – refirió Vivi, quien venía del brazo de Sanji, el cual, por cierto, aún estaba burlándose del espadachín debido a lo que él consideraba había sido una buena broma de su capitán.

Afortunadamente no era necesario preguntar nada, pues el equipo tenía en el barco como su "hotel". Nami, quien ya se había cambiado su ropa del uniforme del equipo, y estaba ataviada como una jovencita, con un minishort de tela de jeans, de color azul muy claro y una blusa de tirantes, con un estampado floreado, algo corta, que dejaba ver hasta un poco arriba del ombligo de la pelinaranja. Justo estaba sentada en uno de los postes de amarres, cerrando los ojos, dejando que la brisa de ese mar que ella no sólo conocía, sino que casi controlaba, le deshiciese su peinado, a excepción del mechón "rebelde" de su cabello cada vez más largo. Lo había dejado crecer en el tiempo que había estado dando clases.

Luffy estaba al frente de su tripulación, que afanosamente le seguía como si él supiera exactamente dónde estaba el barco en el cual Lina y Nami habían llegado a la isla. Tal vez no lo sabía, pero esa intuición que lo había acompañado durante todo su viaje, y seguía consigo todavía, le llevó a él y a sus nakamas al lugar correcto. Justo caminaba por un camino empedrado con el que el mar chocaba y al seguir al frente, una cabeza teñida de naranja se iba a asomando por el horizonte. Pocas veces la había visto con el cabello tan largo, y era culpa de él.

- Nami... ¿por qué te has dejado crecer el pelo?

- ¿No te gusta? Tal vez debería cambiar por una vez, ¿no?

- Es que me acostumbré a verte con el cabello corto – hacía un puchero el capitán.

- Si quieres, lo corto...

Pero se veía hermosa. Él la vio como una ningyo, sólo que en lugar de una aleta, tenía dos largas piernas, algo blancas, un poco diferentes a como las había visto. Evidentemente, estas semanas no las había pasado en el mar – es que en verdad es una ningyo...

Él la llamó por su nombre desde lejos, atrayendo la atención de ella quien volteó de inmediato, haciendo que una parte de su cabello le cubriera el ojo derecho de forma parcial. Sonrió, pero no sorprendida. Ya había pocas cosas que lo hacían, y ver a su pareja llegando a un lugar donde se suponía no debía estar, no era una de ellas.

Luffy primero se acercó caminando rápido, pero no pudo esperar y terminó corriendo hasta abrazarla, tomarla de la cintura y levantarla, para después bajarla y terminar con un beso, uno que no se daban desde hacía ya tiempo – vaya tórtolos. Dejen algo para la noche – les dijo Franky.

El capitán pirata preguntó entonces por su niña, ya no tan niña, sino ya más mujer. Ésta no demoró en reconocer la voz de su padre, quien le gritaba desde el muelle. Se asomó cerca de la proa del barco y saltó desde ahí para ir a abrazar al autor de sus días, y más tarde, saludar al resto de la tripulación.

- Ésos se te ven muy bien. Aun mejor que los anteriores – señaló Lina los anteojos de Seta, que eran algo más modernos que los que tenía puestos la última vez. Mientras tanto, los demás chicos veían por segunda vez a la tripulación del Rey de los Piratas. Claro, para Hikari y Kayla ya no era algo tan raro. La albina olvidó que muy cerca de ella se encontraba el chico al que tal vez le podría entregar su cariño, para bajar y saludar a la familia de su compañera, especialmente a Luffy.

- ¿Me recuerda, Luffy-san? - sonrió ella con el mejor de sus rostros.

- ¡Ah sí! Tú eres Karla, ¿verdad?

- Es Kayla...

Por supuesto, la adolescente debía saber que el Rey Pirata no era muy bueno para recordar nombres. De haber estado enterada, no habría terminado sentada en una esquina lamentándose.

- ¿Y cómo va el torneo? - preguntó Chopper, el cual se sorprendió un poco de ver a Lina vistiendo un uniforme de beisbol. Luego le revisó codos, muñecas y rodillas. Estaba algo preocupado, pues imaginaba el beisbol algo rudo para una chica.

Evidentemente, el barco del equipo de beisbol de la preparatoria Shin Sekai no podía convertirse en una fiesta andante, por lo que, a la noche, fueron al Merry para llevar a cabo una de las fiestas de los Mugiwara. Los jóvenes no beberían, por supuesto, pero tuvieron tiempo para convivir con la tripulación del Rey Pirata.

Mientras Luffy estaba sentado, abrazando a Nami, ambos en una esquina de la cubierta, del lado de la proa, ocupaba su vista en mirar a Lina. Ella platicaba con un chico alto, de cabello castaño, el cual parecía estar algo avergonzado. No era para menos que Kyo no quisiera mostrar su interés por la Princesa Pirata frente al padre de ésta y su tripulación. El moreno con sombrero de paja veía cómo su hija le sonreía a ese joven, trataba de platicar con él mientras entrelazaba sus manos en la espalda, justo donde la misma terminaba. Viendo a su hija así, tan interesada en un hombre, no pudo sentirse menos que celoso. Ella no debería estar con un hombre, era su niña, su pequeña, cuya inocencia no debía ser interrumpida por las hormonas. Su brazo dejo de rodear a su pelinaranja pareja, se puso de pie y se dirigió al lugar donde su hija se encontraba. Afortunadamente para ésta, un par de brazos brotaron del suelo de madera del Sunny, tomaron los tobillos del moreno, y lo derribaron cómicamente. Lina estaba un poco lejos y distraída en otro asunto, por lo que no se percató de ello.

- No interrumpas a la Princesa, senchou.

El capitán se levantó y se quedó mirando a su hija con un puchero. Si Robin le había detenido de esa forma, seguro que lo que tenía pensado hacer, estaba mal.

- Es un buen chico – lo alcanzó Nami – no debes preocuparte. Sé cómo te sientes, pero es inevitable que a ella le guste alguien. Si la molestas ahora, ella se va a enojar contigo, y últimamente me ha copiado un poco el carácter – dijo esto último como una especie de amenaza. La navegante se dio cuenta entonces que ya era algo tarde y con unos aplausos y gritos, llamó a los jóvenes a regresar a su barco, pues debían dormir temprano para el partido del siguiente día. Luego sacó una hoja y se la dio a Robin – aquí están los campos y horarios en que vamos a jugar.

El siguiente fue un juego algo más fácil. El equipo de Shin Sekai estaba con más confianza y menos nervioso, por lo que derrotaron a su oponente 8-2, con Tiger como su lanzador en esta ocasión. De nuevo Minako estaba viendo el encuentro y aunque no quería admitirlo, se sentía intranquila con Lina y su equipo. Los veía como una amenaza.

Por su parte, Luffy no entendía mucho, pero disfrutaba bastante ver a su hija en el campo, con su uniforme de beisbol. Sintió también algo de pena al ver a su chica, a Nami, reclamar airadamente una decisión al umpire o juez.

El partido culminó, y de nuevo, el extraño de los curiosas gafas estaba por ahí. Se acercó a la entrada del campo y detuvo a Lina, justo Nami pasaba por ahí - ¿qué quiere usted con mi hija?

- ¿Es su hija? Bueno, yo quería... - se detuvo él, al reconocer a la mujer pelirroja. Luego volteó a ver a la grada, y también recordó algunos rostros de personas que se acercaban. Su sonriente rostro se mantuvo similar, pero algo más nervioso – no puedo creer que ustedes dos sean los padres de ella – rió, poniendo su distancia.

Sanji fue el primero en reconocer al sujeto y se lanzó contra él, aunque este último lo esquivó – Do Flamingo... ¿qué haces aquí? ¿Buscas esclavos? - preguntó enfadado el cocinero.

- Oye, oye. Ya dejé esos negocios hace mucho tiempo. Ahora me dedico a ser representante de jugadores de beisbol.

- Yo diría que es lo mismo – le acusó Franky.

Al rubio no le importo mucho lo dicho por el carpintero y se acercó de nueva cuenta a Lina. Zoro y Sanji prepararon su espada y piernas respectivamente para atacarlo, pero éste los detuvo – oigan, oigan, no vengo a pelear ni algo por el estilo, y mucho menos con la tripulación del Rey de los Piratas. Sólo vengo a hacer una propuesta – dijo mientras tomaba de los hombros a Lina - ¿qué te parecería ser una jugadora profesional? No hay muchas chicas jugando, pero con tu habilidad será fácil.

Antes de que alguien más respondiera, la propia Lina lo hizo – no, gracias – sonrió.

- ¿Pero por qué no? - preguntó exaltado Do Flamingo – imagina todo el dinero que podríamos, es decir, podrías hacer. Y no sólo sería por jugar el deporte que te gusta, ya me imagino los comerciales que podrías hacer, y lo que es mas, por ser hija del Rey de los Piratas seguro que muchas marcas de ropa y artículos deportivos nos ofre... es decir, te ofrecerían contratos millonarios.

- El beisbol me gusta mucho, pero prefiero tenerlo como pasatiempo. No es mi sueño ser una jugadora profesional, así que jugar con mis amigos está bien para mí – comentó, al mismo tiempo que se percataba de la presencia de Minako cerca de ese lugar, pues aunque la castaña quería esconderse, realmente lo había hecho muy mal y era fácilmente vista – pero sé quien sí sería una gran jugadora profesional.

- Sólo firmaré a quien gane este torneo, y con ese brazo y ese bate, no creo que tú pierdas. Todavía tienes tiempo para pensarlo – se alejó el antiguo miembro del Ouka Shichibukai. Zoro y Sanji realmente se habían contenido para no golpearlo mientras Luffy preguntaba la identidad del rubio con lentes de sol. Nami ni siquiera se preocupó en recordárselo, pues seguro se le olvidaría un día después, aunque el capitán pirata pasó los minutos tratando de remembrarlo.

Justo en la noche, al muelle del barco del equipo, llegó una figura delgada, con forma de mujer. Subió sin ser vista y luego, tras caerse en una ocasión, buscó una habitación en especial y a una persona. Tras algunos minutos, finalmente la encontró y la despertó violentamente.

- ¿Qué son esas hipocresías? ¿Te estás burlando de mí?

Lina apenas si podía ver algo. Luego de ser despertada de su sueño, se talló los ojos, parpadeó en algunas ocasiones y poco a poco a su vista se fue aclarando para revelar que frente a ella, y tomándola de su blusa, estaba Minako - ¿de qué hablas? - preguntó la Princesa Pirata.

- Ahora resulta que no quieres ser profesional, pero me recomiendas a mí. Pues ve a saber que yo no me trago tus mentiras y engaños.

- No es una mentira o engaño – le quitó las manos de encima suyo – yo no quiero ser profesional, pero tú sí, ¿qué problema hay con que se lo haya dicho a ese tipo?

- ¡Que de seguro es falso! ¡¿por qué habrías tú de ayudarme?!

- ¿Y por qué no? - respondió airada la pelinegro, mostrando que no se intimidaba ante los gritos de su rival.

- Pues porque somos rivales – dijo Minako en voz más baja.

- Eso no importa. Que seamos rivales en el deporte, no quiere decir que seamos enemigas. Yo creo que sí tú quieres, podemos ser buenas amigas. Vamos, ¿cuándo perdiste la confianza en las demás personas?

La chica de cabello castaño no tuvo respuesta para esa pregunta, ni para la siguiente oración de Lina – confía en mí – tal vez Minako quería decir algo, pero no podía. Separaba sus labios un momento, para luego cerrarlos de nuevo. Su pecho no dejaba que saliesen las palabras, y definitivamente no pudo decir nada cuando la puerta de la habitación fue abierta por Hikari y Kayla, quienes hicieron que la "invasora" saliera de ahí cuanto antes.

- ¿Qué quería hacerte ésa? - preguntó Hikari enfadada.

- Seguro iba a lastimarla para que perdiéramos o algo así – afirmó Kayla, aunque en ese momento fue cuando ambas se dieron cuenta de que casi estaban trabajando en equipo, por lo que mejor, viendo que Minako ya se había ido, se retiraron a dormir.

- Ella no es mala, nunca haría eso, y se los demostraré a todos – se dijo a si misma la Princesa Pirata antes de regresar al sueño.

Ya con dos partidos de experiencia, el tercero fue fácil para Lina y compañía, y por lo tanto, ya estaban en los cuartos de final. No enfrentarían a GL sino hasta una eventual final y tendrían que esforzarse por llegar a esa instancia pues los equipos que ya estaban instalados ahí, no eran nada fáciles, por algo habían superado su fase de grupos.

Pero algo siniestro estaba por suceder. Al ver que en esta isla había reunidos gran cantidad de jóvenes, una banda pirata, nada débil, decidió atacar. Su capitán, Roff, tenía una habilidad logia singular, pues era un hombre de harina. Por supuesto, ellos contaban con que los jovencitos, al pertenecer a una era posterior a la de los piratas, no opondrían gran resistencia a ellos. Por supuesto, tampoco sabían quién se encontraba ahí.

Justo al terminar el partido de cuartos de final, el cual Shin Sekai ganó 6-0 con Lina como lanzadora, tres explosiones se escucharon claramente al otro lado de la isla. Los Mugiwara se pusieron en alerta rápidamente y fueron hacia el lugar, y por curiosidad, así lo hicieron también Lina y sus compañeros. Al llegar a ese muelle, Seta, quien iba del brazo de su madre, vio como Roff, sólo se reía de ver a los guardias disparándole, pues eso no iba a servir contra él y además los vencía con mucha facilidad. Sus tripulantes no eran poca cosa tampoco.

- Vamos – sólo dijo Luffy, lo que causó preocupación en Seta. A su ver, ese pirata era muy fuerte y no había modo de que lo golpearan. Claro, él jamás vio en acción verdadera a los Mugiwara, ni una sola vez.

- Yo también voy, sólo préstame una de tus espadas, Zoro-san.

- Claro que no – detuvo Nami a su hija – ustedes se quedan aquí. Tú cuida a Seta – le dijo, y aunque inconforme, Lina tuvo que esperar y ver desde lejos. Notó entonces que Seta la tomó fuertemente de los pants del uniforme y observó su rostro preocupado.

- ¿Temes por ellos? No pienses tonterías. No es porque seamos sus hijos, pero ellos son la tripulación más fuerte del mundo. Yo me preocuparía de que ese pirata saliera de una sola pieza.

- Pero no se le puede tocar, ¿cómo le van a ganar? - preguntó el pequeño.

- Sólo espera y verás. Ellos son invencibles.

Precisamente, Luffy atacó sin piedad a Roff, con un soberbio puñetazo en la cara. Por supuesto, éste no esperaba ser golpeado, ni mucho menos. Desde que había comido su Akuma no Mi, jamás había sido tocado por nadie, pero en menos tiempo del que pudo reaccionar, ya estaba siendo apalizado, y lo mismo sucedía con el resto de los tripulantes piratas, incluso Do Flamingo había acudido para participar en la acción, pues no estaba dispuesto a dejar que el torneo corriera peligro debido a unos bucaneros mediocres.

Seta estaba sorprendido y maravillado – tu papá es súper fuerte.

- El tuyo también, todos lo son, y no has visto absolutamente nada – sonrió Lina.

Pocos minutos después, y con Roff y sus hombres ya apresados, Luffy y los demás regresaban a los campos de beisbol, lamentando que esos piratas fueran tan poca cosa. Ya hacía mucho tiempo que no tenían una pelea con alguien que pudiera entretenerlos un poco. Seta no volvió nunca a dudar de las habilidades del Rey de los Piratas, por muy torpe o distraído que éste se viera a simple vista.

Volviendo al torneo, y justo como Do Flamingo esperaba, el equipo de Shin Sekai no pasó mayores problemas para entrar a la final y, por supuesto, se enfrentaría al campeón del año anterior, GL, con Minako como lanzadora. El partido empezó como se esperaba, con amplio dominio de las dos lanzadoras. Ni un solo hit había sido conectado por ningún equipo hasta la quinta entrada, cuando la misma Lina pudo llegar a primera base tras dar un batazo al jardín central; sin embargo, ya no pudo moverse de ahí, y dos entradas más tarde, Minako misma pegó un batazo triple, con el que llegó a tercera y pudo anotar con un roletazo de uno de sus compañeros. Lina no había dejado que esto sucediera, es decir, no fue a propósito, sino que la mayor experiencia de Minako había ganado en esta ocasión.

Pero la revancha podría haber llegado para Lina, pues en la novena y última entrada, con Hikari en primera base, era su turno de batear. Si lograba pegar un cuadrangular, casi tendrían el partido en la bolsa; de lo contrario, si la hacían out, GL ganaba de nueva cuenta.

El parque estaba repleto, y durante todo el encuentro, Shin Sekai había sido aplaudida, se había ganado el respeto de todos, jugándole al tú por tú al campeón. La Princesa Pirata sonrió – hemos puesto el nombre de la escuela en alto – pensó. Minako lanzó, pero su recta fue por el centro. Su brazo algo cansado no le permitió hacer el mejor de los tiros y éste podría ser aprovechado por Lina, pero no fue así, y del bate de la pelinegro, salió un roletazo sencillo, con el que el partido culminó. GL había ganado, mientras que Shin Sekai se quedó con el subcampeonato.

Mientras Ichiro y los demás celebraban con Minako, ésta se quedó viendo seriamente a Lina, a quien sus compañeros se acercaban para consolar, aunque ella sonreía. La derrota no le había afectado. Se había divertido, había demostrado que podían hacer bien las cosas, y llegaron hasta la final, así que podían estar orgullosos.

Durante la ceremonia de premiación, Shin Sekai pasó primero al podio y los chicos recibieron sus medallas uno por uno. Luego bajaron de ahí y fue cuando Lina se cruzó con Minako.

- ¿Por qué lo hiciste? Pudiste haber mandado lejos esa pelota.

- ¿De verdad? Creo que no pude, eres muy buena lanzadora.

- ¿Lo hiciste por el promotor ése?

- El equipo campeón va a hacerse notar. No será el único que se fije en ti – comentó – si te hubiera dejado ganar, ¿estarías enojada?

- Gracias – sólo dijo Minako para dirigirse a levantar el trofeo de campeones.

- Eres mi amiga. Tú considérame igual – se despidió Lina, mientras la castaña la volteó a ver con los ojos húmedos y más tarde asintió.

- ¿Qué le decías a ésa? - le preguntó Kayla, mientras abandonaban el campo.

- Nada, sólo cosas de amigas...

A pesar de no irse con la victoria, Lina regresará a Isla Celeste con algo mejor, una nueva amiga, y además le ha hecho sentir a Minako el valor de la amistad. Toda uan buena obra para nuestra adolescente.

Espero no haberlos confundido demasiado con el tema del beisbol. Si tienen alguna pregunta, con gusto responderé.

Vamos con los review, muchas gracias:

Gabe Logan: Aunque Kyo todavía debe pasar a Luffy y a los demás, pero eso probablemente vendrá después. Aquí hubo una probada, sin embargo. Gracias.

Flames to Dust: Es imposible. El mundo se rinde a sus pies, el mar también lo hace. Será la voluntad de la D, pero así es xD Sobre el tema del novio, ya ahondaré más adelante en ello. Pensaré en Kurohige, veré si puede hacerse. Gracias.

Kaiserofdarkness: El mar es grande, pero siempre puedes volver a encontrarte con las personas. Probablemente no sea la última vez que veamos a Minako y compañía. Nos vemos.

Albian: Pues atinaste, y con respecto a los personajes que mencionas, tengo pensado que aparezcan la mayoría, sólo no desesperen. Muchas gracias.

Nemo Robin: Feliz año a ti también. Me alegra que te siga gustando el fic. Gracias por los reviews.

Emmanuel: De nada, y lamento tardar a veces, pero la vida tiene ciertas prioridades, de vez en cuando xDD Muchas gracias por el apoyo.

Menchu-chan: Pues aquí está, no esperes más y ojalá que te guste. Saludos.

En el próximo capítulo, veremos la peor pesadilla de un estudiante. Sí, los exámenes. No sólo Lina y sus compañeros sufrirán, pues probablemente cierta navegante aplique las pruebas más difíciles.

Nos vemos.